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“La estrategia de los mayoristas para ganarles a los hipermercados”

La estrategia de los mayoristas para ganarles a los hipermercados

Estacionamientos llenos. Clientes con cajas en sus carros, algunas para revender en sus propios negocios, otras para guardar en la despensa o repartir con la familia. Todos, sin importar el uso que les darán a los productos, están por el precio que encuentran en las tiendas. Unas tiendas de grandes superficies, pasillos largos y altos, con pallets y productos empaquetados. Aunque ahora también haya artículos sueltos. Los distintos tipos de clientes se encuentran en el mismo espacio porque ahí pueden conseguir, según los propios jugadores del mercado, un ahorro de hasta el 30 por ciento en el ticket respecto de los precios de los hipermercados.

Con esa realidad conviven los mayoristas y cada uno lleva a cabo su estrategia para que esta tendencia no sea solo coyuntural sino que se convierta en un hábito de compra afianzado. Maxiconsumo fue uno de los primeros en apelar al consumidor final con sus avisos en los medios. Ahora, otras compañías como Yaguar y Supermayorista Vital también buscan cautivar a las grandes familias o grupos que se juntan para stockearse y hacer su compra mensual en los mayoristas en lugar de hacerlo en los hipermercados, como sucedía hasta hace tres años. Por su parte, Diarco y Makro todavía apuntan a su target habitual, el cliente profesional, aunque los particulares también circulan por sus pasillos.

Durante el último año, una encuesta realizada por Nielsen indicó que el 30 por ciento de los hogares de Buenos Aires realiza compras en tiendas mayoristas, un 8 por ciento más que el año anterior. Del total de esos consumidores, el 53 por ciento lo hace forma semanal o aún más seguido. En ese contexto, el canal mayorista gana año a año participación de mercado sobre los hipermercados, según Kantar Worldpanel. Entre el segundo semestre de 2015 e igual período de este año, el market share del segmento creció del 6,7 al 9,2 por ciento del total de las ventas, mientras que los hipermercados vieron caer su cuota del 12,8 al 9,4 por ciento en ese mismo lapso. Un 44 por ciento de los hogares analizados por Kantar reveló que seguirá comprando en el mayorista como su canal habitual.

Supermayorista Vital es una de las que apuesta a cautivar a los consumidores finales y aprovecha el acercamiento que tuvieron a sus tiendas. La cadena cuenta hoy con 19 locales –dos en la Ciudad de Buenos Aires, seis en el interior y 11 en el Gran Buenos Aires– y busca expandirse territorialmente. Para 2018 está prevista la apertura de un local en Salta, con una inversión de US$ 20 millones.

Según Eduardo Pochinki, presidente de la firma, los canales se rompieron a partir de las agresivas ofertas por volúmenes de los hipermercados que llevaron a los minoristas a comprar en el canal moderno. “Esto alteró los costos de las cadenas y en ese momento empezó a venir el consumidor final motorizado a buscar precio a los mayoristas”, analiza. Este cliente es motorizado, tal como lo denominan en Vital, porque requiere de un auto para trasladarse a las superficies mayoristas y por los volúmenes de compra. Hoy, en las ventas de la firma, el 70 por ciento de los clientes son comerciantes y el 30 por ciento, familias numerosas.

Así, el shopper descubrió el ahorro que obtiene en las grandes tiendas. Según Pochinki, la diferencia es de más de 30 puntos respecto de los súper e hipermercados, aunque hay categorías en las que la cifra alcanza hasta un 50 por ciento, como limpieza y perfumería, aclara. Este cambio hizo que Vital aumentara sus volúmenes vendidos en un 5 por ciento año a año desde 2015. En facturación, cerró 2016 en $ 10.000 millones y prevé incrementar esa cifra en un 25 por ciento este año.

Makro tiene más consumidores finales en sus tiendas que los que desea, de acuerdo a Pablo Tomé, su CEO. Entre un 40 y un 45 por ciento de las ventas se canalizan a través de estos shoppers, aunque la empresa ofrece beneficios especiales para los clientes profesionales. En términos de volúmenes, en la primera parte de 2017 la cadena creció entre un 3 y un 4 por ciento, mientras que en el resultado anual de 2016 estuvo 6 puntos por encima del año anterior.

Con el visto bueno del holding holandés SHV para invertir en la Argentina, la compañía abrirá en breve una sucursal en Pilar que demandó $ 350 millones. En 2018 inaugurará otros dos locales, en el interior y en el Gran Buenos Aires, con inversiones de $ 250 millones. Además de las aperturas, Makro está atravesando un cambio de imagen y una remodelación de sus tiendas para homogeneizar su propuesta con las del resto de la región. Gracias a estos proyectos, en 2017 la cadena espera facturar $ 15.000 millones.

En el caso de Diarco, Pablo Bertolissio, su gerente General, informa que la compañía tuvo un crecimiento de 1,5 por ciento en volúmenes en el primer semestre en comparación con el mismo período del año pasado. En 2016, la facturación fue de $ 10.000 millones y en 2017 proyecta alcanzar los $ 12.000 millones. La expansión territorial será, principalmente, en el interior, con una nueva tienda en octubre en Santiago del Estero y dos más con locaciones que la compañía todavía no informa. Con esas aperturas, la cadena alcanzará los 42 locales.

Si bien reconoce que desde 2015 se empezó a acercar el consumidor final, el ejecutivo afirma que no es el cliente foco de Diarco. “No tenemos estrategias para apuntar a estos clientes, pero sí estamos haciendo cambios para mejorar nuestra propuesta comercial”, dice sobre el objetivo de contar con salones más grandes, mejor iluminados y con un mayor surtido.

Maxiconsumo mantiene un crecimiento sostenido desde 2016 en volúmenes vendidos, según Víctor Fera, su dueño. En agosto, la empresa abrió una sucursal en González Catán, provincia de Buenos Aires, con una inversión de $ 100 millones, y espera contar con un punto de venta en Río Grande, Tierra del Fuego, antes de fin de año. Para 2018, la primera inauguración prevista será en Ushuaia, con cifras de inversión que también rondan los $ 100 millones. De esta manera, las compañías del canal buscan expandirse y mejorar sus puntos de venta con la intención de sostener estos buenos resultados una vez que la inflación y los altos precios de la competencia dejen de ser los principales drivers de compra en mayoristas.

Antes y después

La presencia de consumidores finales en mayoristas no es nueva. Durante 2001 y 2002 el canal tuvo una incidencia significativa en el consumidor, que por la crisis que atravesaba el país buscaba precios bajos y stockeo de productos a través de compras comunitarias, explica Nielsen. “Hoy en la Argentina el tráfico de consumidores finales creció hasta un 50 por ciento en algunos mayoristas, con un promedio de 17 productos por compra, donde el 44 por ciento son alimentos”, analiza Diego Gizzi, gerente de Retail de Nielsen Argentina. Del total de encuestados por la consultora que concurren al canal mayorista para hacer sus compras para el hogar, el 90 por ciento lo hace para su propia casa y el 10 por ciento lo hace de forma comunitaria.Otro dato que arroja el estudio es que la percepción de ahorro llega a ser de entre el 10 y el 30 por ciento.

De acuerdo con el informe de venta minorista de alimentos en la Argentina elaborado por Euromonitor, la crisis económica benefició a los formatos cash and carry como Vital, Diarco y Makro durante 2016. Según la consultora, históricamente este canal gana participación durante períodos de alta inflación y caída del poder de compra. Asimismo, desde 2014 el formato comenzó a atraer a consumidores de ingresos medios, a pesar de que siempre ha sido un rubro típico de shoppers de un poder adquisitivo bajo.

En el camino por retener a los clientes, los mayoristas optan por renovar sus sucursales para adaptarlas al consumidor final y mejorar la experiencia de compra, sin perder de vista los costos operativos para mantener los precios competitivos. “Hay un profundo análisis de los servicios que no podemos ofrecer. El principal límite es el de la franja horaria, la apertura en feriados y domingos e incorporar categorías que no son rentables”, dice Pochinki, un concepto que se replica en el resto de las cadenas. “No vamos a hacer nada que aumente el costo. No podemos poner aire acondicionado en los salones o incorporar una iluminación más cálida”, avisa Bertolissio.

La consultora Nielsen destaca que el hábito de 2001 y 2002 fue coyuntural, mientras que hoy esta tendencia se replica en la Argentina y en otros países del mundo como México y Brasil. De todas maneras, no es exclusiva de la Argentina –tanto en el Área Metropolitana de Buenos Aires como en el interior–, sino que a nivel global el canal mayorista crece cinco veces más rápido que el promedio de consumo masivo ya que se busca hacer más eficiente las compras para destinar tiempo y recursos a otras experiencias, según Kantar.

“El mayorista evoluciona año a año, se adaptó para recibir a todo el público”, dice Pochinki sobre la ampliación del surtido, la incorporación de medios de pago y la diferenciación de clientes en las cajas para agilizar el proceso. Para él y para el resto de los players mayoristas, no hay marcha atrás en la participación de consumidores finales en el canal.

Nuevas experiencias

El cliente siente el beneficio directamente en el bolsillo: “La percepción de ahorro es mayor a lo real. Los hogares perciben que ahorran entre un 20 y 25 por ciento, cuando en realidad el ahorro es en promedio de un 15 por ciento por categoría”, señala Federico Filipponi, director Comercial de Kantar. Para la consultora, el principal ahorro se da en la compra de segundas marcas, que tienen una mayor presencia en este canal que en los retailers modernos y tradicionales. En cambio, al comparar igual marca y variedad, el ahorro promedio es del 7 por ciento, una cifra menor a la percibida por el cliente.

En Makro la marca propia –con sus propuestas de Aro para gastronómicos y M&K para minoristas– creció dos puntos en participación en lo que va de 2017, con un total de 16 por ciento sobre las ventas de la empresa. En perecederos, la categoría más fuerte para la firma holandesa, las brands propias componen el 25 por ciento de los productos vendidos. “El cliente es más racional y busca nuevas marcas”, dice Tomé.

Maxiconsumo es otro mayorista en el que las marcas propias tienen un peso significativo en las ventas. “La gente ya no quiere que le cobren de más, está aprendiendo a comprar”, dice Fera. En estos locales, las alternativas de Molto, Marolio, Patricia Allen, Cava San Julián y Beethoven representan el 50 por ciento de las ventas. Según Fera, en su cadena existe un 30 por ciento de ahorro sobre los minoristas y un 60 por ciento con respecto a las cadenas del canal moderno.

Supermayorista Vital busca diferenciarse de la competencia directa. El 80 por ciento de las ventas en la cadena es de brands líderes –entre primeras y segundas marcas– y el resto se concentra en las marcas blancas, según lo expresado por su presidente. Con una frecuencia diaria o semanal, el comerciante que acude a Vital desembolsa entre $ 10.000 y $ 50.000 por ticket, mientras que el consumidor final compra una vez al mes y gasta entre $ 7.000 y $ 15.000. “Nuestra estrategia es ser el reemplazo del hipermercado”, sentencia Pochinki sobre el tipo de compra que se hace en los mayoristas.

En Diarco, según el gerente General, la presencia de consumidores finales es menor al 12 por ciento y la frecuencia de compra, de dos veces al mes, mientras que el minorista acude a las tiendas más de una vez por semana. Para Makro, dentro del cliente profesional, el revendedor representa 18 puntos, el segmento Horeca –Hoteles, restaurantes, cafeterías y catering– un 20 por ciento y el resto está formado por distribuidores, service providers y revendedores de no alimentos. El ticket promedio del cliente profesional es de $ 2500, con una frecuencia semanal, mientras que el consumidor final tiene un ticket de $ 1500 y acude dos veces por mes.

Al tratarse de una compra en la que se busca el stockeo mensual, las categorías incluidas en el carro son diferentes en el formato mayorista. Filipponi explica que los productos más desarrollados en el canal son los quesos, limpieza del hogar, cuidado oral e infusiones. En cambio, las categorías con menos participación son los lácteos, las bebidas sin alcohol y los alimentos perecederos, aunque en el caso de Makro, por apuntar al Horeca, este último segmento es uno de los más vendidos. Es por eso que Tomé anticipa que la compañía abrirá formatos de food service con servicios y delivery específicos para el cliente transformador.

Según el reciente Índice Mayorista de Nielsen, los productos que se adquieren con mayor frecuencia son, principalmente, los alimentos básicos. Las categorías de limpieza, cosmética y tocador tienen una frecuencia de compra un poco menor. Entre enero y abril de 2017, los alimentos representaron el 44 por ciento del total de la facturación, con la yerba mate y aceites como los que más pesan.

El debate instalado entre los mayoristas no solo tiene que ver con si se trata de una tendencia que llegó para quedarse o si es, simplemente, una respuesta del shopper a la pérdida de poder adquisitivo. También analizan si la presencia de consumidores finales significa que los mayoristas están canibalizando ventas a los minoristas, sus otros clientes.

Para Pochinki, el tipo de compra de los consumidores finales en los mayoristas es distinto del que se hace en los minoristas –una es de stockeo y la otra de reposición. “No hay una competencia desleal con el comerciante porque la compra mensual que hace el consumidor final la hacía en el hipermercado, no en las tiendas minoristas”, considera el presidente de Vital. Sin embargo, Kantar Worldpanel advierte que aumentó la frencuencia de compra y que ya se está canibalizando parte de su negocio. “De todas formas, la ecuación sigue siendo positiva para el total”, considera Filipponi.

“No competimos con los minoristas porque vienen clientes de gran capacidad de compra que antes lo hacían en las cadenas”, analiza Fera. Para el propietario de Maxiconsumo, “esta tendencia se va a mantener por la inoperancia de las grandes cadenas”, sentencia.

Revista Apertura

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Nuevas tendencias: “Ahora la austeridad es la normalidad”

Un consumidor con el radar en los precios

Un informe preparado por la consultora W, especializada en temas de consumo, busca delinear cuáles son las pautas que definen al modelo actual. “El nuevo consumidor se deja llevar menos por la tentación y más por la precisión”, dicen.

Parte de ese efecto se refleja en los nuevos canales que salen ganando: suben las compras en mayoristas y bajan las visitas a los hipermercados (ver página 16). “Ir a comprar dejó de ser un placer, ahora genera stress”. Parte del stress tiene que ver con la complejidad de las promociones que ofrecen los centros de compra: el 70% de descuento en la segund a unidad, rebajas disponibles únicamente en ciertas sucursales o beneficios que incluyen a unas marcas pero dejan fuera a otras. “Este tipo de recursos distraen al consumidor y le hacen perder el foco respecto de cuál es el precio real de las cosas”.

Según Guillermo Olivetto, “este es el principio del fin de la era de los anabólicos”, con referencia al efecto de las ofertas sobre la compra. “La gente mantiene el recorte de gastos como patrón de conducta. Ahora la austeridad es la normalidad. Los consumidores tienen claro que si te bajan el 70% en la segunda unidad es porque ese no era el precio normal del producto”. A partir de la caída de la economía durante el año pasado, los consumidores “empezaron a desarrollar una percepción creciente de engaño y trampa, especialmente por parte de los hipermercados. Así emerge el concepto de precio real. ‘Si hoy es lunes y ya sé que el viernes tengo 25% de descuento, entonces ¿cuál sería el precio real?’”

En ese escenario de guerra de promociones, la consultora W destaca el éxito de la promoción del 50% lanzada por el Banco Provincia en julio. Resaltan que tiene un beneficio claro, contundente y escaso, ya que solo está disponible 2 días al mes. También es transparente porque deja claro que hay un tope máximo de $1.500.

En los últimos meses algunas cadenas parecen haber tomado nota de las nuevas demandas de los consumidores y reformulan sus promociones para frenar la sangría de clientes que vienen sufriendo. Carrefour optó por armar una lista de 1.300 productos con precios congelados por seis meses, mientras que Walmart ofrece rebajas agresivas en 500 artículos, para disputarles terreno a los mayoristas.

También las marcas van rediseñando sus estrategias. Coca-Cola promocionó durante buena parte del año pasado su minilata a $10, mientras Quilmes mantuvo por meses el Pacto Porrón, primero en $10 y luego en $12.

“Teniendo en cuenta el contexto actual, algunas marcas han decidido hacer menos promociones y descuentos y aprovechar ese dinero para directamente bajar sus precios, o al menos dejar de subirlos”, dice la consultora W. Un relevamiento reciente muestra que el 85% de los consumidores prefiere que bajen los precios, aunque esto implique que en la práctica haya menos promociones y descuentos.

El patrón de consumo cambia según las regiones

Renata Segovia, Expert Solucions Manager de Kantar Worlpanel, detalla que la región metropolitana de Buenos Aires (AMBA) es la más castigada en lo que va del año en la caída del consumo. Una muestra de esto es que entre enero y julio, los hogares visitaron los canales de compra dos veces menos con respecto al mismo período de 2016.

Segovia destaca que el canal mayorista tiene presencia fuerte en el interior. Un ejemplo de esto es la ciudad de Córdoba, donde alcanza 40 puntos de penetración mensual, mientras que en AMBA solo consigue 16. Si en Buenos Aires el canal mayorista lograra la penetración que tiene en Córdoba, sumaría casi 590.000 hogares por mes, lo que implica $10.000 millones adicionales de facturación y 2,5 puntos extra de market share en el mix de canales a nivel nacional. “Sin lugar a dudas, el potencial es enorme y el espacio libre en el conurbano es un desafío para el canal para poder seguir creciendo”.

Las marcas low price también tienen chances. Para JoaquínOría -Client Development Senior Executive de Kantar Worldpanel-, “la participación de las marcas económicas, sumando también las de distribuidor, ronda el 40%. Son más fuertes en el Litoral, mientras que en la Patagonia o el NOA están en en 30%. En AMBA, Cuyo y la región central están más cerca de la media nacional”.

Para Oría, “si bien en todas predominan las low price, el peso de las marcas propias en AMBA o Patagonia, donde hay una gran presencia de retailers, es mucho mayor que en las otras regiones”. Y apunta que “varios de los grandes fabricantes supieron leer la coyuntura y lanzaron opciones económicas con muy buenos resultados. Lo que funcionó fueron las estrategias diferenciadas por nivel socioeconómico: propuestas específicas por target a un precio adecuado”.

Un consumidor con el radar en los precios

El mercado tiene hoy una pregunta del millón que los desvela. Cómo se explica que, a esta altura, un año y medio después del cambio de modelo económico, crezcan fuertemente las ventas de bienes durables, como camiones, motos, autos e inmuebles, ( todos arriba del 30% en unidades) e incluso los de bienes intermedios, como electrodomésticos y tecnología (15%) , y servicios como el turismo ( 15% más de pasajeros tanto al exterior como dentro del país). Y que continúen cayendo las ventas de los dos bienes más básicos: alimentos (-2% en el acumulado anual ) y ropa ( -4% en el año) . La primera respuesta intuitiva es simple. Se trata de la fragmentación social y de la confirmación del prejuicio de origen que trae este gobierno. Su modelo económico beneficia más a los sectores de clase alta y media alta, que son los que están consumiendo los bienes durables. Falso. La venta de alimentos crece 1% en el año en los segmentos de más bajo poder adquisitivo y caen -6% en la clase alta. Si vemos el mes de julio, en las sectores más frágiles crecen 11%. Todos datos del panel de hogares de Kantar Worldpanel que incluye todos los canales de comercialización, incluso las ferias. Despejado lo obvio, que nunca hay que obviar, es momento de ir más profundo en el análisis. El enfoque más superficial revela algo que sí es cierto: no es que necesariamente no hay dinero (si bien a mucha gente todavía la plata no le alcanza), sino que se está re configurando el modo de gastarlo.

Hay un antes y un después de las tarifas. Fue en el invierno de 2016 cuando los consumidores argentinos cambiaron el chip y se pusieron en “modo austero”. Hoy esa conducta ya es la nueva normalidad. “Antes compraba sin mirar, ahora me fijo en todo”). Desde entonces ya no convalidan cualquier precio. Entran al mercado cuando ven una buena oportunidad (precios reales más bajos, como están haciendo ya varias marcas reconocidas o con los autos, los electrodomésticos y las computadoras), buena financiación, o descuentos muy agresivos, claros y concretos ( caso promo Banco Provincia). Sin embargo, cabe preguntarse si no estamos asistiendo a un rediseño del mercado que expresa tanto el cambio cultural profundo que procura realizar el Gobierno como un fenómeno de carácter global que, a medida que nos acercamos a lo normal, llega con más fuerza. En el mundo, las ventas de alimentos crecían al doble que el PBI en 2012. Hoy crecen a 1/3. Tiene que expandir 3 puntos la economía para que suba 1% los volúmenes de los bienes básicos.

Por otro lado, la filosofía del poder actual ha incorporado al tablero del deseo un bien fuertemente disruptivo: el crédito hipotecario. La historia demuestra que los argentinos no modifican sus conductas a partir de lo discursivo, sino desde lo fáctico. Para bien o para mal. Primero comprendieron que ni la luz, ni el gas, ni el agua son ni pueden ser gratis. Y ahora están descubriendo qué tal vez puedan acceder al viejo anhelo de la casa propia. Y a 20 o 30 años, con una cuota similar a un alquiler. Ambos fenómenos no son coyuntura, son estructura. Si estas motivaciones continúan avanzando es probable que estemos asistiendo a la aparición de un nuevo consumidor, con patrones de conducta que expresa el cambio cultural que pretende el Gobierno: del corto al largo plazo, del puro presente al equilibrio entre presente y futuro y de 100% consumo a un mix de consumo y ahorro.

Clarín

“Desconfiado de las promos, infiel y busca-cuotas: ¿Cómo es el nuevo consumidor?”

Resultado de imagen para consumidor desconfiado

En medio de la caída del consumo, durante 2016 y lo que va de 2017, los argentinos “activaron” herramientas para hacer frente al alza de tarifas y costos, de acuerdo con una investigación realizada por la consultora Trendsity. Según Mariela Mociulsky, directora de la firma especializada, la actitud predominante entre los consumidores continuará siendo la cautela, el consumo alejado del placer y sin impulso. “Un consumo moderado, sin espacio para maniobras extremas. Sin asumir compromisos a mediano y largo plazo”.

“Hay una expectativa leve de recuperación, con todo, observamos un cambio en los comportamientos de consumo, del consumidor oportunista de hace un tiempo atrás (más bien desinhibido, impulsivo y orientado a la oferta) a un consumidor cauto (medido, racional y desconfiado). El pase se da desde una idea del ahorramos consumiendo a consumimos ahorrando” resaltó Mociulsky, en el marco del Marketing Attack, organizado por Wise. La consultora detalló las estrategias y tácticas del consumidor en crisis:

Adaptados pero alertas

Aprovechan las oportunidades posibles y accesibles. Van por el camino de la racionalidad, y se intenta dejar de lado las compras impulsivas.

Las marcas en la mira

Un 80% reconoce que busca y compara precios antes de hacer una compra. Se genera un doble efecto: se resignan o posponen algunas categorías (incluso para sostener marcas en otras categorías), o bien se resigna marca o variedad para sostener el consumo de la categoría sin perder calidad. Muchos de estos cambios podrían instalarse y prolongarse, mientras que otros serán discontinuados ante una recuperación.

El precio es el rey y crece la infidelidad

El consumidor observa el precio final primero y luego lo incorpora o no en el plan de gastos. Es un know how que ya forma parte de su ADN: no se deja tentar fácilmente por promociones u ofertas, se permite romper pactos con las marcas para sostener el consumo de categorías, y recurrir a estrategias ya probadas para equilibrar su gasto mensual.

Más canales

Se visitan diferentes canales de compra para el uso de los descuentos y cuotas vigentes. Aumento de compra en mayoristas y suelto en algunos segmentos, en otros aumenta la compra al día en comercio de cercanía. Se suman canales funcionales al precio y a la cercanía como ferias de barrio y mercados orgánicos, food trucks, distribuidores con entrega a domicilio, y compra y venta de usados.

Descuentos en zona de evaluación

Las promociones despiertan interés y generan ventas pero son pasibles de análisis y no son un atributo diferencial. Los consumidores se informan y cuestionan los “descuentos y promociones poco transparentes”

Cuotas

El pago en cuotas para algunos es la única manera de poder consumir y adquirir algunos bienes, mientras que para otros es un recurso para ganarle a la inflación.

Rentabilidad

Para las empresas, Walter Morales, presidente de Wise indicó que el mayor margen de ganancia va estar entre los que les vendan a los 2 o 3 primeros deciles de la población, porque se llevan el 60% de los ingresos.

“En los 7 deciles restantes no sólo vamos a tener el problema que se llega con productos de menor valor agregado, sino que también se aumente la demanda en marcas propias, segundas marcas y primer precio, incrementando a la vez el gasto en logística para su distribución. Esto nos va obligar a replantearnos la expansión territorial con este tipo de productos. A favor, las empresas que inviertan en marketing y avancen sobre una reestructuración comercial tienen mucho que ganar. Es importante que puedan incorporar la cultura de hacer negocios en el punto de venta, atender a las redes sociales, tener CRM, etc, en lugar de solamente levantar pedidos. Es importante estar tecnológicamente preparados en tiempos más exigentes”.

Clarín

“El año de los Precios Convalidados”

El año de los Precios Convalidados

Con o sin dinero en el bolsillo, los consumidores están castigando, como pocas veces en la historia, a las marcas que suben precios por encima de ciertos valores de referencia. Esta nueva actitud, en parte, explica el retroceso de las primeras marcas alimenticias, y la fuerte caída en las ventas en consumo masivo y otros rubros como indumentaria. En cambio, los argentinos se vuelcan casi sin reparos a segmentos en los que convalidan los precios, en especial entre bienes dolarizados, como autos, motos, turismo, materiales para la construcción y el canal mayorista.

“Precios convalidados” podría ser el nombre del nuevo paradigma de consumo en el país, según media docena de expertos consultados por El Cronista. La “hiper-sensibilidad” a los precios no solo se da en el segmento de bajos recursos, sino también en las clases media y media alta, que eligen no comprar un producto o cambiar de marca cuando entienden que su proveedor habitual “pasó la línea” de tolerancia. A su vez, los expertos analizan que esta actitud se da en todos los canales y comenzó en 2016, cuando el Gobierno empezó a definir a la inflación como un “cáncer”.

“Todo cambió en diciembre de 2015. La gente se despertó y está muy atenta a las variaciones de precios, entendió que tiene un rol clave para validarlos. Cada vez más, y en especial este año, los consumidores comparan todo el tiempo entre productos de la misma categoría, sin importar el nivel de ingresos y castigando cuando la marca se mueve de los parámetros históricos de precios”, destaca Federico Filipponi, director Comercial de Kantar Worldpanel, quien habla de un “cambio de modelo”, desde uno en el que “la plata quemaba” a otro en el que es posible ahorrar o “al menos administrar racionalmente” el dinero.

En el nuevo ideario, los consumidores convalidan los precios cuando su marca preferida no se aleja de sus parámetros históricos: “Quien compra en la casa tiene sus parámetros de referencia y, cuando ve que una marca se alejó mucho de su competencia y hay una brecha ancha de dispersión, entonces castiga”, resalta Filipponi. Esto impactó de lleno en las marcas líderes y, en especial, las que sostenían desde hace años la “estrategia de shock”, por la que aumentaban sus precios en forma considerable una vez durante el año y, el resto de los meses, subían lentamente.

En este contexto, las cifras de Kantar muestran que solo 30% de las primeras marcas logró crecer en este contexto. Al resto no les alcanzó con mantener su posicionamiento histórico de precios para sostener el nivel de ventas y tuvieron que hacerse más competitivas para ganar. “Hay relación inversamente proporcional entre volumen y precio; las primeras marcas que menos aumentaron los precios lograron capitalizar volumen, mientras que aquellas que quedaron desposicionadas en precio -lejos del price index de la categoría- cedieron terreno”, completa Filipponi.

Drama alimenticio

Desde Nielsen Argentina, Facundo Aragón, Industry leader, reconoce que el Retail sigue sin repuntar, aunque sus últimos datos, de mayo pasado, indican una “importante desaceleración de la caída que venían arrojando los primeros meses del año”. ¿La razón? “Un enfriamiento en los aumentos de precios promedio ponderados”, además de los “desafíos de coyuntura” en un escenario de “reacomodamientos a nuevas bases”. Los datos arrojados por la Canasta Nielsen muestran una caída del 6,4% en mayo, en comparación con el mismo período del año anterior. Al margen del impacto subjetivo de los precios, el experto dice que en especial se debe a la “pérdida del poder de compra”.

Para Nielsen, el precio ha sido, es y será un factor importante en la decisión de compra, y su importancia varía entre categorías y luego, dentro de las mismas, entre las marcas: “Para cada producto, los consumidores tienen en su mente un precio máximo o un umbral de precio por el que pagarían. Este límite no suele ser el mismo para todos. Dependiendo de su afinidad y el nivel de necesidad con esa categoría, sumado a la valorización de la marca y del producto por parte del consumidor, estos umbrales pueden variar. En un contexto como el actual, donde la restricción presupuestaria es más elevada, los consumidores están más atentos a estos límites de precios; analizan más hasta donde están dispuestos a pagar por cierto producto”.

Sector por sector

Un informe de Guillermo Oliveto, titular de Consultora W, es elocuente al respecto. Este afirma que los consumidores “ahorran con el consumo”, dado que “la pérdida del poder adquisitivo el año pasado hizo que hubiera más prudencia y más desconfianza”. Los precios convalidados están a flor de piel en el informe, ya que justamente hay más crecimiento en los rubros con precios aceptados por los consumidores: motos (49,4% de incremento en volumen interanual en los primeros cinco meses del año), los inmuebles (45,5%), autos (31,4%), turismo al exterior (13,2%) y electro (13%, en las cadenas).

Más allá de consumo masivo, indumentaria es otro rubro golpeado por altos precios que, al parecer, no son convalidados por los consumidores. La percepción de si es caro y barato, en este sentido, se da en la comparación con cuánto cuestan las mismas prendas en el exterior. Por caso, los productos de Zara en el país son los más caros del mundo de la cadena. En este sentido, el economista Gustavo Ludmer, docente de la UBA e investigador del sector textil, explica que solo 20% de los precios de un producto es el costo de producción, cifra que llega al 45% si se suma diseño, marketing y rentabilidad de la empresa. El 55% restante son impuestos (25,5%), intermediación financiera (15%) y alquileres (14,9%).

“Además de la caída del salario real, están cerrando locales porque no hay margen para bajar el precio con estos costos directos e indirectos, por lo que la única solución es bajar costos impositivos y monopolios en el rubro alquileres y comisiones bancarias”, advierte. Para los consumidores, comprar en el extranjero es la solución. Un análisis preliminar de Ludmer sostiene que “si cada turista argentino trae consigo u$s 150 en indumentaria, esto representaría el 50% del mercado”.

El porqué de los mayoristas

La tendencia también explica en parte el “boom” de los mayoristas. Hoy, el 30% de los hogares de la Ciudad y el GBA realiza compras en este canal. Según Nielsen, más de la mitad de los hogares compra en ellos de forma semanal y lo que más se adquiere son alimentos básicos. Aragón dice que se viene detectando un consumidor mucho “más informado”, que tiene a mano “los medios y la tecnología” para enterarse de las promociones y es permeable a las opiniones de otros usuarios.

Por su parte, Alberto Wilensky, especialista en marketing estratégico, indica que la lógica de la convalidación de precios por parte de los consumidores es un tema esencial de la relación entre oferta y demanda. Según sus palabras, lo que ocurre en la actualidad es que “los consumidores le están prestando mayor atención a los precios ya que están siendo más cuidadosos en sus consumos y nivel de gastos”. En tal sentido, cuando este comportamiento se instala en la mente de los consumidores, se constituye en una especie de filtro para todas las decisiones.

La realidad actual muestra que es indistinto el nivel de ingresos de las familias, todo el segmento se ha visto en urgencia por buscar nuevas formas de estructurar su esquema de gastos, definir prioridades, eligiendo nuevas marcas y canales. Desde este punto de vista, Wilensky remarca que se constituye en un modelo de comportamiento de compra que “no queda definido por la diferencia entre los distintos segmentos socioeconómicos y responde por sobre todo a una segmentación de naturaleza actitudinal”.

Aquí se abre una puerta a una dimensión que el experto denomina “convenience”, que surge de la sensación subjetiva de estar comprando barato o caro, de la tranquilidad subjetiva de pensar que se está ahorrando y, en el caso de algunas promociones u ofertas, como el 2×1, que generan al consumidor la percepción de estar realizando “un gran negocio”.

Construcción y turismo

La relación entre el valor del dólar y la convalidación de los precios desemboca en la compra de bienes como los de construcción. El rubro viene registrando alzas mes a mes en lo que va del año, según el índice Construya, que mide volúmenes de venta de las firmas líderes. En junio, confirmaron una incremento del 17% en ventas de materiales, respecto de 2016.

Los primeros datos de junio también son positivos, según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (Isac): los despachos de cemento habrían crecido 16,4%, cerca de lo que marcó el Índice Construya, un 15,5% interanual. La reactivación del consumo se debe, según los expertos, al aumento de obra pública, más permisos de obra privadas y la actitud de las familias de acceder a estos bienes para refaccionar, ampliar o construir su propia casa. Si bien el costo de la construcción es elevado de acuerdo a parámetros históricos (unos u$s 1.100, según el asesor inmobiliario Horacio Ludigliani), el dólar planchado hasta junio impulsó el sector.

Por otra parte, con un dólar estable, una alta inflación interna y la quita de impuestos al turismo, hubo más argentinos que viajaron, haciendo que el turismo externo aumente 13,2% interanual en el primer cuatrimestre, alcanzando su récord histórico, según un informe de Ecolatina. Por esta razón, se calcula en el documento, “se fueron casi u$s 4.400 millones en lo que va del año”.

Los paquetes turísticos se comenzaron a ver con buenos ojos, en parte gracias a la quita de impuestos que tuvo el sector, la quietud del dólar y el reciente arribo de empresas que ofrecen vuelos low-cost. Uno de los destinos más frecuentes de los argentinos es Chile, un punto cercano e ideal para hacer compras que llegó a desplazar a Miami como sitio para hacer shopping. Según cifras del Indice, 12,2% de los argentinos viajaron a Chile, gastando en el primer trimestre del año, de acuerdo a la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo del país vecino, unos u$s 500 millones.

Percepción

Para Marcelo Ghio, consultor en branding, “validar el precio” significa que la percepción de valor es adecuada, de modo que una persona está dispuesta a pagar lo que se le pide para hacerse con ese producto. En este sentido, se valora un producto y considera “justo” su precio más allá de que esté o no al alcance de la persona, ya que, como audiencia, construye marca y valor. Los consumidores, finalmente, son la parte de la audiencia que puede pagar el precio. Cuanto más valor construya una marca, más alto será el precio que estará dispuesto a pagar el consumidor.

Cronista

“Consumo: la mayoría va al supermercado con una lista y no compra de más”

Consumo: la mayoría va al supermercado con una lista y no compra de másNo hay plata para los más tentados. La planificación de las compras es la opción de los que no se conmueven más allá de lo que hace falta pese a las atractivas sorpresas que pueden ofrecer las góndolas del súper.

Según la firma, la base de la pirámide -los que menos tienen- no prepara una lista dado que define las compras en el piso de venta (43%).

“Esto condice con los datos duros de consumo real, donde vemos contracción de volumen en la mayoría de las categorías y la disminución en el tamaño de las compras. Finalmente indica que los hogares hacen lo que dicen”, explicó Federico Filipponi, director comercial de Kantar Worldpanel.

De acuerdo con el documento, los hogares declararon estar más atentos a promociones y haber realizado restricciones en sus compras, como, por ejemplo, adquirir menos de todo o directamente dejar de llevar ciertos productos,

¿Cómo evalúan en la actualidad los consumidores argentinos el contexto en el que deben comprar? Algunas palabras dan, por lo menos, un indicio claro de esto. Con el 29% de aceptación, la palabra “esperanza” es la que mejor representa la situación actual del país. Sin embargo, el año pasado representaba 34%. “Preocupación”, en tanto, se mantiene en el segundo lugar, con 24%. A su vez, crecen la palabra “desilusión” y “crisis” de 3% a 6% y de 9% a 12%, respectivamente, según se desprende del estudio sobre el humor de los argentinos realizado por Kantar Worldpanel.

El 87% de las familias piensa que la situación actual del país es regular/mala. El pesimismo crece en el nivel bajo inferior, donde 54% considera la situación como mala/muy mala. Uno de cada dos argentinos piensa que la situación actual es regular. Es el mismo valor de 2016. En tanto, crece el optimismo en los niveles altos y medios, y la opción “regular” en los bajos. Respecto del futuro, son mejores las perspectivas sobre el país que las perspectivas personales. Crecen las opciones “no tendrá cambios” para el país y “va a estar mejor” para la situación personal, con respecto a 2016.

Hábitos de compra:

Los hogares declararon estar más atentos a promociones y haber realizado restricciones en sus compras como: adquirir menos de todo o directamente dejar de llevar ciertos productos, “Esto condice con los datos duros de consumo real donde vemos contracción de volumen en la mayoría de las categorías y la disminución en el tamaño de las compras, finalmente indica que los hogares hacen lo que dicen”, explicó Filipponi.

La elección del lugar de compra se determina en base a promociones y cercanía, seguida de precios más bajos. La opción “descuentos especiales que obtengo con tarjetas o cupones” se destaca en la cima de la pirámide. El 40% afirma planificar sus compras a través de una lista de la que evita no salirse; la base de la pirámide no prepara una lista dado que define las compras en el piso de venta (43%).

Perspectivas a futuro:

Mirando hacia adelante, si la situación del país y personal mejoran, los hogares argentinos declaran que ahorrarían. Los niveles altos y medios además viajarían y realizarían arreglos / compra de muebles para sus casas; mientras que los estratos bajos declararon que harían compras más grandes -de más productos- en supermercados. “Este comportamiento es esperable ya que dentro de la composición del gasto total que hacen las familias, la canasta de consumo masivo gana peso en los hogares de menores recursos, representando cerca de la mitad de su presupuesto total,” finalizó Filipponi.

La Nación

 

“Con el consumo planchado, sólo vende el que baja los precios”

Con el consumo planchado, sólo vende el que baja los precios

Mientras el consumo no reacciona, solo ganan volumen de ventas los productos que bajan de precio o aumentan menos que la inflación. En este contexto, las grandes cadenas y los bancos retoman las promociones y los descuentos para lograr reactivar las operaciones. Autos, turismo, insumos de construcción y algunos alimentos son los rubros que logran consolidarse.

Según la consultora Kantar World Panel, el consumo en supermercados y comercios minoristas cayó 5% en mayo y el semestre se perfila a cerrar con una baja del 4%. Pero en ese panorama hay algunos productos que dan mejor pelea que otros. Un relevamiento de CAME muestra que las ventas de los comercios minoristas descendieron en mayo 2,3% contra el mismo mes del año anterior, aunque la baja fue despareja. Mientras en marroquinería la pérdida fue del 4%, en alimentos y bebidas la disminución fue del 0,5%.

Los segmentos que menos subieron de precio son los que menos caen en las ventas. El índice de precios al consumidor de la ciudad de Buenos Aires aumentó 66% entre septiembre de 2015 y abril de este año, con un fuerte impacto de las tarifas de servicios públicos. En ese período, el ítem alimentos y bebidas subió 56%, con picos del 96% para el aceite. Entre los rubros que más aumentaron están las bebidas alcohólicas (90%) y el tabaco (109%).

Desde los supermercados admiten que sigue siendo un año difícil. “El consumidor actual está más orientado a precio. Extiende a las compras diarias, como a los alimentos secos por ejemplo, la conducta que antes reservaba para cosas más grandes, como los electrodomésticos: sólo compra cuando ve una oportunidad buena“, dice Juan Pablo Quiroga, encargado de comunicaciones de WalMart.

“Los productos que mejor resisten la depresión del consumo son los alimentos secos y harinas, yerba, azúcar, leche y aceite. Esos tienen mucha rotación. La contratara de los que caen sustancialmente son bebidas, perfumería y limpieza, donde hay mucho movimiento a segundas marcas y marcas propias. Si bien el consumo viene cayendo en los últimos meses, la merma es menos pronunciada mes a mes, debería mejorar el volumen antes de fin de año”, señala.

La demora en la reactivación del consumo hizo que los bancos y las grandes cadenas volvieran a poner sobre la mesa los grandes descuentos y los pagos en cuotas. En esa línea el Banco Provincia anunció que les dará a sus clientes un descuento del 50% en las compras en supermercados, con un tope de $1.500 mensuales. Y cadenas como Carrefour reinstalaron las cuotas sin interés para las compras de electrodomésticos, el sector que venía más golpeado por la crisis.

El dólar quieto suma atractivos frente a una inflación que suma 10,5% en lo que va del año. Desde la consultora Ecolatina remarcan que “en las familias de ingresos medios y altos el atraso cambiario está impulsando la compra de numerosos bienes dolarizados“.

Es el caso de la venta de autos nuevos, que aumentó 31,4% en lo que va de 2017.

El atraso contribuyó a que el turismo zafara de la caída. Datos del Indec muestran que en los primeros cuatro meses del año salieron del país 1.300.000 personas, una suba del 13,2% respecto del mismo período de 2016. El año pasado se había llegado a un récord de 3,34 millones de viajeros que este año se volverá a superar. Una muestra de esto es que en mayo la cantidad de pasajes vendidos por las líneas áereas aumentó 18% y se superaron los 2 millones de pasajeros al mes. La intención del Gobierno es duplicar ese número, low cost mediante, para 2019.

Los datos dan cuenta también de que hay una divergencia entre el consumo de los argentinos dentro y fuera del país. Ecolatina detalla que en el primer trimestre del año las compras con tarjeta de crédito en dólares crecieron 40% interanual, pero en pesos sólo aumentaron 28%. “Esto evidencia la influencia del atraso cambiario en las decisiones de compra de las familias. También se observaron incrementos significativos en el sector inmobiliario, donde las escrituras en CABA crecieron cerca de 62%, tras subas considerables en 2016”.

De acuerdo al Colegio de Escribanos, la cantidad de escrituras que se hicieron hasta el cuarto mes del año (14.985) constituye el registro más alto desde 2011. Parte de este alza se explica por la proliferación de las hipotecas bancarias que ya alcanzan al 21,2% del total de operaciones.

La buena performance del sector de la construcción también se refleja en la venta de insumos como el cemento, que aumentó 7,7% en los primeros cinco meses, mientras que el índice Construya muestra una suba del 14% en mayo y del 3,5% en el año.

El dólar en sí mismo también le gana a la baja del consumo. En el primer trimestre, la compra minorista de esta divisa (menos de US$10.000) alcanzó niveles récord con US$3.403 millones. “Si bien una parte del consumo está reactivándose, el dólar barato y una política de comercio internacional más abierta está generando que el incremento del gasto de las familias se destine a bienes dolarizados, por lo que el efecto positivo del consumo sobre el aparato productivo es acotado”, indica Ecolatina.

Vuelven las cuotas y las promociones para empujar las ventas

Los supermercados y las grandes marcas van rediseñando su estrategia para adaptarse a un mercado que no termina de despertarse.

Pablo Rego, director de marketing de Carrefour, cuenta que la cadena armó una canasta de 800 productos “hipergarantizados”, reforzando el compromiso de ofrecer el precio más bajo. A esto se suman promociones como el Carrefour Black del último fin de semana que “permiten garantizar que categorías relevantes para el consumidor sean accesibles”.

Rego señala que las categorías de electrodomésticos son las que más han sufrido en los primeros meses del año y por eso “a partir de abril retomamos las 12 ó 15 cuotas sin interés, que permitieron una remontada muy fuerte de esas categorías”.

En los últimos años Carrefour abrió cerca de 400 tiendas express para adaptarse al cambio de costumbres de los consumidores. Para mantener vivo el formato de los hipermercados, las promociones son esenciales.

“El formato hipermercado naturalmente necesita un atractivo adicional. Eso incluye un surtido muy amplio con diversas marcas, y también de acciones promocionales muy dinámicas”, puntualiza.

Desde WalMart, Juan Pablo Quiroga señala que la cadena no ofrece megadescuentos, sino que “nuestro esquema es tener el precios bajos todos los días. Buscamos ofrecer una canasta de 400 productos con mucha rotación y más baratos que toda la competencia“.

La pérdida de poder adquisitivo del año pasado reforzó los cambios de hábito de los consumidores que visitan cada vez menos los hipermercados y se vuelcan a los locales de cercanías.

“El hiper viene perdiendo participación en todo el mundo. A nosotros nos afecta un poco más porque el consumidor ya no hace la gran compra mensual, solo hace la reposición de entre 12 y 14 productos en algún lugar de cercanía. Por eso avanzamos con locales mpas chicos, como los Chango Más, las tiendas de descuento de Wal Mart, que tienen mejores resultados”, señala Quiroga.

“Somos bastante optimistas para este año. Si bien el consumo viene cayendo en los últimos meses, la caída es menos pronunciada mes a mes, debería mejorar el volumen antes de fin de año. La recomposición de las jubilaciones y los salarios mínimos se van a volcar la consumo, fundamentalmente a productos de almacén”.

A principios de año, cuando el Gobierno buscó sincerar los precios y puso freno a las cuotas sin interés, el mercado se resintió. “Cayó mucho el consumo de electrodomésticos y la facturación de ticktets altos. Pero en el último tiempo algunos bancos empezaron a lanzar líneas de financiación y eso debería mejorar el rendimiento de algunas categorías que estaban deprimidas de por sí”.

Del lado de los proveedores siguen apostando a que la recuperación llegará. Miguel Kozuszok, CEO de Unilever, dice que los segmentos que más sufrieron fueron los de cuidado personal, mientras que alimentos y limpieza funcionaron mejor. Y asegura que en mayo “ya se tocó piso”. Las ventas de la multinacional cayeron 4% en lo que va del año.

Desde una de las principales empresas de alimentos del país destacan que el 2017 sigue siendo un año “complicado”.

“Hubo una sensación de que por ahí se acomodaba un poco en marzo y en abril, pero las comparaciones contra el año pasado no están mostrando buenos resultados. Hoy las motos se venden, se recuperan los autos, pero cuesta que se acomode el mercado de fideos. Se rompió la lógica histórica, es algo difícil de entender”, apuntan.

Desde el sector indican que una explicación posible es que “parte del consumo se trasladó a los canales informales. Las ferias barriales y los locales que venden todo suelto fueron ganando peso. Pero aún así el consumo global sigue en baja. Las encuestas que miden paneles de consumo por hogares dan caída, incluso en las categorías más básicas”.

Un empresario de primera línea da un ejemplo concreto. “Fideos es lo que menos aumento ha tenido dentro de alimentos. No debe haber llegado a la mitad de la inflación acumulada en los últimos 20 meses. Y aun así no hay correlación con el volumen de ventas de fideos que hoy estamos teniendo. Con la yerba pasó lo mismo”.

Además de la pérdida de poder adquisitivo también se comprueba un cambio de hábitos. “El consumidor argentino estaba muy atado a la lógica de las ofertas. Entonces cuando encontraba buenos precios compraba para stockear. Hoy es al revés: si estoy stockeado, no compro. No van a los grandes supermercados porque no quieren comprar de más. Creció mucho la venta de cercanías y todos los discount. También impacta que los mayoristas han abierto la venta unitaria. La gente cree, y en muchos casos es cierto, que gasta menos de esta manera”.

Para este ejecutivo, la llegada de la reactivación sigue siendo incierta. “La gran incógnita es qué va a pasar con las paritarias. No tenemos claro adonde va a ir esa plata, si va a ir a consumo, a pagar cuotas atrasadas, o a ahorro”.

Clarín

 

“Balance del Hot Sale 2017: nuevos récords de ventas y batacazo en el rubro alimentos”

Los pronósticos fueron acertados. Además de haberse batido nuevamente el récord de ventas, en esta cuarta edición del Hot Sale se concretaron otras dos previsiones: alimentos y bebidas fue una de las categorías más elegidas y el ticket promedio se volvió más moderado.

En esta oportunidad el Hot Sale reflejó más fielmente lo que está ocurriendo con el consumo en general en la Argentina. El rubro de viajes y turismo siguió siendo uno de los cinco de mayor facturación por los montos involucrados en un viaje, pero no quedó en el top five de los productos más buscados, tal como ocurrió en las ediciones anteriores.

En cifras: en estos tres días de ofertas, que rondaron en promedio el 27,6%, se facturaron $3.446 millones, un 33% más interanual, a través de más de 1,2 millones de órdenes de compra. Hasta en este número hubo espacio para celebrar.

La estimación inicial hablaba de 1,1 millón de operaciones, es decir, un crecimiento de 10% sobre el millón registrado en 2016, de acuerdo a las mediciones que realizó Kantar TNS para la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

Alimentos y bebidas; calzado deportivo y no deportivo; indumentaria; pequeños electrodomésticos y televisores fueron los rubros más demandados.

¿Por qué el rubro alimentos viene creciendo tanto? Los especialistas en comercio electrónico explican que las ventas on line aún se mantienen con indicadores con fuertes alzas más allá de las coyunturas y por eso los índices que muestran son tan impactantes al mirarlos de un año al otro.

El ticket promedio en alimentos rondó los $1.651 (neto de impuestos), de acuerdo a un relevamiento inicial de la CACE al que tuvo acceso iProfesional.

El promedio por carrito se ubicó en torno a los 19 productos únicos, aunque en cantidad de unidades por cada uno de ellos el promedio rondó los 42 artículos. Es decir, los que compraron lo llenaron bastante.

Este valor impacta si se lo compara con el ticket promedio del supermercado, que alcanzó los $405,38 en el primer trimestre de 2017, según un relevamiento de Kantar Worldpanel.

Si bien hay que tener en cuenta que las promociones suelen traccionar más ventas que las habituales también se debe destacar que las compras en los supermercados también suelen concretarse cuando se proponen rebajas.

El monto total durante estos tres días también superó la compra media que se realiza en el hipermercado y que, según los datos de la misma consultora, fue de $560 en el mismo período.

Otro punto que explica su evolución es que a medida que se incorporan nuevas generaciones a la actividad económica, se produce un impacto directo en las ventas on line. Los menores de 25 años no disfrutan de ir al supermercado, por ejemplo, y lo resuelve a través de Internet.

De hecho, entre las mediciones realizadas en esta edición se determinó que los millennials -jóvenes de 25 a 34 años- fueron los que más visitaron la página oficial de las ofertas para saber qué aprovechar.

A esto se suma que hay cada vez más supermercados vendiendo alimentos en el Hot Sale, lo que permite ampliar la presencia en las provincias y, por ende, el caudal de ventas.

“El consumidor está más habituado a comprar por Internet, y entonces suma nuevos rubros. Durante estas acciones, se activan clientes nuevos de supermercados en e-commerce”, afirmó Patricia Jebsen, gerente de omnicanalidad de Cencosud, propietaria de Jumbo, Disco y Vea.

Para la experta la situación del país también hace que la gente busque precios “y aproveche los descuentos que encuentra para ahorrar”.

Walmart, Jumbo, Disco y Vea fueron las cadenas de supermercados que ofrecieron distintos alimentos y productos de limpieza e higiene personal en estos días de oferta. El resto de los jugadores de este sector que participaron de la promoción fueron Carrefour, Día y La Anónima pero sólo lo hicieron en la categoría de electrónica y electrodomésticos.

La decisión de iniciar su actividad en la venta online con estas categorías responde al hecho de que, tradicionalmente, son las que mejor se mueven en el mundo digital. Y prueba de ello es lo que sucedió, en estos tres días, en MercadoLibre.

En la principal plataforma de comercio electrónico de la Argentina no sólo la categoría de electrónica volvió a tener su mejor comportamiento sino que, este año, el primer lugar se lo llevó el calzado.

Allí se vendieron por cada minuto:

– Seis pares de zapatillas
– Cinco celulares
– Cuatro televisores por minuto
– Tres equipos de aire acondicionado
– Una notebook 

Los datos que fueron aportando, en estos días, los distintos participantes fueron consistentes.

Las grandes cadenas de retail dieron cuenta del buen desempeño que tuvieron sus categorías, aún cuando Fravega ofrece por comercio electrónico productos que no tiene en sus locales físicos, como ropa blanca, muebles de jardín y productos para el hogar y la decoración.

Un consumidor más maduro, hasta en la Red
Si a nivel de consumo en general, y debido al obligado efecto de ajuste que provoca la inflación en el bolsillo, se habla de un consumidor más austero, desde la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) comienzan a referir a un consumidor más maduro. Ambos comportamientos van de la mano.

Los organizadores celebraron los buenos indicadores alcanzados. “Este año es el cuarto evento y nos encontramos con usuarios maduros, informados y dispuestos a disfrutar de las verdaderas ofertas que se encontraron en estos tres días. Estamos convencidos de que este año el e-commerce seguirá creciendo y rompiendo récords en la Argentina”, aseguró Gustavo Sambucetti, presidente de la CACE.

La madurez se notó tanto entre aquellos usuarios que advertían de descuentos que no lo eran, como de los que hicieron el trabajo previo para encontrar el mejor precio -y aprovechar la pestaña de Megaofertas para simplicar la búsqueda- y hasta los que, en una especie de servicio a la comunidad, colaboraron con información que facilitaba la comprobación, o no, de las rebajas aseguradas.

Tal fue el caso de la página de Ciberprecios que listó los valores de los productos ofrecidos por las grandes cadenas de retail -Fravega, Garbarino, Compumundo y Musimundo- antes y durante el Hotsale y que permitió ver en dónde había ofertas reales y en dónde no.

En cuanto a facturación, los segmentos que más vendieron fueron pasajes de avión al extranjero, televisores y equipos de telefonía móvil, según los datos oficiales.

“Los vuelos internacionales fueron los productos que más se comercializaron. Cambió el mix de destino en comparación con 2016, cuando se optó por los viajes exóticos. Ahora, Santiago de Chile, Río de Janeiro, Miami, Madrid y Barcelona fueron los más elegidos, pues totalizaron el 45%” de las ventas, señaló Martín Romano, CEO de Atrapalo.com. La compañía vendió en los tres días del Hot Sale el equivalente a 16 días.

El ejecutivo explicó que otra diferencia que se advirtió es que mientras en 2016 se compró mucho paquete o vuelo para viajar en noviembre o diciembre, ahora se optó más por hacerlo entre mayo y agosto. No se anticipó tanto el viaje”, aclaró.

La financiación en 18 cuotas, y hasta 24 cuotas sin interés en algunos casos, fue un gran motorizador de las ventas. Inclusive aquellas alternativas que brindaban hasta 50 cuotas, aunque con interés.

Si bien no la categoría viajes y turismo no copó los cinco primeros lugares en cantidad de unidades vendidas, sí lo fue en términos de facturación, justamente por los valores involucrados en el rubro.

Consistente con los medios de pago
Las buenas ventas tuvieron su corolario en los medios de pago involucrados, sea de manera directa o indirecta.

“En la edición 2017 del Hotsale se procesaron 74% más de pagos por Mercado Pago que en la edición 2016″, señalaron desde Mercado Libre. Si bien advirtieron que la de esta oportunidad duró tres días contra dos del año pasado, el incremento en el uso del sistema superó por demás el hecho de que la actividad promocional haya sido un 33% más extensa en el tiempo.

En retail, el uso de los medios de pago electrónico se incrementó un 20% en el segmento de retail, mientras que el segmento de viajes creció 26% en cantidad de transacciones procesadas, respecto de lo ocurrido en 2016, detalló Ingenico ePayments, una empresa que brinda servicios de procesamiento de pago (SPS).

La financiación se concentró las alternativas de uno a tres pagos. En el segmento de retail el 54% optó por las tres cuotas, mientras que en viajes el 33% se concentró entre las 6 a 12 cuotas, de acuerdo a los datos de la misma empresa.

La movida que se concretó entre el 15 y el 17 de mayo se extendió de la mano de muchos de los participantes hasta el viernes. Algunos decidieron continuar ofreciendo sus productos bajo la chapita de Hotsale. Otros, la cambiaron e identificaron la promoción como Hot Week.

La CACE advirtió que, aunque muchos actores continuarían con las ofertas, ya no habría la fiscalización que, durante los tres primeros días, realizó la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Las nuevas ventas dependerán, en estos días posteriores, ya no sólo de la madurez de los compradores sino también de la de los vendedores on line.

IProfesional


Autor

Emiliano Schwartz

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