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“La reconversión del consumo: repunte lento y compras pensadas”

El consumo reflotará este año, según coinciden los analistas. Pero eso sí, no se alcanzarán las elevadas tasas que supo haber en algunos años de la era kirchnerista (un promedio de 7,5% entre 2003 y 2011): el crecimiento que ahora se estima estaría entre el 1,5% y el 2,3%. Ese esperado repunte será protagonizado por un consumidor que, acorde a los tiempos que corren, ha cambiado. Ya no es aquel comprador oportunista compulsivo de la “era K”, sino que se ha convertido en un sujeto más analítico, que piensa dos veces antes de decidir una operación.

En el primer año de la “era Macri”, con el Ahora 12 la gente compró más con financiamiento, pero no compró más en términos de volumen. Hubo un interregno a inicios de este año, con el lanzamiento de Precios Transparentes. La utilización del Ahora 12 había crecido un 35% entre enero de 2016 y el primer mes de 2017. A partir de la implementación de Precios Transparentes, en el primer bimestre el uso cayó un 25%. ¿Por qué? Porque, según los analistas, el 50% de los comercios trasladó el costo financiero de la operatoria al precio del producto, a diferencia de lo que desde el Gobierno se creyó que ocurriría en forma generalizada: que se transparentaría, en los planes de cuotas, un costo que antes no estaba explícito y que llevaba a elevar el precio de contado, que era el mismo que si se compraba en cuotas.

Miguel Braun, secretario de Comercio de la Nación, estima que el consumo este año va a crecer, fundamentalmente porque están aumentando los salarios reales y las jubilaciones (por el plan de reparación histórica). “La masa de dinero de los consumidores va a ser mayor y va a haber más demanda. Por supuesto que el crecimiento del consumo será moderado, pero constante durante varios años. Ese es el camino serio para hacer un país desarrollado y con más posibilidades para todos. Es muy difícil dar un número, pero creo que va a ser cercano al crecimiento del PBI”, dice el funcionario.

Marina Dal Poggetto, economista y directora de Estudio Bein & Asociados, opina que el consumo depende de que el salario le gane a la inflación. “Las paritarias serán clave, pero no tanto el número sino la forma, porque no es lo mismo que den un aumento de 24% en el primer mes a que lo den en el último. El arrastre que deja el año pasado es malo y vemos una recuperación baja del salario real, por lo que estimamos que el consumo en 2017 crecerá 1,5%”, afirma.

Para Daniel Artana, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el consumo va a crecer 2,3%. “La recuperación es bastante moderada, porque recién tendríamos salarios y jubilaciones ajustados por inflación (dos o tres puntos por encima del índice de precios) en el segundo trimestre. Entonces, recién empezaría en ese momento un rebote del consumo”, destaca.

¿Cómo se llega a este punto, luego de años de auge consumista? Guillermo Oliveto, presidente de Consultora W, señala que los programas proconsumo que gestó el kirchnerismo y que heredó el gobierno de Mauricio Macri tuvieron altos niveles de aprobación (tanto Ahora 12 como Precios Cuidados). “Esto expresa que cuando se trata del bolsillo no hay ideología, lo que hay es puro pragmatismo”, concluye el consultor.

En el último tiempo del kirchnerismo, con estancamiento y crecimiento muy moderado del consumo y altos niveles de inflación, la irrupción del Ahora 12 fue un paliativo que generó algo que no era muy común: comprar un pantalón o una camisa en 12 cuotas. El financiamiento siempre estuvo destinado a bienes de más valor, mientras que la indumentaria se manejaba con las promociones (“hijas” de la crisis de 2001/2002).

Todo esto gestó un consumidor con condicionamientos que lo llevaban a una manera de comprar prototípica de la “era K”. El dinero quemaba en las manos, no podían adquirirse dólares y había oportunidades de comprar a largo plazo. Eso volvió a la gente muy “cuotera”, de la mano de una inflación que licuaba esos pagos mensuales. “Por eso funcionó la idea del «sin interés», aunque las cuotas en la realidad tenían interés. Por otro lado, en toda esa época hubo un consumidor muy oportunista compulsivo. La gente decía un sinsentido: «ahorro consumiendo»”, analiza Oliveto.

Esto empieza a cambiar con la propuesta del nuevo gobierno, que promueve un cambio cultural y no sólo económico o de conductas cotidianas: pasar del corto al largo plazo; de cierta opacidad a una lógica de transparencia. En ese esquema aparece Precios Transparentes como respuesta microeconómica. Según una encuesta de la consultora W, al 55% de la gente le parece razonable esa medida de esta gestión y 20% desaprueba (el resto no sabe); pero el 70% no ve una baja del precio sustancial como habían imaginado.

De acuerdo con un estudio de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), 41,5% de los comerciantes minoristas implementó el programa Precios Transparentes. El 88% de los que lo implementaron lo hicieron ya desde sus comienzos.

¿Qué pasó entonces con el consumidor? Según Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, en principio (antes de Precios Transparentes) había una relación de pago 70% financiado y 30% contado, que luego pasó a ser 60% de contado y 40% financiado. “Dentro de la distribución del sistema de ofertas, el 43,9% de los comerciantes comenzó a aplicar descuentos pero por pago en efectivo (el 56% de ellos, a través de un 10% por pago en efectivo; y un 22% seleccionó algunos artículos para pago de contado efectivo). Al generar el comerciante el incentivo por pago contado o en efectivo, el consumidor pasó a comprar más en esa modalidad, debido a que los precios financiados tuvieron exhibición de costos financieros totales, que fueron desde 42% hasta 96%”, explica el consultor.

Todo esto puesto en un contexto nuevo, en el que el consumidor dice: “Antes compraba sin mirar, ahora me fijo en todo. Antes compraba mucho, ahora tengo que comprar bien”. Obviamente, eso es la respuesta a una caída del 7% del poder adquisitivo que se estima que hubo en 2016. Así, se forma el nuevo consumo “era Macri”: hay que empezar a pagar más por los servicios de gas, agua y electricidad; aparece la posibilidad del crédito hipotecario, y surge la lógica de no esperar un boom de consumo (Macri busca un crecimiento moderado, pero de largo plazo). En este esquema, para Oliveto, no hay “fiesta”: el consumo puede crecer sólo 2% este año.

La realidad es que se está pasando de un mercado de “demanda” a un modelo mucho más de “oferta”, donde la gente mira, está más atenta y más prudente. El mercado ya no está tan traccionado por la demanda acelerada por la inflación (a lo que hay que sumar una previsión de descenso progresivo del aumento generalizado de precios).

En este escenario, algunos sectores estaban más preparados para Precios Transparentes, como el de grandes electrodomésticos (en febrero, en algunas cadenas la venta creció 7%), mientras que en los electrodomésticos más chicos y según la medición de CAME, las ventas cayeron 5%. Según un relevamiento de Elypsis, sí bajaron los precios, un 8% promedio y en el 60% de los electrodomésticos (la medición incluyó 13.000 productos). Ahora, ¿dónde el plan no terminó de cuajar? En indumentaria y calzado, donde la medida cayó más de sorpresa.

Con la caída de ventas a la vista, el Gobierno da una vuelta de tuerca a sus herramientas para la financiación. Anteayer confirmó la instrumentación de planes de 3 y 6 cuotas sin interés, en rubros que venían a la baja en febrero, como indumentaria y calzado (habían caído 3,7% y 6,6%, respectivamente). Además, se extiende el plan Ahora 12 (e incorpora televisores), habilitando la posibilidad de que el comerciante coloque la leyenda “sin interés” en el caso de que él mismo absorba el financiamiento en el precio publicado.

Los planes de cuotas, donde fuentes del Gobierno insisten en que se emprendió una “cruzada” para terminar con el monopolio del mercado de financiamiento, son considerados por el oficialismo como una normalización del mercado de financiamiento, que va a acompañar el crecimiento del consumo, pero no será tan determinante como el ingreso que tengan las personas.

“Estas medidas son muy importantes, en un contexto donde el consumidor aún no tuvo acuerdo paritario y la inflación mostró síntomas de crecimiento en febrero y marzo (aunque se espera una desaceleración para los próximos meses). Esto lo que va a hacer es que el consumidor vuelva a comprar en forma financiada”, señala Di Pace.

En tanto, Eduardo Echevarría, responsable de Línea Blanca de la consultora GfK, tiene el pulso de lo que le dicen sus clientes, que son los principales retailers del país. “El Ahora 12 fue útil, pero no era para todos los modelos, servía para algunos casos específicos. En una economía con inflación, poner un plan Ahora 12 es un golazo. Después se ve quién pone cada parte. Ésa fue una modalidad útil para línea blanca, porque ésta es una categoría que necesita financiamiento para poder dinamizar sus ventas”, comenta.

El mercado, según analiza Echevarría, depende hoy un poco de las modalidades de crédito y está a la espera de que se actualicen los salarios para volver a despegar, como en 2015 (en 2014 hubo una caída). “Por supuesto que nadie espera un crecimiento alocado o un boom de consumo, pero sí una tibia recuperación -dice el especialista-. El gran problema de marzo es que estamos con salarios viejos y precios nuevos”.

Herramientas para incentivar el consumo

Distintos planes fueron puestos en marcha para alentar las compras

Continuidad

El gobierno de Macri le da continuidad al plan Ahora 12. Así, se había logrado que las ventas aumentaran en la modalidad de pago en cuotas, pero no crecieron en volumen.

Ahora 18

Fue similar a Ahora 12, pero con la posibilidad de mayor cantidad de cuotas e incluyendo otros rubros, como teléfonos celulares, libros, colchones y sommiers y anteojos.

Plan Ahora 12

Fue un invento del kirchnerismo, que comenzó en septiembre de 2014. Intentó fomentar el consumo en sectores clave, como indumentaria, calzado, muebles, línea blanca, entre otros.

Precios cuidados

Fueron lanzados en 2014. Los valores se actualizan según autorizaciones del Gobierno. El actual listado, que estará vigente hasta el 6 de mayo próximo, incluye 545 productos.

Precios Transparentes

Es un invento del actual gobierno. Se obligó a los comercios a exhibir el precio al contado, y, en caso de ofrecer cuotas, explicitar el precio total, la cantidad de cuotas y su valor.

Ahora 3 y Ahora 6

Es el plan más reciente, que intenta incentivar la compra de productos sensibles, cuyas ventas habían caído, como los casos de la indumentaria, el calzado y la marroquinería.

La Nación

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“Por la caída del consumo la gente ya se fija más en los precios que en las promociones”

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La caída del consumo, que el año pasado rondó el 4% y que no consigue recuperarse, obligó a los argentinos a cambios profundos en sus hábitos cotidianos a la hora de llenar el changuito del supermercado, algo que no sucedía hace varios años. Así, las promociones dejaron de ser tan atractivas y los clientes ponen su foco en encontrar el mejor precio para cada producto, aunque pasen de una primera marca a una segunda. “Veníamos de un consumo estancado y en 2016 el impacto de la devaluación y de los aumentos de precios produjo un resultado negativo.

Pero la gente seguía manteniendo cierto poder de compra y buscaba las promociones. Hoy hay hábitos distintos porque los consumidores compran lo básico”, explicó Juan Manual Primbas, director de Kantar Worldpanel Cono Sur.

Por eso, las compañías comienzan a atar cada vez más sus campañas publicitarias a los precios o se comprometen a no aumentar. Es el caso de Pepsi, que promociona gaseosas de 2,25 litros a $ 39; Quilmes con su “pacto porrón”, con botellas a $ 10; y los snacks de Lay‘s con precios impresos en sus paquetes, entre otros. “Las grandes empresas no hacen ahora sólo las promociones tipo 3 x 2 sino que están tratando de bajar la percepción de precio”, subrayó Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market.

Desde el sector supermercadista coinciden con este análisis: “El precio es el mayor driver, que define o no una compra. Ahora el cliente quiere asegurarse la relación precio calidad. Pasamos de un cliente racional a un cliente racional austero”, destacó Juan Pablo Quiroga, gerente de Relaciones Externas en Walmart Argentina.
Con todo, no es el único cambio, también se observan transformaciones especialmente en el surtido, el formato y la financiación de los consumos:

Hoy los clientes apuestan por compras más chicas y el cambio con respecto a años anteriores es que por primera vez resignan volumen. “Los changuitos se achican. Por eso las categorías que son menos prescindible, como los lácteos, son las más golpeadas”, precisó Primbas. Según un informe de Focus Market, basado en la información de los scanners de supermercados de menos de 300 metros cuadrados y autoservicios, en febrero cada compra fue de 4,69 unidades. Está un poco por encima de enero (4,64), pero por debajo de diciembre pasado (4,88). “El volumen bajó porque también disminuyó la frecuencia de compra”, indicó Di Pace.

También cambió la preferencia de los consumidores en los lugares elegidos para abastecerse de alimentos y productos de higiene y limpieza. Mientras crecen los formatos más competitivos en precios, caen las ventas en hipermercados, una tendencia a nivel global. Pero el canal que más crece es el mayorista: sumó 400.000 hogares en el último año, que hicieron que el 73% de las categorías de consumo masivo registren un mayor volumen de compra, según el análisis de Kantar Worldpanel. El mayorista era un canal con perfil de niveles altos y medios, de familias numerosas y de grandes ciudades del interior; pero en el último año, el mayor crecimiento se dio en el estrato bajo superior, donde se encuentra el 33% de los hogares, en AMBA y en familias de hasta tres integrantes. El mayorista está llegando a nuevos tipos de hogar.

La implementación del nuevo sistema de precios transparentes, que eliminó las cuotas sin interés, hizo caer en participación el financiamiento en más de tres cuotas. “La implementación no fue la mejor. En el caso de productos más caros o electrodomésticos sin las cuotas se afectó la capacidad de compra”, señaló Primbas. Desde la consultora no ven una recuperación en el corto plazo y estiman que hasta fines del primer trimestre va a ser parecido al año anterior, pero con un cambio de expectativas que retrae aún más el consumo.

Cronista

“Las promociones pierden eficacia, pero continuarán”

Las promociones pierden eficacia, pero continuarán

“Las promociones van a continuar, no nos queda otra”. Es la amarga confesión de un alto ejecutivo de una importante cadena de supermercados, frente a una realidad: el desgaste de las ofertas y su pérdida de efectividad en un público cada vez más desconfiado, infiel y oportunista. “Es algo normal, no me sorprende, porque el que saca los pies del plato pierde volumen de ventas. Y todavía nadie le encuentra una salida”, justifica Pablo Mandzij, director de Retail de la consultora Nielsen.

El consumo masivo (alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza) cayó el año pasado 4,3%. Según Nielsen, en enero la tendencia se profundizó: -8,1%. “Los hipermercados y los formatos de grandes superficies son las que más sufren. Hoy el consumidor hace más viajes, evita las tentaciones y está más informado y mucho más atento al precio”, agrega Mandzij.

Sandra Dalinger, gerente de Trade de CCR, coincide en que la generalización de los promociones, descuentos, rebajas, ofertas de llevar más productos pagando menos (3×2; 4×3, etc.) perdió efectividad, pero que las cadenas continuarán este año apelando a esos recursos para no perder tráfico. “La gente ya no valora las promociones y existe una pérdida de la noción del precio”, dice. Para esta experta, el consumidor hoy “prefiere un descuento fuerte en un producto determinado”.

Los entendidos sostienen que el nuevo perfil de consumo viene cambiando. Hoy, prevalece la desconfianza, el enojo y la infidelidad frente a las marcas y los punto de venta frente a la generalización de las promociones y otro tipo de anzuelos, como ofrecer descuentos muy agresivos en productos según el día de la semana. Sin embargo, “la realidad es que las cadenas no dicen que no funcionan, las siguen haciendo porque les funciona”, subraya Dalinger.

“El nuevo consumidor está mucho más atento al precio real y compara las promociones. En muchas categorías se inclina por la promoción, en otras, por el precio. Mira, sabe dónde conviene comprar, es exigente y es mucho más racional y cauteloso. El público promedio sabe y conoce los precios de cada punto de venta. En algunos casos va al mayorista, a la tienda de cercanía, allí donde la compra le resulte más conveniente”, describe Juan Manuel Primbas, director de Kantar Worldpanel para el Cono Sur.

Bajo sospecha, desgastadas y sin tanta efectividad, los supermercados mantendrán a lo largo del año la estrategia de seducir a los clientes con ofertas tentadoras. Desde hace algunos años, los hipermercados vienen perdiendo tráfico, tal como viene ocurriendo en todas partes del mundo. Los entendidos coinciden en que las tiendas mayoristas (más recientemente) y las tiendas de cercanía vienen en ascenso, porque sintonizan con las pretensiones de un consumidor que prefiere ganar tiempo, dividir las compras a lo largo de la semana y obtener los mejores precios posibles.

Las promociones pierden eficacia, no es la primera vez que ocurre, por la masificación. Casi todas las cadenas ofrecen, en días puntuales, una canasta de productos con precios rebajados. Mandzij opina que ante tal circunstancia, las cadenas tendrán que optar por mecanismo más creativos para salir del esquema. “La fidelización de los clientes vendrá de la mano de una comunicación más personalizada, o fortaleciendo el canal eCommerce”, dice.

El consumo masivo, para un año electoral, tiene máxima relevancia. La mayoría de las consultoras prevé un crecimiento del 2%, promedio.

Hábitos “cuoteros” y el GPS en los precios reales

En los últimos años, los argentinos se transformaron en “cuoteros. El consumo vivió hasta 2015 un fuerte proceso expansivo. El costo colateral: 1.300 por ciento de inflación entre 2002 y 2015. En ese contexto, los anabólicos al consumo resultaron fundamentales. Por un lado permitían el acceso y por otro daban la sensación de ganarle a la inflación. Las últimas 2 cuotas “son gratis”.

En el nuevo escenario 2016, con 7 puntos de pérdida de poder adquisitivo, las conductas cambiaron. “Antes compraba sin mirar. Ahora me fijo en todo”. Bajo estos nuevos parámetros los descuentos comienzan a tener cuestionamientos. El precio volvió al centro de la escena. 80 por ciento prefiere que ese dinero se destine directamente a bajar los precios.

Los consumidores están en búsqueda del “precio real”. Las cuotas, sin embargo, continúan siendo muy valoradas. 77 por ciento sabía que las cuotas sin interés en realidad tenían interés. A pesar de ello, la mitad prefería comprar en 12 cuotas que al contado con 25 por ciento de descuento.

La cuota es para muchos el acceso que de otro modo no tendrían. El nuevo plan de Precios Transparentes, que se enmarca en una lógica más profunda de transparencia, y de hablemos con la verdad (Indec, inflación, pobreza, desempleo, todos con valores reales y no ficticios), tuvo como objetivo sincerar eso que casi todos sabían: el dinero tiene un costo y las cuotas si tenían interés.

Los precios de contado han comenzado a bajar. Según el último informe de Elypsis sobre 13.000 productos, el 58% bajo el precio. Un 7% promedio. Puede lucir como poco, pero si esos precios se mantienen en un año de 20 puntos de inflación, sería una caída de precios relativos del orden del 25%, bastante más interesante. Pero los consumidores quieren cuotas. No todos pueden pagar contado.

El mercado de durables era 70% en cuotas y 30%, contado. Hoy estaría 50/50. ¿Hay cuotas? Sí. En muchos casos cuotas fijas con interés. Los bancos públicos lanzaron planes de hasta 50 cuotas con un interés cercano a la inflación. Una oferta atractiva. El sector privado se está reacomodando. Les llevó un par de semanas. Al igual que a los consumidores. Febrero fue un mes con cierta confusión en la calle. Pero ahora las cosas se van reordenando. Este fin de semana ya pueden verse propuestas de 12 cuotas sin interés “en serio” para la compra de electro y tecnología.

Los bancos y tarjetas negocian con los retailers quien paga el costo financiero. Se preparan para poner en el mercado planes de cuotas sin interés o con tasas bajas. Las ventas de electro cayeron 14% el año pasado, las de ropa 8%. Todos tienen un interés común: vender más. La gente está esperando cuáles son sus nuevas propuestas. Una vez que lleguen los sueldos nuevos a la calle (abril/mayo) podremos tener claro en qué punto se ubica el consumo 2017.

Clarín

“Menú ahorro: volver al colegio sin que colapse el presupuesto familiar”

Marzo es un mes de muchos gastos familiares

Marzo no se salva nunca de los golpes al bolsillo. Pero este año, el impacto viene más intenso: la suba de tarifas de servicios públicos e impuestos provinciales/municipales y peajes entre otros, se combinan en un mix bastante explosivo con las compras de uniformes, libros y útiles ahora sin las “salvadoras” cuotas sin interés que aliviaban o, al menos, repartían la carga en varios meses.

En promedio, equipar a un chico para volver al colegio demanda a los padres unos $ 1.500, de acuerdo con los datos de una encuesta realizada por D’ Alessio IROL a la que tuvo acceso exclusivo LA NACION. “El 41% de quienes participaron dijeron desembolsar más de $ 2000 por cada uno de sus hijos para comprar útiles, libros, calzado y uniforme; el 24% entre $1000 y $1500; y el 24%, gastará en torno a $2000”, señala Nora D’ Alessio vicepresidenta de la consultora .

Con 2 o 3 tres hijos en edad escolar, la cuenta para una familia tipo se convierte en un número que desequilibra el presupuesto. Y eso, claro, sin contar las cuotas de los colegios privados que llegarán puntales los primeros días de marzo con el correspondiente incremento.

El primer mandato de la economía doméstica es estar atento al calendario de descuentos de los bancos con tarjetas de crédito y de débito, que si bien este año tardaron un poco más de lo usual en llegar, finalmente aparecieron. Incluso algunos bancos mantuvieron esquemas de 3 o 6 cuotas sin interés para sus clientes en días y comercios preestablecidos que son más que aprovechables. Imprescindible: leer la letra chica para no llevarse sorpresas, especialmente con los topes de descuento que algunas veces son por compra (es decir por cada ticket, pero en ese caso nada impide volver a hacer uso del beneficio al día siguiente) y en otros casos es un límite mensual de reintegro. También hay que abrir los ojos a si el beneficio es con cualquier plástico (Visa, MasterCard, American Express) emitido por el banco o sólo con alguno de ellos. Las promociones son por pocos días y las suelen anticipar por mail o mensaje de texto a sus clientes.

En Banco Santander explican que los clientes pueden canjear sus puntos Superclub por mochilas o luncheras. También pueden cambiar puntos por los llamados “comodines”, con los que acceden a descuentos de 10%, 20% y 30% en útiles escolares, librerías y uniformes, comprando con débito o crédito y un tope de reintegro $ 300.

Banco Francés, mantuvo todas las promociones que suele lanzar para esta época del año y le sumó un beneficio extra a sus clientes: “No se eliminan las cuotas sin interés y el costo financiero es asumido en su totalidad por el banco, es decir que en las operaciones con promoción se cobra sobre el precio de contado, más allá que la compra se realice en cuotas”, explican desde el BBVA.

Carlos Canova, gerente de Producto y Beneficios de HSBC Argentina, asegura que el banco mantiene “la misma intensidad que en años anteriores en las acciones de vuelta al Cole”. “Establecimos acuerdos que contemplan hasta 25% de descuento y cuotas sin interés, es decir, con costo financiero total del 0,00% (de acuerdo a la regulación vigente de la Secretaría de Comercio).

Una política similar en el tema de las cuotas tiene Citibank con 20% y 25% off en librerías y casas de uniformes y tres pagos sin interés. Banco Comafi también mantuvo descuento y pagos a tasa 0%, en días y locales específicos.

Otra opción para pagar en cuotas es el Ahora 12 o Ahora 18. El recargo es de 10% sobre el precio de contado, pero el costo financiero total (CFT), que es lo que realmente paga el cliente después de sumar impuestos es del 27%/30%. Es válido de jueves a domingo solamente, y la tasa de interés está parcialmente subsidiada por el Estado. Si la idea es financiarse con el banco, la tasa de interés depende de cada entidad y de cada emisor de tarjeta: el CFT en algunos casos supera el 45% anual, de acuerdo a las tablas que están obligados a mostrar en los comercios desde la entrada en vigencia del Programa Precios Transparentes .

El pago en efectivo o en una sola cuota de tarjeta de crédito o débito, en tanto, es más protagonista que otros años ya que incentivo por pagar cash en algunos comercios es bastante importante. De acuerdo con los resultados de la encuesta de D’ Alessio, el 42% dijo que pagará sus compras para el inicio del año escolar en efectivo, y el 24% con tarjeta de débito. Pero más allá de la forma de pago, las estrategias y tips para sobrevivir financieramente al comienzo de clases se multiplican en las familias. Los datos de D’ Alessio revelan que uno de los tips más repetidos es ir de compras solos y no con los chicos.

Comprar en mayoristas para aprovechar precios más económicos, solos o con un grupo de padres (32% de los encuestados); recurrir a segundas marcas (21%) y reutilizar las cosas que quedaron del año anterior o lo que se puede “heredar” de primos o amigos (59% de los participantes), son las estrategias que más mencionan los padres de hijos en edad escolar. “En un contexto de suba de precios, el 30% de los consultados optan por adelantar sus compras, sea aprovisionándose de útiles y uniformes en diciembre, o comprando en febrero/marzo un stock que les permita a compra quizá pasar todo el año sin necesidad de volver a comprar cuadernos u hojas”, revela la ejecutiva.

La Nación

Un primer “finde” muy frío para Precios Transparentes: se encarecieron las cuotas y el público se esfumó

Poca gente, muchas consultas, bastante confusión y casi nada de ventas.

Ese fue el saldo del primer fin de semana para “Precios Transparentes“, cuando se jugaba el debut “de verdad” del nuevo sistema implementado por el Gobierno, que obliga a los comercios a diferenciar el precio de contado del importe en cuotas.

Se notó el esfuerzo de las cadenas comerciales por mostrar rebajas por pago en efectivo -una de las promesas oficiales sobre el nuevo régimen- y hasta hubo profusos anuncios al respecto en los diarios del sábado.

Pero la realidad dejó al descubierto el punto débil del nuevo sistema: para las compras relativamente caras, no hay rebaja al contado que valga, porque los bolsillos golpeados por la inflación sólo pueden consumir con crédito.

Y cuando se hacen los números en la calculadora, el resultado es contundente: en casi todos los rubros, financiar la compra de un producto ahora termina saliendo más caro que con el “viejo sistema”. 

En la teoría, la medida del Gobierno funcionaba: se quitaba el subsidio cruzado y se hacía más equitativa la financiación.

La estrategia de los comerciantes fue competir por el mejor precio en un pago y evitar hablar de financiación, una palabra que ahora parece maldita en la cabeza de la gente.

Pero los resultados están a la vista. En líneas generales, los consumidores mantuvieron el escepticismo y muchos quedaron presos de la confusión.

Un relevamiento realizado por iProfesional pudo palpar la falta de público en los principales shopping centers del Gran Buenos Aires y Capital durante el sábado y domingo pasados.

Los encargados de los locales intentaron convencerse de que el “frío” en los locales se explicaba pora de la época del año. Pero, en el fondo, sospechan que la nueva medida no los benefició demasiado, aunque no puedan reconocerlo en público.

De hecho, en varios negocios, los vendedores esperaban apoyados en el mostrador, con caras largas, esperando que entrara algún cliente.

Los que peor la pasaron fueron los comercios de ropa. Sus pasillos estaban vacíos, a pesar de que anunciaban rebajas de 30%, 50% y hasta 70% por pago al contado.

En su afán de capturar ventas, algunos locales apelaron a colocar un pizarrón para ir modificando sus ofertas “sobre la marcha” y poder capturar alguna venta. El éxito no los acompañó como esperaban.

En cambio, los locales de electrodomésticos tuvieron un poco más de movimiento. Los usuarios buscaban los productos promocionados en la publicidad de los diarios, aunque varios de ellos estaban fuera de stock.

En cuanto a la información sobre las cuotas, hubo poco y nada. Todos los comercios optaron por destacar los precios en efectivo y  la frase “consulte financiación” se convirtió en un mantra dentro de los carteles.

Solo las promociones Ahora 12 y Ahora 18 fueron informadas en algunos locales, pero no eran muy útiles para los clientes: sólo mostraron el costo total de financiación, sin ningún ejemplo específico para los productos.

Esto no hizo más que sumar molestias. Los interesados en adquirir algún producto debían preguntar por la financiación al vendedor quien, a su vez, termina preguntando en línea de cajas.

También hubo algunos usuarios que consultaron si había alguna promo y así evitar el nuevo esquema. Muchos de ellos, todavía buscaban ilusionados las “viejas” cuotas supuestamente sin interés.

“No. Por el momento, no hay nada”, respondían en uno de los locales de electro.

A pesar del desánimo, en las grandes tiendas apareció una ventajainesperada en este mar de dudas y temores. “Nunca hice tan rápido acá”, bromeó una clienta al pasar por la línea de caja sin formar fila.

Subas y bajas
Tal como lo reconoció en las últimas horas el propio secretario de Comercio, Miguel Braun, algunos comercios bajaron precios, mientras que otros los mantuvieron y muchos los subieron.

Según la “Canasta Transparente” elaborada por iProfesional, si se suman las categorías de electrónica y textil, los importes bajaron –en promedio– un 10,4% por pagos al contado.


Esto se enmarca dentro de lo que aseguraron las cadenas, que afirmaron a este medio que retocaron los precios entre 9% y 12% a la baja.

Es un dato positivo. Sin embargo, son cifras que todavía están muy lejos de la franja que va del 15 al 20% calculada por Braun.

En paralelo, si se tiene en cuenta la financiación, se observa que los precios, cuando se financia una compra en 12 cuotas aumentaron casi 11% con respecto a los actuales 12 pagos financiados.

Las categorías cuyos importes retrocedieron más fueron los smartphones. Este rubro es, justamente, el que permite un margen de maniobra más amplio.

“Sí, es más fácil avanzar con alguna rebaja, porque el ciclo de vida de los productos electrónicos, especialmente los celulares, es más corto”, detallaron desde el sector.

De hecho, los teléfonos móviles bajaron para el precio contado un 17,37%. Pero si se suma el valor de las 12 cuotas del esquema actual, entonces la reducción es de casi 3%.

Nada mal: los celulares fueron el único rubro que mostró ser más barato financiado con el nuevo sistema.

El rubro imagen y sonido (televisores y equipos de audio) quedó segundo con 14,6% de rebaja, mientras que mostró un aumento de 2,90% al comparar su importe financiado (ver cuadro).

En cambio, las computadoras y las tablets tuvieron menos tela para cortar: 4,9% de baja al comparar los precios al contado actuales y los previos a la medida.

En este caso, los comercios ya vienen reduciendo los valores por un condimento local extra: los aranceles de importación de estos artículos –comparten la misma categoría o posición aduanera– serán eliminados por el Gobierno a partir de marzo.

Desde el Gobierno aseguran que la medida hará que tales equipos reduzcan sus importes entre 30 y 50%. 

De hecho, las cadenas vienen “rematando” el stock de estos productos porque desde el mes que viene no sólo habrá equipos más baratos, sino también con mejor tecnología que los que hoy están en góndola.

“Imaginate que vas a poder conseguir una MacBook a $18.000. Eso es una ganga para los precios que se manejan en la Argentina ahora”, confió a iProfesional una empresa dedicada a la venta de productos Apple. Cabe destacar que una de las portátiles de la marca más económicas arranca en $30.000.

Como contrapartida, entre los rubros con menores rebajas se destacaron los de línea blanca y pequeños electrodomésticos. Si se miran los precios de contado, descendieron cerca de 8%. 

Pero al comparar la suma de las 12 cuotas actuales con las “sin interés” se percibe una suba de casi 11,5%. 

“Los dispositivos que menos bajaron fueron las licuadoras y productos similares, que ya no se podían reducir más”, aseguró a este medio el ejecutivo de una importante cadena.

Un caso particular fue el del rubro indumentaria. Si bien la quita de contado superó el promedio, con 11%, lideró la tabla de aumentos en planes financiados, con un alza del 14%.

Lo que viene
En un contexto de bajo consumo y alta inflación, los economistas no se animan a ofrecer un pronóstico sobre el real impacto de esta medida.

Claro que los que miran el mejor horizonte son las grandes cadenas, que afirman que ya no tendrán que esforzarse en ofrecer financiación. Entre ellos reina cierto optimismo.

“Volveremos a ser comerciantes: ya no tendremos que preocuparnos por la financiación“, indicó con alivio uno de los grandes jugadores del sector.

Y coinciden con el diagnóstico del Gobierno de que de ahora en más sólo habrá una lucha para ver quién ofrecerá los mejores precios.

De ahí para abajo, la visión es mucho más negativa.

Algunas cadenas pequeñas podían “dibujar” los planes sin interés absorbiendo parte de la financiación, mientras que las tarjetas se hacían cargo del resto a cambio de convertirse en el “método de pago favorito” en las tiendas.

Los que están más perdidos son los comercios chicos. La Confederación para la Pequeña y Mediana Empresa (CAME), comunicó que el 80% de las empresas ni siquiera se plegó al nuevo esquema de Precios Transparentes.

En el medio de esta confusión, la entidad pidió al Gobierno una campaña aclaratoria” porque considera que el anuncio de la medida prometió demasiado: que los comercios iban a reducir en un 20% el importe de sus productos.

En su defensa, argumentaron que ya habían bajado los valores de venta al público para paliar un consumo planchado.

Además, venían ofreciendo rebajas por abonar en efectivo, ya sea con descuentos en efectivo o en especie, es decir, con productos de regalo.

Pero lo cierto es que no les cierra extender el beneficio al pago contado con tarjetas porque deberían hacerse cargo de las comisiones por el uso del terminal de pago (3%, para las de crédito; y 1,5%, para las de débito).

A eso deben agregarle el plazo hasta que la emisora del plástico le gira los fondos al comerciante.

En el caso de las tarjetas de crédito, puede extenderse hasta un mes: entre 18 y 21 días hábiles. Para las de débito, el plazo es menor: 48 horas hábiles.

Haciendo números gruesos, los negocios que cobren con crédito deben lidiar con un costo por inflación de 1,2% si se mantiene el cálculo oficial de diciembre pasado.

Por ello, los comerciantes pequeños creen que los Precios Transparentes podría ser una medida contradictoria.

Es que los obliga a sincerar una financiación en cuotas, pero también los empuja a ocultar el “costo” que les generan las tarjetas con respecto al efectivo.

“Esta medida es un error. Lo ideal sería que haya tres precios publicados en las tiendas: uno en efectivo, otro al contado con tarjetas y otro con las cuotas de Ahora 12 y 18”, recomendó al Gobierno el propietario de varios locales de indumentaria ubicados en los principales shoppings.

Él, al igual que otros empresarios Pymes, ofrecía descuentos en dinero o en especie a los clientes, que ahora miran desde la vidriera los precios y piensan más de una vez antes de ingresar al local a preguntar por la financiación.

¿Cuál es el panorama actual? Todo parece indicar que tanto comerciantes como consumidores están apelando al “wait and see” ante el nuevo esquema de precios.

De hecho, pudo palparse el fin de semana en los shoppings, donde se circuló con demasiada tranquilidad y hasta hallar estacionamiento no fue un problema.

Es que la gente prefirió ir más al cine que a los comercios. A pesar de que el gran estreno de la semana fue el de los “Precios Transparentes”.

Iprofesional


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Emiliano Schwartz

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