Posts Tagged 'Efectivo'

“Cómo pagamos los argentinos: cuando la ocasión hace al medio”

Resultado de imagen para medios de pago en efectivo

Abrir la billetera y elegir que medio de pago usar en cada ocasión no es azaroso. El consumidor argentino está entrenado en las mil y un formas de ganarle a la inflación y hacer rendir al máximo los recursos.

Si bien el dinero en efectivo sigue siendo el más utilizado en una economía poco bancarizada y con mucho ingreso informal, cuando el muestreo se hace sobre clientes que tienen la posibilidad de elegir, tarjeta de crédito, de débito y pago en efectivo cobran un protagonismo diferente según el tipo de servicio o producto en cuestión.

“Los adultos jóvenes se ven muy golpeados por la coyuntura actual, en la que no perciben estabilidad de largo plazo. Se ven obligados a aprender estrategias para optimizar su sueldo en un contexto inflacionario, y cobra especial relevancia gestionar de manera inteligente los recursos propios”, resume el cuadro de situación Rosana Mazza, socia en consultoría de PwC.

De acuerdo a los datos de un estudio realizado por la consultora, sobre el total de gastos mensuales de un individuo bancarizado, el 30% son cancelados en efectivo, el 36% con tarjeta de débito, el 25% con crédito y un 9% mediante otras formas de pago como transferencias bancarias o cheques.

“Las tarjetas de crédito y de débito tienen mucho que ver con el uso eficiente del dinero. En general, los segmento medios y medios altos no son mono producto ni mono banco, y eso les da un abanico de opciones a la hora de decidir cómo pagar sus gastos”, evalúa Mazza de PwC. “Se aprovechan los descuentos y las promociones, las compras actualmente son finamente planificadas para el día y el local en el cuál hay un descuento más atractivo con alguno de los bancos con los que opera ese individuo” , asegura el consultor.

Control

Flaherty, de VISA, apunta otros dos rubros en los que reina el débito por sobre su competidor en el mundo de los plásticos. “Más de la mitad de ventas con tarjeta de débito se realizan en supermercados y combustible”, explica el ejecutivo de la tarjeta

Una ventaja de la tarjeta de débito es que permite controlar mejor lo que se gasta, porque sin saldo en la caja de ahorro o cuenta corriente, la operación no se aprueba; y además, al menos hasta fines de diciembre, este tipo de pagos se beneficia con la devolución del 5% del IVA, que si se suma algún descuento vigente como los de las estaciones de servicio o supermercados, en días específicos, generan un descuento extra a la hora de concretar la compra.

El gusto en cuotas

Cuando las cifras a pagar son más abultadas, y los bienes y servicios a adquirir están vinculados al propio placer, salen a relucir las tarjetas de crédito (combinando más de una en algunos casos para llegar al límite requerido), para acceder en cuotas a aquello que en efectivo llevaría meses y meses de ahorro. Y si encima, le sumamos el impacto de la inflación, que supera a la evolución de los salarios, juntar peso sobre peso no necesariamente llevaría al éxito. “Los rubros con mayor participación de ventas en cuotas son turismo y artículos para el hogar”, resalta el ejecutivo de VISA y agrega que los plazos más usados son 3 y 12 cuotas.

Estas dos modalidades resultan ser en las que, por lo general, hay acuerdos de tasa de interés cero, sea por convenios directos entre los bancos y los comercios o por el programa Ahora 12 y su extensión el Ahora 18, que acaba de anunciar el Gobierno para impulsar el consumo.

Doble filo

Claro que las cuotas pueden ser un arma de doble filo si el consumidor no sabe controlarse y organizarse.

Lo primero que hay que tener en claro es que las cuotas solo convienen cuando el total de los consumos (financiados o no) pueden saldarse a fin de mes.Si cuando llega el resumen de la tarjeta sólo se va a pagar el importe mínimo, y financiar el resto, todas las ventajas se evaporan y, por el contrario, se convierten en una soga al cuello, ya que las tasas de interés que aplican los bancos terminan superando al beneficio que se obtenía al financiar la compra en varios meses.

Según una encuesta realizada por D’Alessio IROL, el 81% de los consumidores está endeudado básicamente por cuotas de compras con tarjetas de crédito. “A pesar de este número, los usuarios siguen manteniendo entre su planificación de gastos acciones financieras que requieren el apoyo de entidades bancarías”, revela D’Alessio.

Tentarse con las cuotas, que suelen usarse mucho también para la compra de indumentaria, lleva a muchos individuos a comprometer un porcentaje de su ingreso superior al deseable.

“Según los resultados de nuestro tracking de la Banca Minorista, al 46% de los usuarios de tarjeta las cuotas les insume más del 20% de los ingresos familiares y son los más jóvenes los que suelen estar más comprometidos llegando al 56%”, plantean en D’Alessio.

Otro dato que hace “más intensivo” el uso de las tarjetas de crédito es la posibilidad de acumular de puntos en los programas de fidelización de los bancos.

Más se usa, más rápido se llega a las recompensas que pueden ir desde un electrodoméstico hasta un pasaje de avión. Pero nuevamente la estrategia solo sirve si se puede pagar el 100% del consumo a fin de mes. De otro modo, el “regalo” terminará saliendo carísimo.

La pelea de la billetera

Cómo se reparten los gastos según el medio de pago:

Débito

Es la opción más elegida por los consumidores a la hora de pagar las compras en el supermercado o la carga de combustible.

Crédito

Cuando se trata de valores más altos las tarjetas de crédito ganan participación, en especial en turismo y artículos para el hogar

Efectivo

Pese a la competencia de los plásticos, el cash sigue siendo el medio de pago más elegido, con una incidencia que ronda el 75 por ciento.

La Nación

Anuncios

Un primer “finde” muy frío para Precios Transparentes: se encarecieron las cuotas y el público se esfumó

Poca gente, muchas consultas, bastante confusión y casi nada de ventas.

Ese fue el saldo del primer fin de semana para “Precios Transparentes“, cuando se jugaba el debut “de verdad” del nuevo sistema implementado por el Gobierno, que obliga a los comercios a diferenciar el precio de contado del importe en cuotas.

Se notó el esfuerzo de las cadenas comerciales por mostrar rebajas por pago en efectivo -una de las promesas oficiales sobre el nuevo régimen- y hasta hubo profusos anuncios al respecto en los diarios del sábado.

Pero la realidad dejó al descubierto el punto débil del nuevo sistema: para las compras relativamente caras, no hay rebaja al contado que valga, porque los bolsillos golpeados por la inflación sólo pueden consumir con crédito.

Y cuando se hacen los números en la calculadora, el resultado es contundente: en casi todos los rubros, financiar la compra de un producto ahora termina saliendo más caro que con el “viejo sistema”. 

En la teoría, la medida del Gobierno funcionaba: se quitaba el subsidio cruzado y se hacía más equitativa la financiación.

La estrategia de los comerciantes fue competir por el mejor precio en un pago y evitar hablar de financiación, una palabra que ahora parece maldita en la cabeza de la gente.

Pero los resultados están a la vista. En líneas generales, los consumidores mantuvieron el escepticismo y muchos quedaron presos de la confusión.

Un relevamiento realizado por iProfesional pudo palpar la falta de público en los principales shopping centers del Gran Buenos Aires y Capital durante el sábado y domingo pasados.

Los encargados de los locales intentaron convencerse de que el “frío” en los locales se explicaba pora de la época del año. Pero, en el fondo, sospechan que la nueva medida no los benefició demasiado, aunque no puedan reconocerlo en público.

De hecho, en varios negocios, los vendedores esperaban apoyados en el mostrador, con caras largas, esperando que entrara algún cliente.

Los que peor la pasaron fueron los comercios de ropa. Sus pasillos estaban vacíos, a pesar de que anunciaban rebajas de 30%, 50% y hasta 70% por pago al contado.

En su afán de capturar ventas, algunos locales apelaron a colocar un pizarrón para ir modificando sus ofertas “sobre la marcha” y poder capturar alguna venta. El éxito no los acompañó como esperaban.

En cambio, los locales de electrodomésticos tuvieron un poco más de movimiento. Los usuarios buscaban los productos promocionados en la publicidad de los diarios, aunque varios de ellos estaban fuera de stock.

En cuanto a la información sobre las cuotas, hubo poco y nada. Todos los comercios optaron por destacar los precios en efectivo y  la frase “consulte financiación” se convirtió en un mantra dentro de los carteles.

Solo las promociones Ahora 12 y Ahora 18 fueron informadas en algunos locales, pero no eran muy útiles para los clientes: sólo mostraron el costo total de financiación, sin ningún ejemplo específico para los productos.

Esto no hizo más que sumar molestias. Los interesados en adquirir algún producto debían preguntar por la financiación al vendedor quien, a su vez, termina preguntando en línea de cajas.

También hubo algunos usuarios que consultaron si había alguna promo y así evitar el nuevo esquema. Muchos de ellos, todavía buscaban ilusionados las “viejas” cuotas supuestamente sin interés.

“No. Por el momento, no hay nada”, respondían en uno de los locales de electro.

A pesar del desánimo, en las grandes tiendas apareció una ventajainesperada en este mar de dudas y temores. “Nunca hice tan rápido acá”, bromeó una clienta al pasar por la línea de caja sin formar fila.

Subas y bajas
Tal como lo reconoció en las últimas horas el propio secretario de Comercio, Miguel Braun, algunos comercios bajaron precios, mientras que otros los mantuvieron y muchos los subieron.

Según la “Canasta Transparente” elaborada por iProfesional, si se suman las categorías de electrónica y textil, los importes bajaron –en promedio– un 10,4% por pagos al contado.


Esto se enmarca dentro de lo que aseguraron las cadenas, que afirmaron a este medio que retocaron los precios entre 9% y 12% a la baja.

Es un dato positivo. Sin embargo, son cifras que todavía están muy lejos de la franja que va del 15 al 20% calculada por Braun.

En paralelo, si se tiene en cuenta la financiación, se observa que los precios, cuando se financia una compra en 12 cuotas aumentaron casi 11% con respecto a los actuales 12 pagos financiados.

Las categorías cuyos importes retrocedieron más fueron los smartphones. Este rubro es, justamente, el que permite un margen de maniobra más amplio.

“Sí, es más fácil avanzar con alguna rebaja, porque el ciclo de vida de los productos electrónicos, especialmente los celulares, es más corto”, detallaron desde el sector.

De hecho, los teléfonos móviles bajaron para el precio contado un 17,37%. Pero si se suma el valor de las 12 cuotas del esquema actual, entonces la reducción es de casi 3%.

Nada mal: los celulares fueron el único rubro que mostró ser más barato financiado con el nuevo sistema.

El rubro imagen y sonido (televisores y equipos de audio) quedó segundo con 14,6% de rebaja, mientras que mostró un aumento de 2,90% al comparar su importe financiado (ver cuadro).

En cambio, las computadoras y las tablets tuvieron menos tela para cortar: 4,9% de baja al comparar los precios al contado actuales y los previos a la medida.

En este caso, los comercios ya vienen reduciendo los valores por un condimento local extra: los aranceles de importación de estos artículos –comparten la misma categoría o posición aduanera– serán eliminados por el Gobierno a partir de marzo.

Desde el Gobierno aseguran que la medida hará que tales equipos reduzcan sus importes entre 30 y 50%. 

De hecho, las cadenas vienen “rematando” el stock de estos productos porque desde el mes que viene no sólo habrá equipos más baratos, sino también con mejor tecnología que los que hoy están en góndola.

“Imaginate que vas a poder conseguir una MacBook a $18.000. Eso es una ganga para los precios que se manejan en la Argentina ahora”, confió a iProfesional una empresa dedicada a la venta de productos Apple. Cabe destacar que una de las portátiles de la marca más económicas arranca en $30.000.

Como contrapartida, entre los rubros con menores rebajas se destacaron los de línea blanca y pequeños electrodomésticos. Si se miran los precios de contado, descendieron cerca de 8%. 

Pero al comparar la suma de las 12 cuotas actuales con las “sin interés” se percibe una suba de casi 11,5%. 

“Los dispositivos que menos bajaron fueron las licuadoras y productos similares, que ya no se podían reducir más”, aseguró a este medio el ejecutivo de una importante cadena.

Un caso particular fue el del rubro indumentaria. Si bien la quita de contado superó el promedio, con 11%, lideró la tabla de aumentos en planes financiados, con un alza del 14%.

Lo que viene
En un contexto de bajo consumo y alta inflación, los economistas no se animan a ofrecer un pronóstico sobre el real impacto de esta medida.

Claro que los que miran el mejor horizonte son las grandes cadenas, que afirman que ya no tendrán que esforzarse en ofrecer financiación. Entre ellos reina cierto optimismo.

“Volveremos a ser comerciantes: ya no tendremos que preocuparnos por la financiación“, indicó con alivio uno de los grandes jugadores del sector.

Y coinciden con el diagnóstico del Gobierno de que de ahora en más sólo habrá una lucha para ver quién ofrecerá los mejores precios.

De ahí para abajo, la visión es mucho más negativa.

Algunas cadenas pequeñas podían “dibujar” los planes sin interés absorbiendo parte de la financiación, mientras que las tarjetas se hacían cargo del resto a cambio de convertirse en el “método de pago favorito” en las tiendas.

Los que están más perdidos son los comercios chicos. La Confederación para la Pequeña y Mediana Empresa (CAME), comunicó que el 80% de las empresas ni siquiera se plegó al nuevo esquema de Precios Transparentes.

En el medio de esta confusión, la entidad pidió al Gobierno una campaña aclaratoria” porque considera que el anuncio de la medida prometió demasiado: que los comercios iban a reducir en un 20% el importe de sus productos.

En su defensa, argumentaron que ya habían bajado los valores de venta al público para paliar un consumo planchado.

Además, venían ofreciendo rebajas por abonar en efectivo, ya sea con descuentos en efectivo o en especie, es decir, con productos de regalo.

Pero lo cierto es que no les cierra extender el beneficio al pago contado con tarjetas porque deberían hacerse cargo de las comisiones por el uso del terminal de pago (3%, para las de crédito; y 1,5%, para las de débito).

A eso deben agregarle el plazo hasta que la emisora del plástico le gira los fondos al comerciante.

En el caso de las tarjetas de crédito, puede extenderse hasta un mes: entre 18 y 21 días hábiles. Para las de débito, el plazo es menor: 48 horas hábiles.

Haciendo números gruesos, los negocios que cobren con crédito deben lidiar con un costo por inflación de 1,2% si se mantiene el cálculo oficial de diciembre pasado.

Por ello, los comerciantes pequeños creen que los Precios Transparentes podría ser una medida contradictoria.

Es que los obliga a sincerar una financiación en cuotas, pero también los empuja a ocultar el “costo” que les generan las tarjetas con respecto al efectivo.

“Esta medida es un error. Lo ideal sería que haya tres precios publicados en las tiendas: uno en efectivo, otro al contado con tarjetas y otro con las cuotas de Ahora 12 y 18”, recomendó al Gobierno el propietario de varios locales de indumentaria ubicados en los principales shoppings.

Él, al igual que otros empresarios Pymes, ofrecía descuentos en dinero o en especie a los clientes, que ahora miran desde la vidriera los precios y piensan más de una vez antes de ingresar al local a preguntar por la financiación.

¿Cuál es el panorama actual? Todo parece indicar que tanto comerciantes como consumidores están apelando al “wait and see” ante el nuevo esquema de precios.

De hecho, pudo palparse el fin de semana en los shoppings, donde se circuló con demasiada tranquilidad y hasta hallar estacionamiento no fue un problema.

Es que la gente prefirió ir más al cine que a los comercios. A pesar de que el gran estreno de la semana fue el de los “Precios Transparentes”.

Iprofesional

El Gobierno anunció “plan sinceramiento” en pagos al contado y espera que los precios bajen hasta 20%

El ministro de Producción, Francisco Cabrera, y el secretario de Comercio, Miguel Braun, anunciaron este martes que los comercios estarán obligados a transparentar el precio de contado y el costo de financiamiento en cuotas a partir del 1º de febrero.

Según los funcionarios, los precios –especialmente, los de los bienes durables– tenían un costo oculto para las cuotas sin interés. Con esta medida, se busca que el precio de contado (efectivo, tarjeta de débito o pago en una cuota) descienda.

La resolución de la Secretaría de Comercio será publicada el miércoles en el Boletín Oficial y establece que cuando los precios se exhiban financiados se indique la cantidad y monto de cada una de las cuotas, el Costo Financiero Total (CFT) y el precio de contado.

No podrá incluirse el CFT en el precio en un solo pago, es decir, estará prohíbido igualar el precio de contado con un plan de cuotas presentadas artificialmente como sin interés.

La medida prevé sanciones para incumplimientos de hasta $5.000.000 en función de lo establecido por la Ley de Lealtad Comercial N˚ 22.802 y de la Ley de Defensa del Consumidor N˚ 24.240.

“Hay una gran demanda de financiación en bienes durables, como indumentaria. Hay una gran parte de la población que no compra en cuotas porque no tiene tarjeta. Por eso tenemos que aumentar la competencia en contado”, argumentó Cabrera.

Además, el ministro indicó que sincerar el precio de contado “es muy importante para la gente de menores recursos“, ya que “sólo el 10% de la población tiene saldos financiados con tarjetas de crédito”.

“Ponemos reglas en la economía para nivelar la cancha y seguir estimulando el consumo. Para que los consumidores tengan toda la información necesaria para tomar las mejores decisiones y los comerciantes compitan mejor, con promociones claras y genuinas, y pudiendo dar beneficios a quienes pagan al contado“, remarcó Cabrera.

“Antes, los comercios decían que había cuotas sin interés y sí los había, y eran muy altos, de alrededor del 50%”, señaló Cabrera, quien aseguró que ahora se quita ese interés al precio de contado.

En este sentido, Braun señaló que “hoy no hay cuotas sin interés, hay cuotas con interés oculto“. Y remarcó que sinceramiento es principalmente “para consumidores que no tienen acceso al crédito“.

Asimismo, el secretario de comercio insinuó que a partir de la semana próxima comenzarían a bajar los precios y aseguró que, según el Banco Central, “se esperaría una reducción de entre 15 y el 20%”.

“La competencia entre comercios es lo que hace que la gente tenga el mejor precio. A partir de la semana próxima vamos a ver reducciones en los precios de los bienes durables“, señaló Braun, aunque no se animó a pronosticar una incidencia en la inflación de febrero que mide el Indec.

“Los consumidores van a poder analizar, por ejemplo, si les conviene financiarse con la tarjeta de crédito o con un préstamo bancario. Nuestros planes Ahora 12 y Ahora 18 continúan sin cambios. Vamos a cuidarlos porque sabemos que son importantes para las familias argentinas. Por eso entran dentro de esta normativa y también exhibirán el costo de financiamiento“, añadió el funcionario.

Por otro lado, el secretario señaló que el uso de posnet tiene una comisión del 3% del importe para los comercios, que describió como un “gasto más” que tienen los dueños de los locales. Y agregó que hay un proyecto en el Congreso para bajarlo y darle al Banco Central la potestad para regularlo.

El respaldo de los comerciantes

Luego del anuncio oficial, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) salió a apoyar la nueva medida al considerar “que los pagos con tarjetas en cuotas sin interés, pese a tener ese rótulo, tienen un costo implícito, como el seguro de vida por el saldo de la tarjeta, entre otros”.

La entidad, que fue consultada para el diseño de esta norma, aseguró que “la iniciativa otorga racionalidad al precio de venta y equipara la distorsión que se produce en el mercado por dicha situación”.

Además, la CAC señaló que denunció en agosto “los altos costos del sistema de tarjetas de crédito y débito” Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, a la que le además le presentó un informe de la situación argentina y su comparación internacional.

Desconfianza de las organizaciones de consumidores

Si bien todavía no difundieron un comunicado oficial, las organizaciónes de usuarios dejaron entrever que la nueva medida es un gesto positivo, aunque no esconden su escepticismo sobre el impacto en el descenso de los precios.

Las entidades celebran que los consumidores tengan tengan mayor información sobre las financiaciones que ofrecen los comercios y se terminen las promociones engañosas que perjudicaban a los usuarios.

No obstante, temen que los comerciantes remarquen sus productos antes de febrero, cuando entre en vigencia la medida, ya que creen que los precios que establecen muchas veces siguen fines especulativos y no tienen relación con la cadena de costos.

c3lwm6uwyau9vk8

Iprofesional

“Show me the money”: por la inflación, ahora los negocios ofrecen rebajas del 30% al 50% a clientes que paguen en efectivo

En las últimas semanas, al recorrer las calles porteñas, muchos argentinos se encontraron con la agradable sorpresa de que cada vez más comercios “premian” las compras que se pagan en efectivo.

Y si bien la posibilidad de abonar con tarjeta es sumamente tentadora porque combina cuotas con descuentos del 20% en promedio -dependiendo del plástico y el banco respectivo- lo cierto es que las promos “cash” rondan el 30% y pueden llegar a ofrecer hasta un 50% de ahorro.

De esta forma, para ganarle a la inflación y poder hacerse de efectivo “en el acto”, los locales a la calle se lanzan a seducir clientes y se animan a competir con los shoppings.

En este escenario, es posible ver carteles en las vidrieras que muestran el precio con rebaja pero aclaran en “letra chica”: sólo al contado.

A modo de ejemplo, se puede mencionar a los locales de la cadena de accesorios Bendito Glam(que para ciertos productos ofrecen hasta un 50%), el caso de Rallys, Viento y Marea, Unnas (de ropa para mujeres), o Clint Colection (de infdumentaria masculina) que están ubicados en la avenida Santa Fe y otorgan un 35% de ahorro.

Los expertos consultados por iProfesional.com destacan que esta estrategia, en tiempos en los que los consumidores son cada vez más selectivos y “buscapromos”, resulta interesante para el bolsillo porque superan en porcentaje a los descuentos típicos que otorgan las tarjetas.

“Un 35% es un valor que resulta muy llamativo porque en el resto del mercado se ofrece alrededor de un 20%. Por eso, si el ahorro es mayor, éste convoca al público a que se acerque al local”, destaca Adrián Kittner desde eConsultora.

En tanto, Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato sostiene que “a partir de un 25%, los descuentos funcionan bien. Antes, un 20% era llamativo pero hoy ya no lo es porque este porcentaje ya funciona como un commodity y los clientes se acostumbraron a él”.

“El consumidor hoy en día acomoda sus compras a cuando y donde sabe que hay descuento“, afirma Fabián Castillo desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Por otra parte, Kittner destaca el caso de Bendito Glam que bonifica hasta el 50% para determinados productos si se paga en efectivo. En este sentido, indica que esa gran rebaja -más allá de las necesidades de competencia y liquidez- puede “responder a un exceso de stock o a que quieran promocionar un determinado artículo”, pero desde el lado del cliente, independientemente de la razón a la que obedece el descuento, es muy convocante.

Una estrategia antiinflación
Para el experto, este tipo de promociones persiguen dos objetivos principales:

  • Funcionan como un “gancho” para atrapar a los clientes y ganarle a la competencia. 
  • Permiten a los comerciantes hacerse de efectivo.

Con respecto al primer punto, el especialista aclara que “este tipo de acciones incentivan las compras y llevan a los consumidores a visitar un local”.

Y, con respecto al segundo objetivo, Kittner asegura que “hay muchas firmas que buscan de esta forma distinguirse y hacerse de liquidez”.

En tanto, Fabián Castillo desde la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sostiene que “para los pequeños y medianos comercios, una necesidad hacerse del efectivo. Y destaca: “Cuando se les paga con tarjeta, para los empresarios son veinte días hábiles más de espera para recibir el dinero”.

Por otra parte, señala que “los descuentos en efectivo son una herramienta con la que dichos comerciantes cuentan para defenderse de la competencia que representan las grandes marcas”.

En tanto, según Kittner, “las firmas quieren disponer del dinero lo antes posible para poderpagar la mercadería, los alquileres y los sueldos de sus empleados y cubrirse de los aumentos de precios“.

Es decir, los “descuentazos” le permiten a los comerciantes manejar ellos mismos los beneficiossin depender de las entidades financieras.

“Las marcas buscan siempre despegarse de los bancos porque no quieren que se les imponga un determinado porcentaje de ahorro”, explica Schwartz.

Recargos encubiertos y descuentos “no tan reales”
Algo que llama la atención de los expertos, en relación con esta nueva política de promociones es que éstas funcionan como una especie de “recargo encubierto” de ciertos productos.

La razón por la cual algunos negocios se refieren a este “recargo” radica en que, para los convenios que firman los locales con las tarjetas de crédito, se estipula que no está permitido hacer diferencias de precio entre las distintas formas de pago.

Entonces, al no poder subir los valores a quienes paguen con plásticos, lo que hacen muchos locales es rebajarlos si se paga con cash.

Así lo explica a iProfesional.com Castillo: “En teoría, no podría haber un recargo por pagar con tarjeta porque, en general, cuando se firman estos acuerdos, las tarjetas ponen como requisito que el precio de los artículos tiene que ser el mismo y que el comercio no haga ningún recargo”.

Sin embargo, agrega que, en la práctica, esto no siempre se respeta, ya que “muchos empresarios, para hacerse más rápido del dinero, lanzan estas ofertas en efectivo”.

De acuerdo con los especialistas consultados por iProfesional.com, también existe otra “trampita” de las marcas para mantener estos descuentos. La misma consiste en subir los precios de los artículos y con ese margen salir a ofrecer el descuento.

“Es probable que las empresas los aumenten un poco antes de lanzar estas ofertas para cubrirse y que el descuento no sea tan real“, concluye Kittner.

Tarjeta o efectivo: ¿qué conviene elegir?
Una de las dudas que surge con respecto a esta nueva estrategia de descuentos para desmotivar el uso de cuotas es si conviene realmente aprovechar las grandes rebajas o si, por el contrario, es mejor pagar con los plásticos bancarios.

Es que las ofertas resultan más que tentadoras a simple vista pero, a su vez, aprovechar los planes de financiamiento también aparece como una muy buena opción en un contexto inflacionario.

Consultado sobre este punto, Kittner remarca que esto en realidad depende de los porcentajesque se ofrezcan.

En el caso de estas rebajas, comenta, “conviene aprovechar los descuentos del 35%”, a menos que la cantidad de cuotas permitida sea muy tentadora.

“Salvo que las cuotas sean más de seis, es mejor aprovechar las rebajas y pagar con cash“.

Y justifica que “hoy es recomendable aprovechar las rebajas del 35% en efectivo porque, si la inflación es del 25%, uno termina haciendo negocio”.

En cuanto a los comercios, Kittner concluye que, sin dudas, estos “salen ganando” si los clientes abonan con billetes. “Para los comerciantes siempre lo mejor es el efectivo“, afirma.

IProfesional


Autor

Emiliano Schwartz

Categorías

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 57 seguidores

Archivos

Twitter