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«La caída del consumo ya abarca a todos los sectores»

Ventas congeladas. La ropa cae más de 7% desde febrero./MARTIN BONETTO

Con una inflación que tiene un piso del 35% y ajustes salariales que cierran cerca de 30%, la caída del salario real es más que evidente y muestra, día a día, el deterioro del poder adquisitivo de los consumidores. Desde la devaluación de enero, los rubros con más retracción fueron los bienes durables: en especial, autos (-23% a mayo) y electrodomésticos (-8% en el primer trimestre). Pero luego, el frío de las ventas se trasladó a shoppings y comercios: la ropa y el calzado –que ya venían cayendo–se hundieron un 8% en mayo, según CAME. En volumen, el consumo en almacenes y supermercados (alimentos, limpieza y tocador) mostró un retroceso del 3% en el primer trimestre, según la consultora Kantar Worldpanel. Y en abril y mayo, la tendencia continuó, con bajas del orden del 4%.

“Vemos el proceso con preocupación porque la expectativa era que esta caída se diera más hacia mitad de año y vemos que se anticipó ”, comenta Juan Manuel Primbas, analista de Kantar. Según sus datos, la caída más fuerte se dio en el interior y en el nivel de consumidores de más bajos recursos.

En este último grupo, la baja fue del 6% en el primer trimestre. “Al tener menor disponibilidad para el gasto, hacen compras más frecuentes, en negocios de barrio y pagan más caro”, explica el experto.

El consumo de carne, a mayo, cayó casi 4%. Lácteos y artículos de cuidado personal son los rubros con mayores caídas (7 y 9% respectivamente entre enero y marzo) mientras que bebidas es el único que crece; y la tendencia a resignar lo que resulta prescindible se mantiene, ya que caen más las categorías menos indispensables.

“La gente tiene menos plata y achica el gasto de todos lados”, resume Yolanda Duran, de Cedeapsa, una de las cámaras de comercios chinos, al confirmar la retracción de las ventas. Según Kantar, los principales canales –híper, súper, autoservicio y almacén–, pierden volumen, y los formatos pequeños son los únicos que crecen.

En el caso de los comercios minoristas, con productos más elásticos frente a la demanda, la caída en el primer semestre promedió 6%, según Damián Di Pace, de la consultora Focus Market. Sólo en mayo, la merma se ubicó en 8,3%.

Además del incremento de precios, también el temor a la inestabilidad laboral está incidiendo en la expectativa del gasto. Una encuesta hecha por la consultora Isonomia, en alianza con Abeceb.com, reveló que el 80% de la gente considera que “no es un buen momento” para comprar un bien importante como un departamento o una casa. Y ante la pregunta: “¿Qué tanta confianza tiene en que en los próximos 12 meses le alcance el dinero para los gastos de su casa?”, un 71% respondió “poca”.

La economista de Abeceb Soledad Pérez Duhalde coincide en que el consumo privado total está “flojo” y que cerraría el año con una caída del 1,8%. Mientras que en 2013, subió 2,1%. A la baja del salario real se suma el ajuste de precios relativos de otros bienes y servicios como el recorte de los subsidios al gas y al agua, el aumento del transporte público, de naftas y peajes, la presión tributaria del Impuesto a las Ganancias por los ajustes salariales y la suba de las tasas”, explica. Y agrega: “La masa potencial de consumo, es decir el dinero destinado a las compras de parte de asalariados, jubilados y créditos al consumo (que para este año sería de $ 268 mil millones) caerá 5,2%, cuando en 2013 había crecido 2,7%.

Precio, cercanía y oportunidad, los móviles de las compras

En medio de la escalada inflacionaria, el precio de los productos y las sucursales de cercanía, donde se suelen hacer compras más pequeñas, son hoy los principales móviles de compra para los consumidores.

Así se explica, en parte, la alta demanda que tienen los productos con “Precios Cuidados”, según el programa implementado por la Secretaría de Comercio, que tienen un diferencial de precio de entre 20 y 30% respecto del resto de los artículos.

“Antes, los comerciantes ponían una oferta y los clientes aprovechaban a comprar varios productos de esa oferta, además de otros artículos que necesitaban. En cambio ahora sólo llevan el producto de la oferta porque si no, no llegan a comprar todo lo que necesitan”, señala Yolanda Duran, titular de Cedeapsa, una de las cámaras que agrupa a los autoservicios chinos.

Más allá del gasto en la canasta básica, la compra de otros bienes tiene sus propias características: “Estamos frente a un consumidor que compra más por oportunidad que por necesidad ”, resume Damián Di Pace, de la consultora Focus Market. “La sensación es que lo que no está en promoción es una falta de respeto para su bolsillo”, dice. Por eso, al igual que ocurrió en crisis anteriores, “el comprador busca distintos puntos de venta, procura -sobre todo- la financiación en cuotas sin interés y paga con el medio más conveniente”, agregó.

Clarín

«Consumo sin anabólicos: sin las 12 cuotas, caen ventas hasta 30% y crece el alerta en grandes cadenas»

El consumo es una de las columnas vertebrales sobre la cual la administración kirchnerista construyó «el modelo». 

Y lo hizo de distintas formas: dando vía libre a las subas salariales, expandiendo a niveles récord el gasto público, retrasando el valor del dólar, congelando las tarifas de los servicios públicos o «pisando» el precio del combustible.

Sin embargo, 2014 marcó un claro punto de inflexión para el consumo. Ante el acelerado deterioro del frente fiscal, la escasez de dólares y los problemas de competitividad, el Gobierno debió avanzar en una dirección que, hasta ese momento, no figuraba en la «hoja de ruta» del discurso oficial.

El salto del tipo de cambio que tuvo lugar a fines de enero último, la suba de impuestos a los 0Km, el incremento de las tasas de interés y la inminente avanzada de Axel Kicillof para recortar los subsidios a los servicios públicos, son muestras de este drástico cambio de rumbo.

A pesar de esto, en el discurso que ofreciera ante el Congreso, la presidenta Cristina Kirchner hizo un llamado para que el principal motor de la economía no baje un cambio: «¡Se cayó el mundo! ¡Se está cayendo la exportación! Precisamente por eso es necesario mantener vigoroso y muy vigente el consumo interno«, disparó la mandataria.

La Jefa de Estado incluso fue un paso más allá cuando llamó a los empresarios a «ponerle el hombro al país para continuar con este crecimiento», especialmente a aquellos industriales «que antes no tenían producción porque todo era importado pero que hoy hacen lavarropas y heladeras en el país y han ganado mucho dinero«.

Sin embargo, a contramano de los deseos de la administración K, algunos rubros de actividad están atravesando una dura coyuntura, producto del abrupto cambio de contexto que sobrevino tras la devaluación de enero.

Una de las peores partes se las está llevando la industria automotriz, que viene de registrar una caída en las ventas de casi 9% en febrero, pero con un desplome que alcanza el 70% si se consideran sólo las marcas Premium.

También está atravesando una difícil situación el negocio de las motos, con patentamientos que se derrumbaron cerca del 30% el mes pasado, lo que llevó a los concesionarios a declararse en «estado de emergencia económica». 

El salto del dólar, su impacto en los precios -por el alto contenido importado- y el incremento del impuesto a los bienes suntuarios explican la mala performance de estas ramas de actividad.

Sin embargo, los efectos de la «tormenta» no se limitan a esos rubros: directivos de cadenas de electrodomésticos están advirtiendo que, desde el arranque de febrero hasta hoy, las ventas de línea blanca y de artículos electrónicos acumulan un derrumbe que va del 20% al 30% en comparación con el mismo período del año pasado.

Un gerente de una de las tres cadenas de retail más importantes del país confirmó a este medio, bajo a estricto off the record, que el nivel de operaciones experimentó una preocupante contracción de casi 30%.

Este fenómeno también se sintió con fuerza en el interior del país: desde la cadena Naldo Lombardi, que cuenta con 40 sucursales distribuidas en provincia de Buenos AiresSanta Fe,CórdobaSan Luis y La Pampa, aseguraron a iProfesional que «desde el 1ro de febrero hubo una caída en el nivel de ventas de línea blanca y de productos electrónicos deaproximadamente 30%».

Y así como los retailers venden y facturan menos, los fabricantes no pueden escapar de la turbulencia. Así, el escenario está pegando de lleno entre las empresas que producen desdeheladeras cocinas, hasta artículos tecnológicos, tales como televisoresnetbooks, celulares y demás dispositivos.

En esta dirección, el presidente de una de las principales fábricas de heladeras, con sede en Santa Fe, aseguró a este medio que «desde hace un mes a esta parte, los niveles de pedidos por parte de casas de electrodomésticos y supermercados se nos cayeron un 40% respecto de 2013″.

«Este dato es preocupante porque todos los años, a fines de febrero y principios de marzo, es cuando las cadenas y los híper empiezan a enviarnos las órdenes para abastecer la demandatras las vacaciones de verano», agregó.

En tanto, el CEO de una empresa dedicada a la fabricación de notebooks netbooks instalada en la Provincia, destacó que «el ritmo de producción, exceptuando lo que se destina al programa ConectAr Igualdad, viene cayendo más de un 20%».

El fin del «veranito» de cuotas
Las razones de este preocupante bajón, más que en la suba de precios -que está siendo contenida por el Gobierno, que sólo habilitó un ajuste de los valores al público del 7,5%- hay que buscarlas principalmente en el acortamiento de los planes de cuotas sin interés.

Cabe destacar que hasta enero, el «estándar» en cuanto a plazos de pago sin interés era de 12 meses, en tanto que ahora las cadenas, en general, no ofrecen este beneficio más allá de los 6 meses.

Así las cosas, un comprador que quiera adquirir desde una heladera hasta una notebook yfinanciar la operación a lo largo de un año, deberá hacer frente a una tasa de interés del orden del 40%, es decir, unos cinco puntos por encima de la inflación que proyectan algunas consultoras.

Desde el lado de la producción, el fin de la «fiesta de cuotas» también significa un duro golpe.

Al respecto, el presidente de la fábrica de heladeras destacó que «a nosotros nos complica muchísimo, porque un equipo estándar tranquilamente puede tener un valor al público de$8.000 o más. Y para esos niveles de precio, el financiamiento es clave».

En diálogo con iProfesional, Horacio Lazarte, economista de Abeceb, destacó que «el peor golpe se lo lleva la línea blanca, es decir, todo lo que es heladeras, cocinas y lavarropas. Porque son bienes en los que el recambio tecnológico es mucho más lento. De modo que es el segmento donde el consumidor primero pisa el freno».

Punto final al efecto «licuación»
Actualmente, en la página de un retailer como Frávega, por ejemplo, se puede adquirir una heladera General Electric -valuada en $11.369– en 6 pagos sin interés de casi $1.900. 

Como contrapartida, quien quiera «tarjetear» este mismo modelo pero a lo largo de 12 meses, deberá hacer frente a cuotas de casi $1.300, llevando el costo total del producto a los casi$15.600, es decir, unos $4.200 extra, lo que representa un recargo del 37% (ver imagen).

Paralelamente, quien piense en adquirir una notebook Asus a través del sitio de ventas online de Compumundo, podrá abonarla en hasta 6 cuotas por un valor total de $9.669.

Claro que, en caso de querer extender la financiación al doble, terminará desembolsando un total de $13.480. En la página especifican que son $3.800 extra en concepto de «recargo por financiación«, lo que equivale a un encarecimiento de casi 40% (ver imagen).

Cabe destacar que el Banco Ciudad es una de las pocas entidades que todavía ofrece planes de pago a «largo plazo» y sin intereses. El resto de las entidades, en cambio, ya se despidieron de los grandes beneficios.

Así las cosas, el actual sobrecosto que deben enfrentar los consumidores para financiar compras, implica un duro golpe al fenómeno conocido como «licuación«. Esto es, comprar un producto, financiarlo a un año de plazo o más e ir diluyendo el impacto de las cuotas de la mano de las mejoras salariales.

«Al acortamiento de los planes de pago se suma que se terminaron los incentivos para seguiradelantando consumo, básicamente porque hasta 2013 los ingresos venían empatándole a lainflación, pero para este año la expectativa es de una caída de los salarios en términos reales«, sostuvo Lazarte.

Las tasas, la clave
Desde enero, el titular del BCRA, Juan Carlos Fábrega avanzó con una fuerte suba de los tipos de interés con el objetivo de defender a la moneda local, inducir a que la gente se vuelque más a los plazos fijos y, de esta manera, evitar que buena parte de los pesos se canalicen al circuito blue.

Según Lazarte, «el escenario de tasas más caras hizo muy difícil para bancos y tarjetas mantener el esquema de cuotas a más largo plazo».

Este contexto más adverso también le pega a las cadenas de electrodomésticos ehipermercados que apelan a los fideicomisos para consumo.

Durante mucho tiempo, estas empresas captaron una importante masa de liquidez a través delarmado de paquetes, cuyo principal activo son los «cupones» provenientes de las famosas doce cuotas sin interés, que venían promocionando con fuerza hasta 2013 tanto bancos como emisoras de tarjetas.

Estos paquetes luego son colocados bajo la forma de fideicomisos, a tasas más que tentadoras, y el producido de dicha operación aporta los fondos necesarios para la expansión del negocio. Sin embargo, la suba de las tasas de interés implica un golpe para este tipo de mecanismos.

El Mundial, apenas un «bálsamo»
El actual contexto, según Lazarte, complica especialmente a los fabricantes de línea blanca: la baja en ventas ya se tradujo en la eliminación de las horas extras, todo un síntoma para una actividad que se había acostumbrado a operar durante los últimos cinco años a plena capacidad.

«Por ahora no pensamos en despidos, tratamos de aguantar. No es tan simple cambiar los planes de producción de una semana a la otra. Pero si las ventas no mejoran, el panorama va a ser durísimo, porque las fábricas también tenemos que lidiar con otras variables, como lafuerte suba de costos y el acortamiento de la cadena de pagos. Hasta 2013 teníamos 60 días para pagar insumos como chapa o plásticos. Ahora gracias si nos dan una semana», disparó un directivo de una fábrica de cocinas que pidió off the record.

Para Lazarte, el único rubro que podrá tener algún respiro es el de los televisores: «A partir del segundo trimestre, el Mundial de Fútbol podría motorizar un poco más las ventas. Hay cadenas de electrodomésticos que tienen mucho stock y seguramente tratarán de reducir el inventariocon alguna acción de marketing».

El experto no cree que revivan las 50 cuotas sin interés como sucedió durante el campeonato pasado. «Lo más probable -sostuvo- es que las cadenas ofrezcan bonificaciones en el precio final para captar más compradores y no resignar market share».

Pese a esto, Lazarte considera que «todo el negocio va a tender a la baja. De hecho, esperamos que 2014 cierre con una caída en el nivel general de ventas del 6%, pero con rubros como heladerascocinas lavarropas que seguramente sufrirán una contracción mucho mayor».

IProfesional

«Sueldos viejos con precios nuevos: la clase media ajusta sus consumos para capear inflación y dólar a $8»

Era la «fórmula del éxito» y parecía que nada podía hacerle mella: la inflación desestimulaba el ahorro y fogoneaba el consumo, la prohibición de comprar dólares motorizaba los plazos fijos -con los cuales se financiaba el crédito barato- y la recaudación impositiva aumentaba para garantizar que la economía se mantuviera caliente.

Contra los malos augurios de los críticos a la gestión, la economía no sólo no colapsaba sino que se generaba una sensación de prosperidad como hacía años no se veía, con récords de ventas de autos, electrodomésticos y viajes.

Los analistas acuñaban nuevas expresiones para definir el fenómeno, tales como «reactinflación» o«fuga al consumo».

Pero detrás del tono peyorativo que empleaban, terminaban reconociendo que sí, que era cierto que el ritmo de compras se mostraba más resistente a la baja de lo previsto y que la economía no se enfriaba.

El mecanismo parecía perfecto, porque cuando los precios subían todos tenían algo para festejar: los empresarios porque licuaban costos, los consumidores porque sus cuotas de la tarjeta de crédito se achicaban respecto de su sueldo, el Gobierno porque reducía gasto público y además tenía una nueva oportunidad de anunciar aumentos de sueldos, jubilaciones y planes sociales.

Pero todo lo bueno alguna vez se termina, como están comprobando en estos días los argentinos, algo sorprendidos porque ya no siguen rigiendo los fuertes descuentos en supermercados y tiendas de ropa, los planes de 12 cuotas en eléctrodomésticos y los paquetes turísticos «subsidiados» y con financiación de hasta 24 meses.

Más que pensar en sus futuras vacaciones, muchos están preocupados por si su próximo aumento nominal de sueldo llegará a compensar la creciente inflación y empiezan a sacar cuentas sobre cuánto deberán pagar por la luz y el gas cuando se concrete el inminente «tarifazo».

La palabra «recesión» está en el ranking de las que más se repiten en los medios de comunicación e informes de economistas.

¿Cómo fue posible que en tan poco tiempo la «fórmula perfecta» haya perdido su magia?

Los expertos creen que más que una crisis pasajera causada por la devaluación, lo que está ocurriendo es un verdadero cambio de paradigma: hay que empezar a olvidarse de los tiempos en los que el consumo era la locomotora de la economía.

Nuevos tiempos
Una de las primeras señales de que los argentinos han comenzado a moderar el gasto ya se advierte en los supermercados, donde los consumos se vuelven más selectivos y se vuelca a los changuitos una menor cantidad de productos.

Según lo advierte Miguel Calvete desde el Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM), «desde hace dos meses hay un amesetamiento en la venta de alimentos».

José Ignacio Amodei, director de Trade de CCR, consultora especializada en consumo, indica que «hay una reducción en el crecimiento de las compras en supermercados«.

De hecho, un informe realizado por la firma da cuenta de cómo fue bajando la tasa de crecimiento de las ventas en el total de los canales de comercialización.

Por cierto, dicha tasa en 2010 era de casi 4% respecto del año anterior. En 2012 se redujo a un 2,1% y el año pasado se achicó a sólo un 1,9%.

El 2014 muestra un escenario aún más complejo en las góndolas.

Ocurre que la devaluación del peso desató fuertes subas de precios. Con el debut del «nuevo Indec», el Gobierno admitió que en enero la inflación había sido del 3,7%.

Pero este fuerte incremento no es privativo del primer mes. Para febrero las estimaciones de consultoras privadas dan cuenta de que el índice se ubicará en una franja que va del 4,5% al 5%.

La suba del dólar impactó tanto en los supermercados como en las cadenas de electrodomésticos, al tiempo que elevó la cautela de las argentinos y los indujo a cuidar más el bolsillo.

«En las góndolas, el componente importado tiene un peso del 20% del valor del producto y esto tiene una clara incidencia en los precios que paga el consumidor», explica Calvete aiProfesional.

Pero el enfriamiento del consumo no se observa solamente a la hora de llenar el changuito.También en las compras que durante los últimos años habían sido rubros estrella del «modelo consumista», como los electrodomésticos y la indumentaria, en los que se observan fuertes caídas.

Al respecto, la última encuesta de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) muestra datos contundentes: medidos en cantidades -es decir, en términos reales-, los productos electrónicos cayeron un 11,7% respecto de hace un año, mientras que en indumentaria hubo una baja de 7,1%.

El análisis de CAME apunta a tres causas para este enfriamiento: la caída en el poder adquisitivo por la inflación, la suspensión de promociones con descuentos o cuotas sin interés, y un «efecto compás de espera» hasta que se acomoden los precios que quedaron desfasados tras la devaluación de enero.

También se está notando un enfriamiento en otros rubros emblemáticos del «ahorro consumista», como los autos y viajes.

Por cierto, en este último rubro, el «dólar turista» (oficial más 35%) cotizando a más de $10 hizo que el nivel de contrataciones de paquetes cayera a la mitad, lo que ya encendió la alarma en el sector.

La industria automotriz no escapa a este complicado escenario que se plantea para 2014. Por lo pronto, sus directivos advierten que el impuestazo aplicado por el Gobierno generará despidos de personal y una caída en el nivel de general de patentamientos de entre un 20% y 30%, de no mediar cambios.

El último reporte de la asociación de concesionarias marcó para febrero una caída de 8,5% en las ventas de autos, mientras que en las motos se produjo una verdadera debacle de 27%, lo que llevó al sector a declararse en emergencia económica. 

El segmento de vehículos de alta gama se lleva la peor parte, con un desplome en ventas de hasta un 70%, tal como el registrado en enero y febrero.

Los «refugios», más caros
Hasta el año pasado, había rubros que se mostraban particularmente fuertes en materia de consumo.

En el turismo, ayudaba el atraso cambiario y los planes de cuotas en pesos y sin interés.

En cambio, en el caso de los vehículos se había llegado a un abaratamiento tal que, en términos de salarios, el precio de un 0km tomado como referencia (VW Gol) equivalía a apenas unos 8 ingresos promedio cuando, hace tres años, ese indicador era de unos 12.

«Muchos bienes durables venían creciendo en ventas por su precio, por dólar oficial bajo y por ser buscados como refugio del dinero«, apunta Soledad Pérez Duhalde, de la consultora Abeceb.

Ahora el escenario es diferente, producto del fuerte encarecimiento de los distintos rubros.

Otro de los frenos que el consumo encontrará en 2014 tiene que ver con que este año se empezarán a notar promociones más acotadas en lo que hace a descuentos para compras con tarjeta.

Los planes de pago se redujeron abruptamente. Las 12 cuotas sin interés sólo sobreviven para algunas fechas y casos puntuales. Pero, en general, la tendencia es la de ofrecer seis.

Esto, vinculado principalmente con el encarecimiento del crédito, producto de la suba de las tasas de interés.

Para defender al peso y evitar que se escape al blue, el Gobierno indujo a los bancos a que paguen más por los plazos fijos, pero también cobran más por el dinero que prestan para otorgar cuotas.

En la actualidad, el costo financiero total (CFT) para financiarse con tarjeta o avanzar en unpréstamo personal implica pagar una tasa del orden del 80% (ver nota: ¿Tarjeta o préstamo personal?: qué opción conviene tras suba del costo de los créditos).

La incertidumbre gana terreno
A las subas de precios también hay que agregar otro factor clave que -según indican los analistas- este año inclinará la balanza a favor de un mayor cuidado del bolsillo: el deterioro de las expectativas de los argentinos en cuanto al futuro de la economía.

Hacia finales de 2013 ya se advertía una mayor desconfianza en relación con la evolución del país.

El Índice General de Expectativas Económicas (IGEE) -realizado en conjunto por la UCA y la consultora TNS Gallup- daba cuenta en diciembre de «una baja en la medición, motivada por una peor evaluación de los argentinos sobre la situación de la economía«.

El 2014 trajo en sus primeros meses un «extra»: por efecto de la sorpresiva devaluación se acentuó la sensación de desconcierto.

En palabras de Amodei, de CCR, «hoy todo puede cambiar de un momento para el otro, hay un mayor grado de incertidumbre y de preocupación».

Una clara evidencia de esta percepción de los argentinos se refleja en las góndolas, donde las personas ya no tienen demasiada precisión respecto de cuál es el precio que debería regir para un determinado producto.

«Cada vez hay menos valores de referencia«, explica a este medio Emiliano Schwartz desde la consultora especializada en consumo Tomadato.

Las expectativas económicas en baja no sólo afectan a los consumidores, sino también a lasempresas, una cuestión que tiene impacto en lo que a oferta laboral se refiere.

En este punto, Amodei sostiene que «las compañías, al igual que las personas, también empiezan a postergar sus decisiones de inversión, producto de un contexto incierto como el actual».

La «pelea» por los salarios
Si bien son varias las razones que en 2014 impulsarán a los argentinos a darse menos gustos y a estar más pendientes del bolsillo, los expertos destacan que habrá un punto que resultará decisivo a la hora de determinar la evolución del consumo: las paritarias.

En este sentido, Amodei destaca que «si los sueldos crecen por debajo de los precios, se profundizará la caída en el ritmo de compras».

Schwartz, desde Tomadato, indica que la situación actual se asocia a la de «sueldos viejos y precios nuevos», producto del fuerte incremento que están teniendo los bienes y servicios por sobre los ingresos.

Y Amodei apela a una frase más que ilustrativa y muy conocida por los argentinos: «Hoy los precios van por ascensor y los salarios suben por escalera«.

IProfesional

Récords ayer, problemas hoy: el Gobierno quedó «rehén» de un modelo consumista que ya no puede «bancar»

La seguidilla de cortes de luz, que no cesaron pese a la esperanza oficial tras el inicio de las vacaciones y la alusión -luego desmentida- a la posibilidad de avanzar con restricciones programadas al suministro eléctrico, trajeron en estas últimas semanas algo de la «atmósfera» del último período de la década de los ´80.

Para los expertos, esta caja de sorpresas en la que se ha convertido el sistema eléctrico argentino, no es más que el resultado de políticas de desincentivo a lainversión, que conjugaron tarifas congeladascostos crecientes en dólares y una demanda exacerbada, de la mano de una economía que durante años creció a tasas chinas.

Sin embargo, este escenario que fue llevando al borde del colapso al sistema eléctrico, no es privativo del rubro energético.

Por el contrario, es una de las consecuencias de una política económica que, durante la última década «privilegió» el consumo como motor del crecimiento y generador de la riqueza, sin un nivel de inversión en «fierros» e infraestructura que lo respalde.

Uno de los funcionarios que mejor sintetizó la particular visión del Gobierno K es el ex viceministro y actual diputado, Roberto Feletti: «El consumo interno es la principal variable de crecimiento y hoy representa el 73% de la economía nacional«, festejaba tiempo atrás.

«No podemos pensar que estamos sumergidos en una catástrofe si tenemos el ritmo de compras más dinámico de los últimos tiempos y una demanda interna sostenida«, completaba.

Sin embargo, apenas un puñado de meses después, el legislador daba cuenta un pequeño detalle: el hecho de que más argentinos siguieran sacándole jugo a las compras en cuotas, pensaran en adquirir un auto o un aire acondicionado, respondía a un estímulo artificial dado por el cepo y las dificultades para invertir.

«El Gobierno, entre ajustar el consumo priorizar el ahorro, decidió priorizar el consumo. Por eso, decidió restringir la tasa de ahorro en dólares. Dijimos: ‘vuelquen el ahorro a pesos o a consumir‘».

Y dado que con una inflación cercana al 30% «ahorrar» en moneda local es inviable, está claro que el Ejecutivo puso todas sus fichas en incentivar el consumo.

Tarifas bajas, más demanda, menos dólares
En este contexo, desde el Gobierno siempre se encargaron de presentar el esquema de tarifas bajas y de subsidios en alza como una forma de incrementar el poder adquisitivo de los argentinos y, además, de hacer más competitiva a la industria nacional. Un argumento que, durante años, la propia Presidenta también utilizó para festejar los bajos precios de la nafta.

El problema, según el economista Lucio Castro, del CIPPEC, es que esto provocó un derrumbe en la inversión: «Los desembolsos del sector privado en infraestructura y servicios representaban 2 puntos del PBI en los años noventa, mientras que en la última década apenas equivalió amedio punto«.

«El retraso en las tarifas y la distorsión de precios relativos que viene afectando a la economía, hizo que la demanda corriera muy por sobre la oferta», completó.

Esto se hizo notorio en el sector energético. Así, congelamiento de tarifas mediante, el Gobierno no hizo más que alentar a que más argentinos -aprovechando los planes de cuotas- se decidieran a comprar un equipo de aire acondicionado. Y muchos de quienes que ya tenían uno optaron por la adquisición de una segunda tercera unidad.

De hecho, desde hace más de cuatro años, la venta de estos equipos viene superando elmillón de unidades en cada período. Y esto, que antes fuera festejado, se transformó en un «boomerang» para el Gobierno.

Paralelamente, el desincentivo a invertir llevó a que los desembolsos en infraestructura se desplomaran: Edenor Edesur, que en los 90 inyectaban unos u$s600 millones anuales para mantener y extender las redes, en 2012 aportaron menos de u$s200 millones.

«El colapso del sistema eléctrico nacional es un testimonio de las consecuencias de las políticas populistas. Las tarifas fijadas en valores artificialmente bajos exacerbaron el consumo y desalentaron la inversión», explicaron desde IDESA, para luego destacar que «las inconsistenciasse disimularon durante mucho tiempo gracias a la expansión de la capacidad de generación de electricidad lograda en años anteriores«.

Y el hecho de haber congelado tarifas tuvo otro «efecto colateral»: al explotar la demanda de equipos de aire acondicionado, paralelamente se potenció la actividad en el polo electrónico de Tierra del Fuego, que cada año «aspira» del Estado más de $10.000 millones en concepto de beneficios fiscales.

Así fue como el ensamblado de electrónica se ha convertido en una de las cuatro grandes «grietas» por las cuales más dólares pierde el Banco Central, que debe convalidar multimillonarias operaciones de importación.

Esto se debe al alto contenido de insumos del exterior. De hecho, las empresas sólo están obligadas a incorporar en los equipos de aire acondicionado cablestornillos cajas plásticasnacionales. Todo el resto es importado.

Esto es lo que contribuyó a generar -junto con la producción de LCD, celulares y portátiles- un déficit de u$s7.000 millones en 2013, según el Estudio Bein.

Esta enorme sangría, motorizada por el boom de consumo, provocó que el proyecto «Nac&Pop» de Tierra del Fuego chocara con la restricción de los dólares.

La necesidad de cuidar cada billete verde que entra a la economía para destinarlo a la importación de energía y para cubrir el pago de deuda, llevó a que el Gobierno le imponga a Tierra del Fuegoun «cepo» al crecimientoobligando a las compañías del sector a importar un 20% menosdurante el primer trimestre de este año en relación al mismo período de 2013.

En buen romance, ya no hay divisas para «bancar» el boom de consumo que el propio Ejecutivo fomentó. Otra suerte de «efecto boomerang».

Más celulares, menos redes
Otro rubro que también se verá perjudicado por un «cepo» al crecimiento es el de celulares, del cual el Gobierno festejaba el hecho de que más del 90% de los equipos comercializados sean deproducción nacional –si bien todas estas unidades cuentan casi con un 100% de insumos importados-.

«En la Argentina se venden entre 12 y 13 millones de celulares por año. Tenemos un mercado muy atractivo y exigente; es muy bueno que las empresas se actualicen tecnológicamente para responder a esta demanda», se enorgullecía tiempo atrás la ministra de Industria, Débora Giorgi.

Sin embargo, este boom de ensamblado ayer festejado, hoy debió ser «castigado«: con la exigencia oficial de achicar las importaciones hasta el mes de marzo, se prevé que seensamblarán 1 millón de equipos menos en la isla.

El otro problema está en la pobre calidad del servicio. Cabe destacar que una década atrás había 6 millones de usuarios de teléfonos celulares, en tanto que en la actualidad las líneas activas son unas 40 millones, es decir, un salto de casi 570%.

Esta explosión se topó contra la falta de inversión en redes, lo que genera que el servicio de telefonía e internet móvil hoy funcione peor que hace cuatro cinco años.

Según el consultor Enrique Carrier, «la demanda superó con creces a la capacidad instalada«, que no se movió al mismo ritmo, lo que genera que hoy «las llamadas se corten o los mensajes de texto no lleguen«.

Más autos, más déficit
El rubro automotor fue, durante años, el «niño mimado» de la administración K, de la mano de un crecimiento sin precedentes: en 2013 se vendieron unas 955.000 unidades, un 540% másque hace una década.

Este boom se sustentó en dos variables clave: la falta de alternativas de inversión y el hecho de que, al menos hasta comienzos de 2013, «los autos nunca habían resultado tan baratosen términos de ingresos«, tal como rezaban una y otra vez desde la Asociación de Concesionarios (ACARA).

Así, con precios de 0Km que durante un buen tiempo se movieron por debajo de las mejoras salariales y del índice inflacionario, y gracias a los planes de financiamiento en pesos y sin interés, se construyó un récord que el kirchnerismo ahora está pagando caro.

No es para menos: la falta de inversiones consistentes en el sector llevaron a que nunca se haya logrado incrementar el «contenido nacional» de cada vehículo, que hoy apenas orilla el 30%. El resto necesariamente debe ser importado.

Así es como, a mayor boom de ventasmayores son las compras de autopartes al exterior. ¿La factura a pagar el año pasado? Unos u$s8.900 millones de déficit, más elevado que el del sector energético.

De este modo, tras años de fogonear y festejar las ventas de 0Km, el Gobierno se vio obligado aimponerle un doble «cepo»: por un lado, avanzó con el impuestazo a los vehículos de alta gama. Por otro, obligó a todas las empresas del sector, fabriquen o no en el país, a restringirsus importaciones entre un 20% y un 27% durante este primer cuatrimestre.

Más camiones, más importaciones
Los problemas energéticos también se ven notoriamente por el lado del transporte: luego de décadas de desinversión en el sector ferroviario, se llegó a la situación paradójica de que el 90% de la producción agropecuaria hoy se mueva en camión, cuando el tren permitiría achicar los costos en un 50%.

Así, a medida que la cosecha de granos llegó a las 100 millones de toneladas, explotó la venta de estos vehículos.

El problema es la pérdida de eficiencia: un tren con cien vagones equivale a 100 camiones en las rutas. Y «alimentar» este creciente parque automotor obliga a importar más gasoil, que compite con las compras de combustible para las centrales eléctricas, fogoneando un déficit energético que en 2013 superó los u$s7.000 millones.

Cabe recordar que hasta 2010 la Argentina era superavitaria en materia de energía. Sin embargo, las bajas inversiones pusieron fin a las épocas de bonanza. 

Frente a esta creciente demanda del transporte de cargas, el Gobierno no tuvo más remedio que aumentar el corte obligatorio con biodiesel y así intentar reducir importaciones. Una vez más, el boom que se quiso alimentar terminó transformándose en otro «efecto boomerang«.

El otro problema está en la infraestructura obsoleta: frente a un parque automotor en plena expansión, se estima que hay poco más de 2.500 kilómetros de rutas de doble calzada cuando, para evitar accidentes y hacer más eficiente el transporte, el país debería contar con 5.000 kilómetros.

De festejar el éxito a «amargarse» por los récords
Producción de artículos tecnológicos récord, boom de venta de electrodomésticos, marcas históricas para la industria automotriz… ayer, motivos de festejo; hoy, un gran dolor de cabezapara el Ejecutivo.

Frente a este cuadro, el Gobierno se vio obligado a actuar en varios frentes: por un lado, a limitar importaciones de algunos grandes sectores y así aminorar la sangría del BCRA; por otro, a acelerar la devaluación para desalentar las compras al exterior y, por último, a avanzar con una quita parcial de subsidios, de modo de achicar la cuenta, que en 2013 alcanzó los$150.000 millones, un 50% más que en 2012.

Todo un combo que marca el «fin de fiesta» tras una década de haber fogoneado el consumo sin inquietarse por el hecho de que la oferta pudiera llegar a correr por detrás de la demanda.

Iprofesional

El día en que la Argentina se quedó sin precios: así se vivió la jornada marcada por el «nuevo dólar»

En una sociedad tan dolarizada, cualquier movimiento que afecte al billete verde genera un efecto en cadena de manera automática.

Y el salto que experimentó el tipo de cambio a partir del martes, con un inédito avance de casi 17% en apenas tres jornadas -la mayor devaluación desde la salida de la convertibilidad- pegó fuerte en el ánimo de los consumidores.

Conscientes del impacto y la influencia que la divisa estadounidense tiene sobre un amplio espectro de la economía nacional, especialmente en los precios, los últimos días fueron a pura «histeria».

En un rubro de consumo clave como es el de los electrodomésticos y artículos tecnológicos, donde el contenido importado es de casi 100%, se vivió una verdadera «fiebre», con compradores pujando por llevarse unidades «a precio viejo» y empleados de cadenas de retail corriendo para sacar productos de la ventaarrancar los cartelitos de las góndolas remarcar los valores exhibidos.

Pero este «nuevo dólar» no sólo pega en el consumo de bienes semidurables. También su influencia se hizo sentir en otro rubro que vive y respira al ritmo del billete verde: el turismo.

Las agencias, de un día para el otro, se encontraron con que los operadores mayoristas, que los proveen de paquetes al exterior, decretaron un feriado virtual de dos días, durante los cuales no se pudo vender nada. Y recién estaban digiriendo este nuevo escenario cuando se sumó otro cambio: la reducción del recargo que aplica la AFIP de un 35% a un 20%.

Así, las agencias no sólo debieron anular la venta de paquetes y aéreos sino que también tuvieron que lidiar con los reclamos de clientes que acababan de cerrar una operación y se encontraron con que habían pagado un «dólar por las nubes» y un recargo que a partir del lunes pasará a ser 15 puntos más bajo.

En el mercado automotor también el escenario es de confusión: las terminales no entregan unidades, algunas agencias guardan stock y ya están apareciendo compradores que quierencerrar la compra de una unidad con la mayor celeridad, para evitar que la devaluación pegue -como se espera- en los precios.

«Fiebre» por los electrodomésticos
En las cadenas de retail, el aire que se respira está teñido por la incertidumbre y los nervios.

Al recorrer distintos puntos de venta, se advierte que los vendedores, en general, están sobrepasados por la situación y no saben qué responder frente a las consultas de los clientes.

«Nunca vivimos una cosa así«, aseguró uno de los vendedores de una de las mayores cadenas de retail del país, quien agregó que a partir del jueves los llamados y consultas explotaron y los empleados no daban abasto para responder.

Cuando el dólar se subió al rally alcista, las cadenas de electro pusieron manos a la obra ycomenzaron a remarcar los valores de los productos exhibidos.

«El jueves fue un caos. Empezamos a las 3 de la tarde y nos quedamos todos hasta la madrugada retocando los precios», se sinceró el empleado del local, ubicado sobre la Avenida Santa Fe.

Al ingresar al shopping de Palermo se pudo ver que la escena es la misma. En el local de Frávega, los precios de los productos brillan por su ausencia en la vidriera.

Producto de la «inestabilidad del dólar», el sistema de consulta se volvió «artesanal»: ningún cliente puede mirar de reojo las pantallas con los precios. Ahora el vendedor se acerca a losclientes con un papelito en la mano en el que tiene anotado los valores de algunos de los artículos que se exhiben.

«¿Ves? Casi ningún producto tiene precio«, relató uno de los responsables de venta, quien se sinceró: «Estamos tocando todos los valores».

Los usuarios no demoraron en notar el caos en las disintas cadenas de retail aprovecharon las redes sociales para descargar su indignación por esta situación:

Y así como acercarse a un negocio de venta de electro es toda una aventura en estos días,intentar realizar una compra online es directamente una «misión imposible».

Los sitios de algunas de las cadenas aparecen misteriosamente «caídos», tal como es el caso deMusimundo:

Y, en el resto de las compañías el escenario no es mucho más alentador.

«Con el tema del dólar, bloquearon las compras por Internet hasta que todo esto se estabilice», le explicaban a los clientes en un local de una de las mayores cadenas de retail.

En cuanto a los nuevos valores, en la sucursal de Frávega ubicada sobre Santa Fe confirmaron que«todo lo que se ve exhibido subió. Desde una camarita, hasta un aire acondicionado».

El vendedor relató que, entre jueves y viernes, se dieron incrementos de todo tipo: los equipos música de aumentaron unos $300, los LCD registraron alzas de más de $600 y los celulares, se incrementaron de $150 en adelante.

En el local de la misma cadena del Alto Palermo aseguraban que una tableta Noblex (la más «sencilla») «hasta el jueves a las 4 de la tarde estaba en $1.500 y ahora ya cuesta está $1.900″.

Los celulares no son la excepción a la regla: «Un Blackberry simple estaba $1.100 y hoy no se consiguen por menos de $1.400″.

Al ser consultados los vendedores de las cadenas sobre la «agitada» jornada del jueves, éstos cuentan que uno de los principales problemas se generó con aquellos clientes que habíanefectuado una reserva y sólo les restaba terminar de pagar un artículo.

En este caso, los comercios prefirieron reintegrar el importe antes de entregar el producto a un precio «viejo».

A esto se suma la incertidumbre que hay sobre el futuro de las promos y de los planes de cuotas.

Hasta el mismo jueves, las principales casas de electro ofrecían rebajas a los clientes que efectuaran compras por Internet.

Sin embargo, desde las cadenas ya advierten que, luego de la devaluación, es muy posible que esta alternativa caiga en desuso. 

«Con la disparada del dólar, cortaron todas las compras con descuento. Por ahora no va a haber más rebajas por las operaciones online», aseguraron desde uno de las cadenas.

En este contexto, surge una inevitable duda: ¿qué pasará con las cuotas, que estimulaban fuertemente las ventas en este rubro?

«Conviene comprar todo ahora por el tema de la financiación. En cualquier momento, es posible que también se achiquen los plazos«, alertó uno de los vendedores.

Turismo: cese de ventas y reclamos
Durante todo el día de ayer, los servicios de atención al cliente de las principales agencias de viajes del país estuvieron al borde del colapso. En algunos casos, había demoras de más de diez minutos para ser atendidos por un representante.

¿La razón? La gente que había realizado la compra de un paquete o pasaje para volar al exterior hasta el jueves por la noche, se encontró con que el recargo del 35% bajará 15 puntos a partir del lunes. Lo que desató bronca y quejas.

En diálogo con iProfesional, una representante de ventas de Asatej aconsejaba esperar unos días: «Lo que yo estoy recomendando es no comprar nada por ahora».

El motivo es que, si uno intentaba realizar una operación online, el sitio web de la compañía todavía estaba considerando el recargo del 35% y no del 20%, el cual entrará en vigencia una vez publicada la resolución en el Boletín Oficial.

Consultada sobre el «clima» de las últimas jornadas, la representante de Asatej se sinceró: «Fueron días difíciles, porque cuando sube el dólar todos empiezan a hacer averiguaciones. A eso hay que sumarle que el viernes anunciaron la reducción del recargo y estuvimos todo el día atendiendo llamados de gente que reclama que le devolvamos el 15% cuando eso no es posible y además le compete a la AFIP».

Rubén Sánchez, director de la cadena de agencias Majes, con presencia en Zona Norte, confirmó que «el viernes fue un caos, que hubo mucha gente desorientada que no entendía qué está pasando ni con el dólar ni con las medidas de AFIP».

Sánchez aseguró que, «la incertidumbre también es para nosotros. Llegan los clientes y no sabemos qué aconsejarle».

En el caso de los pasajes aéreos, el tipo de cambio que consideraban las compañías este viernes era de $7,79, unos centavos por debajo del oficial. Así las cosas, sumado el 35% de recargo, elvalor de la divisa para sacar un ticket al exterior era de $10,51.

En este sentido, el empresario sostuvo que «nadie sabe a qué precio va a estar el dólar a partir del lunes. Con que supere un poco los $8, la quita de los 15 puntos que va a hacer la AFIP no va a traer ningún beneficio. Por eso no podemos recomendarle nada a nadie».

Distinto es el caso de la venta de paquetes, donde la incertidumbre cambiaria llevó a que losmayoristas -es decir, los que proveen con «materia prima» a las agencias que atienden al público- decreten un feriado cambiario.

La razón es que, entre que venden un paquete a un comercio y hasta que reciben lahabilitación del Banco Central para obtener los dólares y girarlos al proveedor del exterior, hay un riesgo latente de que se produzca un desfasaje en los valores.

Así las cosas, Sánchez aseguró que «hace dos días que no nos venden nada».

Claro que esta situación lleva a que el problema también lo tengan los compradores: «Al día de hoy, ninguna agencia puede facturar un paquete con un precio de dólar cerrado porque no hay mayoristas que lo tomen. Se aceptan reservas pero con un tipo de cambio abierto».

El parate que vive la actividad se pudo palpar en páginas web de las agencias, como la de Despegar, donde no permitían realizar compras online por el tema del recargo. «Como consecuencia de las nuevas medidas, nos encontramos actualizando nuestro sistema para destinos internacionales», rezaba un anuncio.

En el caso de Falabella Viajes, el aviso a los cibernautas era más conciso: «Lo lamentamos, en este momento no podemos atenderte».

Autos: sin ventas y palpitando suba de precios
El mercado automotor tampoco pudo escapar de la cambiante realidad y del nerviosismo que genera la incertidumbre cambiaria.

Las agencias de marcas generalistas, que habían logrado esquivar el golpe que implicó la irrupción del «impuestazo» a los vehículos de alta gama, ahora deben enfrentar al fantasma del «nuevo dólar».

El mercado hoy está prácticamente parado: al no haber un precio de referencia para el billete verde, las terminales suspendieron hasta nuevo aviso la entrega de vehículos a las agencias. Y estas últimas, o pasaron a guardar stock o a vender con precio abierto para evitar problemas a la hora de reponer la unidad.

Desde una terminal masiva, un importante directivo que pidió estricto off the record confirmó lo difícil de convivir con un ambiente de tanta volatilidad: «a la mañana teníamos un tipo de cambio de referencia de $7,15 y al mediodía en la city ya estaba más de $1 por encima de ese valor«.

A partir de allí, cancelaron todas las entregas a concesionarios.

El propietario de una agencia oficial Toyota de Capital, aseguró que «se acabó la entrega inmediata. Ahora únicamente estamos tomando señas con entrega a precio abierto paramarzo«.

El empresario acotó que «tuvimos muchas consultas en los últimos días de compradores que querían cerrar cuanto antes la operación pero a todos les decimos lo mismo: el precio se define recién en dos meses».

La impaciencia y ansiedad de la gente, destacó, obedece a que «se sabe que cuando hay una devaluación fuerte, los valores siempre tienden a la suba, básicamente por el alto contenido de piezas importadas que tienen los autos nacionales».

Acto seguido, advirtió que «en el mercado ya se está trabajando con una pauta inflacionaria del 10% de acá hasta marzo en los precios de los 0Km».

El dato inquieta: antes del salto del billete verde oficial, consultoras como Abeceb estimaban unencarecimiento -en pesos- del 25% para todo 2014. De modo que un salto del 10% en sólodos meses obligará a revisar al alza todas las proyecciones.

Así es cómo el inédito avance del dólar oficial está alterando la realidad de distintos rubros.

Advierten que la suba del dólar impactará en el reciente acuerdo de precios

se encendió una alarma. A contramano de la presión oficial para que los empresarios no trasladen la devaluación a los precios,Alfredo Coto, dueño de una de las mayores cadenas de supermercados, advirtió que el incremento del dólar «hará oscilar costos» en el acuerdo de precios lanzado por el Gobierno a principios de año.

Al inaugurar un hipermercado de su marca en la ciudad de Mendoza, Coto dijo ayer, sin medias tintas, que «la suba del dólar hará oscilar costos del acuerdo de precios», según consignó el diario Los Andes. Coto hizo estas declaraciones luego de que el gobierno nacional anunciara la autorización de la compra de dólares para «tenencia» a personas físicas tras una semana en que el peso tuvo su mayor devaluación en 12 años.

Coto es una de las cadenas de comercios que firmó, a comienzo de enero, el acuerdo de 194 precios congelados propuesto por el Gobierno para intentar detener la inflación. A los pocos días protagonizó una polémica con la Casa Rosada cuando advirtió que podría haber faltante de tomates por cuestiones estacionales. Entonces, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunció que el Gobierno importaría el alimento desde Brasil, medida que luego fue rechaza cuando los productores desestimaron la falta de stock.

IProfesional/La Nación

Clase media «cuotera»: ¿cuánto influye en ropa, viajes, electro y autos la opción de pagar financiado?

Nada más tentador para un argentino que planifica unas vacaciones fuera del país que esas seis letras que aparecen casi como un anzuelo infaltable si una agencia de viajes, una aerolínea o un banco tienen como propósito «pescar» la compra de un pasaje de avión.

Es indudable que las cuotas se han vuelto unaliado fundamental a la hora de los gastos y un elemento de peso que define la contratación de una u otra opción.

La oferta en este rubro al día de hoy es variada. Hay planes que brindan sólo 6, la mayoría cuenta con 12 y algunos, más «generosos», proponen hacerlo en 18.

Si bien es cierto que la financiación representa una oportunidad para los consumidores, losexpertos detectan una señal de alerta ante el crecimiento desmesurado del fenómeno «cuotero» en todas las categorías.

Y no es para menos. Los datos en esta línea resultan llamativos: de acuerdo con la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), 4 de cada 10 cero kilómetros se venden con esta modalidad.

En cuestión de viajes, el endeudamiento es ya moneda corriente. Según indica Walter Rodríguez, secretario de la Asociación Argentina de Agencias de Viajes y Turismo (AAAVyT), $5 de cada $10en contratación de servicios de turismo son en cuotas.

Pero la compra en planes de pago no se limita a turismo y vehículos.

Hasta en la ropa, la costumbre de «tarjetear» se hace evidente. De hecho, «hoy los gastos realizados con tarjetas de crédito superan el 70%«, señalaba en diálogo con iProfesional Fabián Castillo desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Y, como es sabido, una de las categorías en la que se destaca esta modalidad de pago es electrodomésticos.

Así lo firma Guillermo Olsen, quien hasta principios de este año fue director de Operaciones y Marketing de Frávega.

Al ser consultado por este tema, sus palabras no dan margen a la duda: «En el sector, el tema cuotas es central».

En este rubro, indica el ejecutivo, «de cada $10 que se gastan, $8 son financiados».

Es que la «pasión» por «tarjetear» tiene una razón lógica y coyuntural.

Impulsados por la inflación, que consultoras privadas estiman en un 25%, los argentinos se vuelcan al financiamiento siempre que les sea posible, a sabiendas de que las cuotas se van licuando con el avance de los meses.

Pero este «negocio» también tiene su «lado B»: las personas incrementan su nivel deendeudamiento para seguir consumiendo.

De hecho, para Rodríguez, uno de los riesgos de esta tendencia es que los usuarios de las tarjetas entren en una suerte de «rueda de morosidad».

Sin embargo, a esta altura del partido, es indudable que el financiamientó se ha vuelto la base en la cual se apoya el «castillo de naipes» de muchos empresarios y, de tocarse este elemento, se derrumbaría gran parte de la estructura de consumo.

Así lo afirma con claridad el secretario de la AAAVyT: «Si se bajara el grado de cuotas, caería la demanda».

Es que «el modelo actual es absolutamente dependiente de la financiación y de las rebajas», indica a este medio Santiago Mignone, socio de la consultora PWC, ex Price Waterhouse.

Como consecuencia de ello, advierte, «es muy difícil salir de ese esquema que ya está instalado«.

«Tarjetear» hasta el límite
Si bien la apuesta por comprar financiado en distintos rubros no cesa y ya se ha vuelto un hábitoel preguntar tarjeta en mano «¿Hasta cuántos pagos se aceptan?», también se detectan algunas señales de agotamiento en esta estructura.

Ocurre que «mucha gente sigue todavía abonando cuotas pendientes desde el año pasado», dice Rodríguez.

Y agrega que «para algunas personas, haber explotado el plástico implica agotarlo y tenerlo durante 12 meses casi bloqueado».

Sin embargo, la dependencia del consumo de la existencia de planes de pago resulta notoria a tal punto que los expertos coinciden que, de no existir esta opción, se complicaría fuertemente el escenario de compras -al menos, en determinados rubros-.

El caso autos
Uno de los casos más paradigmáticos en lo que al furor de las compras en cuotas se refiere es el de los autos, categoría en que los argentinos valoran mucho las opciones disponibles en esta materia.

De hecho, un informe de la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (ACARA) arroja que en septiembre de 2013 las ventas financiadas crecieron más de un 30% en relación con el mismo período del año pasado.

El mismo relevamiento muestra, además, cómo los bancos más demandados en materia de financiación son el HSBC y el Santander Río que concentran, en conjunto, casi el 50% del total.

Como se puede deducir de los gráficos precedentes, en el sector automotor, el modelo de cuotas cumple un rol fundamental. Y la demanda se fue incrementando en el último tiempo.

En esta línea, Gustavo Ávila, presidente de la Asociación de Financieras de Marcas Automotrices (AFIMA) indica que «el porcentaje de autos financiados ha registrado un crecimiento sostenidoen todas las marcas».

De hecho, el ejecutivo estima «una media que ronda en el 55% del valor del automóvil con una financiación promedio de 40 meses» y agrega que «esto se debe tanto a la incidencia de la renovación del usado y al alto valor de los mismos como a la capacidad de ahorro de los clientes volcada a las nuevas compras».

Por supuesto, el éxito de este mecanismo tiene una explicación coyuntural.

«Fundamentalmente, por la oferta de tasas fijas y en pesos en el contexto actual, ya que se trata de la adquisición de un bien durable que resguarda el valor de los ahorros«, indica Ávila.

La relación salario- inflación, un eslabón clave
Cuando se consulta a los analistas acerca de cuán preocupante es en un mediano plazo lapropulsión de los argentinos a comprar en cuotas, éstos enseguida ponen la lupa sobre lasnegociaciones paritarias.

Y explican que el «pico» de endeudamiento de las familias suele darse en el verano, previo a los incrementos de sueldo. «En los primeros meses del año hay en general un mayor grado de morosidad», destaca Mignone.

Luego, con los incrementos salariales, se suele equilibrar el nivel de deuda.

«El período de mayor endeudamiento de los argentinos es que se extiende entre las compras de Fin de Año y los incrementos salariales», apunta el ejecutivo de PWC.

Es por eso que la continuidad de la «pasión por las cuotas» en 2014 dependerá, señalan los expertos, de la relación entre aumentos e inflación.

En este punto, advierte Mignone, «el principal riesgo es la acumulación de cuotas y que las personas terminen debiendo más de lo que su sueldo les permite«.

Dos casos distintos
Al analizar la conducta «cuotera» de los argentinos, los analistas distinguen dos tipos de actitudes que impulsan hoy a inclinarse por el financiamiento de sus compras.

En este sentido, destacan que:

• «Están los que tienen una mayor capacidad de ahorro y ven a las cuotas como unaoportunidad de negocio«, dice el socio de PWC.

En este caso, afirma, se prioriza al acceso a planes de pago en el sector viajes, electrodomésticos y autos.

• Un segundo grupo «apela a la financiación con tarjeta porque no le alcanza el dinero, como consecuencia de la caída del salario real por la inflación», dice Mignone.

Dentro de esta categoría, el abuso de los planes de pago puede derivar en un problema. «Aquí existe un mayor riesgo de endeudamiento y de no poder cumplir con los plazos», alerta el ejecutivo.

Un esquema apoyado en las cuotas
Un análisis del escenario actual permite advertir que existe una doble dependencia: la de losusuarios que -principalmente en electrodomésticos, autos y viajes- sólo consumen si hay cuotas, y la de las mismas empresas que quedaron «cautivas» de la oferta de estas alternativas para vender.

Así lo admiten desde distintos rubros, que fueron quedando «presos» de estos beneficios.

Tal es el caso de Olsen que señala que, en cuanto a solicitudes de financiamiento,«electrodomésticos está por encima de viajes».

En el mismo sentido, agrega que, de no existir esta alternativa de pago, «se achicaría muchísimo el mercado en esta categoría».

En tanto, desde el sector automotor, Ávila sostiene que «la herramienta financiera para la adquisición de automóviles motoriza la industria».

Y señala que «la posibilidad de comprar a un vehículo a través de las cuotas facilita el acceso tanto para la renovación como para la compra de un primer automóvil».

Es por eso que el ejecutivo admite que «la falta de esta opción afectaría fuertemente el nivel de compra».

Más cuotas para el Mundial
En cuanto a la continuidad de la oferta de cuotas en los próximos meses, los analistas de consumo plantean que es una gran incógnita.

Sin embargo, algo es seguro: desde el sector electrodomésticos aprovecharán la «fiebre del Mundial» para promover sus opciones de financiamiento y lanzar promociones temporales para la ocasión.

En este sentido, Fabián Castillo desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), afirma que «es posible que desde febrero las firmas lancen propuestas vinculadas con Brasil 2014«.

Y asegura: «No sé si habrá 50 cuotas como en otros momentos, pero más financiación va a haber seguro».

A juzgar por los hábitos de consumo actuales, la «fiesta de las cuotas» tiene para rato en la Argentina.

Sin preocuparse por su endeudamiento y, en una carrera contra la inflación, los usuarios de las tarjetas compran todo lo que pueden con planes de pago.

Así lo resume Rodríguez: «Cada vez se toman más deudas para consumir. Por eso, hoy las tarjetas están muy cargadas».

IProfesional


Autor

Emiliano Schwartz

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