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«Poco optimistas, los argentinos pasaron del consumo al ahorro»

Los argentinos con capacidad de ahorro dejaron de lado en lo que va de 2015 la propensión al gasto al que fueron impulsados por el modelo económico y, temerosos, pasaron a privilegiar la conservación de su dinero. En los últimos meses, 1,5 millones de personas hicieron una operación de plazo fijo y/o una compra de dólares a través del mercado oficial con fines de atesoramiento, una vocación de ahorro que no se veía hace años.

Así, mientras las ventas de bienes durables en general (empezando por los autos) caen o se mantienen estancadas, en el primer cuatrimestre del año muchos argentinos dejaron de lado su traje de consumidores y se pusieron el de ahorristas: dedicaron más de 33.000 millones de pesos a inversiones destinadas a preservar el valor de su dinero.

El dato singular es que volcaron fondos prácticamente equivalentes a la adquisición de dólares para tenencia y a la constitución de plazos fijos bancarios: $ 16.585 millones y $ 16.508 millones, respectivamente.

«Esto marca una clara ruptura respecto de 2014, cuando por cada peso volcado a un plazo fijo se aplicaron casi tres ($ 2,91) a la compra de dólar ahorro. Esa relación quedó ahora uno a uno y restó combustible al gasto y al consumo», analiza el director de la consultora AMF, Andrés Méndez.

En su opinión, las razones de este cambio hay que buscarlas en la estabilidad de la cotización del dólar oficial -y la promesa de que se va a mantener- y en el descenso del paralelo [el promedio del dólar blue en abril fue 13,8% inferior al que mostraba en septiembre de 2014]. «Eso se combina con el ajuste al alza obligado en las tasas que los bancos pagan por los plazos fijos, que dispuso a comienzos de octubre el Banco Central», sostiene.

«Hay que tener en cuenta que si alguien hubiera invertido en octubre en un plazo fijo en lugar de adquirir dólar blue, hoy tendría un retorno nominal de 14%, a lo que se adicionaría que el blueretrocedió $ 2,90 entre principios de octubre y fines de abril. En resumen, podría adquirir un 40% más de dólares que a los que hubiera accedido siete meses antes», explica Méndez, en referencia al boom de plazos fijos.

 

En paralelo, dice que las compras de dólar oficial baten récord mes a mes «porque aún predominan las expectativas sobre una próxima corrección en el tipo de cambio y porque el dólar, al ajustar poco su precio el BCRA, se abarató frente a otros precios de la economía. Por ejemplo, en terminos constantes, en abril adquirir un dólar para atesorar resultó 15% más barato que hacerlo en febrero de 2014, cuando la operatoria era novedosa».

Los analistas dicen que la preferencia por el ahorro frente al gasto surgió ante un cambio radical en los estímulos «oficiales». Y surgió porque, en su afán por reprimir consumos que le generaban a la economía un drenaje importante de divisas (como la compra de automóviles importados) el Gobierno debió habilitar opciones de ahorro en moneda que años atrás desalentaba. Incluso algunos, como el especialista en consumo y presidente de la consultora W, Guillermo Oliveto, cree que, en realidad «lo que cambió fue la forma elegida para ahorro». «La gente antes ahorraba comprando electrodomésticos o autos. y ahora se queda con el dinero e intenta hacerlo rendir», argumenta.

Su colega Damián Di Pace, especialista en consumo y asesor de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), entiende que ese vuelco fue favorecido porque hay algunos componentes más. «Cambiaron las perspectivas de la economía», dice. «Hoy la gente evita endeudarse a largo plazo porque no sabe si la economía que viene le va a dejar pagar esas deudas que contraiga. Los argentinos saben que, tras una elección presidencial, siempre viene algún tipo de ajuste, y lo que intentan es que eso no los tome por sorpresa», explica.

Para Di Pace, incluso, hay una estadística reveladora. «Si se sigue el programa Ahora 12, se ve que vuelan los pequeños gastos pero las ventas de electrodomésticos no remontan. Llegamos a un punto en que pareciera que la gente dijera ‘tengo que preservar lo que tengo y reponer sólo lo que haya que reponer», dice. Y acota que en parte eso pasa porque hubo muchas familias «que se estoquearon bien de electros en los últimos años».

Para Oliveto, se observa una rápida adaptación que, por distintas razones, tiene el argentino promedio a este tipo de estímulos. «Es muy cortoplacista y siempre predispuesto a aprovechar estas ventanas de oportunidad», dice. «La clase media está carcomida por la inflación y el impacto de Ganancias – explica-. Eso los pone muy atentos a los movimientos que se puedan hacer para recuperar algo de lo que sienten que les quitan», insiste, para introducir que, a su criterio, este cambio de conducta se da por modificaciones en las condiciones objetivas. «Recordá que pasamos de un dólar prohibido y tasas de plazos fijos fuertemente negativas a otro escenario de dólar ‘permitido’ y tasas neutras en pesos, pero muy rentables en dólares. En paralelo, los precios de los bienes más asociados al dólar se encarecieron, por ejemplo, por la aplicación de impuestos como en el caso de los automóviles. Por eso los argentinos dejaron de gastar para atesorar por la vía más tradicional».

Los economistas más ligados a las finanzas coinciden en que hay una reacción a los estímulos. «La clave está en la combinación de un dólar quieto con tasas mejoradas, de lo que resultó una bicicleta pura para tratar de obtener más renta en dólares», dice el profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella Juan José Cruces. «Y el que le entregó un seguro de cambio virtual a los ahorristas es el propio Alejandro Vanoli [presidente del BCRA], quien reitera cada vez que puede que en 2015 el plazo fijo le ganará al dólar», recuerda.

Méndez, por su parte, dice que los números corroboran la mirada de Oliveto. «Si comparás la ventas de autos entre el primer cuatrimestre de 2013 y el del año en curso, te da un ahorro en gasto que ronda los $ 15.000 millones, y fue el que alimentó la demanda de dólar ahorro y la imposición de plazos fijos», dice. Incluso recuerda que los precios de los autos alemanes se encarecieron en ese lapso «más del 100% en dólares», impulsando en buena medida ese arbitraje.

Para Méndez, la tendencia ascendente del plazo fijo convive con el récord en la demanda de dólares, porque los ahorristas «no se sacan el verde de la cabeza. Buscan aprovechar su capacidad para ahorrar en dólares a las cotizaciones oficiales y, paralelamente, mejoran su posicionamiento en depósitos a plazo pero con la vista en los elevados retornos en dólares que podrían tener, lo que preanuncia un futuro pasaje a esa moneda que podría darse por el mercado paralelo», advierte.

Cruces coincide con esa mirada. En especial porque «si hubiera real confianza en el peso tendríamos un alargamiento en los plazos de los depósitos que hacen los ahorristas, y lo que tenés es al grueso de los minoristas colocados con dinero a vencer en 30 o 60 días, como calzados con la temporada alta de liquidación sojera», observa, para concluir que, «por ahora, la codicia le está ganando al miedo. Lo que no puedo asegurar es hasta cuándo».

La Nación

«Arrancó la nueva etapa del plan Ahora 12»

El plan oficial de financiamiento al consumo «Ahora 12» arrancará una nueva etapa desde el próximo fin de semana con nuevos rubros y más comercios en toda la Argentina, anunció este martes el Gobierno.

El programa que permite comprar en 12 cuotas con tarjeta de crédito y sin interés se ampliará así después de la férrea defensa expresada por la presidenta Cristina Kirchner en la Asamblea Legislativa del domingo último.

«‘Ahora 12’ hizo retornar el crédito a la Argentina», aseguró la presidenta Cristina Kirchner en su discurso ante la Asamblea e indicó que la «alegra» ver el adhesivo del plan oficial en los shoppings más importantes.

El programa funciona de jueves a domingo y se pueden comprar electrodomésticos de línea blanca, calzado y productos de marroquinería, muebles, materiales para la construcción,bicicletas, pasajes en ómnibus, estadías en hoteles y hasta motos. A partir del próximo fin de semana, también se podrá adquirir libros, colchones, útiles escolares y anteojos recetados.

Desde su puesta en marcha en septiembre del 2014, el plan se transformó en una «valiosa herramienta» para los consumidores argentinos que pudieron recuperar el crédito al consumo, gracias a una política del Estado Nacional que financia el Programa a través de la liberación de encajes del BCRA.

Así lo indicó este martes el ministerio de Economía, que preside Axel Kicillof, en un comunicado de prensa, en el que agrega que el programa benefició también a los comercios que se adhirieron voluntariamente, incrementando fuertemente su facturación.

Según datos aportados por las propias tarjetas de crédito, desde el inicio del programa, las ventas crecieron a una tasa semanal acumulada del 13%, alcanzando los $9.179 millones en un total de 4.920.768 operaciones.

De esta manera, por cada peso que aporta el Estado se generaron ventas por 6,25 pesos.

En la actualidad, suman más de 110.000 los comercios adheridos en todo el país, incluidas grandes tiendas en los principales centros urbanos del país y comercios de barrio en ciudades y pueblos más pequeños.

La cartera económico señaló que la adhesión de los comercios es voluntaria y se realiza de forma individual a través de las tarjetas de crédito que participan de la iniciativa.

Para gestionar su adhesión, los comerciantes interesados deberán ingresar en la web de la Cámara de Tarjetas de Crédito y Compra (ATACYC) o comunicarse con las tarjetas de crédito con las que habitualmente opera cada comercio.

El secretario de Comercio, Augusto Costa, explicó que «primero los comerciantes reaccionaron con cierta cautela pero finalmente los planes de pago en 12 cuotas tuvieron una buena aceptación de parte de la oferta y de la demanda».

«La mayoría de los comercios se plegaron al programa y actualmente abarca todo el país, todo el fin de semana».

«‘Ahora 12’ favoreció especialmente a los comercios de las localidades pequeñas y los puso en nivel de igualdad con las grandes cadenas comerciales, ya que pudieron financiar las ventas con las mismas facilidades», agregó.

Las tarjetas de crédito que participan hasta el momento del Programa son: Argencard, Cabal, Mastercard, Visa, Tarjeta Naranja, Nevada, American Express, Diners Club, Tarjeta Shopping, Grupal, Tarjeta Sol y Nativa, del Banco Nación.

 IProfesional

«Ventas navideñas: prevén un repunte a pura promo»

Rebajas y acciones promocionales. Es una de las herramientas más usadas para aumentar el tráfico y apuntalar las ventas.

Una Navidad a pura promo. Con esa consigna, los comerciantes esperan remontar el nivel de ventas para las Fiestas, una de las fechas clave del año. Tras 11 meses de caída consecutiva del consumo minorista, las cadenas y locales comerciales estiman que en diciembre la tendencia podría quebrarse por primera vez, producto del resurgimiento de los planes en cuotas, las acciones promocionales y sobre todo, por la ampliación del programa oficial “Ahora 12”, impulsado por el Gobierno para la compra de bienes durables y que se extendió a diversos rubros, como ropa, calzado y bicicletas, entre otros.

Las expectativas son tan positivas como moderadas. En el mejor de los casos, en el mercado se contentan con igualar los magros niveles de crecimiento registrado en las Fiestas del año pasado. “Esperamos un incremento del 5% y preparamos el stock para eso”, dijo a iEco Vicente Lourenzo, directivo de la CAME, la cámara que representa al comercio minorista. En los shoppings coinciden en buena medida. Los grandes centros comerciales también preparan una batería de promos para los próximos días (acuerdos con bancos y tarjetas y cupones de descuentos, entre otras cosas), con el objetivo de que la gente adelante las compras. “La afluencia de público se mantiene y creemos que tendremos unas buenas Fiestas, similar a 2013”, aseguró Juliana Monsalvo, gerente de Marketing de APSA, empresa que administra los principales shoppings del país, entre ellos Alto Palermo, Abasto, Dot Baires y Patio Bullrich.

Cómo se explican estas predicciones en un contexto recesivo como el actual. Según la propia CAME, una entidad muy afín al Gobierno, en lo que va del año las ventas minoristas cayeron en promedio un 7%, con “un primer semestre terrible”, dice Lourenzo. Este directivo celebra los buenos resultados del programa “Ahora 12”, que permite financiar las compras en 12 pagos sin interés en comercios que se adhirieron. Sólo en Capital, ya hay más de 2.000 puntos de ventas habilitados, de casi todos los rubros: electrónica, indumentaria, marroquinería, materiales de construcción, muebles, motos y hasta turismo. Por tal motivo, Lourenzo estima un ticket promedio de $350 para las compras generales y de $650 para los comercios alineados con el programa “Ahora 12”.

Uno de los datos salientes es el impacto de la inflación. Los altos precios de la ropa y el calzado, por ejemplo, obligan a las cadenas a ofrecer planes en cuotas a largo plazo para no perder ventas. En Carla Danelli, una cadena de calzado y accesorios femeninos, admiten que “la mayoría de las ventas se mueve en un rango que va de los $1.200 a $1.500”. Monsalvo, de APSA, corrobora que la mayoría de las marcas que operan en los shoppings están suscriptas al programa “Ahora 12”. “La indumentaria y el calzado concentran el 80% de las ventas”, explicó Monsalvo.

Los supermercados no escaparon a la caída generalizada del consumo, incluso los productos masivos (alimentos, bebidas, artículos de tocador y de limpieza). En las últimas semanas, los Black Friday de los hipermercados (dos y tres días con ofertas y descuentos) se instalaron para impulsar la demanda.

José Amodei, director de Trade de la consultora CCR, interpreta que estas acciones dieron buenos resultados y que se extenderán hasta las Fiestas. “Generó tráfico y la demanda se incrementó”, dijo. Para este analista, las ventas crecieron en octubre un 1,1% en ese canal comparado con el mismo mes de 2013, cuyo “nivel fue muy bajo”. Hubo una recuperación, pero “fue ligera, muy baja”, aclara Amodei.

El otro plan de los comercios es que la gente adelante las compras. “Modificamos el sitio de compras, que permite búsquedas por tipo de regalo, por precios, marcas y hasta por descuentos”, ejemplificó Santiago Revello, gerente de Marketing de Netshoes, el sitio de e-commerce especializado en artículos deportivos.

Casi todas las cadenas, supermercados y bancos lanzaron o tienen previsto lanzar campañas publicitarias ofreciendo descuentos, planes en cuotas y ofertas para productos puntuales, con miras a las Fiestas. Por caso, el banco Itaú anunció que del 17 al 19 de diciembre sus clientes “obtendrán un 25% de ahorro y 6 cuotas sin interés” en diferentes tiendas de indumentaria, calzado y juguetes. En este sentido, Garbarino y Frávega seducen con planes en 12 cuotas sin interés para electrónicos, y que se extienden hasta 18 para algunos artículos puntuales. Y Coto, por último, lanzó una promo con un 30% de descuento y 6 cuotas sin interés en juguetes, artículos deportivos, camping y rodados para bebés.

Los rubros de la canasta navideña son variados, pero por lo general se concentran en indumentaria, calzado y juguetes, según indican los últimos relevamientos de la CAME. En 2013, casi todos los segmentos crecieron con respecto a diciembre del año anterior. Alimentos y bebidas (3,7%), artículos deportivos (2,6%), bazar y regalos (7,2%), bijouterie (4,9%), indumentaria (5,2%) y marroquinería (5,6%). De todos, lo que más creció fue el rubro electrónica y electrodomésticos, con un 11,5%. Los comerciantes estiman repetir esos índices, lo que les permitiría cerrar un año con resultados discretos y pálidos.

IECO

Rancho aparte: cada vez más marcas de ropa premium se bajan de los descuentos y promociones

Los cambios en materia de consumo obligan a las empresas a redefinir sus estrategias de Marketing para poder acomodarse a un panorama signado por mayores restricciones presupuestarias.

No sólo los particulares debieron adaptarse a un cambio de contexto. También las empresas, ya que ahora el margen de rentabilidad bajó mucho y les cuesta más sostener los descuentos

Algunas, se ven obligadas a mantenerlo y hablan de un «mal necesario». Sienten que quedaron atrapadas de un sistema del que no se pueden bajar -por temor a que la competencia le quite facturación- pero tampoco les suma demasiado.

Tal como diera cuenta iProfesional, observan que antes las rebajas ofrecidas se traducían en mayores ventas. De modo tal que el margen de ganancia unitario que perdían por cada producto despachado lo recuperaban por el llamado «efecto escala».

Ahora, eso cambió. Los comercios venden lo mismo o menos que antes y encima más barato. Prueba de ello es que este año se están ofreciendo rebajas más agresivas, de hasta un 35% y el volumen de venta viene en caída libre desde el arranque del año.

En este contexto, comienza a observarse una división entre aquellas marcas que mantienen sus promos, otras que las hacen por fuera del «efecto manada» de los acuerdos con shoppings y las que se han bajado.

Estas últimas, en particular, pertenecen al grupo de las llamadas Premium, que cuentan con su propia clientela que les compra independientemente de que no ofrezcan rebajas.

«A varias marcas, ya no les es negocio sostener las promociones que venían ofreciendo en conjunto con los bancos», admite en diálogo con iProfesional Ariel Schale, director ejecutivo de la fundación ProTejer, entidad que agrupa a las principales firmas del rubro textil.

Lo que ocurre, explica el empresario, es que en un contexto de fuertes reducciones en los márgenes de ganancia y de menores ventas (el INDEC reconoció que en septiembre las ventas en shoppings siguieron en baja)- mantener a flote el sistema de promociones se hace cuesta arriba.

«La oferta de beneficios resulta muy costosa para las marcas del rubro», indica Schale.

Vale una distinción: una cosa son las reducciones de precios y otra los planes de pago en cuotas.

¿Descuentos o cuotas? Qué prefieren los argentinos
Si bien varias no ofrecen descuentos, lo que sí hacen es mantener el pago en varios meses. Esto tiene su razón de ser.

Los gerentes de Marketing de las entidades señalan que las restricciones presupuestarias y las mayores dificultades para llegar a fin de mes han hecho que buena parte de la sociedad valore más el poder pagar en cuotas que las rebajas en sí mismas.

Esto claramente marca otra diferencia respecto a lo sucedido tiempo atrás y también explica en parte por qué las quitas del 35% ya no resultan tan efectivas como antes si no van acompañadas con planes de pago.

«Con una inflación del 40% y con menos dinero en sus bolsillos, la gente ‘cuotea’ todo lo que puede», destacan desde una entidad financiera.

En esto coincide el economista Tomás Bulat: «Hoy, si la gente tiene que elegir entre obtener un descuento sin cuotas o poder pagar con financiación, aunque sin acceder a una rebaja, se queda con la segunda opción».

Y agrega que esto «es algo que va más allá de un artículo determinado, ya que se trata de una tendencia que se extiende a todos los rubros».

Ésta la razón por la cual cada vez son más las marcas que mantienen las cuotas pero, en materia de descuentos, «se cortan solas» o se despegan de las alianzas con entidades.

¿El ABC «se baja del tren»?
En un recorrido por los principales shoppings se puede advertir que se multiplican los casos de los negocios que no ofrecen rebajas.

Rapsodia, Chocolate, Jazmín Chebar María Vázquez, Zara, Adidas, Etiqueta Negra yMishka son algunos de los que forman parte de la lista.

Sobre esta última, al consultar en su sucursal de El Solar Shopping, su encargada admite: «No tenemos descuento con ningún banco».

Desde el sector afirman que tiene todas tienen su público ya constituido y que se «conforma» con el pago en cuotas.

Si bien esta tendencia se advierte con mucha más fuerza que en otros años, los empresarios señalan que se da en mayor medida en las marcas «Premium».

«Principalmente, existe una retracción de las promociones en el segmento ABC1«, confirma a este medio Schale desde ProTejer.

Algunas pegaron en sus vidrieras los stickers que indican que adhieren al plan oficialista«Ahora 12», mientras que otras ofrecen las cuotas sólo para algunos productos.

Una de ellas es Zara del shopping Alto Palermo. «Las 12 cuotas sólo se aplican a los productos nacionales», confirma una de las empleadas.

Cambios

Además del «no» a las rebajas en el caso de varias marcas premium, los analistas detectanotras tendencias en relación con el esquema de promociones.

En este sentido, señalan que en la actualidad tienen lugar dos grandes cambios:

1. Las marcas «se cortan solas»
Se multiplican las firmas que están lanzando acuerdos puntuales con bancos por fuera de las negociaciones que éstos hacen con los grandes shoppings.

«Muchas de ellas hoy están eligiendo negociar por fuera de los convenios que firman los centros comerciales», apunta Schale.

Las ventajas que obtienen son la posibilidad de ofrecer un porcentaje de reducción distintodel que propone el shopping y el poder elegir el día de la semana.

Además, el hacer «rancho aparte», les da mayor flexibilidad en diseñar promos semanales y otorgar, en cambio, descuentos sólo determinados días del mes.

2. Se renegocian los porcentajes
Como las empresas hoy tienen menos margen para ofrecer beneficios, en el caso de las marcas que aún los sostienen, se modifica el grado de aporte que hacen la firma por un lado y el banco por otro.

En este punto, Schale señala que «en el esquema de las promociones, antes estaban repartidas 50-50, pero ahora los comercios están más complicados para cubrir la mitad».

3. Se imponen las acciones «one shot»
Un caso intermedio entre el de las empresas que tomaron la difícil decisión de eliminar beneficios y aquellas que no pueden bajarse del esquema es el de las rebajas «sólo por hoy»,que se hacen cada vez más frecuentes.

Esta estrategia les permite a las firmas hacer descuentos sólo los días en que les es conveniente.

Uno de los bancos que apela a esta estrategia es el BBVA Francés, que lanza promos puntuales en conjunto con determinadas marcas.

Las marcas giran el timón
Los analistas ya no hablan de compradores compulsivos, un concepto que fuera tan utilizado en años anteriores.

En su reemplazo, hacen referencia a «consumidores eficientes», entendiendo como tales a aquellos que buscan hacer rendir sus ingresos.

La necesidad de cuidar el bolsillo los ha llevado a desarrollar una suerte de «ingeniería logística»: identifican dónde conviene comprar, qué días hacerlo y qué elegir, según las promociones ofrecidas y la estacionalidad de los productos.

Guillermo Oliveto, director de la consultora W, define al nuevo perfil de comprador, que trajo el actual escenario de estanflación, como «exigente y racional».

Además, los expertos detallan otras características particulares:

1. Compra cuando tiene y no cuando quiere: según explica Otálora, en un escenario de restricciones presupuestarias «el consumo aspiracional queda relegado ante la necesidad de ajustar el bolsillo».

2. Abandona o espacia los «gustitos»: a diferencia de los tiempos en los que primaba el consumo impulsivo, hoy se tiende a bajar las compras de todo aquello que no resulte imprescindible.

3. Se compra si hay descuento: el perseguir las promociones ya «no pone colorado» a ninguna persona de clase media-alta. Por el contrario, éstos comparten sus experiencias, para ver quiénes han logrado obtener los mejores beneficios, hasta haciendo alarde de sus consumos de tipo «inteligente».

4. Precio «mata» fidelidad: los lazos que se crean con una determinada etiqueta o puntos de venta tienden a ser más efímeros y la relación «cliente-marca» depende cada vez más del beneficio en precio que otorgue esta última.

5. Apuesta por las segundas marcas: mientras que en otro contexto las líderes mantenían un gran margen en ventas respecto de las segundas líneas, ahora ganan más espacio las de menor precio.

6. Se buscan los formatos de cercanía: las limitaciones presupuestarias llevan a una gran mayoría de personas a particionar sus compras y adquirir lo justo y necesario en losnegocios cercanos.

Una «luz» en el verano
La caída en ventas también prende el alerta entre los empresarios de indumentaria, que sufren las consecuencias de un consumo más gasolero.

Algunos se esperanzan con los precios de la ropa veraniega que al ser menos elevadospueden ayudar a empujar las ventas.

Sin embargo, los economistas se muestran menos optimistas, dado que observan que se consume menos por la caída del salario real.

Por otro lado, «hay incertidumbre en el mercado y se va a poner aún más difícil el escenario«, explica a este medio Guillermo Barbero, socio de First Corporate Finance Advisors.

El miedo a perder el empleo es otro de los factores que empieza a tener un peso cada vez más sustancial en la conducta de los argentinos y se transforma en un freno importante para el gasto.

Esto resta efectividad a las acciones de Marketing que poco pueden ayudar a levantar las ventas.

En este punto, Schwartz concluye: «El escenario de incertidumbre pesa demasiado y le tuerce el brazo a los descuentos y las cuotas».

IProfesional

El paciente no reacciona: pese a inyectarle 12 cuotas sin interés y rebajas del 35%, el consumo sigue «grogui»

Es difícil ser gerente de marketing en tiempos de alta inflación y retracción de los consumidores: las mismas herramientas que antes provocaban afluencias masivas de gente a los locales, ahora generan indiferencia, al punto que muchos rubros están cerca de su línea de flotación.

Lo que se está constatando por estos días es que los descuentos agresivos, que antes eran una garantía de altas ventas, ahora ya no implican para los comerciantes despachar una mayor cantidad de productos ni mucho menos hacer más caja.

De hecho, las firmas están ofreciendo rebajas hasta 15 puntos superiores de las que han venido otorgando durante el resto del año. No obstante, las ventas vienen barranca abajo.

Por el lado de los beneficios que se ofrecen, ya se hizo hasta habitual para los argentinos encontrarse con quitas del 35%, cuando tiempo atrás lo normal eran de un 20 por ciento.

Por el lado de la respuesta del público, desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señalan que las ventas de agosto fueron las «peores de los últimos cinco años».

En septiembre, lejos de revertirse, volvió a registrarse otro desplome (-8,2%) y las estadísticas muestran que ya se acumularon nueve meses de baja (ver cuadro).


Como parte de esta caída, se observa que un rubro emblemático, como es el de los electrodomésticos, registró un descenso del 13% pese a las reducciones del 35% en los precios (ver cuadro).

Lo cierto es que semejantes beneficios ofrecidos no logran revertir la caída.

Esto no sólo genera alerta entre empresarios sino que marca a las claras que las cosas ya no funcionan como antes.

Algunos ejecutivos, off the record, hasta se animan a señalar la necesidad de «barajar y dar de nuevo», en relación al sistema bajo el cual se articulan las promociones.

«Se vende menos y encima, lo que tiene salida, las promos lo abaratan», afirma el propietario de una marca de indumentaria con presencia en los principales shoppings.

Esto marca una gran diferencia con respecto a otras épocas en las que los beneficios traccionaban mayores ventas y compensaban la pérdida de rentabilidad de aquellos artículos rebajados.

Los comerciantes argumentan que las reducciones de precio hoy día le quitan margen de ganancia a los productos que venden y que dicha quita no es compensada con un mayor volumen comercializado.

Osvaldo Cornide, presidente de CAME, destaca que en la actualidad «una gran cantidad de sectores está por debajo de la línea de equilibro. Es decir, están trabajando a pérdida».

La entidad ya viene advirtiendo que las ventas minoristas acusan fuertes caídas que, pese a los esfuerzos promocionales, no logran revertirse.

Descuentos, en dosis cada vez mayores
Pese a las acciones de descuentos llevadas a cabo en agosto y septiembre, enelectrodomésticos o en indumentaria por citar algunos ejemplos, se observa que la comercialización se ha desplomado casi un 10% respecto al año previo.

Según cuentan a iProfesional desde un banco líder, ahora se está probando la estrategia de«otorgar fuertes quitas pero válidas para un sólo un día para ver si, de este modo, se logra capitalizar la demanda de compradores compulsivos».

En diálogo con este medio, Guillermo Oliveto, director de W Consultora, describe a este perfil de consumidor -que tuvo gran protagonismo en años previos- como el de un «oportunista que aprovechaba las cuotas y descuentos».

Pero lo cierto es que lo que antes funcionaba y llevaba a buena parte de la sociedad a adelantar consumos, hoy en día no está dando los efectos buscados. Tanto las marcas como los bancos observan con marcada preocupación el actual escenario.

Otra de las razones por las que hoy se imponen las promociones «one shot» tiene que ver con la necesidad de tratar de distinguirse de la competencia, en un escenario en el que laspromociones pasaron a ser una suerte de commodity.

Es decir, a las empresas que impulsan los beneficios -cada vez más agresivos por cierto- ya no les generan ni diferenciación, ni mayores ganancias, ni efecto recordatorio, ya que son vistos por los consumidores casi como un «derecho adquirido».

Por el contrario, las ha llevado a un terreno peligroso, ya que se ven obligadas a dar una dosis mayor (de descuentos) para no pasar desapercibidas y para tratar de generar algo de interés en el público.

Para peor, estas reducciones no se traducen en una mayor caja.

«Ahora das un 20% y pasás inadvertido. No generás incentivos ni tampoco te distinguís del resto», sostiene el gerente de Marketing de la entidad bancaria, en coincidencia con lo que señalan los comerciantes.

De hecho, varios encargados de locales consultados por este medio afirman que las rebajassólo están haciendo que el público modifique sus días de compra (para captar los descuentos) pero que no están generando una mayor venta mensual.

«Ahora tenemos que dar rebajas del 35% para superar el umbral de percepción, aunque sólo tengan vigencia por uno o dos días», destaca el gerente de una de las principales cadenas de electrodomésticos.

La estrategia que se persigue con estas acciones de corta duración es la que en la jerga del marketing se conoce como «atención, interés, deseo y acción (AIDA)».

La misma no es otra cosa que inducir al público a que apure su decisión de compra -que actúe en el preciso momento en el que ve la oferta- en lugar de que el propio paso del tiempole haga decaer el interés (si el descuento permanece durante varios días).

Tiempos de negociación
El escenario actual obliga a marcas y bancos a implementar cambios en los acuerdos que apuntalan el actual sistema de descuentos.

En este punto, los expertos en consumo explican que actualmente se está viendo de «barajar y dar de nuevo» en algunos de los aspectos que conforman el esquema de promociones.

«Hasta ahora, las empresas y las entidades financieras venían absorbiendo en partes igualesel descuento ofrecido», destaca Fabián Castillo, presidente de la Federación de Centros Comerciales a Cielo Abierto (FCCA).

Pero se está notando un cambio en las reglas del juego.

«En muchos casos, los bancos se ocupan de ofrecer las cuotas y las marcas, una parte del descuento», cuentan desde uno de los bancos líderes.

Otros cambios en cuanto a los beneficios otorgados son:

-Las promos más fuertes ya no son las semanales.
Estas últimas son llamadas de «continuidad». No superan el 20% y sólo sirven para que la marca o la tarjeta mantengan algo de presencia en los comercios.

En cambio, en las de tipo «one shot», los beneficios llegan al 35%.

-Las negociaciones empiezan a ser «1 a 1»
Muchas firmas se están desligando de los acuerdos permanentes que las entidades financieras mantienen con shoppings.

Ahora son varias las que empiezan a negociar en forma directa con los bancos, lo que les damayor flexibilidad para elegir el día en el que brindan los beneficios, en vez de darlos «en manada» o cuando lo hace el shopping.

-Para fechas especiales se renegocian acuerdos
Desde un banco líder cuentan a iProfesional que «en determinadas ocasiones, como el Día de la Madre, hay una mayor predisposición de los dueños de comercios de pactar con los bancos la posibilidad de dar descuentos más agresivos».

¿Descuentos o cuotas? Qué prefieren los argentinos
Los gerentes de Marketing de las entidades señalan que las restricciones presupuestarias y lasmayores dificultades para llegar a fin de mes han hecho que buena parte de la sociedadvalore más el poder pagar en cuotas que las rebajas en sí mismas.

Esto claramente marca otra diferencia respecto a lo sucedido tiempo atrás y también explica en parte por qué las quitas del 35% ya no resultan tan efectivas como antes si no van acompañadas con planes de pago.

«Con una inflación del 40% y con menos dinero en sus bolsillos, la gente ‘cuotea’ todo lo que puede», destacan desde una entidad financiera.

En esto coincide el economista Tomás Bulat: «Hoy, si la gente tiene que elegir entre obtener un descuento sin cuotas o poder pagar con financiación, aunque sin acceder a una rebaja, se queda con la segunda opción».

Y agrega que esto «es algo que va más allá de un artículo determinado, ya que se trata de una tendencia que se extiende a todos los rubros».

En este sentido, el economista destaca que los argentinos hoy están aprovechando el plan «Ahora 12» que puso en marcha el Gobierno, que permite el pago a un año de plazo.

Operativo buena onda de Cristina
El Gobierno apela a todas las estrategias posibles para revertir este contexto adverso para el consumo, motor de la economía. No sin antes echar culpas a los agoreros del modelo.

El argumento oficial de la caída en ventas es que es consecuencia de la alta incertidumbre, fogoneada por los medios de comunicación.

Entonces, la forma de revertir la situación es convencer a la población sobre lo bueno que resulta consumir.

«La mala onda termina amargando a la gente, la envejece, te salen arrugas, tenés que tomar pastillas para los nervios; no es bueno ni para la salud, ni para la economía», había dicho Cristina en la presentación del plan Ahora 12.

En tanto, Axel Kicillof señalaba que la forma de evitar la «profecía autocumplida» de la crisis económica es el regreso al crédito a partir de las 12 cuotas sin interés.

El plan, al que adhirieron las principales tarjetas del país, sirve para adquirirelectrodomésticos de línea blanca, indumentaria, calzado, muebles, motos, bicicletas, materiales para la construcción y pasajes de micros y hoteles. 

Lo curioso del caso es que, al contrario de lo que el Gobierno afirma, si todos los medios anuncian una devaluación inminente, eso debería ser un aliciente y no un freno para comprar bienes cuyos valores se rigen por el dólar.

De la misma manera, la perspectiva de una mayor inflación llevaría a la preferencia por consumir a crédito, dado que la cuota se va erosionando por el «efecto licuación».

Eso fue, sin ir más lejos, lo que ocurrió hace exactamente un año, cuando se vivió un boom en la venta de autos. Ahora, en cambio, el problema parece ser otro.

Y está centrado en el empeoramiento de la percepción que tienen muchos argentinos sobre la evolución de su situación económica y, asociado a ello, al mayor riesgo a perder el empleo.

Según la encuesta que mide, mes a mes, la Universidad Católica, un contundente 60% opina que es difícil conseguir trabajo.

En principio, las perspectivas del plan Ahora 12 no lucen optimistas, en la medida en que las noticias de los medios sigan siendo la caída de la actividad, los despidos y las suspensiones.

A esta altura, los comerciantes ya no disimulan su temor ni buscan explicaciones estacionales.

«Hay que remontarse al 2009 para encontrar caídas en ventas como las actuales«, aseguran fuentes de la CAME.

El riesgo que advierten los expertos en consumo es que un cóctel conformado por unaaceleración de la inflación y un mayor ritmo de devaluación termine licuando aun más el poder adquisitivo de los argentinos.

Resta ver si la inyección del plan Ahora 12 ayudará a recuperar el consumo, que hoy día se presenta como un «paciente» al que se le «inyecta» cuotas sin interés y altas dosis de descuentos pero que, por ahora, sigue «grogui».

IProfesional

«Humor gráfico en el diario Gaceta de Tucumán»

                                               

Cristina, frente a un nuevo desafío: ¿podrá convencer a una cautelosa clase media con su «operativo buena onda»?

Contra la recesión, un operativo de «buena onda». Esa es, básicamente, la explicación que dio el Gobierno respecto de cómo se hará frente al bajón en el consumo.

Como el argumento fundamental para esta caída de ventas es un problema de expectativas e incertidumbre, fogoneadas por los medios de comunicación, entonces la forma de revertir la situación es convencer a la población sobre lo bueno que resulta consumir.

«La mala onda termina amargando a la gente, la envejece, te salen arrugas, tenés que tomar pastillas para los nervios; no es bueno ni para la salud, ni para la economía», sintetizó anoche Cristina Kirchner, al anunciar su plan.

Y su ministro de economía, Axel Kicillof, señaló que la forma de evitar la «profecía autocumplida» de la crisis económica es elregreso al crédito de 12 cuotas sin interés.

El plan, al que adhieren las principales tarjetas del país -VISA, American Express, Mastercard, Nativa, Diners, entre otras-, servirá para adquirir electrodomésticos de línea blanca, indumentaria, muebles, materiales para la construcción y pasajes de microsy hoteles con esa modalidad.

Al explicar la medida, Kicillof, precisó que se trata de un plan «voluntario y en beneficio mutuo» que «coordina muchísimos eslabones de la cadena de valor».

Buscando efecto en remedios viejos
Lo curioso del caso es que, al contrario de lo que el Gobierno afirma, si todos los medios anuncian una devaluación inminente, eso debería ser un aliciente y no un freno para comprar bienes cuyos valores se rigen por el dólar.

De la misma manera, la perspectiva de una mayor inflación llevaría a la preferencia por consumir a crédito, dado que la cuota se va erosionando por el «efecto licuación».

Eso fue, sin ir más lejos, lo que ocurrió hace exactamente un año cuando se vivió un boom en laventa de autos.

Ahora, en cambio, el problema parece estar centrado en el empeoramiento de la percepciónque tiene la gente sobre el riesgo a perder el empleo. Según la encuesta que mide, mes a mes, la Universidad Católica, un contundente 60% opina que es difícil conseguir trabajo.

En los buenos tiempos del boom consumista, la cifra era menos de la mitad.

El anuncio se enmarca en el tipo de iniciativas pro-consumo que la Presidenta añora de su anterior experiencia recesiva en 2009 pero que, en este momento, parecen no rendir losmismos resultados.

Hasta ahora, el reflote de los Cedin no ha movido la aguja en el mercado inmobiliario.Tampoco el «boicoteado» ProCreAuto ha podido revertir el desplome de las ventas de vehículos.

En principio, las perspectivas del Plan Ahora 12 no lucen optimistas, en la medida en que las noticias de los medios sigan siendo las suspensiones y despidos de personal.

«El que crea que va a salvar su trabajo guardando la plata o comprando dólares, lo más probable es que en el mediano plazo lo termine perdiendo», había advertido la Presidenta en un reciente acto.

Lo cierto es que hace bien en preocuparse, porque los números que surgen del sector privado no hacen más que confirmar la caída libre en las ventas.

Los analistas creen que las posibilidades son dos, por cierto ninguna optimista:

1.- Acuerdo con los fondos buitres y salida del default: en este caso, el PBI «apenas» se contraería un 1,5% y el consumo caería «sólo» 1,8%, según la previsión de la consultora Abeceb.

2.- No hay acuerdo y se prolonga el escenario actual: la proyección entonces es una caída del PBI del 3,5%, con una demanda interna que se desplomaría 4%, y todo acompañado por una inflación del 41%.

A Cristina no le hacen caso
A esta altura, los comerciantes ya no disimulan su alarma ni buscan explicaciones estacionales.

Es que ni siquiera el Mundial de Fútbol, uno de los eventos que más impulsa el ánimo consumista, logró mover la aguja en los mostradores, hoy día entre los más fríos de la década.

«Hay que remontarse hasta septiembre de 2009 para encontrar bajas superiores»,aseguraron fuentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Según el último informe de la entidad, el desplome en las ventas minoristas se acercó al 10% en comparación a 2013, situación que deja en estado de alerta a los dueños de locales (ver cuadro).

Un dato que llama la atención es que la caída afecta a los 22 rubros relevados por CAME, que van desde alimentos y bebidas hasta materiales de construcción, pasando por farmacias, bazar, muebles de hogar e indumentaria.

Si bien se trató de un derrumbe generalizado, desde la entidad señalan que las bajas más pronunciadas en julio tuvieron lugar en la actividad inmobiliaria (con un desplome de casi 20%), electrodomésticos, bijouterie, jugueterías y artículos de librería, estos últimos con variaciones negativas superiores al 13%.

Cabe destacar que la tendencia a la baja en las ventas minoristas se inició con el arranque de 2014 y se fue sosteniendo con el avance de los meses.

Súper y shoppings, también hacia abajo
Paralelamente, el nivel de demanda en las grandes superficies también está flaqueando: las ventas en supermercados crecieron 35% en pesos corrientes, mientras que en centros de compra registraron un alza menor al 24% respecto a un año atrás.

Frente a estas cifras, desde Econviews, consultora que dirige Miguel Kiguel, alertan que elritmo consumista en estos establecimientos «cayó con fuerza en términos reales, en un entorno en el que la inflación interanual ascendió al 40%, según el IPC Congreso».

Afectados por las subas de precios y las peores perspectivas económicas, también es preocupante la crisis que atraviesa el mercado automotor y el de motos.

En el caso de los 0Km, el bajón en ventas es del orden del 30%. Si bien en la industria hablan de que se ingresó en una fase de «estabilización», preocupa el limitado efecto del plan oficial ProCreAuto.

En tanto, desde la CAME atribuyen la caída generalizada en las ventas minoristas a dos cuestiones puntuales:

• La incertidumbre financiera.
• La caída del salario en términos reales.

Pero los economistas creen que, además, uno de los factores que está resultando determinante es el incremento de los despidos, lo cual contagia una actitud cautelosa, por el temor a que aumente el desempleo.

Las encuestas sobre el humor del consumidor, como la que realiza la Universidad Católica (UCA), marcan que la gente piensa absolutamente al revés de la Presidenta: considera que, desde la recesión de 2009, éste es uno de los peores momentos como para comprar bienes durables (ver cuadro).

«De acuerdo con el INDEC, el consumo privado viene cayendo desde hace un año. Esto no pasaba desde el 2001″, señaló el economista Alfonso Prat Gay.

Por su parte, los directivos de CAME destacaron que, en este marco, las herramientas tradicionales del marketing ahora surten escaso efecto.

Así, por más que hubo más descuentos y promociones y los comercios lanzaronliquidaciones, señalan que éstas «pasaron bastante desapercibidas en un público que miró poco».

Otra de las categorías más castigadas viene siendo la del calzado, cuyas ventas descendieron más de un 8% en un año.

La explicación que dio Fabián Castillo, presidente de la Federación de Centros Comerciales a Cielo Abierto (FCCA), es que «la gente hoy está cuidando más el bolsillo y los gastos fijoscotidianos se vuelven cada vez más difíciles de sostener».

En tanto, desde Econviews señalaron que «el consumo privado sufrió, en lo que va del año, las consecuencias de la devaluación de fines de enero y la aceleración de la inflación, que impactaron de lleno sobre los salarios reales, las expectativas y la confianza de los consumidores».

La apuesta frustrada de electro
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con el desplome que sufrieron los electrodomésticos en los últimos meses, incluso con caídas superiores al 13% pese a Brasil 2014.

Justamente, en pleno fervor mundialista y a pesar de que se ofrecían planes de hasta 18 cuotas, la comercialización en el rubro pasó por uno de sus peores momentos y lejos estuvode lo que fuera el «boom» del campeonato 2010.

Por otra parte, este año el recambio tecnológico no ayudó. En palabras de Castillo, «antes hubo un boom de LCD, pero ahora tal recambio ya estaba hecho».

Otro factor que mencionan los expertos que actuó como un freno a las compras en aquellos rubros en que los argentinos se acostumbraron a «cuotear» tiene que ver con que laincertidumbre respecto del escenario económico los impulsó a actuar con más cautela (ver imagen).

Es así que «la gente hoy prefiere no endeudarse y hay una retracción en las decisiones de compra», apunta Guillermo Barbero, ejecutivo a cargo del área Financiamiento al Consumo de la firma FirstFirst Corporate Finance Advisors.

De cara a los próximos meses, bajo la óptica de Dante Sica, director de Abeceb, el rubro de laelectrónica es uno de los que peores perspectivas tiene, en caso de que no se llegue a un arreglo con los holdouts.

Esto es así dado que los desacuerdos redundarán en una aceleración del tipo de cambio, enuna mayor inflación y en una pérdida del poder adquisitivo de las familias.

Cambios en las góndolas
Dentro de la caída generalizada en ventas, algunos rubros «se salvaron», principalmente, aquellos relacionados con el consumo básico. En este sentido, desde CAME indicaron que labaja fue más leve en alimentos y bebidas, donde la variación negativa fue de apenas un 4%.

Desde la entidad advirtieron que el cuidado de la billetera también se hizo sentir en las góndolas, alejando a los consumidores de las primeras marcas.

«En los mercados y almacenes de barrio, la gente eligió segundas o terceras (marcas) para abaratar la canasta», apuntaron desde CAME.

Esperando la primavera
Frente a un escenario complejo en materia de ventas, son pocos los empresarios que «ponen sus fichas» en un crecimiento de cara a los próximos meses.

Los más optimistas son los comerciantes del rubro indumentaria, quienes explican que, dado que las prendas de la colección primavera-verano son menos costosas, esperan que los argentinos se vean más tentados a gastar.

Sin embargo, el temor entre los expertos es que un cóctel conformado por una aceleración de la inflación y un mayor ritmo de devaluación, termine licuando aun más el poder adquisitivo de los argentinos.

Pero, frente a eso, está Cristina y su operativo «buena onda». Resta por ver si el Plan Ahora 12 ayudará a vencer el desánimo de los «asustados» clase media.

IProfesional

«Doce cuotas para consumir industria nacional»

El Gobierno lanzó un plan de financiamiento para la compra de bienes producidos por la industria nacional en doce cuotas sin interés a través del pago con tarjeta de crédito. El objetivo es incentivar la manufactura local a través del impulso al consumo privado. La facilidad crediticia comenzará a regir mañana y permitirá adquirir motos, bicicletas, línea blanca, marroquinería, indumentaria, calzado, materiales para la construcción, muebles y turismo nacional. El programa llamado Ahora 12 tendrá una vigencia de seis meses en todo el territorio nacional. Beneficia a varios sectores fabriles donde predominan las pymes. “Esto es para comprar trabajo argentino. Porque cuando empiezan a fundirse los que hacen heladeras, toda la cadena se deteriora”, dijo la presidenta Cristina Fernández, y recomendó “invertir en cosas que se tocan y se ven, el resto es cuento chino”, en alusión al dólar.

El Gobierno eligió a los sectores participantes del nuevo programa en función de su último rendimiento en ventas. El ministro de Economía, Axel Kicillof, resumió que el deterioro más pronunciado se verificó en bienes de consumo durable y lo vinculó con las “expectativas negativas” que afectan las decisiones individuales (ver aparte). Detalló que los más castigados son línea blanca, que cayó 8,5 por ciento interanual en el primer trimestre, y motos y bicicletas, con un 7,8 en el mismo período. Otros sectores como indumentaria, calzado y muebles crecen por debajo del promedio de los últimos años. Según la información provista por las tarjetas de crédito, la cantidad de tickets emitidos entre enero y junio en indumentaria no se modificó y en artículos del hogar cayó un 3 por ciento. No sucedió lo mismo en restaurantes y combustibles, donde la emisión de tickets creció 18 por ciento, ni tampoco en los supermercados, sector que registró un avance del 16 por ciento, subrayó Kicillof.

“Este programa coordina muchos sectores de la producción, el comercio y el sector financiero, con la cooperación del Estado nacional. Hemos detectado subas indebidas de precios y de las tasas de interés y vamos a usar los instrumentos para impedir esos abusos”, indicó el ministro. Según los datos oficiales, las ventas en los shoppings en lo que va del año crecieron 31,3 por ciento a precios corrientes, mientras que las operaciones en los supermercados muestra un avance de 37,5.

Kicillof también vinculó el desempeño de la industria local con la retracción de la demanda externa “en un mundo que todavía está en proceso recesivo”. Recordó la situación de estancamiento de Europa, la muy lenta recuperación de los Estados Unidos y el bajo crecimiento de Brasil.

El lanzamiento del nuevo plan busca cortar con las expectativas negativas generadas por el clima de incertidumbre en algunas variables macroeconómicas, potenciado por la retórica de economistas opositores. El plan de las doce cuotas tiene similitudes con el Pro.Cre.Auto, aunque en este caso no hay precios promocionales, sino que son los de mercado.

Los productos incluidos en el programa del rubro de línea blanca son secarropas, lavarropas, heladeras, freezers, cocinas a gas, termotanques y calefones. También hay motos, bicicletas, muebles, indumentaria, calzado, marroquinería y materiales de la construcción. En turismo nacional, abarca los pasajes de ómnibus de larga distancia a destinos nacionales y hoteles de hasta tres estrellas. “Hemos elegido estos sectores porque generan empleo y dinamizan la producción, con una alta y creciente participación de producción nacional en el mercado interno”, señaló la ministra de Industria, Débora Giorgi. Desde esa cartera explicaron que esos sectores recibieron una fuerte demanda en 2013, crearon empleo en esa medida y por ello se ven necesitados de continuar teniendo un buen ritmo de ventas. En conjunto, esos sectores, se calcula, emplean a 148.500 trabajadores.

El programa estará disponible desde este sábado hasta el 1º de marzo de 2015. Funcionará de jueves a domingo a través de compras con tarjeta de crédito en aquellos comercios que acepten ese medio de pago. El plan comenzará aceptando las tarjetas Visa, Mastercard, American Express, Cabal, Argencard, Tarjeta Sho-pping, Nativa, Diners, Tarjeta Naranja y Nevada, que abarcan el 80 por ciento del mercado local. El Gobierno espera que el plan tenga presencia en más de 100 mil comercios. Los establecimientos que se adhieran van a tener que mostrar un sticker característico que identifique el consumidor.

El plan Ahora 12 exige que los productos elegidos se vendan en doce cuotas sin interés ni cupo, que es la modalidad por lo general utilizada hoy por los comercios. Es decir, no valdrá el “hasta agotar stock”. A cambio, los comercios cobrarán en 48 horas (en el caso de las tarjetas que trabajan con bancos) con un interés del 10 por ciento, contra el 25 al 30 por ciento que deben afrontar en la actualidad. En tanto, el Estado liberará el 16 por ciento de encaje que aplica a estos préstamos para que las tarjetas mantengan rentabilidad.

“Esto muestra que la preocupación no sólo está puesta en las grandes empresas como las automotrices, sino también en las pymes nacionales. Esperamos que pueda aumentar el consumo y también desincentivar el mercado informal, porque para financiar con tarjeta hay que declarar las ventas. Es una forma de evitar que aparezcan problemas de empleo”, señaló a este diario Marcelo Fernández, titular de la Cgera. En la medida en que se trata de sectores protegidos de las importaciones por las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), las pymes esperan que la demanda no se desbande hacia los importados. La contraparte privada es en primer lugar el sostenimiento de los puestos de trabajo.

Página 12


Autor

Emiliano Schwartz

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