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Preparan guerra de ofertas para captar $ 37.000 M que ‘se liberarán’ por Ganancias

 Preparan guerra de ofertas para captar $ 37.000 M que ‘se liberarán’ por Ganancias

El aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias volcará al mercado un volumen cercano a los $ 37.000 millones y los comercios harán todo lo posible para captar la mayor porción posible de ese total. Para esto apelarán a una estrategia que se afianzó mucho durante los últimos tiempos, y que incluso ya se transformó en un aliado clave para las empresas: las ofertas y promociones, aunque ahora se profundizará este camino.
Empresarios ligados al sector del comercio afirmaron a El Cronista que “las promociones ya son parte panorama habitual para los consumidores”, aunque ahora también se transformarán en un importante argumento a la hora de captar ese ‘excedente’ en los salarios.
“Siempre es importante que aparezcan noticias como estas porque colaboran a la mejora del consumo. Junto a los incrementos que se darán en las paritarias, creemos que se transformarán en un aliciente para los consumidores”, dijo Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC).
De todos modos, el empresario sostuvo que, incluso pese a los cerca de $ 37.000 millones que se estima queden disponibles para volcarse a la economía, “no se puede esperar que se de un crecimiento explosivo. Podemos esperar una mejora, pero no hay que hacerse falsas expectativas”. Desde el supermercadismo, mientras tanto, también resaltan la importancia que tendrán las promociones para captar parte de ese dinero.
“En primer lugar se debe tener en cuenta que la inercia que traen las ofertas y promociones en el mercado local es hoy prácticamente imposible de detener. En base a esto se puede esperar que esta tendencia se acentúe como consecuencia de esta necesidad de salir a buscar con mayor fuerza a los clientes”, precisaron empresarios ligados a este segmento económico.
“Es positivo que se de una inyección al capital de consumo de una de las partes más bajas de la pirámide; por esto se puede pensar en que en algún punto ese dinero extra ahora se desembolsará en el comercio”, precisó otra de las fuentes. Quienes aparecen en primer lugar como los segmentos que más podrán aprovechar este nuevo escenario son las cadenas, como supermercados y retailers.
De la Vega entiende que los supermercados, por ejemplo, tienen mayor capacidad para llevar adelante este tipo de promociones, sobre todo por la mayor posibilidad de cerrar acuerdos con bancos o las propias productoras de alimentos, de modo de ofrecer a sus clientes diferentes promociones.
Por su parte, los pequeños comercios verán acotada esta posibilidad ya que justamente no cuentan con la espalda que sí tienen los grandes comercios. En el sector se estima que casi el 40% de las ventas se cierra hoy de la mano de ofertas y promociones, una porción nada despreciable a la hora de analizar la mejor forma de llamar la atención de potenciales clientes que además, ahora, contarán con algo de dinero extra en sus bolsillos.

Cronista

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“Por la inflación, las familias ya pagan en cuotas hasta el supermercado”

Los precios suben más que los salarios, las familias tienen problemas para llegar a fin de mes y, al contrario de lo que ocurre en otros países del mundo donde se financia la compra de bienes durables, desde la casa hasta un auto o electrodomésticos, en la Argentina crece la cantidad de transacciones con tarjeta de crédito, pero para pagar la canasta básica de los hogares.
Este fenómeno por el que los consumidores deciden “patear para adelante” el pago de alimentos, bebidas y elementos de limpieza, es advertido con preocupación por el sector financiero y destacado como una señal de alarma en las cadenas de supermercados.

Según pudo comprobar PERFIL al consultar cinco bancos, dos emisoras de plásticos y dos hiper, por un lado el rubro “supermercado” registró en octubre el mayor crecimiento interanual dentro del total del uso de los plásticos. “Pasó de representar un 25% de la cantidad de transacciones en 2013 a cerca de un 30% este año”, detalló un ejecutivo que pidió el anonimato. Dicho crecimiento de cinco puntos porcentuales, explican en el sector, excede a los planes de 12 y 18 cuotas en categorías puntuales como electrodomésticos que siguen vigentes hasta ahora.

El aumento en el número de transacciones realizadas con esta herramienta se da en el marco del deterioro del poder de compra, que llevó a los gremios a reclamar el pago de bonos de fin de año para compensar pérdidas. Según datos de la consultora CCR, entre enero y septiembre la demanda en hipermercados, supermercados y locales de cercanía mostraron, en conjunto, una caída del 0,9% en volumen operado.
“La razón detrás de la baja del consumo, que ahora también incluye a productos de primera necesidad, es la caída del salario real y el deterioro de las condiciones laborales”, afirma el Banco Ciudad en su último informe que agrega que con salarios que crecen un 32% y una inflación del 40%, los trabajadores formales experimentaron una pérdida del poder de compra del 6% en el último año “y que se eleva un 14% para los que pagan impuesto a las Ganancias”.

“Lo preocupante es que los números muestran que comienza a pagarse en cuotas el ticket total de la compra”, remarcaron en el sector de ventas de una cadena. Al respecto, Jorge Colombatti, vicepresidente de Marketing de MasterCard confirmó a PERFIL que “en contextos como el actual aumenta el uso de tarjeta por diferentes causas, porque se buscan las promociones, y porque hay un mayor apalancamiento de los hogares, que cuando se les complica llegar a fin de mes, usan más la tarjeta para compras cotidianas”.
Hernán Carboni, director de Relaciones Institucionales de Walmart señaló que “las operaciones con tarjetas crecieron en los últimos meses, también impulsadas por eventos importantes como Black Friday y Cybermonday”.

Detrás de las cuotas. Fuentes del sector bancario indicaron que dentro del uso de las tarjetas de crédito en supermercados, aproximadamente un 80% corresponde a un solo pago, y un 20% se abona en cuotas. En el primer caso se trata de aprovechar descuentos que las cadenas ofrecen con este medio de pago para días puntuales de la semana (desde 10% a 20% según el día). De acuerdo con datos del Banco Central, en el último año las tarjetas de crédito explicaron el 52,3% del el crecimiento interanual del 3,4% del financiamiento de las familias.

Para José Amodei, especialista en consumo y director de Trade de CCR, el pago en cuotas de productos de la canasta básica, “implica a futuro una disminución de la capacidad de compra de la población ya que el ahogo financiero se va a ir acelerando en la medida que lo haga la inflación”.
“Cuando una sociedad paga sus alimentos en cuotas y estas decisiones no provienen de la especulación relacionada con cubrirse de la inflación, nos indica que estamos ante una situación de pauperización, ya que la alimentación es impostergable, sobre todo teniendo en cuenta que la suma de alimentos y bebidas representa el 35% de nuestros gastos mensuales”, contextualiza Amodei.

También hay más préstamos personales

“Observamos una recuperación de la línea de préstamos personales en el tercer trimestre”, apuntó Enrique Cristofani, presidente del Banco Santander a PERFIL en el agasajo anual a la prensa donde, luego de recordar a los recientemente fallecidos Pepe Eliaschev y Emilio Botín, destacó que “el sistema financiero está sólido y líquido, tiene una baja exposición al riesgo, y además no tiene los descalces de 2001”. Luego agregó que “aún es pequeño y tiene un amplio margen para crecer”.
Las palabras del ejecutivo sobre la línea de crédito a las familias tienen lugar después de que en febrero se registrara una caída de la demanda de créditos personales como consecuencia del cimbronazo que provocó la devaluación de enero.

El Santander y MasterCard serán los main sponsors de la Copa América 2015, que arrancará en junio próximo. En la multinacional de tarjetas de crédito buscarán incrementar la cantidad de transacciones gerando promociones y descuentos. El secreto será explotar el ánimo de revancha que dicen quedó en los consumidores de la Argentina luego de la Copa de Fútbol en Brasil 2014. Un dato: en 2015, por primera vez invertirán más en publicidad digital que tradicional.

Diario Perfil

“Bolsillos austeros: se contrae el consumo en las Fiestas de fin de año”

Esta Navidad, Rosa Barreiro no comerá el pan dulce de la marca que tanto le gusta; elegirá uno más económico. Carmen Trovatto pondrá regalos más chicos en el arbolito, porque este año el presupuesto no da para más. Y en la familia de Andrés Cabrera los presentes se harán al estilo “amigo invisible”, cada miembro regalará sólo a uno de sus parientes. Los casos de estas dos amas de casa de Almagro y del comerciante de Barrio Norte son algunas de las postales de lo que acontecerá en el final de 2014: asfixiada por la inflación, la incertidumbre y el miedo a perder el empleo, la gente se ajustará el cinturón y vivirá unas Fiestas más austeras.

Este será el primer año desde 2002 en que caerá el consumo de alimentos, bebidas, cosméticos y limpieza. Aun en un 2009 atravesado por la crisis internacional, estos rubros crecieron 1,6%, mientras que lo que se proyecta para 2014 es que tengan un descenso de 1,5%, según estima Guillermo Oliveto, presidente de la consultora especializada en consumo W. “Dentro de la austeridad general, la gente va a estar más atenta que nunca en qué gastar, cuántos regalos hacer y qué marcas llevar a la mesa”, dice el consultor.

Otro dato a tener en cuenta: es el primer año en una década en el que las primeras marcas pierden tres puntos de mercado, al pasar de representar 70% de la facturación del consumo masivo a 67%. “Puede haber un desplazamiento más acentuado a fin de año hacia marcas más económicas”, comenta José Ignacio Amodei, director de Trade de la consultora CCR.

El fin de año no será otra cosa que la consolidación de lo que ya se insinuó en 2014. En los primeros nueve meses, la demanda retrocedió de 0,9% sólo en las grandes cadenas (supermercados, hipermercados y negocios de cercanía). Si a eso se le suma todo lo que es comercio tradicional y autoservicios en general, esa cifra de caída se transforma en -1,4 por ciento.

Vicente Lourenzo, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), explica que generalmente las ventas que marcan el pulso de lo que será el fin de año son las del Día de la Madre. “Este año no fueron buenas, en comparación con 2013, por lo que el empresario está tomando con mucha cautela la proyección de la venta navideña. Esto significa que se abastece con productos que sabe que van a tener una venta rápida y fácil”, afirma.

Hay, sin embargo, algunos factores que podrían cambiar la ecuación a último momento y aumentar el poder adquisitivo de la población. Entre ellos se cuenta la entrega de un bono de fin de año, algo que está en discusión en varias industrias; la exención del pago de Ganancias sobre el medio aguinaldo de diciembre, y el aumento del mínimo imponible de ese impuesto.

Para Fausto Spotorno, economista de la consultora Orlando Ferreres y Asociados, el bono navideño es una de las opciones que puede hacer repuntar las ventas en estas Fiestas. Claro que, como señala el mismo especialista, tampoco parece que ese plus vaya a ser muy homogéneo entre todos los sectores.

La explicación para estas Fiestas más magras hay que buscarlas en las variables que rigen la economía nacional. Como enemigo público número uno aparece la inflación, que, según las consultoras privadas terminará el año en 40%, y pulveriza el poder adquisitivo del asalariado. En segundo lugar, la desconfianza reinante, que se evidencia en la caída interanual de 12,5% que registró el índice de confianza del consumidor que mide mensualmente la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

 

Otro factor que impacta fuerte es el miedo a perder el trabajo. Ese fantasma está más presente que nunca, si se tiene en cuenta que, según surge de una encuesta de SEL Consultores, 30% de las empresas disminuyó su personal en lo que va del año (la mitad de esa cifra correspondió a despidos efectivos). El propio Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que en el término de un año se sumaron 90.000 personas a las filas de los desocupados, mientras que se perdieron 450.000 puestos de trabajo en la población urbana del país.

Uno de los rubros que marcan el pulso de las ventas en el período de las Fiestas es indumentaria, que, al igual que el consumo en general, vive una merma en los volúmenes despachados. Victoria Baldo, supervisora en shoppings de los locales de ropa Sweet, estimó que este año habrá menos movimiento comercial. “En años anteriores, las ventas ya empezaban el cinco de diciembre, pero esta vez creo que se va a centralizar todo en la última semana”, contó.

Pese a que se multiplicaron las promociones de todo tipo, de la que participan prácticamente todos los bancos, las ventas van a ser menores que en igual periodo de 2013. Es que en tiempos de vacas flacas los hábitos cambian: según Baldo, antes una persona compraba un conjunto, pero ahora opta por llevar solo una prenda. “Además, algo que achica mucho es el hecho de que se regale al estilo «amigo invisible», donde cada uno hace un solo regalo, porque si alguien antes llevaba 10 paquetes, ahora lleva solo uno”, destacó la vendedora.

No muy lejos de esta realidad se encuentra otro rubro que se hace fuerte a la hora de las Fiestas: el de los juguetes. En este caso, hubo un cambio total del portfolio que manejan los minoristas. Daniel Dimare, director comercial del fabricante de juguetes Rasti, señaló que se vende la misma cantidad que en años anteriores, pero que el ticket promedio bajó mucho.

“Ahora se venden productos mucho más baratos, una tendencia que se va a mantener para fin de año. Hoy, los juguetes que superan los 800 pesos ya no tienen salida -precisó Dimare-. La cuenta es clara porque la facturación creció 30%, respecto de 2013, es decir que ni siquiera acompañó la inflación.”

ESTÍMULO ESPECIAL

Por eso no extraña que en los shoppings ya estén pensando en actividades especiales para estimular el consumo. A las promociones bancarias que ya presentan, con beneficios de hasta 25% de descuento, sumarán el Matiné Shopping, que se hará el 10, 11 y 12 de diciembre y que permite que desde la fan page de los centros comerciales cada uno pueda bajar diversos descuentos.

Juliana Monsalvo, gerenta de Marketing de Alto Palermo Centros Comerciales, destaca además que el 23 de diciembre se hará la Noche Shopping, con un “liquishopping” que empieza a las 19 y que ofrece durante las horas de vigencia (que aún no se fijaron) un 20% de descuento en los artículos elegidos. “También, desde el 26 de diciembre hasta el 4 de enero vamos a tener la semana «Yoping», con distintos beneficios”, acotó la ejecutiva.

Si los fabricantes y retailers mantienen las promociones que llevan adelante, como la del cibermonday y el black friday, las perspectivas son buenas, según analiza Jorge Koremblit, director general de la consultora especializada GfK, que dice que las ventas se van a concentrar en televisores, tabletas, teléfonos y aires acondicionados.

Facundo Aragón, gerente de la consultora especializada en consumo Nielsen, explica que, más allá de lo que empujen las promociones, lo que se verá en algunas categorías particulares será el crecimiento de alguna marca propia. “Por ahí, otra cosa que puede llegar a suceder es que se mantenga la marca que se compró toda la vida, pero en un envase más chico”, agrega.

Quizás una forma práctica de vislumbrar lo que pasará con el consumo en estas fiestas sea transcribir los “10 tweets” del consumidor en 2014 que eligió Oliveto: “La plata no alcanza”, “Hay que recortar gastos y ajustar lo ajustable”, “¿Es necesario?”, “Tenemos que hacer sintonía fina para mantener la calidad de vida”, “Hoy, pagar menos, es lo más”, “Los argentinos tenemos un pasado muy presente”, “Ahorrábamos consumiendo, ahora ahorramos recortando”, “Vivimos el día a día”, “Estamos midiendo todo” y “Tuve que resignar cosas porque no me da”.

Los nuevos hábitos de un cliente cuidadoso

La coyuntura económica actual ha llevado a los consumidores argentinos a reformular sus hábitos a la hora de comprar. Ya no sólo se han hecho adictos a las promociones con descuentos y otros beneficios que han quedado como derechos adquiridos, sino que además se acostumbraron a recorrer varios negocios para adquirir distintos productos, según el precio. No sólo eso, la última tendencia es recurrir a los grandes mayoristas.

José Ignacio Amodei, director de Trade de la consultora especializada en consumo CCR, dice que la gente va a tratar de ceder lo menos posible en el consumo festivo, por eso se va a mover de acuerdo con las circunstancias. “Un tema a tener en cuenta es el desplazamiento hacia el canal mayorista, que tiene diferencial de precio, como Maxiconsumo, Makro y Vital, entre otros”, comenta el consultor.

El crecimiento en la cantidad de bocas de estos comercios es un indicador de que parte del consumo se volcó allí. Por ejemplo, según precisa Amodei, Vital abrió un nuevo local en el kilómetro 49 de la Panamericana, ruta 8; mientras que su competidor Yaguar instaló otra en Ingeniero Maschwitz.

Guillermo Oliveto, presidente de la consultora W, acota que se va a consolidar la idea de optimizar el poder de compra. “Dentro de la austeridad, la gente va a estar mucho más atenta que nunca para encontrar descuentos y promociones”, destacó el consultor.

Un análisis de Oliveto sobre el clima de época y consumo, en tanto, muestra que en 2010/2011 el consumidor era “alegre” y “oportunista compulsivo”; en 2012/2013, “alerta” y “calculador”, y en 2014, “preocupado” y “frustrado”. Este año, según el especialista, se caracterizó por la contracción del consumo.

En cuanto al hábito de recorrer varios comercios para completar la compra, un estudio elaborado por CCR arroja como resultado que la gente visita 4,5 negocios por mes. “Esto quiere decir que hace una compra más cuidada para proteger su poder adquisitivo”, señala Amodei.

Las promociones con tarjetas de crédito que surgieron luego de la crisis de 2001 como una estrategia para volver a acercar a la gente a los bancos, ya son un clásico. “Ahora hay más que antes, se multiplicaron, y todos los bancos quieren estar”, afirmó Victoria Baldo, supervisora en shoppings de la marca de indumentaria Sweet.

A todo esto hay que sumarle el “Plan de consumo de bienes masivos”, que lanzó el Gobierno en septiembre y que prevé dar acceso a los consumidores hasta en 12 pagos y sin interés (con tarjeta de crédito) a los rubros de calzado, indumentaria, línea blanca, materiales de construcción y motos, entre otras, que sean producidos en el territorio nacional.

La Nación

“Pesos que vuelan: los precios suben, el consumo no despega”

Entre guirnaldas rojas y verdes y figuras que representan al buen Papá Noel, por las cajas de pago de los comercios que ofrecen productos de consumo masivo pasaron, en diciembre de 2012, casi 19% más de pesos que en el mes anterior. Pero, inflación mediante, los compradores no se llevaron tanto más: si la comparación se hace en volumen de mercadería, el crecimiento respecto de noviembre fue de 12 por ciento. Algo similar había ocurrido cuando estaba a punto de finalizar 2011.

Con motivos para celebrar -que en la vida siempre los hay-, con más dinero en la calle y algunas promociones, diciembre es, cada año, un mes clave para las ventas. Pero también, claro, para la suba de precios, sobre todo en un país con un grado considerable de emisión monetaria y con déficit de inversiones de las que permiten ampliar la oferta de bienes. Los datos del primer párrafo, que surgen de analizar un índice elaborado por la consultora CCR, avalan esas conclusiones. Además, el índice de inflación que difunde un grupo de legisladores en el Congreso Nacional y que se basa en las estimaciones de consultoras privadas muestra en diciembre uno de sus valores más elevados, en un podio compartido con meses como marzo, también caracterizado por una mayor demanda de bienes y servicios.

En un escenario de actividad económica con el pie en el freno, incertidumbre respecto de la política cambiaria, empleo estancado y salarios que no empardan la carrera contra los precios, es una incógnita, para los analistas, qué comportamiento mostrará el consumo este fin de año.

Pero eso sí: las proyecciones coinciden en que, aun cuando en esta época se incremente la actividad comercial, 2013 será, al igual que 2012, un año con una evolución muy modesta del consumo, variable que supo ser el motor del crecimiento económico del país hacia mediados de la década pasada.

Las expectativas no mejoran para 2014, y se suma un agravante: mientras que el consumo se quedaría en un valle, la inflación sería más alta o por lo menos similar a la de este año. Y esto último no es poco: los economistas advierten que 2013 cerrará con un índice de alrededor de 25 por ciento.

El análisis de CCR muestra que el volumen de productos vendidos crecería este año poco más de 2%, una evolución cercana a la de los dos años previos y lejana a la de 2007 (8,3%) o 2008 (5,5 por ciento). Los datos surgen de una muestra de 137 categorías de productos que incluyen alimentos no perecederos y artículos de cosmética, tocador y limpieza. “En el período de enero a septiembre, el aumento interanual fue de 2,3% en volumen de productos, con diferencia según el tipo de local: en los hipermercados, supermercados y tiendas de descuento, la suba fue de 2,9%, y en los canales tradicionales, de 1,7%”, comenta José Amodei, director de CCR.

Entre las razones de esa diferencia, está la apertura de tiendas de cercanía pertenecientes a las cadenas de supermercados. Es un fenómeno que va de la mano de la tendencia a hacer compras más pequeñas y con mayor frecuencia.

Más allá de esos locales, tal comportamiento abre una posibilidad para las pymes, según señala Gabriel Molteni, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC).

Pero a los pequeños comerciantes el optimismo no les llegó: un relevamiento hecho por la CAC en octubre entre 300 comercios porteños reveló que más de la mitad (52,3%) tuvo ese mes una caída interanual de sus ventas, en tanto sólo 12,6% registró mayor actividad. Uno de cada cuatro no tuvo cambios. Ante la proximidad de las Fiestas, 45,7% cree que sus ventas repuntarán. Pero, según advierte Molteni, el índice de los que tienen buenas expectativas cayó 3,5% este año respecto de 2012. Además, nada alcanza para pensar en nuevos empleados. Ninguno de los encuestados prevé contratar personal en estos meses. Es un dato consecuente con el que indica que sólo 8 de cada 100 consideran que la economía mejorará.

“Notamos una caída en el consumo, además de más compras que se hacen semanalmente y que se reparten entre diferentes lugares”, describe Claudia Collado, presidenta de Acción del Consumidor (Adelco). Collado califica de “una política muy débil” el congelamiento de precios de 500 productos, ideado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, artífice de la construcción de esa realidad paralela relatada por el Indec, en la que la inflación es de menos de 1% mensual y en la que una familia de cuatro personas no es considerada pobre si percibe ingresos de más de $ 1717 mensuales.

“Los bienes con precios congelados se encuentran poco; a eso se agrega que hay lanzamientos de un mismo producto con otro packaging y, por lo tanto, con otro valor, que es ubicado en la góndola al lado del que tiene precio congelado, algo que confunde al consumidor”, dice Collado.

Para el economista Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, para analizar qué ocurrirá con el consumo en los próximos meses, se conjugan factores a favor y en contra.

Entre los primeros está el menor peso del impuesto a las ganancias (desde agosto quedaron exceptuados quienes hasta ese mes tuvieron salarios brutos menores a $ 15.000); la confianza del consumidor que mostró un repunte, y el hecho de que no haya muchas opciones de inversión que protejan de la inflación, un factor que alentó la compra de bienes durables, como autos. Entre los factores no favorables están la actividad estancada, la baja o nula creación de empleo y la incertidumbre en materia de tipo de cambio, con una brecha, entre el dólar oficial y el blue, que ronda el 70 por ciento.

“En estos últimos meses del año, se verá el impacto que puede tener la mayor cantidad de dinero en la calle por el aguinaldo y este año también por las medidas tomadas tras las PASO en materia impositiva”, señala el economista Dante Sica, director de Abeceb.com. A la presión que eso puede significar sobre los precios se suman aspectos puntuales, como la nueva suba en el precio del pan (y sus derivados). ¿La causa? Una pobre cosecha de trigo, en gran medida consecuencia del desincentivo que las políticas del Gobierno dejaron en los productores rurales.

“Para 2014 se prevé un consumo amesetado -dice Sica-. La economía no crea empleos y los sindicatos van a estar más concentrados en que se preserven los puestos.” El economista advierte que, en tal contexto, puede aumentar la informalidad laboral. Y si los salarios de los empleados registrados no logran alcanzar a la inflación -un escenario que se ve posible para este año y el próximo-, menos podrán los ingresos de quienes están en negro o hacen tareas por cuenta propia, muchas veces sin continuidad y en condiciones precarias.

“En 2013 el consumo de alimentos básicos creció o se mantuvo, mientras que el de otros productos, como los textiles, cayó”, agrega Sica. Aumentó la compra, además, de los bienes vistos como refugio de la inflación. Entre enero y octubre, según las concesionarias, se vendió 13% más de autos que en ese período de 2012.

COMPRAR PARA NO PERDER

“No está bueno el crecimiento por el lado de que se compra por protección contra la inflación; si alguien no puede dirigir su ahorro a poner, por ejemplo, un pequeño negocio, y entonces compra un auto, eso conspira contra la movilidad social y el objetivo de mayor igualdad”, sostiene el economista Guido Sandleris, director del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella. En ese centro de estudios se elaboran cada mes indicadores que tienen que ver con cómo les va a ir a los precios y al consumo. Uno de ellos indaga en el nivel de inflación que los ciudadanos consideran que habrá en los 12 meses por venir. En octubre, el alza de precios esperado en promedio, por los 1210 encuestados, fue de 31,3%, un índice algo más bajo que en el mes previo, pero igual elevado.

Otro índice es el de confianza del consumidor, que en octubre mejoró y que está en niveles similares a los de principios de 2012 y por debajo de los más optimistas números que surgieron de la misma encuesta en 2011. Varios de los analistas consultados vincularon la mejora de la confianza a los resultados de las elecciones, en tanto permiten pensar en un nuevo escenario político hacia adelante.

“En las expectativas influye la manera en que se reciben las subas de salarios; en un mes con precio «nuevo» y sueldo «viejo» la percepción es que va a empeorar”, agrega Sandleris.

Los resultados de las negociaciones salariales tienen su impacto real en el consumo y los precios. “La inflación parece mantenerse en niveles estables; en eso puede haber influido que el Banco Central bajó un cambio en su política de emisión monetaria que había sido muy expansiva, y también tuvo que ver el freno en la actividad y las paritarias que no fueron tan intensas”, analiza Luciano Cohan desde Elypsis. La consultora releva diariamente 140.000 precios de comercios que venden por Internet. En octubre se observó un aumento promedio de 1,8%, mientras que, anualizado, el resultado de lo medido entre abril y octubre dio 23,1 por ciento. “Proyectamos que el año terminará en 25% con una leve tendencia al alza, que lleve el índice uno o dos puntos más arriba hacia 2015”, concluye un informe de la consultora.

“Dicen números que sólo sirven para ser publicados en los diarios”, se quejó días atrás María Lucila “Pimpi” Colombo, subsecretaria de Defensa del Consumidor, en referencia a los índices de inflación ajenos al Indec, que no sólo surgen de consultoras privadas, sino también de varios institutos de estadística provinciales e incluso de la ciudad de Buenos Aires. Demasiado lejos de esa apreciación, los sindicatos se han guiado por esos índices para firmar convenios colectivos y varios lograron, en los últimos años, mejoras del salario real.

Como cada fin de año, comenzaron a escucharse reclamos por el pago de un plus de fin de año. El pedido está en trámite en gremios como el de camioneros, que conduce Hugo Moyano y que reclama 5000 pesos.

“Hay un abanico de situaciones este año: compañeros que hacen reclamos «testimoniales», otros que tienen la posibilidad de buscar un plus porque firmaron convenios en forma temprana y por debajo de la inflación, y otros gremios donde todavía no se terminó de aplicar lo firmado”, describe Héctor Daer, dirigente del sindicato de la Sanidad, secretario de Prensa de la CGT de Antonio Caló y diputado electo por el Frente Renovador que lidera Sergio Massa.

Ya con problemas en el frente fiscal, en 2012 el Gobierno no otorgó el adicional para jubilados y pensionados que sí se había dispuesto en los años previos y que inyectaba varios millones en el mercado de consumo.

Este año, con un comportamiento errático de las ventas (en el indicador de CCR hubo, entre enero y septiembre, cinco meses que registraron una baja y cuatro que tuvieron alza), la mayor cantidad de dinero que quedó en manos de consumidores por medidas como el aumento de 35% de la asignación universal por hijo, el alivio en Ganancias y la actualización del esquema del monotributo, no derivó por ahora en un claro incremento de la facturación del comercio.

Para el próximo año, las materias pendientes del Gobierno podrían retirar recursos de la calle. Hoy el Estado subsidia el consumo de servicios públicos (incluidas la clase media y alta) y una posible quita, de la que ya se está hablando, tendría su impacto negativo tanto en los bolsillos como en el consumo de bienes. Por otra parte, una mayor restricción a las compras en el exterior para frenar la salida de divisas (“podría crearse un dólar turista o bien hacer que los bancos dispongan límites «voluntarios» a sus clientes”, analiza Sica) dejaría más dinero para compras locales.

“Eso generaría más inflación, por una mayor demanda hacia sectores que no tienen capacidad de aumentar la oferta”, advierte Tiscornia.

“Lo bueno sería que se pudiera producir más, para que no haya presión sobre precios. Pero el crecimiento está trabado por temas como el déficit de infraestructura, y cosas como el acuerdo YPF-Chevron demuestran que hay poca credibilidad -dice Sandleris-. Con poca credibilidad, hay pocas inversiones, y las que vienen piden una tasa de retorno muy alta; el caso Chevron parece muy beneficioso para la empresa y no se sabe si lo es tanto para el país.”

Como ciertas pasiones llevan a comprar más, en 2014 la Copa del Mundo jugaría a favor del sector de electrodomésticos, que ofrecerá promociones, según pronostica Sica. Será un factor particular esto de confiar en la pelota, en medio de un escenario en el que, según advierten, no se atacan los problemas de fondo que llevaron a una inflación que no cede.

ALIMENTOS FRESCOS, AL TOPE DE LAS SUBAS

Los economistas prevén que 2013 cerrará con una inflación de 25% o algo más. Algunos alimentos básicos están en los primeros puestos del ranking de alzas de precios: según la consultora Elypsis, entre febrero y octubre las frutas y verduras se encarecieron 39 y 49%, y los panificados acumularon subas de 27 por ciento.

Se estima que en el último mes del año habrá una aceleración del nivel de consumo, pero también de los precios. Por ahora, ni los datos oficiales son optimistas: el Indec informó que en septiembre la facturación de los supermercados creció 22,6% interanual, por debajo de la inflación real.

El contexto favorece la compra de bienes durables. De todas formas, con una devaluación a un ritmo similar a la inflación, aparecen opciones como los activos financieros dólar linked, para proteger el valor de los pesos.

La Nación

“El consumo no repunta pese a la suba del mínimo no imponible en Ganancias”

La reactivación del consumo que provocaría la suba del mínimo no imponible en Ganancias todavía se está haciendo esperar. Lejos de cumplirse la aspiración del Gobierno, que apostaba a lograr un fuerte repunte de la demanda, en septiembre -que fue el primer mes de vigencia de los cambios en el régimen impositivo- se registró la primera caída en volumen en las ventas de productos de la canasta básica.

De acuerdo con los datos de la consultora especializada CCR, septiembre cerró con una inédita baja de 0,6% en el consumo masivo. La caída no fue pareja en todos los canales y se explica básicamente por el mal desempeño del canal tradicional (almacenes y comercios de barrio), que tuvo un mes para el olvido, con un descenso del 2% en las ventas medidas en unidades.

“Está claro que los aumentos de precios de agosto y septiembre terminaron neutralizando las mejoras en el poder adquisitivo logradas con las actualizaciones vía paritarias”, advirtió José Amodei, director de la consultora CCR.

La idea de que los aumentos de precios les terminaron por ganar la carrera a los salarios se sustenta en datos concretos. Según la medición de CCR, el fin del congelamiento integral de los productos de los supermercados que se concretó el 1° de junio se tradujo en un salto inmediato en los precios, que durante ese mes tuvieron un incremento promedio de 4,5 por ciento. A partir de julio, el ritmo de los aumentos se fue desacelerando un poco, pero las nuevas listas de precios nunca dejaron de llegar a las góndolas, y de hecho en septiembre el alza se ubicó en 2,2 por ciento. “De mayo a septiembre la suba de precios acumulada en los supermercados llegó a 12,2%, contra el 10% promedio de aumento salarial que se había otorgado en las paritarias de mayo”, explicaron en la consultora.

El panorama en los supermercados es un poco mejor, aunque las cadenas del rubro aseguran que tampoco hay muchos motivos para festejar. Según la medición de CCR, en septiembre las grandes cadenas lograron un incremento de 1,1% en su volumen de ventas, lo que igual estuvo muy lejos de la suba de 4,1% que habían tenido en agosto y de 5% con que había cerrado el segundo trimestre del año.

El director de CCR además precisa que, dentro del llamado canal moderno (súper e hipermercados), el desempeño de las ventas no fue parejo para todas las cadenas y formatos. “Hoy, el foco de crecimiento pasa por el desarrollo de las tiendas de cercanía nuevas y reacondicionadas que fueron sumando las grandes cadenas, a lo que se suma que los híper y supermercados se vieron beneficiados indirectamente por el mensaje oficial de los precios controlados y los 500 artículos congelados”, señaló Amodei.

En las cadenas de supermercados, consultadas por LA NACION, ratificaron que la política oficial de incentivar las ventas vía la suba del mínimo no imponible no alcanzó para mover la aguja del consumo. “Lamentablemente hasta ahora no pasó nada con Ganancias, y de hecho en el caso de los electrodomésticos y todo lo que no sea las categorías más básicas, septiembre no fue un buen mes por la suba en las tasas de interés, que impactó en la posibilidad de ofrecer ventas en cuotas”, se lamentó el número uno de una cadena líder de supermercados.

En otra cadena son igual de concluyentes. “La mejora en los salarios vía Ganancias coincidió con las subas en otros gastos, y lo que ingresó de más por un lado se lo llevaron los aumentos en expensas, colegios y el pago de las tarjetas”, explicaron en la empresa.

Los autoservicios chinos tampoco vieron una mejora en la demanda de sus locales. “Las ventas se mantienen estables. No vemos un gran repunte, pero por lo menos están sostenidas”, explicó Yolanda Durán, presidente de Cedeapsa, la cámara que reúne a los supermercados orientales.

Indirectamente, la desaceleración del consumo también fue confirmada por el Indec, que informó que en septiembre la facturación de los supermercados había crecido 22,6% en forma interanual, es decir, por debajo de la inflación promedio que informaron las consultoras privadas, que la ubican en torno a 25 o 26 por ciento.

La Nación

Voto consumo: ¿a dónde irán todos los pesos que el Gobierno “depositará” en la clase media?

Para el Gobierno, el hecho de que los beneficiados por el alivio en Ganancias se vuelquen masivamente al consumo se transformó en una cuestión vital.

No sólo pone en esta iniciativa sus esperanzas de revitalizar una economía fría que se está quedando sin sus tradicionales “locomotoras”, sino que, además, espera que ese repunte consumista se traduzca también en una recuperación electoral de cara a las próximas legislativas.

A los $4.500 millones que dejarán de ingresar a la AFIP por Ganancias para revitalizar el nivel de compras, se le deben sumar otros rubros, como la mejora en las asignaciones familiares, los ajustes en los programas de asistencia social y la suba del salario mínimo y de las jubilaciones.

El efecto combinado de todos estos cambios implica que en el último cuatrimestre se volcarán al consumo nada menos que unos $17.000 millones.

Si, además, se cuenta el ajuste semestral de las jubilaciones, entonces el impacto llega a casi $32.000 millones. También a esto se le agrega el efecto de los asalariados que cobrarán un reajuste en los próximos meses, que fuentes oficiales cifran en $56.000 millones.

En este contexto, la masa de dinero que engrosará la economía será de unos $87.600 millones, según las estimaciones que se realizan en los despachos oficiales.

Con la mira puesta en la clase media
Las medidas impulsadas por el Gobierno para engordar los bolsillos, en particular el alivio en Ganancias, tienen un destinatario puntual: la clase media, un sector que no respondió en las urnas como el oficialismo esperaba.

Según estiman expertos en temas tributarios, la mejora en el bolsillo de los asalariados por el cambio en el piso de este tributo puede llegar a implicar unos $440 por mes para aquellos que se encuentran en el grupo más beneficiado.

“Va a favorecer principalmente a los sectores medios de la población. Se apunta a un amplio rango de consumidores, aquellos que cobran entre $8.000 y $15.000″, indica Emiliano Schwartz, desde la consultora especializada en consumo masivo Tomadato.

La ecuación que plantean los expertos es clara: una inyección de dinero en un contexto de alta inflación, y sin suficientes alternativas de ahorro, lleva a crear un estímulo al gasto.

“El alivio en Ganancias va a ir a consumo, debido a la falta de opciones para invertir y los fuertes incrementos de precios que hace que las personas busquen adelantar compras”, señala en diálogo con este medio Soledad Pérez Duhalde, de la consultora Abeceb.

¿A dónde irán a parar esos pesos “extra”?
Los analistas en consumo anticipan que buena parte del dinero “extra” que se volcará al mercado será destinado al disfrute.

“Aquello que no se pague de Ganancias va a canalizarse a las llamadas compras de satisfacción de corto plazo”, dice Martín Leal, economista especializado en finanzas personales.

Los analistas destacan que esto no sólo se debe a que las alternativas de inversión disponibles hoy son escasas, sino también a una cuestión cultural.

Así lo explica Juan Manuel Primbas, country manager de la consultora Kantar Worldpanel, quien sostiene que, en lo que se refiere al manejo del dinero, “hace años que en el país prima elcorto plazo. Es difícil que estos pesos de más vayan al ahorro”.

A la hora de identificar cuáles será los rubros que se verán más beneficiados por billeteras un poco más gordas, aparecen los siguientes:

1. Turismo
Cuando se le pide a los analistas que señalen las áreas que podrán sacar mayor rédito de la fuerte inyección de dinero realizada por el Gobierno, enseguida señalan a los viajes entre los lugares “top”.

“Impactará sobre el gasto destinado a las vacaciones”, sostiene Schwartz.

Otro de los que considera que el alivio tendrá un efecto sobre el turismo es Leal quien enfatiza:“Va a beneficiar a este rubro y mucho”.

Lo que ocurre es que, sumado a la proximidad de fin de año, son varios los argentinos que optan por adelantar la compra de paquetes turísticos y pasajes por miedo a que luego de las elecciones de octubre se lancen nuevas medidas que afecten a los gastos realizados en el exterior.

De esto dan fe los ejecutivos de las agencias de viaje, que remarcan que están experimentando un pico de demanda y de consultas, con particulares y familias apresurados por contratar susvacaciones de verano.

Leal señala que “como temen que el Gobierno aplique un nuevo recargo tras las elecciones, muchos anticipan las reservas”. Y puntualiza que “se estima que la salida de dólares por turismo este año va a ser de unos u$s10.000 millones”.

2. Esparcimiento
Un segundo destino de esta “mega inyección” de dinero que hará el Ejecutivo será el esparcimiento.

De acuerdo con Leal, es posible que gran parte del dinero que el Gobierno vuelque para “fogonear” el espíritu consumista genere un incremento de los llamados gastos “discrecionales”.

Es decir, aquellos que se reactivan rápidamente apenas se genera la “sensación” de contar con unos pesitos de más, aunque esa compra entre la categoría de “no escencial”.

Según Leal, los consumidores se verán tentados a “salir más a comer afuera, ir al cine o a realizar distintas actividades fuera del hogar”.

3. Indumentaria y electro
Los comercios y grandes shoppings también podrán sacar una ventaja del caudal de pesos que se volcará a la economía.

“La medida va a favorecer las ventas de ropa y calzado, lo que podría impulsar la facturación de los comercios”, dice Leal.

Por otra parte, el ahorro en Ganancias será destinado también al rubro electrodomésticos, ya que permitirá contar con un mayor margen para abonar alguna cuota de los planes de financiación, un beneficio altamente valorado en este rubro.

En este sentido, un informe del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM) indica que un 88% de los argentinos canalizará el dinero que resulte de ese beneficio a gastos relacionados con la “compra de indumentaria, electrodomésticos, tecnología”, entre otros productos.

4. Alimentos premium
Los expertos destacan que aquellos productos premium que tienden a ser relegados cuando el bolsillo aprieta, volverán a tener su lugar en el changuito.

En este sentido, señalan la fuerte correlación que existe entre la mejora en el poder adquisitivo y el mayor protagonismo de las llamadas primeras marcas.

La sensación de mejora, que da el hecho de contar con más cantidad de pesos en la billetera (hasta que la inflación la diluye) hace que determinados tipos de mercadería -como líneas gourmet, vinos de mayor valor, entre otros- tengan una mayor rotación en las góndolas.

Contrapeso
Si bien esta nueva inyección de dinero para consumo tendrá un rápido efecto, los expertos apuntan que existen otros motivos que harán de contrapeso al entusiasmo de los argentinos por gastar.

Principalmente, hacen referencia a la sensación de incertidumbre que tiende a inhibir las compras. Es que “el temor por no saber lo qué ocurrirá con la economía aun persiste”, apunta Pérez Duhalde.

Un segundo motivo que frena un tipo de gasto más impulsivo se vincula con la mayor inestabilidad laboral.

En este sentido, la analista de Abeceb hace hincapié en que “el mercado de trabajo hoy está frenado y ese problema todavía no está solucionado”.

Sobre este punto, Leal no se muestra muy optimista al indicar que, si bien con la nueva iniciativa “se impulsa al consumo, la inversión sigue cayendo y las empresas cada vez toman menos gente”.

Apuesta al recalentamiento
Los funcionarios K fueron explícitos al señalar que esperan que todo este dinero se transformeinmediatamente en gasto de las familias.

Los expertos señalan que, efectivamente, el actual contexto marca que están dados todos los incentivos para que pocos pesos “extra” vayan a la alcancía.

Aun así, hay algunos puntos que hacen que el Ejecutivo no pueda festejar por adelantado.

Uno de ellos es el comportamiento de los argentinos de estas últimas semanas, que puso en evidencia que la cautela viene adueñándose de sus decisiones a la hora de definir cómo y en qué gastar el dinero.

Analistas destacan que las familias han puesto “pausa” y que esta actitud responde al fuerteaumento de precios que tuvo lugar en los supermercados -pese al congelamiento- y al mayor costo de algunos servicios que afectan el presupuesto de la clase media.

De hecho, en agosto -poco antes de llevarse a cabo las PASO-, se dio conocer que la inflación de julio que mide el Congreso había sido del 2,55%, uno de los niveles más altos registradosdesde 2010.

También influye negativamente la percepción de que el empleo ingresa en una etapa de deterioro. Y las noticias recientes sobre suspensiones de turnos en grandes empresas no ayudan, precisamente, a mejorar el clima.

Otro de los problemas es que, aun cuando todo el nuevo dinero se transforme en consumo, no necesariamente implicará una reactivación económica.

Para los economistas, buena parte de estos caudal puede destinarse al turismo externo, lo cual no sólo no beneficia al aparato productivo sino que, para peor, acelera la salida de dólares delBanco Central.

Otra parte de este dinero “extra” puede transformarse en más inflación.

“En teoría, el impulso oficial puede contribuir a dinamizar la economía, pero hay que ver cuánto de esto se va a incorporar a la oferta efectivamente. Porque sospecho que buena parte va a ir a importaciones y que, además, también va a haber presión sobre la inflación”, afirma Gabriel Caamaño Gómez, economista jefe de la consultora Ledesma.

Compre hoy, vote en octubre
Más allá de las dudas sobre la efectividad real que propicia el Ejecutivo para fogonear el consumo, los expertos coinciden en afirmar que, en términos electorales, el “timing” fue el correcto.

Al respecto, Leal sostiene que “el tiempo político de los anuncios fue bueno, en particular el de Ganancias, que ha sido coherente con el ciclo de campaña”.

En la misma línea, Schwartz puntualiza que “el termómetro que se usó para decidir cuándo lanzar la medida fue bastante apropiado”.

Por otra parte, el “combo” conformado por esta iniciativa y el cierre de paritarias hace pensar que la segunda mitad de 2013 será mejor en materia de compras.

“El último semestre del año va a ser mucho más fuerte que el primero en términos de consumo”, señala Primbas.

Así lo resume el ejecutivo de KantarWorldpanel: “Mientras la gente no pueda ahorrar va aseguir gastando sus pesos”.

¿Cuánto durará el “hechizo” consumista? Primbas considera que la incidencia positiva en el nivel de compras “va a tener una duración de dos o tres meses”.

Queda entonces la incógnita de si esta fuerte apuesta que realiza el oficialismo cumplirá con el objetivo de otorgarle algún tipo de rédito electoral.

A juzgar por las primeras encuestas realizadas luego del alivio en Ganancias, las cosas no pintan fáciles para la administración K: la distancia entre Sergio Massa y Martín Insaurralde está llegando a un nivel de 12 puntos.

De confirmarse esta diferencia, quedaría en tela de juicio una máxima que ha regido durante todo el período kirchnerista y es la de que una suba en el consumo siempre implica una mejora en las urnas.

IProfesional

“Bolsillo electoral: cómo influye el consumo en el resultado de las legislativas”

La economía ejerce una fuerte influencia sobre los argentinos a la hora de elegir candidatos en las urnas. Y ante todo, la capacidad de consumo de los votantes en un año electoral –sea de presidenciales o legislativas- tiene peso en la decisión final, según especialistas consultados por Infobae.

“El bolsillo de la gente no es el mismo que en otros años, y eso incide en el voto”, dijo Matías Carugati, de Management & Fit. En diálogo con Infobae, el economista aseguró que la inflación y el desempleo se ubican entre las principales preocupaciones luego de la inseguridad.

El Gobierno realizó diferentes anuncios para estimular el consumo desde principios de año. La asignación universal por hijo (AUH) subió 35% hasta los 460 pesos. También se elevó el salario mínimo vital y móvil a $3.600 y en un acto en la Bolsa de Comercio, la presidente Cristina Kirchner anunció una suba del 14,4% para los jubilados desde septiembre.

Pero el consumo no arrancó como se esperaba con estas medidas. Salvo por autos y motos –que crecieron un 8 y 6% respectivamente- el resto de los indicadores experimentaron subas pequeñas.

La compra de alimentos, bebidas, cosméticos y limpieza en supermercados creció un 2% en el primer semestre en unidades, mientras que el consumo en shoppings subió tan sólo 1% en el mismo período. No todo trepó. Las ventas minoristas acumularon una caída del 3,4% en el primer semestre de 2013, según datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), y la venta de inmuebles se derrumbó un 22 por ciento.

“Esperaba que el impulso al consumo se hubiera iniciado antes”, dijo a Infobae Guillermo Oliveto, director de la consultora W y especialista en tendencias sociales. Según Oliveto, la sociedad redescubre la inflación en 2012, cuando el Gobierno rompió el vínculo con el sindicalista Hugo Moyano y “dejó a la gente con los precios nuevos y salarios viejos” durante tres meses.

La última campana

De cara a octubre, el anuncio que la Presidente realizó esta semana fue uno de los más atractivos: por una deducción especial, desde el 1 de septiembre no pagarán impuestos a las Ganancias los trabajadores que cobran menos de $15.000 brutos. La discusión en torno a este gravamen tuvo un fuerte tinte político antes de las primarias, e incluso hay más de 100 proyectos en el Congreso en estado parlamentario que buscan reformarlo.

La AFIP calculó que se liberarán a los trabajadores y jubilados unos $4.495 millones en los últimos cuatro meses del año por esta medida. “A esto hay que sumarle los $381 millones por aumento de las asignaciones familiares y serían $4.875 millones que se vuelcan al consumo. Representa el 0,5% del PBI y 1,2% del consumo privado”, especificó Rodrigo Álvarez, socio de la consultora Analytica.

Para Fausto Spotorno, economista Jefe de Ferreres & Asociados, esta medida vuelca $1.000 millones al consumo“sólo en septiembre” y tiene una incidencia previa a las elecciones. “Pero como estamos hablando de la clase media, es posible que una parte se vaya a ahorro e inclusive a dólar“, destacó. La propensión marginal a consumir se ubica en torno al 73%, por lo cual se volcarían al consumo unos $730 millones el próximo mes.

Por la proximidad del cambio en Ganancias con las legislativas, Carugati aseguró que se diluye el “impacto positivo”que pueda tener sobre el ingreso de los contribuyentes. “También hay que analizar cómo se reconstruye el anuncio en lamente del votante. Puede ser considerado oportunista y no como respuesta sincera a un reclamo puntual”, adhirió. De ser así, el oficialismo “tal vez no pueda reconquistar la gran cantidad de votos perdidos“.

Si bien la oposición celebró el anuncio porque era un reclamo político de diferentes sectores, criticó que el cambio no se haya hecho por ley. “Sería la mejor prueba de que no es un acto de campaña”, dijo Ignacio De Mendiguren, ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y candidato a diputado nacional del Frente Renovador.

La polémica además se instaló por el artículo 3 del decreto 1242 publicado en el Boletín Oficial, pues discrimina la exención de Ganancias en el comprobante de pago de haberes en un ítem aparte con la palabra “Beneficio”.

¿Pero cómo se pasó del boom del consumo en 2010 y 2011 a una sociedad menos propensa a gastar? “Las grandes promociones y descuentos funcionaban como anabólicos en una economía que crecía mucho, y el mercado comenzó a estar dulce muy rápido”, explicó Oliveto. La suba del PBI fue del 9,2% en 2010 y 8,9% en 2011, según el Indec. “La caída de las promociones ha influido, pero no era una estrategia sostenible para los bancos”, agregó Carugati.

Al retirarle esos “anabólicos”, se contribuyó a disminuir la potencia del consumo. Y el efecto es menor cuando esos estimulantes se dan en una economía que crece menos, en torno al 3% para 2013. Con un nivel de inflación del 25% anual, Oliveto dijo que hoy una de las máximas de las personas es “ahorrar consumiendo”, y por eso este indicador no cayó tanto. “El consumo no anda tan mal, pero no alcanzó para instalar un clima de fiesta y alegría“, concluyó.

Infobae


Autor

Emiliano Schwartz

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