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“Consumo: la mayoría va al supermercado con una lista y no compra de más”

Consumo: la mayoría va al supermercado con una lista y no compra de másNo hay plata para los más tentados. La planificación de las compras es la opción de los que no se conmueven más allá de lo que hace falta pese a las atractivas sorpresas que pueden ofrecer las góndolas del súper.

Según la firma, la base de la pirámide -los que menos tienen- no prepara una lista dado que define las compras en el piso de venta (43%).

“Esto condice con los datos duros de consumo real, donde vemos contracción de volumen en la mayoría de las categorías y la disminución en el tamaño de las compras. Finalmente indica que los hogares hacen lo que dicen”, explicó Federico Filipponi, director comercial de Kantar Worldpanel.

De acuerdo con el documento, los hogares declararon estar más atentos a promociones y haber realizado restricciones en sus compras, como, por ejemplo, adquirir menos de todo o directamente dejar de llevar ciertos productos,

¿Cómo evalúan en la actualidad los consumidores argentinos el contexto en el que deben comprar? Algunas palabras dan, por lo menos, un indicio claro de esto. Con el 29% de aceptación, la palabra “esperanza” es la que mejor representa la situación actual del país. Sin embargo, el año pasado representaba 34%. “Preocupación”, en tanto, se mantiene en el segundo lugar, con 24%. A su vez, crecen la palabra “desilusión” y “crisis” de 3% a 6% y de 9% a 12%, respectivamente, según se desprende del estudio sobre el humor de los argentinos realizado por Kantar Worldpanel.

El 87% de las familias piensa que la situación actual del país es regular/mala. El pesimismo crece en el nivel bajo inferior, donde 54% considera la situación como mala/muy mala. Uno de cada dos argentinos piensa que la situación actual es regular. Es el mismo valor de 2016. En tanto, crece el optimismo en los niveles altos y medios, y la opción “regular” en los bajos. Respecto del futuro, son mejores las perspectivas sobre el país que las perspectivas personales. Crecen las opciones “no tendrá cambios” para el país y “va a estar mejor” para la situación personal, con respecto a 2016.

Hábitos de compra:

Los hogares declararon estar más atentos a promociones y haber realizado restricciones en sus compras como: adquirir menos de todo o directamente dejar de llevar ciertos productos, “Esto condice con los datos duros de consumo real donde vemos contracción de volumen en la mayoría de las categorías y la disminución en el tamaño de las compras, finalmente indica que los hogares hacen lo que dicen”, explicó Filipponi.

La elección del lugar de compra se determina en base a promociones y cercanía, seguida de precios más bajos. La opción “descuentos especiales que obtengo con tarjetas o cupones” se destaca en la cima de la pirámide. El 40% afirma planificar sus compras a través de una lista de la que evita no salirse; la base de la pirámide no prepara una lista dado que define las compras en el piso de venta (43%).

Perspectivas a futuro:

Mirando hacia adelante, si la situación del país y personal mejoran, los hogares argentinos declaran que ahorrarían. Los niveles altos y medios además viajarían y realizarían arreglos / compra de muebles para sus casas; mientras que los estratos bajos declararon que harían compras más grandes -de más productos- en supermercados. “Este comportamiento es esperable ya que dentro de la composición del gasto total que hacen las familias, la canasta de consumo masivo gana peso en los hogares de menores recursos, representando cerca de la mitad de su presupuesto total,” finalizó Filipponi.

La Nación

 

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“Cambio de hábitos: más autos, hipotecarios y créditos largos, menos ropa y consumo de corto plazo”

Se venden más autos, los créditos hipotecarios causan furor, en el campo se respira con mayor alivio y el mundo financiero sigue subido a la “lebacmanía”, pero el consumo sigue de capa caída.

Esto último es, precisamente, lo más inquieta hoy día al Gobierno, que ve cómo se acerca la fecha de las urnas y no logra sacarlo del pozo en el que está metido hace ya unos meses.

Uno de los datos que los funcionarios siguen con atención son las ventas minoristas, al tiempo que van monitoreando otros indicadores para detectar modificaciones en el mix de bocas de expendio.

En este sentido, un informe elaborado por la consultora Focus Market revela que ya desde el año pasado una mayor cantidad de personas se fue volcando a las compras cotidianas en pequeños comercios, a raíz de las mayores restricciones presupuestarias.

En cuanto a los otros rubros –como el de la electrónica, artículos del hogar, bienes e indumentaria–, un canal que viene creciendo a pasos acelerados es el online. Paradójicamente, no es tenido en cuenta para la elaboración de las estadísticas oficiales.

El “tarjeteo” en el exterior también alcanza cifras récord. Y si bien corresponde a una porción relativamente minoritaria de la población, lo cierto es que ese segmento es el que más mueve la aguja consumista.

En lo que se refiere al mercado doméstico, el “combo” conformado por una economía que no termina de despegar, una inflación que tarda en ceder y salarios que aún no terminaron de acomodarse (ya que la mayoría de las empresas particiona los aumentos en dos tramos y el segundo aún no llegó), hace que el consumo siga sin arrancar.

En este marco, adquieren suma relevancia los planes de cuotas que ofrecen bancos y comercios, ya que sin ellos buena parte de la sociedad se vería imposibilitada de adquirir varios de los productos que le despierta interés.

Al analizar el comportamiento del público y el uso de las tarjetas de crédito y débito, se observa el fuerte impacto causado por la irrupción de Precios Transparentes.

Ocurre que este plan borró un plumazo la “ilusión” que se había creado de poder comprar en 12 cuotas sin interés, modalidad que ya se había incorporado al set de preferencias del público.

De la información aportada por las propias emisoras de tarjetas, surge que el ritmo de gastos también se ha moderado por un cambio de hábitos y preferencias.

Más bienes durables, autos premium y créditos hipotecarios contrasta con un menor protagonismo del “shopping“, argumento al que apelan varios funcionarios para refrendar el “lado positivo” de la caída del consumo.

Alegan que aquellos argentinos con mayor capacidad adquisitiva ahora han comenzado a priorizar el largo plazo, en detrimento de las compras de ocasión, y ello se ve reflejado en la forma en que se financian.

“Observamos un cambio en el comportamiento. Durante el kirchnerismo y el cepo, la gente consumía todo lo que podía, para no quedar presa de la inflación“, señala un importante funcionario que visita con frecuencia la Casa Rosada.

“Hoy día, en cambio, en la medida en que la inflación va bajando y las perspectivas de largo plazo mejoran, hay una mayor propensión al ahorro. Estamos cambiando la cultura cortoplacista por una de largo plazo”, añade.

La fuente recuerda que esto sucede luego de más de una década en la cual la prioridad fue inyectarle fuerte presión a la “bomba consumista” y a como dé lugar, siendo los planes de cuotas un elemento vital para lubricar esa maquinaria.

Ahora, en cambio, el enfoque parece girar al ahorro o a determinado tipo de bienes de mayor costo, para los que se requiere otro tipo de financiación.

Esta “nueva” demanda tiene su correlato en el boom de hipotecarios: desde enero a mayo, los argentinos tomaron créditos por $11.000 millones, cifra que ya supera a todo lo colocado durante el año pasado.

Por el lado de los préstamos personales, también se observa un importante progreso: “En lo que va del año, prácticamente duplicamos el nivel”, indica el directivo de un banco privado nacional de primera línea.

Añade que “los pedidos vienen de la mano de un aumento en los montos solicitados y de los plazos de cancelación, que ahora rondan los 3 años“.

Situación similar se registra en los bancos oficiales, como el Ciudad o el Provincia. Fuentes de ambas entidades señalan a iProfesional que ya duplicaron los montos colocados respecto a igual lapso del 2016.

Si se analiza la evolución de las diferentes líneas destinadas a personas físicas, el dato que adquiere mayor protagonismo es el de la fuerte suba registrada en hipotecarios y prendarios.

– En los hipotecarios, el acumulado de los montos efectivamente colocados entre enero y mayo treparon un impactante 360% respecto del nivel de hace un año.

– Los prendarios, en tanto, crecieron 153%, superando ampliamente a los personales (103%) e incluso al financiamiento vía tarjetas de crédito (19%).

Si se elige como base de comparación mayo de 2016, lo más relevante es el avance de los hipotecarios (430%), seguidos por los personales (143%).

Estos últimos subieron 105% mientras, y otro dato llamativo -que marca un fuerte constraste- es lo que ocurre con las tarjetas, que cayeron 7%.

Es cierto que los volúmenes de cada línea son muy distintos, pero también es verdad que el mix de líneas de financiamiento cambió de manera apreciable. En particular,  ahora se caracteriza por un sesgo más largoplacista.

Para los analistas, muchos de los que toman créditos lo están haciendo pensando en el mediano término, aun si esto les representa sacrificar parte del consumo presente.

Intuyen, además, que este puede ser uno de los motivos que justifica el menor impulso en el uso del plástico, en sus diferentes modalidades.

Así las cosas, se observa en el mix de financiamiento que los:

– Hipotecarios: pasaron de un tímido 1% (mayo de 2016) a un 5,1% un año después

Prendarios: duplicaron su participación pues repuntaron del 2,2% al 4,3% en igual lapso

– Préstamos personales: ganaron unos 13 puntos porcentuales (del 20% al actual 33%)

Estos repuntes ocurrieron a expensas del “tarjeteo“, que perdió nada menos que 14 puntos porcentuales en un año (del 77% al 58%).

¿Y los saldos de los bancos?
Hay otra forma de analizar lo que viene sucediendo, y es a través de la manera en que evolucionan los saldos de cada una de las líneas en los balances de las entidades financieras.

En otras palabras, cómo se distribuye la cartera de los bancos y su evolución a lo largo de estos meses.

En el caso de los personales y las tarjetas de crédito, se observa que desde fines de enero los saldos de los primeros superan al de los plásticos, algo que no sucedía desde hacía mucho tiempo (ver cuadro):

Este cambio imprevisto se debe en gran medida a que, en la actualidad los nuevos montos de tarjetas que se financian mensualmente apenas duplican a los de los personales (2 a 1).

Hasta no hace mucho tiempo, esa relación era de 4 a 1 (ver cuadro):

En cuanto a la relación entre hipotecarios y prendarios, lo más significativo es la marcada reducción de la brecha: pasó de poco más de $14.000 millones (mayo de 2016) a menos de la mitad ($6.200 M).

En consecuencia, los balances de los bancos muestran que durante el último año la línea que más creció fue la de los prendarios (61%), seguida por los personales (54%), bien por encima de la de tarjetas (12%).

Con estas variaciones, la estructura de financiación a las familias muestra un claro cambio en favor de los créditos personales, que ahora representan casi el 43% del total. Les siguen las tarjetas, que retrocedieron al 36% y los hipotecarios con el 11%.

Finalmente, los prendarios, ahora reúnen el 10% del share.

En este escenario, que presupone un cambio de hábitos, algunas voces oficiales deslizan que el estancamiento del consumo se debe a que la sociedad ahora encuentra opciones para canalizar su dinero que antes no tenía.

Esas alternativas a las que hacen referencia van desde la toma de créditosa tasas bajas para financiar un 0km hasta la búsqueda de un hipotecario.

Esto, claro está, sin dejar de mencionar la búsqueda de dólares de los particulares que, sin cepo mediante, acumuló más de u$s11.000 millones en tan sólo los primeros cinco meses del año.

Iprofesional

“Con el consumo planchado, sólo vende el que baja los precios”

Con el consumo planchado, sólo vende el que baja los precios

Mientras el consumo no reacciona, solo ganan volumen de ventas los productos que bajan de precio o aumentan menos que la inflación. En este contexto, las grandes cadenas y los bancos retoman las promociones y los descuentos para lograr reactivar las operaciones. Autos, turismo, insumos de construcción y algunos alimentos son los rubros que logran consolidarse.

Según la consultora Kantar World Panel, el consumo en supermercados y comercios minoristas cayó 5% en mayo y el semestre se perfila a cerrar con una baja del 4%. Pero en ese panorama hay algunos productos que dan mejor pelea que otros. Un relevamiento de CAME muestra que las ventas de los comercios minoristas descendieron en mayo 2,3% contra el mismo mes del año anterior, aunque la baja fue despareja. Mientras en marroquinería la pérdida fue del 4%, en alimentos y bebidas la disminución fue del 0,5%.

Los segmentos que menos subieron de precio son los que menos caen en las ventas. El índice de precios al consumidor de la ciudad de Buenos Aires aumentó 66% entre septiembre de 2015 y abril de este año, con un fuerte impacto de las tarifas de servicios públicos. En ese período, el ítem alimentos y bebidas subió 56%, con picos del 96% para el aceite. Entre los rubros que más aumentaron están las bebidas alcohólicas (90%) y el tabaco (109%).

Desde los supermercados admiten que sigue siendo un año difícil. “El consumidor actual está más orientado a precio. Extiende a las compras diarias, como a los alimentos secos por ejemplo, la conducta que antes reservaba para cosas más grandes, como los electrodomésticos: sólo compra cuando ve una oportunidad buena“, dice Juan Pablo Quiroga, encargado de comunicaciones de WalMart.

“Los productos que mejor resisten la depresión del consumo son los alimentos secos y harinas, yerba, azúcar, leche y aceite. Esos tienen mucha rotación. La contratara de los que caen sustancialmente son bebidas, perfumería y limpieza, donde hay mucho movimiento a segundas marcas y marcas propias. Si bien el consumo viene cayendo en los últimos meses, la merma es menos pronunciada mes a mes, debería mejorar el volumen antes de fin de año”, señala.

La demora en la reactivación del consumo hizo que los bancos y las grandes cadenas volvieran a poner sobre la mesa los grandes descuentos y los pagos en cuotas. En esa línea el Banco Provincia anunció que les dará a sus clientes un descuento del 50% en las compras en supermercados, con un tope de $1.500 mensuales. Y cadenas como Carrefour reinstalaron las cuotas sin interés para las compras de electrodomésticos, el sector que venía más golpeado por la crisis.

El dólar quieto suma atractivos frente a una inflación que suma 10,5% en lo que va del año. Desde la consultora Ecolatina remarcan que “en las familias de ingresos medios y altos el atraso cambiario está impulsando la compra de numerosos bienes dolarizados“.

Es el caso de la venta de autos nuevos, que aumentó 31,4% en lo que va de 2017.

El atraso contribuyó a que el turismo zafara de la caída. Datos del Indec muestran que en los primeros cuatro meses del año salieron del país 1.300.000 personas, una suba del 13,2% respecto del mismo período de 2016. El año pasado se había llegado a un récord de 3,34 millones de viajeros que este año se volverá a superar. Una muestra de esto es que en mayo la cantidad de pasajes vendidos por las líneas áereas aumentó 18% y se superaron los 2 millones de pasajeros al mes. La intención del Gobierno es duplicar ese número, low cost mediante, para 2019.

Los datos dan cuenta también de que hay una divergencia entre el consumo de los argentinos dentro y fuera del país. Ecolatina detalla que en el primer trimestre del año las compras con tarjeta de crédito en dólares crecieron 40% interanual, pero en pesos sólo aumentaron 28%. “Esto evidencia la influencia del atraso cambiario en las decisiones de compra de las familias. También se observaron incrementos significativos en el sector inmobiliario, donde las escrituras en CABA crecieron cerca de 62%, tras subas considerables en 2016”.

De acuerdo al Colegio de Escribanos, la cantidad de escrituras que se hicieron hasta el cuarto mes del año (14.985) constituye el registro más alto desde 2011. Parte de este alza se explica por la proliferación de las hipotecas bancarias que ya alcanzan al 21,2% del total de operaciones.

La buena performance del sector de la construcción también se refleja en la venta de insumos como el cemento, que aumentó 7,7% en los primeros cinco meses, mientras que el índice Construya muestra una suba del 14% en mayo y del 3,5% en el año.

El dólar en sí mismo también le gana a la baja del consumo. En el primer trimestre, la compra minorista de esta divisa (menos de US$10.000) alcanzó niveles récord con US$3.403 millones. “Si bien una parte del consumo está reactivándose, el dólar barato y una política de comercio internacional más abierta está generando que el incremento del gasto de las familias se destine a bienes dolarizados, por lo que el efecto positivo del consumo sobre el aparato productivo es acotado”, indica Ecolatina.

Vuelven las cuotas y las promociones para empujar las ventas

Los supermercados y las grandes marcas van rediseñando su estrategia para adaptarse a un mercado que no termina de despertarse.

Pablo Rego, director de marketing de Carrefour, cuenta que la cadena armó una canasta de 800 productos “hipergarantizados”, reforzando el compromiso de ofrecer el precio más bajo. A esto se suman promociones como el Carrefour Black del último fin de semana que “permiten garantizar que categorías relevantes para el consumidor sean accesibles”.

Rego señala que las categorías de electrodomésticos son las que más han sufrido en los primeros meses del año y por eso “a partir de abril retomamos las 12 ó 15 cuotas sin interés, que permitieron una remontada muy fuerte de esas categorías”.

En los últimos años Carrefour abrió cerca de 400 tiendas express para adaptarse al cambio de costumbres de los consumidores. Para mantener vivo el formato de los hipermercados, las promociones son esenciales.

“El formato hipermercado naturalmente necesita un atractivo adicional. Eso incluye un surtido muy amplio con diversas marcas, y también de acciones promocionales muy dinámicas”, puntualiza.

Desde WalMart, Juan Pablo Quiroga señala que la cadena no ofrece megadescuentos, sino que “nuestro esquema es tener el precios bajos todos los días. Buscamos ofrecer una canasta de 400 productos con mucha rotación y más baratos que toda la competencia“.

La pérdida de poder adquisitivo del año pasado reforzó los cambios de hábito de los consumidores que visitan cada vez menos los hipermercados y se vuelcan a los locales de cercanías.

“El hiper viene perdiendo participación en todo el mundo. A nosotros nos afecta un poco más porque el consumidor ya no hace la gran compra mensual, solo hace la reposición de entre 12 y 14 productos en algún lugar de cercanía. Por eso avanzamos con locales mpas chicos, como los Chango Más, las tiendas de descuento de Wal Mart, que tienen mejores resultados”, señala Quiroga.

“Somos bastante optimistas para este año. Si bien el consumo viene cayendo en los últimos meses, la caída es menos pronunciada mes a mes, debería mejorar el volumen antes de fin de año. La recomposición de las jubilaciones y los salarios mínimos se van a volcar la consumo, fundamentalmente a productos de almacén”.

A principios de año, cuando el Gobierno buscó sincerar los precios y puso freno a las cuotas sin interés, el mercado se resintió. “Cayó mucho el consumo de electrodomésticos y la facturación de ticktets altos. Pero en el último tiempo algunos bancos empezaron a lanzar líneas de financiación y eso debería mejorar el rendimiento de algunas categorías que estaban deprimidas de por sí”.

Del lado de los proveedores siguen apostando a que la recuperación llegará. Miguel Kozuszok, CEO de Unilever, dice que los segmentos que más sufrieron fueron los de cuidado personal, mientras que alimentos y limpieza funcionaron mejor. Y asegura que en mayo “ya se tocó piso”. Las ventas de la multinacional cayeron 4% en lo que va del año.

Desde una de las principales empresas de alimentos del país destacan que el 2017 sigue siendo un año “complicado”.

“Hubo una sensación de que por ahí se acomodaba un poco en marzo y en abril, pero las comparaciones contra el año pasado no están mostrando buenos resultados. Hoy las motos se venden, se recuperan los autos, pero cuesta que se acomode el mercado de fideos. Se rompió la lógica histórica, es algo difícil de entender”, apuntan.

Desde el sector indican que una explicación posible es que “parte del consumo se trasladó a los canales informales. Las ferias barriales y los locales que venden todo suelto fueron ganando peso. Pero aún así el consumo global sigue en baja. Las encuestas que miden paneles de consumo por hogares dan caída, incluso en las categorías más básicas”.

Un empresario de primera línea da un ejemplo concreto. “Fideos es lo que menos aumento ha tenido dentro de alimentos. No debe haber llegado a la mitad de la inflación acumulada en los últimos 20 meses. Y aun así no hay correlación con el volumen de ventas de fideos que hoy estamos teniendo. Con la yerba pasó lo mismo”.

Además de la pérdida de poder adquisitivo también se comprueba un cambio de hábitos. “El consumidor argentino estaba muy atado a la lógica de las ofertas. Entonces cuando encontraba buenos precios compraba para stockear. Hoy es al revés: si estoy stockeado, no compro. No van a los grandes supermercados porque no quieren comprar de más. Creció mucho la venta de cercanías y todos los discount. También impacta que los mayoristas han abierto la venta unitaria. La gente cree, y en muchos casos es cierto, que gasta menos de esta manera”.

Para este ejecutivo, la llegada de la reactivación sigue siendo incierta. “La gran incógnita es qué va a pasar con las paritarias. No tenemos claro adonde va a ir esa plata, si va a ir a consumo, a pagar cuotas atrasadas, o a ahorro”.

Clarín

 

“Balance del Hot Sale 2017: nuevos récords de ventas y batacazo en el rubro alimentos”

Los pronósticos fueron acertados. Además de haberse batido nuevamente el récord de ventas, en esta cuarta edición del Hot Sale se concretaron otras dos previsiones: alimentos y bebidas fue una de las categorías más elegidas y el ticket promedio se volvió más moderado.

En esta oportunidad el Hot Sale reflejó más fielmente lo que está ocurriendo con el consumo en general en la Argentina. El rubro de viajes y turismo siguió siendo uno de los cinco de mayor facturación por los montos involucrados en un viaje, pero no quedó en el top five de los productos más buscados, tal como ocurrió en las ediciones anteriores.

En cifras: en estos tres días de ofertas, que rondaron en promedio el 27,6%, se facturaron $3.446 millones, un 33% más interanual, a través de más de 1,2 millones de órdenes de compra. Hasta en este número hubo espacio para celebrar.

La estimación inicial hablaba de 1,1 millón de operaciones, es decir, un crecimiento de 10% sobre el millón registrado en 2016, de acuerdo a las mediciones que realizó Kantar TNS para la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

Alimentos y bebidas; calzado deportivo y no deportivo; indumentaria; pequeños electrodomésticos y televisores fueron los rubros más demandados.

¿Por qué el rubro alimentos viene creciendo tanto? Los especialistas en comercio electrónico explican que las ventas on line aún se mantienen con indicadores con fuertes alzas más allá de las coyunturas y por eso los índices que muestran son tan impactantes al mirarlos de un año al otro.

El ticket promedio en alimentos rondó los $1.651 (neto de impuestos), de acuerdo a un relevamiento inicial de la CACE al que tuvo acceso iProfesional.

El promedio por carrito se ubicó en torno a los 19 productos únicos, aunque en cantidad de unidades por cada uno de ellos el promedio rondó los 42 artículos. Es decir, los que compraron lo llenaron bastante.

Este valor impacta si se lo compara con el ticket promedio del supermercado, que alcanzó los $405,38 en el primer trimestre de 2017, según un relevamiento de Kantar Worldpanel.

Si bien hay que tener en cuenta que las promociones suelen traccionar más ventas que las habituales también se debe destacar que las compras en los supermercados también suelen concretarse cuando se proponen rebajas.

El monto total durante estos tres días también superó la compra media que se realiza en el hipermercado y que, según los datos de la misma consultora, fue de $560 en el mismo período.

Otro punto que explica su evolución es que a medida que se incorporan nuevas generaciones a la actividad económica, se produce un impacto directo en las ventas on line. Los menores de 25 años no disfrutan de ir al supermercado, por ejemplo, y lo resuelve a través de Internet.

De hecho, entre las mediciones realizadas en esta edición se determinó que los millennials -jóvenes de 25 a 34 años- fueron los que más visitaron la página oficial de las ofertas para saber qué aprovechar.

A esto se suma que hay cada vez más supermercados vendiendo alimentos en el Hot Sale, lo que permite ampliar la presencia en las provincias y, por ende, el caudal de ventas.

“El consumidor está más habituado a comprar por Internet, y entonces suma nuevos rubros. Durante estas acciones, se activan clientes nuevos de supermercados en e-commerce”, afirmó Patricia Jebsen, gerente de omnicanalidad de Cencosud, propietaria de Jumbo, Disco y Vea.

Para la experta la situación del país también hace que la gente busque precios “y aproveche los descuentos que encuentra para ahorrar”.

Walmart, Jumbo, Disco y Vea fueron las cadenas de supermercados que ofrecieron distintos alimentos y productos de limpieza e higiene personal en estos días de oferta. El resto de los jugadores de este sector que participaron de la promoción fueron Carrefour, Día y La Anónima pero sólo lo hicieron en la categoría de electrónica y electrodomésticos.

La decisión de iniciar su actividad en la venta online con estas categorías responde al hecho de que, tradicionalmente, son las que mejor se mueven en el mundo digital. Y prueba de ello es lo que sucedió, en estos tres días, en MercadoLibre.

En la principal plataforma de comercio electrónico de la Argentina no sólo la categoría de electrónica volvió a tener su mejor comportamiento sino que, este año, el primer lugar se lo llevó el calzado.

Allí se vendieron por cada minuto:

– Seis pares de zapatillas
– Cinco celulares
– Cuatro televisores por minuto
– Tres equipos de aire acondicionado
– Una notebook 

Los datos que fueron aportando, en estos días, los distintos participantes fueron consistentes.

Las grandes cadenas de retail dieron cuenta del buen desempeño que tuvieron sus categorías, aún cuando Fravega ofrece por comercio electrónico productos que no tiene en sus locales físicos, como ropa blanca, muebles de jardín y productos para el hogar y la decoración.

Un consumidor más maduro, hasta en la Red
Si a nivel de consumo en general, y debido al obligado efecto de ajuste que provoca la inflación en el bolsillo, se habla de un consumidor más austero, desde la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) comienzan a referir a un consumidor más maduro. Ambos comportamientos van de la mano.

Los organizadores celebraron los buenos indicadores alcanzados. “Este año es el cuarto evento y nos encontramos con usuarios maduros, informados y dispuestos a disfrutar de las verdaderas ofertas que se encontraron en estos tres días. Estamos convencidos de que este año el e-commerce seguirá creciendo y rompiendo récords en la Argentina”, aseguró Gustavo Sambucetti, presidente de la CACE.

La madurez se notó tanto entre aquellos usuarios que advertían de descuentos que no lo eran, como de los que hicieron el trabajo previo para encontrar el mejor precio -y aprovechar la pestaña de Megaofertas para simplicar la búsqueda- y hasta los que, en una especie de servicio a la comunidad, colaboraron con información que facilitaba la comprobación, o no, de las rebajas aseguradas.

Tal fue el caso de la página de Ciberprecios que listó los valores de los productos ofrecidos por las grandes cadenas de retail -Fravega, Garbarino, Compumundo y Musimundo- antes y durante el Hotsale y que permitió ver en dónde había ofertas reales y en dónde no.

En cuanto a facturación, los segmentos que más vendieron fueron pasajes de avión al extranjero, televisores y equipos de telefonía móvil, según los datos oficiales.

“Los vuelos internacionales fueron los productos que más se comercializaron. Cambió el mix de destino en comparación con 2016, cuando se optó por los viajes exóticos. Ahora, Santiago de Chile, Río de Janeiro, Miami, Madrid y Barcelona fueron los más elegidos, pues totalizaron el 45%” de las ventas, señaló Martín Romano, CEO de Atrapalo.com. La compañía vendió en los tres días del Hot Sale el equivalente a 16 días.

El ejecutivo explicó que otra diferencia que se advirtió es que mientras en 2016 se compró mucho paquete o vuelo para viajar en noviembre o diciembre, ahora se optó más por hacerlo entre mayo y agosto. No se anticipó tanto el viaje”, aclaró.

La financiación en 18 cuotas, y hasta 24 cuotas sin interés en algunos casos, fue un gran motorizador de las ventas. Inclusive aquellas alternativas que brindaban hasta 50 cuotas, aunque con interés.

Si bien no la categoría viajes y turismo no copó los cinco primeros lugares en cantidad de unidades vendidas, sí lo fue en términos de facturación, justamente por los valores involucrados en el rubro.

Consistente con los medios de pago
Las buenas ventas tuvieron su corolario en los medios de pago involucrados, sea de manera directa o indirecta.

“En la edición 2017 del Hotsale se procesaron 74% más de pagos por Mercado Pago que en la edición 2016″, señalaron desde Mercado Libre. Si bien advirtieron que la de esta oportunidad duró tres días contra dos del año pasado, el incremento en el uso del sistema superó por demás el hecho de que la actividad promocional haya sido un 33% más extensa en el tiempo.

En retail, el uso de los medios de pago electrónico se incrementó un 20% en el segmento de retail, mientras que el segmento de viajes creció 26% en cantidad de transacciones procesadas, respecto de lo ocurrido en 2016, detalló Ingenico ePayments, una empresa que brinda servicios de procesamiento de pago (SPS).

La financiación se concentró las alternativas de uno a tres pagos. En el segmento de retail el 54% optó por las tres cuotas, mientras que en viajes el 33% se concentró entre las 6 a 12 cuotas, de acuerdo a los datos de la misma empresa.

La movida que se concretó entre el 15 y el 17 de mayo se extendió de la mano de muchos de los participantes hasta el viernes. Algunos decidieron continuar ofreciendo sus productos bajo la chapita de Hotsale. Otros, la cambiaron e identificaron la promoción como Hot Week.

La CACE advirtió que, aunque muchos actores continuarían con las ofertas, ya no habría la fiscalización que, durante los tres primeros días, realizó la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Las nuevas ventas dependerán, en estos días posteriores, ya no sólo de la madurez de los compradores sino también de la de los vendedores on line.

IProfesional

“Cómo pagamos los argentinos: cuando la ocasión hace al medio”

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Abrir la billetera y elegir que medio de pago usar en cada ocasión no es azaroso. El consumidor argentino está entrenado en las mil y un formas de ganarle a la inflación y hacer rendir al máximo los recursos.

Si bien el dinero en efectivo sigue siendo el más utilizado en una economía poco bancarizada y con mucho ingreso informal, cuando el muestreo se hace sobre clientes que tienen la posibilidad de elegir, tarjeta de crédito, de débito y pago en efectivo cobran un protagonismo diferente según el tipo de servicio o producto en cuestión.

“Los adultos jóvenes se ven muy golpeados por la coyuntura actual, en la que no perciben estabilidad de largo plazo. Se ven obligados a aprender estrategias para optimizar su sueldo en un contexto inflacionario, y cobra especial relevancia gestionar de manera inteligente los recursos propios”, resume el cuadro de situación Rosana Mazza, socia en consultoría de PwC.

De acuerdo a los datos de un estudio realizado por la consultora, sobre el total de gastos mensuales de un individuo bancarizado, el 30% son cancelados en efectivo, el 36% con tarjeta de débito, el 25% con crédito y un 9% mediante otras formas de pago como transferencias bancarias o cheques.

“Las tarjetas de crédito y de débito tienen mucho que ver con el uso eficiente del dinero. En general, los segmento medios y medios altos no son mono producto ni mono banco, y eso les da un abanico de opciones a la hora de decidir cómo pagar sus gastos”, evalúa Mazza de PwC. “Se aprovechan los descuentos y las promociones, las compras actualmente son finamente planificadas para el día y el local en el cuál hay un descuento más atractivo con alguno de los bancos con los que opera ese individuo” , asegura el consultor.

Control

Flaherty, de VISA, apunta otros dos rubros en los que reina el débito por sobre su competidor en el mundo de los plásticos. “Más de la mitad de ventas con tarjeta de débito se realizan en supermercados y combustible”, explica el ejecutivo de la tarjeta

Una ventaja de la tarjeta de débito es que permite controlar mejor lo que se gasta, porque sin saldo en la caja de ahorro o cuenta corriente, la operación no se aprueba; y además, al menos hasta fines de diciembre, este tipo de pagos se beneficia con la devolución del 5% del IVA, que si se suma algún descuento vigente como los de las estaciones de servicio o supermercados, en días específicos, generan un descuento extra a la hora de concretar la compra.

El gusto en cuotas

Cuando las cifras a pagar son más abultadas, y los bienes y servicios a adquirir están vinculados al propio placer, salen a relucir las tarjetas de crédito (combinando más de una en algunos casos para llegar al límite requerido), para acceder en cuotas a aquello que en efectivo llevaría meses y meses de ahorro. Y si encima, le sumamos el impacto de la inflación, que supera a la evolución de los salarios, juntar peso sobre peso no necesariamente llevaría al éxito. “Los rubros con mayor participación de ventas en cuotas son turismo y artículos para el hogar”, resalta el ejecutivo de VISA y agrega que los plazos más usados son 3 y 12 cuotas.

Estas dos modalidades resultan ser en las que, por lo general, hay acuerdos de tasa de interés cero, sea por convenios directos entre los bancos y los comercios o por el programa Ahora 12 y su extensión el Ahora 18, que acaba de anunciar el Gobierno para impulsar el consumo.

Doble filo

Claro que las cuotas pueden ser un arma de doble filo si el consumidor no sabe controlarse y organizarse.

Lo primero que hay que tener en claro es que las cuotas solo convienen cuando el total de los consumos (financiados o no) pueden saldarse a fin de mes.Si cuando llega el resumen de la tarjeta sólo se va a pagar el importe mínimo, y financiar el resto, todas las ventajas se evaporan y, por el contrario, se convierten en una soga al cuello, ya que las tasas de interés que aplican los bancos terminan superando al beneficio que se obtenía al financiar la compra en varios meses.

Según una encuesta realizada por D’Alessio IROL, el 81% de los consumidores está endeudado básicamente por cuotas de compras con tarjetas de crédito. “A pesar de este número, los usuarios siguen manteniendo entre su planificación de gastos acciones financieras que requieren el apoyo de entidades bancarías”, revela D’Alessio.

Tentarse con las cuotas, que suelen usarse mucho también para la compra de indumentaria, lleva a muchos individuos a comprometer un porcentaje de su ingreso superior al deseable.

“Según los resultados de nuestro tracking de la Banca Minorista, al 46% de los usuarios de tarjeta las cuotas les insume más del 20% de los ingresos familiares y son los más jóvenes los que suelen estar más comprometidos llegando al 56%”, plantean en D’Alessio.

Otro dato que hace “más intensivo” el uso de las tarjetas de crédito es la posibilidad de acumular de puntos en los programas de fidelización de los bancos.

Más se usa, más rápido se llega a las recompensas que pueden ir desde un electrodoméstico hasta un pasaje de avión. Pero nuevamente la estrategia solo sirve si se puede pagar el 100% del consumo a fin de mes. De otro modo, el “regalo” terminará saliendo carísimo.

La pelea de la billetera

Cómo se reparten los gastos según el medio de pago:

Débito

Es la opción más elegida por los consumidores a la hora de pagar las compras en el supermercado o la carga de combustible.

Crédito

Cuando se trata de valores más altos las tarjetas de crédito ganan participación, en especial en turismo y artículos para el hogar

Efectivo

Pese a la competencia de los plásticos, el cash sigue siendo el medio de pago más elegido, con una incidencia que ronda el 75 por ciento.

La Nación

“Por la caída del consumo la gente ya se fija más en los precios que en las promociones”

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La caída del consumo, que el año pasado rondó el 4% y que no consigue recuperarse, obligó a los argentinos a cambios profundos en sus hábitos cotidianos a la hora de llenar el changuito del supermercado, algo que no sucedía hace varios años. Así, las promociones dejaron de ser tan atractivas y los clientes ponen su foco en encontrar el mejor precio para cada producto, aunque pasen de una primera marca a una segunda. “Veníamos de un consumo estancado y en 2016 el impacto de la devaluación y de los aumentos de precios produjo un resultado negativo.

Pero la gente seguía manteniendo cierto poder de compra y buscaba las promociones. Hoy hay hábitos distintos porque los consumidores compran lo básico”, explicó Juan Manual Primbas, director de Kantar Worldpanel Cono Sur.

Por eso, las compañías comienzan a atar cada vez más sus campañas publicitarias a los precios o se comprometen a no aumentar. Es el caso de Pepsi, que promociona gaseosas de 2,25 litros a $ 39; Quilmes con su “pacto porrón”, con botellas a $ 10; y los snacks de Lay‘s con precios impresos en sus paquetes, entre otros. “Las grandes empresas no hacen ahora sólo las promociones tipo 3 x 2 sino que están tratando de bajar la percepción de precio”, subrayó Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market.

Desde el sector supermercadista coinciden con este análisis: “El precio es el mayor driver, que define o no una compra. Ahora el cliente quiere asegurarse la relación precio calidad. Pasamos de un cliente racional a un cliente racional austero”, destacó Juan Pablo Quiroga, gerente de Relaciones Externas en Walmart Argentina.
Con todo, no es el único cambio, también se observan transformaciones especialmente en el surtido, el formato y la financiación de los consumos:

Hoy los clientes apuestan por compras más chicas y el cambio con respecto a años anteriores es que por primera vez resignan volumen. “Los changuitos se achican. Por eso las categorías que son menos prescindible, como los lácteos, son las más golpeadas”, precisó Primbas. Según un informe de Focus Market, basado en la información de los scanners de supermercados de menos de 300 metros cuadrados y autoservicios, en febrero cada compra fue de 4,69 unidades. Está un poco por encima de enero (4,64), pero por debajo de diciembre pasado (4,88). “El volumen bajó porque también disminuyó la frecuencia de compra”, indicó Di Pace.

También cambió la preferencia de los consumidores en los lugares elegidos para abastecerse de alimentos y productos de higiene y limpieza. Mientras crecen los formatos más competitivos en precios, caen las ventas en hipermercados, una tendencia a nivel global. Pero el canal que más crece es el mayorista: sumó 400.000 hogares en el último año, que hicieron que el 73% de las categorías de consumo masivo registren un mayor volumen de compra, según el análisis de Kantar Worldpanel. El mayorista era un canal con perfil de niveles altos y medios, de familias numerosas y de grandes ciudades del interior; pero en el último año, el mayor crecimiento se dio en el estrato bajo superior, donde se encuentra el 33% de los hogares, en AMBA y en familias de hasta tres integrantes. El mayorista está llegando a nuevos tipos de hogar.

La implementación del nuevo sistema de precios transparentes, que eliminó las cuotas sin interés, hizo caer en participación el financiamiento en más de tres cuotas. “La implementación no fue la mejor. En el caso de productos más caros o electrodomésticos sin las cuotas se afectó la capacidad de compra”, señaló Primbas. Desde la consultora no ven una recuperación en el corto plazo y estiman que hasta fines del primer trimestre va a ser parecido al año anterior, pero con un cambio de expectativas que retrae aún más el consumo.

Cronista

“Las promociones pierden eficacia, pero continuarán”

Las promociones pierden eficacia, pero continuarán

“Las promociones van a continuar, no nos queda otra”. Es la amarga confesión de un alto ejecutivo de una importante cadena de supermercados, frente a una realidad: el desgaste de las ofertas y su pérdida de efectividad en un público cada vez más desconfiado, infiel y oportunista. “Es algo normal, no me sorprende, porque el que saca los pies del plato pierde volumen de ventas. Y todavía nadie le encuentra una salida”, justifica Pablo Mandzij, director de Retail de la consultora Nielsen.

El consumo masivo (alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza) cayó el año pasado 4,3%. Según Nielsen, en enero la tendencia se profundizó: -8,1%. “Los hipermercados y los formatos de grandes superficies son las que más sufren. Hoy el consumidor hace más viajes, evita las tentaciones y está más informado y mucho más atento al precio”, agrega Mandzij.

Sandra Dalinger, gerente de Trade de CCR, coincide en que la generalización de los promociones, descuentos, rebajas, ofertas de llevar más productos pagando menos (3×2; 4×3, etc.) perdió efectividad, pero que las cadenas continuarán este año apelando a esos recursos para no perder tráfico. “La gente ya no valora las promociones y existe una pérdida de la noción del precio”, dice. Para esta experta, el consumidor hoy “prefiere un descuento fuerte en un producto determinado”.

Los entendidos sostienen que el nuevo perfil de consumo viene cambiando. Hoy, prevalece la desconfianza, el enojo y la infidelidad frente a las marcas y los punto de venta frente a la generalización de las promociones y otro tipo de anzuelos, como ofrecer descuentos muy agresivos en productos según el día de la semana. Sin embargo, “la realidad es que las cadenas no dicen que no funcionan, las siguen haciendo porque les funciona”, subraya Dalinger.

“El nuevo consumidor está mucho más atento al precio real y compara las promociones. En muchas categorías se inclina por la promoción, en otras, por el precio. Mira, sabe dónde conviene comprar, es exigente y es mucho más racional y cauteloso. El público promedio sabe y conoce los precios de cada punto de venta. En algunos casos va al mayorista, a la tienda de cercanía, allí donde la compra le resulte más conveniente”, describe Juan Manuel Primbas, director de Kantar Worldpanel para el Cono Sur.

Bajo sospecha, desgastadas y sin tanta efectividad, los supermercados mantendrán a lo largo del año la estrategia de seducir a los clientes con ofertas tentadoras. Desde hace algunos años, los hipermercados vienen perdiendo tráfico, tal como viene ocurriendo en todas partes del mundo. Los entendidos coinciden en que las tiendas mayoristas (más recientemente) y las tiendas de cercanía vienen en ascenso, porque sintonizan con las pretensiones de un consumidor que prefiere ganar tiempo, dividir las compras a lo largo de la semana y obtener los mejores precios posibles.

Las promociones pierden eficacia, no es la primera vez que ocurre, por la masificación. Casi todas las cadenas ofrecen, en días puntuales, una canasta de productos con precios rebajados. Mandzij opina que ante tal circunstancia, las cadenas tendrán que optar por mecanismo más creativos para salir del esquema. “La fidelización de los clientes vendrá de la mano de una comunicación más personalizada, o fortaleciendo el canal eCommerce”, dice.

El consumo masivo, para un año electoral, tiene máxima relevancia. La mayoría de las consultoras prevé un crecimiento del 2%, promedio.

Hábitos “cuoteros” y el GPS en los precios reales

En los últimos años, los argentinos se transformaron en “cuoteros. El consumo vivió hasta 2015 un fuerte proceso expansivo. El costo colateral: 1.300 por ciento de inflación entre 2002 y 2015. En ese contexto, los anabólicos al consumo resultaron fundamentales. Por un lado permitían el acceso y por otro daban la sensación de ganarle a la inflación. Las últimas 2 cuotas “son gratis”.

En el nuevo escenario 2016, con 7 puntos de pérdida de poder adquisitivo, las conductas cambiaron. “Antes compraba sin mirar. Ahora me fijo en todo”. Bajo estos nuevos parámetros los descuentos comienzan a tener cuestionamientos. El precio volvió al centro de la escena. 80 por ciento prefiere que ese dinero se destine directamente a bajar los precios.

Los consumidores están en búsqueda del “precio real”. Las cuotas, sin embargo, continúan siendo muy valoradas. 77 por ciento sabía que las cuotas sin interés en realidad tenían interés. A pesar de ello, la mitad prefería comprar en 12 cuotas que al contado con 25 por ciento de descuento.

La cuota es para muchos el acceso que de otro modo no tendrían. El nuevo plan de Precios Transparentes, que se enmarca en una lógica más profunda de transparencia, y de hablemos con la verdad (Indec, inflación, pobreza, desempleo, todos con valores reales y no ficticios), tuvo como objetivo sincerar eso que casi todos sabían: el dinero tiene un costo y las cuotas si tenían interés.

Los precios de contado han comenzado a bajar. Según el último informe de Elypsis sobre 13.000 productos, el 58% bajo el precio. Un 7% promedio. Puede lucir como poco, pero si esos precios se mantienen en un año de 20 puntos de inflación, sería una caída de precios relativos del orden del 25%, bastante más interesante. Pero los consumidores quieren cuotas. No todos pueden pagar contado.

El mercado de durables era 70% en cuotas y 30%, contado. Hoy estaría 50/50. ¿Hay cuotas? Sí. En muchos casos cuotas fijas con interés. Los bancos públicos lanzaron planes de hasta 50 cuotas con un interés cercano a la inflación. Una oferta atractiva. El sector privado se está reacomodando. Les llevó un par de semanas. Al igual que a los consumidores. Febrero fue un mes con cierta confusión en la calle. Pero ahora las cosas se van reordenando. Este fin de semana ya pueden verse propuestas de 12 cuotas sin interés “en serio” para la compra de electro y tecnología.

Los bancos y tarjetas negocian con los retailers quien paga el costo financiero. Se preparan para poner en el mercado planes de cuotas sin interés o con tasas bajas. Las ventas de electro cayeron 14% el año pasado, las de ropa 8%. Todos tienen un interés común: vender más. La gente está esperando cuáles son sus nuevas propuestas. Una vez que lleguen los sueldos nuevos a la calle (abril/mayo) podremos tener claro en qué punto se ubica el consumo 2017.

Clarín


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Emiliano Schwartz

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