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“El consumo baila al ritmo del tango”

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“El consumo va a mejorar el año que viene”. La afirmación es de Alfredo Coto, presidente de la cadena supermercadista que invirtió este año $ 2400 millones y abrió el jueves un nuevo establecimiento de 60.000 metros cuadrados en Moreno. “Tenemos que empezar a recuperar la moneda”, afirmó.

El consenso entre los empresarios, consultores y economistas está instalado. Después de un 2016 difícil, las perspectivas para el año que viene son más alentadoras: “No hay duda que se va a recuperar. Es casi matemático”, afirman al unísono.

“Si se le gana un punto y medio por mes y se perdieron doce se necesitan al menos ocho meses para recuperar todo, pero mes a mes va mejorando. En febrero de 2017 ya se da vuelta la tendencia de manera definitiva y se acentuará la mejora”, se entusiasma un alto funcionario de la Casa Rosada. Y agrega: “La mayor parte del producto bruto argentino es consumo. Nunca la inversión va a reemplazarlo pero tampoco creemos en la teoría del kirchnerismo que tomaba al consumo como una variable disociada del resto. Sin inversión recalentaban la economía y aceleraban los precios. Eso ya no es así”, sostiene el mismo funcionario macrista.

En términos de conducta la devaluación de 2014 había generado la misma caída del salario real que la del primer semestre de 2016. Tal vez por ello, la película que proyectan para 2017 difiere de la realidad del año que se va. El consumo se encamina a cerrar el peor año en más de una década, con el tercer mes consecutivo que muestra una baja en el volumen de ventas superior al 7 por ciento, según los datos de la consultora CCR.

De hecho, en octubre, la demanda de alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza registró una baja interanual del 7,5% en unidades y retrocedió en los primeros diez meses del año un 4,3 por ciento. Para los supermercados el panorama fue aún peor.

Por primera vez desde 2002, las grandes cadenas del rubro rozaron una caída de dos dígitos. Según los datos de CCR, en octubre las ventas en los supermercados cayeron un 9% pese a los esfuerzos de las empresas. Miguel Kozuszok, presidente de Unilever y protagonista de un sector que en sus palabras, es “termómetro directo de lo que pasa todos los días en la vida y en los bolsillos de las personas”, destacó que América latina “no está en ninguna fiesta en términos macroeconómicos”.

Para el piloto de la compañía angloholandesa hubo corrección monetaria en muchos países y eso generó inflación y caída del consumo. Explicó que, en el caso de la Argentina, esperaban desde Unilever un signo negativo, pero que se equivocaron “en el tamaño de la pendiente y en la velocidad de recuperación”.

“El año que viene va a ser con números positivos. Sin embargo no estamos esperando que eso suceda en el primer trimestre del año”, afirmó.

En el mismo sentido opinó José Moreno, presidente de La Serenísima, quien admitió lo que es un secreto a voces. El “índice heladera” está un 10% abajo este año. La comparación es en unidades y toma los productos típicos que se almacenan en el electrodoméstico de uso familiar. El factor precio gana terreno.

Qué dicen los changuitos

En una muestra de 20 millones de tickets por mes realizada por la consultora Scentia se revela que la compra de productos de limpieza de la ropa y hogar (-6,8%), bebidas con alcohol (-6,5%), y productos perecederos (-6%), lideran los repliegues de este año. También retroceden las gaseosas, los productos para el desayuno, las bebidas sin alcohol y los alimentos.

Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, le puso un número a la fotografía de diciembre con la que se intentará recuperar la sonrisa económica después de once meses de recesión. “Se volcarán unos $ 25.000 millones que surgen de los bonos de fin de año, pagos extraordinarios a jubilados, exención del impuesto a las ganancias a los aguinaldos, entre otras medidas”, describió.

A eso hay que sumarle que en el presupuesto del año próximo se incorporan para jubilados cerca de $ 130.000 millones.

La medida se combina con la llegada del Ahora 18 para productos nacionales, de los planes con canastas “temáticas” de productos y los juguetes incluidos en los precios promocionales presentados por el Ministerio de Producción. En los últimos tres meses crecieron también los préstamos personales de bancos. Juan Curutchet, presidente del Banco Provincia, afirmó que “la perspectiva para 2017 es que los préstamos del sector privado van a crecer alrededor del 30%”. Ya en estos últimos meses con algunas bajas de tasas, se logró que ese segmento crezca un “2% mensual hace tres meses”. “No hay que esperar a 2017 en lo que hace a los bancos. Estamos cerrando en un clima de franco ascenso, que además es multiplicador”, concluyó optimista. En la tierra del tango todo indica que volvió la era de la seducción al consumidor.

La Nación

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“Ocho de cada diez argentinos restringieron su consumo”

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Es la principal característica de este año. El fenómeno, cuentan los especialistas, sólo aparece en momentos de crisis económica. Se trata del llamado consumo “de a puchitos” en el que el cliente aumenta su frecuencia de visita al supermercado, pero, al mismo tiempo, achica el tamaño de la compra que realiza.

En un año que comenzó con los efectos de una postergada devaluación, no es una novedad que el actual período haya sido duro para el bolsillo de los argentinos. Según la firma Kantar World Panel, ocho de cada diez argentinos restringieron su consumo en 2016. El año concluirá, según sus proyecciones, con una caída en torno de 4%, la cifra más alta desde 2001, cuando se derrumbó cerca de 11%. Sin embargo, el año que viene se prevé una mejora de 2,5%, en contraste con un período negativo, y sólo serviría para recuperar niveles de 2012. Para los expertos, el consumo está estancado desde hace seis años.

En un trabajo presentado este mes por Juan Manuel Primbas, director para el Cono Sur de Kantar World Panel, se afirmó que la situación actual del consumo “es preocupante”, que mirando el corto plazo “hay pocas señales de mejora” y que pensando ya en el año que viene el gran desafío es “crear demanda”. Lo positivo, para el especialista, es que las expectativas son buenas tanto para empresarios como para consumidores: en el Coloquio de IDEA, por caso, se relevó el mayor índice de optimismo en 15 años. Por otra parte, el 72% de las pymes coincidieron con las empresas grandes, según una encuesta realizada por American Express, y el 75% de los consumidores, según Kantar World Panel: todos ellos están esperanzados con relación al futuro. “No estamos bien pero vamos a estar mejor”, piensan hoy los argentinos. Nadie sabe aún cuánto durará ese sentimiento.

De acuerdo con la investigación presentada por la consultora, en los primeros tres trimestres del año cayó por primera vez la compra por acto (-2%), mientras se incrementó la frecuencia de compra (+1%). “Esto era algo que no venía pasando”, advirtió Primbas a LA NACION. “El consumidor era muy eficiente y no perdía tiempo con las compras. Ahora esta es la característica del año, crece la frecuencia de compras y cae el volumen. Esto se da porque el bolsillo tiene un tope. En el corto plazo es lo más preocupante y un sinónimo de crisis”, agregó el experto.

Entre los diferentes segmentos de la sociedad, sólo el medio alto mantuvo su consumo (+1%), mientras que el medio bajo (-4%), el bajo superior (-4%) y el bajo inferior (-8%) restringieron sus compras en los establecimientos. “El 20% de los que más tienen mantuvieron su consumo, pero esto es algo habitual. Pocas veces aumentan o disminuyen su consumo en grandes porcentajes”, esgrimó Primbas. Todos los rubros fueron afectados por la crisis de la economía: lácteos (-6%), bebidas (-8%), cuidado personal (-7%) y cuidado de la salud (-2%). Sólo los básicos, los más rígidos, se mantuvieron: alimentos (+1%), infusiones (0%) y congelados (0%).

Entre el tercer trimestre de este año y el mismo del año pasado, un 62% de las 300 marcas relevadas por Kantar World Panel perdió hogares. Sólo un 38% sumó clientes. Las primeras marcas perdieron frecuencia de compra y las marcas B, en cambio, incrementaron su volumen por cada visita al súper. Para la consultora, las primeras marcas muestran una elevada sensibilidad al precio (77%). En este marco, además los supermercados perdieron cerca de 400.000 hogares en lo que va del año, mientras que, a contramano, el mayorista sumó clientela y mejoró la frecuencia de compra.

“Hay viejas tendencias que se venían arrastrando y que se profundizan”, contó Primbas. “A éstas sumá los descuentos, las promociones y las visitas a los mayoristas.” Por ejemplo, un cuarto del total del gasto de las familias argentinas se orienta a las promociones. La mitad de las familias consumidoras, en tanto, busca promociones. Este tipo de beneficios se multiplican, ya que incrementan la compra por acto hasta un 30%. Entre los diferentes canales, los supermercados siguen siendo los que más ofertas tienen (hay un 66,9% de penetración).

El consumo masivo, estimó Primbas, no pegará un salto en 2017 pese a los planes del Gobierno para incentivar la demanda en un año de elecciones. Crecerá un leve 2,5%. Los rubros que se adelantarán -estima- serán los más básicos: lácteos, alimentos e infusiones.

Los números del consumo masivo en 2016 y 2017

-4%

La caída interanual del consumo en 2016

Con la devaluación, la inflación y la caída del poder adquisitivo como causas, ésta será la caída del consumo masivo durante este año, según el relevamiento de Kantar World Panel. El Gobieno busca incentivar la demanda a fines de año.

2,5%

La proyección privada para el consumo en 2017

Los especialistas privados estiman que el año que viene el consumo masivo crecerá, siempre teniendo en cuenta que será un año electoral y que la comparación se realizará con un año malo. Se llegará a niveles de 2012, estiman.

75%

Las expectativas todavía son buenas

Es el porcentaje de consumidores que estima que el momento de la economía es duro, pero que será pasajero y que todo mejorará. A esto se suman las perspectivas positivas de grandes empresas y también de las pymes, según dos encuestas.

Tendencias locales

Compras “de a puchitos”

Para los especialistas, por primera vez en años el consumidor argentino incrementó su frecuencia de visita a los comercios y, al mismo tiempo, achicó sus volúmenes de compra. Los expertos creen que el consumidor muestra un tope de consumo como consecuencia de la licuación salarial que se registró este año.

Apuesta por el mayorista

Según los datos de Kantar World panel, los supermercados perdieron como clientes 400.000 hogares este año. A contramano, el mayorista incrementó su frecuencia de compra y sumó nueva clientela.

Las promociones

Las promociones y los beneficios otorgados por los comercios no son una novedad. Pero, según la consultora, la mitad de las familias los buscan y un cuarto del gasto de los hogares se va en estos beneficios.

http://telefenoticias.com.ar/actualidad/compras-y-compritas/

La Nación

“Pasado, presente y futuro: radiografía del consumo en Argentina”

Pasado, presente y futuro: radiografía del consumo en Argentina

En los últimos 15 años, Argentina tuvo consumo moderado o en caída tras la crisis del 2001; empezó a levantar con tendencia consolidada entre 2004 y 2005. Se mantuvo estable hasta antes de 2009, cuando estalló la crisis de las hipotecas que derivó en colapso global. Y luego hubo oscilaciones desde entonces a hoy, con el factor inflacionario repercutiendo en precios elevados y en una nueva configuración de la conducta de la demanda, que buscó alternativas para hacerse de productos. Por primera vez después de la dictadura del ’76, el cambio de gobierno en un proceso democrático culmina con niveles estables de demanda y una leve tendencia declinante, pero con una perspectiva de crecimiento paulatino de cara a lo que deberá afrontar la gestión nacional de Mauricio Macri. El tiempo que pasó alternó políticas que hasta los propios comercios piden se mantengan y buenas alternativas del Estado de cara al consumo, con deficiencias en la lucha contra la concentración económica en el sector alimentos, bebidas, y cadenas de ventas de esos bienes. Un estudio elaborado por la consultora internacional TrialPanel confirmó que casi siete de cada diez argentinos siguen eligiendo los súper e hipermercados para hacer las compras semanales. Las razones son, sobre todo, las variedades de productos y precios un poco más competitivos. A lo largo de los últimos años, los grandes supermercados han monopolizado junto con los proveedores el manejo de los precios, en una pulseada que favoreció a los grandes comercios que consiguieron mejores valores por su propia envergadura. Relegados a compras pequeñas quedaron los almacenes y supermercados chinos. También eso ocurrió, en parte, cuando a mediados de 2011 las grandes cadenas iniciaron procesos de adquisiciones de locales barriales para instalar bocas de proximidad propias, poniendo a competir a los almacenes con grandes grupos nacionales y extranjeros con mayor espalda financiera.

La política de Precios Cuidados que comandó la Secretaría de Comercio del kirchnerismo no logró modificar hacia la baja la cifra mensual de la inflación, pero sí estableció valores de referencia que permitieron que el consumidor compare, en góndola, productos iguales con diferente valor. El programa alcanzó una demanda tal, que los propios locales nucleados en la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) reclaman informalmente la continuidad de la iniciativa. Según cifras de esa entidad –que agrupa a Coto, Carrefour, WalMart, La Anónima y Cencosud, entre otros– Precios Cuidados y los subsidios directos o indirectos que estableció el gobierno cambiaron el eje de la pirámide de consumo: los sectores medios y medios bajos explican casi la mitad del consumo, sobre todo en cantidades. Una ecuación inversa a la de toda la década del ’90. El flamante titular del área de Producción del gobierno de Macri, Francisco Cabrera, prometió mantener el plan, que viene con un esquema de renegociación de valores trimestral. Sin embargo, será una contienda de cara a los próximos meses. Hace unos días, Fernando Santillán Brown, primo del actual secretario de Comercio Miguel Braun y sobrino del dueño de la cadena La Anónima, recibió a los referentes de la Cámara Alimenticia Copal. Encabezada por el dirigente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, la comitiva habló sin eufemismos de terminar con el programa oficial. Es que los proveedores quieren dejar de vender dentro del corset estatal para tener mayores márgenes de ganancia. La manera encontrada para operar contra los valores de referencia fue la presentación de proveedores de listas con aumentos de precios de entre el 30% y el 40%, dependiendo el producto. Inclusive, firmas grandes que vendían dentro del plan, como Granja Tres Arroyos, empezaron a vender el pollo dos o tres pesos más caro, con el mensaje de que si se quiere tener la mercadería, ese es el precio. Algo similar ocurrió con la proveedora de limpieza, aseo y alimentos Unilever.

Dependiendo de cómo se configure el escenario micro y macroeconómico desde el lunes próximo, Precios Cuidados será más o menos útil. Si Cambiemos confirma la devaluación prometida en campaña, en el corto plazo el consumo penará por no poder recuperarse. Los supermercados padecen ese momento desde casi el mismo tiempo de las PASO presidenciales: es natural, el 25% de las ventas totales de los comercios se realiza en los meses de noviembre y las Fiestas de diciembre.

“En el primer semestre del año, el consumo masivo creció un 1,2%, y en el mismo período la base de la pirámide consumió un 2% más”, detalló a Tiempo Argentino Juan Manuel Primbas, de la consultora Kantar. Los volúmenes vendidos por supermercados se mantuvieron sin crecer, y la perspectiva para 2016 será similar. Todo esto enmarcado en un síntoma de economías vecinas en caída, y un contagio en buena parte de la región.

Precios y mercados

El problema de las remarcaciones constantes y una inflación que sólo esporádicamente logró moderarse, reformuló hábitos de consumo. Más que nada en los sectores medios y bajos. Los súper mayoristas ganaron posiciones como focos de compra en cantidad y hasta se colaron en Precios Cuidados. En la misma línea, el Mercado Central se estableció como alternativa para hacerse de productos mucho más económicos. Sobre todo en frutas, verduras y lácteos, hay diferencias de entre un 50% y un 80% con la plaza convencional. La complicación logística para llegar hasta el Central obligó a replantear un esquema de mercados comunitarios en distintos barrios. Algunos muy demandados y otros que no llegaron a abrir sus puertas por decisiones políticas y empresarias, como el Mercado de Colegiales. Para Enrique Martínez, ex presidente del INTI y uno de los impulsores de políticas de economías comunitarias, “una cosa es encarar este tipo comercios comunitarios con la presencia del Estado, y otra sin el Estado”. El especialista contó que “lo que se necesita son ferias populares que confronten, sin intermediarios, a los productores y consumidores. A nivel municipal se pueden desarrollar estos ámbitos.” Martínez tiene una visión diferente con respecto al rol del Mercado Central: “Es muy bueno para el consumidor, pero el productor de tomate allí sigue perdiendo”, explicó y agregó que para que estos esquemas funcionen, todos tienen que quedar conformes. Para ejemplificar maneras estatales de fomentar mercados alternativos, citó el caso de los Estados Unidos, donde un programa oficial generó 10 mil mercados donde los productores venden directamente. Allí mismo, los consumidores financian cada feria, y luego cobran con productos de esas ferias. El resto de la mercadería se vende al público, allí la ganancia.

Los supermercados chinos, que alguna vez fueron refugio de precios bajos, hoy se pusieron casi a la par de los valores de los grandes súper. “Hoy venimos con una caída de la demanda en volumen de 1,2 puntos, esperamos que en la última semana de diciembre levantemos 3 o 4 puntos”, contó Miguel Calvete, de la Federación de Comercio Orientales. Y agregó que “hasta 2009, en las buenas épocas, el consumo a esta altura levantaba unos 12 puntos”. Para el empresario será difícil que se cumpla el acuerdo social y de precios que propone Macri. “Bajar los valores al 30 de noviembre es imposible por varias razones: primero, Comercio estuvo 60 días con ausencia de controles, y a eso se sumaron los aumentos de los últimos 15 días luego del anuncio de futuras medidas”, aseguró.

Carne, pan y textiles

Los esbozos de medidas que mostró Cambiemos durante la campaña contribuyeron a aumentar la incertidumbre, subiendo más los precios por especulación.

La carne aumentó hasta un 50% según la zona; y lo más notable fue el pan, que subió muy por sobre su valor. Es cierto que la carne, tanto en ganado en pie como en carnicerías venían casi sin modificaciones, pero la suba es irracional hasta para los carniceros.

“Todo dependerá de qué tipo de regulación comercial haga el nuevo gobierno, pero el panorama es incierto”, detalló Mariano Kestelboim, economista y consultor de empresas textiles. El rubro indumentaria ha tenido rendimiento dispar: la actividad fue constante, pero las pymes perdieron rentabilidad por no haber podido trasladar a precios una parte del aumento en los costos; lo opuesto a los grandes jugadores del sector. Este año hubo una recuperación tras un 2014 malo. Para el primer semestre de 2016 esperan una recisión y caída del consumo, consecuencia de la prometida devaluación. Y luego, en el segundo trimestre, un esbozo de recuperación. La incógnita sigue siendo la apertura de las importaciones. La semana pasada, se filtró en medios el desembarco en la Argentina de grandes textiles multinacionales como Forever 21 y GAP, envalentonadas con el nuevo gobierno. Para el sector, fue una alerta amarilla: la Fundación Protejer, de la mano de su vicepresidente, Marco Meloni, emitió un comunicado pidiendo que se mantengan las políticas de control a importaciones y preservación del mercado interno. Sin embargo, Kestelboim contó que “los grandes jugadores confían en que se van a mantener ciertos lineamientos, va a haber canales de diálogo y continuidad en materia regulatoria”. «

Gasto selectivo o resignar alguna compra

El informe de Kantar World Panel avizora una perspectiva de crecimiento de Latinoamérica, en términos de PBI, inferior a la mejora en la economía global. Estos factores, que se extienden a casi todos los países de la región. Así las cosas, el trabajo destaca modificaciones en el perfil del consumidor. Con la exigencia en el bolsillo, Kantar diagnostica la aparición de tres escenarios: un consumidor que tendrá “Gastos selectivos”, reasignando o resignando dinero en otras cuestiones como el entretenimiento y el gasto en telefonía móvil (18%); otra parte que se endeudará más en relación al ahorro que pueda hacer (40%); y un tercer grupo que tenderá a maximizar el rendimiento y mantener el consumo (42%).

InfoNews

“Boom pre-devaluación: los consumidores se apresuran a comprar electrodomésticos por temor a un salto de precios”

Los economistas afirman que está por venir la “devaluación más anunciada en toda la historia argentina”.

Y ese anticipo está generando cambios cada vez más notorios en los consumidores, que se hacen más evidentes cuanto más se acerca la fecha de asunción del próximo Gobierno.

Si bien en los primeros contactos con la prensa, tras el triunfo en el balotaje, los referentes de Cambiemos trataron de no referirse al tema dólar tan abiertamente (como sí lo venían haciendo durante la campaña) entre los particulares ya está instalada la sensación de que una corrección cambiaria será inevitable. 

Es que todavía resuenan en los oídos de la clase media las palabras de Alfonso Prat-Gay -confirmado para ocupar la titularidad en el Ministerio de Hacienda y Finanzas-, quien había adelantado que durante la nueva gestión “subirá el dólar oficial, que hoy afecta a pocos, y bajarán todos los otros, que afectan a la gran mayoría”.

Si bien en el macrismo trabajan con el argumento de que la mayoría de los precios ya estáncalculados en base a un tipo de cambio equivalente a $16 –y que por ello un deslizamiento de la divisa no debería trasladarse de manera significativa a los precios- entre las personas estálatente el recuerdo de lo que sucedió en enero de 2014. 

En ese entonces, la divisa estadounidense pegó un salto de casi 20% y los bienes atados al billete verde, especialmente los productos electrónicos y los artículos del hogardesaparecieron de las góndolas o fueron remarcados al día siguiente.

Con ese antecedente aún fresco en la memoria, las distintas cadenas de electro hoy están viviendo un verdadero “veranito” de ventas. 

“Después de las elecciones, estamos teniendo más afluencia de público. La gente tiene miedo a una devaluación y que, a causa de ello, se disparen los precios”.

Con esta sencilla frase, el gerente de una sucursal porteña de la cadena de electrodomésticosGarbarino resume el comportamiento de los consumidores por estos días, que llegan a los locales apurados por comprar y cargados de incertidumbre.

El objetivo es claro: anticiparse a lo que en el mercado ven como un inminente salto del tipo de cambio, adquiriendo productos que en unos meses estarán más caros, aprovechando además la posibilidad de pagar en cuotas fijas y en plazos de 12 o hasta 18 meses. 

El responsable de un local de Frávega también confió a este medio que, conforme se fue acercando el balotaje, pero especialmente tras la elección que consagró a Macri, “comenzamos a tener una mayor afluencia de público. Y la tónica en general es la deapurarse a llevarse algo”.

“Esto lo notamos porque en muchos casos en los que no tenemos stock de un determinado modelo, ya sea de una notebook, tableta, heladera o LED, hay clientes que no muestran reparos en decidirse por otro, incluso con prestaciones diferentes”, completó.

Un dato clave es que, en líneas generales, los productos de informática y los de línea blanca tienen un alto contenido de insumos y piezas importadas. Por ello, cualquier movimiento alcista del billete verde termina impactando en los valores de venta al público.

En el caso de televisores, notebooks y smartphones, el porcentaje de componentes del exterior supera el 90%. En lo que respecta a heladeras y lavarropas, esta proporción puede promediar el 50 por ciento. 

En este contexto, el economista Jorge Todesca, de la consultora Finsoport, advirtió que existen condiciones en la Argentina para que, ante una eventual devaluación, se produzca un fuerte traslado a precios.

El analista comparó la situación actual de la economía con la que había en enero de 2014, cuando el Gobierno provocó un salto del dólar y la inflación llegó al 40% a lo largo del año.

“En ese escenario, una depreciación del peso probablemente generará un pass through(traslado) elevado“, señaló.

La lógica del “ahora”

El experto en consumo Guillermo Oliveto confirmó que hay un boom de ventas de bienes cuyos precios están atados a la divisa estadounidense.

“Es lógico que la gente adelante consumos, ya que los argentinos son expertos en anticiparse a los cambios”, señaló.

“Cada vez más personas ponen en marcha la lógica de la oportunidad. El pensamiento que manda es ´compro ahora o me quedo afuera´”, añadió. 

El otro temor es que el cambio de contexto económico le ponga fin al “festival” de cuotas que estuvo vigente en los últimos meses y que fue clave para explicar el crecimiento en la comercialización de artículos del hogar. 

Si bien Francisco Cabrera, futuro ministro de Producción, anticipó que el plan “Ahora 12” va a continuar, se encargó de aclarar que esto será sólo por un tiempo determinado.

Pero, aun si se mantuviese, el golpe al bolsillo puede darse a partir de una suba de las tasas que rigen en el mercado, lo que elevará el costo de los créditos.

Así, el riesgo ante un encarecimiento en el financiamiento (que suele estar oculto en el precio final) o que los bancos reduzcan las promos y beneficios se han convertido enargumentos válidos para impulsar las ventas.

Más demanda, menos oferta
El problema que está dándose en el mercado doméstico es que la mayor avidez por parte de lla clase media de adelantar compras está chocando con una oferta de artículos del hogar yproductos de informática que está achicándose de manera paulatina.

En este sentido, los expertos advierten que más que un problema de cantidades se están divisando inconvenientes en la variedad de modelos. Esto genera que, en muchos casos, los clientes deban conformarse con lo que hay en exhibición.

¿La razón? La escasez de dólares. Sucede que, así como en 2009 la administración kirchnerista celebró el resurgimiento del polo tecnológico de Tierra del Fuego, hoy está dejando en evidencia que no tiene los billetes verdes suficientes para abastecerlo.

Desde la cámara que nuclea las empresas fueguinas reconocieron a iProfesional, bajo estricto off the record,  ue el cupo mensual de billetes verdes acordado con el Gobierno, que era deu$s300 millones (a repartir entre todas las compañías del sector), actualmente no se está respetando. Y, lo que es peor, no tienen certidumbre sobre los plazos en los que podría restablecerse.

“Nos están habilitando entre u$s100 millones y u$s150 millones. Esta cifra es la mitad o menos de lo que deberían estar dándonos, en base al acuerdo al que arribamos”, advirtieron a este medio.

Así las cosas, la administración K no sólo está incumpliendo el pacto con el polo tecnológico de Tierra del Fuego sino que, además, le niega las divisas que sí está entregando a losahorristas.

De hecho, el monto que recibieron el último mes todas las fábricas de electrónica del sur del país (para poder importar insumos y abastecer de productos al mercado interno) es menora la cantidad de “dólar ahorro” que salió por ventanilas oficiales sólo el primer día hábil de noviembre.

En este contexto, Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior, fue categórico al afirmar que “el relato de reindustrialización se está cayendo a pedazos. Ya no quedan dólares para que la industria argentina pueda funcionar con normalidad mientras que, en paralelo, los particulares pueden atesorar sin inconvenientes”.

Stockeo en el súper
Para los expertos en consumo los rubros electro y línea blanca no son los únicos que se ven impulsados por este “boom pre-devaluación”. 

La venta de pasajes y paquetes turísticos, por ejemplo, también le está marcando la tónica a este escenario de transición política. 

Y ciertas categorías de los súper se están sumando a la tendencia.

Se trata de un comportamiento habitual en los argentinos frente a cualquier situación de incertidumbre en materia económica: aprovechar las visitas a las grandes superficies para llevarse más de lo necesario, almacenar mercadería y, de esta manera, protegerse frente a un incremento de precios.

Consultado por iProfesional acerca de los cambios de hábitos que impera en las góndolas en estos últimos meses, Juan Manuel Primbas, country manager de la consultora Kantar Worldpanel, advierte que “en varias categorías se está dando un efecto stockeo“.

Esto se nota, principalmente, “en rubros tales como limpieza e higiene personal”, detalló Primbas.

Una consecuencia de este comportamiento se refleja en que las visitas al súper el changuitosale cada vez más cargado , contrariando la tendencia que regía hasta hace un tiempo.

De hecho, según el último relevamiento de Kantar Worldpanel, “en 6 de cada 10 categorías se incrementó la compra”.

El stockeo en estos días tiene una característica distintiva: “La gente almacena en aquellos casos en que las marcas o los propios supermercados otorguen algún beneficio o descuento“.

Independientemente del rubro del que se trate, lo que demuestra el comportamiento de losargentinos es que hay un temor palpable de que una corrección del tipo de cambiorepercuta en el poder de compra.

Y la clase media, que tiene sobrada experiencia en esto, cada día que pasa se muestra más ymás previsora, ya sea anticipando la adquisición de un paquete turístico en el exterior, una portátil o un electrodoméstico. Es decir, a la devaluación más anunciada de la historia.

IProfesional

“La caída del consumo ya abarca a todos los sectores”

Ventas congeladas. La ropa cae más de 7% desde febrero./MARTIN BONETTO

Con una inflación que tiene un piso del 35% y ajustes salariales que cierran cerca de 30%, la caída del salario real es más que evidente y muestra, día a día, el deterioro del poder adquisitivo de los consumidores. Desde la devaluación de enero, los rubros con más retracción fueron los bienes durables: en especial, autos (-23% a mayo) y electrodomésticos (-8% en el primer trimestre). Pero luego, el frío de las ventas se trasladó a shoppings y comercios: la ropa y el calzado –que ya venían cayendo–se hundieron un 8% en mayo, según CAME. En volumen, el consumo en almacenes y supermercados (alimentos, limpieza y tocador) mostró un retroceso del 3% en el primer trimestre, según la consultora Kantar Worldpanel. Y en abril y mayo, la tendencia continuó, con bajas del orden del 4%.

“Vemos el proceso con preocupación porque la expectativa era que esta caída se diera más hacia mitad de año y vemos que se anticipó ”, comenta Juan Manuel Primbas, analista de Kantar. Según sus datos, la caída más fuerte se dio en el interior y en el nivel de consumidores de más bajos recursos.

En este último grupo, la baja fue del 6% en el primer trimestre. “Al tener menor disponibilidad para el gasto, hacen compras más frecuentes, en negocios de barrio y pagan más caro”, explica el experto.

El consumo de carne, a mayo, cayó casi 4%. Lácteos y artículos de cuidado personal son los rubros con mayores caídas (7 y 9% respectivamente entre enero y marzo) mientras que bebidas es el único que crece; y la tendencia a resignar lo que resulta prescindible se mantiene, ya que caen más las categorías menos indispensables.

“La gente tiene menos plata y achica el gasto de todos lados”, resume Yolanda Duran, de Cedeapsa, una de las cámaras de comercios chinos, al confirmar la retracción de las ventas. Según Kantar, los principales canales –híper, súper, autoservicio y almacén–, pierden volumen, y los formatos pequeños son los únicos que crecen.

En el caso de los comercios minoristas, con productos más elásticos frente a la demanda, la caída en el primer semestre promedió 6%, según Damián Di Pace, de la consultora Focus Market. Sólo en mayo, la merma se ubicó en 8,3%.

Además del incremento de precios, también el temor a la inestabilidad laboral está incidiendo en la expectativa del gasto. Una encuesta hecha por la consultora Isonomia, en alianza con Abeceb.com, reveló que el 80% de la gente considera que “no es un buen momento” para comprar un bien importante como un departamento o una casa. Y ante la pregunta: “¿Qué tanta confianza tiene en que en los próximos 12 meses le alcance el dinero para los gastos de su casa?”, un 71% respondió “poca”.

La economista de Abeceb Soledad Pérez Duhalde coincide en que el consumo privado total está “flojo” y que cerraría el año con una caída del 1,8%. Mientras que en 2013, subió 2,1%. A la baja del salario real se suma el ajuste de precios relativos de otros bienes y servicios como el recorte de los subsidios al gas y al agua, el aumento del transporte público, de naftas y peajes, la presión tributaria del Impuesto a las Ganancias por los ajustes salariales y la suba de las tasas”, explica. Y agrega: “La masa potencial de consumo, es decir el dinero destinado a las compras de parte de asalariados, jubilados y créditos al consumo (que para este año sería de $ 268 mil millones) caerá 5,2%, cuando en 2013 había crecido 2,7%.

Precio, cercanía y oportunidad, los móviles de las compras

En medio de la escalada inflacionaria, el precio de los productos y las sucursales de cercanía, donde se suelen hacer compras más pequeñas, son hoy los principales móviles de compra para los consumidores.

Así se explica, en parte, la alta demanda que tienen los productos con “Precios Cuidados”, según el programa implementado por la Secretaría de Comercio, que tienen un diferencial de precio de entre 20 y 30% respecto del resto de los artículos.

“Antes, los comerciantes ponían una oferta y los clientes aprovechaban a comprar varios productos de esa oferta, además de otros artículos que necesitaban. En cambio ahora sólo llevan el producto de la oferta porque si no, no llegan a comprar todo lo que necesitan”, señala Yolanda Duran, titular de Cedeapsa, una de las cámaras que agrupa a los autoservicios chinos.

Más allá del gasto en la canasta básica, la compra de otros bienes tiene sus propias características: “Estamos frente a un consumidor que compra más por oportunidad que por necesidad ”, resume Damián Di Pace, de la consultora Focus Market. “La sensación es que lo que no está en promoción es una falta de respeto para su bolsillo”, dice. Por eso, al igual que ocurrió en crisis anteriores, “el comprador busca distintos puntos de venta, procura -sobre todo- la financiación en cuotas sin interés y paga con el medio más conveniente”, agregó.

Clarín

“Consumo gasolero: diez señales que marcan cómo se impone el cuidado del bolsillo en el día a día de los argentinos”

Es indudable que el consumo viene exhibiendo en los últimos meses claras señales de enfriamiento.

Hasta quienes sostenían en 2013 que el nivel de gasto de los argentinos todavía mantenía una buena dinámica, en 2014 se vieron obligados a admitir que el escenario se fue complejizando y las expectativas para este año en materia de compras son poco optimistas.

“El 2014 es aún más complicado”, advierten desde la consultora especializada en consumo Kantar Worldpanel.

Y agregan que algunos signos de cautela en los supermercados ya se dejaban ver a fines del año pasado. Desde la firma aseguran que “en 2013, las categorías de valor agregado dejaron de crecer“.

Pero la baja no se dio en toda las mercaderías y rubros por igual. En algunos, la caída se hizo más evidente.

Según lo revela el informe Consumer Insights de Kantar Worldpanel, el impacto se hizo sentir másen determinados sectores: “Al hacer foco en el último trimestre del año, alimentos secos, cuidado personal y del hogar fueron los que desaceleraron su crecimiento”.

Desde el sector supermercadista vinculan esta tendencia con el incremento de los precios en los artículos de supermercado, que deja a los salarios atrasados.

“Hay una fuerte disminución del poder adquisitivo debido a la inflación”, dice a iProfesional Fernando Aguirre desde la Cámara Argentina de Supermercados (CAS).

Y agrega que el 2014, además, vino “recargado” debido a la devaluación que tuvo lugar en el mes de enero. Éste, explica, “fue un factor de relevancia que acentuó el proceso inflacionario”.

10 señales de cautela
El impacto de la inflación en los bolsillos se hace evidente en los hábitos que los consumidores adoptan a la hora de ir de compras.

En este punto, los expertos hacen referencia a 10 signos que permiten identificar el mayor cuidado del peso por parte de los argentinos:

1. Más preocupación por el ticket
Según el informe de la consultora Kantar Worldpanel, la mirada atenta al comprobante de compra está motivada, principalmente, por los aumentos de precios.

2. Alternan puntos de venta
Otra de las señales de que los argentinos cuidan más el peso es que cada vez se hace más frecuente hacer un “combo” entre distintos supermercados para ahorrarse unos pesos, eligiendo en cada uno los artículos en promoción o a mejor precio.

Se espera que esta conducta se acentúe. Es así que “sumar más canales es una reacción esperable para el 2014″, sostiene el estudio mencionado.

3. Prefieren los súper de cercanía
Los formatos chicos han cobrado mayor protagonismo en este último tiempo. Desde la consultora destacan que la categoría “supermercados de cercanía también sigue ganando importancia“.

4. Hacen compras más chicas
Por efecto de la inflación, y a causa de que los salarios van quedando atrasados, muchos argentinos reemplazan los changuitos llenos por compras más pequeñas, más allá de hacer una puntillosa selección de los artículos que llevan.

“El poder adquisitivo se ve perjudicado y las compras se hacen más chicas”, apunta Comendeiro, desde Kantar Worldpanel.

5. Recorren más
En un escenario de encarecimiento de la mercadería, los argentinos caminan hasta encontrar las alternativas más convenientes para el bolsillo.

En palabras de Emiliano Schwartz, de la consultora Tomadato, los compradores hoy “recorren más, buscan mejores precios“.

6. Compran si hay promoción
Es cierto que la búsqueda de descuentos y beneficios ha sido una característica muy típica de muchos argentinos en los últimos años, pero los expertos destacan que en 2014 estos incentivos tendrán un rol protagónico.

Según lo advierte Comendeiro, “si el poder adquisitivo cae y no es contrarrestado con este tipo de acciones, la baja del consumo se profundiza más”.

7. Ya no adelantan consumo
Así como hace unos meses los argentinos anticipaban sus compras, conscientes de que los precios en las góndolas iban a seguir subiendo, hoy el panorama cambió.

Schwartz explica, en este sentido, que “los compradores que antes solían adelantar el consumo ahora muestran una mayor cautela“.

8. Antes de llevar un producto, se preguntan “si es necesario
Alejados de aquellos tiempos en los que no se resistían a los “gustitos”, ahora buena parte de la sociedad se muestra más pensativa en las góndolas y tiende a analizarlo dos veces antes de meter un artículo en el changuito.

“Hoy los compradores antes de llevar algo se preguntan si realmente es necesario“, destaca Schwartz en diálogo con iProfesional.

9. Evitan las tentaciones
Esa es una de las razones que impulsa a los consumidores a optar por los formatos más chicos o de cercanía.

En este punto, Schwartz indica que “una de las ventajas de estos puntos de venta es que, al contar con un menor surtido de mercadería, los particulares se tientan menos”.

10. Priorizan el precio en las góndolas
Es sabido que los argentinos son esencialmente “marqueros”, pero en estos días los consumidores se muestran particularmente atentos a los precios.

Y, si bien por ahora no se puede hablar de un fuerte traspaso a las segundas marcas, Schwartz sí detecta que “se percibe un fuerte corrimiento hacia productos más baratos“.

Del consumo impulsivo al de reposición
Una de las modificaciones más importantes que los analistas detectan en relación con los hábitos de los consumidores en el supermercado tiene que ver con un cambio de paradigma: en los últimos años empezaron a perder protagonismo las compras “impulsivas” o “inmediatas” y empezaron a crecer aquellas “de reposición”.

Así lo revela el informe de Kantar Worldpanel, que arroja que el consumo “de reposición” se incrementó en casi 3 puntos, mientras que el “inmediato” cayó casi 6.

En esta línea, Schwartz apunta que “la gente ya no se stockea como antes” y agrega que, a la hora de hacer las compras, “se tiende a consumir lo que hace falta”.

Este cambio revela una marcada diferencia con los tiempos en los que se hablaba de “boom” de compras.

En esos momentos, indica el consultor de Tomadato, “la compra impulsiva era la que calentaba el consumo”.

Promos y cuotas: necesarias, pero escasas 
En un escenario como el actual, resulta evidente que las promociones y los planes de financiamiento se vuelven esenciales.

No obstante, ambos beneficios se han ido achicando en los últimos meses.

Es así que, por ejemplo, “las cuotas bajaron mucho y hoy el promedio que se ofrece en el mercado es de 6 sin interés“, dice Schwartz.

En cuanto a los planes de pago en los que se que cobra recargo, el consultor destaca que “cambiaron las condiciones y subieron mucho las tasas“.

En tanto, en relación con los descuentos, el panorama no es mucho mejor. Si bien hay ofertas puntuales más “generosas”, la regla general de los supermercados son las rebajas del 15%.

Un “respiro” por las paritarias
Si bien los expertos advierten que 2014 será un año “complicado” en materia de consumo, también remarcan que, una vez que se estampen las firmas en las negociaciones salariales, se producirá un pequeño “respiro”.

“Va a haber un efecto rebote”, afirma en esta línea Schwartz.

Aunque aclara que no se tratará de una reactivación real, por un simple motivo: los sueldos este año estarán por debajo de los incrementos de precios.

En palabras del consultor, “hay que ver si los salarios le ganan a la inflación, pero esto va a ser muy difícil“.

Por otra parte, los expertos mencionan que los incrementos en las remuneraciones también formarán parte de un “círculo vicioso”, ya que a su vez tendrán su impacto en las góndolas.

“Cuando se acomoden los sueldos, los costos de los productos también van a subir”, explica a este medio Aguirre.

Y agrega que, “sin lugar a dudas, este incremento se va a trasladar a precios”.

De hecho, el ejecutivo de la CAS especifica que en los supermercados la masa salarial representa entre un 25% y un 30% de los costos y esto impacta en los valores de la mercadería en góndolas.

Otros factores
Además de la carrera inflacionaria, los expertos en consumo hacen referencia a otra cuestiónque también genera preocupación entre los argentinos y tiene impacto en las compras: lasexpectativas en relación con el escenario laboral.

En este punto, Comendeiro señala que “el empleo es uno de los indicadores que más pesa en el consumo”.

Y este año, los compradores están atentos a lo que ocurre en esta materia.

En la misma línea, José Ignacio Amodei, director de Trade de la consultora CCR, apunta que “la base del consumo se sustenta en el salario, el contexto y las expectativas“.

Además, detecta que hoy “hay una mayor preocupación” en relación con el empleo.

En un contexto con estas características -alta inflación, sueldos “viejos”, promociones más escasas, incertidumbre-, los argentinos acentúan su costado más cauteloso, a la espera que se concreten los incrementos salariales.

Aunque quienes saben de consumo advierten que, en la pelea entre sueldos y precios, el resultado ya es casi cantado. En palabras de Aguirre, “las paritarias hoy lo único que hacen es que el salario recupere un poco de terreno“.

IProfesional

 

“Promodependencia”: ahora se imponen las “compras inteligentes” y la clase media deja de lado el consumo compulsivo

La devaluación del peso, que impulsó al alza los precios de los productos en distintos rubros, la caída de las expectativas económicas de los argentinos, el mayor temor a perder el empleo y el encarecimiento del crédito son algunos de los factores que señalan los expertos a la hora de explicar por qué este año ya se empiezan a exhibir algunas señales de mayor cuidado del bolsillo.

De hecho, un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) da cuenta de que en el mes de febrero las ventas minoristas sufrieron una caída del 6,5%, en comparación con el mismo período del año previo.

Todos los rubros relevados registraron descensos. Y se atribuye esta contracción a la mayor precaución y a la pérdida de poder adquisitivo.

La consultora CCR da cuenta en un reciente informe de resultados similares en el arranque del año. La pregunta que surge es si estos números se pueden atribuir a un factor circunstancial o si, por el contrario, estatendencia se mantendrá a lo largo del 2014.

A la hora de analizar la evolución del consumo en los próximos meses, los analistas dan un pronóstico un tanto desalentador.

Al respecto, desde la consultora WorldPanel proyectan un descenso del 2% para 2014, atribuido a la suba de precios y al menor poder de compra.

“En 2013 también hubo inflación, pero las promociones de las cadenas, las aperturas de superficies de cercanía y el poder adquisitivo de los salarios, entre otras cosas, mantuvieron el consumo estable. Pero este año el escenario es distinto, porque la aceleración de los preciosfue mayor tras la devaluación“, explican.

Al ser consultados por este enfriamiento, los analistas hacen hincapié en tres aspectos que producen un freno importante en el ritmo de consumo: la menor capacidad de compra de los salarios, el mayor temor a perder el trabajo y el encarecimiento del crédito.

Para Soledad Pérez Duhalde, de la consultora Abeceb, “el índice inflacionario se aceleró y aún resta saber qué pasará con las paritarias”.

Agrega que uno de los rubros que se verá más afectado por este “desajuste” entre sueldos y precios es el de esparcimiento.

“Se va a producir una desaceleración generalizada y una caída fuerte en esta categoría en particular”, puntualiza Pérez Duhalde.

“Los argentinos saldrán menos a comer afuera y se darán menos gustitos”, apunta Guillermo Barbero, ejecutivo a cargo del área Financiamiento al Consumo de la firma First First Corporate Finance Advisors, ex Deloitte.

En este escenario de mayor cautela, las promociones y descuentos se volverán un elemento vital para las familias, que priorizarán en sus consumos aquellas marcas o puntos de venta que les ofrezcan algún tipo de beneficio.

Y para las firmas resultará central contar con algunas de estas acciones, tanto para no perder terreno frente a la competencia como para moderar la caída en sus volúmenes de comercialización.

Las rebajas con plásticos bancarios, los 2×1, los ticket de beneficios y los planes de pago se tornarán más imprescindibles que antes y tendrán una mayor valoración respecto a los años previos.

Las llamadas “compras inteligentes” (es decir aquellas en las que los argentinos sienten que “hacen negocio consumiendo”) cobrarán protagonismo, contrariamente a las que son de tipo “compulsivas”.

Factores que marcan a fuego al consumo
En diálogo con iProfesional, los analistas de consumo destacan cuáles son los aspectos que en los próximos meses serán clave para el ritmo de compras.

Puntualmente, hacen referencia a cinco:

1. Las negociaciones salariales
En este punto, José Ignacio Amodei, director de Trade de CCR, señala que “hasta que no cierren las negociaciones salariales, el ritmo de compras se mantendrá alicaído”.

“El desfasaje entre los aumentos de precios y los salarios muestra un deterioro del poder adquisitivo“, destaca el experto.

Y las perspectivas no son buenas para el resto del año, o al menos eso es lo que transmite la mayoría de los analistas, convencidos de que el “modelo” económico tendrá al salario como su “variable de ajuste”.

De hecho, el pedido recurrente del Gobierno para los gremios que en estos días inician sus paritarias es mantener la “racionalidad” a la hora de las demandas, lo cual es interpretado como una solicitud de no indexar salarios por la inflación.

2. Los subsidios
Los expertos enfatizan que, de retirarse los subsidios, el impacto en las compras se notará de inmediato.

Como el propio ministro Axel Kicillof ha destacado siempre, los subsidios deben ser considerados un “salario indirecto”, dado que liberan una parte del ingreso familiar para que pueda ser destinado al consumo.

Pero esos días parecen haber llegado a su fin, como quedó elocuentemente demostrado con el colapso del sistema eléctrico a fin de año.

En un momento de estrés financiero, el Gobierno ya no puede darse el lujo de seguir manteniendo un subsidio que equivale a 5 puntos del PBI.

De manera que vendrá un incremento de los servicios públicos, aunque todavía no se sabe qué tan gradual será el ajuste.

Lo cierto es que, hoy por hoy, las facturas de electricidad, gas y agua no llegan a representar un 2% del ingreso familiar promedio -en Capital-, mientras que en 2001 estos servicios se “comían” un 7,3% de la economía hogareña, según una estimación de la consultora Abeceb.

3. Las expectativas
Según informa el Índice General de Expectativas Económicas (IGEE), este indicador obtuvo 98 puntos en la medición de enero, lo que representa una contracción del 3,1% con respecto al mes anterior y de casi un 6% en relación al mismo período del año pasado.

La desmejora en las expectativas resulta más elocuente cuando se considera la predisposición a la compra de bienes durables, uno de los sostenes del “modelo”.

En la encuesta de la UCA, el índice que mide si la gente considera que es un buen momento para este tipo de consumo se ubica 6 puntos por debajo del nivel registrado tres meses atrás y muy lejos del récord histórico de 2011. 

4. El temor a perder el empleo 
El ejecutivo de CCR puntualiza que, actualmente, “hay una mayor preocupación entre los argentinos con respecto al empleo“.

Y las cifras parecen darle la razón. No sólo porque en la última medición hubo una disminución de la gente empleada -un dato que quedó disimulado por una caída en el índice de desempleo, lo cual fue, en realidad, sólo un efecto estadístico, producto de que hay menos personas buscando trabajo-.

Peor aún, las perspectivas son de un empeoramiento, lo cual induce a una actitud defensiva que posterga el consumo. Al respecto, la encuesta de la UCA muestra que, ante la pregunta de si es un momento difícil para conseguir empleo, un 46% responde afirmativamente.

Hace un año, el porcentaje era 36, y a fines de 2011 era de 27.

5. El encarecimiento del crédito
Es, tal vez, el punto que más preocupa a los comerciantes, dado que un pilar del consumo fue el de los generosos planes de pago sin interés y los fuertes descuentos.

Pero todo eso parece haber quedado en el olvido como consecuencia de la iliquidez del sistema bancario, donde se están sufriendo las consecuencias de la fuerte contracción monetariadispuesta por el Banco Central.

De hecho, el último informe de la CAME atribuye a este factor el fuerte bajón de ventas que acaba de constatarse: “La suspensión de las cuotas sin interés o los recortes de los plazosofrecidos por la mayoría de los comercios incidieron en el comportamiento del consumo, básicamente porque el financiamiento con tarjeta hace tiempo que se convirtió en la principal modalidad de pago del mercado”.

Los súper, “atados a las promos”

A la hora de llenar el changuito, los descuentos y beneficios se han vuelto un factor crucial. Expertos marcan una diferencia respecto a lo que sucedía tiempo atrás.

Antes, muchos compradores se enteraban de alguna promoción o rebaja recién al momento dellegar a la caja. En base a ello, elegían la tarjeta que iban a utilizar, lo que hacía pensar que losbeneficios se habían transformado en una suerte de “commodity“, de poco valor agregado.

Ahora esto cambió. Primero se tiende averiguar qué entidad ofrece algún tipo de ventaja y en qué días. En base a ello, se decide el punto de venta a visitar y la forma de cancelar la compra.

Emiliano Schwartz, de la consultora especializada Tomadato, destaca que “las grandes cadenasse verán obligadas a impulsar más ofertas para mantener sus ventas”.

“En un contexto como el actual, las promociones y descuentos van a resultar más importantes que antes“, resume.

Algunas de las acciones que los retailers desarrollan al día de hoy son los “3×2” en distintos productos, el ahorro del 70% en ciertos artículos y los descuentos ofrecidos con determinados plásticos (tanto los de las entidades bancarias como los propios de cada cadena).

En el caso de las rebajas a las que se pueden acceder hoy con las tarjetas, por lo general son del 15%, lo que marca una gran diferencia respecto al 20%, 25% y hasta 30% de hace un año.

Otro de los cambios se observa en los planes de pago, que en varios rubros pasaron de las 12 cuotas a las “módicas 6”.

Y también en el llamado “efecto licuación”. Antes los pagos mensuales sin interés se diluían en el tiempo. Hoy día, en caso de optar por un plan de financiamiento extendido, se aplica un recargo del 40% que no llega a ser compensado por las futuras subas salariales. 

Cambio de paradigma
Si bien hace años que las promociones, las rebajas y el financiamiento cumplen con un rol esencial también para las empresas, los analistas destacan que este año su función será otra: no tanto para incrementar la facturación sino para evitar una fuerte caída.

“Antes, las promos y las cuotas eran para mejorar la venta, hoy básicamente están para para mantenerla”, apunta Barbero.

En este sentido, en palabras del economista, el gran desafío para las empresas en 2014 no pasará por el crecimiento sino por el sostenimiento de la actividad.

Es así que las firmas tendrán como una de las metas principales “mantener la estructura comercial”.

Beneficios acotados
Pese a que los beneficios tendrán un rol fundamental en la motivación de compra, es difícil esperar descuentos muy “generosos”.

Al respecto, el escenario para 2014 aún es incierto: todavía se están cerrando las alianzas entre shoppings y bancos. Una vez que terminen las promos de la vuelta al cole, se darán a conocer las estrategias de las entidades cómo competirán para no perder market share.

“El año pasado era más fácil para las empresas ofrecer algún descuento”, apunta Barbero en diálogo con iProfesional.

Los planes de pago no correrán con mejor suerte. En los primeros meses del año ya resultó evidente el “achicamiento” de las cuotas sin interés. “Hoy la mayoría otorga apenas entre 3 y 6”, sostiene Barbero.

Y agrega que “en 2013 se ofrecía un financiamiento más largo, pero ahora el contexto es distinto“, producto del encarecimiento del crédito, del capital de trabajo y de los márgenes de rentabilidad más acotados de las empresas.

La clave está en la creatividad
En un escenario en el cual la competencia entre las marcas se vuelve más aguerrida, los economistas consideran que las firmas deberán poner toda su energía en ofrecer algún tipo de diferencial.

Señalan que deberán apelar a la creatividad a la hora de desarrollar acciones de marketing. “Este año van a tener que ser más ingeniosas“, apunta Barbero.

“En 2014 van a ganar aquellas que tengan mejores precios y ofrezcan mayores beneficios“, concluye.

IProfesional


Autor

Emiliano Schwartz

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