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“Los cambios en los hábitos hacen difícil saber qué está pasando con el consumo”

Especialistas admiten que los cambios en los hábitos hacen difícil saber qué está pasando con el consumo

En el “lado A” del consumo puede verse un crecimiento en las ventas de bienes durables como autos, motos e inmuebles, que se contraponen con el “lado B” de la variable económica: visible en la caída de los productos que se venden en los supermercados, en la ropa o en el calzado. Porqué está ocurriendo esto?

Federico Filipponi, analista de la consultora especializada, Kantar WorldPanel, aclara que “es necesario separar el comportamiento de los consumidores según los niveles socioeconómicos. “Los altos y medios están acelerando el repunte de ciertos consumos. Están eligiendo no priorizar el consumo masivo“. Por el lado de la oferta, una de las causas es que las cadenas o los comercios en general están innovando poco, está siendo poco atractivos, o poco claros con la política de precios, las ofertas, etc. “Este segmento, entonces, está comprando menos unidades y en variantes mas económicas”, dice.

Por otro lado, en las clases bajas, que destinan todo el ingreso a los productos de consumo masivo, ven crecer los precios por encima de la inflación, eso hace que el presupuesto no alcance”. Según Filipponi, la brecha del consumo en este sentido se va a mantener y el recupero de los niveles de compra vendrá (más lentamente que en el pasado) hacia el ultimo trimestre del año. Ese crecimiento va a ser más lento, porque los estímulos al ahorro se van a mantener, explica.

La economista Marina dal Poggetto, del Estudio Bein agrega otra explicación. “Los bienes durables se abarataron o cayeron en dólares, en relación al resto de los bienes”, dice.

Además, “como contracara del aumento de la tasa de interés y la posibilidad de comprar dólares, se generaron más mecanismos de ahorro en detrimento del consumo. Esa disponibilidad de crédito se ve claramente en las compras de motos, por ejemplo”.

En el caso especifico de los electrodomésticos, el cambio en el esquema de financiamiento que se dio cuando se suprimieron las cuotas sin interés produjo una caída en las ventas que recién ahora empezó a repuntar. En el primer semestre del año, crecieron 13% respecto del mismo periodo del año anterior, según la consultora W.

En lo que se refiere al consumo masivo, según la economista, “existe un problema de medición, porque evidentemente se está dando un cambio en los canales de compra por la gente que busca precios mas bajos. De ahí, el aumento fuerte en los mayoristas o en las ferias, en detrimento de otros canales, como los supermercados o almacenes.

Según la analista, “no se trata del mismo escenario del año pasado, cuando se desplomó la capacidad de compra. Este año las paritarias le ganaron a la inflación, con lo cual, parte va al ahorro y otra parte lo explica el cambio en la lógica del consumo, donde además se ve un efecto de sustitución a bienes más baratos dentro de la misma categorías.

También para el economista Luis Palma Cané, el mayor impulso que están teniendo los bienes durables se explica por la baja de la inflación y por una financiación adecuada, dice. “El turismo, a su vez, se explica por el atraso cambiario, y las ventas de cemento y materiales para la construcción, por el impulso que está teniendo la obra pública. Además, está arrancando bien, la privada por el financiamiento hipotecario”, agrega.

En cambio, el consumo masivo cae según el economista, porque “el salario real no se volcó a ese tipo de bienes, seguramente por un cambio en los hábitos de compra, entre otras razones.

“Esto pasa siempre en los ciclos, los que primero salen de la crisis son los medios y altos y después con la reactivación de la economía, mejoran los de la base de la pirámide“. Y remata: “hay que esperar que los niveles de actividad se vayan consolidando para que esto sea posible.

Clarín

 

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“Con el consumo planchado, sólo vende el que baja los precios”

Con el consumo planchado, sólo vende el que baja los precios

Mientras el consumo no reacciona, solo ganan volumen de ventas los productos que bajan de precio o aumentan menos que la inflación. En este contexto, las grandes cadenas y los bancos retoman las promociones y los descuentos para lograr reactivar las operaciones. Autos, turismo, insumos de construcción y algunos alimentos son los rubros que logran consolidarse.

Según la consultora Kantar World Panel, el consumo en supermercados y comercios minoristas cayó 5% en mayo y el semestre se perfila a cerrar con una baja del 4%. Pero en ese panorama hay algunos productos que dan mejor pelea que otros. Un relevamiento de CAME muestra que las ventas de los comercios minoristas descendieron en mayo 2,3% contra el mismo mes del año anterior, aunque la baja fue despareja. Mientras en marroquinería la pérdida fue del 4%, en alimentos y bebidas la disminución fue del 0,5%.

Los segmentos que menos subieron de precio son los que menos caen en las ventas. El índice de precios al consumidor de la ciudad de Buenos Aires aumentó 66% entre septiembre de 2015 y abril de este año, con un fuerte impacto de las tarifas de servicios públicos. En ese período, el ítem alimentos y bebidas subió 56%, con picos del 96% para el aceite. Entre los rubros que más aumentaron están las bebidas alcohólicas (90%) y el tabaco (109%).

Desde los supermercados admiten que sigue siendo un año difícil. “El consumidor actual está más orientado a precio. Extiende a las compras diarias, como a los alimentos secos por ejemplo, la conducta que antes reservaba para cosas más grandes, como los electrodomésticos: sólo compra cuando ve una oportunidad buena“, dice Juan Pablo Quiroga, encargado de comunicaciones de WalMart.

“Los productos que mejor resisten la depresión del consumo son los alimentos secos y harinas, yerba, azúcar, leche y aceite. Esos tienen mucha rotación. La contratara de los que caen sustancialmente son bebidas, perfumería y limpieza, donde hay mucho movimiento a segundas marcas y marcas propias. Si bien el consumo viene cayendo en los últimos meses, la merma es menos pronunciada mes a mes, debería mejorar el volumen antes de fin de año”, señala.

La demora en la reactivación del consumo hizo que los bancos y las grandes cadenas volvieran a poner sobre la mesa los grandes descuentos y los pagos en cuotas. En esa línea el Banco Provincia anunció que les dará a sus clientes un descuento del 50% en las compras en supermercados, con un tope de $1.500 mensuales. Y cadenas como Carrefour reinstalaron las cuotas sin interés para las compras de electrodomésticos, el sector que venía más golpeado por la crisis.

El dólar quieto suma atractivos frente a una inflación que suma 10,5% en lo que va del año. Desde la consultora Ecolatina remarcan que “en las familias de ingresos medios y altos el atraso cambiario está impulsando la compra de numerosos bienes dolarizados“.

Es el caso de la venta de autos nuevos, que aumentó 31,4% en lo que va de 2017.

El atraso contribuyó a que el turismo zafara de la caída. Datos del Indec muestran que en los primeros cuatro meses del año salieron del país 1.300.000 personas, una suba del 13,2% respecto del mismo período de 2016. El año pasado se había llegado a un récord de 3,34 millones de viajeros que este año se volverá a superar. Una muestra de esto es que en mayo la cantidad de pasajes vendidos por las líneas áereas aumentó 18% y se superaron los 2 millones de pasajeros al mes. La intención del Gobierno es duplicar ese número, low cost mediante, para 2019.

Los datos dan cuenta también de que hay una divergencia entre el consumo de los argentinos dentro y fuera del país. Ecolatina detalla que en el primer trimestre del año las compras con tarjeta de crédito en dólares crecieron 40% interanual, pero en pesos sólo aumentaron 28%. “Esto evidencia la influencia del atraso cambiario en las decisiones de compra de las familias. También se observaron incrementos significativos en el sector inmobiliario, donde las escrituras en CABA crecieron cerca de 62%, tras subas considerables en 2016”.

De acuerdo al Colegio de Escribanos, la cantidad de escrituras que se hicieron hasta el cuarto mes del año (14.985) constituye el registro más alto desde 2011. Parte de este alza se explica por la proliferación de las hipotecas bancarias que ya alcanzan al 21,2% del total de operaciones.

La buena performance del sector de la construcción también se refleja en la venta de insumos como el cemento, que aumentó 7,7% en los primeros cinco meses, mientras que el índice Construya muestra una suba del 14% en mayo y del 3,5% en el año.

El dólar en sí mismo también le gana a la baja del consumo. En el primer trimestre, la compra minorista de esta divisa (menos de US$10.000) alcanzó niveles récord con US$3.403 millones. “Si bien una parte del consumo está reactivándose, el dólar barato y una política de comercio internacional más abierta está generando que el incremento del gasto de las familias se destine a bienes dolarizados, por lo que el efecto positivo del consumo sobre el aparato productivo es acotado”, indica Ecolatina.

Vuelven las cuotas y las promociones para empujar las ventas

Los supermercados y las grandes marcas van rediseñando su estrategia para adaptarse a un mercado que no termina de despertarse.

Pablo Rego, director de marketing de Carrefour, cuenta que la cadena armó una canasta de 800 productos “hipergarantizados”, reforzando el compromiso de ofrecer el precio más bajo. A esto se suman promociones como el Carrefour Black del último fin de semana que “permiten garantizar que categorías relevantes para el consumidor sean accesibles”.

Rego señala que las categorías de electrodomésticos son las que más han sufrido en los primeros meses del año y por eso “a partir de abril retomamos las 12 ó 15 cuotas sin interés, que permitieron una remontada muy fuerte de esas categorías”.

En los últimos años Carrefour abrió cerca de 400 tiendas express para adaptarse al cambio de costumbres de los consumidores. Para mantener vivo el formato de los hipermercados, las promociones son esenciales.

“El formato hipermercado naturalmente necesita un atractivo adicional. Eso incluye un surtido muy amplio con diversas marcas, y también de acciones promocionales muy dinámicas”, puntualiza.

Desde WalMart, Juan Pablo Quiroga señala que la cadena no ofrece megadescuentos, sino que “nuestro esquema es tener el precios bajos todos los días. Buscamos ofrecer una canasta de 400 productos con mucha rotación y más baratos que toda la competencia“.

La pérdida de poder adquisitivo del año pasado reforzó los cambios de hábito de los consumidores que visitan cada vez menos los hipermercados y se vuelcan a los locales de cercanías.

“El hiper viene perdiendo participación en todo el mundo. A nosotros nos afecta un poco más porque el consumidor ya no hace la gran compra mensual, solo hace la reposición de entre 12 y 14 productos en algún lugar de cercanía. Por eso avanzamos con locales mpas chicos, como los Chango Más, las tiendas de descuento de Wal Mart, que tienen mejores resultados”, señala Quiroga.

“Somos bastante optimistas para este año. Si bien el consumo viene cayendo en los últimos meses, la caída es menos pronunciada mes a mes, debería mejorar el volumen antes de fin de año. La recomposición de las jubilaciones y los salarios mínimos se van a volcar la consumo, fundamentalmente a productos de almacén”.

A principios de año, cuando el Gobierno buscó sincerar los precios y puso freno a las cuotas sin interés, el mercado se resintió. “Cayó mucho el consumo de electrodomésticos y la facturación de ticktets altos. Pero en el último tiempo algunos bancos empezaron a lanzar líneas de financiación y eso debería mejorar el rendimiento de algunas categorías que estaban deprimidas de por sí”.

Del lado de los proveedores siguen apostando a que la recuperación llegará. Miguel Kozuszok, CEO de Unilever, dice que los segmentos que más sufrieron fueron los de cuidado personal, mientras que alimentos y limpieza funcionaron mejor. Y asegura que en mayo “ya se tocó piso”. Las ventas de la multinacional cayeron 4% en lo que va del año.

Desde una de las principales empresas de alimentos del país destacan que el 2017 sigue siendo un año “complicado”.

“Hubo una sensación de que por ahí se acomodaba un poco en marzo y en abril, pero las comparaciones contra el año pasado no están mostrando buenos resultados. Hoy las motos se venden, se recuperan los autos, pero cuesta que se acomode el mercado de fideos. Se rompió la lógica histórica, es algo difícil de entender”, apuntan.

Desde el sector indican que una explicación posible es que “parte del consumo se trasladó a los canales informales. Las ferias barriales y los locales que venden todo suelto fueron ganando peso. Pero aún así el consumo global sigue en baja. Las encuestas que miden paneles de consumo por hogares dan caída, incluso en las categorías más básicas”.

Un empresario de primera línea da un ejemplo concreto. “Fideos es lo que menos aumento ha tenido dentro de alimentos. No debe haber llegado a la mitad de la inflación acumulada en los últimos 20 meses. Y aun así no hay correlación con el volumen de ventas de fideos que hoy estamos teniendo. Con la yerba pasó lo mismo”.

Además de la pérdida de poder adquisitivo también se comprueba un cambio de hábitos. “El consumidor argentino estaba muy atado a la lógica de las ofertas. Entonces cuando encontraba buenos precios compraba para stockear. Hoy es al revés: si estoy stockeado, no compro. No van a los grandes supermercados porque no quieren comprar de más. Creció mucho la venta de cercanías y todos los discount. También impacta que los mayoristas han abierto la venta unitaria. La gente cree, y en muchos casos es cierto, que gasta menos de esta manera”.

Para este ejecutivo, la llegada de la reactivación sigue siendo incierta. “La gran incógnita es qué va a pasar con las paritarias. No tenemos claro adonde va a ir esa plata, si va a ir a consumo, a pagar cuotas atrasadas, o a ahorro”.

Clarín

 

“Los aumentos planchan aún más el consumo que retrasa su recuperación”

Los aumentos planchan aún más el consumo que retrasa su recuperación

Luz, peajes, prepagas, colegios, ABL, patentes, naftas y la cuenta –abrumadora– continúa. Los aumentos de tarifas y servicios de enero y febrero desinflan los bolsillos de los consumidores. ¿Estos “tarifazos” pueden profundizar aún más la caída del consumo?

“Sin duda van a impactar. Se disminuye el ingreso disponible y muchos de esos bienes y servicios son inelásticos, no hay opción de reemplazarlos. La incidencia de la energía, a nivel general, sigue siendo baja pero ya no tanto. Forma parte de una corrección de precios relativos que había que hacer, pero por supuesto va a tener impacto en otros bienes”, señaló Soledad Pérez Duhalde, gerente de Análisis Económico de Abeceb. Así, los especialistas aseguran que la recuperación del consumo llegará recién en el segundo trimestre, luego del cierre de las negociaciones paritarias.

Ayer, el Ministerio de Energía anunció que las tarifas de luz costarán un 79% más (aproximadamente 35% en febrero y 34% en marzo). Un aumento que, apenas pasado un mes del comienzo del año, se suma a una ya larga lista. Comenzó en enero con las subas de los precios de las naftas (8%) y ABL (38%) y patentes (17%) en la Ciudad de Buenos Aires, que también duplicó el valor de la hora de los parquímetros. A partir de este mes, el combo se agranda con 6% en las cuotas de las empresas de medicina prepaga (que en 2016 aumentaron 38%); una suba promedio de 52% en los peajes en las autopistas de Buenos Aires –se define este viernes– y en otras autopistas. En marzo, el impacto vendrá por el lado de las cuotas de los colegios y el gasto de la vuelta a clases (los útiles ya cuestan un 25% que en 2016). Este año también habrá subas en el servicio de gas (que superaría el 100%) y de transporte. Y nuevos aumentos en prepagas, luz y naftas.

“Ya lo vivimos en 2016. Hay un reacomodamiento de la pauta de consumo. Vamos a ver una penetración un poco más alta de segundas marcas, que en la Argentina es todavía muy baja. Pero no habrá una inmediata recuperación del consumo en el primer trimestre”, advirtió Pérez Duhalde. Habrá que esperar el impacto las paritarias.

Aunque el gobierno de Mauricio Macri plantea una inflación de 17% para este año, en las últimas semanas, las consultoras privadas ya corrigieron sus estimaciones, con un 1,8% para enero y hasta un 2% para febrero, lo que ubica el porcentaje anual más cerca del 25%.

“La magnitud de los aumentos no es trivial pero no creo que nos haga cambiar el escenario proyectado”, señaló Nicolás Alonzo, economista de Orlando J. Ferreres & Asociados. “Si bien hay que afinar un poco todas las estimaciones de inflación para este año y el aumento de la electricidad fue más alto de lo esperado estimamos una recuperación del salario real para 2017, de entre 4% y 3,8%. Y un incremento del consumo privado de 3,6% para todo el año”, añadió. Según sus proyecciones, ya hay ciertos rebotes en el sector de construcción y en el agro.

Luz García Balcarce, de Ecolatina, coincide en que lo que ocurra con las negociaciones paritarias será definitorio para determinar el impacto final del incremento de las tarifas sobre el gasto de los consumidores –para los trabajadores registrados, claro–. “Ante las elecciones de medio término, creemos que uno de los objetivos del gobierno es que los salarios se ubiquen por encima del aumento general de precios, que haya una recomposición del poder de compra. El reciente aumento anunciado, si bien puede comprometer la meta de inflación fijada por el Banco Central, buscará ser compensado por el Ejecutivo. En los próximo meses se esperan incluso nuevos aumentos. Sin embargo, consideramos que el Gobierno no va a resignar la mejora del salario real”, consideró. Ecolatina prevé un aumento del consumo total levemente por debajo del 3% anual.

Cronista

“Los supermercados esperan que la retracción del consumo se mantenga durante todo el año”

 Los supermercados esperan que la retracción del consumo se mantenga durante todo el año

Las subas de precios en casi todos los sectores de la economía, la disparada de la inflación y la consiguiente retracción del consumo, sumado a los cambios de hábitos de la sociedad a la hora de elegir dónde comprar, preocupa cada vez más a las grandes cadenas. De hecho, en el sector estiman que no habrá durante este año señales de una reactivación suficiente como para volver a los años de tranquilidad sino que podría llegar a observarse nada más que un leve repunte recién hacia el último trimestre.

Es más, los últimos datos sobre la evolución de la demanda de alimentos, bebidas y artículos de tocador en todos los canales de comercialización no fueron alentadores para los híper. Por el contrario, en abril cayó 2%, mientras que la de marzo había llegado al 3,6%, de acuerdo a datos de la consultora CCR.

Y tal como lo reflejó El Cronista en su edición de ayer en la sección Economía, los súper ya habían avisado de una fuerte retracción en las ventas de sus góndolas que superaba el 8% en el último bimestre. Pero la fuerte baja no sólo se reflejó en alimentos, sino también en otros sectores como los de electrodomésticos e indumentaria y artículos de tocador.

La preocupación de los ejecutivos de estas cadenas de retail también se centra en la corrida de clientes hacia otros canales debido a la incertidumbre que existe con respecto al futuro y a la necesidad de buscar precios y realizar compras más pequeñas y modificar hábitos como desestimar productos de primera línea para volcarse a marcas más económicas. El trabajo de CCR también mostró un fuerte crecimiento de las marcas propias de las cadenas un 20,6%; y de la mayor preferencia por las cadenas mayoristas y los almacenes de barrio. Tal como lo demuestra el trabajo de la consultora, en lo que va del año los precios de todos los productos ofrecidos en góndola crecieron 33,5% teniendo en cuenta los valores de igual período del año pasado.

Por eso vuelcan las inversiones a los formatos más chicos. Carrefour este año estima desembolsar $ 1500 millones para mantener los Express y el nuevo sistema mayorista que opera bajo la marca Maxi. En el caso de Walmart serán $ 830 millones en nuevas aperturas y mejjoras en superficies y reinauguraciones como las de Avellaneda y Constituyentes.

Pero lo que viene no parece ser alentador. Es que a las subas de tarifas de todos los servicios públicos; las de combustibles; peajes; cigarrillos y de la mayoría de los productos de la canasta básica, se esperan en breve más incrementos que también impactarán en el bolsillo de los consumidores, como los del valor del viaje en subte y las cuotas de las empresas de medicina privada, entre otros.

Además, y a diferencia de lo que ocurrió en otros años, los empresarios hipermercadistas consideran que los aumentos de sueldos no se volcarán a mayor consumo. Aseguran que las negociaciones paritarias vienen atrasadas y que los incrementos salariales que obtengan los trabajadores solamente servirán para de alguna forma poder hacer frente al mayor costo de vida generado por el raid de subas de precios que hubo en toda la economía desde que asumió el gobierno de Mauricio Macri. Es decir, los aumentos salariales no se volcarán a recuperar consumo sino a cubrir los incrementos que hubo, en especial en los servicios públicos.

“La agresividad comercial es un llamador de clientes. Sin esa agresividad hoy se tracciona poco consumo”, explican. Frente a este negativo escenario, apuestan a profundizar la estrategia comercial que vienen aplicando desde hace varios años con una gran batería de ofertas y descuentos. “No nos queda otra que ser cada vez más agresivos”, aseguran en Carrefour, donde coinciden en que recién hacia fin de año habrá un repunte, aunque lo califican de “leve”. En Walmart observan que el comportamiento del consumo es irregular en términos de categorías y formatos y admiten que en términos consolidados se observa una caída. “En un momento en el que el cliente busca de forma activa y selectiva opciones de ahorro, ofrecemos experiencias de compra como nuestra Maratón de Descuentos hasta el domingo con rebajas de 50% en más de 13.000 productos”, agregan.
Es decir, no modifican estrategias.

Cronista

“Pronostican que el consumo mejorará desde junio, pero cerrará 2016 sin expansión”

Las metáforas ayudan, muchas veces, a iluminar la realidad. Las expectativas sobre el consumo este año se parecen a las que rigen los 90 minutos de un partido de fútbol en la altura: un 0 a 0, bien trabajoso para todos los jugadores, es visto casi como un buen resultado.

Con un 4% promedio de inflación en los primeros cinco meses del año y con muchas paritarias aún sin cerrarse, varios analistas ven perdido el primer semestre del año en materia de consumo. El humor social lo dice todo y la confianza, que el presidente Mauricio Macri dice querer recuperar, anda por el piso. Por caso, el índice de confianza al consumidor que prepara la Universidad Di Tella (UTDT) se desplomó 18,3% en abril con relación al mismo mes del año pasado.

“Pensando en el costo general de los bienes hoy en día y de la situación financiera, ¿usted diría que es un buen o un mal momento para comprar productos como electrodomésticos, lavarropas, heladeras, televisores, etc.?”, preguntó TNS Argentina a 1000 personas de más de 18 años en enero, febrero y marzo de este año. En enero, el 37% de los consultados por la encuestadora afirmó que no es ni un buen ni un mal momento para ir de compras. Ese porcentaje subió en febrero (42%) y bajó nuevamente en marzo (37%). En tanto, los que dijeron que eran malos tiempos para el consumo fueron un 29% en enero; 25%, en febrero y un 30% el mes pasado. Sólo un 2% de los consultados estimó que se trata de una buena época para consumir.

“El consumo muestra una fuerte caída en el primer trimestre, incluso peor que la que hubo en ese mismo período de 2014”, estimó Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de la consultora Ecolatina. “Hubo una devaluación y una suba de tarifas más profundas que entonces. Era previsible que pasara esto con el consumo. Y hoy tenemos salarios viejos y precios nuevos”, agregó.

Los especialistas en consumo y los economistas creen que la situación mejorará en el segundo semestre. Es también la expectativa oficial. Según la consultora Abeceb, el primer semestre registró una caída del consumo privado del 1,3 por ciento. “La desaceleración inflacionaria, el cierre de paritarias, la normalización de la política monetaria y una mejora de expectativas” moderarán la retracción al orden del 0,5 por ciento. En el año, la baja sería del 0,9 por ciento, según la consultora. La hipótesis anual de Olivetto ronda el 0% para 2016. Un año planchado. “No habrá fiesta ni catástrofe”, describió.

“¿Cómo cree que será la situación económica argentina en los próximos 6 meses?”, preguntó TNS. En marzo, la gran mayoría (un 38%) confiaba en que la situación mejorará algo. En enero, los que marcaron esta respuesta del cuestionario habían sido un 41%, lo que implica que el pesismismo crece entre los consumidores argentinos. Un 9% estimó, en tanto, que la situación estará mucho mejor. Los pesimistas no son tantos pero hay. Sólo entre el 16% y el 13% cree que el escenario de los consumidores será algo peor o mucho peor que el actual.

“Es probable que en el segundo semestre el consumo comience a recortar sus pérdidas”, anticipó Sigaut Gravina. “Se estima que con la enorme contracción de la política monetaria se vuelva a una inflación del 2% mensual. La pregunta es si se podrá, como dice el Gobierno, perforar ese 2% similar al del kirchnerismo”, sostuvo el economista y agregó: “Hay que ser realista, la caída del consumo se desacelerará pero no mejorará mucho”.

“En el primer trimestre hubo pérdida del poder adquisitivo”, completó Olivetto. “Pero hay cosas que por default van a suceder: van a subir algunos sueldos y en diferentes magnitudes, se va a desacelerar la inflación, ya que no habrá más subas tarifarias y el alza del desempleo va a ser acotada”, indicó.

En ese contexto, el especialista en consumo advirtió que los alimentos se moverán a fines de año entre + y – 1%, mientras que los bienes durables (autos, motos, tecnología, indumentaria y electrodomésticos) mostrarán un rango dispar de entre + y – 5 por ciento. “Hoy todavía todo está muy verde. En otros años era quizás más fácil hacer una proyección”, advirtió. En ese contexto, Sigaut alertó además sobre las nuevas formas de negociación salarial que implican incrementos sólo semestrales y que no dan certidumbre para todo el año corrido.

“Pensando ahora en el ingreso total de su hogar, ¿cómo cree que evolucionará en los próximos seis meses?”, preguntó TNS Argentina a más de 1000 personas. La mayoría, un 34%, estimó en marzo que sus ingresos se mantendrán sin cambios, por lo que creen que, pese a la licuación salarial del primer trimestre tras el impacto de la devaluación, la suba de tarifas y la quita de retenciones, habrá actualizaciones salariales para compensar. El 26% se esperanza con una leve suba de sueldos, mientras que un 32% cree que perderá la batalla con la inflación.

La Nación

“Precios nuevos con salarios viejos: la falta de actualización de los ingresos golpea a la clase media”

La falta de actualización de los ingresos golpea a la clase media

Con 13 millones de personas en situación de pobreza , habiéndose agregado 1.400.000 nuevos pobres en el primer trimestre de 2016 según datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, la clase media, aquella que no tiene asistencia social, parece acusar recibo del cimbronazo al bolsillo, producto de la escalada inflacionaria de los últimos meses y el todavía ausente aumento salarial por paritarias. Las empresas, por su parte, analizan sus costos y posibilidades para brindar aumentos mientras esperan que se reactive la economía y el consumo.

“Buena parte de lo que está ocurriendo con el proceso de incremento de la pobreza en la Argentina es que los sectores medio-bajos son vulnerables a la situación de la pobreza y son los que más van a sufrir o sufren el proceso inflacionario que afecta a servicios públicos y a ciertos bienes y servicios como la educación y la salud”, dice Agustín Salvia, director de investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina, a LA NACION. “Los incrementos no afectan a los sectores más pobres, que ya lo son, y que reciben subsidios. Es por eso que la indigencia no se mueve con estos aumentos, porque tiene mas compensaciones, pero la pobreza tiene un incremento mayor”, añade.

De 2010 a 2015, bajó la indigencia de un 6,4 por ciento a un 53%, según los datos de la UCA, aunque esta baja se dio por el sostén de los planes y ayudas sociales y no por la creación de trabajo genuino y de calidad. En cuanto a la pobreza, en 2010 representaba al 28,2 por ciento de la población, mientras que en 2015 llegó al 29 por ciento. Con algunas subas y bajas, el resultado de estos 5 años de gestión dejó un estancamiento de la pobreza.

El número de nuevos pobres que dejó entrever para los tres primeros meses de la nueva gestión fue de 1.400.000 personas que, en gran parte, salieron de la clase media para ingresar al mundo de la pobreza.

El dato que salió de lo esperado para este tipo de encuestas realizadas por la UCA es la medición del primer trimestre de 2016, según Agustín Salvia, por “razones extraordinarias, por el movimiento de la economía durante estos meses”. También aclaró que puede estar sujeto a errores aunque confía en los indicadores que, para él, constituyen un piso de la realidad social. El número, grande, de nuevos pobres que dejó entrever para los tres primeros meses de la nueva gestión fue de 1.400.000 personas que, en gran parte, salieron de la clase media para ingresar al mundo de la pobreza.

Esta franja vulnerable no depende de los programas sociales sino de su su empleo. “Si su trabajo no mejora y no aumenta su remuneración, lo que ocurre con los precios hace que llegue a empobrecerse rápidamente”, dice Salvia. “Pero si hay un contexto de estabilidad de precios, una mejora en el mercado de trabajo, son los que mas rápidamente logran salir de esta situación”, agrega.

Radiografía de la clase media en la Argentina

Guillermo Oliveto, experto en consumo, confirma que en la Argentina la clase media es parte de la identidad nacional. “Si bien el 48% pertenece a la clase media, el 80% de los hogares dice pertenecer a este grupo. Afectarla durante mucho tiempo tiene un costo político”.

Según el experto la sociedad de los argentinos se divide en 5 grandes grupos de acuerdo a su ingreso “como si fueran 5 argentinas”, dice:

– Alto: es el 5% de los hogares, con un ingreso neto familiar de hasta 107.500 pesos por mes en promedio

– Clase media alta: se trata del 18 por ciento de los hogares, que ganan sólo un 32% de lo que percibe la clase alta, y su ingreso neto familiar es de 34.000 pesos por mes

– Clase media típica: el 30 por ciento de los hogares, con un ingreso neto promedio de 17.250 pesos por mes y que junto a la clase media alta conforman el 48 por ciento de los hogares.

– Clase media con ingresos bajos o baja superior: el 32 por ciento de los hogares con un ingreso de 8500 pesos por mes.

– Bajo ingreso: el 15% de los hogares, incluye marginalidad y perciben $ 3950 pesos por mes en promedio. Es gente en situación de pobreza.

“Hace 4 años que el ciclo económico marzo-abril-mayo es duro para la clase media, que tiene precios nuevos con salarios viejos”, dice Oliveto, director de la consultora W. Los aumentos de precios en todos los rubros afectan a la clase media cuyos sueldos todavía siguen igual, aproximadamente, a septiembre de 2015.

“Hay un desfasaje importante”, coincide José Amodei, director de la consultora Scentia. “El tema es cómo se resiste este momento”.

Una cultura de los últimos años donde se incentivó el consumo y el no ahorro lleva a que, en momentos de cambios de estructura como el actual, la gente de clase media sienta que está muy complicada para afrontar sus gastos. “En el corto plazo uno se desespera”, dice Amodei “No hay líneas de crédito o las tasas son demasiado altas. Hay que ver entonces cómo se transita esta transición, aunque se sabe que como veníamos (haciendo referencia a la política económica del gobierno anterior) terminábamos en una situación muy negativa”.

Para Oliveto, este es un momento bisagra, crítico, y es clave que no se extienda en el tiempo, no solo para quienes trabajan sino para sus empleadores. “La gente está esperando el aumento de sueldo. Pero por otro lado, el aumento de costos y la contracción de ventas hace que haya una pérdida de rentabilidad que sostenida en el tiempo puede llevar al ajuste de personal”, agrega el consultor.

El Papa, detrás del Observatorio

Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco , recibió de parte de la UCA los últimos datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, serie Bicentenario, el mismo día en que fue presentada. El trabajo, con información en base a relevamientos realizados entre 2010 y 2015 en los últimos trimestres de cada año, reflejó este período sin cambios significativos en materia de ingreso familiar promedio y sin mejoras estructurales para combatir la pobreza, que se mantuvo prácticamente igual.

Aunque el Observatorio de la Deuda Social tuvo el apoyo del entonces cardenal, en sus inicios, Agustín Salvia aseguró a La Nación que el último informe, que incluyó el análisis del primer trimestre de 2016, no fue un pedido expreso del pontífice sino una medición de enero, febrero y marzo de este año y una proyección a abril realizada por los cambios en las tarifas y la coyuntura económica en general. “El papa lo que ha planteado es que el Observatorio siga adelante y que su tarea es seguir haciendo este tipo de informes, que lleva adelante desde que se creó, en 2002”, dijo Salvia.

La Nación

“El derrumbe del consumo limita una mayor inflación”

Tendencia. Las bajas ventas abarcarían todo el semestre.

El fin de enero podría llegar con una buena noticia para el Gobierno: muchas empresas empiezan a revisar sus planes de aumentos de precios previstos para el mes próximo e incluso en marzo.
La contracara, claro, es una mala noticia: la decisión se basa en los números de ventas de las últimas semanas los cuales indicarían un fuerte impacto negativo en el consumo. Las cifras son preliminares y, aunque es pronto, en muchas compañías creen que la tendencia ya está marcada para el primer trimestre e incluso todo el semestre.

El rubro alimentos y bebidas es, tal vez, el más sintomático. Si bien durante los últimos seis meses del año pasado se venía registrando un repunte en este segmento, a partir de diciembre la recuperación se frenó y el año cerró con una baja estimada en 1%, caída que se habría profundizado en el arranque de enero.

“Las ventas no vienen nada bien, aunque esperamos que no sea así todo el año. En diciembre, cuando nos juntamos con el Gobierno nos pidieron que no aumentáramos los precios y no lo hicimos, salvo algunos pocos productos que entran en Precios Cuidados. El plan era aplicar una suba recién en febrero, pero sería un disparate aumentar los precios con este nivel de ventas”, aseguraron en una empresa de bebidas.

Un análisis similar hacen en el rubro de farmacias y medicamentos, donde el proceso fue inverso el año pasado: las subas fueron menores al 15% hasta octubre, pero a partir de ahí la dinámica cambió y los laboratorios aplicaron fuertes alzas. “Cerramos el año 40% por debajo de nuestras proyecciones y, claramente, eso implicará una fuerte corrección de metas para este año”, explicaron en una de las principales cadenas del sector. En marzo se analizaría la viabilidad de aplicar futuros ajustes.

Paritarias. La renegociación salarial será un dato clave. De marzo a junio regiría la fórmula “precio nuevo/salario viejo” si se aplicaran nuevos aumentos antes del cierre de paritarias y de que se recupere el poder adquisitivo. Esto podría hacer que algunos precios se terminen acompasando al ritmo de los ingresos de bolsillo. La modificación del Impuesto a las Ganancias inyectaría recursos en un sector clave para el consumo.

“En una dinámica de elevada inflación en un proceso post-devaluatorio, es clave el impacto de las paritarias y el nivel de acuerdo. En función de cómo resulten es que los hogares reasignan y resignan gastos y consumos, tanto en marcas como en categorías”, sostiene Ariel Martínez, country manager de la consultora Kantar World Panel, para quien no habrá expansión del consumo en el primer semestre. En la misma línea, Emiliano Schwartz, gerente de negocios de CCR, explica que “el último trimestre del año pasado se intentó sostener el consumo a base de una guerra de descuentos y promociones, a los que recurren 98% de los consumidores. Marzo será el momento clave, con tendencias más claras”.

Ventas vs. rentabilidad

En la industria automotriz, tal vez el sector más expuesto a la devaluación, también están por estos días recalculando la dosificación de los aumentos.
Las terminales acaban de aplicar una suba de hasta 15% en los precios que afecta a 95% del mercado y no descartan nuevos retoques entre 6% y 10% en los próximos meses. Pero, admiten, eso podría implicar resignar ventas. “Tenemos que ver cómo reacciona el mercado. Si no acompaña con nuevos precios, cada empresa tendrá que elegir si pierde ventas o si pierde rentabilidad. En cualquier caso, esperamos un primer semestre de caída”, aseguran en una marca líder en la que apuestan todo al segundo semestre para salvar el año.erf

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Emiliano Schwartz

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