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“El regreso del precio real: por qué empieza a agotarse el modelo de las promociones y los descuentos”

Primero fue el turno de las estadísticas oficiales. Después, el de las tarifas públicas, y ahora el de las cuentas y los bienes que los argentinos tienen sin declarar. El sinceramiento avanza en todos los frentes, incluyendo las góndolas de los supermercados y autoservicios. Después de años en los que reinaron las ofertas y los descuentos que tornan muy difícil saber cuánto cuestan las cosas, cada vez más marcas y empresas están buscando transparentar sus listas de precios, lo que implica dejar de lado las acciones promocionales y volver a apostar a comunicar un precio final.

La lista de ejemplos es amplia e incluye desde los Precios Congelados de Danone -que fue la empresa pionera hace seis meses- hasta el Pacto Porrón de Quilmes que acaba de ser renovado hasta marzo, pasando por las papas fritas Lays, las gaseosas de Pepsi, la línea de retornables de Coca-Cola o las pastas de Lucchetti. En algunos casos, la estrategia elegida por las empresas es informar al consumidor el precio en avisos o publicidades, aunque algunas marcas como Yogurísimo o Ser van más lejos y estampan el importe en el envase de sus productos,

Detrás de este regreso del precio real en las comunicaciones no se encuentra únicamente una moda marketinera, y los analistas de consumo no dudan de hablar de un modelo (el de las promos y descuentos) que da señales cada vez más claras de agotamiento y hasta de un cambio de paradigma en la manera que tienen los argentinos de consumir.

“Estamos viendo un verdadero cambio de época en materia de consumo y creo que varias marcas supieron leer el nuevo escenario. Se está dejando atrás un consumo del kirchnerismo, basado en la exacerbación del gasto y en la idea de que a la gente le quemaba la plata en la mano, y pasando a un nuevo contexto en el que tallan otros factores como una inflación a la baja, un poder de compra recortado de los salarios y el resurgimiento de alternativas para ahorrar que antes no existían, o que prácticamente estaban prohibidas como la compra del dólares”, asegura Guillermo Oliveto, director de la consultora W.

Aunque a las marcas les cueste hablar cuando su negocio no funciona, en voz baja reconocen que necesitan probar nuevas alternativas para reactivar un consumo que venía deprimido desde hace un par de años, pero que desplomó en los últimos meses.

Para explicar esta caída en las ventas de los últimos meses, los analistas resaltan el impacto de la inflación en el poder de compra de los salarios, pero también destacan la incidencia de otros factores más ligados a los cambios en los hábitos de los consumidores.

“El consumidor está exacerbando su comportamiento racional, aumentando la compra de marcas propias en todas las familias de productos en detrimento de ser tan marquistas, en especial en categorías como alimentos frescos e higiene y cuidado personal”, explicaron en Cuore, la división de estudios cualitativos del grupo CCR. “Hoy sólo el 10% de la gente no compra marcas propias, y más de la mitad compra en seis o más categorías. Además, la transversalidad en los niveles socioeconómicos es muy visible, no se presenta como una barrera para el desarrollo de este tipo de propuestas.”

En W, por su parte, aseguran que estamos viviendo “el principio del fin de la era de los 100% anabólicos”, entendiendo por anabólicos las estrategias comerciales a las que apelan las empresas para inflar sus ventas como descuentos, ofertas y promociones.

“Las ofertas ya no le cierran a los consumidores y hay una percepción creciente de engaño y trampa en este tipo de acciones. Cuando salimos a preguntarle a la gente qué quiere, el 82% nos dijo que prefería que bajen los precios contra sólo un 18% que priorizaba la continuidad de las promociones y los descuentos”, asegura Oliveto.

A esta agotamiento que presentan las promociones al menos entre algunos segmentos de consumidores se suma el hecho de que en muchos casos son vistas como acciones poco claras o hasta engañosas. No todos los clientes se dan cuenta de que en realidad, un descuento del 80% en la segunda unidad representa una rebaja real del 40% en la compra, o que la tercera unidad gratis en los hechos implica sólo un 33% menos a la hora de pasar por caja los tres artículos.

“En un momento en que todas las marcas invaden con promociones de todo tipo que no le permiten al consumidor tener claridad de lo que se está pagando, el Pacto Porrón fue una acción honesta y simple que la gente valoró mucho”, explica Eugenio Raffo, director de la marca Quilmes.

Las promociones “confusas” de los supermercados y las marcas fueron motivo de más de un cruce entre la Secretaría de Comercio y las grandes cadenas, ya que en la visión oficial representan una manera de esconder a los consumidores el precio real de los productos que están en sus góndolas.

Primeros pasos

Desde las empresas destacan que el principal cambio es que ya dejaron de funcionar las promociones como un incentivo al stockeo, que había sido uno de los principales drivers de compra en los últimos años. “Nosotros no hicimos acciones comunicando los precios, pero vemos un cambio en el mercado. Muchas promociones que se hacían en el pasado tenían que ver con el volumen y la posibilidad de stockearse en el hogar para protegerse contra la inflación. Pero en un momento de deterioro del poder adquisitivo, hay que darle alternativas nuevas a todos los consumidores para asegurar el acceso”, explican en Unilever.

Desde un punto de vista de marketing, la promesa de un precio congelado durante un período relativamente largo además es percibida como una forma de ayudar al consumidor a protegerse del impacto de la inflación.

“Dado el momento por el que atravesamos los argentinos, la gente busca relacionarse de manera honesta y directa con las marcas. En ese contexto, el Pacto Porrón fue una solución para ambas partes. A nosotros nos sirvió para acercar nuestra cerveza a más gente, y al consumidor le permitió, con el simple acto de devolver un envase, acceder a un producto argentino de gran calidad a un precio muy accesible”, aseguran en Quilmes.

En Danone, por su parte, destacan que se superaron las metas. “Precios Congelados fue una propuesta que resultó muy positiva y superó todas nuestras expectativas. Fue bien recibida por los consumidores y los ayudó a seguir llevando a sus mesas productos de la mejor a calidad a muy buen precio”, asegura Javier Lozada, secretario general del Grupo Danone.

Puertas adentro de las grandes empresas, el cambio en los hábitos de compra también se tradujo en una revalorización de las estrategias internas de fijación de precios, que en los últimos años habían perdido terreno frente a las acciones promocionales.

“Durante una década, el precio fue una variable que la fijaba el Gobierno y ahora las compañías están reflotando estrategias como el precio explícito en los envases o el precio redondo, como los diez pesos que salieron a comunicar Quilmes con el Pacto Porrón o Pepsi con su botellita selfie”, dijo Oliveto.

Otra muestra del agotamiento del modelo de las promociones y los descuentos es el crecimiento de los mayoristas. Así como las cadenas de proximidad -como Día% y Carrefour Express- habían sido las grandes ganadoras de los últimos años del kirchnerismo, durante 2016 los supermercados de venta mayorista resultaron los principales beneficiados del cambio en los hábitos de compra de los consumidores argentinos.

“Detrás de muchas de estas acciones también está el hecho de que a nadie le sirve el actual esquema de promociones. Los supermercados y las marcas se quejan de que no saben cómo salirse de las promos, pero el problema es que nadie se anima a dar el primer paso porque los hipermercados necesitan asegurarse tráfico”, explica Juan Manuel Primbas, director general de la consultora Kantar Worldpanel.

Según los datos de CCR, durante este año, los mayoristas se pueden jactar de ser los únicos en todo la cadena comercial con números positivos: entre enero y octubre, el canal acumula una suba interanual del 3,7% en unidades. Este avance se logró de la mano de las familias que especialmente a principios de mes optan por hacer sus compras en los mayoristas, donde prácticamente no hay ofertas del 80% en la segunda unidad ni promos especiales para los clientes que pagan con la tarjeta de un determinado banco, sino la promesa de precios más económicos sin importar el día de compra, el medio de pago o la marca elegida.

“Nosotros los llamamos consumidores avivados a estos clientes que se dan cuenta de que frente a las promos que anuncian los hipermercados, visitando a un mayorista se pueden alcanzar ahorros de hasta un 30%, sin tener que resignar la compra de marcas líderes”, explica Eduardo Pochinki, socio de la cadena de supermercados mayoristas Vital, una de las más activas a la hora de salir a la caza de consumidores finales.

Volver a las fuentes

Frente al nuevo escenario, de parte de los grandes supermercados se ven unos intentos de reacción. En Coto -una de las cadenas que mejor está sobrellevando el mal momento de las grandes superficies- aseguran que nunca perdieron el norte de la importancia de los precios. “Queremos seguir creciendo con los grandes centros comerciales. Muchos dicen que se trata de un formato que está muy golpeado, pero que hay margen para seguir creciendo, tanto con hipermercados como con locales de cercanía. En todos los casos, la clave es mantener una propuesta competitiva que nos permita ser buenos, bonitos y baratos”, sostuvo hace una semana Alfredo Coto en la inauguración de un centro comercial en Belgrano.

Por su parte, Carrefour, sin dejar completamente de lado las promociones, también está apostando unas fichas a un regreso a las fuentes. “Hace unos meses lanzamos «los hiperprecios», que es el compromiso del precio más bajo en 800 artículos de primera línea. En cierta medida es una vuelta a los orígenes de Carrefour para que la gente vuelva a tener una referencia de precio en los productos, que siempre fue nuestro fuerte”, explica Carlos Velasco, director de Carrefour Argentina.

En off the record, los supermercadistas son menos diplomáticos. “Algo tenemos que hacer para salir de este esquema. Hoy es una locura, porque vos ponés un descuento del 60% y tu competidor anuncia un 70%. Si fuera que nos ponemos todos de acuerdo para fijar los precios, como dicen algunos, ya hubiéramos terminado con esta locura hace mucho tiempo. El problema es que nadie se anima a cortar porque la coyuntura no ayuda”, se sinceraron en una cadena de las grandes.

El agotamiento de las promociones no significa que todos los anabólicos hayan dejado de funcionar. En el sector reconocen que así como muchos consumidores ya están cansados de lo que perciben como precios inflados para después aplicarle un descuento, las cuotas sin interés siguen siendo un gancho comercial decisivo.

“No hay medida del gobierno nacional que goce de mayor aprobación que la prórroga del programa Ahora 12. Según un relevamiento entre más de 1000 consumidores, el 86% de la gente está de acuerdo con las 12 cuotas”, explica Oliveto.

El indudable respaldo popular que tienen las cuotas sin interés, sin embargo, no implica que no haya voces que adviertan sobre las consecuencias de este tipo de medidas. “En este punto, el Gobierno es un poco incoherente. Por un lado, presiona a los supermercados para que terminen con las promociones y descuentos y vuelvan a un esquema de precios reales. Y por otro, te lanza las 18 cuotas sin interés que es un esquema basado en inflar los precios para después diluir el impacto de la inflación en las 18 cuotas”, admitieron en una tarjeta de crédito.

Detrás de los cambios

Las razones que explican la estrategia comercial

Consumo que no levanta

A pesar de las agresivas acciones promocionales que impulsan los supermercados y las marcas, el consumo no da señales de recuperación.

Modelo agotado

Según un estudio de la consultora W, el 82% de la gente dijo que prefiere que bajen los precios contra sólo un 18% que prioriza la continuidad de las promociones.

Consumidor confundido

Las promociones del tipo que ofrecen un descuento en la compra de la segunda unidad u ofertas de 3×2 o 4×6 terminan siendo confusas para muchos clientes.

Inflación en descenso

Con la desaceleración de la inflación que se viene registrando en los últimos meses se perdió el principal incentivo que tenía la gente para hacer compras de stockeo.

Alternativas de ahorro

La aparición de alternativas de ahorro como las Lebac o el dólar disminuyeron la propensión al consumo como única defensa ante la inflación.

Negocio histórico

Cada vez más marcas y supermercados buscan retomar su histórico posicionamiento en materia de precios bajos y accesibles.

La Nación

“Ampliar la cancha: los súper buscan el mercado mayorista”

A la espera de una reactivación que no llega, los únicos “brotes verdes” que muestra el consumo masivo hay que buscarlos en los grandes depósitos de los supermercados mayoristas. En los primeros nueve meses del año, las ventas totales de alimentos y bebidas acumulan una baja del 4% en unidades, que contrasta con la suba del 2% que registra en el mismo período el canal mayorista.

Esto explica que cadenas de supermercados que no incursionaban en la venta al por mayor, como Disco y Jumbo, estén dando los primeros pasos con la implementación del modelo de “family packs“, en los que un consumidor puede acceder a un precio diferencial comprando en bultos cerrados. “Está claro que hoy la guerra en el retail es todos contra todos, y a los mayoristas es a los que mejor les está yendo, lo que explica el interés de los supermercados minoristas por poner un pie en este negocio”, explicó Guillermo Oliveto, director de la consultora W.

“Con la dinámica de Family Pack queremos acercarles propuestas a familias más numerosas, para colaborar con sus economías en un contexto difícil. Con este modelo, en Córdoba incrementamos los tickets y el volumen”, explican en Cencosud, empresa dueña de Jumbo y Disco.

Cencosud se sumó así a Coto y a Carrefour, que ya venían incursionando en la venta al por mayor. Coto habilitó en una docena de tiendas un espacio reservado para la compra en bultos cerrados, mientras que Carrefour decidió crear una propuesta específica, Carrefour Maxi. “Hoy tenemos 7 locales mayoristas. Y reconvertimos un hiper chico que teníamos en Córdoba. Con los Carrefour Maxi apuntamos básicamente a los comerciantes, pero también están funcionando muy bien entre las familias grandes”, explicó Carlos Velasco, director de Carrefour.

Según un relevamiento de la consultora Cuore, la pérdida del poder adquisitivo que produjo la inflación impulsó la aparición de un consumidor más infiel, que se anima a incursionar en nuevos formatos. “El crecimiento de las visitas de los consumidores finales a los mayoristas es una estrategia más de las que aplica el consumidor para mantener su poder de compra”, explicó Patricia Sosa, directora de Cuore.

Los mayoristas tradicionales admiten el peso cada vez más relevante de los consumidores finales en su negocio. “Hace dos años que estamos viendo un crecimiento de compradores finales. En la mayoría de los casos, son clientes que vienen en auto y que tradicionalmente hacían una gran compra de stockeo en un hiper, y ahora están descubriendo el ahorro en pesos que significa ir al mayorista”, explicó Eduardo Pochinki, presidente de la cadena Vital, que proyecta cerrar este año con una facturación de $ 8100 millones. “Hoy más del 30% de nuestras ventas corresponden a compradores finales”, agregó Pochinki.

La Nación

 

“Supermercados, bajo la lupa de los consumidores”

En la actual crisis del consumo masivo, producto de la fuerte suba de precios en el último tiempo y la gran pérdida del poder adquisitivo, la percepción de los consumidores deja muy mal parados y en el ojo de la tormenta a los grandes supermercados. Para graficarlo de algún modo, la caída en el nivel de ventas que sufren este año las cadenas parece ser inversamente proporcional al incremento de los atributos negativos que reciben por parte de los compradores, principalmente, debido al exiguo compromiso con éstos frente a la escalada de la inflación, según revela un estudio de CEOP realizado entre el 21 y 26 de octubre pasado en exclusiva para Ámbito Financiero.La investigación muestra en forma contundente que más de la mitad de los encuestados (54,4%) tiene una imagen “bastante negativa” de los súper, particularmente, de los que integran el nivel socioeconómico (NSE) bajo. El resto, un 29,1%, dice tener una imagen regular, mientras que apenas un 16,5% mira a las cadenas con buenos ojos.

Ante la pregunta si los supermercados acompañan a los consumidores en el actual contexto económico, un 90,1% de los encuestados respondió que “no” y sólo un 7,2% consideró que “sí” lo hicieron, “mucho y/o bastante”. Dentro de este pequeño número, se destaca claramente Supermercados Día (42,1%), la cadena con capitales españoles que tradicionalmente es la preferida de los sectores más bajos -aunque en la actual coyuntura también buscan posicionarse en barrios ABC1- ya que se caracteriza por tener precios “más económicos” en relación con sus competidores. En el otro extremo aparecen Jumbo (1%), Disco (1,8%) -ambos de la multinacional chilena Cencosud-, y la estadounidense WaltMart (2,3%). Las tres cadenas, además, son las menos valoradas en cuanto a “buenos” precios. Mientras que en la mitad de la tabla, pero más cerca de los peores lugares, se encuentran la cadena argentina Coto (14,5%), los supermercados chinos (8,8%), y la francesa Carrefour (8,6%).

El índice de precios de supermercados (IPS-CESO), elaborado por el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), marcó en octubre pasado una inflación del 1,1% en relación con septiembre, pero a lo largo de año ha mostrado cifras porcentuales cómodamente superiores al 2% mensual. Es por ello que la suba en los últimos 12 meses es del 40%, mientras el acumulado de 2016 ya alcanza el 31%. Para la asociación Consumidores Libres, en tanto, la canasta básica de alimentos (según su histórico relevamiento de 38 productos en súper y negocios minoristas de CABA) registró un aumento del 1,06% en el décimo mes del año, mientras que en 2016 el incremento llega al 32,62%. Estas cifras son en algunos casos superiores al porcentaje acumulado del índice general de inflación, de acuerdo con consultoras privadas y organismos estatales. En esta coyuntura las ventas acumuladas de los supermercados en los primeros ocho meses de 2016 mostraron un aumento del 26,8% interanual, según el INDEC, lo cual en términos reales marca una contracción de más de 10 puntos porcentuales, según la inflación acumulada en los últimos 12 meses hasta agosto.

Si bien los supermercadistas salieron a negar en más de una oportunidad que ellos generen inflación, sino que es el Estado el que la produce a través de la emisión monetaria -habría que añadir los efectos de las devaluaciones del peso- para muchos especialistas de defensa del consumidor las cadenas hacen su aporte en el encarecimiento de los productos alimenticios y las tildan de “grandes formadoras de precios”.

El titular de Consumidores Libres, Héctor Polino, aseveró a Ámbito Biz que “los grandes supermercados contribuyeron y en gran medida a generar inflación y a realimentarla a partir de permanentes remarcaciones de precios”. De hecho el exdiputado nacional recordó que desde su asociación, juntamente con la CTA y otras organizaciones, convocaron este año a dos boicots contra las cadenas en todo el país en señal de protesta por los constantes aumentos de precios.

A Sandra González, presidenta de ADECUA, no le sorprende que los súper tengan una pobre imagen, dada la multiplicidad de “artimañas” que utilizan en detrimento del consumidor. “Poco les importa remarcar de más: en marzo cuando el dólar superó los $16 subieron fuerte los precios, pero cuando la divisa cayó hasta los $14 meses después, no fueron capaces de bajarlos. Son claros protagonistas en la formación de precios y hoy no están a la altura de las circunstancias”, afirma a este medio.

En el debate sobre si los súper efectúan o no remarcaciones desmedidas, los especialistas de defensa al consumidor ponen sobre la superficie la relevante diferencia que existe entre los precios del productor y los que aparecen en las góndolas.

Un informe difundido el mes pasado por CAME sostuvo que los valores de los productos agrícolas se multiplicaron por hasta 10,8 veces en septiembre (el promedio fue de 4,9 veces). Por su parte, un reciente estudio de Consumidores Libres constató que la diferencia de precio entre lo que se le paga al productor o fabricante y lo que luego le cobran al consumidor en los súper osciló entre un 40% y un 250%. “Esta diferencia contrasta enormemente con la que existe por ejemplo en EE.UU. y Europa. En esos lugares el nivel de remarcación se ubica entre un 7% y un 9%”, argumentó Polino. A su vez, el titular de Consumidores Libres comparó el valor de una canasta compuesta por 21 artículos de un supermercado mayorista, que totalizó $263, con el monto total de los mismos productos en distintas cadenas. Idénticos artículos alcanzaron en Jumbo los $557,86 (+112%); en Carrefour, los $531,90 (+102%); y en Coto, los $492 (+87%). Esta brecha sustancial de precios explica en gran parte por qué muchos consumidores han comenzado a volcarse desde hace un tiempo a distintas cadenas mayoristas, que decididamente se posicionan como un competidor nato de los grandes supermercados.

Otros de los factores que analiza el estudio de CEOP es el de la percepción de las promociones transparentes. En este apartado, Día vuelve a encabezar las preferencias con un 30,9%. “Este liderazgo supera al promedio en el nivel socioeconómico medio y bajo”, enfatizó CEOP. Luego, aparecen Carrefour (14,4%), Coto (11,7%); los chinos (10,3%); Waltmart (4%); Disco (3,9%); y Jumbo (2,4%), como los menos confiables en las ofertas.

De acuerdo con lo que reflejan estos números, la mayoría de las cadenas parece no tener una buena imagen en relación con las promociones, una herramienta que durante este año utilizaron casi cotidianamente y con fuerte agresividad. “Muchas promociones son engañosas ya que por ejemplo no informan los precios del producto, sólo el porcentaje del descuento. Entonces nadie sabe lo que cuesta realmente el artículo, si es caro o barato”, opina Ricardo Vago, ex diputado bonaerense y presidente de la Unión de Usuarios y Consumidores en Defensa de sus Derechos.

“Esto viene de años, pero ahora se agudizó mucho con los descuentos del 70% u 80% en la segunda unidad comprando dos productos iguales, que se extiende en algunos casos de jueves a domingo. Hoy hay que ir al súper con una calculadora o con un contador, realmente te mareás”, ironiza la titular de ADECUA. En tal sentido, Vago expresa que las excesivas promociones “han contribuido para que hoy no existan precios de referencia”. Y lo que es peor aún, tampoco los hay entre distintas sucursales de un mismo súper, ubicadas en un mismo barrio. “Es el caso de Carrefour, en cuyos tres formatos, el híper, el market y el express, existen diferencias sustanciales de precios”, señala González, quien considera que “el valor real de los productos es el que surge tras aplicarse el ya famoso descuento en la segunda unidad”. En tales casos, desde las asociaciones de defensa al consumir advierten que “muchas veces las cadenas inflan los precios para luego hacer los descuentos, porque con la promoción del 70% no están vendiendo al costo. Eso indica el amplio margen de remarcación que efectúan”.

PRECIOS CUIDADOS, MUY DESCUIDADOS

Especialistas en consumo coinciden en que el programa oficial Precios Cuidados es una poderosa herramienta en pos de brindar justamente una cierta referencia sobre los valores de los productos, pero carece de funcionamiento pleno en la práctica, ya sea porque los súper no cuentan con todos los productos en las góndolas aduciendo “circunstancias ajenas a la empresa”, como “la falta de abastecimiento temporario” -según constató este medio en una sucursal de Carrefour-, o porque los ubican en lugares de complicada visibilidad a los ojos de los consumidores. “Las cadenas se adhieren voluntariamente al programa y después la mayoría de los artículos no están, o los colocan en el estante inferior de la góndola. Tendrían que estar a la altura de la vista. Está bastante descuidado el Programa porque no existen los controles por parte del Gobierno, y tampoco hay sanciones por los incumplimientos”, denuncia el titular de Consumidores Libres.

Ámbito Biz

“El consumidor de la era Macri: atento, desconfiado e infiel”

 

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La idea de que llegó la recuperación de la economía es aún prematura y el consumo masivo probablemente sea el sector que más divide aguas entre quienes creen que las ventas ya están tocando su piso y los que se sorprendieron con un agosto con un nivel de retracción histórico. Todos comparten la idea de que en el 2017 la recuperación de las ventas llegará, aunque el consumidor tendrá un nuevo menú para su bolsillo que incluye una inflación en baja, tarifas de los servicios públicos más altas, tasas de interés positivas para los ahorros y la oportunidad de destinarlos a un crédito hipotecario que hasta ahora no era una opción posible.

Las marcas y los canales de venta tendrán el desafío enorme de enfrentar a un comprador racional que ya no corre detrás de stockearse si no que elige lo que más le conviene.

“En estos meses estamos viendo indicadores heterogéneos, con retrocesos en algunos sectores, mejoras en otros y desaceleración de la caída en varios. Eso está pasando en los electrodomésticos, donde se desacelera la caída en la venta de lavarropas y mejora la de televisores”, explica el economista y director de la consultora Abeceb, Dante Sica.

En agosto a la mejora en la venta de autos se sumó una recuperación en la de motos y, por ejemplo, la venta de entradas de cine tuvo una tímida suba del 1% luego de meses de caída. “En octubre veremos que agosto y septiembre fueron el punto de inflexión en la economía, pero eso recién se sentirá en el consumo y en la calle en el último trimestre del año”, dice Sica.

Dónde estamos

La consultora Kantar World Pannel considera que con caídas interanuales del 1% en julio y agosto, pero crecimiento en la comparación con el mes anterior, las ventas de alimentos, productos de limpieza e higiene personal tocaron su piso y terminarán el año con crecimiento. Su competidora CCR registró en agosto una caída histórica del 7% en las ventas de supermercados, mayoristas y almacenes y no espera un repunte en septiembre.

Pero lo cierto es que las dos empresas, al igual que el experto en consumo Guillermo Oliveto, coinciden en que a fin de año las ventas estarán recuperándose y en que ya empiezan a aparecer algunos brotes verdes también en las góndolas.

La canasta básica de compras que mide mes a mes la consultora Kantar tuvo en agosto una caída del 1% en comparación con el mes anterior, lo mismo que sucedió en julio en comparación con junio, eso es una buena noticia porque el primer semestre la caída era del 4,5 por ciento. Federico Filipponi, director comercial de la empresa pone el foco en cómo se comportaron los distintos capítulos de ventas dentro de esa caída de 1% y resalta que el mes pasado “el capítulo de alimentos tuvo una mejora del 1%, el resto de los sectores salió empatado y las categorías de infusiones y cuidado personal fueron las únicas que quedaron en caída”.

Los productos que traccionan las ventas en cada categoría son los básicos, como Kantar denomina en cada segmento a los productos que se consumen en todos los hogares, independientemente del nivel socioeconómico o la zona de residencia, como pastas, leche, harina, papel higiénico, galletitas y detergente. Es decir que todavía no hay margen en el bolsillo para los extras, pero si aparece un espacio para que se recuperen las marcas.

“Un dato de recuperación en agosto es que las primeras marcas se empiezan a recuperar. Eran las más sufridas y habían tenido una caída del 8% en la primera parte del año, y en agosto versus julio se ve una recuperación del 1%”, destaca Filipponi.

No es casual que en los últimos dos meses, las primeras marcas subieron menos que las económicas, a diferencia del primer semestre del año, donde las líderes encabezaban la suba. Pero a pesar del regreso, la fidelidad está perdida, el nuevo consumidor es más racional y sólo uno de cada tres consumidores no quiere cambiar de marca. El 60% de los consumidores consume segundas marcas en más de seis categorías dentro del supermercado, según los datos de Patricia Sosa, directora comercial del CCR.

CCR hizo una encuesta en 700 hogares en busca de datos cuanti y cualitativos. En ese segundo grupo identificó a un consumidor racional al extremo, que compra sólo lo que consume y que no “despilfarra” nada. No compra demás y eso se siente puertas adentro del supermercado.

Al valorar las promociones, el 54% de los consultados dice que elige las de 2×1, mientras que el 22% lo que más valora es un porcentaje de baja en el precio de la unidad, mientras que dejan atrás las ofertas tipo 6×3, que tienen el mismo nivel de descuento, pero obligan a comprar una cantidad mayor a la planificada que la que se va a consumir en el momento.

El relevamiento de CCR muestra que Dia% y Carrefour son los dos supermercados que aparecen entre la lista de marcas mejor consideradas por los clientes, las dos firmas prometen precios bajos en lugar de fuertes descuentos. La cadena francesa es la primera en tratar de desandar la estrategia de “lleve dos y pague uno”, y proponer una lista de 800 productos con el precio más bajo garantizado.

Precios, tarifas y créditos

Las tarifas son un elemento central en el cambio de estrategia, un elemento que era percibido casi como gratuito por el consumidor hoy tiene un peso importante en la billetera y los consumidores, además consideran que es un gasto que no pueden recortar. En la encuesta de CCR los servicios públicos aparecen como la segunda categoría detrás de alimentos que los consumidores consideran que no pueden ajustar.

El precio manda pero además, lo que los economistas llaman “anabólicos” para disparar las ventas ya no estarán en la misma manera ni para los mismos sectores. “Con una inflación en baja, tasas de interés positivas y la aparición del crédito para la compra de inmuebles, ya no se va a utilizar el stockeo de mercadería o la compra de bienes durables como refugio de la inflación”, estima Sica.

“Aunque no se trate de un elemento determinante en el cortísimo plazo, entre 2017 y 2018, la reaparición del crédito hipotecario tendrá un rol central en el cambio de hábitos. En los últimos años, la inflación alta y la imposibilidad de acceder a la compra de una vivienda hacía que se destinara el ahorro a comprar de todo para el corto plazo, de autos para abajo, todo servía”, dice Oliveto. En esa lista se inscriben el boom de ventas de electrodomésticos, el acelerado recambio de celulares o la venta de turismo al exterior, todo empujado por las 12, 18 o 24 cuotas.

Para Guillermo Oliveto, entre el segundo semestre del 2016 y el 2017, el principal cambio en el consumo masivo es que el precio vuelve a ser elemento de mayor peso a la hora de definir una compra. Para el experto, así como hubo marcas que fueron muy castigadas por los clientes que al ser encuestados muestran enojo con aquellos que subieron los precios entre fines del 2015 y principios de 2016 y luego ponen la segunda unidad con 80% de descuento.

“Las marcas que mostraron sensibilidad y aplicaron la estrategia de congelar el precio y mostrar el precio de la unidad al consumidor, son las que recuperaron mercado y consideración entre los compradores”, dice Oliveto, y destaca el caso de Danone, que mantiene desde mayo congelados los precios de sus productos emblema como Casancrem o Yogurísimo. Lo mismo pasa con los fideos Luchetti que están desde ese mes en 14,99 pesos, o el Pacto Porrón de Quilmes que promete mantenerse hasta diciembre en 10 pesos la unidad del envase retornable.

Sica coincide: “En este nuevo escenario, con más importaciones y más opciones para destinar el dinero, el empresario tiene poco margen porque el consumidor puede elegir. El que resiga rentabilidad va a ganar volumen”.

“Las encuestas hoy muestran confianza en el Gobierno y voluntad de atravesar el puente a un mejor escenario por parte de la sociedad, pero también necesidad de ayuda y acompañamiento de las empresas para poder cruzar, porque el camino es largo. Las marcas que logren convencer al consumidor de que lo apoyan en este camino, van a ser las ganadoras en la salida de la crisis”, asegura Oliveto.


Los planes del Gobierno para impulsar el consumo

El Gobierno decidió esta semana prorrogar el “Ahora 12”, el programa lanzado hace dos años por el kirchnerismo que permite comprar productos de jueves a domingos y pagarlos en 12 cuotas sin interés. El plan seguirá por lo menos hasta el 31 de enero, con el fin de impulsar el consumo y la producción, en particular durante las fiestas de fin de año, mientras que a partir de octubre ese programa incluirá la venta de juguetes y juegos de mesa.

Hoy existen 78.000 comercios en el país adheridos al plan “Ahora 12”, y los rubros incluidos son: Línea blanca, Indumentaria, Calzado y marroquinería, Materiales para la construcción, Muebles, Bicicletas, Motos, Turismo, Colchones, Libros, Anteojos recetados, Artículos de Librería, Juguetes y Juegos de Mesa y Teléfonos celulares 4G.

Las ventas de “Ahora 12” desde el comienzo del programa, en suman más de $ 85.000 millones con más de 39 millones de operaciones hasta fines de agosto pasado.

El Mercado en tu barrio

Semanas atrás, el Gobierno presentó también el Programa Nacional “El Mercado en tu Barrio”, impulsado por los Ministerios de Agroindustria y Producción, a cargo de los ministros Ricardo Buryaile y Francisco Cabrera, respectivamente.

La intención oficial es eliminar la intermediación y que los consumidores accedan a los productos a precios similares a los del Mercado Central.

El programa promete contar con la participación activa de los municipios.

El Cronista

El modelo del “supermercado XL”, en crisis: las cadenas dependen cada vez más de los formatos exprés

Fueron las grandes estrellas a principios de los años 2000.

Nacieron como una lógica reacción de las grandes cadenas de retail, que necesitaban contrarrestar el fuerte crecimiento de los supermercados chinos.

Sin embargo, en años subsiguientes, los formatos express perdieron parte de su brillo. Esto, a raíz de dos cuestiones:

-La mejora en el poder de compra de la población, con salarios creciendo por encima de la inflación.

-Los megadescuentos y beneficios de todo tipo propuestos por los grandes establecimientos a sus clientes.

Sin embargo, hoy en día, los formatos exprés han recobrado protagonismo, a raíz del mayor cuidado del presupuesto mensual de buena parte de la sociedad.

Hay, además, otras cuestiones que explican por qué estas superficies, menores a los 500 metros cuadrados se animan a ir por su revancha.

La del ahorro en tiempos, es una de ellas, que se suma a la del ahorro en plata, ya que la mayoría de los que concurren compran lo justo y evitan llevar al carrito aquellos productos prescindibles.

Los formatos de proximidad se imponen en momentos en los que se crece la cautela. Los números de los últimos meses dan cuenta de que la corriente va precisamente en esta dirección.

Por lo pronto, la capacidad de gasto de las familias tuvo una contracción superior al 10% en agosto con relación a igual mes del año pasado, de acuerdo conla investigación de la firma especializada FyEConsult.

Hay otro dato que inquieta a los empresarios supermercadistas: según INDEC, en agosto lasventas en términos reales (contrastándolas con una inflación interanual del 46% para el mismo mes), cayeron casi un 16 puntos porcentuales.

Es, en este escenario, en el que los formatosmini” reciben un mayor caudal de personas.

“Venimos viendo un crecimiento de estos formatos, tanto desde el lado de la oferta como del de la demanda”, dice a iProfesional Patricia Sosa, directora comercial de CCR.

Un claro ejemplo de esta tendencia es que Jumbo este año tiene planeado inaugurar una serie de locales de proximidad. ¿Cuántos? un “piso” de ocho antes de diciembre.

Para ello, la compañía invertirá cerca de $600 millones, para sucursales que estarán ubicadas en Capital Federal y Gran Buenos Aires.

Los “mini”, más grandes en ventas
En los últimos años, se han multiplicado las propuestassmall” y la expansión de estos formatos superó con creces a la de las grandes superficies.

Según datos aportados a iProfesional por la consultora especializada Kantar Wordpanel:

-En los últimos seis años, se duplicó la cantidad de negocios express, según revela la consultora especializada en consumo CCR.

-En 2010 se contaban unos 650 puntos de venta. En cambio, hoy día, ese total trepó a los 1.300.

– Su repunte ha sido cinco veces mayor al crecimiento de los de mayor tamaño, que sólo incorporaron a su red unos 200 establecimientos (20%)

En cuanto a la participación en ventas, se observa lo siguiente:

-Los hipermercados + supermercados (es decir los de mayor tamaño) reúnen el poco más del 30%

-Los formatos de cercanía + discount + autoservicios (menor tamaño) aglutinan un 45%.

– Los autoservicios se imponen al resto de los canales (ver cuadro).

¿Y los chinos? Por lo pronto, los comercios asiáticos, lejos que estar en crecimiento -como sucedía hace unos años, muestran una notable merma.

Durante 2015 unos 400 locales bajaron sus persianas, sobre unos 10.700 que operaban en todo el país (ahora quedan 10.300 en pie).

“Las grandes cadenas pueden negociar con las marcas para luego trasladar esosimportantes descuentos a sus clientes. Además, tienen mayor poder de negociación con los fabricantes“, expresa Juan Manuel Primbas, country manager de KantarWorldpanel.

Además, este tipo de beneficios “derraman” desde las grandes superficies hacia las pequeñasdel mismo nombre, tal como sucede con Carrefour y Carrefour Express.

“En ocasiones coinciden y otras veces no, pero las mayores espaldas les permiten ofrecer precios más bajos que a sus competidores asiáticos”, dice Primbas.

En cuanto a las ventas:

– En los hipermercados, el gasto promedio por persona (no por familia familia) es de unos$1.700 por mes.
– En los formatos de cercanía, de $1.150 por mes por individuo.

En el caso de Carrefour, a sus tradicionales sucursales le empezó a sumar distintassuperficies de menor tamaño.

Concretamente:

-Los “exprés“, menores a los 500 metros cuadrados

– Los “market“, de tamaño intermedio entre el anterior y los grandes espacios.

Otro de los que apuesta por estos formatos exprés es Walmart, bajo su nave insigniaChangomás.

Cuando escasea el dinero, aumentan “las compras de reposición, que consiste en llevarse sólo aquello que se acabó en el hogar”, afirma Sosa.

Otra de las tendencias que los analistas advierten es la combinación de distintos puntos deventa que realizan los consumidores, en busca de precios bajos y promociones tentadoras.

“El público hoy va a diferentes canales de compra y alterna distintas opciones”, señala Sosa.

En este sentido, indica: “Mientras que en el año 2012 los argentinos visitaban un promedio detres formatos por mes, este año ya detectamos que este número de referencia ascendió acinco“.

Para Sosa, la tendencia que hoy se impone es clara: “Tickets más cortos y alternancia de canales”.

Mayoristas, otra opción

Otro de los comportamientos que se acentuó en los últimos meses, impulsado por el cuidado del peso, ha sido las mayores compras de la clase media en canales mayoristas.

La explicación a este fenómeno es sencilla y la directora comercial de CCR lo resume en una sola frase: “En estos lugares, la percepción de ahorro es de un 25%, en comparación con el resto de las alternativas”.

La percepción que tiene buena parte de la sociedad sobre los distintos canales de ventas va variando a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, en el caso de los súper chinos, los analistas destacan que los consumidores ya no los consideran más atractivos que el resto de los retailers en cuanto a precios.

Además, que se limitan a comprar en ellos determinadas categorías. Puntualmente, bebidas con alcohol y productos de almacén.

Marcas propias
Los supermercados que se enfocan en ofrecer productos de marca propia -discount- se venbeneficiados por el contexto recesivo.

“Los súper están haciendo una fuerte apuesta por sus marcas propias en dos sentidos”, dice a iProfesional Luis Alfredo Rodríguez, de Kantar Worldpanel.

“En primer lugar, a través de precios atractivos. En segundo, vía la mejora de la calidad de lamercadería“, completa.

Otro de los motivos por los que esta cadena muestra una performance positiva, en pleno escenario recesivo, es su acertado plan de expansión a nivel territorial.

“La cadena se fue ampliando y llegando a barrios ABC1 en los que antes no estaba presente”, indica Rodríguez.

Este experto destaca el hecho de “llegar a toda la pirámide poblacional y atravesarla de manera transversal” como uno de sus grandes atributos.

También es cierto que en los últimos años los argentinos se fueron volviendo menos reacios a llevar artículos marca súper“.

Esto, en un contexto en el que priorizan aquellas opciones que les permiten reducir gastos porque saben que, en muchos casos, los fabricantes son los mismos que los de la mercadería de primera línea.

Valoración de las promos
Otra de las cuestiones que también se ha ido modificando es la valoración que los argentinoshacen de las distintas propuestas promocionales.

En este sentido, los analistas indican que empiezan a perder efectividad aquellas promos que van de la mano del incentivo al stockeo.

“Hoy se impone un consumo más racional, de reposición y no tanto la acumulación demercadería como forma de protegerse de la inflación”, señala a iProfesional Sosa, de CCR.

Por este motivo, continúa Sosa, “las promociones del tipo 4×3 o 3×2 no resultan tanefectivas en un contexto como el actual”.

En cambio, “hoy se valoran más las propuestas que hablan de ‘precios congelados‘, que implican mantener el valor de un producto fijo durante un tiempo determinado”, agrega.

Algunas de las empresas que ya se sumaron a este tipo de campañas son La SerenísimaQuilmes.

Adaptar las campañas de marketing a un escenario de fuerte caída del poder de compra es, sin dudas, una de las claves para sobrevivir en los tiempos que corren.

En relación con la manera de atraer la mirada del público, las cadenas ya tienen amplia experiencia: promociones, ofertas y precios competitivos son los tres condimentos esenciales.

IProfesional

“Supermercados se niegan a retirar promociones y ofertas porque generan el 40% de las ventas”

 Supermercados no sacan promociones y ofertas porque generan el 40% de ventas

La llamada de atención que tuvieron los supermercadistas de parte del Gobierno por las promociones y ofertas que se multiplican en las diferentes cadenas y que generan “cierta dispersión” en los precios, según explicaron en la última reunión que mantuvieron, no fue suficiente para detenerlas, al menos en el próximo trimestre.

En el sector explican que estas acciones comerciales se basan en acuerdos con la industria, funcionan como gancho para atraer clientes en momentos de pérdida de fidelización general, y además el público está habituado a seguirlas. De hecho, hasta el 40% de las ventas de las grandes cadenas está apalancado por las promociones. Esto, en momentos de caída de consumo -que proyectan continuaría por lo menos hasta septiembre- es sustancial para sostener el negocio supermercadista.

Cada cadena de supermercados maneja diferentes números. En Carrefour, por ejemplo, explican que el 40% de las ventas totales proviene de las diferentes promociones que ofrecen. “Solo en la Argentina se da una proporción como esa”, confiesan. Su estrategia en el país es ir de a poco “a precio”, es decir, comenzar a reducir las grandes ofertas de dos por uno o el 70% de descuento en el segundo producto comprado, para que haya una referencia más precisa de lo que cuesta un artículo. Pero esto “no puede descartarse de un día para el otro, porque se mantiene cierta inercia”, aseguran. La lógica de “ir a precio” se evidencia en este supermercado en su histórica campaña de “precios híper garantizados”, a través del cual si un consumidor encuentra uno de los 800 productos incluidos en la promoción a menor precio en otra cadena, le devuelven el doble de la diferencia. En ese caso, se toman como referencia los precios de lista.

Para los supermercados de Cencosud (Jumbo, Disco y Vea), la dinámica comercial, vinculada a las promociones, representa aproximadamente un 33% de la venta, advierten fuentes del grupo. “Cada marca tiene su estrategia en diferentes momentos del mes, en los cuales acciona con mayor o menor intensidad. Las promociones son muy valoradas por todos los clientes y son acciones que permiten también fidelizarlos”, explican.

En esos supermercados, se prevé que en los próximos meses, la dinámica “dependerá del contexto del mercado y la reactivación del consumo, siempre poniendo énfasis en lo que hace a la calidad y frescura de los alimentos, se combinan ofertas convenientes de acuerdo a cada supermercado y su región”.

Algunas de las marcas de Cencosud ofrecen cupones tipo “checks” que devuelven parte de lo gastando en la siguiente compra o descuentos para otros consumos. También posee su propia tarjeta de crédito que puede usarse con descuentos en sus supermercados y funciona como un instrumento de fidelización. En ese sentido, uno de los últimos fenómenos que más suscriptores logró fue la tarjeta de la cadena Día, que no es de crédito pero otorga ofertas diarias y entrega cupones con descuentos para compras futuras.

El director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos, que nuclea a los grandes jugadores del sector a nivel nacional, Juan Vasco Martínez, relativizó la sugerencia del Gobierno de la necesidad de que se frenen las promociones. Aun así, enfatizó que no se trata solo de que los supermercados decidan suspenderlas sino que están basadas en tres pilares. En primer lugar son acciones de los proveedores, tanto de los productos como de entidades financieras que tienen sus propias acciones comerciales, también para atraer clientes a los bancos. Luego, en un mercado de competencia, se plantea la disyuntiva de quién sale primero de las promociones. Como se encuentra actualmente el mapa de consumo, las cadenas saben que el cliente va a donde ese día hay una oferta y el supermercado que las limite perderá circulación por sus locales. Por último, el consumidor está acostumbrado a acceder a las ofertas. Actualmente, no es tan consciente de que paga la mitad por un producto que está en “dos por uno”, sino que piensa que si no encuentra esa promoción está pagando el doble por esa mercadería.

Dadas esas dificultades, Martínez coincide en que es complejo salir del esquema actual.
Por otro lado, el dirigente dijo que “estamos en un contexto de baja de consumo continuada pero que habría tocado fondo. Posiblemente, estaremos en un escenario de amesetamiento de consumo en los próximos dos o tres meses y esperamos un repunte en septiembre u octubre”.

También aceptó que “medidas del Gobierno, como la devolución del IVA a jubilados y a beneficiarios de asignaciones, van a empezar a hacer sentir un repunte a la brevedad‘.
En las diferentes reuniones que el sector mantuvo con el Gobierno explicó estas mecánicas de las ofertas, las estructuras de costos y la rentabilidad. Pero lo que el Gobierno observa con preocupación es que considera que la estructura de precios está basada en lo que pagan los consumidores finalmente y no en el valor de lista, que sí es justamente el que toma el Indec para calcular el índice de precios al consumidor que se toma de referencia para definir el alza de la inflación.

Cronista

“Para sostener el consumo los híper convalidan descuentos de hasta 40%”

 En los hipermercados ya se nota una caída en las compras en unidades, medidas por el valor de los tickets

Ingresando ya la economía en el segundo semestre, el consumo sigue sin mostrar mejoras que permitan reducir las estrategias comerciales basadas en las ofertas, promociones y descuentos. Ayer, un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) da cuenta de esta realidad.

Las ventas en comercios minoristas, medidas en cantidades, se desplomaron 8,1% en julio y sumaron así su séptimo mes consecutivo en baja. Ni el aguinaldo, ni el Día del Amigo, ni las vacaciones de invierno lograron impulsar el consumo. Esta realidad es más palpable en los grandes centros de venta de alimentos como híper y supermercados, donde ya es fuerte la caída de las compras en unidades por ticket y donde las ofertas y promociones son las únicas herramientas que impulsan el poco movimiento.

Frente a este escenario, los ejecutivos de los grandes híper advierten que las estrategias de ofertas, promociones, descuentos y rebajas no alcanzan. De hecho, para este fin de semana están profundizando sus propuestas con descuentos que ya llegan al 80%, como en Carrefour, que ofrece este porcentaje de rebaja en la segunda unidad para una gran cantidad de productos de marcas como Sadia; La Campagnola; Traviata; Casancrem; Dove; Nivea; Cif; Elite y toda la variedad de alimentos de la marca propia de la cadena francesa.

Es decir, el descuento neto llega al 40% por cada unidad ofrecida. También ofrece 70% en galletitas dulces; golosinas y alfajores; jabones; shampoo; cuidado oral y pañales. Y 60% en productos Paty; Matarazzo; Knorr; Lays; Nescafé; Nesquik; Roya y Tolem, entre otras. En cuanto a bebidas, se pueden conseguir vinos y espumantes con un 40% de rebaja. Otro caso similar es el de Coto que, bajo el nombre de ‘Superfindesemana’, promociona indumentaria con hasta 50% de descuento y seis cuotas sin interés. También en Walmart se profundizan las promociones a la espera de que recién en los últimos tres meses del año se pueda observar alguna señal de recuperación en los bolsillos de los consumidores.

En el sector admiten que ni siquiera la financiación en cuotas tarjetas de crédito terminaron siendo un factor de decisión en la compra para las familias. “Si bien hay una caída en las ventas medidas en tickets, la situación parece haberse estabilizado y hay un menor impacto negativo en almacén que en bienes durables”, agrega un empresario del sector para quien la retracción de los bolsillos se mantendrá durante todo el año.

“La inflación y los aumentos en todos los servicios, aún con el freno de la justicia a las subas del gas y la luz, hacen que la gente cambie sus hábitos de consumo por una menor capacidad de compra que los lleva a realizar compras diarias, más chicas y no para todo el mes”, agregó otro referente del sector.

Algo similar evidencia el informe de CAME, en el cual se asegura que el sector volvió a experimentar una retracción “pese a los descuentos agresivos que están haciendo los empresarios para atraer clientes y obtener la liquidez necesaria que les permita afrontar los pagos de salarios, alquileres, servicios y reposición de mercadería”. Obviamente, en este caso, el análisis se refiere a la situación de los comercios que alquilan locales a la calle o en los grandes centros comerciales, donde también se reflejó otro mes de muy bajo movimiento de ventas. El trabajo se basa en las respuestas de 360 comercios minoristas de todo el país que fueron relevados por la CAME.

“Las ofertas fueron tentadoras. Muchas rebajas de hasta 50% y en productos de buena calidad en rubros como indumentaria, calzados, marroquinería, bijouterie, y textil blanco. Pero aun así se vendió poco, claramente porque el poder adquisitivo de las familias se derrumbó y se vuelven a establecer prioridades en los gastos”, señaló la CAME. Con el resultado de julio, las ventas minoristas medidas en cantidades registraron una caída de 6,6% en los primeros siete meses. Y los retrocesos más pronunciados fueron en electrodomésticos y artículos electrónicos, con baja de 18,1%; materiales para la construcción(-12,7%); ferreterías (-12,2%) y golosinas (-10,2%).

Cronista


Autor

Emiliano Schwartz

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