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“Mirar el Mundial por TV también sufre el impacto inflacionario”

 La inflación no perdona ni siquiera a los hinchas argentinos que verán el Mundial por televisión. Para los millones de argentinos que se preparan para ver los partidos de la selección desde sus casas, juntarse con amigos costará más del 150% que en Sudáfrica 2010 y sólo en los primeros tres meses de este año la canasta del hincha ya acumula una suba cercana al 10% y sin signos de que haya una desaceleración.

Para analizar la evolución de la canasta del hincha ya existen en Buenos Aires dos índices privados. Uno fue creado por la consultora Tomadato, que releva una canasta de 19 productos de consumo tradicional en este tipo de reuniones: desde la picada hasta el asado, pasando por las bebidas y las golosinas para el postre. El índice de precios del Mundial (IPM) compara el precio de esta canasta desde el Mundial de Corea-Japón de 2002 y además cruza este dato con la evolución que tuvieron los salarios.

“En junio de 2002 el salario privado promedio permitía comprar 14 canastas del Mundial. En 2010 el poder de compra subió a 20 canastas, pero como producto de la inflación en marzo de este año volvió a caer a 16 canastas”, alerta Emiliano Schwartz, gerente de Marketing de Tomadato.

BEBIDAS PARA TODOS

De acuerdo con la medición de Tomadato, hasta marzo último la canasta del Mundial acumulaba una suba del 157% frente a Sudáfrica 2010, y los aumentos eran liderados por los rubros de alimentos no perecederos -que en cuatro años triplicaron su precio- y los frescos, que anduvieron muy cerca con un incremento acumulado del 169,2%. En cambio, la mayor competencia en el mercado de las bebidas se tradujo en un incremento bastante menos significativo, aunque igualmente en el período sufrieron una suba del 106,2 %. De esta manera, las bebidas fueron el único rubro en el que los salarios privados le ganaron la batalla a la inflación con un incremento acumulado del 115%.

PRECIOS EN ALZA

La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo también está elaborando su propio índice de precios del Mundial -bautizado como IPMu-, que debutó en Sudáfrica 2010 y en los últimos cuatro años acumuló una suba del 173%. En este caso, además de los alimentos, el indicador incorpora otros rubros como la camiseta titular de la selección de la marca Adidas, dos modelos de televisores y el abono del servicio de cable.

TELEVISORES Y CAMISETAS

Según la medición de la UP, el mayor golpe al bolsillo del hincha llegó de la mano de los ingredientes de la picada, con aumentos acumulados de un Mundial al otro superiores al 200%. Como contrapartida, la indumentaria oficial de la selección tuvo una evolución claramente por debajo del promedio con subas que oscilan entre 95 y 135%. En el caso de los televisores, por razones obvias, los modelos incluidos en el IPMu no son los mismos que en la medición de Sudáfrica 2010, ya que en el medio se produjo un recambio tecnológico no menor, que incluyó el desplazamiento de los LCD por las pantallas de LED. En el caso de los TV de 32 pulgadas -que continúan siendo los más populares-, la suba acumulada entre los dos mundiales fue de apenas un 16%, aunque como contrapartida el mayor perjuicio para los consumidores pasa por la desaparición de las 50 cuotas sin interés que hicieron furor en 2010 y que ahora se vieron reducidas -en el mejor de los casos-a 12 o 18 pagos.

La Nación

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“Juntarse a comer para ver el Mundial costará el doble que en Sudáfrica”

Para la inmensa mayoría de los argentinos que no podrán viajar a Brasil, juntarse a comer y ver los partidos de la selección con amigos en casa les costará más del doble que durante el Mundial de Sudáfrica 2010.

De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Tomadato, el índice de precios del mundial (IPM) registró una variación de 111% entre junio de 2010 y octubre de este año, y lo peor en materia de aumentos de precios podría estar por llegar en los seis meses que restan para el partido inaugural de la Copa del Mundo, que se jugará en junio en San Pablo.

El IPM, que acaba de presentar Tomadato, se elabora tomando en cuenta una canasta de 19 productos de consumo tradicional en este tipo de reuniones: desde una pizza de muzzarella hasta los ingredientes para una picada, pasando por cerveza, aperitivos, golosinas o la carne para un asado. “La idea de esta medición es analizar la evolución de los precios de la misma canasta de productos desde el Mundial de Corea-Japón, en 2002, y continuar difundiendo los valores mensualmente hasta que finalice Brasil 2014”, explicó Emiliano Schwartz, responsable de Marketing de Tomadato.

De acuerdo con este particular indicador, la canasta de alimentos y bebidas que en Japón 2002 costaba 67,2 pesos, en Alemania 2006 trepó a $ 96,5 (con una suba inter-Mundial del orden de 43,5%) y cuatro años después, para la época de Sudáfrica 2010, llegó a 208 pesos (un incremento de 115,5% frente a 2006). A octubre de este año, el índice se ubicaba en 438,8 pesos (es decir, un 111% por encima de junio de 2010), con una peligrosa tendencia a la aceleración.

Por rubros, los comestibles no perecederos fueron los que lideraron los aumentos, con una suba de junio de 2010 a la fecha de 145,1 por ciento. En la otra punta se ubicaron las bebidas, que tuvieron un incremento promedio de 80,2 por ciento, mientras que los alimentos frescos aumentaron un 108,4 por ciento.

En Tomadato además cruzaron la evolución de la canasta del Mundial con el promedio del salario privado para determinar los cambios en el poder adquisitivo de los argentinos. En junio de 2002, con el salario privado promedio se podían comprar catorce canastas del Mundial. Cuatro años después se pasó a 18 canastas y en junio de 2010 se alcanzaron las 20 canastas, pero la suba se detuvo en este Mundial y a octubre de este año la capacidad de compra de los sueldos se mantuvo sin cambios.

“En los últimos cuatros años se nota un crecimiento muy fuerte de los salarios, pero que termina siendo absorbido por los aumentos de precios, lo que se tradujo en un freno en la recuperación del poder adquisitivo de los asalariados. Estamos entrando en una espiralización entre los precios y los salarios”, advirtió Schwartz.

El IPM también es una buena muestra para evaluar el retraso cambiario que sufrió el peso en la última década. En la Copa del Mundo organizada por Corea y Japón, el dólar cotizaba a 3,62 pesos, con lo cual la canasta de alimentos y bebidas del Mundial se ubicaba en los 18,5 dólares. Para junio de 2006, la divisa norteamericana había sufrido una importante baja (3,08%), lo que llevó a la canasta a casi duplicar su valor en dólares, pasando a US$ 31,3.

La tendencia al encarecimiento en dólares de los alimentos argentinos se profundizó para Sudáfrica 2010, cuando los alimentos de consumo mundialista llegaron a los 53 dólares, mientras que en la última medición, de octubre de este año, se batió un nuevo récord, cuando la canasta pasó a cotizar por encima de los 75 dólares, tomando en cuenta un valor promedio de la moneda norteamericana para todo el mes de 5,83 pesos.

Junto con la aceleración de los precios, el otro punto que se puede pronosticar es que el Mundial tendrá un efecto positivo en las expectativas de los consumidores. “En los últimos tres mundiales se observaron una mejora en los índices de confianza de los consumidores y un repunte en las expectativas de compra. Se trata de un fenómeno que se repite en muchos países, pero que se profundiza en el caso de los argentinos”, explican en Tomadato.

La Nación

“Picadita entre amigos: juntarse para ver a la Selección costará el doble que en el Mundial de 2010”

No todos los argentinos tendrán el privilegio de poder ir a la cancha a ver los partidos que jugará la Argentina en tierra brasileña.

Es que ahora los viajes se han encarecido y hay que afrontar un 35% de recargo -en lugar de un 20% como era hasta hace una semana- a la hora de comprar pasajes de avión o reservar alojamiento fuera del país. Y esto también vale para los gastos cancelados con tarjeta en el exterior.

Así las cosas, muchos tendrán que conformarse con alentar a la Selección nacional junto a su familia, pareja o amigos frente al televisor de su casa, en la de un vecino, en el trabajo, en un bar, en alguna estación de servicio o en restaurante disfrutando, al menos, de una buena cena o picada mientras “hinchan” por la celeste y blanca.

Y si bien este viernes los argentinos “festejaron” por los resultados del sorteo de los equipos que enfrentarán a la Argentina en el“grupo F”, es decir Bosnia Herzegovina, Irán y Nigeria, en unos pocos meses tal vez la sonrisa se les desdibuje cuando tengan que pagar la cuenta.

Sucede que, tal como consigna un informe de la consultora especializada en consumo Tomadato, determinadas categorías tales como comestibles no perecederos, frescos y bebidas costarán más del doble de lo que valían en el campeonato anterior. Así, sea que compren directamente en el súper hagan un pedido o vayan a algún lado a ver los partidos, el aumento se reflejará de una manera u otra en el bolsillo.

El estudio, que lleva el nombre de “Índice de precios del Mundial” (IPM), muestra -de forma desagregada por rubros- cómo se han encarecido ciertos productos que se adquieren en los supermercados en relación con el último Mundial.

En este sentido, se destacan los mayores incrementos en las siguientes categorías:

• Comestibles no perecederos: crecieron un 145,10%.
• Frescos: se incrementaron en un 108,47%.
• Bebidas: se encarecieron en un 80,25%.

Para elaborar el índice -que seguirá ajustándose en forma mensual hasta llegar a junio- la consultora seleccionó una canasta de productos que representan el consumo tradicional en este tipo de reuniones.

En este sentido, incluyeron desde pizza de mozzarella hasta los ingredientes de la picada típica, cervezas, gaseosas, aperitivos y golosinas, entre otros artículos.

Según aclaran desde la consultora el índice es un estimado del gasto promedio, calculado en forma similar a la canasta navideña, y puede variar según la cantidad de personas y el consumo de alimentos de cada individuo.

Rubro por rubro
Al analizar los números que arroja el IPM se advierte que la canasta de productos que se consumen a la hora de reunirse para ver los partidos exhibe una fuerte aceleración de precios.

Es así que, en la categoría comestibles no perecederos el costo promedio en el Mundial 2010 era de $64,31 y hoy se necesitan $157,62 para adquirir los mismos artículos.

En el caso de los frescos también se advierte un fuerte incremento de precios.

Es que, mientras que cuatro años atrás los argentinos necesitaban gastar $78,94 para juntarse para ver a la Selección, hoy – para comprar lo mismo- deben desembolsar unos $164,57.

En tanto, con respecto a las bebidas -que es un rubro infaltable en la mesa de los argentinos-, las diferencias también son notorias. Mientras que para el campeonato de Sudáfrica alcanzaba con unos $64,74 para ver el Mundial de Brasil 2014 se necesitará gastar unos $116,70.

Evolución
El informe de Tomadato también da cuenta de la evolución de los costos de armar “la canasta del Mundial” en los últimos once años.

En este sentido, arroja que hoy la “juntada” es cinco veces más cara que en el 2002 -el encarecimiento fue exactamente del 552,70%-.

En aquel año, con apenas $67,24 se podía adquirir lo necesario para armar una reunión con todo lo necesario para sentarse a ver a la Selección, mientras que para el nuevo campeonato la cifra no bajará de $438,88.

Por citar un ejemplo, una gaseosa regular en tiempos del Mundial de Sudáfrica, costaba casi $6, mientras que hoy supera los $12 y una cerveza promedio en 2010 costaba menos de $4 y hoy cuesta casi $10.

Electro a la espera del “boom”
Algo que se empieza a advertir desde ahora es que los jugadores de las distintas selecciones “no son los únicos players” del Mundial.

Por el contrario, el campeonato “se vive” en las distintas categorías que afectan al consumo.

Habitualmente “la reina” de ventas en la proximidad de este torneo es tecnología, ya que se suele generar un “boom” en la previa estimulado por todos aquellos que quieren recibir la mejor imagen posible de los partidos.

En este punto, el estudio destaca que “en el caso de los televisores, el antecedente más cercano es lo que pasó hace cuatro años”.

Y describe que, en ese momento, “la demanda se disparó no sólo por los planes de 50 cuotas sin interés que lanzaron los bancos, sino también porque la Copa del Mundo encontró a muchos hogares dispuestos a renovar sus televisores, subiéndose al recambio tecnológico que trajo aparejado la popularización de las pantallas de LCD“.

En este sentido, Emiliano Schwartz, responsable de Marketing de Tomadato, plantea- ante el escenario económico actual- el siguiente interrogante: “¿Volverá el esquema de las 50 cuotas para motivar las compras en este rubro?”.

La pregunta del millón
Frente a un escenario de precios más elevados, también cabe preguntarse si los argentinos serán más cuidadosos a la hora de ir a hacer las compras para juntarse a ver a la Selección.

Sobre este punto, Schwartz indica que la respuesta a esta cuestión deriva de la relaciónincrementos salariales-inflación.

Es que “en 2014 va a haber una fuerte pelea porque el salario se mantenga por encima de la inflación y de eso dependerá el comportamiento que adopten los argentinos en el supermercado”, apunta el consultor.

Y resume: “Allí estará dada la tensión”. Lo que sí, advierte, es improbable que los argentinos reemplacen en estas ocasiones sus marcas favoritas, por más de que los precios en las góndolas resulten muy elevados.

Según Schwartz, “en este tipo de artículos y en estas oportunidades, las personas no suelen pasarse a las segundas marcas”.

Iprofesional


Autor

Emiliano Schwartz

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