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“Algo falló: esto pasó con la Supercard a un año de haberse lanzado para democratizar las compras”

Hoy cumple su primer año de vida, aunque para muchos empresarios y analistas el producto estaba muerto antes de nacer.

Un día como hoy, el 27 de junio de 2013, el Gobierno anunciaba con bombos y platillos la llegada de la Supercard.

Afirmaba que iba a servir como medio de pago para una amplia variedad de rubros, desde electrodomésticos, supermercados, hasta farmacias. Incluso, se hicieron tratativas para que sea utilizada en los McDonald´s y en la cadena de estaciones de servicio de YPF.

“La tarjeta incluye a socios como algunos supermercados, Cooperativa Obrera, casas de venta de electrodomésticos y al Banco Hipotecario, que las administrará a través de TarShop“, aseguraba por aquel entonces la subsecretaria de Comercio Interior, Lucila “Pimpi” Colombo, la segunda de Guillermo Moreno.

Su entusiasmo era tal que no dejaba medio de comunicación por recorrer o expresarse, para hablar de las bondades del plástico que, en su opinión, iba a reducir a la mínima expresión el uso de las tarjetas clásicas.

Hubo decenas de reuniones entre los distintos actores involucrados, se escribieron páginas y páginas en medios gráficos en las que se daba cuenta de los pormenores de la tarjeta. Los portales de noticias online seguían minuto a minuto los detalles de la instrumentación y en los medios radiales se multiplicaban las entrevistas a empresarios y expertos en consumo.

Parece que fue hace un siglo, pero lo cierto es que todo esto pasó en la Argentina hace apenas un año. 

Uno de los empresarios que se mostraba eufórico por el debut de la Supercard era Alberto Samid, que sostenía que con su aparición se iba a replantear todo el sistema de comisiones del mercado y le confiaba al plástico la capacidad de contribuir a moderar la inflación.

“Con la nueva tarjeta la gente va a tener más plata para gastar”, decía. Y hasta le confería “poderes mágicos”, como el de ser capaz de “estimular el consumo de los argentinos”.

Por cierto, no era el único entusiasmado. La propia Asociación de Supermercados Unidos (ASU) -que nuclea a los principales retailers del país (Coto, Jumbo, Disco, Vea, Carrefour y Día, entre otros)- también se había expresado favorablemente y daba cuenta de que la Supercard iba a ser aceptada en todas las sucursales de estas cadenas.

“Se comenzará a ofrecer en los distintos stands que se montarán en los propios locales de los súper e hipermercados“, aseguraba Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) (ver foto).

También Yolanda Durán, titular de Cedeapsa, cámara que nuclea a los supermercados chinos, le daba la bienvenida: “Va a ser un instrumento muy positivo para el comercio y para los consumidores”. Y daba cuenta de las bondades democratizadoras de la Supercard: “Pone en pie de igualdad a las grandes cadenas”.

Hasta hubo ceremonia de lanzamiento
Hoy arranca oficialmente la tarjeta Supercard. Daremos los pasos jurídicos para conformar una sociedad entre las principales cadenas intervinientes”, decía el director de ASU para confirmar la entrada en vigencia.

Otro de los que se mostraba contento era el titular de la Confederación General Empresaria,Raúl Zylbersztein, que destacaba la importancia del producto: “Los bancos quieren seguir cobrando su 3% y es por eso la necesidad de esta nueva tarjeta“.

Hasta hubo ceremonia de presentación, a la que concurrieron cientos de empresarios. Guillermo Moreno, tomó la palabra y le dio la bienvenida a la Supercard, que fue adjudicada enprimer lugar y simbólicamente, a la presidenta Cristina Kirchner.

El segundo de los plásticos fue recibido por Lucila “Pimpi” Colombo” el tercero por Durán.

No podía fallar 
Estaba todo fríamente calculado. Los pormenores de las negociaciones hacían pensar que no había marcha atrás.

El plástico iba a tener un costo de financiamiento del 1%, su entrega sería gratuita y con límite de crédito de $3.000.

“La emitirán las propias cadenas y la tasa no superará el 22% anual. La comisión a los comercios será de entre el 0,75% y 1%”, aseguraban Gobierno y empresarios.

Se anunció que sería administrada por una sociedad integrada por los supermercados Coto y la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca, las cadenas de electrodomésticos Frávega y Garbarino, la Corporación Mercado Central y el Banco Hipotecario.

En tanto, la firma TarShop, que opera Tarjeta Shopping, pasó a tomar la responsabilidad deanalizar los comercios que iban a participar en el nuevo programa.

Los adherentes “plenos” ya estaban confirmados: las cadenas Jumbo, Disco y Vea, Carrefour, Walmart y Chango Más y las casas de electrodomésticos Red Megatone Musimundo.

También, se afirmaba, habría firmas que iban a aceptar la tarjeta en sus negocios:  CEDEAPSA, las cámaras regionales de supermercados (CAS y FASA), las cadenas de farmacias -incluidaFarmacity– y perfumerías, y además McDonald´s.

Todo esto se decía hace apenas un año y fueron varias las marcas que se sumaron a la Supercard. De hecho, en la página oficial aún aparece -casi como invitando a ver algo que no fue- la nómina de locales en los que se podía (“puede”, en rigor de verdad) gestionar el plástico.

Allí figuraban -hasta hace poco- algunas sucursales de Carrefour, Correo Argentino, Frávega y Garbarino (ver imagen).

En cuanto al método de financiamiento del plástico, el Gobierno iba a buscar el apoyo decompañías de seguros y empresas, para crear un fideicomiso y con ello sustentar la emisión.

¿Cuántas Supercard se iban a imprimir de arranque? Unas 10.000, para que luego esa cifra fuera creciendo exponencialmente.

Pero algo falló 
A contramano del entusiasmo que despertaba el flamante plástico, la cantidad que se llegó a emitir no fue ni a la mitad de ese número, pensado para un inicio. Más aun, jamás se realizóuna segunda tanda.

“Los retailers ofrecieron la Supercard solamente los primeros 15 días desde el lanzamiento”, afirma Fernando Aguirre de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS).

“Finalmente quedó en la nada“, apunta Soledad Pérez Duhalde, de la consultora Abeceb. Quedó en el libro de las anécdotas de este país, “ni siquiera arrancó“, completa.

Sin embargo, hay algo que resulta tan curioso como contradictorio: al día de hoy -pese al desenlace que ha tenido la Supercard- aún sigue vigente la página web del plástico impulsado por el oficialismo.

Al consultar cuáles son los comercios en los que se puede utilizar este medio de pago, ellistado de marcas adheridas ha desparecido (ver imagen):

Este panorama contrasta con el que los usuarios podían encontrar un año atrás, cuando en el sitio figuraban unos 1.722 comercios, que incluía supermercados, casas de electrodomésticos y cadenas de hamburgueserías, entre otros, que recibirían con agrado la Supercard.

Más aun: se había difundido un 0-800 para que los clientes puedan habilitar la tarjeta o efectuar consultas sobre su funcionamiento y establecimientos adheridos.

¿Qué pasa si alguien llama hoy a ese número que aparece en la página oficial? Lo atiende uncontestador automático que amablemente lo invita a aguardar para ser atendido. Minutos después, la comunicación se corta.

La web “despoblada” de marcas y el silencio en el teléfono sirven para pintar la postal de cuál fue el destino final del plástico oficial.

“Se trató de un fraude, ya que ni siquiera se llegó a implementar“, resume en pocas palabras Pérez Duhalde.

Pero, si por casualidad, alguien se encuentra con otra persona que tuvo la suerte de conseguirla puede -con algo de envidia- jactarse de que el plástico no se acepta y nunca se aceptó.

De hecho, los encargados de los comercios se muestran sorprendidos ante la consulta por algún tipo de beneficio, ya que muchos se olvidaron o desconocen su existencia.

iProfesional preguntó en el local de Garbarino, ubicado en el segundo piso de Alto Palermo Shopping. “No la tenemos registrada, sólo contamos con la tarjeta de nuestra marca”, dijeron.

Lo cierto es que la Supercard fue una más de las tantas iniciativas anunciadas por el oficialismo que quedaron en el olvido.

El sector supermercadista atribuye su fracaso a una sencilla razón: nadie -salvo el Gobierno- tenía un interés real en el desarrollo de este producto.

“Hubo una gran falta de motivación por parte de las personas y de las empresas”, puntualiza Aguirre desde CAS.

Es así que la iniciativa no logró arrancar, por graves inconsistencias, tanto del lado de lademanda como de la oferta, por dos motivos básicos:

1. Las personas no tenían interés en adquirirla. “La gente, que ya tenía un promedio de tres tarjetas bancarias en la billetera, no entendía cuáles eran los beneficios de hacerse de un plástico más”, afirma Aguirre.

2. Las propias empresas -pese a mostrar su apoyo para contentar a Moreno-, micrófonos apagados mediante, descreían de la iniciativa y ni se molestaron en fomentar su desarrollo. De hecho, muchas ya contaban con plásticos propios y no estaban dispuestas a promocionar un producto que compitiera con el de ellas.

Así las cosas, las falencias hicieron que la apuesta del Gobierno terminara siendo sólo una serie de buenas intenciones.

Ni siquiera logó juntar una cantidad mínima de usuarios para que tenga algo de circulación”, agrega el supermercadista.

Otro de los errores que el ejecutivo de la CAS remarca tiene que ver con la desinformación asociada al producto.

“Se transmitieron mal los requisitos para adquirir el plástico. En un principio se había dicho que iba a ser para las personas más necesitadas, pero luego aparecieron exigencias como, por ejemplo, contar con otra tarjeta que tuviera al menos un año de antigüedad”, recuerda Aguirre.

También los analistas hacen referencia a errores de estrategia.

Desde el sector supermercadista señalan que hubo más de presión a los bancos que una evaluación sobre los puntos fuertes en los que podía apuntalarse un nuevo plástico en el mercado.

“Hubo errores de base, ya que la Supercard tenía por objeto asustar a las entidades financieras, algo que por cierto nunca el Gobierno logró”, admite a iProfesional un empresario del rubro.

Otra de las razones que frenó su avance fue que la compra con plásticos que ofrecendescuentos es un hábito muy arraigado entre los argentinos.

En ese contexto, la Supercard tenía poco para ofrecer.

Archivo molesto
Los meses transcurrieron y los buenos augurios fueron quedando en el pasado, como tantas otras promesas de la historia argentina.

Los ejemplos se multiplican y no resulta necesario irse muy atrás en el tiempo.

La indumentaria “Nacional y Popular” Nac&Pop que se impulsó bajo el programa “Ropa para todos”, hasta se dio el lujo de tener en el programa 6,7,8 al vicepresidente Amado Boudou como modelo televisivo. 

 


Pero, como dicen los optimistas, siempre hay que buscar el lado bueno. Incluso de los fracasos se aprende.

Como aliciente queda que el fugaz paso de la Supercard por la historia económica argentina, en cierto modo, fue “inofensivo”, ya que no generó grandes pérdidas, más allá de tiempo que le dedicaron funcionarios y empresarios.

Hubo cosas peores. Para otro capítulo queda entonces contar el plan de pesificación -ideado por el Gobierno para que los argentinos dejen de lado su costumbre de pensar en dólares y se acostumbren al cepo-. O el Cedin que, aunque usted no lo crea, se mantiene vigente.

IProfesional

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Llega la Supercard: el Gobierno quiere que se use para comprar desde remedios hasta una “cajita feliz”

Llega el día. Este miércoles, tras varios intentos fallidos para lanzar al mercado la Supercard y con una aplicación bastante menos ambiciosa de la que se suponía iba a tener cuando fue concebida su emisión, los argentinos van a poder a acceder al plástico.

En principio, se esperaba para los primeros días de abril pero su salida al mercado fue postergada en dos oportunidades hasta que, finalmente casi tres meses más tarde, comenzará a circular.

“Su lanzamiento se pospuso varias veces. Iba a estar lista para principios de abrilluegodijeron que saldría el 1° de junio y ahora aseguran que llega el día 26″, remarcó Emiliano Schwartz de la consultora Tomadato.

La tarjeta tiene un fondo negro y presenta un logo del Banco Hipotecario. Se podrá gestionar en los próximos en los principales supermercados del país y podrá utilizarse también en casas de electrodomésticos y farmacias.

Según fuentes del sector, el primer plástico será emitido para la presidenta Cristina Kirchner.

Un aspecto a destacar de la nueva tarjeta tiene que ver con su alcance.

Si bien, en un primer momento, se suponía que iba a reemplazar al resto de los plásticos, lo cierto es que la
Supercard saldrá a competir como uno más, lo cual es considerado todo un “desafío” de acuerdo con los expertos en consumo.

En este sentido Schwartz vaticinó: “Va a ser complicado salir a pelear con el resto de las propuestas que hoy existen en el mercado”.

De hecho, al ingresar en la página del Banco Central, ya se puede ver que el nuevo productoaparece formando parte del listado que agrupa a las distintas tarjetas.

De esta forma, este medio de pago impulsado desde la Secretaría de Comercio Interior será, junto con los listados de los 500 productos lanzados el sábado 1° de junio, una de las armas con las que el Gobierno dará pelea a la inflación a menos de dos meses de las elecciones primarias.

La tercera es la vencida
Tras una serie de anuncios fallidos, finalmente los argentinos podrán acceder a la famosa Supercard.

Los analistas en consumo explican que los casi tres meses de retraso en la llegada de la tarjeta a las góndolas obedecen a las dificultades que presentó la implementación de esta ambiciosa iniciativa.

Es que “el modus operandi necesario para llevar a cabo esta apuesta no es sencillo porque requiere de un respaldo económico importante”, comentó Schwartz.

La Supercard será administrada por una sociedad conformada por los supermercados Coto yCooperativa Obrera de Bahía Blanca, las cadenas de electrodomésticos Frávega y Garbarino, laCorporación Mercado Central y el Banco Hipotecario.

Beneficios extra: la clave del éxito de la nueva tarjeta
Si algo no se puede negar es que, a la hora de ir a comprar al supermercado, los argentinos cuentan con un amplio abanico de opciones que -aunque más acotadas que en años anteriores- les permiten ahorrarse unos pesos.

De hecho, actualmente las promociones funcionan como una especie de commodity, más que como un valor diferencial.

Y, en este contexto, la llegada de un nuevo plástico que brinde descuentos no resulta, en principio, demasiado llamativo para los argentinos.

Por eso, según los expertos en la materia, para que la Supercard sea un verdadero “triunfo”tendrá que ofrecer alguna rebaja extra.

Para el economista Mariano Otálora, “el éxito de la medida va a depender casi exclusivamente de que los descuentos que se ofrezcan sean buenos”.

Es decir, para que los consumidores se vean tentados a hacer el trámite necesario para obtener la tarjeta, la oferta de beneficios de este producto debe ser superadora en relación con los que se otorgan en el mercado.

“Si se ofrece alguna ventaja adicional, la gente se va a pasar a este sistema”, anticipó Otálora.

Sin embargo, al menos por el momento, no se dio a conocer información acerca de cuáles son las facilidades que brindará este nuevo plástico.

A su vez, Schwartz adelantó que “la Supercard va a tener que brindar no solamente descuentos, sino también cuotas para empatar a la oferta actual”.

Mitos y verdades
Cuando se habló por primera vez del plástico anunciado por la Secretaría de Comercio Interior se difundieron una serie de datos sobre el nuevo producto que fueron modificados con el transcurso de los meses.

Por ejemplo, se decía que la tarjeta reemplazaría al resto de las opciones dentro de los supermercados. Y también que el Banco Nación sería el encargado de su emisión.

Sin embargo, a medida que pasaron las semanas, se fue rectificando la información divulgada y se aclaró que la Supercard competiría en los súper como una tarjeta más.

Y se puntualizó que la entidad que tendrá a su cargo el lanzamiento del plástico será el bancoHipotecario.

Por otra parte, la empresa que operará este medio de pago será Starshop, encargada actualmente de Tarjeta Shopping.

En tanto, el nuevo plástico tendrá como adherentes a Jumbo, Disco, Vea, Carrefour, Walmart, Red Megatone y Musimundo.

A su vez, otras organizaciones ya anunciaron que la aceptarán en sus negocios. Particularmente, la Cámara Argentina de Supermercados, la Federación Argentina de Supermercados y Afines, la Cámara de Supermercados Chinos (CASRECH) y los del sudeste asiático (CEDEAPSA).

La Supercard también podrá usarse para pagar en las farmacias y perfumerías, e incluso enMcDonald´s.

Silencio de radio
Algo que llama la atención de los expertos en consumo es que, hasta ahora, son muy pocos los datos que se dieron a conocer sobre el nuevo plástico promocionado por el Ejecutivo.

diferencia de la “lista de los 500 productos”, que se difundió unos días antes de salir en los supermercados, los detalles sobre la Supercard son -prácticamente- un verdadero misterio.

“Se sabe muy poco acerca de cómo funcionará y todavía no se conoce cuáles serán los beneficios que ofrecerá”, indicó a iProfesional Claudia Collado, titular de la entidad Acción del Consumidor (ADELCO).

Y mencionó, además, que es llamativo que se postergue tanto la difusión de las características de este sistema de pago: “La información ya tendría que estar disponible”.

Por su parte, Otálora señaló que el gran interrogante a responder es puntualmente “cuál va a ser el diferencial que este plástico ofrecerá con respecto a los que ya están circulando”.

Una vez que se revele este secreto, dijo el economista, “hay que ver cómo reaccionan los bancos que no van a querer quedarse atrás en la oferta de beneficios”.

El Gobierno “ajusta las tuercas” de cara a las primarias
Con la llegada de la Supercard se cierra un mes de grandes apuestas oficiales para combatir la suba de precios en las góndolas e inducir al consumo.

La primera semana de junio la gran estrella de los supermercados fue la curiosa lista de los 500 productos que seguirían “congelados” (Lea más ¿Quién armó la lista “de los 500”?: faltan alimentos, sobran tinturas de pelo y limpiadores).

Y la llegada del plástico pospuesto desde abril también constituye una iniciativa en pos de estimular el nivel de consumo, en un contexto en el que predomina la cautela a la hora de las compras.

Otálora afirmó que “con este tipo de medidas, el Gobierno quiere intervenir en el tema precios y moderar la inflación”.

En la misma línea, Schwartz remarcó que la nueva tarjeta “intenta ser un paliativo más para impulsar el consumo”.

Y concluyó: “Con estas iniciativas solas no alcanza, pero puede funcionar como un granito de arena más para despertar las adormecidas compras”.

IProfesional

La “Supercard” es un hecho: preguntas y respuestas claves para saber su forma de uso y qué pasará con las otras tarjetas

Los críticos de las políticas intervencionistas suelen repetir que, una vez que se inicia el proceso de regulaciones, se pone en marcha un mecanismo con una dinámica propia, que lleva inexorablemente a profundizar esas medidas con intervenciones en nuevas áreas.

Esa teoría quedó extensamente probada en el caso de la restricción a la compra de dólares. Y ahora le llegó el turno al congelamiento de precios.

El arranque fue relativamente exitoso, con un 1,2% de inflación registrado en febrero, lo cualcortó una preocupante tendencia alcista.

Pero los propios funcionarios lo han insinuado con claridad: para que el acuerdo sea efectivo y pueda extenderse más allá de los 60 días inicialmente previstos, será necesario pensar enmedidas adicionales para que los precios no se salgan de control.

Y, una vez más, la solución buscada pasará por un recorte en los márgenes de rentabilidadantes que en una mejora de la productividad.

Fue bien explícita al respecto Cristina Kirchner cuando, en un acto, al referirse elípticamente al problema de la inflación, señaló: “Tenemos que entender que la rentabilidad se tiene que darpor mayor volumen y no por bajar la producción y subir los precios”.

En el mismo acto, comentó que en una charla con el presidente de una cadena de supermercados, había notado la satisfacción del empresario porque, desde el “acuerdo” con el Gobierno, había disminuido gastos de publicidad, al tiempo que logró un sensible incremento en ventas.

La estadística oficial destaca que en febrero la facturación de los súper tuvo un 14% de incremento en términos de volumen. Los rubros de mayor variación fueron los de almacén y frutas y verduras.

Recortando márgenes
En un intento por diagnosticar la situación actual, el economista Miguel Bein destaca que lo que está ocurriendo ahora es el agotamiento de un modelo económico en el que las empresas compensaban sus menores ganancias gracias a mayores volúmenes de comercialización.

Argumenta que, al llegar al límite de ese modelo -porque las ventas ya no crecen en términos reales- el Gobierno intenta forzar su continuación por la vía de disminuir la rentabilidad,antes que por una suba en los precios.

“Lo que se está discutiendo es cuánto más puede caer la tasa de ganancia una vez que el aumento en las cantidades no alcanza a compensar los menores márgenes unitarios”, afirma Bein.

Los hechos parecen darle la razón. Al congelamiento inicial le siguió la implementación de latarjeta de crédito de los supermercados -la “MorenoCard”, como se la bautizó en el mercado- con el explícito objetivo de disminuir la renta del sector financiero.

No es, por cierto, una sorpresa. En el contexto de rentabilidades que se achican, el sector bancario, con márgenes por encima de 20%, aparecía como un objetivo político inevitable.

A fin de cuentas, los bancos mejoraron sus ganancias durante 2012 gracias, en buena medida, a la focalización en los créditos al consumo. Y sólo por concepto de comisiones en ventas de supermercados, embolsaron $8.300 millones.

De manera que la nueva tarjeta SuperCard se inscribe en ese contexto.

Preguntas y respuestas
El tiempo dirá de qué lado estaba la razón. Mientras tanto, la realidad es que la SuperCard llegó ydespierta la expectativa de una población ansiosa por detener la caída de su poder adquisitivo.

Son varias las dudas generadas en torno al desembarco de la nueva tarjeta. Por ello,iProfesional.com consultó a expertos del mercado, de manera de despejar muchas de las inquietudes.

1- ¿Cómo se consigue el plástico?
Los consumidores podrán tramitarlo en el propio supermercado firmando un contrato de adhesión. La tarjeta no estará en todos los puntos de venta, sino que la entregarán sólo lasprincipales cadenas.

Desde las compañías prometieron que el trámite de emisión será simple. Para ello, habrá que asistir a los locales portando DNI, una boleta de servicio a nombre del interesado y recibos de sueldos que comprueben ingresos.

La “Moreno card” se implementará en las góndolas en el mes de abril.

2- ¿Cuánto demora su entrega?
Desde la Subsecretaría de Defensa al consumidor aún no dieron datos acerca de cuánto será el tiempo que habrá que esperar para recibir el nuevo plástico.

Sin embargo, explicaron que para que el sistema pueda ponerse en marcha en el mes de abrilfuncionará, en un principio, de forma virtual.

3- ¿Qué beneficios trae en comparación con otros plásticos?
Desde el Gobierno y la Asociación de Supermercados Unidos aseguran que la SuperCard promete una mejor tasa de financiamiento y más descuentos que los que brindan los bancos.

La subsecretaria de Defensa al Consumidor, Lucila “Pimpi” Colombo, explicó que una de sus principales ventajas será que la tasa de interés será del 22%, “a diferencia de la de las entidades financieras, que llega hasta el 60%”.

4- ¿Puede gestionarla quien no tenga capacidad para demostrar ingresos? 
No. Para la adquisición del nuevo plástico es requisito excluyente la presentación de al menos recibo de sueldo.

Aunque sí es factible que se haga extensivo el beneficio a quienes perciben los planes de asistencia social, que habitualmente no están bancarizados ni cuentan con ingresos fijos.

5- ¿Hay que tener una cuenta bancaria para usarla?
Hasta el momento no se especificó que sea necesario tener una cuenta en una entidad financiera.

Sobre este punto, desde la Subsecretaría de Defensa al Consumidor explicaron que estos plásticos se pagarán en el banco “como se abona cualquier servicio”.

6- ¿Dejarán de existir las actuales tarjetas propias de los super?
En principio, desde el Gobierno apuntan a que esto suceda. Según explican los expertos en consumo, la propuesta es que la nueva SuperCard las reemplace.

“Las grandes cadenas unificarían, a través de este sistema, el uso de sus plásticos propios. Por eso, con la nueva tarjeta implementada por Guillermo Moreno, desaparecerían en principio la tarjeta Cencosud (que utilizan actualmente los supermercados Jumbo, Disco, Easy y Vea) y laTarjeta Coto Inteligente (CTI), entre otras”, anticipó a este medio Miguel Calvete, director ejecutivo de la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas de la República Argentina.

Y agregó que “no se trataría de una herramienta de compra universal, que los consumidores podrían utilizar en cualquier establecimiento, sino que este plástico sería aplicado sólo a los grandes jugadores del mercado”.

7- ¿Será de uso opcional u obligatorio?
Será de uso opcional. De hecho, por el momento, el nuevo plástico competirá con los de lasotras entidades, aunque desde oficialismo aseguran que la idea es que (por las ventajas que ofrece) se vaya consolidando como la única alternativa.

Por otro lado, los expertos alertan sobre los cambios que implicará la llegada de la nuevaSuperCard.

“Hoy la mayoría de las familias argentinas tienen en sus manos varios plásticos”, señaló Juan Manuel Primbas, desde la consultora especializada en consumo Worldpanel.

8- ¿Será excluyente o convivirá con otras tarjetas? 
En un principio, convivirá con el resto de las tarjetas emitidas por las entidades financieras, que hicieron “sus deberes” al bajar la comisión.

Sobre este punto, Juan Vasco Martínez, de la Asociación de Supermercados respondió: “Nadie habló de prohibir nada, pero digamos que la dinámica que va a generar esta tarjeta va a terminar obligando a excluir a las otras, por una cuestión de mercado”.

En contraposición, Primbas sostiene que actualmente “es difícil imaginar un escenario así, después de un sistema que viene funcionando desde hace ya varios años”.

Por el momento, a la hora de abonar los productos en la caja se podrá usar este nuevo plástico y los de los bancos en forma alternativa.

9- ¿Tendrá promociones asociadas?
, aunque todavía no se especificaron cuáles serán sus beneficios, se espera que para impulsar los pagos con este plástico, desde el Gobierno lancen una serie de promociones más fuertesque las que brindan las entidades financieras.

Actualmente, las promos que realizan los supermercados junto con los bancos se efectúan enforma compartida. Es decir, si por ejemplo el descuento ofrecido es del 20%, cada una de las partes aporta un 10%.

Ahora se abre un signo de interrogación respecto de si a los super les seguirá conviniendo realizar este tipo de acciones, o bien, si serán tentados por la “caja” que se abre desde elGobierno -a través del fondo creado por las aseguradoras- para financiar el consumo.

Hay versiones en el sentido de que este fondo público se hará cargo directamente de las rebajas ofrecidas como forma de atraer a los clientes al uso de este medio de pago.

10- Si un supermercado entrega una SuperCard, ¿se podrá comprar en otro?
La idea del Gobierno es que sí. Por ejemplo, si Coto entrega un plástico el mismo podrá ser utilizado en un establecimiento de otra firma.

La idea de la administración kirchnerista apunta a que los poseedores puedan ganar en practicidad.

11- ¿Se podrá utilizar en los supermercados chinos?
Al igual que las grandes cadenas, los super chinos pondrán a disposición de sus clientes laSuperCard, que cobrará una comisión del 1%, según confirmó Yolanda Durán, titular de Cedeapsa (Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático), que agrupa a comerciantes de origen asiático.

La dirigente consideró que “cobrando esa comisión se puede mantener toda la estructura de las emisoras de tarjetas”. Y aseguró que “los bancos podrían haber bajado la tasa porque se están llevando grandes ganancias”.

12- Para una compra de $3.000 ¿de cuánto sería el ahorro?
Sólo considerando el ahorro por comisiones, sería del orden de los $60, que es lo que las cadenas evitarán de pagar a entidades bancarias.

Claro que esta cifra, calculada por expertos del sector que pidieron reserva de identidad, representa un monto reducido respecto a las promociones que ofrecen los bancos, cuyos descuentos oscilan entre un 10% y un 20% en determinados días de la semana.

Para ese mismo importe, el beneficio puede representar entre $200 a $300, ya que no suelen comprender a todos los artículos que se llevan al changuito.

13- ¿Quién financiará el nuevo sistema? 
La iniciativa oficial apunta a que sean las aseguradoras. El plan consiste en que éstas adquieran los créditos que se vayan generando, los vuelquen a sus carteras y obtengan una tasa de rendimiento.

Se apunta a la figura del fideicomiso. El mismo será conformado con dinero que volcarán estas compañías, en el marco del nuevo plan nacional estratégico del Seguro 2012-2020, que contempla también un proyecto de reforma de la ley de Oferta Pública del mercado de capitales.

Así, cumplirán así con el “inciso K” del punto 35 del reglamento general de la actividad aseguradora, que las obliga a invertir entre un 10% y un 20% del total de su tenencia (excluidos los inmuebles) en instrumentos que financien proyectos productivos o de infraestructura.

En paralelo, las principales cadenas de supermercados formarán una sociedad responsable de la emisión de la denominada SuperCard.

También se especula con que el Gobierno haga uso de esa “caja” para financiar beneficios adicionales.

14- ¿Quiénes se benefician?
El nuevo plástico permitirá realizar compras en más de un pago con un interés promedio del 22%, mientras que las tarjetas bancarias refinancian deudas a una tasa de entre el 42 y 60 por ciento.

Los principales beneficiarios de esta reducción son los supermercados y los usuarios que no cancelan la totalidad de su deuda a fin de mes.

Para aquellos que sí lo hacen, el uso del plástico les resulta indistinto al no tener que afrontar un cargo financiero extra.

La nueva SuperCard permitirá pagar hasta $3.000, pero el tope de crédito será de apenas $1.000.

Escepticismo de analistas
Está claro que para el Gobierno, la “Supercard” es una forma de eliminar un intermediario que encarece la operatoria.

O, en el peor de los casos, será una manera de presionar para que las entidades financieras bajen sus comisiones y sus tasas de interés.

No queda claro si lo logrará. Probablemente, si el nuevo plástico tiene éxito en “morder” la participación de mercado de las tarjetas bancarias, los bancos elaboren alguna nueva estrategia.

En principio, los economistas se muestran escépticos.

Federico Sturzenegger, titular del Banco Ciudad, consideró innecesaria la iniciativa oficial: “Este es un mercado impresionantemente competitivo y los bancos se sacan los ojos para ofrecer descuentos a sus clientes”.

En tanto, Carlos Melconian, con su contundencia habitual calificó a la SuperCard como “otro intento desesperado para ocultar la decadencia del modelo. Cuanto más parches se implementen, peores serán las consecuencias”.

IProfesional


Autor

Emiliano Schwartz

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