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El día en que la Argentina se quedó sin precios: así se vivió la jornada marcada por el “nuevo dólar”

En una sociedad tan dolarizada, cualquier movimiento que afecte al billete verde genera un efecto en cadena de manera automática.

Y el salto que experimentó el tipo de cambio a partir del martes, con un inédito avance de casi 17% en apenas tres jornadas -la mayor devaluación desde la salida de la convertibilidad- pegó fuerte en el ánimo de los consumidores.

Conscientes del impacto y la influencia que la divisa estadounidense tiene sobre un amplio espectro de la economía nacional, especialmente en los precios, los últimos días fueron a pura “histeria”.

En un rubro de consumo clave como es el de los electrodomésticos y artículos tecnológicos, donde el contenido importado es de casi 100%, se vivió una verdadera “fiebre”, con compradores pujando por llevarse unidades “a precio viejo” y empleados de cadenas de retail corriendo para sacar productos de la ventaarrancar los cartelitos de las góndolas remarcar los valores exhibidos.

Pero este “nuevo dólar” no sólo pega en el consumo de bienes semidurables. También su influencia se hizo sentir en otro rubro que vive y respira al ritmo del billete verde: el turismo.

Las agencias, de un día para el otro, se encontraron con que los operadores mayoristas, que los proveen de paquetes al exterior, decretaron un feriado virtual de dos días, durante los cuales no se pudo vender nada. Y recién estaban digiriendo este nuevo escenario cuando se sumó otro cambio: la reducción del recargo que aplica la AFIP de un 35% a un 20%.

Así, las agencias no sólo debieron anular la venta de paquetes y aéreos sino que también tuvieron que lidiar con los reclamos de clientes que acababan de cerrar una operación y se encontraron con que habían pagado un “dólar por las nubes” y un recargo que a partir del lunes pasará a ser 15 puntos más bajo.

En el mercado automotor también el escenario es de confusión: las terminales no entregan unidades, algunas agencias guardan stock y ya están apareciendo compradores que quierencerrar la compra de una unidad con la mayor celeridad, para evitar que la devaluación pegue -como se espera- en los precios.

“Fiebre” por los electrodomésticos
En las cadenas de retail, el aire que se respira está teñido por la incertidumbre y los nervios.

Al recorrer distintos puntos de venta, se advierte que los vendedores, en general, están sobrepasados por la situación y no saben qué responder frente a las consultas de los clientes.

“Nunca vivimos una cosa así“, aseguró uno de los vendedores de una de las mayores cadenas de retail del país, quien agregó que a partir del jueves los llamados y consultas explotaron y los empleados no daban abasto para responder.

Cuando el dólar se subió al rally alcista, las cadenas de electro pusieron manos a la obra ycomenzaron a remarcar los valores de los productos exhibidos.

“El jueves fue un caos. Empezamos a las 3 de la tarde y nos quedamos todos hasta la madrugada retocando los precios”, se sinceró el empleado del local, ubicado sobre la Avenida Santa Fe.

Al ingresar al shopping de Palermo se pudo ver que la escena es la misma. En el local de Frávega, los precios de los productos brillan por su ausencia en la vidriera.

Producto de la “inestabilidad del dólar”, el sistema de consulta se volvió “artesanal”: ningún cliente puede mirar de reojo las pantallas con los precios. Ahora el vendedor se acerca a losclientes con un papelito en la mano en el que tiene anotado los valores de algunos de los artículos que se exhiben.

¿Ves? Casi ningún producto tiene precio“, relató uno de los responsables de venta, quien se sinceró: “Estamos tocando todos los valores”.

Los usuarios no demoraron en notar el caos en las disintas cadenas de retail aprovecharon las redes sociales para descargar su indignación por esta situación:

Y así como acercarse a un negocio de venta de electro es toda una aventura en estos días,intentar realizar una compra online es directamente una “misión imposible”.

Los sitios de algunas de las cadenas aparecen misteriosamente “caídos”, tal como es el caso deMusimundo:

Y, en el resto de las compañías el escenario no es mucho más alentador.

“Con el tema del dólar, bloquearon las compras por Internet hasta que todo esto se estabilice”, le explicaban a los clientes en un local de una de las mayores cadenas de retail.

En cuanto a los nuevos valores, en la sucursal de Frávega ubicada sobre Santa Fe confirmaron que“todo lo que se ve exhibido subió. Desde una camarita, hasta un aire acondicionado”.

El vendedor relató que, entre jueves y viernes, se dieron incrementos de todo tipo: los equipos música de aumentaron unos $300, los LCD registraron alzas de más de $600 y los celulares, se incrementaron de $150 en adelante.

En el local de la misma cadena del Alto Palermo aseguraban que una tableta Noblex (la más “sencilla”) “hasta el jueves a las 4 de la tarde estaba en $1.500 y ahora ya cuesta está $1.900″.

Los celulares no son la excepción a la regla: “Un Blackberry simple estaba $1.100 y hoy no se consiguen por menos de $1.400″.

Al ser consultados los vendedores de las cadenas sobre la “agitada” jornada del jueves, éstos cuentan que uno de los principales problemas se generó con aquellos clientes que habíanefectuado una reserva y sólo les restaba terminar de pagar un artículo.

En este caso, los comercios prefirieron reintegrar el importe antes de entregar el producto a un precio “viejo”.

A esto se suma la incertidumbre que hay sobre el futuro de las promos y de los planes de cuotas.

Hasta el mismo jueves, las principales casas de electro ofrecían rebajas a los clientes que efectuaran compras por Internet.

Sin embargo, desde las cadenas ya advierten que, luego de la devaluación, es muy posible que esta alternativa caiga en desuso. 

“Con la disparada del dólar, cortaron todas las compras con descuento. Por ahora no va a haber más rebajas por las operaciones online”, aseguraron desde uno de las cadenas.

En este contexto, surge una inevitable duda: ¿qué pasará con las cuotas, que estimulaban fuertemente las ventas en este rubro?

“Conviene comprar todo ahora por el tema de la financiación. En cualquier momento, es posible que también se achiquen los plazos“, alertó uno de los vendedores.

Turismo: cese de ventas y reclamos
Durante todo el día de ayer, los servicios de atención al cliente de las principales agencias de viajes del país estuvieron al borde del colapso. En algunos casos, había demoras de más de diez minutos para ser atendidos por un representante.

¿La razón? La gente que había realizado la compra de un paquete o pasaje para volar al exterior hasta el jueves por la noche, se encontró con que el recargo del 35% bajará 15 puntos a partir del lunes. Lo que desató bronca y quejas.

En diálogo con iProfesional, una representante de ventas de Asatej aconsejaba esperar unos días: “Lo que yo estoy recomendando es no comprar nada por ahora”.

El motivo es que, si uno intentaba realizar una operación online, el sitio web de la compañía todavía estaba considerando el recargo del 35% y no del 20%, el cual entrará en vigencia una vez publicada la resolución en el Boletín Oficial.

Consultada sobre el “clima” de las últimas jornadas, la representante de Asatej se sinceró: “Fueron días difíciles, porque cuando sube el dólar todos empiezan a hacer averiguaciones. A eso hay que sumarle que el viernes anunciaron la reducción del recargo y estuvimos todo el día atendiendo llamados de gente que reclama que le devolvamos el 15% cuando eso no es posible y además le compete a la AFIP”.

Rubén Sánchez, director de la cadena de agencias Majes, con presencia en Zona Norte, confirmó que “el viernes fue un caos, que hubo mucha gente desorientada que no entendía qué está pasando ni con el dólar ni con las medidas de AFIP”.

Sánchez aseguró que, “la incertidumbre también es para nosotros. Llegan los clientes y no sabemos qué aconsejarle”.

En el caso de los pasajes aéreos, el tipo de cambio que consideraban las compañías este viernes era de $7,79, unos centavos por debajo del oficial. Así las cosas, sumado el 35% de recargo, elvalor de la divisa para sacar un ticket al exterior era de $10,51.

En este sentido, el empresario sostuvo que “nadie sabe a qué precio va a estar el dólar a partir del lunes. Con que supere un poco los $8, la quita de los 15 puntos que va a hacer la AFIP no va a traer ningún beneficio. Por eso no podemos recomendarle nada a nadie”.

Distinto es el caso de la venta de paquetes, donde la incertidumbre cambiaria llevó a que losmayoristas -es decir, los que proveen con “materia prima” a las agencias que atienden al público- decreten un feriado cambiario.

La razón es que, entre que venden un paquete a un comercio y hasta que reciben lahabilitación del Banco Central para obtener los dólares y girarlos al proveedor del exterior, hay un riesgo latente de que se produzca un desfasaje en los valores.

Así las cosas, Sánchez aseguró que “hace dos días que no nos venden nada”.

Claro que esta situación lleva a que el problema también lo tengan los compradores: “Al día de hoy, ninguna agencia puede facturar un paquete con un precio de dólar cerrado porque no hay mayoristas que lo tomen. Se aceptan reservas pero con un tipo de cambio abierto”.

El parate que vive la actividad se pudo palpar en páginas web de las agencias, como la de Despegar, donde no permitían realizar compras online por el tema del recargo. “Como consecuencia de las nuevas medidas, nos encontramos actualizando nuestro sistema para destinos internacionales”, rezaba un anuncio.

En el caso de Falabella Viajes, el aviso a los cibernautas era más conciso: “Lo lamentamos, en este momento no podemos atenderte”.

Autos: sin ventas y palpitando suba de precios
El mercado automotor tampoco pudo escapar de la cambiante realidad y del nerviosismo que genera la incertidumbre cambiaria.

Las agencias de marcas generalistas, que habían logrado esquivar el golpe que implicó la irrupción del “impuestazo” a los vehículos de alta gama, ahora deben enfrentar al fantasma del “nuevo dólar”.

El mercado hoy está prácticamente parado: al no haber un precio de referencia para el billete verde, las terminales suspendieron hasta nuevo aviso la entrega de vehículos a las agencias. Y estas últimas, o pasaron a guardar stock o a vender con precio abierto para evitar problemas a la hora de reponer la unidad.

Desde una terminal masiva, un importante directivo que pidió estricto off the record confirmó lo difícil de convivir con un ambiente de tanta volatilidad: “a la mañana teníamos un tipo de cambio de referencia de $7,15 y al mediodía en la city ya estaba más de $1 por encima de ese valor“.

A partir de allí, cancelaron todas las entregas a concesionarios.

El propietario de una agencia oficial Toyota de Capital, aseguró que “se acabó la entrega inmediata. Ahora únicamente estamos tomando señas con entrega a precio abierto paramarzo“.

El empresario acotó que “tuvimos muchas consultas en los últimos días de compradores que querían cerrar cuanto antes la operación pero a todos les decimos lo mismo: el precio se define recién en dos meses”.

La impaciencia y ansiedad de la gente, destacó, obedece a que “se sabe que cuando hay una devaluación fuerte, los valores siempre tienden a la suba, básicamente por el alto contenido de piezas importadas que tienen los autos nacionales”.

Acto seguido, advirtió que “en el mercado ya se está trabajando con una pauta inflacionaria del 10% de acá hasta marzo en los precios de los 0Km”.

El dato inquieta: antes del salto del billete verde oficial, consultoras como Abeceb estimaban unencarecimiento -en pesos- del 25% para todo 2014. De modo que un salto del 10% en sólodos meses obligará a revisar al alza todas las proyecciones.

Así es cómo el inédito avance del dólar oficial está alterando la realidad de distintos rubros.

Advierten que la suba del dólar impactará en el reciente acuerdo de precios

se encendió una alarma. A contramano de la presión oficial para que los empresarios no trasladen la devaluación a los precios,Alfredo Coto, dueño de una de las mayores cadenas de supermercados, advirtió que el incremento del dólar “hará oscilar costos” en el acuerdo de precios lanzado por el Gobierno a principios de año.

Al inaugurar un hipermercado de su marca en la ciudad de Mendoza, Coto dijo ayer, sin medias tintas, que “la suba del dólar hará oscilar costos del acuerdo de precios”, según consignó el diario Los Andes. Coto hizo estas declaraciones luego de que el gobierno nacional anunciara la autorización de la compra de dólares para “tenencia” a personas físicas tras una semana en que el peso tuvo su mayor devaluación en 12 años.

Coto es una de las cadenas de comercios que firmó, a comienzo de enero, el acuerdo de 194 precios congelados propuesto por el Gobierno para intentar detener la inflación. A los pocos días protagonizó una polémica con la Casa Rosada cuando advirtió que podría haber faltante de tomates por cuestiones estacionales. Entonces, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunció que el Gobierno importaría el alimento desde Brasil, medida que luego fue rechaza cuando los productores desestimaron la falta de stock.

IProfesional/La Nación

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Dólar inestable, paritarias calientes y dudas sobre si aguanta el verano “ochentoso” de la era K

Para que este verano se parezca a los de los años ’80, sólo falta un fondo de música de Soda Stereo, las chicas de Alberto Olmedo en la tele y que vuelvan los peinados batidos, pero casi nada más.

El resto de los condimentos están: stock develas por los apagones, anuncios de cortes,paritarias calientes con ajuste por inflación y dedos cruzados para que el dólar paralelo no se dispare más de la cuenta.

Pero el mayor parecido de todos es el ambiente tenso, esa sensación tan tradicional, tan intransferiblemente argentina, de que en cualquier momento puede complicarse todo aun más. Y que el principal objetivo colectivo es “pasar el verano” sin mayores traumas en la economía.

A fin de cuentas, en la memoria histórica quedó grabado que los veranos han sido los momentos de devaluaciones, ajustes sorpresivos, cambios de ministros, explosiones de indignación contra banqueros y gobernantes.

Hasta que en marzo empieza la ansiada lluvia de dólares del campo para calmar los nervios. Y, además, en 2014 hay un Mundial de fútbol, lo cual contribuye doblemente al alivio: por un lado, pone en “stand by” el debate político y contagia a toda la sociedad del sentimiento nacionalista; y, por otra parte, ayuda a la economía con el empuje consumista.

Pero claro, en la Argentina de hoy el otoño es “largo plazo” y para llegar a ese oasis hay que atravesar antes el desierto veraniego. El Gobierno dejó en claro que se toma muy en serio ese desafío.

Para empezar, por los aires de austeridad. Muy lejos de los tiempos felices del “modelo K”, cuando había prosperidad para repartir y en cada fin de año se hablaba de un “plan felices fiestas”,ahora no hubo inyección de dinero para lubricar la maquinaria consumista.

Sólo obtuvieron aumentos las fuerzas del orden que “extorsionaron” por una mejora salarial. Pero, para los demás, hubo señales inequívocas de “fin del reparto”, empezando por la negativa de Jorge Capitanich a considerar una exoneración del Impuesto a las Ganancias que se aplica al medio aguinaldo.

Cruzando los dedos
El primer gran problema a superar en el cortísimo plazo es el colapso energético, al que el Gobierno teme por su potencial de generar caos social.

Al comienzo, se había pensado que el hecho de que miles de personas hayan salido de la Capital y el conurbano hacia otras zonas del país para pasar sus vacaciones traería alivio, porque resta demanda al exhausto sistema eléctrico.

De todas maneras, como admitieron Julio de Vido y Jorge Capitanich, la red de distribución entra en problemas cuando la temperatura supera los 32 grados.

Esto es casi una admisión de que aun con una menor demanda, hay condiciones como para que la crisis sea difícil de superar. Cualquier repaso a la estadística meteorológica de los últimos años indica que fácilmente se supera esa marca durante todo el verano.

Además, el boom de los aparatos de aire acondicionado pone una nota adicional de presión: fuentes empresariales estiman que este verano se agregaron más de 200 mil unidades al parque existente. Y cada uno de estos equipos consume el equivalente a seis heladeras.

“Hay que rezar para que no haga más calor”, es el crudo diagnóstico de Emilio Apud, ex secretario de Energía, quien considera que sólo con una fuerte inversión se solucionarán los problemas, algo que no parece factible en el corto plazo.

La gran duda es si el plan para la reducción de los subsidios a los usuarios se hará efectivo o si, una vez más, la Presidenta considerará que no hay un clima social propicio para implementarlo.

Las señales desde el ámbito político apuntan a que, al menos, se esperará a que pase el verano para anunciar medidas.

Como en los ’80, las tarifas congeladas cumplen una función de “ancla” del resto de los precios, algo que al Gobierno le resulta funcional justo cuando está por debutar con su nuevo índice inflacionario y cuando trata de moderar las pretensiones de aumentos salariales.

El foco en el blue
Una vez superada la emergencia de los saqueos y los cortes de luz, el siguiente problema en la agenda veraniega del Gobierno es el dólar. Como pasaba en los ’80, los veraneantes no pueden darse el lujo de desconectarse por completo de la actualidad, sino que están siempre con un ojo atento al movimiento del billete, dado que puede implicarles un cambio súbito en la marcha de sus vacaciones.

El gran desafío que se plantea el nuevo equipo económico liderado por Axel Kicillof es seguir reduciendo la brecha entre el tipo de cambio oficial y el “blue”.

Hasta fin de año, en medio de tantas malas noticias, este fue uno de los pocos motivos de festejo para el Gobierno: haberla reducido desde un nivel de 100% hasta uno de 50%.

Pero con las turbulencias de las últimas semanas, que llevaron la brecha hasta un nivel del 62%, ahora viene el gran test para saber si esta victoria será duradera o apenas una tregua pasajera. Ocurre que la disminución se logró por la ocurrencia de los siguientes factores:

*Moderación en la emisión monetaria.

*Aceleración de la tasa devaluatoria del tipo de cambio oficial.

*Mayor ingreso de dólares gracias a las inversiones petroleras y a las liquidaciones adelantadas de las exportadoras de soja.

*Venta de bonos de la Anses, como forma de desviar el atractivo de los inversores hacia otras alternativas.

*Mayor apertura de la ventanilla de dólares oficiales para el turismo.

No obstante, en enero las cosas ya empezaron a mostrar complicaciones. Para empezar, hay un aumento estacional en la demanda de divisas por parte del público que viaja al exterior. Y todo indica que la canilla de la AFIP no fue suficiente como para que la gente dejara de acudir al mercado paralelo.

El antecedente del último verano no es auspicioso: también se había comenzado en diciembre con la actitud simpática de autorizar cifras relativamente “altas” para los viajeros y luego en enero se cerró el grifo, lo cual trajo el natural incremento de la operatoria en elmercado paralelo.

Además, la moderación monetaria de la primavera terminó sobre fin de año, como es habitual, por las obligaciones financieras del Estado. Se estima que en todo diciembre la emisión fue de $40.000 millones.

Ahí estará el primer gran test para Juan Carlos Fábrega, el nuevo titular del Banco Central. Si logra restarle liquidez al mercado, ayudará a contener al blue.

Pero, para ello, deberá tomar medidas que son vistas como medicinas amargas para el Gobierno. Una es acentuar la suba de las tasas de interés, lo cual enfría la economía; la otra es permitir que los pesos fluyan hacia alternativas dolarizadas como el “conta con liqui”.

Si las señales, por el contrario, no son buenas, hay probabilidades de que el blue vuelva rápidamente a su “valor teórico”. Es decir, el que surge de dividir la base monetaria sobre las reservas del Central, lo cual hoy lo llevaría a alrededor de $12,00.

“Si la crisis política se profundiza, volveremos a una alta brecha del dólar blue con el oficial. Creo que más temprano que tarde llegará a los $13 tras el recargo del 35% a las tarjetas”, señala el consultor Salvador Di Stefano.

Dudas sobre el manejo macro
Lo cierto es que el escepticismo es lo que predomina entre los economistas.

“La brecha cambiaria ha bajado a expensas de políticas inconsistentes e ineficientes”, afirma un informe de la consultora Economía&Regiones, que cree que “la racionalidad del presidente del Banco Central chocará contra el fundamentalismo del ministro de Economía”.

Su pronóstico veraniego es inquietante: “Lo más probable es que la inflación no pierda terreno, que los problemas cambiarios continúen y que el drenaje de reservas siga su curso”.

¿Qué tan grave puede ser la situación? No tanto como la de los veranos de los ’80, cuando se producían verdaderos shocks cambiarios. Pero nadie descarta una nueva escapada del blue lo suficientemente importante como para que el último recargo sobre el turismo quede neutralizado.

Es que el aumento de la brecha volvería a traer la sensación de que viajar y gastar en el exterior cuenta con un fuerte subsidio estatal.

El otro interrogante respecto del dólar es si se mantendrá el fuerte ritmo devaluatorio sobre el tipo de cambio oficial.

Los más críticos creen que una continuación de esta política puede generar una aceleración inflacionaria, algo que de hecho ya se comprobó en diciembre, cuando los precios pasaron a una velocidad crucero de 3% mensual.

El punto que señalan los economistas es que una devaluación gradualista como se está realizando es contraproducente.

Esto es así porque la expectativa de una suba continua del dólar hace que los importadores incurran en el “sobre stock” mientras que los que tienen activos dolarizados los atesorenporque saben que cada día que pasa el billete sube un poquito más y hacen negocio.

“Si se dejara avanzar el dólar oficial de una sola vez a, por ejemplo, $7,50 -es decir, un salto de casi 15%-, no tendrá impacto en precios y sí posibilitaría acelerar las liquidaciones de exportaciones y frenar los pedidos de importadores, con lo que se desarmaría las expectativas de devaluación y de inflación”, argumenta Javier González Fraga, uno de los críticos de la nueva política cambiaria.

Paritarias calientes
El verano será también la prueba para el nuevo acuerdo de precios, ese al que el ministro Kicillof prohíbe llamar “congelamiento” o “control”. Y la verdad es que ni el propio ministro se mostró demasiado entusiasmado con sus probabilidades de éxito.

En el gremio de los economistas, el escepticismo es absoluto, luego del evidente fracaso de los intentos realizados por Guillermo Moreno.

“Seguimos haciendo lo que hace 4.000 años se sabe que no da resultado”, ironiza Economía&Regiones, en alusión a la vasta acumulación de evidencia histórica, tanto mundial como nacional, sobre fracasos en los intentos de frenar la inflación sólo con acuerdos de precios.

Pero es probable que estas críticas estén perdiendo de vista el principal objetivo oficial: no tanto el asegurar un freno a la inflación, sino más bien tener un argumento para moderar la expectativa de incremento salarial ante la apertura de las paritarias.

Y es que en el verano ocurre otro capítulo importante, con posibles derivaciones de tensión social: la negociación de acuerdos salariales en gremios clave, que son tomados como referentes por el resto del mercado.

Se trata de los bancarios -en el ámbito privado- y de los docentes -en el área estatal-.

Como ocurrió el verano pasado, el Ministerio de Trabajo está interviniendo en la negociación bancaria, de manera de evitar que se envíe al resto del mercado la señal de un aumento demasiado alto -en torno del 25%-.

Pero el rubro conflictivo clásico es el de los docentes, una paritaria que sigue todo el país, primero por el alto impacto social de las huelgas de maestros, pero además porque tiene consecuencias importantes sobre las finanzas provinciales.

Como pasaba en los ’80, a medida que la inflación se hace más alta, los períodos de ajuste salarial empiezan a acortarse. Tanto que, a contramano del deseo oficial de firmar convenios largos, lo que está empezando a verse este verano es la proliferación de “aumentos puente”, que no son más que cláusulas gatillo disimuladas.

Para completar el clima ochentoso, sólo faltaba que alguien propusiera mudar la Capital fuera de la ciudad de Buenos Aires. Y ni siquiera eso faltó, porque el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, hizo su contribución al revival.

IProfesional

“Puede fallar: esta es la lista de reclamos de la clase media al Gobierno en su tercer intento por congelar precios”

El nuevo acuerdo de precios impulsado por el oficialismo cumplió su primera semana en las góndolas.

Se trata del tercer intento de contener la inflación a través de un control en los supermercados por medio de la implementación de un listado de productos “congelados”.

Si bien la esencia de la propuesta es la misma que en los dos planes previos, en este caso lanómina es un tanto menos ambiciosa: abarca una cantidad reducida de artículosen comparación con los que incluía su predecesora.

“En sus inicios, la medida se aplicaba a la totalidad de la mercadería, luego se redujo a 500 y hoy se limita a apenas 194“, dice a iProfesional Claudia Collado, titular de la entidad Acción del Consumidor (ADELCO).

Más allá de estas diferencias con los dos primeros “freezers”, en su debut en las góndolas elnuevo acuerdo de precios ya repite algunas falencias, tanto en la elaboración del listado como en su aplicación real en las cadenas de retail.

Desde la Unión de Consumidores de Argentina (UCA), Fernando Blanco Muiño advierte que “por ahora, el anuncio va mucho más allá que la implementación” y opina que “el manejo de este tema viene siendo bastante desprolijo”.

En este sentido, los expertos señalan que no aparecen algunos artículos esenciales en la nómina y que ya se empiezan a notar algunos faltantes en las góndolas.

Es así que, al ir de compras la semana pasada “listita en mano”, los argentinos se toparon con que no todos los supermercados contaban con los productos del flamante plan “freezer”.

“Hay falta de stock y la mercadería congelada no se encuentra en todas las sucursales”, dispara Collado.

Y agrega que, además de analizar la composición del listado, se hace necesario prestar atención a lo que ocurrirá en las próximas semanas con la provisión. “El tema es ver si están los productos o no”, advierte.

Cambios y permanencias
A la hora de evaluar las características del nuevo acuerdo de precios que arrancó en las góndolas el pasado 6 de enero, los expertos mencionan que algunas “lecciones” de los fracasos previossurtieron efecto en el nuevo plan.

Por ejemplo, destaca Blanco Muiño, “es positivo que el listado tenga la foto de los productos porque permite identificarlos mejor a la hora de ir de compras”.

En la misma línea, Collado remarca que “tiene más cantidad de artículos básicos y menos de aquellos secundarios, lo cual implica una mejora”.

Otra de las diferencias con respecto a los acuerdos previos es que, en este caso, el listado de precios no depende de cada cadena sino que hay uno solo para todas las empresas.

Pero, si bien estos son algunos avances, a una semana de su debut en las góndolas, los analistas ya empiezan a advertir señales de viejos errores.

Críticas
La primera impresión de los expertos en consumo sobre el flamante acuerdo entre el Gobierno y las cadenas de supermercados es que, a pesar de que se hizo el anuncio, no todo estaba “listo” para su implementación efectiva.

En este sentido, desde la consultora Tomadato, Emiliano Schwartz enfatiza: “Tendrían que haberse fijado en algunas cuestiones antes de lanzarlo”.

Algunas de las fallas que detectan los analistas son:

Falta variedad en la lista
Si bien en la nómina hay menos productos irrelevantes que en las anteriores, los especialistas señalan que algunos productos básicos escasean. Por ejemplo, “aparecen muy pocas frutas“, indica Collado.

En tanto, Schwartz agrega que “en lácteos y comestibles, no hay muchas alternativas”.

– Precios desactualizados
Al recorrer los supermercados se advierte que en ciertas sucursales algunos de los artículos de la lista aún no aparecen con los precios que figuran en la nómina, sino con los “viejos”.

“Todavía no están actualizados los valores en varias bocas de supermercados”, dice el consultor de Tomadato.

 El acuerdo no se estableció por escrito
Sobre este punto, Blanco Muiño hace hincapié en que, hasta el momento, “no hay nada escrito que implique compromiso de reposición ni penalidades“.

Por otra parte, considera que para que la medida funcione realmente “debería haber una resolución en la que se establezca puntualmente quiénes participan del acuerdo”.

Faltantes en góndolas
Si bien el nuevo “freezer” lleva apenas una semana, los consumidores ya empiezan a toparse con dificultades a la hora de intentar hacerse de los artículos a “precio fijo”.

“No hay stock en algunas sucursales”, apunta Collado en esta línea.

En tanto el titular de UCA menciona que, al recorrer las góndolas, “determinados productos no están”.

– Se limita a Buenos Aires
Un aspecto del nuevo “freezer” que llama la atención de los expertos en consumo es que -a diferencia de sus predecesores- el acuerdo no sólo abarca menos productos, sino que además es más acotado a nivel geográfico: rige sólo en Buenos Aires.

“Se dejó afuera a todo el país como si fuera de Buenos Aires no hubiera inflación”, se queja Blanco Muiño en diálogo con iProfesional.

Y remarca que “los aumentos golpean a todas las provincias de la Argentina”.

No está claro quién controlará los precios
A diferencia del congelamiento de los 500 productos -en el que se anunciaba el plan “Mirar para Cuidar” por el cual un grupo de militantes estaría encargado de vigilar los precios-, en este caso no se dio información acerca de quiénes serían los encargados de monitorear que se respete el nuevo plan.

En este sentido, Schwartz destaca que “no dijeron quiénes controlarán los precios”. Por lo cual, agrega, “se supone que serán sólo los consumidores”.

La “trampita” detrás del freezer
El Gobierno empezó el año presentando “en sociedad” el nuevo acuerdo, pero poco se dijo acerca de qué fue lo que impulsó a los empresarios a comprometerse una vez más a mantener los valores de sus productos “congelados”.

Desde las entidades de defensa al consumidor señalan que la respuesta es simple: poco antes de debutar la lista, los precios de la mercadería tuvieron una fuerte suba.

Es así que, según estimaciones de Estudio Bein, consultora especializada en economía, la inflación de diciembre fue del 3,8%.

De hecho, Dal Poggetto, directora de la firma, sostiene que “hubo una vista gorda en este mes con respecto a los aumentos”.

Y esta suba se hizo evidente en las góndolas donde, por ejemplo, “los lácteos y los congelados se encarecieron“, apunta Schwartz.

Por este motivo, en el listado de productos que conforman el nuevo acuerdo se nota que existe un marcado incremento en comparación con el “freezer de los 500 productos”.

En la misma línea, Blanco Muiño destaca que el flamante congelamiento “tiene precios más caros que en anterior”.

Por ejemplo, el aceite de girasol marca Cocinero de 1,5 litros que en el congelamiento anterior estaba a $8,31 (en la lista de los supermercados Jumbo, Disco y Vea), hoy está “freezado” a $12, 02.

Otro caso ilustrativo, que señala Blanco Muiño, es el del azúcar. En la marca Dominó, el producto subió más de un 50% entre un congelamiento y el otro.

En la lista de junio, estaba a $2,77 y hoy en la nómina ya se muestra a un valor de $6.

 

Tiempos de cambio
El acuerdo da inicio a otro capítulo en el tema “precios”: el del nuevo índice inflacionario que lanzará el Gobierno.

Inclusive, hay quienes ya hablan de una nueva “inflación”, que empezó a correr junto con el inicio del 2014.

Así lo señala Dal Poggetto, quien apunta: “En febrero, la que se publique va a estar a mitad de camino entre la de las consultoras privadas y la del INDEC”.

Otra de las características -aseguran los expertos- de la nueva medición oficial, es que la suba del 66% en transporte quedará “disimulada”.

En este punto, Del Poggeto señala que “cuando este índice se publique, el aumento va a quedar licuado“.

La explicación es simple: mientras que el índice actual los servicios públicos representan el 8,6% de la canasta, en nueva la medición ocupan sólo el 2%.

“Cada 100% de aumento promedio de las tarifas el impacto directo sobre la inflación minorista asciende a sólo 2%”, arroja el informe elaborado por la consultora.

La tercera es la vencida
Desde el oficialismo aseguran que el nuevo plan tendrá larga vida y planean extenderlo durante todo el año, con “ajustes” que puedan ir surgiendo en el camino.

Si bien el “freezer” se muestra no tan ambicioso que los anteriores -ya que abarca menos productos y su aplicación se limita a Buenos Aires-, los consultores advierten que su éxito o fracaso dependerá casi exclusivamente de un aspecto: la mercadería que haya disponible en góndolas.

En este punto, Schwartz enfatiza que “la clave para que funcione va a estar en el stock“.

Y resume: “Si el consumidor va al supermercado y no encuentra los productos que aparecen en la lista, el acuerdo se cae“.

IProfesional

Se levantó el cepo: algunos “festejan”, otros sufren el regreso a los diarios de los avisos de las grandes cadenas

La salida del Gobierno del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, disparó toda una serie de especulaciones vinculadas con posibles modificaciones al“cepo al dólar”.

Tras su renuncia también comenzaron a circular versiones que cuestionaban la continuidad del congelamiento de precios, plan que ya lleva diez meses en los supermercados -más allá de las críticas sobre su dudosa efectividad.

En este escenario, mientras estos temas eran centro de debate, en silencio y por lo bajo comenzaba a dar marcha atrás una de las iniciativas del funcionario “k” que también había suscitado una fuerte polémica en el ámbito supermercadista: el denominado“cepo publicitario”.

Es así que pudieron verse, en las últimas semanas, algunos avisos en las páginas de los principales diarios en papel, algo que había desaparecido “misteriosamente” desde fines de mayo.

Es el caso de, por ejemplo, las acciones promocionales de Rodó, Frávega, Garbarino y la cadena de supermercados Jumbo.

Otro de los que se animó a reanudar esta estrategia publicitaria es Walmart.

Los avisos sorprendieron, incluso, a algunas entidades que agrupan a los supermercadistas como es el caso de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) cuyo vocero Fernando Aguirre destaca, en diálogo con iProfesional, que “llamó la atención que algunos ya saltaron el cerco”.

De hecho, indica que “el fin de semana, en algunos diarios, había cuatro o cinco páginas seguidas de promociones de las cadenas de electrodomésticos. Pareciera que el tema está mucho más liberado“.

Ante esta situación, los analistas en consumo festejan el regreso de las promociones a los diarios y advierten que, de generarse una continuidad en esta “vuelta”, su impacto dará inicio a uncambio de tendencia en los hábitos de compra de los argentinos.

Sucede que, producto de la tentación que generan estos avisos, algunos consumidores podrían abandonar la comodidad que les brindan los formatos de cercanía para ir a las cadenas.

“Lo que seguramente pase es que se produzca un regreso a las grandes superficies“, anticipa a este medio Claudia Collado, titular de la entidad Acción del Consumidor (ADELCO).

A este “combo” se suma que los formatos chicos empezaron a resultar más caros en los últimos meses, llegando a tener una marcada diferencia en el precio con respecto a las cadenas.

En este punto, Juan Manuel Primbas, country manager de la consultora Kantar Worldpanel señala que “hoy los locales más chicos están entre cuatro y cinco puntos por encima de los hipermercados”.

Y lo resume en una frase: “Los súper chinos ya no son más baratos”.

En este contexto, el regreso de las promos funciona para las grandes superficies casi como un regalo de Navidad ya que, como lo indica Emiliano Schwartz desde la consultora especializada en consumo Tomadato, “ahora van a recibir un gran caudal de gente, producto de poder difundir mejor sus ofertas para las Fiestas y Fin de Año“.

¿El fin del “cepo” publicitario?
No sólo los diarios fueron escenario del “gran regreso” de las promos.

También en la TV se pudo ver “la vuelta” en la publicación de los beneficios que las cadenas otorgan a los clientes.

“En la televisión se transmitieron los avisos en las últimas semanas”, apunta Schwartz.

No obstante, si bien en estas semanas ya circularon algunas publicidades en los diarios, los expertos consideran que- al menos por ahora- su regreso fue “selectivo”.

Es que, explican, todavía no todas las empresas se atrevieron a volver a colocar sus promociones en las páginas de dichos medios gráficos.

De allí que, indica Collado, “volvieron los avisos de cadenas de electrodomésticos, pero otros aún no se arriesgaron a reanudar esta actividad”.

Vale recordar que el denominado “cepo publicitario” había surgido hacia fines de mayo, cuando el Gobierno anunció que iba a lanzar una nueva edición del congelamiento de precios, esta vez reducida apenas a un listado de 500 productos.

A partir de allí, “misteriosamente”, dejaron de verse las ofertas de supermercado en las páginas de determinados diarios y, en su lugar, empezaron a aparecer imágenes con críticas a las presiones del oficialismo y acusaciones de desinformación de los consumidores:

A su vez, la iniciativa también había recibido la desaprobación de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Impacto en las góndolas
Resulta innegable que los argentinos se han hecho “amigos” de los formatos de cercanía en los últimos años.

La explicación de esta preferencia radica en que estos espacios les brindan comodidad, les permiten comprar más rápido y les evitan algunas tentaciones o gastos no planificados que sí encuentran en las grandes superficies.

Así lo refleja un reciente informe de Kantar Worldpanel que indica que “las compras suelen ser chicas, controladas y cercanas”.

De hecho, apunta Primbas en la misma línea, “las cadenas hoy mantienen su grado de participación en el mercado gracias a sus formatos express“.

Algunas de las características de este tipo de consumo es que las visitas a los supermercados se hacen varias veces por semana y el ticket promedio es de apenas $86.

“Las compras están siendo impulsadas por tickets cortos y locales de cercanía“, señala Schwartz.

En este sentido, el informe “Pulso Social” de la firma CCR destacaba que de 10 clientes de los formatos chicos, 7 van más de una vez por semana.

El mismo estudio indicaba que las elecciones a la hora de llenar el changuito están divididas: un 50% prefiere los grandes supermercados, mientras que un 51% opta por comprar en los locales “express”.

“Los locales de proximidad son usados para reposición, mientras que las cadenas -cuyo ticket promedio supera los $300- se visitan con menor frecuencia”, apunta Schwartz.

Sin embargo, la reaparición de los avisos en los diarios permite anticipar un cambio del panorama.

En esta línea, Primbas remarca que “los formatos más chicos venían ocupando casi un 50% del share y crecían en participación, pero el regreso de las grandes ofertas puede afectarlos“.

Un regalo navideño para los híper
Los expertos en consumo advierten que la renuncia de Moreno cayó a los grandes supermercadistas casi como “un regalo del cielo” muy cerca de las Fiestas, teniendo en cuenta que diciembre resulta clave para el sector.

Es que “a esta altura del año las compras son de mayor volumen”, apunta Primbas.

Y agrega que “en este mes hay mucho en juego y los supermercados están viendo cuál es el mejor modo de capitalizarlo”.

Según el experto, algunas de las categorías en las que se espera una fuerte demanda en este período son bebidas, alimentación y todos aquellos productos puntuales asociados a la mesa navideña como pan dulce, turrón y artículos de decoración.

Cambios en los consumidores
Según los expertos, el regreso de las ofertas y promociones a los diarios de fin de semana también generará modificaciones en los hábitos de los argentinos, que en estos últimos meses se habían acostumbrado a “moverse” para encontrar aquella información que antes les llegaba a través de los medios impresos.

“En este tiempo, los usuarios se volcaron fuertemente a las redes sociales para buscar allí los descuentos que les ofrecían las grandes cadenas”, explica en diálogo con iProfesional Schwartz.

Y, al abrirse nuevamente la ventana a las promociones, las personas vuelven a recibir estos estímulos desde diversos espacios.

Es por eso que “los consumidores ahora potenciarán su costado multicanal a la hora de buscar ofertas“.

¿Qué será del freezer?
Algo que genera intriga entre los supermercadistas es qué ocurrirá en relación con el congelamiento de precios de los “500 productos” que había sido anunciado casi en simultáneo con el nacimiento del “cepo publicitario”.

Sobre este tema, Aguirre afirma: “Suponemos que lo que se va a hacer es un acuerdo distinto, con otras características“.

Y agrega que, en las próximas semanas, seguramente habrá algún anuncio en relación con este tema.

Sin embargo, el ejecutivo de CAS explica que esta medida sigue resultando insuficiente para resolver las cuestiones centrales.

Sobre este punto, opina: “Sería bueno que no se queden sólo con el freezer y trabajen en relación con el problema de fondo, que es la inflación“.

Alerta “engaños”
Así como los argentinos festejan ese glorioso “reencuentro” con las ofertas que se fueron convirtiendo en una fuente de información central para realizar una “compra inteligente”, desde el ámbito supermercadista explican que -como reza el refrán- no todo lo que brilla es oro.

En este sentido, aconsejan preguntarse cuál es el grado de veracidad de algunas de las acciones promocionales que se muestran demasiado “generosas”.

Los descuentos en general son muy atractivos, pero la gente en estas semanas también va a tener que prestar atención a lo que pasa con los precios“, dice Aguirre desde la CAS.

Y alerta: “En ocasiones, ocurren cosas raras como un fuerte aumento en los días previos a las fechas de las promos“.

Por eso, si bien los demandados avisos resultan una fuente de información esencial para los argentinos, también pueden generarles confusión. En palabras de Aguirre, “ciertas ofertas son, al menos, bastante sospechosas”.

IProfesional

“Congelamiento: qué productos saldrán más rápido del freezer y cuáles golpearán los bolsillos de la clase media”

Hay un viejo refrán que dice que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Parecía que calzaba a la perfección cuando se lo vinculaba con el plan de congelamiento de precios, allá por los primeros días de febrero de este año, cuando recién nacía la iniciativa concebida para durar sólo dos meses.

Por ese entonces, los analistas aseguraban que la medida podía resultar exitosa en tanto fuera implementada por no más de un trimestre, porque no era una verdadera solución contra la inflación.

Y eso fue lo que sucedió, producto desucesivas prórrogas, ya que su efectividad se fue “diluyendo” y los precios siguieron aumentando.

“Si en el camino no se toma algún tipo de decisión de largo plazo, el impacto de la salida va a ser mucho mayor”, advertía oportunamente José Ignacio Amodei de la firma CCR.

En los primeros meses del “freezer”, el Gobierno logró reducir la inflación al 1,5% mensual, tal como arrojó el IPC Congreo en marzo.

Pero con el tiempo fueron quedando en evidencia algunas falencias y la necesidad de una medida más de fondo.

La primera prórroga tuvo lugar en abril, por dos meses más, y una vez que llegó junio se optó por sostenerla hasta octubre.

Fue ahí cuando se dio a conocer una lista de 500 productos que quedarían “congelados”.

Poco antes de las elecciones, “los huecos” se hacían notar cada vez más, al punto que en septiembre la inflación alcanzó el 2,11%, el mayor incremento desde el mismo mes de 1991.

No obstante, la semana pasada la Subsecretaría de Defensa al Consumidor anunció que la medida se extendería – al menos- hasta fin de año:

Mientras muchos analistas se preguntan por qué el Ejecutivo tomó esta decisión pese a que “las góndolas hablan por sí solas” con precios “descongelados” y también con “faltantes”, lo que es indudable es que la credibilidad y la sustentabilidad del plan quedaron “en la cuerda floja”.

De hecho agregan que a nueve meses de que naciera el congelamiento ninguna de las cadenas cuenta en todas sus sucursales con los 500 artículos de la lista. E, incluso, en su lugar se ven opciones más caras o productos similares con nuevas presentaciones y composición para escapar al freezer.

En este escenario, algunos afirman que la prórroga tuvo que ver con los resultados adversos para el oficialismo en los últimos comicios legislativos.

En tanto, desde el Gobierno insisten en mantener la medida. De hecho, Colombo afirmó en su cuenta de Twitter que “en los hogares argentinos ha mejorado el acceso al consumo de bienes y servicios”.

Para Fernando Blanco Muiño, titular de la entidad Unión de Consumidores de Argentina (UCA), los “aumentazos” van a llegar a un 9%.

“Va a haber un impacto en los supermercados”, alerta en diálogo con iProfesional Claudia Collado desde la entidad Acción del Consumidor (ADELCO).

Por otra parte, Blanco Muiño señala que “se prevén incrementos en la nafta y los costos de transporte, lo cual también va a repercutir en los precios“.

“Lo que más preocupa es que se produzca un aumento importante en los alimentos básicos“, enfatiza el experto.

En este contexto, los analistas anticipan que los argentinos se verán oblilgadoa a tener que “ajustar aún más sus cinturones”.

Subas de precios y faltantes
Así las cosas, lo que impera entre los analistas es el escepticismo.

“Hay que ver si dejan de reponer la mercadería congelada“, advierte Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato.

En tanto otros expertos ya hablan de fuertes subas de precios para aquellos artículos que estánfuera del famoso listado. Y creen que no se darán los aumentos de igual modo en las distintas categorías.

Es que, tal como indica Miguel Calvete del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM),“el Gobierno arregló con la industria incrementos diferenciados”.

En este sentido, el especialista asegura que serán de entre un 9% y un 14% en los Premium.

De acuerdo con el supermercadista, las subas en alimentos se harán evidentes, principalmente en:

Frescos: debido a la alta rotación de este sector, Calvete asegura que será uno de los primeros rubros en los que se sentirá el impacto.

Productos elaborados con harina: al respecto, Blanco Muiño destaca que “la escasez va a afectar próximamente a sus derivados”.

Aceites: los aceites también fueron señalados como productos que subirán de precio en estas semanas por efecto del “descongelamiento”.

Lácteos: de acuerdo con el titular de UCA, en “esta categoría se autorizaron subas de hasta un 9%”.

La “trampita” de las marcas
En este contexto, los expertos señalan que las empresas ya “buscaron la vuelta” para elevar el valor de su mercadería.

Según Calvete, lo que se hace es tomar algunos artículos de “compra frecuente” y catalogarlos dentro de los grupos en los que se autorizan las subas más fuertes.

Por ejemplo, “muchos de los productos que las marcas ubican como selectivos, en realidad, sonclaramente masivos pero las empresas los categorizan así para poder subirles el precio“, dice el titular de INDECOM. (Lea más: “Los nuevos aumentos llegarán a las góndolas pasadas las elecciones legislativas”).

De hecho, afirma Calvete, “un 37% de los que se consideran selectivos forman parte de la canasta básica y se encuentran dentro de los 250 artículos de supermercado más consumidos por los argentinos”.

Los efectos del “descongelamiento”
Ante este panorama, los especialistas estiman que los argentinos van a poner nuevamente en marcha aquellas estrategias que ya conocen de memoria para cuidar el bolsillo.

En este sentido, aclara Calvete, “el consumo hoy está amesetado y los argentinos se muestran más cautelosos en el supermercado”.

Y remarca que “en 2013 empezaron a resurgir con fuerza las B brands, lo cual se hizo más notorio en los últimos seis meses“.

Esta tendencia, puntualiza el analista, se viene dando sobre todo en la categoría alimentos.

Por otra parte, los especialistas afirman que el “descongelamiento” podría traer como consecuencia una “vuelta” de los consumidores a las superficies más chicas, que habían quedado más relegadas a raíz del freezer.

“La gente ahora compra menos productos y lo hace -muchas veces- en los locales de cercanía, lo cual implica una baja en el ticket promedio”, apunta Collado.

Sin embargo, los argentinos no se quedarán solo con los negocios chicos ya que, afirma la experta, “ciertos artículos, como el vino, son más baratos en los locales de cercanía, pero otros están más caros”.

Con poco dinero en el bolsillo y precios altos, se hacen menos compras en el supermercado y si baja la cantidad no se justifica tener que ir a las grandes superficies”, concluye Blanco Muiño.

IProfesional

“Los precios se disparan y quedan al desnudo las fallas del congelamiento”

En el último mes, los precios en los supermercados dejaron en evidencia que un congelamiento de precios sostenido en el tiempo no puede esconder sus grietas.

Esto saltó a la vista cuando se dio a conocer que el índice que mide el Congreso relevó en julio una la inflación que se ubicó entre un 2,5% y 2,7%, uno de los mayores niveles registrados en los últimos tres años.

El “salto” en los valores de la mercadería se hizo notorio en los últimos dos meses en los cuales, según lo indica a iProfesional José Ignacio Amodei, director de Trade de la consultora CCR, “estos subieron con fuerza”.

El ejecutivo detalla que, mientras que “entre enero y mayo el crecimiento mensual promedio de los precios fue de 1,7 puntos, en junio éste alcanzó los 4,5 puntos con respecto a mayo”.

De esta manera, se cerró un semestre con una escalada en materia de precios.

“La media en cuanto a inflación en el primer semestre fue del 24% con respecto al mismo período de 2012″, indica Amodei.

Y la “disparada de precios” no es un fenómeno imprevisto: no eran pocos los expertos que seis meses atrás auguraban algunas posibles fallas en el acuerdo de precios.

Ya lo anunciaban analistas de consumo allá por febrero, cuando indicaban que este tipo de medidas pueden resultar en un corto plazo, pero que su efectividad es dudosa una vez que se intenta prologarlas en el tiempo.

En los inicios del congelamiento, los expertos advertían que, cuanto más se retrasara el fin del “efecto freezer”, más duras serían sus consecuencias.

Uno de ellos era Amodei, quien señalaba en diálogo con este medio que “si en el camino no se toma algún tipo de medida más de largo plazo, el impacto de la salida va a ser mucho mayor“.

Pasada la mitad del año, el tiempo le da la razón: la mercadería de los supermercados se encareció abruptamente y, según lo afirman quienes se encargan de relevar las distintas sucursales, los artículos que subieron de precio no son solamente aquellos que quedaron por fuera de la famosa “lista de los 500”.

Expertos atribuyen los errores en la estrategia del Gobierno para frenar la galopante inflación a un punto central: el congelamiento funciona más bien como un “parche”, pero no logra resolver el problema de fondo que deriva en la inflación.

Ocurre que la medida propuesta por el oficialismo “no es algo sostenible en el tiempo”, indica Soledad Pérez Duhalde desde la consultora Abeceb.

Y agrega que el “estallido” de precios es consecuencia de “la inflación reprimida de todos los primeros meses del acuerdo”.

Frente a los aumentos en las góndolas, los distintos actores se reacomodan.

Los consumidores fortalecen sus actitudes de cautela y cuidan cada peso que gastan en sus visitas al supermercado.

Las marcas, por su parte, también se adaptan al nuevo escenario impulsando la salida de envases más pequeños, que les permiten reducir el gramaje para no tener que subir los precios,entre otras estrategias a las que apelan.

El “efecto glaciar”

Uno de los aspectos que mencionan los expertos en consumo al ser consultados sobre el “estallido” de los precios que los argentinos pudieron percibir en las góndolas los últimos dos meses es el “descongelamiento” de gran parte de los artículos que estaban “freezados”.

En este punto, Amodei aclara que “mientras que inicialmente la medida incluía a 10.000 productos, en junio ésta pasó a abarcar solamente unos 500“.

Por ese motivo, el analista considera que “allí comenzó una nueva etapa”.

La explicación que da el ejecutivo de CCR es clara: “Cuando se liberaron los precios que estabancontenidos, estos se dispararon“.

Sin embargo, los expertos destacan que no sólo los “excluidos” de la lista sufrieron un incremento. También lo hicieron algunos de los que siguen en la nómina.

Cuando hay una aceleración de este tipo, se trata de algo generalizado que incluye a todas las categorías“, apunta Juan Manuel Primbas, ejecutivo de la consultora Kantar Worldpanel.

Y esto derivó en aumentos que estuvieron, inclusive, por encima de los pronosticados por los consultores.

“Esperábamos que hubiese un salto inflacionario, pero éste fue mucho mayor del que suponíamos“, confiesa Pérez Duhalde desde Abeceb.

Por su parte, Amodei apunta que el incremento se notó, principalmente, en:

Productos de heladera, cuya suba entre mayo y junio fue del 8,4%.

Bebidas con alcohol, que se encarecieron un 5,5% en el mismo período.

Otro de los aumentos significativos que tuvo lugar en el primer semestre del año se dio en laharina. El ejecutivo de CCR advierte que “entre enero y junio, la suba en el valor de este producto fue del 22%“.

La estrategia de “diques de contención”

Si bien en los inicios del “freezer” éste parecía estar cumpliendo sus objetivos en cuanto a actuar como un freno a la inflación, con el avance de los meses los resultados empeoraron.

Los expertos lo atribuyen a la extensión forzosa de una medida que, en realidad es“cortoplacista”.

Lo que ocurre, explica Pérez Duhalde, es que estas herramientas funcionan más bien como“parche” y agrega que “su efecto desaparece ni bien sacan los controles”.

En esta línea, los analistas de consumo consideran que lo que la “disparada” de precios de julio fue en realidad una especie de “sinceramiento económico”.

Sobre este punto, Pérez Duhalde refiere que “la inflación durante los controles de precios es una gran mentira” y explica que esto quedó en evidencia al publicarse los índices de julio:“Cuando se redujo la lista de productos congelados, saltó la verdad”.

Es que “en general, los congelamientos suelen funcionar los primeros dos o tres meses“, dice Primas.

Y señala que un tiempo más tarde la medida muestra sus grietas.

Ni bien hay un hueco o ventana que les permiten tener un poco de ‘aire’, los valores de los productos aumentan de vuelta“.

Controles previos al “salto”

La publicación de los índices inflacionarios que evidenciaron el “salto” de los precios coincidió con el regreso de la “patrulla” de“Mirar para Ciudar” dos semanas atrás.

Y los expertos consideran que el lanzamiento de una segunda etapa del plan no se trató de una mera casualidad.

Por el contrario, atribuyen el “regreso” de los militantes a las góndolas a la intención del Gobierno de mostrar que se tiene un control de la situación.

En este punto, Pérez Duhalde indica que “se empezaron a acelerar los precios de nuevo yel Ejecutivo tuvo miedo por la publicación de estas cifras en un contexto electoral”.

La vuelta de los envases “mini” 

En un momento en el que los precios de los artículos se fueron “descongelando” en una forma evidente, así como los argentinos se cuidan más, también resurgen las estrategias de las marcas para seducir a estos consumidores más atentos a los gastos.

“La gente trata de defender como puede su poder adquisitivo”, apunta Amodei en diálogo con este medio.

Es por eso que ahora vuelven a ganar espacio en las góndolas los envases de tamaño reducido, un formato que utilizan las empresas que prefieren “achicarse” para hacer la crecida de precios menos evidente.

El objetivo de los packs pequeños es el de “incrementar el margen de ganancias de las empresas reduciendo el producto“, indica Pérez Duhalde.

Más artilugios de las marcas: las fórmulas “nuevas”

Consultados acerca de las tácticas de las marcas para afrontar el “estallido” de precios, los analistas de consumo mencionan una segunda estrategia: el agregado de componentes “extra” a los artículos para incrementar su valor de una forma sutil.

“Lo que hacen es cambiar la composición de las fórmulas“, indica Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato en diálogo con iProfesional.

De esta forma, las firmas consiguen modificar el código EAN– número exclusivo de cada producto representado por barras legibles por escáner-, habitualmente conocido como “código de barras”.

Amodei también advierte este fenómeno y señala que “muchas veces se altera el nombre del producto para poder sacarlo del freezer”.

Una vez que se incorpora el ingrediente “extra”, lo que se hace es poblar las góndolas con estos productos “modificados” y espaciar más la salida de los que no tienen el nuevo agregado.

Entonces, se van remplazando los artículos más económicos por otros similares, pero más caros.

Según Schwartz, si bien éste es un fenómeno generalizado, un claro ejemplo de este mecanismo se advierte en el caso de los productos de limpieza.

El experto describe el escenario actual que se percibe en las góndolas como un momento de “lanzamientos y relanzamientos, en el que salen productos nuevos y más caros por sus componentes adicionales”.

Cambio de hábitos

Si bien los analistas coinciden en que el “freezer” fracasó como medida para resolver la inflación, también distinguen que hubo un sector que se vio beneficiado con la medida de precios: el de las grandes cadenas de retail.

Es que, más allá de las evidentes fallas del congelamiento, éste generó tracción hacia los grandes jugadores, que venían perdiendo clientes en manos de los supermercados chinos y almacenes de barrio.

“La sola idea de los precios congelados hizo que la gente se vuelque más a estos canales de compras”, señala Amodei.

Y destaca que “durante 2012 el volumen de ventas en estos formatos creció en un 1,7% y en 2013 este número llegó a ser del 3,3%”.

Según el ejecutivo de CCR, esta tendencia se potenció y se mantuvo a pesar de la reducción de la lista de artículos freezados.

“En junio siguieron creciendo las ventas en las grandes cadenas”, explica.

Más allá de los réditos que pudieran haber sacado los retailers del acuerdo, seis meses más tarde sus resultados saltan a la vista de los consumidores una vez que llegan a la caja.

Allí se evidencia lo que menciona Primbas: “La desaceleración de precios por los controles fue sólo algo que sólo funcionó en el corto plazo”.

IProfesional

Lo que importa, ¿ahora es lo de afuera?: con nuevos packagings, las marcas buscan hacer frente al plan “congelamiento 500”

A partir del 1° de junio, las marcas de productos de supermercados serán las protagonistas de la nueva extensión del congelamiento de precios.

Pero, en esta ocasión, las empresas saben que el escenario presentará algunas complicaciones extra.

En primer lugar, los 500 artículos seleccionados por la Secretaría de Comercio Interior deberánpermanecer sin alteraciones en sus valores por dos meses más (en teoría, se mantienen sin ninguna suba desde principios de febrero).

Y, además de tener que sostener “freezados” los precios de su mercadería, las firmas deberán afrontar otro desafío aun mayor, ya que estarán sujetas a un control mucho más férreo en cuanto al cumplimiento del acuerdo.

Según lo especificado por el oficialismo acerca del plan “Mirar Para Cuidar”, presentado por la propia Presidenta, la “militancia K” tendrá la ambiciosa misión de monitorear que losgrandes comercios cumplan con la promesa de no aumentar los artículos detallados en un listado.

La iniciativa es tan importante para el oficialismo que la mandataria, incluso, dedicó una sección específica de su flamante página de Internet al plan que se propone “cuidar los bolsillos del pueblo”.

Por ese motivo -más allá de cuáles sean los resultados que se obtengan a partir de la implementación de este programa- los comerciantes saben que ahora estarán más vigilados.

De hecho, si no llegaran a respetar el acuerdo, las multas podrían ser grandes en cuanto a montos. Según trascendió, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, será el encargado de sancionar a todos aquellos que incumplan la medida con un castigo monetario que puede alcanzar los $5 millones.

El funcionario podría, inclusive, clausurar aquellos supermercados que no cumplan con la iniciativa oficial.

Por eso, “si el control que se va a llevar a cabo es muy fuerte, tal como se viene anunciando, lascadenas y las marcas se van a tener que cuidar más“, advierte Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato.

Una de las dificultades con las que se puede topar la implementación del programa del Gobierno, viene dada por los distintos precios que hoy se pueden encontrar en un producto de igual marca en diferentes sucursales de la misma cadena de un supermercado.

“Hoy cada empresa tiene distintos valores en sus distintas bocas, de acuerdo con la zona en la que se encuentren”, dice Schwartz.

Para enfrentar el nuevo contexto, lo cierto es que las empresas ya comenzaron a desarrollar sus estrategias para así poder “aumentar sin incumplir” con el congelamiento.

Y la “pista” para saber cómo harán puede encontrarse en una palabra clave: el packaging.

Tal como señalan los expertos en consumo, ya son varias las firmas que modificaron sus envases para “saltear” el freezer oficial.

Por eso, están comenzando a lanzar nuevos tamaños para así poder ofrecer una mayor gama de opciones de gramaje o contenido neto para un mismo tipo producto.

Así lo observa Schwartz, quien indica a iProfesional que “las marcas están apuntando a darnuevas presentaciones de su mercadería”, a fin de que los artículos alcanzados por el plan freezer representen una proporción menor de su portafolio de productos.

Artilugios
Para hacer frente al congelamiento -que ya lleva cuatro meses de vigencia- las compañías fueron recurriendo a distintos “artilugios” que les han permitido morigerar el impacto del “plan freezer”, vía la oferta de un mayor set de productos.

Entre otras estrategias, ampliaron su menú de artículos premium, ofrecieron productos en combo (con un descuento en la segunda unidad) o agregaron un poco más de contenido a un precio incremental conveniente, como forma de orientar las compras hacia aquellos más rentables.

De este modo, mientras avanzaba el acuerdo, varias marcas lograron adaptarse al nuevo escenario impuesto por el Gobierno.

Según Schwartz, “siempre suele ocurrir que, en los congelamientos, las firmas saquen nuevos envases” y esto es lo que se verá con mayor énfasis en los meses venideros.

Lo que ocurre, apunta Adrián Kittner desde eConsultora, es que “cuando se modifica el gramaje, cambia el código del producto y se lo considera otro artículo”.

Los analistas hacen referencia a cómo las marcas ampliaron el abanico de opciones que se ofrecen para un mismo bien.

“Los tamaños de los envases han ido variando”, confirma el ejecutivo de Tomadato.

Y esto se advierte, principalmente, en ciertas categorías tales como lácteoslimpieza yperfumeríasnacks productos no perecederos.

“En estos rubros se ven cada vez más novedades dado que las firmas están lanzando envases de todo tipo de tamaños y diferentes calidades“, apunta el consultor.

Las góndolas se “reacomodan”
A partir de que las marcas ya empezaron a ampliar su oferta de envases -preparándose para la implementación de la “lista de los 500”- es que también se espera un reordenamiento en la organización de las góndolas.

Como lo explica Kittner, “es probable que en los estantes del súper se dé menos exposición a lamercadería que aparece en el listado oficial para hacer más visibles otros tamaños”.

Es que, pronostica el consultor, “los artículos congelados se agotarán más rápido ya que es de prever que se vendan antes que el resto”.

En ese caso, quienes lleguen más tarde al supermercado podrán encontrarse con que faltan algunos de los productos freezados y no tengan otra opción que llevarse un sustituto.

“Comprando otro artículo que tal vez tenga un poco más de contenido, los consumidores tendrán que pagar un precio mayor“, dice Kittner.

Consultado por iProfesional acerca de si las empresas pueden llegar a afrontar una penalidad -si los inspectores del plan “Mirar Para Cuidar” detectan un faltante- los expertos consideran que, al menos hasta el momento, no es seguro que se las pueda multar.

Sobre este punto Kittner es claro: “Hasta ahora, lo que se propone en el plan se encuentra en una zona gris, porque el supermercado puede argumentar frente a un control que vendió todo lo que tenía para el día”.

Por lo pronto, ante esta situación, los consumidores, se verán obligados a apelar a las otras opciones que brindan las marcas.

El fantasma de los faltantes
Una duda que resurge, producto de la nueva extensión del congelamiento es si, al tratarse de una medida que se viene sosteniendo desde el mes de febrero, los argentinos verán en las próximas semanas un incremento de faltantes en las góndolas.

De hecho, en los primeros cuatro meses del freezer, los consumidores habían empezado a notarsubas de precios, escasez, un nivel de abastecimiento empobrecido -en cuanto a variedad de oferta- y una reducción de la cantidad de promociones en góndolas.

Consultados sobre este punto, los expertos señalan que, al menos en una primera etapano habrá problemas de escasez. “No se observará desabastecimiento porque las firmas van a ofrecer una amplia variedad de productos similares“, dice Kittner.

Sin embargo, los especialistas no descartan que, con el correr de las semanas, se intensifiquen los espacios vacíos en las góndolas, algo que ya había empezado a notarse en las dos primeras etapas del acuerdo de precios.

Irrumpen los envases “XS”
Otra de las tendencias en lo que al packaging se refiere tiene que ver con la proliferación de paquetes tamaño “mini” en las góndolas de los supermercados, una moda a la que se están sumando varias marcas.

De hecho, menciona Shwartz, “esto se advierte en productos tales como el dulce de leche y las galletitas, que fueron reduciendo su contenido de 500g. a 400g”. También, en el caso de loslácteos, como yogures.

Lo mismo sucede en una gran cantidad de artículos de bellezacuidado e higiene personal. 

En el caso de estos envases “extra-small”, estos cumplen principalmente con un doble objetivo:

– Hacer un incremento más “sutil” del precio por gramaje.

En los últimos meses, cada vez son más las empresas que fueron reduciendo sus envases con el objetivo de mantener inalterables los precios -cediendo cantidad de producto-.

– Satisfacer la demanda de consumidores que cuidan más su bolsillo.

Es que, como lo explica Adrián Pierini, especialista en packaging, “la cautela en las compras lleva a que la gente se incline por llevar envases más pequeños”.

“Mirar para cuidar”
Aun restan conocer detalles sobre cómo se implementará la propuesta oficial de controlar los precios en los distintos supermercados del país.

Sin embargo, por lo que expresó la Presidenta, serán las organizaciones juveniles -junto con inspectores- quienes tengan la responsabilidad de monitorear que los valores de la mercadería no se incrementen en las góndolas.

Además, se aclaró que en una primera etapa, el plan se implementará en 50 municipios, para luego extenderse a todo el territorio nacional.

No obstante, los expertos advierten que desarrollar una medida de estas características en todo el país es una tarea casi imposible de poner en marcha.

IProfesional


Autor

Emiliano Schwartz

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