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¿Cuotas o rebajas? Crecen las ofertas de pago al contado en la guerra de las promociones

El impacto de la suba de tasas modificó el esquema promocional en muchos rubros, especialmente aquellos que tienen un ticket promedio alto, como indumentaria y electrónicos. Por esos mayores costos del crédito, que se trasladan a las cuotas, los comercios se inclinan por ofrecer importantes descuentos por el pago en efectivo o tarjeta de débito, como forma de impulsar la demanda. Desde una cadena de electrodomésticos aclaran que los planes en cuotas continúan, pero aclaran que el alza del costo del financiamiento de bancos y tarjetas se traslada al consumidor.

En líneas generales y dentro de este contexto recesivo, la artillería promocional no cede. Pero es notorio el avance de las ofertas basadas en las rebajas por pago al contado o en un solo pago con débito. La razón es simple y tiene que ver con la suba de las tasas y con la demora de bancos y tarjetas de crédito en liquidar las ventas. Una operación con débito es acreditada por el comercio a las 72 horas. Las de crédito, 18 días. “Con una tasa del 60% y la alta volatilidad es lógico que se priorice el cash, porque se cobra más rápido”, explican fuentes del sector comercial y financiero.

“En momentos críticos como el actual, hacerse con el dinero rápidamente es vital. Muchas cadenas de pago están rotas o a punto de romperse”, introduce Fernando Aguirre, vocero de la Federación Argentina de Supermercados. Y agrega que “las promociones con tarjeta de crédito pierden atractivo porque además del descuento (compartido con el banco emisor), el súper recibe el dinero tres semanas más tarde, o más”.

Los comercios padecen el doble impacto de la contracción de la demanda y la necesidad de dinero para afrontar los costos de la operación: salarios, proveedores e impuestos. “El cambio de las promociones es por la necesidad de liquidez y observamos un estiramiento en la cadena de pagos, particularmente en el segmento pyme”, grafica Pedro Cascales, de la CAME. El directivo explica que al canje de cheques se le aplica una tasa de entre 40 y 50% anual, pero “hay cuevas que cobran entre 7 y 10% mensual”. Por caso, por un cheque de $1.000 a 30 días, el comercio recibe $930, en el mejor de los casos.

Según la propia CAME, las ventas minoristas cayeron en junio 4,2% frente a igual mes del año pasado. Y un 2,8% en el acumulado del año. Los rubros más castigados fueron marroquinería (-7%), electrónicos (-4,9%), indumentaria (-4,8%), calzado (-4,7%) y alimentos y bebidas (-1,1%).

“Los planes con tarjeta tiene tasas implícitas incluidas. Sin embargo, hay comercios que deciden trabajar igual con plástico, en algunos casos con rentabilidad negativa, pero que resulta menos oneroso que pagar el descubierto”, describe Mario Grinman, secretario de la Cámara Argentina de Comercio. A esta difícil coyuntura el directivo añade los temas impositivos: “Por una venta de $100, el comerciante recibe $87, descontado el pago de la comisión de la tarjeta, IVA, Ganancias e Ingresos Brutos”.

Desde el sector financiero advierten que, pese a todo, las ventas con tarjeta no se resintieron. “No observamos una caída de consumo con plásticos. Lo que sí ocurre es que en junio cayeron 30% las ventas en dólares, por la contracción de la demanda del turismo al exterior y la compra de pasajes”, dice Maximiliano Coll, gerente de Marketing del Banco Ciudad. A diferencia de los privados, la banca pública amplió su menú de opciones a tasas subsidiadas para alentar el consumo.

Lo cierto es que los portales e-commerce de las cadenas de electrodomésticos están encabezados por promociones con bancos públicos (25 y 12 cuotas sin interés) y otras basadas en productos puntuales, con descuentos de hasta el 50% al contado.

Una fuente del sector subrayó varias cosas, entre ellas que no se cortó la financiación al cliente, que los programas como “Ahora 12” y las promos de los bancos públicos son estímulos importantes, pero advierte que los costos de financiación y los plazos de liquidación a los comercios subieron. “Pasamos de cobrar a las 48 horas a 10 días”, se lamentó.

Cada segmento tiene su lógica. A contramano de otros rubros, aerolíneas y portales especializados en turismo se lanzaron los últimos días a ofrecer ventas de pasajes en cuotas sin interés en forma muy agresiva. Otros mercados, como el de los autos, con el cambio de escenario modificaron sus promociones. “Cada compañía decide según su balanza financiera y sus metas de importación y exportación con Brasil”, explicó un ejecutivo de Ford.

Resignados a no cumplir con la meta del millón de unidades vendidas en el mercado interno este año, las marcas focalizan sus promos (bonificaciones y cuotas sin interés) en algunos modelos específicos. Por caso, Volkswagen hace equilibrio con ofertas mixtas entre financiación con tasas bajas, bonificaciones y descuentos en algunos casos puntuales, “todo con el fin de mantener el volumen y mover el stock”, dijeron desde la empresa alemana radicada en Pacheco.

A esto se suma la devaluación. Los precios de los electrodomésticos en general (heladeras, cocinas y lavarropas) aumentaron en mayo 5,4%, “lo que representa el doble de la inflación general”, grafica Eduardo Echavarría, de la consultora GfK. Este analista cree que en el próximo bimestre (junio, julio), las estadísticas comenzarán a reflejar las nuevas condiciones de un sector muy dependiente del crédito. “En escenarios con precios tan volátiles, se superponen diversas estrategias”, dice. Echevarría, por un lado, cree que con la suba del costo del financiamiento “es muy difícil mantener el nivel de ventas”. Pero por otro lado remarca que los bienes durables son considerados como “un buen refugio para defender el ingreso”.

Para la indumentaria, la situación resulta muy compleja. Para los expertos, es un rubro con demanda muy elástica y es uno de los primeros en reaccionar a la baja en tiempos de crisis. Fabricantes, marcas y locales intentan compensar una temporada de mediocre a mala con promociones sustentadas en el pago efectivo y las cuotas a muy corto plazo. Por ejemplo, rebajas del 20% al contado, o financiación en dos cuotas sin interés, como mucho. Entre la caída de ventas y la suba de tasas, en el rubro remarcan los problemas en la cadena de pagos y sostienen que “hoy es tan difícil vender como cobrar”.

El mundial de los televisores: se compró uno cada 6 segundos y ahora liquidan el resto

“Muchos comercios, sobre todo las pymes, están necesitados de liquidez. En rubros muy castigados, como el textil y el calzado, esas dificultades se pueden sintetizar con dos datos: la cantidad de cheques rechazados y las empresas concursadas”, sentencia Cascales, de la CAME. Al menos en el rubro indumentaria, se conoce que hay tres marcas líderes (Legacy, Wanama y John L. Cook) que solicitaron en la Justicia el concurso de acreedores para renegociar sus deudas.

De todos modos, el secretario de la CAC, Mario Grinman, desdramatiza. “Los cheques rechazados aumentaron y hay problemas en la cadena de pagos. Pero son problemas de coyuntura. No estamos en 2001, ni por asomo”, dijo en forma tajante.

Estímulos de la banca pública al consumo

Se duplicó la cantidad de clientes en supermercados por la promoción del 50% de descuento, dicen en el Banco Provincia.

Se duplicó la cantidad de clientes en supermercados por la promoción del 50% de descuento, dicen en el Banco Provincia.

Con intencionalidad política y para contrapesar la caída del consumo, la semana pasada el Banco Provincia relanzó la promoción de descuentos del 50% para compras en supermercados. Implementado por primera vez en 2017, en plena la campaña electoral, en esta ocasión el beneficio se concentra en artículos masivos (alimentos, bebidas y limpieza) y productos del programa Precios Cuidados, y cubre compras de hasta $1.500 con tarjetas de crédito o débito emitidas por el BaPro.

“El primer miércoles de la promo fue un éxito, con supermercados que duplicaron o triplicaron la cantidad de clientes”, dijeron desde la entidad. Estos son los primeros números que se difunden de la promoción. Sin embargo, el objetivo son los segmentos de la población con menor poder adquisitivo. “El 63% de los clientes que usaron este beneficio en 2017 tenían ingresos de entre $2.000 y $30.000 por mes”, revela un informe del BaPro. Este año se sumaron otros supermercados (Coto, Disco, Jumbo y Vea) y está disponible en 390 puntos de venta de la Provincia y la Capital Federal.

La promo del 50% es la última pero no la única iniciativa que toma la banca pública para afrontar el nuevo escenario económico, marcado por la suba de tasas, la alta inflación y la pérdida de poder adquisitivo del salario. Todo a contramano de lo que ocurre con bancos privados y tarjetas, que trasladan los mayores costos financieros a las cuotas. Igual, los planes oficiales con tasas subsidiadas, como el Ahora 12, no zafan. El vocero de la CAME, Pedro Cascales, dice que hoy “la tasa del Ahora 12, que abarca planes de 3 a 18 cuotas, oscila entre 33,4% y 44%” .

Maximiliano Coll, gerente de Marketing del Banco Ciudad, remarca el interés de la entidad en mantener las cuotas como parte de su estrategia de fidelización. “El argentino está acostumbrado a los planes sin interés. Tenemos hasta 12 cuotas sin recargo para la compra de electrodomésticos, por ejemplo”, explicó el ejecutivo. Con respecto a la retracción de los bancos privados, Coll sostiene “no tenemos la misma lógica de rentabilidad. Un cliente con plan sueldo es muy valioso y las tarjetas, como los préstamos, operan como compensación”, dijo.

Mario Grinman, secretario de la Cámara Argentina de Comercio, sostiene que la suba de tasas impacta negativamente, pero que a muchos consumidores los planes resultan atractivos. “Si la cuota establecida es fija, aunque los intereses sean altos, les sirve”, interpretó el directivo.

Autos: guerra de tasas contra la caída de ventas

A comienzos de año, la industria automotriz proyectaba alcanzar el récord de un millón de unidades vendidas. Durante el primer cuatrimestre, la ilusión se mantenía, pero la suba del dólar y las tasas modificaron el panorama y ya se observan síntomas de desaceleración. Para afrontar la contracción, marcas y concesionarios focalizaron los esfuerzos promocionales en algunos modelos puntuales, con créditos hasta 18 meses a tasa cero y un dólar de $25. “Hoy no somos rentables con el Ford Ka, que es importado desde Brasil y se paga en dólares. Pero compensamos esa pérdida con el margen que generan productos más caros, como el Focus y la Ranger”, dijo un ejecutivo de Ford.

Clarín

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“Los nuevos ejes del consumo por el alza del dólar y las tasas”

El consumo masivo cayó 1% en el primer trimestre del año.

Al ser consultado sobre las perspectivas del consumo en el nuevo escenario económico, el dueño de una importante cadena de supermercados encoge sus hombros y rezonga: “¿Qué quiere que le diga?, no soy mago”. En casi todos los rubros (de autos y motos a los alimentos y bebidas), estudian o toman medidas para contrarrestar los efectos de la suba del dólar y las tasas en sus negocios. Con matices, fabricantes, cadenas comerciales y marcas prevén una desaceleración en la demanda, suba de precios y un encarecimiento del crédito, por lo menos en el corto plazo. Hay varios indicios al respecto: ya hay comercios que recortan o suspenden los planes en cuotas, mientras que otros actualizan“preventivamente” sus listas de precios. “Es real que hubo aumentos por la devaluación, pero también están los ajustes de naftas, tarifas, salarios y los mayores costos del endeudamiento”, razona Damián Di Pace, director de Focus Market.

El escenario actual, con la incertidumbre propia de una corrida cambiaria, contrasta los buenos registros del consumo del primer trimestre del año. Según un relevamiento de la consultora W, salvo artículos masivos (-1%) y ropa (-2,3%), hubo subas importantes en las ventas de propiedades (33%), turismo interno (20%), autos (18%), turismo al exterior (17%), electrodomésticos (16%) y motos (14%). “En el sector de bienes durables, esta turbulencia impacta en las ventas y en la confianza del consumidor”, dice Luis Galli, CEO del fabricante de electrónicos Newsan.

Cada sector merece un análisis particular, aunque el aumento de precios es algo más generalizado. “Dentro de los concesionarios hay mucha confusión ya que no todas las terminales nos pasan las listas, por lo cual no sabés a qué precio vas a reponer”, subraya Gustavo Bassi, presidente de la división Motos de la ACARA, la cámara sectorial. Tras cerrar 2017 con más de 690.000 unidades patentadas, el sector proyectaba superar el récord de 2013 (718.000), pero Bassi sostiene que si bien “arrancamos bien el año notamos una caída en las tasas de crecimiento por la incertidumbre”.

Al igual que las motos, los precios de los modelos de autos más vendidos aumentaron 15% promedio en los primeros 5 meses de 2018. “Más que por la inflación, los autos ajustan por el dólar. Pero estos aumentos están por debajo de la devaluación de los últimos días”, explica un concesionario. A inicios de año, la industria proyectaba alcanzar el récord del millón de unidades vendidas, pero la crisis introdujo serias dudas al respecto.

En líneas generales, automotrices y concesionarias esperan un enfriamiento para el segundo semestre, un traslado gradual de la devaluación a los precios y mayor cautela por parte del público. “En este contexto, es difícil alcanzar el millón de unidades”, opina la mayoría. Desde Ford discreparon: “La movida del dólar no modificó la proyección y por ahora la mantenemos”, dijo una fuente calificada de la compañía.

El economista Nicolás Alonso, de la consultora Ferreres & Asociados, interpreta que para entender el contexto actual, más allá del dólar y las tasas, “lo estructural es el impacto de la suba de tarifas, que va ganando peso en la canasta del consumidor”. Y añade que, por el momento, “la turbulencia podría moderar un poco la venta de bienes durables, shoppings y supermercados”.

Con la movida del dólar, la mayoría de las consultoras corrigió sus proyecciones de inflación (para arriba) y crecimiento (para abajo) para el año. Galli, de Newsan, observa un panorama más complicado para el sector, pero sin tanto dramatismo. “Hasta marzo, había cuotas, baja de precios (por la reducción de impuestos internos y la mayor oferta de productos) y las ventas de electrónicos y electrodomésticos venían bien arriba”, dice. El alto ejecutivo cree que el consumo puede caer por “el recorte de las cuotas y el menor poder adquisitivo del salario”. Igual, destaca que por el efecto del Mundial, “las tevé se están vendiendo muy bien”.

La doble cara de las propiedades

“Las ventas de propiedades continuará creciendo”, dicen los expertos.

La venta de inmuebles continúa en ascenso, con el impulso del boom de los créditos hipotecarios. Hay varias lecturas al respecto y ninguna es lineal. Desde los bancos distinguen dos efectos sobre la suba del dólar. “Entre los que ya se otorgaron y requieren una mayor cantidad de pesos para efectuar la compra, se hace una nueva evaluación crediticia sobre la relación ingreso-cuota”, sostuvo una fuente del Galicia, pero aclaró que en donde sí impactó fue en las líneas tipo Procrear. “Nos están pidiendo prórrogas para efectuar la compra a la espera de que el dólar se acomode”.

Germán Gómez Picasso, director de Reporte Inmobiliario, resalta que el alza del dólar era algo previsible y que no afectará sustancialmente al sector. “Estamos en la Argentina y en unos días, ni bien la gente se acostumbre a los nuevos valores, vuelve al mercado”, dijo. Por otro lado, este especialista aclara que “es posible un enfriamiento en una demanda que venía creciendo exponencialmente. Vamos hacia un mercado más selectivo y realista, pero partiendo de niveles altísimos. En ventas de propiedades, marzo de 2018 fue el mejor mes desde 2007”, concluyó.

Mariano Lamothe, director de Abeceb, sostiene otro aspecto clave, tanto para las hipotecas como para los créditos en general: la decisión del BCRA de elevar las tasas al 40% para frenar al dólar. Para este economista, “la principal consecuencia es un escenario de tasas altas, que impacta en créditos para la compra de viviendas como para el consumo”. Al mismo tiempo, Lamothe anticipa “un año difícil” y recomienda observar “qué nivel de la devaluación del dólar se traslada finalmente a los precios en bienes como autos, motos y electrodomésticos”, todos rubros muy dependientes de la importación.

La carrera salarios-precios

Lamothe añade otro factor, el poder adquisitivo de los sueldos frente a la inflación. “En el mejor de los casos -puntualiza- las mejoras salariales podrían equiparar la suba de precios. Es algo diferente a lo que ocurrió en 2017, donde hubo una recuperación del poder de compra, una expansión del financiamiento sumado al retraso cambiario, todos factores que potenciaron al consumo”.

El sector de los productos masivos (alimentos, bebidas, limpieza y tocador) ya era complicado. Un estudio de Kantar Worldpanel indicó que las ventas cayeron el año pasado 1% y las perspectivas para 2018 no son mejores, con la inflación acelerando al compás del dólar, ajustes tarifarios y los mayores costos comerciales, entre otros. Un estudio reciente elaborado por la consultora Focus Market a través de Scantech, registró que en abril los precios subieron en promedio 3,4%.

El informe abarcó un total de 180 categorías de productos en 515 puntos de venta en todo el país. “Las categorías que más aumentaron desde marzo son las de alimentos, bebidas e infusiones porque las categorías de limpieza e higiene no tienen tanto colchón para aumentos ya que la demanda está muy caída”, interpreta el consultor Damián Di Pace.

Sólo en el mes de abril, según Focus market, las 10 de categorías de productos que más aumentaron fueron las galletas (15,6%), gaseosas (15,3%), leche (12,4%), cervezas (9,6%), cigarrillos (8,9%), yogures (7,1%), yerbas (6,7%), aceite (6,7%), detergentes (6,3%) y pastas secas (6,2%). En sintonía, una fuente del segmento mayorista destacó que en los últimos días le llegaron nuevas listas de precios, con alzas promedios de entre 5 y 6%. “Las más fuertes fueron las harinas (15%) y los aceites (10%)”, dijo.

Las conductas de compra en tiempos turbulentos

El consumo masivo cayó 1% en el primer trimestre del año.

“En tiempos de crisis, de turbulencias, el consumo se paraliza a la espera de estabilidad. El comportamiento de compra apunta a satisfacer las necesidades básicas (alimentos y bebidas) y espaciar los artículos de limpieza y tocador”, explica Diego Gizzi, analista especializado de la consultora Nielsen. “Si la situación se prolonga —añadió— el consumidor cambia de categorías, sustitutos y hasta de canales para efectuar las compras básicas”.

La interpretación de Gizzi, en términos generales, coincide con la mayoría de las consultoras especializadas en consumo masivo. Esos “efectos paralizantes” se repitieron inesperadamente el martes pasado, en el 16º Encuentro Nacional Retailer, un foro que trata y analiza las problemáticas y los desafíos de las cadenas comerciales: supermercados, mayoristas, tiendas de electrodomésticos y grandes proveedores. Minutos antes de la apertura, el Gobierno anunciaba el inicio de las negociaciones con el FMI, en un intento más por contener al dólar.

En su discurso inaugural, Gustavo Lopetegui, secretario de Coordinación de Políticas Públicas, incluyó el tema: “Recurrir al FMI es una alternativa provisoria para seguir creciendo”, dijo, frente a una platea expectante compuesta por dueños y altos ejecutivos de supermercados, analistas y empresarios vinculados al comercio minorista, entre ellos Sebastián Miranda (Farmacity), Federico Braun (La Anónima), Antonio Coto Gutiérrez (Día%) y Manuel Sánchez Gómez (Frávega).

El evento, una tradición para las empresas del sector, se desarrolló en el Hilton. Como antesala, Lopetegui compartió un almuerzo con unos 30 empresarios y ejecutivos de multinacionales, ansiosos por conocer detalles del acercamiento con el Fondo. “Lopetegui sostuvo que era una medida para defender el gradualismo y respondió preguntas”, dijo al Económico uno de los asistentes. Y agregó que el funcionario “prometió reforzar los controles de la AFIP al comercio informal”, una de las grandes preocupaciones de las cadenas.

Los efectos de la corrida cambiaria, la suba de precios y los ajustes tarifarios vienen impactando en los hábitos de compra. Un informe mensual que elabora Ipsos para Thomson Reuters indica que la confianza del consumidor cayó en abril 5,6%, el nivel más bajo desde el mismo mes del año pasado. La muestra relevó la opinión de 500 personas acerca de las condiciones financieras personales, las expectativas económicas, el clima de inversión y el empleo. “Es muy probable que en la próxima medición registre una nueva caída”, interpretó Brenda Lynch, de Ipsos.

Expertos en consumo masivo predicen un escenario negativo para 2018 para las ventas. Son pronósticos previos a la crisis. Nicolás Alonso, de la consultora Ferreres & Asociados, sostiene que más allá de la devaluación existe “un tema estructural para entender el consumo, que es la mayor consideración del cambio de precios relativos, que va ganando peso en la canasta”. Guillermo Oliveto, de la consultora W, sostuvo que el tema tarifas es un factor clave de la era Macri y que las personas asumieron. “Hay y habrá que pagar lo que durante 12 años fue gratis”, sentenció.

Clarín

 

“Con el consumo planchado, sólo vende el que baja los precios”

Con el consumo planchado, sólo vende el que baja los precios

Mientras el consumo no reacciona, solo ganan volumen de ventas los productos que bajan de precio o aumentan menos que la inflación. En este contexto, las grandes cadenas y los bancos retoman las promociones y los descuentos para lograr reactivar las operaciones. Autos, turismo, insumos de construcción y algunos alimentos son los rubros que logran consolidarse.

Según la consultora Kantar World Panel, el consumo en supermercados y comercios minoristas cayó 5% en mayo y el semestre se perfila a cerrar con una baja del 4%. Pero en ese panorama hay algunos productos que dan mejor pelea que otros. Un relevamiento de CAME muestra que las ventas de los comercios minoristas descendieron en mayo 2,3% contra el mismo mes del año anterior, aunque la baja fue despareja. Mientras en marroquinería la pérdida fue del 4%, en alimentos y bebidas la disminución fue del 0,5%.

Los segmentos que menos subieron de precio son los que menos caen en las ventas. El índice de precios al consumidor de la ciudad de Buenos Aires aumentó 66% entre septiembre de 2015 y abril de este año, con un fuerte impacto de las tarifas de servicios públicos. En ese período, el ítem alimentos y bebidas subió 56%, con picos del 96% para el aceite. Entre los rubros que más aumentaron están las bebidas alcohólicas (90%) y el tabaco (109%).

Desde los supermercados admiten que sigue siendo un año difícil. “El consumidor actual está más orientado a precio. Extiende a las compras diarias, como a los alimentos secos por ejemplo, la conducta que antes reservaba para cosas más grandes, como los electrodomésticos: sólo compra cuando ve una oportunidad buena“, dice Juan Pablo Quiroga, encargado de comunicaciones de WalMart.

“Los productos que mejor resisten la depresión del consumo son los alimentos secos y harinas, yerba, azúcar, leche y aceite. Esos tienen mucha rotación. La contratara de los que caen sustancialmente son bebidas, perfumería y limpieza, donde hay mucho movimiento a segundas marcas y marcas propias. Si bien el consumo viene cayendo en los últimos meses, la merma es menos pronunciada mes a mes, debería mejorar el volumen antes de fin de año”, señala.

La demora en la reactivación del consumo hizo que los bancos y las grandes cadenas volvieran a poner sobre la mesa los grandes descuentos y los pagos en cuotas. En esa línea el Banco Provincia anunció que les dará a sus clientes un descuento del 50% en las compras en supermercados, con un tope de $1.500 mensuales. Y cadenas como Carrefour reinstalaron las cuotas sin interés para las compras de electrodomésticos, el sector que venía más golpeado por la crisis.

El dólar quieto suma atractivos frente a una inflación que suma 10,5% en lo que va del año. Desde la consultora Ecolatina remarcan que “en las familias de ingresos medios y altos el atraso cambiario está impulsando la compra de numerosos bienes dolarizados“.

Es el caso de la venta de autos nuevos, que aumentó 31,4% en lo que va de 2017.

El atraso contribuyó a que el turismo zafara de la caída. Datos del Indec muestran que en los primeros cuatro meses del año salieron del país 1.300.000 personas, una suba del 13,2% respecto del mismo período de 2016. El año pasado se había llegado a un récord de 3,34 millones de viajeros que este año se volverá a superar. Una muestra de esto es que en mayo la cantidad de pasajes vendidos por las líneas áereas aumentó 18% y se superaron los 2 millones de pasajeros al mes. La intención del Gobierno es duplicar ese número, low cost mediante, para 2019.

Los datos dan cuenta también de que hay una divergencia entre el consumo de los argentinos dentro y fuera del país. Ecolatina detalla que en el primer trimestre del año las compras con tarjeta de crédito en dólares crecieron 40% interanual, pero en pesos sólo aumentaron 28%. “Esto evidencia la influencia del atraso cambiario en las decisiones de compra de las familias. También se observaron incrementos significativos en el sector inmobiliario, donde las escrituras en CABA crecieron cerca de 62%, tras subas considerables en 2016”.

De acuerdo al Colegio de Escribanos, la cantidad de escrituras que se hicieron hasta el cuarto mes del año (14.985) constituye el registro más alto desde 2011. Parte de este alza se explica por la proliferación de las hipotecas bancarias que ya alcanzan al 21,2% del total de operaciones.

La buena performance del sector de la construcción también se refleja en la venta de insumos como el cemento, que aumentó 7,7% en los primeros cinco meses, mientras que el índice Construya muestra una suba del 14% en mayo y del 3,5% en el año.

El dólar en sí mismo también le gana a la baja del consumo. En el primer trimestre, la compra minorista de esta divisa (menos de US$10.000) alcanzó niveles récord con US$3.403 millones. “Si bien una parte del consumo está reactivándose, el dólar barato y una política de comercio internacional más abierta está generando que el incremento del gasto de las familias se destine a bienes dolarizados, por lo que el efecto positivo del consumo sobre el aparato productivo es acotado”, indica Ecolatina.

Vuelven las cuotas y las promociones para empujar las ventas

Los supermercados y las grandes marcas van rediseñando su estrategia para adaptarse a un mercado que no termina de despertarse.

Pablo Rego, director de marketing de Carrefour, cuenta que la cadena armó una canasta de 800 productos “hipergarantizados”, reforzando el compromiso de ofrecer el precio más bajo. A esto se suman promociones como el Carrefour Black del último fin de semana que “permiten garantizar que categorías relevantes para el consumidor sean accesibles”.

Rego señala que las categorías de electrodomésticos son las que más han sufrido en los primeros meses del año y por eso “a partir de abril retomamos las 12 ó 15 cuotas sin interés, que permitieron una remontada muy fuerte de esas categorías”.

En los últimos años Carrefour abrió cerca de 400 tiendas express para adaptarse al cambio de costumbres de los consumidores. Para mantener vivo el formato de los hipermercados, las promociones son esenciales.

“El formato hipermercado naturalmente necesita un atractivo adicional. Eso incluye un surtido muy amplio con diversas marcas, y también de acciones promocionales muy dinámicas”, puntualiza.

Desde WalMart, Juan Pablo Quiroga señala que la cadena no ofrece megadescuentos, sino que “nuestro esquema es tener el precios bajos todos los días. Buscamos ofrecer una canasta de 400 productos con mucha rotación y más baratos que toda la competencia“.

La pérdida de poder adquisitivo del año pasado reforzó los cambios de hábito de los consumidores que visitan cada vez menos los hipermercados y se vuelcan a los locales de cercanías.

“El hiper viene perdiendo participación en todo el mundo. A nosotros nos afecta un poco más porque el consumidor ya no hace la gran compra mensual, solo hace la reposición de entre 12 y 14 productos en algún lugar de cercanía. Por eso avanzamos con locales mpas chicos, como los Chango Más, las tiendas de descuento de Wal Mart, que tienen mejores resultados”, señala Quiroga.

“Somos bastante optimistas para este año. Si bien el consumo viene cayendo en los últimos meses, la caída es menos pronunciada mes a mes, debería mejorar el volumen antes de fin de año. La recomposición de las jubilaciones y los salarios mínimos se van a volcar la consumo, fundamentalmente a productos de almacén”.

A principios de año, cuando el Gobierno buscó sincerar los precios y puso freno a las cuotas sin interés, el mercado se resintió. “Cayó mucho el consumo de electrodomésticos y la facturación de ticktets altos. Pero en el último tiempo algunos bancos empezaron a lanzar líneas de financiación y eso debería mejorar el rendimiento de algunas categorías que estaban deprimidas de por sí”.

Del lado de los proveedores siguen apostando a que la recuperación llegará. Miguel Kozuszok, CEO de Unilever, dice que los segmentos que más sufrieron fueron los de cuidado personal, mientras que alimentos y limpieza funcionaron mejor. Y asegura que en mayo “ya se tocó piso”. Las ventas de la multinacional cayeron 4% en lo que va del año.

Desde una de las principales empresas de alimentos del país destacan que el 2017 sigue siendo un año “complicado”.

“Hubo una sensación de que por ahí se acomodaba un poco en marzo y en abril, pero las comparaciones contra el año pasado no están mostrando buenos resultados. Hoy las motos se venden, se recuperan los autos, pero cuesta que se acomode el mercado de fideos. Se rompió la lógica histórica, es algo difícil de entender”, apuntan.

Desde el sector indican que una explicación posible es que “parte del consumo se trasladó a los canales informales. Las ferias barriales y los locales que venden todo suelto fueron ganando peso. Pero aún así el consumo global sigue en baja. Las encuestas que miden paneles de consumo por hogares dan caída, incluso en las categorías más básicas”.

Un empresario de primera línea da un ejemplo concreto. “Fideos es lo que menos aumento ha tenido dentro de alimentos. No debe haber llegado a la mitad de la inflación acumulada en los últimos 20 meses. Y aun así no hay correlación con el volumen de ventas de fideos que hoy estamos teniendo. Con la yerba pasó lo mismo”.

Además de la pérdida de poder adquisitivo también se comprueba un cambio de hábitos. “El consumidor argentino estaba muy atado a la lógica de las ofertas. Entonces cuando encontraba buenos precios compraba para stockear. Hoy es al revés: si estoy stockeado, no compro. No van a los grandes supermercados porque no quieren comprar de más. Creció mucho la venta de cercanías y todos los discount. También impacta que los mayoristas han abierto la venta unitaria. La gente cree, y en muchos casos es cierto, que gasta menos de esta manera”.

Para este ejecutivo, la llegada de la reactivación sigue siendo incierta. “La gran incógnita es qué va a pasar con las paritarias. No tenemos claro adonde va a ir esa plata, si va a ir a consumo, a pagar cuotas atrasadas, o a ahorro”.

Clarín

 

“Balance del Hot Sale 2017: nuevos récords de ventas y batacazo en el rubro alimentos”

Los pronósticos fueron acertados. Además de haberse batido nuevamente el récord de ventas, en esta cuarta edición del Hot Sale se concretaron otras dos previsiones: alimentos y bebidas fue una de las categorías más elegidas y el ticket promedio se volvió más moderado.

En esta oportunidad el Hot Sale reflejó más fielmente lo que está ocurriendo con el consumo en general en la Argentina. El rubro de viajes y turismo siguió siendo uno de los cinco de mayor facturación por los montos involucrados en un viaje, pero no quedó en el top five de los productos más buscados, tal como ocurrió en las ediciones anteriores.

En cifras: en estos tres días de ofertas, que rondaron en promedio el 27,6%, se facturaron $3.446 millones, un 33% más interanual, a través de más de 1,2 millones de órdenes de compra. Hasta en este número hubo espacio para celebrar.

La estimación inicial hablaba de 1,1 millón de operaciones, es decir, un crecimiento de 10% sobre el millón registrado en 2016, de acuerdo a las mediciones que realizó Kantar TNS para la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

Alimentos y bebidas; calzado deportivo y no deportivo; indumentaria; pequeños electrodomésticos y televisores fueron los rubros más demandados.

¿Por qué el rubro alimentos viene creciendo tanto? Los especialistas en comercio electrónico explican que las ventas on line aún se mantienen con indicadores con fuertes alzas más allá de las coyunturas y por eso los índices que muestran son tan impactantes al mirarlos de un año al otro.

El ticket promedio en alimentos rondó los $1.651 (neto de impuestos), de acuerdo a un relevamiento inicial de la CACE al que tuvo acceso iProfesional.

El promedio por carrito se ubicó en torno a los 19 productos únicos, aunque en cantidad de unidades por cada uno de ellos el promedio rondó los 42 artículos. Es decir, los que compraron lo llenaron bastante.

Este valor impacta si se lo compara con el ticket promedio del supermercado, que alcanzó los $405,38 en el primer trimestre de 2017, según un relevamiento de Kantar Worldpanel.

Si bien hay que tener en cuenta que las promociones suelen traccionar más ventas que las habituales también se debe destacar que las compras en los supermercados también suelen concretarse cuando se proponen rebajas.

El monto total durante estos tres días también superó la compra media que se realiza en el hipermercado y que, según los datos de la misma consultora, fue de $560 en el mismo período.

Otro punto que explica su evolución es que a medida que se incorporan nuevas generaciones a la actividad económica, se produce un impacto directo en las ventas on line. Los menores de 25 años no disfrutan de ir al supermercado, por ejemplo, y lo resuelve a través de Internet.

De hecho, entre las mediciones realizadas en esta edición se determinó que los millennials -jóvenes de 25 a 34 años- fueron los que más visitaron la página oficial de las ofertas para saber qué aprovechar.

A esto se suma que hay cada vez más supermercados vendiendo alimentos en el Hot Sale, lo que permite ampliar la presencia en las provincias y, por ende, el caudal de ventas.

“El consumidor está más habituado a comprar por Internet, y entonces suma nuevos rubros. Durante estas acciones, se activan clientes nuevos de supermercados en e-commerce”, afirmó Patricia Jebsen, gerente de omnicanalidad de Cencosud, propietaria de Jumbo, Disco y Vea.

Para la experta la situación del país también hace que la gente busque precios “y aproveche los descuentos que encuentra para ahorrar”.

Walmart, Jumbo, Disco y Vea fueron las cadenas de supermercados que ofrecieron distintos alimentos y productos de limpieza e higiene personal en estos días de oferta. El resto de los jugadores de este sector que participaron de la promoción fueron Carrefour, Día y La Anónima pero sólo lo hicieron en la categoría de electrónica y electrodomésticos.

La decisión de iniciar su actividad en la venta online con estas categorías responde al hecho de que, tradicionalmente, son las que mejor se mueven en el mundo digital. Y prueba de ello es lo que sucedió, en estos tres días, en MercadoLibre.

En la principal plataforma de comercio electrónico de la Argentina no sólo la categoría de electrónica volvió a tener su mejor comportamiento sino que, este año, el primer lugar se lo llevó el calzado.

Allí se vendieron por cada minuto:

– Seis pares de zapatillas
– Cinco celulares
– Cuatro televisores por minuto
– Tres equipos de aire acondicionado
– Una notebook 

Los datos que fueron aportando, en estos días, los distintos participantes fueron consistentes.

Las grandes cadenas de retail dieron cuenta del buen desempeño que tuvieron sus categorías, aún cuando Fravega ofrece por comercio electrónico productos que no tiene en sus locales físicos, como ropa blanca, muebles de jardín y productos para el hogar y la decoración.

Un consumidor más maduro, hasta en la Red
Si a nivel de consumo en general, y debido al obligado efecto de ajuste que provoca la inflación en el bolsillo, se habla de un consumidor más austero, desde la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) comienzan a referir a un consumidor más maduro. Ambos comportamientos van de la mano.

Los organizadores celebraron los buenos indicadores alcanzados. “Este año es el cuarto evento y nos encontramos con usuarios maduros, informados y dispuestos a disfrutar de las verdaderas ofertas que se encontraron en estos tres días. Estamos convencidos de que este año el e-commerce seguirá creciendo y rompiendo récords en la Argentina”, aseguró Gustavo Sambucetti, presidente de la CACE.

La madurez se notó tanto entre aquellos usuarios que advertían de descuentos que no lo eran, como de los que hicieron el trabajo previo para encontrar el mejor precio -y aprovechar la pestaña de Megaofertas para simplicar la búsqueda- y hasta los que, en una especie de servicio a la comunidad, colaboraron con información que facilitaba la comprobación, o no, de las rebajas aseguradas.

Tal fue el caso de la página de Ciberprecios que listó los valores de los productos ofrecidos por las grandes cadenas de retail -Fravega, Garbarino, Compumundo y Musimundo- antes y durante el Hotsale y que permitió ver en dónde había ofertas reales y en dónde no.

En cuanto a facturación, los segmentos que más vendieron fueron pasajes de avión al extranjero, televisores y equipos de telefonía móvil, según los datos oficiales.

“Los vuelos internacionales fueron los productos que más se comercializaron. Cambió el mix de destino en comparación con 2016, cuando se optó por los viajes exóticos. Ahora, Santiago de Chile, Río de Janeiro, Miami, Madrid y Barcelona fueron los más elegidos, pues totalizaron el 45%” de las ventas, señaló Martín Romano, CEO de Atrapalo.com. La compañía vendió en los tres días del Hot Sale el equivalente a 16 días.

El ejecutivo explicó que otra diferencia que se advirtió es que mientras en 2016 se compró mucho paquete o vuelo para viajar en noviembre o diciembre, ahora se optó más por hacerlo entre mayo y agosto. No se anticipó tanto el viaje”, aclaró.

La financiación en 18 cuotas, y hasta 24 cuotas sin interés en algunos casos, fue un gran motorizador de las ventas. Inclusive aquellas alternativas que brindaban hasta 50 cuotas, aunque con interés.

Si bien no la categoría viajes y turismo no copó los cinco primeros lugares en cantidad de unidades vendidas, sí lo fue en términos de facturación, justamente por los valores involucrados en el rubro.

Consistente con los medios de pago
Las buenas ventas tuvieron su corolario en los medios de pago involucrados, sea de manera directa o indirecta.

“En la edición 2017 del Hotsale se procesaron 74% más de pagos por Mercado Pago que en la edición 2016″, señalaron desde Mercado Libre. Si bien advirtieron que la de esta oportunidad duró tres días contra dos del año pasado, el incremento en el uso del sistema superó por demás el hecho de que la actividad promocional haya sido un 33% más extensa en el tiempo.

En retail, el uso de los medios de pago electrónico se incrementó un 20% en el segmento de retail, mientras que el segmento de viajes creció 26% en cantidad de transacciones procesadas, respecto de lo ocurrido en 2016, detalló Ingenico ePayments, una empresa que brinda servicios de procesamiento de pago (SPS).

La financiación se concentró las alternativas de uno a tres pagos. En el segmento de retail el 54% optó por las tres cuotas, mientras que en viajes el 33% se concentró entre las 6 a 12 cuotas, de acuerdo a los datos de la misma empresa.

La movida que se concretó entre el 15 y el 17 de mayo se extendió de la mano de muchos de los participantes hasta el viernes. Algunos decidieron continuar ofreciendo sus productos bajo la chapita de Hotsale. Otros, la cambiaron e identificaron la promoción como Hot Week.

La CACE advirtió que, aunque muchos actores continuarían con las ofertas, ya no habría la fiscalización que, durante los tres primeros días, realizó la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Las nuevas ventas dependerán, en estos días posteriores, ya no sólo de la madurez de los compradores sino también de la de los vendedores on line.

IProfesional

“La reconversión del consumo: repunte lento y compras pensadas”

El consumo reflotará este año, según coinciden los analistas. Pero eso sí, no se alcanzarán las elevadas tasas que supo haber en algunos años de la era kirchnerista (un promedio de 7,5% entre 2003 y 2011): el crecimiento que ahora se estima estaría entre el 1,5% y el 2,3%. Ese esperado repunte será protagonizado por un consumidor que, acorde a los tiempos que corren, ha cambiado. Ya no es aquel comprador oportunista compulsivo de la “era K”, sino que se ha convertido en un sujeto más analítico, que piensa dos veces antes de decidir una operación.

En el primer año de la “era Macri”, con el Ahora 12 la gente compró más con financiamiento, pero no compró más en términos de volumen. Hubo un interregno a inicios de este año, con el lanzamiento de Precios Transparentes. La utilización del Ahora 12 había crecido un 35% entre enero de 2016 y el primer mes de 2017. A partir de la implementación de Precios Transparentes, en el primer bimestre el uso cayó un 25%. ¿Por qué? Porque, según los analistas, el 50% de los comercios trasladó el costo financiero de la operatoria al precio del producto, a diferencia de lo que desde el Gobierno se creyó que ocurriría en forma generalizada: que se transparentaría, en los planes de cuotas, un costo que antes no estaba explícito y que llevaba a elevar el precio de contado, que era el mismo que si se compraba en cuotas.

Miguel Braun, secretario de Comercio de la Nación, estima que el consumo este año va a crecer, fundamentalmente porque están aumentando los salarios reales y las jubilaciones (por el plan de reparación histórica). “La masa de dinero de los consumidores va a ser mayor y va a haber más demanda. Por supuesto que el crecimiento del consumo será moderado, pero constante durante varios años. Ese es el camino serio para hacer un país desarrollado y con más posibilidades para todos. Es muy difícil dar un número, pero creo que va a ser cercano al crecimiento del PBI”, dice el funcionario.

Marina Dal Poggetto, economista y directora de Estudio Bein & Asociados, opina que el consumo depende de que el salario le gane a la inflación. “Las paritarias serán clave, pero no tanto el número sino la forma, porque no es lo mismo que den un aumento de 24% en el primer mes a que lo den en el último. El arrastre que deja el año pasado es malo y vemos una recuperación baja del salario real, por lo que estimamos que el consumo en 2017 crecerá 1,5%”, afirma.

Para Daniel Artana, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el consumo va a crecer 2,3%. “La recuperación es bastante moderada, porque recién tendríamos salarios y jubilaciones ajustados por inflación (dos o tres puntos por encima del índice de precios) en el segundo trimestre. Entonces, recién empezaría en ese momento un rebote del consumo”, destaca.

¿Cómo se llega a este punto, luego de años de auge consumista? Guillermo Oliveto, presidente de Consultora W, señala que los programas proconsumo que gestó el kirchnerismo y que heredó el gobierno de Mauricio Macri tuvieron altos niveles de aprobación (tanto Ahora 12 como Precios Cuidados). “Esto expresa que cuando se trata del bolsillo no hay ideología, lo que hay es puro pragmatismo”, concluye el consultor.

En el último tiempo del kirchnerismo, con estancamiento y crecimiento muy moderado del consumo y altos niveles de inflación, la irrupción del Ahora 12 fue un paliativo que generó algo que no era muy común: comprar un pantalón o una camisa en 12 cuotas. El financiamiento siempre estuvo destinado a bienes de más valor, mientras que la indumentaria se manejaba con las promociones (“hijas” de la crisis de 2001/2002).

Todo esto gestó un consumidor con condicionamientos que lo llevaban a una manera de comprar prototípica de la “era K”. El dinero quemaba en las manos, no podían adquirirse dólares y había oportunidades de comprar a largo plazo. Eso volvió a la gente muy “cuotera”, de la mano de una inflación que licuaba esos pagos mensuales. “Por eso funcionó la idea del «sin interés», aunque las cuotas en la realidad tenían interés. Por otro lado, en toda esa época hubo un consumidor muy oportunista compulsivo. La gente decía un sinsentido: «ahorro consumiendo»”, analiza Oliveto.

Esto empieza a cambiar con la propuesta del nuevo gobierno, que promueve un cambio cultural y no sólo económico o de conductas cotidianas: pasar del corto al largo plazo; de cierta opacidad a una lógica de transparencia. En ese esquema aparece Precios Transparentes como respuesta microeconómica. Según una encuesta de la consultora W, al 55% de la gente le parece razonable esa medida de esta gestión y 20% desaprueba (el resto no sabe); pero el 70% no ve una baja del precio sustancial como habían imaginado.

De acuerdo con un estudio de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), 41,5% de los comerciantes minoristas implementó el programa Precios Transparentes. El 88% de los que lo implementaron lo hicieron ya desde sus comienzos.

¿Qué pasó entonces con el consumidor? Según Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, en principio (antes de Precios Transparentes) había una relación de pago 70% financiado y 30% contado, que luego pasó a ser 60% de contado y 40% financiado. “Dentro de la distribución del sistema de ofertas, el 43,9% de los comerciantes comenzó a aplicar descuentos pero por pago en efectivo (el 56% de ellos, a través de un 10% por pago en efectivo; y un 22% seleccionó algunos artículos para pago de contado efectivo). Al generar el comerciante el incentivo por pago contado o en efectivo, el consumidor pasó a comprar más en esa modalidad, debido a que los precios financiados tuvieron exhibición de costos financieros totales, que fueron desde 42% hasta 96%”, explica el consultor.

Todo esto puesto en un contexto nuevo, en el que el consumidor dice: “Antes compraba sin mirar, ahora me fijo en todo. Antes compraba mucho, ahora tengo que comprar bien”. Obviamente, eso es la respuesta a una caída del 7% del poder adquisitivo que se estima que hubo en 2016. Así, se forma el nuevo consumo “era Macri”: hay que empezar a pagar más por los servicios de gas, agua y electricidad; aparece la posibilidad del crédito hipotecario, y surge la lógica de no esperar un boom de consumo (Macri busca un crecimiento moderado, pero de largo plazo). En este esquema, para Oliveto, no hay “fiesta”: el consumo puede crecer sólo 2% este año.

La realidad es que se está pasando de un mercado de “demanda” a un modelo mucho más de “oferta”, donde la gente mira, está más atenta y más prudente. El mercado ya no está tan traccionado por la demanda acelerada por la inflación (a lo que hay que sumar una previsión de descenso progresivo del aumento generalizado de precios).

En este escenario, algunos sectores estaban más preparados para Precios Transparentes, como el de grandes electrodomésticos (en febrero, en algunas cadenas la venta creció 7%), mientras que en los electrodomésticos más chicos y según la medición de CAME, las ventas cayeron 5%. Según un relevamiento de Elypsis, sí bajaron los precios, un 8% promedio y en el 60% de los electrodomésticos (la medición incluyó 13.000 productos). Ahora, ¿dónde el plan no terminó de cuajar? En indumentaria y calzado, donde la medida cayó más de sorpresa.

Con la caída de ventas a la vista, el Gobierno da una vuelta de tuerca a sus herramientas para la financiación. Anteayer confirmó la instrumentación de planes de 3 y 6 cuotas sin interés, en rubros que venían a la baja en febrero, como indumentaria y calzado (habían caído 3,7% y 6,6%, respectivamente). Además, se extiende el plan Ahora 12 (e incorpora televisores), habilitando la posibilidad de que el comerciante coloque la leyenda “sin interés” en el caso de que él mismo absorba el financiamiento en el precio publicado.

Los planes de cuotas, donde fuentes del Gobierno insisten en que se emprendió una “cruzada” para terminar con el monopolio del mercado de financiamiento, son considerados por el oficialismo como una normalización del mercado de financiamiento, que va a acompañar el crecimiento del consumo, pero no será tan determinante como el ingreso que tengan las personas.

“Estas medidas son muy importantes, en un contexto donde el consumidor aún no tuvo acuerdo paritario y la inflación mostró síntomas de crecimiento en febrero y marzo (aunque se espera una desaceleración para los próximos meses). Esto lo que va a hacer es que el consumidor vuelva a comprar en forma financiada”, señala Di Pace.

En tanto, Eduardo Echevarría, responsable de Línea Blanca de la consultora GfK, tiene el pulso de lo que le dicen sus clientes, que son los principales retailers del país. “El Ahora 12 fue útil, pero no era para todos los modelos, servía para algunos casos específicos. En una economía con inflación, poner un plan Ahora 12 es un golazo. Después se ve quién pone cada parte. Ésa fue una modalidad útil para línea blanca, porque ésta es una categoría que necesita financiamiento para poder dinamizar sus ventas”, comenta.

El mercado, según analiza Echevarría, depende hoy un poco de las modalidades de crédito y está a la espera de que se actualicen los salarios para volver a despegar, como en 2015 (en 2014 hubo una caída). “Por supuesto que nadie espera un crecimiento alocado o un boom de consumo, pero sí una tibia recuperación -dice el especialista-. El gran problema de marzo es que estamos con salarios viejos y precios nuevos”.

Herramientas para incentivar el consumo

Distintos planes fueron puestos en marcha para alentar las compras

Continuidad

El gobierno de Macri le da continuidad al plan Ahora 12. Así, se había logrado que las ventas aumentaran en la modalidad de pago en cuotas, pero no crecieron en volumen.

Ahora 18

Fue similar a Ahora 12, pero con la posibilidad de mayor cantidad de cuotas e incluyendo otros rubros, como teléfonos celulares, libros, colchones y sommiers y anteojos.

Plan Ahora 12

Fue un invento del kirchnerismo, que comenzó en septiembre de 2014. Intentó fomentar el consumo en sectores clave, como indumentaria, calzado, muebles, línea blanca, entre otros.

Precios cuidados

Fueron lanzados en 2014. Los valores se actualizan según autorizaciones del Gobierno. El actual listado, que estará vigente hasta el 6 de mayo próximo, incluye 545 productos.

Precios Transparentes

Es un invento del actual gobierno. Se obligó a los comercios a exhibir el precio al contado, y, en caso de ofrecer cuotas, explicitar el precio total, la cantidad de cuotas y su valor.

Ahora 3 y Ahora 6

Es el plan más reciente, que intenta incentivar la compra de productos sensibles, cuyas ventas habían caído, como los casos de la indumentaria, el calzado y la marroquinería.

La Nación

“Las promociones pierden eficacia, pero continuarán”

Las promociones pierden eficacia, pero continuarán

“Las promociones van a continuar, no nos queda otra”. Es la amarga confesión de un alto ejecutivo de una importante cadena de supermercados, frente a una realidad: el desgaste de las ofertas y su pérdida de efectividad en un público cada vez más desconfiado, infiel y oportunista. “Es algo normal, no me sorprende, porque el que saca los pies del plato pierde volumen de ventas. Y todavía nadie le encuentra una salida”, justifica Pablo Mandzij, director de Retail de la consultora Nielsen.

El consumo masivo (alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza) cayó el año pasado 4,3%. Según Nielsen, en enero la tendencia se profundizó: -8,1%. “Los hipermercados y los formatos de grandes superficies son las que más sufren. Hoy el consumidor hace más viajes, evita las tentaciones y está más informado y mucho más atento al precio”, agrega Mandzij.

Sandra Dalinger, gerente de Trade de CCR, coincide en que la generalización de los promociones, descuentos, rebajas, ofertas de llevar más productos pagando menos (3×2; 4×3, etc.) perdió efectividad, pero que las cadenas continuarán este año apelando a esos recursos para no perder tráfico. “La gente ya no valora las promociones y existe una pérdida de la noción del precio”, dice. Para esta experta, el consumidor hoy “prefiere un descuento fuerte en un producto determinado”.

Los entendidos sostienen que el nuevo perfil de consumo viene cambiando. Hoy, prevalece la desconfianza, el enojo y la infidelidad frente a las marcas y los punto de venta frente a la generalización de las promociones y otro tipo de anzuelos, como ofrecer descuentos muy agresivos en productos según el día de la semana. Sin embargo, “la realidad es que las cadenas no dicen que no funcionan, las siguen haciendo porque les funciona”, subraya Dalinger.

“El nuevo consumidor está mucho más atento al precio real y compara las promociones. En muchas categorías se inclina por la promoción, en otras, por el precio. Mira, sabe dónde conviene comprar, es exigente y es mucho más racional y cauteloso. El público promedio sabe y conoce los precios de cada punto de venta. En algunos casos va al mayorista, a la tienda de cercanía, allí donde la compra le resulte más conveniente”, describe Juan Manuel Primbas, director de Kantar Worldpanel para el Cono Sur.

Bajo sospecha, desgastadas y sin tanta efectividad, los supermercados mantendrán a lo largo del año la estrategia de seducir a los clientes con ofertas tentadoras. Desde hace algunos años, los hipermercados vienen perdiendo tráfico, tal como viene ocurriendo en todas partes del mundo. Los entendidos coinciden en que las tiendas mayoristas (más recientemente) y las tiendas de cercanía vienen en ascenso, porque sintonizan con las pretensiones de un consumidor que prefiere ganar tiempo, dividir las compras a lo largo de la semana y obtener los mejores precios posibles.

Las promociones pierden eficacia, no es la primera vez que ocurre, por la masificación. Casi todas las cadenas ofrecen, en días puntuales, una canasta de productos con precios rebajados. Mandzij opina que ante tal circunstancia, las cadenas tendrán que optar por mecanismo más creativos para salir del esquema. “La fidelización de los clientes vendrá de la mano de una comunicación más personalizada, o fortaleciendo el canal eCommerce”, dice.

El consumo masivo, para un año electoral, tiene máxima relevancia. La mayoría de las consultoras prevé un crecimiento del 2%, promedio.

Hábitos “cuoteros” y el GPS en los precios reales

En los últimos años, los argentinos se transformaron en “cuoteros. El consumo vivió hasta 2015 un fuerte proceso expansivo. El costo colateral: 1.300 por ciento de inflación entre 2002 y 2015. En ese contexto, los anabólicos al consumo resultaron fundamentales. Por un lado permitían el acceso y por otro daban la sensación de ganarle a la inflación. Las últimas 2 cuotas “son gratis”.

En el nuevo escenario 2016, con 7 puntos de pérdida de poder adquisitivo, las conductas cambiaron. “Antes compraba sin mirar. Ahora me fijo en todo”. Bajo estos nuevos parámetros los descuentos comienzan a tener cuestionamientos. El precio volvió al centro de la escena. 80 por ciento prefiere que ese dinero se destine directamente a bajar los precios.

Los consumidores están en búsqueda del “precio real”. Las cuotas, sin embargo, continúan siendo muy valoradas. 77 por ciento sabía que las cuotas sin interés en realidad tenían interés. A pesar de ello, la mitad prefería comprar en 12 cuotas que al contado con 25 por ciento de descuento.

La cuota es para muchos el acceso que de otro modo no tendrían. El nuevo plan de Precios Transparentes, que se enmarca en una lógica más profunda de transparencia, y de hablemos con la verdad (Indec, inflación, pobreza, desempleo, todos con valores reales y no ficticios), tuvo como objetivo sincerar eso que casi todos sabían: el dinero tiene un costo y las cuotas si tenían interés.

Los precios de contado han comenzado a bajar. Según el último informe de Elypsis sobre 13.000 productos, el 58% bajo el precio. Un 7% promedio. Puede lucir como poco, pero si esos precios se mantienen en un año de 20 puntos de inflación, sería una caída de precios relativos del orden del 25%, bastante más interesante. Pero los consumidores quieren cuotas. No todos pueden pagar contado.

El mercado de durables era 70% en cuotas y 30%, contado. Hoy estaría 50/50. ¿Hay cuotas? Sí. En muchos casos cuotas fijas con interés. Los bancos públicos lanzaron planes de hasta 50 cuotas con un interés cercano a la inflación. Una oferta atractiva. El sector privado se está reacomodando. Les llevó un par de semanas. Al igual que a los consumidores. Febrero fue un mes con cierta confusión en la calle. Pero ahora las cosas se van reordenando. Este fin de semana ya pueden verse propuestas de 12 cuotas sin interés “en serio” para la compra de electro y tecnología.

Los bancos y tarjetas negocian con los retailers quien paga el costo financiero. Se preparan para poner en el mercado planes de cuotas sin interés o con tasas bajas. Las ventas de electro cayeron 14% el año pasado, las de ropa 8%. Todos tienen un interés común: vender más. La gente está esperando cuáles son sus nuevas propuestas. Una vez que lleguen los sueldos nuevos a la calle (abril/mayo) podremos tener claro en qué punto se ubica el consumo 2017.

Clarín

“Menú ahorro: volver al colegio sin que colapse el presupuesto familiar”

Marzo es un mes de muchos gastos familiares

Marzo no se salva nunca de los golpes al bolsillo. Pero este año, el impacto viene más intenso: la suba de tarifas de servicios públicos e impuestos provinciales/municipales y peajes entre otros, se combinan en un mix bastante explosivo con las compras de uniformes, libros y útiles ahora sin las “salvadoras” cuotas sin interés que aliviaban o, al menos, repartían la carga en varios meses.

En promedio, equipar a un chico para volver al colegio demanda a los padres unos $ 1.500, de acuerdo con los datos de una encuesta realizada por D’ Alessio IROL a la que tuvo acceso exclusivo LA NACION. “El 41% de quienes participaron dijeron desembolsar más de $ 2000 por cada uno de sus hijos para comprar útiles, libros, calzado y uniforme; el 24% entre $1000 y $1500; y el 24%, gastará en torno a $2000”, señala Nora D’ Alessio vicepresidenta de la consultora .

Con 2 o 3 tres hijos en edad escolar, la cuenta para una familia tipo se convierte en un número que desequilibra el presupuesto. Y eso, claro, sin contar las cuotas de los colegios privados que llegarán puntales los primeros días de marzo con el correspondiente incremento.

El primer mandato de la economía doméstica es estar atento al calendario de descuentos de los bancos con tarjetas de crédito y de débito, que si bien este año tardaron un poco más de lo usual en llegar, finalmente aparecieron. Incluso algunos bancos mantuvieron esquemas de 3 o 6 cuotas sin interés para sus clientes en días y comercios preestablecidos que son más que aprovechables. Imprescindible: leer la letra chica para no llevarse sorpresas, especialmente con los topes de descuento que algunas veces son por compra (es decir por cada ticket, pero en ese caso nada impide volver a hacer uso del beneficio al día siguiente) y en otros casos es un límite mensual de reintegro. También hay que abrir los ojos a si el beneficio es con cualquier plástico (Visa, MasterCard, American Express) emitido por el banco o sólo con alguno de ellos. Las promociones son por pocos días y las suelen anticipar por mail o mensaje de texto a sus clientes.

En Banco Santander explican que los clientes pueden canjear sus puntos Superclub por mochilas o luncheras. También pueden cambiar puntos por los llamados “comodines”, con los que acceden a descuentos de 10%, 20% y 30% en útiles escolares, librerías y uniformes, comprando con débito o crédito y un tope de reintegro $ 300.

Banco Francés, mantuvo todas las promociones que suele lanzar para esta época del año y le sumó un beneficio extra a sus clientes: “No se eliminan las cuotas sin interés y el costo financiero es asumido en su totalidad por el banco, es decir que en las operaciones con promoción se cobra sobre el precio de contado, más allá que la compra se realice en cuotas”, explican desde el BBVA.

Carlos Canova, gerente de Producto y Beneficios de HSBC Argentina, asegura que el banco mantiene “la misma intensidad que en años anteriores en las acciones de vuelta al Cole”. “Establecimos acuerdos que contemplan hasta 25% de descuento y cuotas sin interés, es decir, con costo financiero total del 0,00% (de acuerdo a la regulación vigente de la Secretaría de Comercio).

Una política similar en el tema de las cuotas tiene Citibank con 20% y 25% off en librerías y casas de uniformes y tres pagos sin interés. Banco Comafi también mantuvo descuento y pagos a tasa 0%, en días y locales específicos.

Otra opción para pagar en cuotas es el Ahora 12 o Ahora 18. El recargo es de 10% sobre el precio de contado, pero el costo financiero total (CFT), que es lo que realmente paga el cliente después de sumar impuestos es del 27%/30%. Es válido de jueves a domingo solamente, y la tasa de interés está parcialmente subsidiada por el Estado. Si la idea es financiarse con el banco, la tasa de interés depende de cada entidad y de cada emisor de tarjeta: el CFT en algunos casos supera el 45% anual, de acuerdo a las tablas que están obligados a mostrar en los comercios desde la entrada en vigencia del Programa Precios Transparentes .

El pago en efectivo o en una sola cuota de tarjeta de crédito o débito, en tanto, es más protagonista que otros años ya que incentivo por pagar cash en algunos comercios es bastante importante. De acuerdo con los resultados de la encuesta de D’ Alessio, el 42% dijo que pagará sus compras para el inicio del año escolar en efectivo, y el 24% con tarjeta de débito. Pero más allá de la forma de pago, las estrategias y tips para sobrevivir financieramente al comienzo de clases se multiplican en las familias. Los datos de D’ Alessio revelan que uno de los tips más repetidos es ir de compras solos y no con los chicos.

Comprar en mayoristas para aprovechar precios más económicos, solos o con un grupo de padres (32% de los encuestados); recurrir a segundas marcas (21%) y reutilizar las cosas que quedaron del año anterior o lo que se puede “heredar” de primos o amigos (59% de los participantes), son las estrategias que más mencionan los padres de hijos en edad escolar. “En un contexto de suba de precios, el 30% de los consultados optan por adelantar sus compras, sea aprovisionándose de útiles y uniformes en diciembre, o comprando en febrero/marzo un stock que les permita a compra quizá pasar todo el año sin necesidad de volver a comprar cuadernos u hojas”, revela la ejecutiva.

La Nación


Autor

Emiliano Schwartz

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