Posts Tagged 'Ahora Doce'

“La reconversión del consumo: repunte lento y compras pensadas”

El consumo reflotará este año, según coinciden los analistas. Pero eso sí, no se alcanzarán las elevadas tasas que supo haber en algunos años de la era kirchnerista (un promedio de 7,5% entre 2003 y 2011): el crecimiento que ahora se estima estaría entre el 1,5% y el 2,3%. Ese esperado repunte será protagonizado por un consumidor que, acorde a los tiempos que corren, ha cambiado. Ya no es aquel comprador oportunista compulsivo de la “era K”, sino que se ha convertido en un sujeto más analítico, que piensa dos veces antes de decidir una operación.

En el primer año de la “era Macri”, con el Ahora 12 la gente compró más con financiamiento, pero no compró más en términos de volumen. Hubo un interregno a inicios de este año, con el lanzamiento de Precios Transparentes. La utilización del Ahora 12 había crecido un 35% entre enero de 2016 y el primer mes de 2017. A partir de la implementación de Precios Transparentes, en el primer bimestre el uso cayó un 25%. ¿Por qué? Porque, según los analistas, el 50% de los comercios trasladó el costo financiero de la operatoria al precio del producto, a diferencia de lo que desde el Gobierno se creyó que ocurriría en forma generalizada: que se transparentaría, en los planes de cuotas, un costo que antes no estaba explícito y que llevaba a elevar el precio de contado, que era el mismo que si se compraba en cuotas.

Miguel Braun, secretario de Comercio de la Nación, estima que el consumo este año va a crecer, fundamentalmente porque están aumentando los salarios reales y las jubilaciones (por el plan de reparación histórica). “La masa de dinero de los consumidores va a ser mayor y va a haber más demanda. Por supuesto que el crecimiento del consumo será moderado, pero constante durante varios años. Ese es el camino serio para hacer un país desarrollado y con más posibilidades para todos. Es muy difícil dar un número, pero creo que va a ser cercano al crecimiento del PBI”, dice el funcionario.

Marina Dal Poggetto, economista y directora de Estudio Bein & Asociados, opina que el consumo depende de que el salario le gane a la inflación. “Las paritarias serán clave, pero no tanto el número sino la forma, porque no es lo mismo que den un aumento de 24% en el primer mes a que lo den en el último. El arrastre que deja el año pasado es malo y vemos una recuperación baja del salario real, por lo que estimamos que el consumo en 2017 crecerá 1,5%”, afirma.

Para Daniel Artana, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el consumo va a crecer 2,3%. “La recuperación es bastante moderada, porque recién tendríamos salarios y jubilaciones ajustados por inflación (dos o tres puntos por encima del índice de precios) en el segundo trimestre. Entonces, recién empezaría en ese momento un rebote del consumo”, destaca.

¿Cómo se llega a este punto, luego de años de auge consumista? Guillermo Oliveto, presidente de Consultora W, señala que los programas proconsumo que gestó el kirchnerismo y que heredó el gobierno de Mauricio Macri tuvieron altos niveles de aprobación (tanto Ahora 12 como Precios Cuidados). “Esto expresa que cuando se trata del bolsillo no hay ideología, lo que hay es puro pragmatismo”, concluye el consultor.

En el último tiempo del kirchnerismo, con estancamiento y crecimiento muy moderado del consumo y altos niveles de inflación, la irrupción del Ahora 12 fue un paliativo que generó algo que no era muy común: comprar un pantalón o una camisa en 12 cuotas. El financiamiento siempre estuvo destinado a bienes de más valor, mientras que la indumentaria se manejaba con las promociones (“hijas” de la crisis de 2001/2002).

Todo esto gestó un consumidor con condicionamientos que lo llevaban a una manera de comprar prototípica de la “era K”. El dinero quemaba en las manos, no podían adquirirse dólares y había oportunidades de comprar a largo plazo. Eso volvió a la gente muy “cuotera”, de la mano de una inflación que licuaba esos pagos mensuales. “Por eso funcionó la idea del «sin interés», aunque las cuotas en la realidad tenían interés. Por otro lado, en toda esa época hubo un consumidor muy oportunista compulsivo. La gente decía un sinsentido: «ahorro consumiendo»”, analiza Oliveto.

Esto empieza a cambiar con la propuesta del nuevo gobierno, que promueve un cambio cultural y no sólo económico o de conductas cotidianas: pasar del corto al largo plazo; de cierta opacidad a una lógica de transparencia. En ese esquema aparece Precios Transparentes como respuesta microeconómica. Según una encuesta de la consultora W, al 55% de la gente le parece razonable esa medida de esta gestión y 20% desaprueba (el resto no sabe); pero el 70% no ve una baja del precio sustancial como habían imaginado.

De acuerdo con un estudio de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), 41,5% de los comerciantes minoristas implementó el programa Precios Transparentes. El 88% de los que lo implementaron lo hicieron ya desde sus comienzos.

¿Qué pasó entonces con el consumidor? Según Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, en principio (antes de Precios Transparentes) había una relación de pago 70% financiado y 30% contado, que luego pasó a ser 60% de contado y 40% financiado. “Dentro de la distribución del sistema de ofertas, el 43,9% de los comerciantes comenzó a aplicar descuentos pero por pago en efectivo (el 56% de ellos, a través de un 10% por pago en efectivo; y un 22% seleccionó algunos artículos para pago de contado efectivo). Al generar el comerciante el incentivo por pago contado o en efectivo, el consumidor pasó a comprar más en esa modalidad, debido a que los precios financiados tuvieron exhibición de costos financieros totales, que fueron desde 42% hasta 96%”, explica el consultor.

Todo esto puesto en un contexto nuevo, en el que el consumidor dice: “Antes compraba sin mirar, ahora me fijo en todo. Antes compraba mucho, ahora tengo que comprar bien”. Obviamente, eso es la respuesta a una caída del 7% del poder adquisitivo que se estima que hubo en 2016. Así, se forma el nuevo consumo “era Macri”: hay que empezar a pagar más por los servicios de gas, agua y electricidad; aparece la posibilidad del crédito hipotecario, y surge la lógica de no esperar un boom de consumo (Macri busca un crecimiento moderado, pero de largo plazo). En este esquema, para Oliveto, no hay “fiesta”: el consumo puede crecer sólo 2% este año.

La realidad es que se está pasando de un mercado de “demanda” a un modelo mucho más de “oferta”, donde la gente mira, está más atenta y más prudente. El mercado ya no está tan traccionado por la demanda acelerada por la inflación (a lo que hay que sumar una previsión de descenso progresivo del aumento generalizado de precios).

En este escenario, algunos sectores estaban más preparados para Precios Transparentes, como el de grandes electrodomésticos (en febrero, en algunas cadenas la venta creció 7%), mientras que en los electrodomésticos más chicos y según la medición de CAME, las ventas cayeron 5%. Según un relevamiento de Elypsis, sí bajaron los precios, un 8% promedio y en el 60% de los electrodomésticos (la medición incluyó 13.000 productos). Ahora, ¿dónde el plan no terminó de cuajar? En indumentaria y calzado, donde la medida cayó más de sorpresa.

Con la caída de ventas a la vista, el Gobierno da una vuelta de tuerca a sus herramientas para la financiación. Anteayer confirmó la instrumentación de planes de 3 y 6 cuotas sin interés, en rubros que venían a la baja en febrero, como indumentaria y calzado (habían caído 3,7% y 6,6%, respectivamente). Además, se extiende el plan Ahora 12 (e incorpora televisores), habilitando la posibilidad de que el comerciante coloque la leyenda “sin interés” en el caso de que él mismo absorba el financiamiento en el precio publicado.

Los planes de cuotas, donde fuentes del Gobierno insisten en que se emprendió una “cruzada” para terminar con el monopolio del mercado de financiamiento, son considerados por el oficialismo como una normalización del mercado de financiamiento, que va a acompañar el crecimiento del consumo, pero no será tan determinante como el ingreso que tengan las personas.

“Estas medidas son muy importantes, en un contexto donde el consumidor aún no tuvo acuerdo paritario y la inflación mostró síntomas de crecimiento en febrero y marzo (aunque se espera una desaceleración para los próximos meses). Esto lo que va a hacer es que el consumidor vuelva a comprar en forma financiada”, señala Di Pace.

En tanto, Eduardo Echevarría, responsable de Línea Blanca de la consultora GfK, tiene el pulso de lo que le dicen sus clientes, que son los principales retailers del país. “El Ahora 12 fue útil, pero no era para todos los modelos, servía para algunos casos específicos. En una economía con inflación, poner un plan Ahora 12 es un golazo. Después se ve quién pone cada parte. Ésa fue una modalidad útil para línea blanca, porque ésta es una categoría que necesita financiamiento para poder dinamizar sus ventas”, comenta.

El mercado, según analiza Echevarría, depende hoy un poco de las modalidades de crédito y está a la espera de que se actualicen los salarios para volver a despegar, como en 2015 (en 2014 hubo una caída). “Por supuesto que nadie espera un crecimiento alocado o un boom de consumo, pero sí una tibia recuperación -dice el especialista-. El gran problema de marzo es que estamos con salarios viejos y precios nuevos”.

Herramientas para incentivar el consumo

Distintos planes fueron puestos en marcha para alentar las compras

Continuidad

El gobierno de Macri le da continuidad al plan Ahora 12. Así, se había logrado que las ventas aumentaran en la modalidad de pago en cuotas, pero no crecieron en volumen.

Ahora 18

Fue similar a Ahora 12, pero con la posibilidad de mayor cantidad de cuotas e incluyendo otros rubros, como teléfonos celulares, libros, colchones y sommiers y anteojos.

Plan Ahora 12

Fue un invento del kirchnerismo, que comenzó en septiembre de 2014. Intentó fomentar el consumo en sectores clave, como indumentaria, calzado, muebles, línea blanca, entre otros.

Precios cuidados

Fueron lanzados en 2014. Los valores se actualizan según autorizaciones del Gobierno. El actual listado, que estará vigente hasta el 6 de mayo próximo, incluye 545 productos.

Precios Transparentes

Es un invento del actual gobierno. Se obligó a los comercios a exhibir el precio al contado, y, en caso de ofrecer cuotas, explicitar el precio total, la cantidad de cuotas y su valor.

Ahora 3 y Ahora 6

Es el plan más reciente, que intenta incentivar la compra de productos sensibles, cuyas ventas habían caído, como los casos de la indumentaria, el calzado y la marroquinería.

La Nación

Anuncios

“Menú ahorro: volver al colegio sin que colapse el presupuesto familiar”

Marzo es un mes de muchos gastos familiares

Marzo no se salva nunca de los golpes al bolsillo. Pero este año, el impacto viene más intenso: la suba de tarifas de servicios públicos e impuestos provinciales/municipales y peajes entre otros, se combinan en un mix bastante explosivo con las compras de uniformes, libros y útiles ahora sin las “salvadoras” cuotas sin interés que aliviaban o, al menos, repartían la carga en varios meses.

En promedio, equipar a un chico para volver al colegio demanda a los padres unos $ 1.500, de acuerdo con los datos de una encuesta realizada por D’ Alessio IROL a la que tuvo acceso exclusivo LA NACION. “El 41% de quienes participaron dijeron desembolsar más de $ 2000 por cada uno de sus hijos para comprar útiles, libros, calzado y uniforme; el 24% entre $1000 y $1500; y el 24%, gastará en torno a $2000”, señala Nora D’ Alessio vicepresidenta de la consultora .

Con 2 o 3 tres hijos en edad escolar, la cuenta para una familia tipo se convierte en un número que desequilibra el presupuesto. Y eso, claro, sin contar las cuotas de los colegios privados que llegarán puntales los primeros días de marzo con el correspondiente incremento.

El primer mandato de la economía doméstica es estar atento al calendario de descuentos de los bancos con tarjetas de crédito y de débito, que si bien este año tardaron un poco más de lo usual en llegar, finalmente aparecieron. Incluso algunos bancos mantuvieron esquemas de 3 o 6 cuotas sin interés para sus clientes en días y comercios preestablecidos que son más que aprovechables. Imprescindible: leer la letra chica para no llevarse sorpresas, especialmente con los topes de descuento que algunas veces son por compra (es decir por cada ticket, pero en ese caso nada impide volver a hacer uso del beneficio al día siguiente) y en otros casos es un límite mensual de reintegro. También hay que abrir los ojos a si el beneficio es con cualquier plástico (Visa, MasterCard, American Express) emitido por el banco o sólo con alguno de ellos. Las promociones son por pocos días y las suelen anticipar por mail o mensaje de texto a sus clientes.

En Banco Santander explican que los clientes pueden canjear sus puntos Superclub por mochilas o luncheras. También pueden cambiar puntos por los llamados “comodines”, con los que acceden a descuentos de 10%, 20% y 30% en útiles escolares, librerías y uniformes, comprando con débito o crédito y un tope de reintegro $ 300.

Banco Francés, mantuvo todas las promociones que suele lanzar para esta época del año y le sumó un beneficio extra a sus clientes: “No se eliminan las cuotas sin interés y el costo financiero es asumido en su totalidad por el banco, es decir que en las operaciones con promoción se cobra sobre el precio de contado, más allá que la compra se realice en cuotas”, explican desde el BBVA.

Carlos Canova, gerente de Producto y Beneficios de HSBC Argentina, asegura que el banco mantiene “la misma intensidad que en años anteriores en las acciones de vuelta al Cole”. “Establecimos acuerdos que contemplan hasta 25% de descuento y cuotas sin interés, es decir, con costo financiero total del 0,00% (de acuerdo a la regulación vigente de la Secretaría de Comercio).

Una política similar en el tema de las cuotas tiene Citibank con 20% y 25% off en librerías y casas de uniformes y tres pagos sin interés. Banco Comafi también mantuvo descuento y pagos a tasa 0%, en días y locales específicos.

Otra opción para pagar en cuotas es el Ahora 12 o Ahora 18. El recargo es de 10% sobre el precio de contado, pero el costo financiero total (CFT), que es lo que realmente paga el cliente después de sumar impuestos es del 27%/30%. Es válido de jueves a domingo solamente, y la tasa de interés está parcialmente subsidiada por el Estado. Si la idea es financiarse con el banco, la tasa de interés depende de cada entidad y de cada emisor de tarjeta: el CFT en algunos casos supera el 45% anual, de acuerdo a las tablas que están obligados a mostrar en los comercios desde la entrada en vigencia del Programa Precios Transparentes .

El pago en efectivo o en una sola cuota de tarjeta de crédito o débito, en tanto, es más protagonista que otros años ya que incentivo por pagar cash en algunos comercios es bastante importante. De acuerdo con los resultados de la encuesta de D’ Alessio, el 42% dijo que pagará sus compras para el inicio del año escolar en efectivo, y el 24% con tarjeta de débito. Pero más allá de la forma de pago, las estrategias y tips para sobrevivir financieramente al comienzo de clases se multiplican en las familias. Los datos de D’ Alessio revelan que uno de los tips más repetidos es ir de compras solos y no con los chicos.

Comprar en mayoristas para aprovechar precios más económicos, solos o con un grupo de padres (32% de los encuestados); recurrir a segundas marcas (21%) y reutilizar las cosas que quedaron del año anterior o lo que se puede “heredar” de primos o amigos (59% de los participantes), son las estrategias que más mencionan los padres de hijos en edad escolar. “En un contexto de suba de precios, el 30% de los consultados optan por adelantar sus compras, sea aprovisionándose de útiles y uniformes en diciembre, o comprando en febrero/marzo un stock que les permita a compra quizá pasar todo el año sin necesidad de volver a comprar cuadernos u hojas”, revela la ejecutiva.

La Nación

“El consumidor de la era Macri: atento, desconfiado e infiel”

 

Resultado de imagen para El consumidor de la era Macri

La idea de que llegó la recuperación de la economía es aún prematura y el consumo masivo probablemente sea el sector que más divide aguas entre quienes creen que las ventas ya están tocando su piso y los que se sorprendieron con un agosto con un nivel de retracción histórico. Todos comparten la idea de que en el 2017 la recuperación de las ventas llegará, aunque el consumidor tendrá un nuevo menú para su bolsillo que incluye una inflación en baja, tarifas de los servicios públicos más altas, tasas de interés positivas para los ahorros y la oportunidad de destinarlos a un crédito hipotecario que hasta ahora no era una opción posible.

Las marcas y los canales de venta tendrán el desafío enorme de enfrentar a un comprador racional que ya no corre detrás de stockearse si no que elige lo que más le conviene.

“En estos meses estamos viendo indicadores heterogéneos, con retrocesos en algunos sectores, mejoras en otros y desaceleración de la caída en varios. Eso está pasando en los electrodomésticos, donde se desacelera la caída en la venta de lavarropas y mejora la de televisores”, explica el economista y director de la consultora Abeceb, Dante Sica.

En agosto a la mejora en la venta de autos se sumó una recuperación en la de motos y, por ejemplo, la venta de entradas de cine tuvo una tímida suba del 1% luego de meses de caída. “En octubre veremos que agosto y septiembre fueron el punto de inflexión en la economía, pero eso recién se sentirá en el consumo y en la calle en el último trimestre del año”, dice Sica.

Dónde estamos

La consultora Kantar World Pannel considera que con caídas interanuales del 1% en julio y agosto, pero crecimiento en la comparación con el mes anterior, las ventas de alimentos, productos de limpieza e higiene personal tocaron su piso y terminarán el año con crecimiento. Su competidora CCR registró en agosto una caída histórica del 7% en las ventas de supermercados, mayoristas y almacenes y no espera un repunte en septiembre.

Pero lo cierto es que las dos empresas, al igual que el experto en consumo Guillermo Oliveto, coinciden en que a fin de año las ventas estarán recuperándose y en que ya empiezan a aparecer algunos brotes verdes también en las góndolas.

La canasta básica de compras que mide mes a mes la consultora Kantar tuvo en agosto una caída del 1% en comparación con el mes anterior, lo mismo que sucedió en julio en comparación con junio, eso es una buena noticia porque el primer semestre la caída era del 4,5 por ciento. Federico Filipponi, director comercial de la empresa pone el foco en cómo se comportaron los distintos capítulos de ventas dentro de esa caída de 1% y resalta que el mes pasado “el capítulo de alimentos tuvo una mejora del 1%, el resto de los sectores salió empatado y las categorías de infusiones y cuidado personal fueron las únicas que quedaron en caída”.

Los productos que traccionan las ventas en cada categoría son los básicos, como Kantar denomina en cada segmento a los productos que se consumen en todos los hogares, independientemente del nivel socioeconómico o la zona de residencia, como pastas, leche, harina, papel higiénico, galletitas y detergente. Es decir que todavía no hay margen en el bolsillo para los extras, pero si aparece un espacio para que se recuperen las marcas.

“Un dato de recuperación en agosto es que las primeras marcas se empiezan a recuperar. Eran las más sufridas y habían tenido una caída del 8% en la primera parte del año, y en agosto versus julio se ve una recuperación del 1%”, destaca Filipponi.

No es casual que en los últimos dos meses, las primeras marcas subieron menos que las económicas, a diferencia del primer semestre del año, donde las líderes encabezaban la suba. Pero a pesar del regreso, la fidelidad está perdida, el nuevo consumidor es más racional y sólo uno de cada tres consumidores no quiere cambiar de marca. El 60% de los consumidores consume segundas marcas en más de seis categorías dentro del supermercado, según los datos de Patricia Sosa, directora comercial del CCR.

CCR hizo una encuesta en 700 hogares en busca de datos cuanti y cualitativos. En ese segundo grupo identificó a un consumidor racional al extremo, que compra sólo lo que consume y que no “despilfarra” nada. No compra demás y eso se siente puertas adentro del supermercado.

Al valorar las promociones, el 54% de los consultados dice que elige las de 2×1, mientras que el 22% lo que más valora es un porcentaje de baja en el precio de la unidad, mientras que dejan atrás las ofertas tipo 6×3, que tienen el mismo nivel de descuento, pero obligan a comprar una cantidad mayor a la planificada que la que se va a consumir en el momento.

El relevamiento de CCR muestra que Dia% y Carrefour son los dos supermercados que aparecen entre la lista de marcas mejor consideradas por los clientes, las dos firmas prometen precios bajos en lugar de fuertes descuentos. La cadena francesa es la primera en tratar de desandar la estrategia de “lleve dos y pague uno”, y proponer una lista de 800 productos con el precio más bajo garantizado.

Precios, tarifas y créditos

Las tarifas son un elemento central en el cambio de estrategia, un elemento que era percibido casi como gratuito por el consumidor hoy tiene un peso importante en la billetera y los consumidores, además consideran que es un gasto que no pueden recortar. En la encuesta de CCR los servicios públicos aparecen como la segunda categoría detrás de alimentos que los consumidores consideran que no pueden ajustar.

El precio manda pero además, lo que los economistas llaman “anabólicos” para disparar las ventas ya no estarán en la misma manera ni para los mismos sectores. “Con una inflación en baja, tasas de interés positivas y la aparición del crédito para la compra de inmuebles, ya no se va a utilizar el stockeo de mercadería o la compra de bienes durables como refugio de la inflación”, estima Sica.

“Aunque no se trate de un elemento determinante en el cortísimo plazo, entre 2017 y 2018, la reaparición del crédito hipotecario tendrá un rol central en el cambio de hábitos. En los últimos años, la inflación alta y la imposibilidad de acceder a la compra de una vivienda hacía que se destinara el ahorro a comprar de todo para el corto plazo, de autos para abajo, todo servía”, dice Oliveto. En esa lista se inscriben el boom de ventas de electrodomésticos, el acelerado recambio de celulares o la venta de turismo al exterior, todo empujado por las 12, 18 o 24 cuotas.

Para Guillermo Oliveto, entre el segundo semestre del 2016 y el 2017, el principal cambio en el consumo masivo es que el precio vuelve a ser elemento de mayor peso a la hora de definir una compra. Para el experto, así como hubo marcas que fueron muy castigadas por los clientes que al ser encuestados muestran enojo con aquellos que subieron los precios entre fines del 2015 y principios de 2016 y luego ponen la segunda unidad con 80% de descuento.

“Las marcas que mostraron sensibilidad y aplicaron la estrategia de congelar el precio y mostrar el precio de la unidad al consumidor, son las que recuperaron mercado y consideración entre los compradores”, dice Oliveto, y destaca el caso de Danone, que mantiene desde mayo congelados los precios de sus productos emblema como Casancrem o Yogurísimo. Lo mismo pasa con los fideos Luchetti que están desde ese mes en 14,99 pesos, o el Pacto Porrón de Quilmes que promete mantenerse hasta diciembre en 10 pesos la unidad del envase retornable.

Sica coincide: “En este nuevo escenario, con más importaciones y más opciones para destinar el dinero, el empresario tiene poco margen porque el consumidor puede elegir. El que resiga rentabilidad va a ganar volumen”.

“Las encuestas hoy muestran confianza en el Gobierno y voluntad de atravesar el puente a un mejor escenario por parte de la sociedad, pero también necesidad de ayuda y acompañamiento de las empresas para poder cruzar, porque el camino es largo. Las marcas que logren convencer al consumidor de que lo apoyan en este camino, van a ser las ganadoras en la salida de la crisis”, asegura Oliveto.


Los planes del Gobierno para impulsar el consumo

El Gobierno decidió esta semana prorrogar el “Ahora 12”, el programa lanzado hace dos años por el kirchnerismo que permite comprar productos de jueves a domingos y pagarlos en 12 cuotas sin interés. El plan seguirá por lo menos hasta el 31 de enero, con el fin de impulsar el consumo y la producción, en particular durante las fiestas de fin de año, mientras que a partir de octubre ese programa incluirá la venta de juguetes y juegos de mesa.

Hoy existen 78.000 comercios en el país adheridos al plan “Ahora 12”, y los rubros incluidos son: Línea blanca, Indumentaria, Calzado y marroquinería, Materiales para la construcción, Muebles, Bicicletas, Motos, Turismo, Colchones, Libros, Anteojos recetados, Artículos de Librería, Juguetes y Juegos de Mesa y Teléfonos celulares 4G.

Las ventas de “Ahora 12” desde el comienzo del programa, en suman más de $ 85.000 millones con más de 39 millones de operaciones hasta fines de agosto pasado.

El Mercado en tu barrio

Semanas atrás, el Gobierno presentó también el Programa Nacional “El Mercado en tu Barrio”, impulsado por los Ministerios de Agroindustria y Producción, a cargo de los ministros Ricardo Buryaile y Francisco Cabrera, respectivamente.

La intención oficial es eliminar la intermediación y que los consumidores accedan a los productos a precios similares a los del Mercado Central.

El programa promete contar con la participación activa de los municipios.

El Cronista

¿El final para los descuentos con tarjeta?: puertas adentro, los bancos se replantean su estrategia promocional

Era algo que se venía comentando hace meses en el sector bancario casi como un secreto a voces, pero hoy está cada vez más cerca de convertirse en una realidad: el esquema promocional de consumo apalancado por los descuentos con tarjeta se puede cortar.

¿A partir de cuándo? “Todavía no tenemos una fecha definitiva de corte, pero estamos evaluando qué hacer con este tema porque nos dimos cuenta de que las promos con los plásticos no nos están redituando”, confiesa a iProfesional, off the record, el gerente de Marketing de uno de los cinco bancos líderes del país.

Según explica, las rebajas- que hoy promedian un 15% en indumentaria, y un 20% en el caso de los clientes Premium- ya están dejando de ser “negocio” para las entidades financieras.

Este no es un dato menor si se tiene en cuenta que, según un informe de la consultora especializada en consumo CCR, en la actualidad tres de cada cuatro argentinos toman una decisión de compra en función de los descuentos que se ofrecen en el mercado.

Pero este esquema podría llegar a su fin. Al desplome en las ventas minoristas de más de 9% en términos interanuales (según datos de la CAME) se suma que, dado el contexto recesivo, los bancos argumentan tener menor margen para destinar a las acciones promocionales y atrás quedan aquellas generosas rebajas de hasta un 35% que solían ofrecer en momentos de “boom” de consumo.

Por otra parte, de no ser por el programa oficial Ahora 12, las cuotas también serían reducidas, dado que las entidades financieras habían achicado sus planes de financiamiento hasta limitarlos a tres cuotas sin interés.

Cuando se les consulta sobre este tema a quienes toman las decisiones vinculadas con estrategias de Marketing sobre los motivos por los que piensan en “bajarse del tren” de los descuentos, estos señalan que son principalmente dos:

• Les resulta más conveniente realizar promociones “one shot”
A diferencia del esquema actualmente vigente, que consiste en promociones con un descuento fijo un determinado día de la semana, las entidades financieras hoy prefieren las rebajas esporádicas.

En el caso de BBVA, por ejemplo, la apuesta es por las “alertas de descuentos”: son rebajas muy fuertes -de hasta un 40%– que se avisan el día anterior a través de las redes sociales y la web del banco y duran entre uno y cinco días.

Galicia y Santander Río son otros de los bancos que también apelan a esta estrategia.

• Se sienten “traicionados” por las marcas
Desde los bancos -sin dar su identidad- admiten que la estrategia de las famosas promos con tarjeta consistía en “inflar los precios en función de los descuentos”, de manera que el cliente que fuera en busca de un producto en un shopping sin un plástico en la mano pagaba un valor “extra” (el del porcentaje de la supuesta rebaja), mientras que aquel otro que comprara el día del descuento, abonaba en verdad el valor real de la mercadería.

Hasta ahí el negocio iba “sobre ruedas” para ambas partes: las marcas tenían más afluencia de público en sus locales, y los bancos ganaban en fidelización, dado que las rebajas son uno de los principales factores de decisión a la hora de elegir una entidad financiera por sobre otra.

Pero esto cambió. En los últimos meses, los bancos empezaron a advertir con desagrado que algunas firmas “se cortaban solas”.

“Ahora, el día que no ofrecen descuento en conjunto con nosotros, empiezan a otorgar rebajas las marcas por su cuenta“, dice enojado el gerente de Marketing que eligió preservar su identidad.

Y agrega: “Eso nos complica mucho, porque la gente no elige ir el día en que tenemos el acuerdo”. Un ejemplo de esto son las rebajas que algunas firmas con presencia en varios centros comerciales como Vitamina, que se ofrecen en conjunto con el plan “Ahora 12” determinados días de la semana.

Lo cierto es que los bancos están reconsiderando hasta qué punto tiene sentido continuar con esta estrategia. Cabe recordar que el esquema de descuentos con plásticos bancarios se instaló en la Argentina poco después de la crisis de 2001, en tiempos en que los bancos habían perdido fuertemente credibilidad a causa del “corralito” y sus terribles efectos sobre la economía personal de los argentinos.

En ese momento, las promociones resultaron el negocio salvador, cuando el tradicional negocio de la intermediación financiera se redujo a su mínima expresión y las entidades apelaron a facturar por las comisiones de los servicios, tales como la tarjeta.

Pero eso no fue todo, sino que además esas promociones se volvieron un punto estratégico en términos de marketing, en un escenario en el cual la publicidad tradicional estaba vedada, ya que las palabras típicas que suelen utilizar en sus campañas -tales como “confianza”, “seguridad”, “futuro”- sonaban a una mentira para los argentinos, poco después de que estos hubieran perdido sus ahorros.

Con el paso de los años, la modalidad de los fuertes descuentos con tarjeta quedó en pie, pero el contexto del negocio bancario cambió.

¿Quién tira la primera piedra?
La decisión de ir retirándose de a poco de la alianza permanente con los shoppings está casi tomada, pero desde el sector bancario admiten que lo difícil es ser el primero en animarse a cortar con este sistema de descuentos tan encarnado entre los argentinos.

“El costo de mantener este esquema de promociones es demasiado alto, pero alguno de los bancos tiene que ser el que tome la iniciativa y se baje primero“, confiesa el gerente de Marketing que no quiso difundir su identidad.

Sin embargo, algunas señales de que las relaciones entre bancos y shoppings no van de viento en popa se han hecho notar en los últimos años.

Por ejemplo, en la actualidad el BBVA ya no tiene alianzas con ningún centro comercial en particular, sino que optó por negociar puntualmente con determinadas marcas para hacer promos del estilo “one shot” en determinados días de la semana.

En la misma línea, es notorio cómo se han ido reduciendo paulatinamente los porcentajes de ahorro que se ofrecían en el mercado. Mientras que cinco años atrás, los descuentos promediaban un 25%, hoy las rebajas permanentes entidades financieras se ubican cerca de un 15%. Y sólo los clientes VIP pueden acceder a un generoso 20%.

Dejando afuera a los shoppings
Debido que el esquema promocional habitual -integrado por el trinomio bancos, shoppings, marcas adheridas- empieza a resultar no rentable para algunas entidades financieras, según admiten desde el sector, la clave de aquí en adelante consiste en dejar por fuera del “círculo de las promos” a uno de estos tres actores: los centros comerciales.

Sucede que las negociaciones directas con las firmas resultan una opción más atractiva para los bancos, que hoy apuestan por evitar la intermediación de los shoppings.

“Nos conviene negociar con la empresa, sin tener que hacer alianzas con todo el mall“, dicen aiProfesional desde una de las entidades financieras líderes del mercado.

Y agregan que “las favoritas” para los bancos a la hora de ofrecer alguna rebaja y fidelizar al cliente son, principalmente, tres: Legacy, Kevingston y Mimo.

Otras de las desventajas de sus alianzas con shoppings, según explican, es que no siempre las “marcas adheridas” a las promociones que vienen en el “combo” que ofrecen los centros comerciales son las que ellos elegirían para ofrecer sus descuentos.

Frente a la pregunta acerca de cómo se financian los descuentos, los gerentes de Marketing de los bancos explican que “eso depende de la negociación que se haga con cada empresa”.

“Con cada marca, el negocio es distinto. Muchas veces la rebaja es cubierta por el banco, pero si baja la afluencia de público al local, ellos mismos participan del descuento. En el caso de las marcas internacionales, por lo general los ahorros que se ofrecen corren por su cuenta”, describen.

Un lento despegue
Como con el paso de los años las promociones con tarjeta se han vuelto casi un “commodity”para los argentinos, desde los bancos admiten que un corte tajante de este sistema es prácticamente imposible. Es por eso que han optado por dos caminos más sutiles, para evitar una retirada abrupta:

Espaciarlas
Una de las ideas que se discuten en estos momentos es la progresiva huida de las “promos semanales” y la apuesta por acciones más esporádicas

Reducir los porcentajes de descuentos
Desde los bancos admiten que es posible que, en sus próximas negociaciones con marcas y shoppings, las rebajas que se otorguen sean aún más pequeñas.

Otros de los “cambios” que se prevén ya de cara al 2017 tiene que ver con un plan que la gestión macrista heredó del Gobierno anterior y que algunos comerciantes describen como una “pesada mochila”: el plan Ahora 12.

Si bien este programa fue el plan vinculado con el consumo que tuvo mejor recepción entre los argentinos -dado que hoy permite financiarse en 12 pagos en un contexto en el que la inflación supera el 40%, según admitió el Ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay-, las entidades financieras “se quieren bajar”.

“Nos complica el negocio”, reconocen desde uno de los bancos.

Por ahora, el Gobierno nacional aseguró que este plan estará vigente hasta el 30 de septiembre de este año, pero de allí en más no está asegurada aún su continuidad.

Iprofesional

 

“Boom pre-devaluación: los consumidores se apresuran a comprar electrodomésticos por temor a un salto de precios”

Los economistas afirman que está por venir la “devaluación más anunciada en toda la historia argentina”.

Y ese anticipo está generando cambios cada vez más notorios en los consumidores, que se hacen más evidentes cuanto más se acerca la fecha de asunción del próximo Gobierno.

Si bien en los primeros contactos con la prensa, tras el triunfo en el balotaje, los referentes de Cambiemos trataron de no referirse al tema dólar tan abiertamente (como sí lo venían haciendo durante la campaña) entre los particulares ya está instalada la sensación de que una corrección cambiaria será inevitable. 

Es que todavía resuenan en los oídos de la clase media las palabras de Alfonso Prat-Gay -confirmado para ocupar la titularidad en el Ministerio de Hacienda y Finanzas-, quien había adelantado que durante la nueva gestión “subirá el dólar oficial, que hoy afecta a pocos, y bajarán todos los otros, que afectan a la gran mayoría”.

Si bien en el macrismo trabajan con el argumento de que la mayoría de los precios ya estáncalculados en base a un tipo de cambio equivalente a $16 –y que por ello un deslizamiento de la divisa no debería trasladarse de manera significativa a los precios- entre las personas estálatente el recuerdo de lo que sucedió en enero de 2014. 

En ese entonces, la divisa estadounidense pegó un salto de casi 20% y los bienes atados al billete verde, especialmente los productos electrónicos y los artículos del hogardesaparecieron de las góndolas o fueron remarcados al día siguiente.

Con ese antecedente aún fresco en la memoria, las distintas cadenas de electro hoy están viviendo un verdadero “veranito” de ventas. 

“Después de las elecciones, estamos teniendo más afluencia de público. La gente tiene miedo a una devaluación y que, a causa de ello, se disparen los precios”.

Con esta sencilla frase, el gerente de una sucursal porteña de la cadena de electrodomésticosGarbarino resume el comportamiento de los consumidores por estos días, que llegan a los locales apurados por comprar y cargados de incertidumbre.

El objetivo es claro: anticiparse a lo que en el mercado ven como un inminente salto del tipo de cambio, adquiriendo productos que en unos meses estarán más caros, aprovechando además la posibilidad de pagar en cuotas fijas y en plazos de 12 o hasta 18 meses. 

El responsable de un local de Frávega también confió a este medio que, conforme se fue acercando el balotaje, pero especialmente tras la elección que consagró a Macri, “comenzamos a tener una mayor afluencia de público. Y la tónica en general es la deapurarse a llevarse algo”.

“Esto lo notamos porque en muchos casos en los que no tenemos stock de un determinado modelo, ya sea de una notebook, tableta, heladera o LED, hay clientes que no muestran reparos en decidirse por otro, incluso con prestaciones diferentes”, completó.

Un dato clave es que, en líneas generales, los productos de informática y los de línea blanca tienen un alto contenido de insumos y piezas importadas. Por ello, cualquier movimiento alcista del billete verde termina impactando en los valores de venta al público.

En el caso de televisores, notebooks y smartphones, el porcentaje de componentes del exterior supera el 90%. En lo que respecta a heladeras y lavarropas, esta proporción puede promediar el 50 por ciento. 

En este contexto, el economista Jorge Todesca, de la consultora Finsoport, advirtió que existen condiciones en la Argentina para que, ante una eventual devaluación, se produzca un fuerte traslado a precios.

El analista comparó la situación actual de la economía con la que había en enero de 2014, cuando el Gobierno provocó un salto del dólar y la inflación llegó al 40% a lo largo del año.

“En ese escenario, una depreciación del peso probablemente generará un pass through(traslado) elevado“, señaló.

La lógica del “ahora”

El experto en consumo Guillermo Oliveto confirmó que hay un boom de ventas de bienes cuyos precios están atados a la divisa estadounidense.

“Es lógico que la gente adelante consumos, ya que los argentinos son expertos en anticiparse a los cambios”, señaló.

“Cada vez más personas ponen en marcha la lógica de la oportunidad. El pensamiento que manda es ´compro ahora o me quedo afuera´”, añadió. 

El otro temor es que el cambio de contexto económico le ponga fin al “festival” de cuotas que estuvo vigente en los últimos meses y que fue clave para explicar el crecimiento en la comercialización de artículos del hogar. 

Si bien Francisco Cabrera, futuro ministro de Producción, anticipó que el plan “Ahora 12” va a continuar, se encargó de aclarar que esto será sólo por un tiempo determinado.

Pero, aun si se mantuviese, el golpe al bolsillo puede darse a partir de una suba de las tasas que rigen en el mercado, lo que elevará el costo de los créditos.

Así, el riesgo ante un encarecimiento en el financiamiento (que suele estar oculto en el precio final) o que los bancos reduzcan las promos y beneficios se han convertido enargumentos válidos para impulsar las ventas.

Más demanda, menos oferta
El problema que está dándose en el mercado doméstico es que la mayor avidez por parte de lla clase media de adelantar compras está chocando con una oferta de artículos del hogar yproductos de informática que está achicándose de manera paulatina.

En este sentido, los expertos advierten que más que un problema de cantidades se están divisando inconvenientes en la variedad de modelos. Esto genera que, en muchos casos, los clientes deban conformarse con lo que hay en exhibición.

¿La razón? La escasez de dólares. Sucede que, así como en 2009 la administración kirchnerista celebró el resurgimiento del polo tecnológico de Tierra del Fuego, hoy está dejando en evidencia que no tiene los billetes verdes suficientes para abastecerlo.

Desde la cámara que nuclea las empresas fueguinas reconocieron a iProfesional, bajo estricto off the record,  ue el cupo mensual de billetes verdes acordado con el Gobierno, que era deu$s300 millones (a repartir entre todas las compañías del sector), actualmente no se está respetando. Y, lo que es peor, no tienen certidumbre sobre los plazos en los que podría restablecerse.

“Nos están habilitando entre u$s100 millones y u$s150 millones. Esta cifra es la mitad o menos de lo que deberían estar dándonos, en base al acuerdo al que arribamos”, advirtieron a este medio.

Así las cosas, la administración K no sólo está incumpliendo el pacto con el polo tecnológico de Tierra del Fuego sino que, además, le niega las divisas que sí está entregando a losahorristas.

De hecho, el monto que recibieron el último mes todas las fábricas de electrónica del sur del país (para poder importar insumos y abastecer de productos al mercado interno) es menora la cantidad de “dólar ahorro” que salió por ventanilas oficiales sólo el primer día hábil de noviembre.

En este contexto, Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior, fue categórico al afirmar que “el relato de reindustrialización se está cayendo a pedazos. Ya no quedan dólares para que la industria argentina pueda funcionar con normalidad mientras que, en paralelo, los particulares pueden atesorar sin inconvenientes”.

Stockeo en el súper
Para los expertos en consumo los rubros electro y línea blanca no son los únicos que se ven impulsados por este “boom pre-devaluación”. 

La venta de pasajes y paquetes turísticos, por ejemplo, también le está marcando la tónica a este escenario de transición política. 

Y ciertas categorías de los súper se están sumando a la tendencia.

Se trata de un comportamiento habitual en los argentinos frente a cualquier situación de incertidumbre en materia económica: aprovechar las visitas a las grandes superficies para llevarse más de lo necesario, almacenar mercadería y, de esta manera, protegerse frente a un incremento de precios.

Consultado por iProfesional acerca de los cambios de hábitos que impera en las góndolas en estos últimos meses, Juan Manuel Primbas, country manager de la consultora Kantar Worldpanel, advierte que “en varias categorías se está dando un efecto stockeo“.

Esto se nota, principalmente, “en rubros tales como limpieza e higiene personal”, detalló Primbas.

Una consecuencia de este comportamiento se refleja en que las visitas al súper el changuitosale cada vez más cargado , contrariando la tendencia que regía hasta hace un tiempo.

De hecho, según el último relevamiento de Kantar Worldpanel, “en 6 de cada 10 categorías se incrementó la compra”.

El stockeo en estos días tiene una característica distintiva: “La gente almacena en aquellos casos en que las marcas o los propios supermercados otorguen algún beneficio o descuento“.

Independientemente del rubro del que se trate, lo que demuestra el comportamiento de losargentinos es que hay un temor palpable de que una corrección del tipo de cambiorepercuta en el poder de compra.

Y la clase media, que tiene sobrada experiencia en esto, cada día que pasa se muestra más ymás previsora, ya sea anticipando la adquisición de un paquete turístico en el exterior, una portátil o un electrodoméstico. Es decir, a la devaluación más anunciada de la historia.

IProfesional

“Creció un 50% el “tarjeteo” y ya se debe más de un sueldo”

Tentación. Los planes de pagos sin interés son beneficiosos, pero también tienen sus riesgos. GERMAN GARCIA ADRASTI

Comprar hoy, disfrutar ya y abonar en pequeñas partes hasta 2017. ¿Por qué negarse si los pagos son fijos, en pesos y sin interés, y si la inflación promete diluir el peso de la deuda? Con las elecciones cerca, y expectativas de fuertes alzas de precios desde octubre, para las familias argentinas el “tarjeteo” se volvió tentador. Y lo vienen usando a niveles récord. Pero eso tiene una contracara: vivir arrastrando una deuda más grande y pesada.

Los registros del Banco Central muestran que, de tanto “patear” gastos, la gente ya debe en promedio unos $ 6.793 por cada tarjeta de crédito. Un número llamativo porque muchas personas son titulares de más de un plástico. Y porque hace un año el monto era de $ 4.484: así, creció 51% en 12 meses, el doble que la inflación, estimada por las consultoras en un 26,6%.

Lo que deben devolver las familias por sus gastos con plásticos, en pesos y en dólares, creció tanto que ya es más de un sueldo. Esos $ 6.793 por tarjeta titular, registrados en agosto, superan los $ 6.500 que según del Indec son el ingreso medio de los ocupados. Entre 2012 y 2014, en cambio, la deuda promedio en esta época del año no era más que el 90% de un salario.

La población, estiman en el mercado, usó las tarjetas al menos un 10% más de veces que hace un año, y por montos 45% superiores. Aunque algunos emisores tuvieron marcas más altas. “En nuestro caso, los consumos crecieron 60%, y un 15% la cantidad de transacciones”, destacan en Tarjeta Shopping.

Por el resurgimiento de los viajes al exterior, la deuda en dólares de las familias se amplió un 49,6% interanual. Llegó en agosto a 386 millones de dólares y se acercó a las marcas de 2013, cuando aún no estaban limitadas las compras en webs extranjeras y el recargo al “tarjeteo” en el exterior era sólo del 20% (luego subió al actual 35%).
Igualmente, cada $ 100 adeudados, más de 97 son por gastos en pesos. “Los rubros más importantes son ropa, electro, supermercados, turismo y pago de servicios”, cuentan en el Santander Río.

Detrás del auge del “tarjeteo” confluyen varias causas. Martín Tetaz, experto en Economía del Comportamiento, señala que un efecto de “atraso cambiario” viene disparando los gastos en el exterior, como había pasado a fines de 2013. Agrega que, también, como la gente “proyecta más inflación y devaluación” tras las elecciones, “endeudarse ahora aparece como una buena idea, a la espera de que la corrección cambiaria licue las deudas, como ya ocurrió otras veces”. Todo eso, cree, se vio además favorecido por una recomposición en el poder de compra de los salarios tras las paritarias.

“La expectativa de un ajuste que acelere el proceso inflacionario generó un fuerte incentivo a endeudarse en cuotas fijas en pesos”, coincide Gabriel Caamaño Gómez, economista de la consultora Ledesma. Y subraya que eso fue posible porque, al mismo tiempo, la oferta de cuotas sin interés se amplió mucho, impulsada por el Gobierno, “en momentos en los que esa opción había casi desaparecido”.

De hecho, el plan oficial Ahora 12, que subsidia 12 pagos sin recargo en 166 mil comercios, acaba de cumplir un año y ya canalizó más de 15,5 millones de operaciones, de las cuales la gran mayoría (11,1) fueron de ropa y calzado a un promedio de casi $ 1.300 por ticket.
“En rubros como esos antes sólo había 2 o 3 cuotas. Hoy ofrecen 12 y los clientes, que antes quizás preferían un descuento en efectivo, ahora mayormente prefieren financiar”, cuenta Vicente Lourenzo, secretario de la Confederación de la Mediana Empresa. Y apunta que el boom del “tarjeteo” también viene impulsado por el auge del comercio online, donde los plásticos son requisito para hacer reservas y aprovechar descuentos.

“El pago con tarjeta crece fuerte en viajes y turismo, impulsado por la fuerte oferta de cuotas, y también en comercio electrónico”, suman en Tarjeta Shopping. También, como ya se informó, el pago en cuotas ganó terreno en el súper.

Algo llamativo es que, en los últimos meses, lo que adeuda la población por “tarjetear” llegó a ser tanto como lo que debe por préstamos personales, algo inédito en la era K. Hoy la deuda por gastos con plásticos casi triplica la de créditos para vivienda.

Dicen cifras oficiales que en el país hay 20,6 millones de tarjetas de crédito, tomando las titulares. Según el Banco Mundial, las usa un 26,6% de la población adulta. En el sector afirman que la gente está más endeudada. Pero afirman que, de momento, no crecieron los atrasos en el pago del resumen.

Clarín

“Consumo electoral: las familias evitan pagar en más de 12 cuotas”

El escenario cambió de un año al otro. Una lista de “profecías” que parecían marcar el 2014 finalmente no se cumplió y los consumidores encaran este año con otra mirada. La inflación récord no fue tal, la segunda devaluación no llegó, el Gobierno contuvo la suba del dólar blue y tampoco se produjo un estallido social a fines del año pasado. Pero hacia delante, la certeza más clara para los consumidores suele repetirse en cada año electoral: la incertidumbre.

Y la falta de seguridad sobre qué sucederá en el futuro es aún más evidente en 2015 porque desde diciembre se producirá un cambio de gobierno. “El consumidor está en una constante tensión entre lo que puede y lo que quiere. Y el año de elecciones se presenta con una carencia de expectativas: la incertidumbre predomina de cara a un cambio de ciclo”, especificó Patricia Sosa, directora de Negocios de la consultora CCR.

Especializada en investigación y análisis del mercado, el estudio anual “Pulso Social 2015” reveló cómo las elecciones pueden cambiar la forma en que consumen los argentinos. Las cuotas fijas sin interés volvieron al centro de la escena con el plan oficial Ahora 12, luego de una oferta limitada durante el año pasado tanto por cadenas comerciales como por bancos. Pero esos pagos con tarjeta de crédito son el techo de los consumidores. Sosa fue categórica: “Hasta ese umbral se considera un beneficio, pero más de 12 pagos ya se transforma en una preocupación”.

Dos de cada tres encuestados no se quieren comprometer con más de 12 cuotas por “la incertidumbre política y económica” de cara a 2016. “Las personas sienten que ahorran si consumen, y la mayoría se dedica al esparcimiento, como viajes dentro y fuera del país”, enfatizó. La encuesta realizada en marzo y abril de este año se basó en 18 focus group y 1500 entrevistas online en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y ciudades del interior del país.

El plan oficial Ahora 12 impulsó compras hasta en 12 cuotas

Sin distinguir producto o servicio, nueve de cada 10 argentinos encuestados no compra si no hay ofertas o promociones. “El precio sin promoción no existe, ya no se considera como un valor agregado. El consumidor busca fidelización, rápida respuesta a sus demandas y si los beneficios que le ofrecen no les suma, lo descartan rápidamente”, adhirió Sosa. Y advirtió: “Los consumidores se dan cuenta cuando, por ejemplo, un paquete de galletitas cuesta lo mismo pero hay menos cantidad. Esa estrategia de las empresas se detecta como un engaño”.

La caída del consumo continúa

La falta de una definición política clara en el corto plazo lleva a consumidores de entre 18 y 65 años de todas las clases sociales a gastar en bienes que lo satisfagan, pero las preocupaciones no desaparecen. La inseguridad se ubica como la principal para el 66% de los encuestados, y el 37% señala a la economía como uno de los temas más preocupantes, aunque se ubica siete puntos por debajo del ranking de 2014. El 23% se mostró preocupado por el empleo, un tema que desplazó a la corrupción. “No hay gran temor a perder el trabajo, se inquietan por mantenerlo”, dijo Sosa.

A pocas semanas de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) entre los precandidatos presidenciales, los encuestados percibieron que el año finalizará con una inflación del 38%, más allá de lo que finalmente demuestren los datos oficiales y los de consultoras privadas. Si bien el porcentaje es menor que el año pasado, no deja de ser impactante la pérdida del salario real contra la suba de precios: siete de cada 10 consideran que su poder adquisitivo empeorócon respecto a 2014.

La venta en los supermercados cayó un 1,4% anual durante el año pasado y experimentó así el primer descenso en 12 años. El estudio privado por ahora evidencia que la caída en volumen se repite en los primeros cinco meses de 2015. “Las empresas del sector no están invirtiendo, y se espera una pérdida de rentabilidad anual de entre cinco y siete puntos”, señaló José Ignacio Amodei, director de CCR.

La tendencia de utilizar más los comercios de cercanía se mantiene (el 57% elige este canal) y crece con fuerza la compra en supermercados mayoristas, que por lo general se suele dar entre familias. Entre enero y mayo de 2015, la compra a través de este canal creció un 2,6% en cantidades a nivel nacional y un 3,5% en el interior del país.

Infobae

 

 


Autor

Emiliano Schwartz

Categorías

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 57 seguidores

Archivos

Twitter