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«Apagón de consumo: nueva embestida»

«Vamos a tomar todas las medidas que tengamos que tomar», enfatizó Cristina en su último discurso al referirse a los empresarios que, a su entender, especulan y aumentan los precios.

«Hay innumerables denuncias que estamos recibiendo en Precios Cuidados», agregó, al tiempo que identificó a las cadenas Coto y Carrefour como unas de las responsables de los incrementos en las góndolas.

En su discurso en cadena, felicitó «al pueblo que se está defendiendo de toda esta especulación, de todos los que quieren saquearle los bolsillos», al defender el programa Precios Cuidados.

Es en este contexto que este viernes los argentinos son convocados nuevamente a evitar sus visitas al supermercado durante toda la jornada a modo de protesta contra los aumentos que se advirtieron en las últimas semanas.

Con una propuesta en continuidad con la del polémico #8F -cuando la premisa consistió en no comprar alimentos ni cargar nafta por un día- los grupos K ahora insisten en impulsar un boicot con el objetivo de frenar el encarecimiento de la mercadería en las góndolas.

Es que la fuerte suba de precios se volvió una realidad imposible de ocultar, dejando en evidencia que -más allá de los sucesivos acuerdos que el Gobierno fue poniendo en marcha en conjunto con las cadenas de retail- llenar el changuito en la Argentina resulta cada día más caro.

«La inflación de diciembre, enero y febrero generó una gran preocupación en los consumidores», indica en diálogo con iProfesional José Ignacio Amodei, director de Trade de la firma especializada en consumo CCR.

De hecho, sólo el mes pasado las consultoras privadas estimaron que los artículos de supermercado se encarecieron entre un 4% y un 6% y para el cierre de febrero se espera un resultado similar.

Es en este contexto que desde organizaciones afines a la gestión kirchnerista vuelven a proponer un viernes de supermercados vacíos e impulsan a los argentinos a no hacer las compras ese día.

Como puede verse en la convocatoria realizada a través de las redes sociales, las imágenes que se utilizan para impulsar el #14F son muy similares a las del viernes pasado.

En algunas de ellas se explicita el significado del «apagón de consumo» y en otras directamente figuran los logos de aquellas empresas a las cuales se culpa de los aumentos y se las tilda deespeculadoras.

Por supuesto, no faltan los llamados a los usuarios a «cuidar el bolsillo»:

Otro ejemplo:

«Hubo mucha repercusión en las redes sociales en relación con la concientización de los usuarios sobre este tema», destaca Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato.

Los expertos sostienen que hacerle un «boicot al changuito» un día ya no alcanza para frenar una inflación que no da tregua.

En cambio, explican que los incrementos de precios en las góndolas forman parte de un contexto de «espiral» de subas y que la devaluación del peso tuvo un inevitable impacto en los productos que se exhiben en los estantes de los supermercados.

«Apagar el consumo» para que los precios bajen
Este mes de febrero se cumple exactamente un año de que las cadenas de supermercado anunciaran por primera vez que habían llegado a un acuerdo con la Secretaría de Comercio Interior por el que se comprometían a que los precios de la mercadería se mantendrían sin alteraciones.

Desde entonces, la medida se ha ido prorrogando, aunque con objetivos bastante menos ambiciosos -los productos «freezados» comenzaron siendo casi todos, luego se redujeron a 500 y hoy la canasta abarca tan sólo unos 194 artículos-.

Sin embargo, los argentinos ya venían advirtiendo algunos «desajustes» en el congelamiento. A esto se sumó en las góndolas, además, el impacto que tuvo un dólar oficial que se elevó a los $8.

Y ante la evidencia de la disparada de precios nació la primera convocatoria a «apagar el consumo» por un día por parte de grupos kirchneristas.

Según lo indica Amodei, esta iniciativa -que este viernes se repite- descuida el hecho de que «los precios de los productos no dependen sólo de las cadenas de retail«, sino que integran parte de un sistema más amplio.

El #7F en las góndolas
El viernes pasado se dio inicio al primer «apagón» y los resultados que se obtuvieron luego de finalizada la jornada son, al menos, cuestionables.

Es cierto que quienes impulsaron la medida y aquellos que le dieron su apoyo aseguran que efectivamente derivó en una baja en las ventas, pero desde el sector supermercadista apuntan que el factor climático también ayudó a que esto suceda.

Sobre este punto, Miguel Calvete, titular del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (Indecom), indica que «algunos comercios llegaron a vender un 35% menos«.

Aunque admite que «el viernes 7 influyó muchísimo el tema de la lluvia«. Y agrega que «eso fue un punto clave, ya que desalentó las visitas a las góndolas».

En el caso de los supermercados chinos, éstos decidieron apoyar la iniciativa contra los incrementos dejando de comprar ese día los productos que evidenciaban un mayor encarecimiento.

Es así que «varios de los comercios manejados por propietarios asiáticos no compraron carne ese viernes ni van a adquirir algunos artículos puntuales el día 14″, apunta Calvete.

Pero la idea de los «apagones» no se limita a la Argentina. Según explican los analistas en consumo, el boicot a los supermercados cuando los precios en góndolas se disparan tiene unaamplia tradición en otras regiones del mundo.

Por ejemplo, en palabras de Schwartz, «en Europa y Estados Unidos se ponen en marcha este tipo de acciones, pero la gente suele abstenerse de llevar un determinado producto y no la totalidad de la mercadería».

En el ámbito local, los expertos destacan que estos tienen por sobre todo una función simbólica, ya que no repercuten en la facturación de las empresas.

Ocurre que «muchas personas postergan o adelantan las compras, pero estas iniciativas no modifican en absoluto el volumen de ventas», afirma el ejecutivo de Tomadato.

Una cadena de subas
Si bien los «apagones de consumo» funcionan como un método de protesta de los consumidores impulsados por grupos afines al kirchnerismo, los expertos hacen hincapié en que el hecho de dejar de comprar un día está lejos de funcionar como una verdadera soluciónfrente a la escalada inflacionaria.

No obstante, la elección de sumarse a esta protesta «forma parte de los derechos que tienen los consumidores», apunta Calvete desde INDECOM.

Aunque agrega, en la misma línea, que para que realmente cedan las subas de precios «tiene que haber un verdadero control en toda la cadena de valor«.

Lo que ocurre -señalan los expertos- es que la devaluación generó un incremento en los costosque deben afrontar los proveedores que, inevitablemente, termina traduciéndose en los precios que los argentinos hoy ven en las góndolas.

Es por eso que Schwartz remarca que lo que ocurre es que «una convocatoria como ésta puede ayudar a que los consumidores tomen conciencia, pero aquí hay un problema de fondo y ésta no es la solución».

Y, en un contexto inflacionario, los compradores se vuelven mucho más selectivos.

En este sentido, Amodei desde CCR indica que, en un escenario como el actual, los artículos premium serán dejados más de lado, mientras que «los productos básicos son los que se van a mantener mejor».

Por otra parte, entre quienes analizan el consumo surgen dudas en relación con la evolución de la mercadería que, según afirman desde el oficialismo, actualmente está siendo «cuidada».

Sobre este punto, Schwartz se muestra desconfiado y explica que «en una primera instancia, dijeron que se iban a realizar revisiones trimestrales de este plan, pero seguramente antes de este período van a tener que hacer algún tipo de ajuste».

Y resume: «No sé si los precios como están en el listado aguantan tres meses«.

El consumo, amesetado
Si bien actualmente existe una disputa en relación a cuáles son los factores que determinan los incrementos de precios y que llevaron a que los valores de algunos artículos se hayan «disparado», algo sobre lo que hay pocas dudas es que en 2014 el consumo se verá más estancado que en los años previos.

Algunas señales de este enfriamiento se pudieron advertir ya a fines de 2013, dado que «hay unamesetamiento en el nivel de compras desde fines de diciembre«, advierte Calvete en diálogo con iProfesional.

En tanto, Amodei destaca que «los últimos meses del año pasado disminuyó la venta en lasgrandes cadenas de supermercado». Y agrega que «hay una notoria reducción de la velocidad de crecimiento».

Además de las fuertes subas de precios, otros de los factores que impulsan a los argentinos a moderarse en sus gastos tienen que ver con las expectativas sobre la economía y el escenario del país en 2014.

Este sentido, el ejecutivo de CCR apunta que «este año, la preocupación aparece por el lado del empleo. La gente advierte que el escenario laboral se vuelve más complejo».

Es por eso que Schwartz describe el panorama actual con una frase muy clara: «La palabra que se emparenta con el consumo hoy es, sin lugar a dudas, incertidumbre«.

Atraer a los argentinos al súper
En un entorno en el que los argentinos cuidan más el bolsillo, sufren más las restricciones presupuestarias y hasta organizan «apagones de consumo» en protesta por los incrementos de precios, las marcas y supermercados tienen por delante un gran desafío, si es que no están dispuestos a perder clientes.

Y una de las herramientas que suelen ser más efectivas ante esta situación son los altamente valorados beneficios promocionales, que en los últimos años resultaron fuertes impulsores a la compra.

En este punto, Schwartz asegura que «los retailers van a tener que incentivar a los consumidores mediante la oferta de descuentos y promos«.

La razón por la cual estas acciones resultan de vital importancia en el esquema vigente es que las personas tienen incorporada en sus consumos la noción de «compra inteligente» gastan su dinero cuando, de alguna manera, sienten que están «haciendo negocio».

En palabras del ejecutivo de Tomadato, «el argentino hoy necesita percibir que está realizando una compra efectiva».

IProfesional

«7F»: el día en que los grupos «K» le pidieron a los argentinos que no vayan al super

Desde que el dólar oficial cotiza en torno a los $8, las visitas de los argentinos al súper se volvieron cada vez más frecuentes como una suerte de mecanismo para intentar «cubrirse» de los efectos de la devaluación en las góndolas, tales como aumentos de precios o faltantes de productos, a través del «stockeo».

Y, si bien la «disparada» más fuerte de valores se dio en las cadenas de electrodomésticos, quienes llenaron el changuito por aquellos días pudieron advertir unas semanas más tarde que la mercadería de las cadenas de retail también se vio encarecida.

«La suba del dólar incide en todos los productos que tienen componentes importados«, explica en diálogo con iProfesional Miguel Calvete, titular del INDECOM (Instituto de Estudios de Consumo Masivo).

El «aumentazo» en los supermercados provocó tal preocupación entre los consumidores e, incluso, en el seno del Gobierno, que en una conferencia de prensa realizada en conjunto por el Ministro de Economía, Axel Kicillof, y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, se trató explícitamente el tema.

«Se van a establecer las condiciones normales de abastecimiento y revisión de aumentos injustificados por maniobras especulativas«, disparó el Ministro.

Hasta la misma Presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, aludió al encarecimiento de la mercadería en las góndolas en una de sus pocas apariciones públicas que tuvo lugar el martes pasado.

Allí, la mandataria criticó a los empresarios del sector y los acusó de sacar ventaja de la situación. «No me molesta que ganen mucho dinero. Lo que me molesta, y no vamos a permitir, es que nos tomen el pelo y nos tomen por estúpidos«, se atrevió a decir en su discurso.

La situación derivó en la llegada de un pedido inesperado: grupos kirchneristas -entre los que figura Unidos y Organizados- impulsaron a los argentinos a dejar de hacer las compras en el súper este viernes 7 de febrero.

Si bien, por el momento, no se habla de una gran baja en el nivel de compras durante la jornada, algunas de las principales cadenas decidieron cerrar ciertas sucursales por temor a que surjan inconvenientes.

La llamativa propuesta en las redes sociales invitaba a dejar «en pausa» el changuito bajo la consigna «7F».

El argumento del oficialismo es que las subas son producto de la especulación de los empresarios.

Sin embargo, los supermercadistas explican que el impacto de la devaluación en los productos es inevitable y admiten que ya se advierten cambios en el comportamiento de los argentinos.

Principalmente, notan que -por temor a mayores incrementos y por la falta de precios de referencia – las personas empiezan a llevarse más de lo que necesitan para stockearse.

Esta actitud encuentra un freno en los carteles que los consumidores notan en los estantes de algunos súper, que les prohíben llevarse más de determinada cantidad de artículos por persona.

Si bien desde el oficialismo culpan a los empresarios por los aumentos, desde el sector supermercadista dan otra opinión.

En diálogo con iProfesional, señalan que la razón por la que el precio de los artículos que llegan a las góndolas «pegó un salto» es que los empresarios tuvieron que afrontar las subas de los fabricantes de la mercadería.

En esta línea, Calvete explica que «algunos proveedores aumentaron mucho los valores».

Según cuenta el supermercadista, por ejemplo, esto le valió a Arcor una denuncia por haber efectuado incrementos de entre un 15% y un 20% en sus productos.

Sobre este punto también se pronunció el secretario de Comercio Interior, Augusto Costa, quien indicó: «Tenemos denuncias sobre la empresa por incumplimiento del acuerdo, pero los tiempos los pone la ley. No vamos a proceder precipitadamente».

La pelea por marcar el precio
Detrás de los precios que los consumidores ven en las góndolas se libra una dura batalla protagonizada por los empresarios del rubro supermercadista, los proveedores de mercadería y el Gobierno, a través de la Secretaría de Comercio Interior.

Así lo afirma Emiliano Schwartz, desde la consultora especializada en consumo Tomadato, al comentar que «hay una gran pelea entre las cadenas de retail y los fabricantes de los productos».

El motivo de la disputa es claro: desde un lado, argumentan que el «dólar a $8» afecta inevitablemente a la cadena de comercialización de los artículos que pueblan los supermercados y, desde el otro, atribuyen los fuertes saltos en los precios a las especulaciones de los empresarios.

El trasfondo de la discusión tiene que ver con cuál es el impacto real de la devaluación en los valores a los que se comercializan los productos.

En palabras de Schwartz, «la disputa pasa por si la empresa productora absorbe ese extra o no y hasta qué punto».

Incrementos
Las subas que los argentinos ya empezaron a advertir en los supermercados tienen que ver, en muchos casos, con el costo del packaging.

En diálogo con este medio, Calvete destaca que «entre un 10% y un 40% del valor de un artículo pasa por el envase» y agrega que «es allí donde se da el incremento más evidente y tangible».

En este punto, el titular de CASRECH indica que la «disparada» de precios se dio, por ejemplo, «en aquellos productos que tienen paquetes de plástico o de vidrio y en los envases larga vida».

Y, por supuesto, no todos los rubros se vieron afectados por igual. Algunos de los que percibieron un impacto mayor -puntualiza Calvete- fueron «vinos, lácteos y jugos».

El impacto del dólar a $8 en las góndolas

Desde que el dólar oficial superó los $8, se generó un revuelo al interior de las cadenas de supermercados, donde se produjeron algunos desequilibrios que se tradujeron, inmediatamente, en incrementos de precios.

Algunos de los efectos de la devaluación en las góndolas que mencionan los expertos son:

• «Stop» en la entrega de mercadería
Desde el sector advierten que el gran «salto» de la divisa estadounidense dio origen a un desajuste en la provisión de productos.

«Hay que monitorear la retracción en la entrega que hacen los proveedores», apunta Calvete en este sentido.

• Cambios en los «Precios Cuidados»
Desde el oficialismo admitieron que la devaluación impulsará un «ajuste» en el valor de los 194 artículos que integran la lista del acuerdo de precios.

En este punto, Calvete señala que esto resulta inevitable: «Va a haber un encarecimiento de la mercadería que componen la nómina».

• Temor por el desabastecimiento
Si bien aún no se puede hablar de que se haya producido un desabastecimiento generalizado en el mercado, existe entre los supermercadistas cierto temor al respecto.

En esta línea, el titular de INDECOM advierte que, dado el contexto, «la industria puede llegar a descuidar el mercado interno».

Stockeo
En un escenario en el cual los precios en las góndolas se disparan, y ante el temor de que en los próximos meses se acentúe el proceso devaluatorio, los argentinos empiezan a llevarse más de lo que necesitan y optan por acopiar mercadería de los supermercados.

Así lo afirma a iProfesional el experto en finanzas Mariano Otálora, quien señala que «la gente empezó a llenar el changuito y a llevarse todo lo que puede«.

Los especialistas relacionan este comportamiento con la sensación de incertidumbre que afecta a los consumidores.

En este punto, Otálora advierte que «estas actitudes se van a mantener hasta que la gente confíe en que la devaluación ya se hizo y no va a continuar«.

Y, en el mismo sentido, considera que «todo dependerá del tipo de cambio y lo que ocurra con la estabilidad del dólar».

Pero, más allá de las estrategias de los argentinos por preservar sus bolsillos, las cadenas de retail también hicieron lo suyo para que las góndolas hoy estén más vacías que hace unas semanas atrás.

Según apunta el especialista en finanzas, en estos días «muchos súper retiraron productos de la venta».

¿Y los «precios cuidados»?
A pesar de que en el contexto actual, el programa «Precios Cuidados» parece haber quedado un tanto desactualizado, desde el oficialismo mantienen que seguirá vigente y alientan a los argentinos a estar atentos a controlar que su cumplimiento se haga efectivo.

«No vamos a permitir que sigan saqueando los bolsillos de los argentinos», apuntaba la Presidenta por cadena nacional el martes pasado.

A estos efectos, Otálora advierte que también habrá que poner la mirada en aquellos artículos que quedaron por fuera del nuevo congelamiento de precios.

En este punto, señala: «Si el acuerdo se mantiene, el resto de los artículos van a seguir subiendo mucho, para compensar«.

Y Schwartz agrega, en la misma línea, que «los que no están controlados son los más vulnerables a los incrementos».

Por otra parte, los expertos en consumo desconfían de que, tal como se encuentra el escenario al día de hoy, las condiciones de «Precios Cuidados» permanezcan sin ninguna alteración.

Otra de las cuestiones que en las próximas semanas también tendrá un claro impacto en los precios son las negociaciones salariales.

Al respecto, Otálora concluye: «Hay que ver qué pasa con los precios y para esto, las paritarias son un factor clave».

IProfesional

«Las 10 estrategias que las marcas deberán implementar en 2014 para afrontar un consumo más cauto»

Los analistas ya empiezan a advertir que 2014 será un año complicado en materia de consumo.

Las razones: en 2013, la pelea entre las paritarias y la inflación fue «pareja» y algunas señales hacen pensar que en los próximos meses los incrementos salariales no alcanzarán para ganar la «carrera» contra los aumentos de precios, lo cual empujará a la mayoría de los argentinos a adoptar hábitos más cautelosos en relación con el manejo de su dinero.

«Este año, va a estar más difícil el escenario porque es posible que la suba de los sueldos no esté por encima de la inflación«, indica Soledad Pérez Duhalde desde la consultora Abeceb.

Y agrega que, por supuesto, esto tendrá unfuerte impacto en el comportamiento de las personas a la hora de gastar.

Es así que «se espera un consumo mucho más moderado«, apunta la experta.

En este contexto, las marcas deberán realizar un esfuerzo «extra» para no perder clientes en un entorno más complicado y deberán encontrar la manera de conquistar a los argentinos que serán más selectivos y analíticos que en años anteriores.

Para afrontar esta situación, las empresas tendrán que poner en marcha distintas estrategiasque les permitan mantenerse competitivas, a pesar de que el panorama se presenta difícil.

«Los retailers y las marcas van a tener que implementar algunas medidas para incentivar a las personas a gastar su dinero«, indica Emiliano Schwartz desde la firma especializada en consumo masivo Tomadato.

En este punto, advierte, el gran desafío para los meses venideros será «lograr que los pesos que le quedan a la gente se destinen a las compras«.

Pero no todas son malas noticias para las firmas que tendrán que «vestir» sus productos «para la ocasión»: el nuevo año trae consigo algunos «alivios» en relación con el pasado.

Para empezar, el congelamiento de precios presentado por el Gobierno se aplicará a una lista de artículos reducida -apenas unos 194 – y, además, los retailers contarán con la posibilidad dehacer publicidad libremente.

Esto marcará una diferencia con respecto al 2013 que «estuvo signado por un freezer más amplio y por el cepo publicitario», destaca Schwartz.

Las segundas marcas se suben al ring
Además de tener que concentrar sus esfuerzos en ganar la pelea por los clientes a la competencia, en un escenario signado por la cautela, las empresas tendrán que tomar en cuenta un segundo aspecto: el crecimiento de las segundas marcas, cada vez más pronunciado.

En este sentido, Schwartz explica que, si bien «el argentino es marquero y, en general, prefiere meter en el changuito productos de las firmas líderes», se empieza a advertir una mayor flexibilidad.

Es así que «en algunas categorías, los consumidores se fueron volviendo más permeables en este punto», dice el experto.

La explicación que da el consultor es sencilla: «Las B brands crecen cuando se complica la economía del hogar».

Y, así como en 2013 ya se venía apreciando una mayor aceptación de los argentinos hacia las segundas marcas, los expertos destacan que el cuidado de las finanzas personales puede inclinar aún más la balanza de las familias a favor de esta alternativa.

«La fidelidad hacia las empresas dependerá, principalmente, del bolsillo«, resume Schwartz.

Estrategias para no perder clientes
Las marcas deberán aplicar una serie de «rebusques» para intentar salir airosas en un escenario de consumidores cautos.

Algunos de los que señalan los expertos son:

1. Lanzar nuevos productos
Sobre este punto, Schwartz destaca que las compañías deberán enfocarse en «presentar propuestas diferentes y sacar nuevos artículos al mercado».

Y Fernando Comendeiro, desde la consultora Kantar Worldpanel, apunta que «desde la oferta va a haber que generar alternativas que resulten atractivas para los consumidores«.

2. Fortalecer sus descuentos
A la hora de llenar el changuito, los argentinos se fueron volviendo expertos en detectar cuáles son los «trucos» que les permiten comprar lo mismo pagando menos.

Es por eso que, para conquistar a los clientes, «las marcas tendrán que lanzar descuentos más fuertes y acentuar su estrategia promocional«, indica Schwartz.

3. Sostener las promociones en el tiempo
No alcanza con presentar seductoras promociones. Los expertos hacen hincapié en que uno de los grandes desafíos de las firmas en el 2014 será el de poder mantener estas acciones a lo largo de los meses.

Lo importante para Schwartz es marcar una diferencia con lo que ocurrió en 2013, cuando «losdescuentos se cortaban y luego seguían, de manera intermitente».

En este contexto, remarca el experto, es importante destacar que ahora las empresas cuentan con la ventaja de no tener las trabas derivadas del cepo publicitario.

4. Lanzar campañas creativas
Los especialistas sostienen que ahora es importante que las marcas pongan «toda la carne al asador» en sus estrategias publicitarias para llamar la atención de los argentinos.

5. Innovar
Más allá de los aspectos vinculados específicamente con las publicidades de las marcas, los expertos remarcan que también es clave que las firmas logren incorporar elementos novedosos en sus productos.

Es por eso que Schwartz recomienda a las compañías «apelar a la creatividad» para no perder clientes.

6. Implementar nuevos desarrollos
Si bien es cierto que los cambios en las fórmulas o modificaciones en la composición constituyen herramientas a las que apelaron muchas empresas para «saltear» el congelamiento, los expertos destacan que -en algunos casos- estos agregados ayudan a impulsar las ventas.

«La coyuntura lleva a poner en juego nuevas fórmulas y desarrollos«, dice a iProfesionalSchwartz.

7. Mantener el stock
En un contexto signado por un nuevo congelamiento -el tercero desde que empezó el ciclo de acuerdos de precios entre el Gobierno y las cadenas de supermercados-, uno de los principales puntos que deberán tener en cuenta las marcas es el de asegurar la provisión de mercadería.

Para que no se repita lo que ya ocurrió con los «freezers» anteriores, será fundamental que logren abastecer las góndolas.

«Cuando se toman estas medidas suele ocurrir muchas veces que el producto no aparece y ahí arrancan los problemas«, admite Fernando Aguirre desde la Cámara Argentina de Supermercados (CAS).

8. Cambiar el packaging
En tiempos de compradores más selectivos, la primera señal de que las marcas se están «acomodando» a un nuevo escenario salta a la vista en los envases.

Es así que, como ya se venía advirtiendo en 2013, este año muchas empresas reemplazarán el cartón por el plástico y realizarán cambios en sus presentaciones.

9. Diferenciarse
Una de las claves para evitar que los usuarios se inclinen por otra marca está en la originalidad del producto.

En este punto, Gustavo Domínguez, desde la Asociación Argentina de Marketing (AAM) destaca que «cuanto más alto es el diferencial, es más raro que los clientes se pasen a otras firmas».

10. «Leer» al consumidor
Para poder conquistar a los clientes con sus propuestas, es esencial que las empresas conozcan cuáles son sus gustos, comportamientos y preferencias.

«Hay que ser conscientes de que el modo en que compramos afecta qué compramos. La clave para las marcas está en entender las nuevas tendencias y hábitos de consumo para poderadaptarse y hasta anticipar este tipo de cambios», apunta Federico Filipponi, Expert Solutions Manager de Kantar Worldpanel.

Los súper también salen a competir
Al tiempo que las marcas desarrollarán este año una serie de estrategias para hacer frente a un contexto menos favorable que en el 2013, los retailers también deberán poner en marcha algunas herramientas para adaptarse a este entorno.

Al ser consultados por este punto, los expertos destacan que -para no perder ventas- será fundamental que los supermercados que aún no están adheridos al acuerdo de precios lo hagan, aunque sea con una lista de productos más acotada que la de las grandes cadenas.

La realidad indica que esto es complicado para los comercios de menor tamaño que se encuentran en desventaja en relación con los jugadores más grandes a la hora de sentarse a negociar con los proveedores de mercadería.

«Los súper más chicos deberán sumarse al acuerdo», considera Aguirre.

Por otra parte, el supermercadista cuenta que en el sector ya se advierte una cierta preocupación respecto del abastecimiento de las sucursales.

Sobre este punto, señala que «los fabricantes están preocupados porque los costos siguen subiendo y, en poco tiempo, la situación se va a empezar a complicar«.

Y lo resume en una frase: «Los que firmaron el acuerdo están teniendo problemas serios».

Precios que se «descontrolan»
Si bien el nuevo acuerdo promete garantizar que un total de 194 artículos permanecerán sin alteraciones en su precio durante los próximos meses, poco se dice en relación con aquellos que «quedaron afuera» de la nómina presentada por la Secretaría de Comercio Interior.

Es así que «menos de 200 productos están controlados y el resto tiene vía libre para aumentar«, puntualiza Aguirre.

Y otro aspecto que genera controversia en relación con la versión 2014 del «freezer» tiene que ver con cómo se desarrollarán los controles para corroborar su cumplimiento.

Hasta el momento no se hizo ningún anuncio acerca de cuál será la metodología que se utilizará para monitorear la implementación real del acuerdo, pero desde el sector dudan de su efectividad.

«Controlar todo esto requeriría una estructura enorme y compleja», concluye Aguirre.

IProfesional

El día en que la Argentina se quedó sin precios: así se vivió la jornada marcada por el «nuevo dólar»

En una sociedad tan dolarizada, cualquier movimiento que afecte al billete verde genera un efecto en cadena de manera automática.

Y el salto que experimentó el tipo de cambio a partir del martes, con un inédito avance de casi 17% en apenas tres jornadas -la mayor devaluación desde la salida de la convertibilidad- pegó fuerte en el ánimo de los consumidores.

Conscientes del impacto y la influencia que la divisa estadounidense tiene sobre un amplio espectro de la economía nacional, especialmente en los precios, los últimos días fueron a pura «histeria».

En un rubro de consumo clave como es el de los electrodomésticos y artículos tecnológicos, donde el contenido importado es de casi 100%, se vivió una verdadera «fiebre», con compradores pujando por llevarse unidades «a precio viejo» y empleados de cadenas de retail corriendo para sacar productos de la ventaarrancar los cartelitos de las góndolas remarcar los valores exhibidos.

Pero este «nuevo dólar» no sólo pega en el consumo de bienes semidurables. También su influencia se hizo sentir en otro rubro que vive y respira al ritmo del billete verde: el turismo.

Las agencias, de un día para el otro, se encontraron con que los operadores mayoristas, que los proveen de paquetes al exterior, decretaron un feriado virtual de dos días, durante los cuales no se pudo vender nada. Y recién estaban digiriendo este nuevo escenario cuando se sumó otro cambio: la reducción del recargo que aplica la AFIP de un 35% a un 20%.

Así, las agencias no sólo debieron anular la venta de paquetes y aéreos sino que también tuvieron que lidiar con los reclamos de clientes que acababan de cerrar una operación y se encontraron con que habían pagado un «dólar por las nubes» y un recargo que a partir del lunes pasará a ser 15 puntos más bajo.

En el mercado automotor también el escenario es de confusión: las terminales no entregan unidades, algunas agencias guardan stock y ya están apareciendo compradores que quierencerrar la compra de una unidad con la mayor celeridad, para evitar que la devaluación pegue -como se espera- en los precios.

«Fiebre» por los electrodomésticos
En las cadenas de retail, el aire que se respira está teñido por la incertidumbre y los nervios.

Al recorrer distintos puntos de venta, se advierte que los vendedores, en general, están sobrepasados por la situación y no saben qué responder frente a las consultas de los clientes.

«Nunca vivimos una cosa así«, aseguró uno de los vendedores de una de las mayores cadenas de retail del país, quien agregó que a partir del jueves los llamados y consultas explotaron y los empleados no daban abasto para responder.

Cuando el dólar se subió al rally alcista, las cadenas de electro pusieron manos a la obra ycomenzaron a remarcar los valores de los productos exhibidos.

«El jueves fue un caos. Empezamos a las 3 de la tarde y nos quedamos todos hasta la madrugada retocando los precios», se sinceró el empleado del local, ubicado sobre la Avenida Santa Fe.

Al ingresar al shopping de Palermo se pudo ver que la escena es la misma. En el local de Frávega, los precios de los productos brillan por su ausencia en la vidriera.

Producto de la «inestabilidad del dólar», el sistema de consulta se volvió «artesanal»: ningún cliente puede mirar de reojo las pantallas con los precios. Ahora el vendedor se acerca a losclientes con un papelito en la mano en el que tiene anotado los valores de algunos de los artículos que se exhiben.

«¿Ves? Casi ningún producto tiene precio«, relató uno de los responsables de venta, quien se sinceró: «Estamos tocando todos los valores».

Los usuarios no demoraron en notar el caos en las disintas cadenas de retail aprovecharon las redes sociales para descargar su indignación por esta situación:

Y así como acercarse a un negocio de venta de electro es toda una aventura en estos días,intentar realizar una compra online es directamente una «misión imposible».

Los sitios de algunas de las cadenas aparecen misteriosamente «caídos», tal como es el caso deMusimundo:

Y, en el resto de las compañías el escenario no es mucho más alentador.

«Con el tema del dólar, bloquearon las compras por Internet hasta que todo esto se estabilice», le explicaban a los clientes en un local de una de las mayores cadenas de retail.

En cuanto a los nuevos valores, en la sucursal de Frávega ubicada sobre Santa Fe confirmaron que«todo lo que se ve exhibido subió. Desde una camarita, hasta un aire acondicionado».

El vendedor relató que, entre jueves y viernes, se dieron incrementos de todo tipo: los equipos música de aumentaron unos $300, los LCD registraron alzas de más de $600 y los celulares, se incrementaron de $150 en adelante.

En el local de la misma cadena del Alto Palermo aseguraban que una tableta Noblex (la más «sencilla») «hasta el jueves a las 4 de la tarde estaba en $1.500 y ahora ya cuesta está $1.900″.

Los celulares no son la excepción a la regla: «Un Blackberry simple estaba $1.100 y hoy no se consiguen por menos de $1.400″.

Al ser consultados los vendedores de las cadenas sobre la «agitada» jornada del jueves, éstos cuentan que uno de los principales problemas se generó con aquellos clientes que habíanefectuado una reserva y sólo les restaba terminar de pagar un artículo.

En este caso, los comercios prefirieron reintegrar el importe antes de entregar el producto a un precio «viejo».

A esto se suma la incertidumbre que hay sobre el futuro de las promos y de los planes de cuotas.

Hasta el mismo jueves, las principales casas de electro ofrecían rebajas a los clientes que efectuaran compras por Internet.

Sin embargo, desde las cadenas ya advierten que, luego de la devaluación, es muy posible que esta alternativa caiga en desuso. 

«Con la disparada del dólar, cortaron todas las compras con descuento. Por ahora no va a haber más rebajas por las operaciones online», aseguraron desde uno de las cadenas.

En este contexto, surge una inevitable duda: ¿qué pasará con las cuotas, que estimulaban fuertemente las ventas en este rubro?

«Conviene comprar todo ahora por el tema de la financiación. En cualquier momento, es posible que también se achiquen los plazos«, alertó uno de los vendedores.

Turismo: cese de ventas y reclamos
Durante todo el día de ayer, los servicios de atención al cliente de las principales agencias de viajes del país estuvieron al borde del colapso. En algunos casos, había demoras de más de diez minutos para ser atendidos por un representante.

¿La razón? La gente que había realizado la compra de un paquete o pasaje para volar al exterior hasta el jueves por la noche, se encontró con que el recargo del 35% bajará 15 puntos a partir del lunes. Lo que desató bronca y quejas.

En diálogo con iProfesional, una representante de ventas de Asatej aconsejaba esperar unos días: «Lo que yo estoy recomendando es no comprar nada por ahora».

El motivo es que, si uno intentaba realizar una operación online, el sitio web de la compañía todavía estaba considerando el recargo del 35% y no del 20%, el cual entrará en vigencia una vez publicada la resolución en el Boletín Oficial.

Consultada sobre el «clima» de las últimas jornadas, la representante de Asatej se sinceró: «Fueron días difíciles, porque cuando sube el dólar todos empiezan a hacer averiguaciones. A eso hay que sumarle que el viernes anunciaron la reducción del recargo y estuvimos todo el día atendiendo llamados de gente que reclama que le devolvamos el 15% cuando eso no es posible y además le compete a la AFIP».

Rubén Sánchez, director de la cadena de agencias Majes, con presencia en Zona Norte, confirmó que «el viernes fue un caos, que hubo mucha gente desorientada que no entendía qué está pasando ni con el dólar ni con las medidas de AFIP».

Sánchez aseguró que, «la incertidumbre también es para nosotros. Llegan los clientes y no sabemos qué aconsejarle».

En el caso de los pasajes aéreos, el tipo de cambio que consideraban las compañías este viernes era de $7,79, unos centavos por debajo del oficial. Así las cosas, sumado el 35% de recargo, elvalor de la divisa para sacar un ticket al exterior era de $10,51.

En este sentido, el empresario sostuvo que «nadie sabe a qué precio va a estar el dólar a partir del lunes. Con que supere un poco los $8, la quita de los 15 puntos que va a hacer la AFIP no va a traer ningún beneficio. Por eso no podemos recomendarle nada a nadie».

Distinto es el caso de la venta de paquetes, donde la incertidumbre cambiaria llevó a que losmayoristas -es decir, los que proveen con «materia prima» a las agencias que atienden al público- decreten un feriado cambiario.

La razón es que, entre que venden un paquete a un comercio y hasta que reciben lahabilitación del Banco Central para obtener los dólares y girarlos al proveedor del exterior, hay un riesgo latente de que se produzca un desfasaje en los valores.

Así las cosas, Sánchez aseguró que «hace dos días que no nos venden nada».

Claro que esta situación lleva a que el problema también lo tengan los compradores: «Al día de hoy, ninguna agencia puede facturar un paquete con un precio de dólar cerrado porque no hay mayoristas que lo tomen. Se aceptan reservas pero con un tipo de cambio abierto».

El parate que vive la actividad se pudo palpar en páginas web de las agencias, como la de Despegar, donde no permitían realizar compras online por el tema del recargo. «Como consecuencia de las nuevas medidas, nos encontramos actualizando nuestro sistema para destinos internacionales», rezaba un anuncio.

En el caso de Falabella Viajes, el aviso a los cibernautas era más conciso: «Lo lamentamos, en este momento no podemos atenderte».

Autos: sin ventas y palpitando suba de precios
El mercado automotor tampoco pudo escapar de la cambiante realidad y del nerviosismo que genera la incertidumbre cambiaria.

Las agencias de marcas generalistas, que habían logrado esquivar el golpe que implicó la irrupción del «impuestazo» a los vehículos de alta gama, ahora deben enfrentar al fantasma del «nuevo dólar».

El mercado hoy está prácticamente parado: al no haber un precio de referencia para el billete verde, las terminales suspendieron hasta nuevo aviso la entrega de vehículos a las agencias. Y estas últimas, o pasaron a guardar stock o a vender con precio abierto para evitar problemas a la hora de reponer la unidad.

Desde una terminal masiva, un importante directivo que pidió estricto off the record confirmó lo difícil de convivir con un ambiente de tanta volatilidad: «a la mañana teníamos un tipo de cambio de referencia de $7,15 y al mediodía en la city ya estaba más de $1 por encima de ese valor«.

A partir de allí, cancelaron todas las entregas a concesionarios.

El propietario de una agencia oficial Toyota de Capital, aseguró que «se acabó la entrega inmediata. Ahora únicamente estamos tomando señas con entrega a precio abierto paramarzo«.

El empresario acotó que «tuvimos muchas consultas en los últimos días de compradores que querían cerrar cuanto antes la operación pero a todos les decimos lo mismo: el precio se define recién en dos meses».

La impaciencia y ansiedad de la gente, destacó, obedece a que «se sabe que cuando hay una devaluación fuerte, los valores siempre tienden a la suba, básicamente por el alto contenido de piezas importadas que tienen los autos nacionales».

Acto seguido, advirtió que «en el mercado ya se está trabajando con una pauta inflacionaria del 10% de acá hasta marzo en los precios de los 0Km».

El dato inquieta: antes del salto del billete verde oficial, consultoras como Abeceb estimaban unencarecimiento -en pesos- del 25% para todo 2014. De modo que un salto del 10% en sólodos meses obligará a revisar al alza todas las proyecciones.

Así es cómo el inédito avance del dólar oficial está alterando la realidad de distintos rubros.

Advierten que la suba del dólar impactará en el reciente acuerdo de precios

se encendió una alarma. A contramano de la presión oficial para que los empresarios no trasladen la devaluación a los precios,Alfredo Coto, dueño de una de las mayores cadenas de supermercados, advirtió que el incremento del dólar «hará oscilar costos» en el acuerdo de precios lanzado por el Gobierno a principios de año.

Al inaugurar un hipermercado de su marca en la ciudad de Mendoza, Coto dijo ayer, sin medias tintas, que «la suba del dólar hará oscilar costos del acuerdo de precios», según consignó el diario Los Andes. Coto hizo estas declaraciones luego de que el gobierno nacional anunciara la autorización de la compra de dólares para «tenencia» a personas físicas tras una semana en que el peso tuvo su mayor devaluación en 12 años.

Coto es una de las cadenas de comercios que firmó, a comienzo de enero, el acuerdo de 194 precios congelados propuesto por el Gobierno para intentar detener la inflación. A los pocos días protagonizó una polémica con la Casa Rosada cuando advirtió que podría haber faltante de tomates por cuestiones estacionales. Entonces, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunció que el Gobierno importaría el alimento desde Brasil, medida que luego fue rechaza cuando los productores desestimaron la falta de stock.

IProfesional/La Nación

Dólar inestable, paritarias calientes y dudas sobre si aguanta el verano «ochentoso» de la era K

Para que este verano se parezca a los de los años ’80, sólo falta un fondo de música de Soda Stereo, las chicas de Alberto Olmedo en la tele y que vuelvan los peinados batidos, pero casi nada más.

El resto de los condimentos están: stock develas por los apagones, anuncios de cortes,paritarias calientes con ajuste por inflación y dedos cruzados para que el dólar paralelo no se dispare más de la cuenta.

Pero el mayor parecido de todos es el ambiente tenso, esa sensación tan tradicional, tan intransferiblemente argentina, de que en cualquier momento puede complicarse todo aun más. Y que el principal objetivo colectivo es «pasar el verano» sin mayores traumas en la economía.

A fin de cuentas, en la memoria histórica quedó grabado que los veranos han sido los momentos de devaluaciones, ajustes sorpresivos, cambios de ministros, explosiones de indignación contra banqueros y gobernantes.

Hasta que en marzo empieza la ansiada lluvia de dólares del campo para calmar los nervios. Y, además, en 2014 hay un Mundial de fútbol, lo cual contribuye doblemente al alivio: por un lado, pone en «stand by» el debate político y contagia a toda la sociedad del sentimiento nacionalista; y, por otra parte, ayuda a la economía con el empuje consumista.

Pero claro, en la Argentina de hoy el otoño es «largo plazo» y para llegar a ese oasis hay que atravesar antes el desierto veraniego. El Gobierno dejó en claro que se toma muy en serio ese desafío.

Para empezar, por los aires de austeridad. Muy lejos de los tiempos felices del «modelo K», cuando había prosperidad para repartir y en cada fin de año se hablaba de un «plan felices fiestas»,ahora no hubo inyección de dinero para lubricar la maquinaria consumista.

Sólo obtuvieron aumentos las fuerzas del orden que «extorsionaron» por una mejora salarial. Pero, para los demás, hubo señales inequívocas de «fin del reparto», empezando por la negativa de Jorge Capitanich a considerar una exoneración del Impuesto a las Ganancias que se aplica al medio aguinaldo.

Cruzando los dedos
El primer gran problema a superar en el cortísimo plazo es el colapso energético, al que el Gobierno teme por su potencial de generar caos social.

Al comienzo, se había pensado que el hecho de que miles de personas hayan salido de la Capital y el conurbano hacia otras zonas del país para pasar sus vacaciones traería alivio, porque resta demanda al exhausto sistema eléctrico.

De todas maneras, como admitieron Julio de Vido y Jorge Capitanich, la red de distribución entra en problemas cuando la temperatura supera los 32 grados.

Esto es casi una admisión de que aun con una menor demanda, hay condiciones como para que la crisis sea difícil de superar. Cualquier repaso a la estadística meteorológica de los últimos años indica que fácilmente se supera esa marca durante todo el verano.

Además, el boom de los aparatos de aire acondicionado pone una nota adicional de presión: fuentes empresariales estiman que este verano se agregaron más de 200 mil unidades al parque existente. Y cada uno de estos equipos consume el equivalente a seis heladeras.

«Hay que rezar para que no haga más calor», es el crudo diagnóstico de Emilio Apud, ex secretario de Energía, quien considera que sólo con una fuerte inversión se solucionarán los problemas, algo que no parece factible en el corto plazo.

La gran duda es si el plan para la reducción de los subsidios a los usuarios se hará efectivo o si, una vez más, la Presidenta considerará que no hay un clima social propicio para implementarlo.

Las señales desde el ámbito político apuntan a que, al menos, se esperará a que pase el verano para anunciar medidas.

Como en los ’80, las tarifas congeladas cumplen una función de «ancla» del resto de los precios, algo que al Gobierno le resulta funcional justo cuando está por debutar con su nuevo índice inflacionario y cuando trata de moderar las pretensiones de aumentos salariales.

El foco en el blue
Una vez superada la emergencia de los saqueos y los cortes de luz, el siguiente problema en la agenda veraniega del Gobierno es el dólar. Como pasaba en los ’80, los veraneantes no pueden darse el lujo de desconectarse por completo de la actualidad, sino que están siempre con un ojo atento al movimiento del billete, dado que puede implicarles un cambio súbito en la marcha de sus vacaciones.

El gran desafío que se plantea el nuevo equipo económico liderado por Axel Kicillof es seguir reduciendo la brecha entre el tipo de cambio oficial y el «blue».

Hasta fin de año, en medio de tantas malas noticias, este fue uno de los pocos motivos de festejo para el Gobierno: haberla reducido desde un nivel de 100% hasta uno de 50%.

Pero con las turbulencias de las últimas semanas, que llevaron la brecha hasta un nivel del 62%, ahora viene el gran test para saber si esta victoria será duradera o apenas una tregua pasajera. Ocurre que la disminución se logró por la ocurrencia de los siguientes factores:

*Moderación en la emisión monetaria.

*Aceleración de la tasa devaluatoria del tipo de cambio oficial.

*Mayor ingreso de dólares gracias a las inversiones petroleras y a las liquidaciones adelantadas de las exportadoras de soja.

*Venta de bonos de la Anses, como forma de desviar el atractivo de los inversores hacia otras alternativas.

*Mayor apertura de la ventanilla de dólares oficiales para el turismo.

No obstante, en enero las cosas ya empezaron a mostrar complicaciones. Para empezar, hay un aumento estacional en la demanda de divisas por parte del público que viaja al exterior. Y todo indica que la canilla de la AFIP no fue suficiente como para que la gente dejara de acudir al mercado paralelo.

El antecedente del último verano no es auspicioso: también se había comenzado en diciembre con la actitud simpática de autorizar cifras relativamente «altas» para los viajeros y luego en enero se cerró el grifo, lo cual trajo el natural incremento de la operatoria en elmercado paralelo.

Además, la moderación monetaria de la primavera terminó sobre fin de año, como es habitual, por las obligaciones financieras del Estado. Se estima que en todo diciembre la emisión fue de $40.000 millones.

Ahí estará el primer gran test para Juan Carlos Fábrega, el nuevo titular del Banco Central. Si logra restarle liquidez al mercado, ayudará a contener al blue.

Pero, para ello, deberá tomar medidas que son vistas como medicinas amargas para el Gobierno. Una es acentuar la suba de las tasas de interés, lo cual enfría la economía; la otra es permitir que los pesos fluyan hacia alternativas dolarizadas como el «conta con liqui».

Si las señales, por el contrario, no son buenas, hay probabilidades de que el blue vuelva rápidamente a su «valor teórico». Es decir, el que surge de dividir la base monetaria sobre las reservas del Central, lo cual hoy lo llevaría a alrededor de $12,00.

«Si la crisis política se profundiza, volveremos a una alta brecha del dólar blue con el oficial. Creo que más temprano que tarde llegará a los $13 tras el recargo del 35% a las tarjetas», señala el consultor Salvador Di Stefano.

Dudas sobre el manejo macro
Lo cierto es que el escepticismo es lo que predomina entre los economistas.

«La brecha cambiaria ha bajado a expensas de políticas inconsistentes e ineficientes», afirma un informe de la consultora Economía&Regiones, que cree que «la racionalidad del presidente del Banco Central chocará contra el fundamentalismo del ministro de Economía».

Su pronóstico veraniego es inquietante: «Lo más probable es que la inflación no pierda terreno, que los problemas cambiarios continúen y que el drenaje de reservas siga su curso».

¿Qué tan grave puede ser la situación? No tanto como la de los veranos de los ’80, cuando se producían verdaderos shocks cambiarios. Pero nadie descarta una nueva escapada del blue lo suficientemente importante como para que el último recargo sobre el turismo quede neutralizado.

Es que el aumento de la brecha volvería a traer la sensación de que viajar y gastar en el exterior cuenta con un fuerte subsidio estatal.

El otro interrogante respecto del dólar es si se mantendrá el fuerte ritmo devaluatorio sobre el tipo de cambio oficial.

Los más críticos creen que una continuación de esta política puede generar una aceleración inflacionaria, algo que de hecho ya se comprobó en diciembre, cuando los precios pasaron a una velocidad crucero de 3% mensual.

El punto que señalan los economistas es que una devaluación gradualista como se está realizando es contraproducente.

Esto es así porque la expectativa de una suba continua del dólar hace que los importadores incurran en el «sobre stock» mientras que los que tienen activos dolarizados los atesorenporque saben que cada día que pasa el billete sube un poquito más y hacen negocio.

«Si se dejara avanzar el dólar oficial de una sola vez a, por ejemplo, $7,50 -es decir, un salto de casi 15%-, no tendrá impacto en precios y sí posibilitaría acelerar las liquidaciones de exportaciones y frenar los pedidos de importadores, con lo que se desarmaría las expectativas de devaluación y de inflación», argumenta Javier González Fraga, uno de los críticos de la nueva política cambiaria.

Paritarias calientes
El verano será también la prueba para el nuevo acuerdo de precios, ese al que el ministro Kicillof prohíbe llamar «congelamiento» o «control». Y la verdad es que ni el propio ministro se mostró demasiado entusiasmado con sus probabilidades de éxito.

En el gremio de los economistas, el escepticismo es absoluto, luego del evidente fracaso de los intentos realizados por Guillermo Moreno.

«Seguimos haciendo lo que hace 4.000 años se sabe que no da resultado», ironiza Economía&Regiones, en alusión a la vasta acumulación de evidencia histórica, tanto mundial como nacional, sobre fracasos en los intentos de frenar la inflación sólo con acuerdos de precios.

Pero es probable que estas críticas estén perdiendo de vista el principal objetivo oficial: no tanto el asegurar un freno a la inflación, sino más bien tener un argumento para moderar la expectativa de incremento salarial ante la apertura de las paritarias.

Y es que en el verano ocurre otro capítulo importante, con posibles derivaciones de tensión social: la negociación de acuerdos salariales en gremios clave, que son tomados como referentes por el resto del mercado.

Se trata de los bancarios -en el ámbito privado- y de los docentes -en el área estatal-.

Como ocurrió el verano pasado, el Ministerio de Trabajo está interviniendo en la negociación bancaria, de manera de evitar que se envíe al resto del mercado la señal de un aumento demasiado alto -en torno del 25%-.

Pero el rubro conflictivo clásico es el de los docentes, una paritaria que sigue todo el país, primero por el alto impacto social de las huelgas de maestros, pero además porque tiene consecuencias importantes sobre las finanzas provinciales.

Como pasaba en los ’80, a medida que la inflación se hace más alta, los períodos de ajuste salarial empiezan a acortarse. Tanto que, a contramano del deseo oficial de firmar convenios largos, lo que está empezando a verse este verano es la proliferación de «aumentos puente», que no son más que cláusulas gatillo disimuladas.

Para completar el clima ochentoso, sólo faltaba que alguien propusiera mudar la Capital fuera de la ciudad de Buenos Aires. Y ni siquiera eso faltó, porque el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, hizo su contribución al revival.

IProfesional

«Puede fallar: esta es la lista de reclamos de la clase media al Gobierno en su tercer intento por congelar precios»

El nuevo acuerdo de precios impulsado por el oficialismo cumplió su primera semana en las góndolas.

Se trata del tercer intento de contener la inflación a través de un control en los supermercados por medio de la implementación de un listado de productos «congelados».

Si bien la esencia de la propuesta es la misma que en los dos planes previos, en este caso lanómina es un tanto menos ambiciosa: abarca una cantidad reducida de artículosen comparación con los que incluía su predecesora.

«En sus inicios, la medida se aplicaba a la totalidad de la mercadería, luego se redujo a 500 y hoy se limita a apenas 194«, dice a iProfesional Claudia Collado, titular de la entidad Acción del Consumidor (ADELCO).

Más allá de estas diferencias con los dos primeros «freezers», en su debut en las góndolas elnuevo acuerdo de precios ya repite algunas falencias, tanto en la elaboración del listado como en su aplicación real en las cadenas de retail.

Desde la Unión de Consumidores de Argentina (UCA), Fernando Blanco Muiño advierte que «por ahora, el anuncio va mucho más allá que la implementación» y opina que «el manejo de este tema viene siendo bastante desprolijo».

En este sentido, los expertos señalan que no aparecen algunos artículos esenciales en la nómina y que ya se empiezan a notar algunos faltantes en las góndolas.

Es así que, al ir de compras la semana pasada «listita en mano», los argentinos se toparon con que no todos los supermercados contaban con los productos del flamante plan «freezer».

«Hay falta de stock y la mercadería congelada no se encuentra en todas las sucursales», dispara Collado.

Y agrega que, además de analizar la composición del listado, se hace necesario prestar atención a lo que ocurrirá en las próximas semanas con la provisión. «El tema es ver si están los productos o no», advierte.

Cambios y permanencias
A la hora de evaluar las características del nuevo acuerdo de precios que arrancó en las góndolas el pasado 6 de enero, los expertos mencionan que algunas «lecciones» de los fracasos previossurtieron efecto en el nuevo plan.

Por ejemplo, destaca Blanco Muiño, «es positivo que el listado tenga la foto de los productos porque permite identificarlos mejor a la hora de ir de compras».

En la misma línea, Collado remarca que «tiene más cantidad de artículos básicos y menos de aquellos secundarios, lo cual implica una mejora».

Otra de las diferencias con respecto a los acuerdos previos es que, en este caso, el listado de precios no depende de cada cadena sino que hay uno solo para todas las empresas.

Pero, si bien estos son algunos avances, a una semana de su debut en las góndolas, los analistas ya empiezan a advertir señales de viejos errores.

Críticas
La primera impresión de los expertos en consumo sobre el flamante acuerdo entre el Gobierno y las cadenas de supermercados es que, a pesar de que se hizo el anuncio, no todo estaba «listo» para su implementación efectiva.

En este sentido, desde la consultora Tomadato, Emiliano Schwartz enfatiza: «Tendrían que haberse fijado en algunas cuestiones antes de lanzarlo».

Algunas de las fallas que detectan los analistas son:

Falta variedad en la lista
Si bien en la nómina hay menos productos irrelevantes que en las anteriores, los especialistas señalan que algunos productos básicos escasean. Por ejemplo, «aparecen muy pocas frutas«, indica Collado.

En tanto, Schwartz agrega que «en lácteos y comestibles, no hay muchas alternativas».

– Precios desactualizados
Al recorrer los supermercados se advierte que en ciertas sucursales algunos de los artículos de la lista aún no aparecen con los precios que figuran en la nómina, sino con los «viejos».

«Todavía no están actualizados los valores en varias bocas de supermercados», dice el consultor de Tomadato.

 El acuerdo no se estableció por escrito
Sobre este punto, Blanco Muiño hace hincapié en que, hasta el momento, «no hay nada escrito que implique compromiso de reposición ni penalidades«.

Por otra parte, considera que para que la medida funcione realmente «debería haber una resolución en la que se establezca puntualmente quiénes participan del acuerdo».

Faltantes en góndolas
Si bien el nuevo «freezer» lleva apenas una semana, los consumidores ya empiezan a toparse con dificultades a la hora de intentar hacerse de los artículos a «precio fijo».

«No hay stock en algunas sucursales», apunta Collado en esta línea.

En tanto el titular de UCA menciona que, al recorrer las góndolas, «determinados productos no están».

– Se limita a Buenos Aires
Un aspecto del nuevo «freezer» que llama la atención de los expertos en consumo es que -a diferencia de sus predecesores- el acuerdo no sólo abarca menos productos, sino que además es más acotado a nivel geográfico: rige sólo en Buenos Aires.

«Se dejó afuera a todo el país como si fuera de Buenos Aires no hubiera inflación», se queja Blanco Muiño en diálogo con iProfesional.

Y remarca que «los aumentos golpean a todas las provincias de la Argentina».

No está claro quién controlará los precios
A diferencia del congelamiento de los 500 productos -en el que se anunciaba el plan «Mirar para Cuidar» por el cual un grupo de militantes estaría encargado de vigilar los precios-, en este caso no se dio información acerca de quiénes serían los encargados de monitorear que se respete el nuevo plan.

En este sentido, Schwartz destaca que «no dijeron quiénes controlarán los precios». Por lo cual, agrega, «se supone que serán sólo los consumidores».

La «trampita» detrás del freezer
El Gobierno empezó el año presentando «en sociedad» el nuevo acuerdo, pero poco se dijo acerca de qué fue lo que impulsó a los empresarios a comprometerse una vez más a mantener los valores de sus productos «congelados».

Desde las entidades de defensa al consumidor señalan que la respuesta es simple: poco antes de debutar la lista, los precios de la mercadería tuvieron una fuerte suba.

Es así que, según estimaciones de Estudio Bein, consultora especializada en economía, la inflación de diciembre fue del 3,8%.

De hecho, Dal Poggetto, directora de la firma, sostiene que «hubo una vista gorda en este mes con respecto a los aumentos».

Y esta suba se hizo evidente en las góndolas donde, por ejemplo, «los lácteos y los congelados se encarecieron«, apunta Schwartz.

Por este motivo, en el listado de productos que conforman el nuevo acuerdo se nota que existe un marcado incremento en comparación con el «freezer de los 500 productos».

En la misma línea, Blanco Muiño destaca que el flamante congelamiento «tiene precios más caros que en anterior».

Por ejemplo, el aceite de girasol marca Cocinero de 1,5 litros que en el congelamiento anterior estaba a $8,31 (en la lista de los supermercados Jumbo, Disco y Vea), hoy está «freezado» a $12, 02.

Otro caso ilustrativo, que señala Blanco Muiño, es el del azúcar. En la marca Dominó, el producto subió más de un 50% entre un congelamiento y el otro.

En la lista de junio, estaba a $2,77 y hoy en la nómina ya se muestra a un valor de $6.

 

Tiempos de cambio
El acuerdo da inicio a otro capítulo en el tema «precios»: el del nuevo índice inflacionario que lanzará el Gobierno.

Inclusive, hay quienes ya hablan de una nueva «inflación», que empezó a correr junto con el inicio del 2014.

Así lo señala Dal Poggetto, quien apunta: «En febrero, la que se publique va a estar a mitad de camino entre la de las consultoras privadas y la del INDEC».

Otra de las características -aseguran los expertos- de la nueva medición oficial, es que la suba del 66% en transporte quedará «disimulada».

En este punto, Del Poggeto señala que «cuando este índice se publique, el aumento va a quedar licuado«.

La explicación es simple: mientras que el índice actual los servicios públicos representan el 8,6% de la canasta, en nueva la medición ocupan sólo el 2%.

«Cada 100% de aumento promedio de las tarifas el impacto directo sobre la inflación minorista asciende a sólo 2%», arroja el informe elaborado por la consultora.

La tercera es la vencida
Desde el oficialismo aseguran que el nuevo plan tendrá larga vida y planean extenderlo durante todo el año, con «ajustes» que puedan ir surgiendo en el camino.

Si bien el «freezer» se muestra no tan ambicioso que los anteriores -ya que abarca menos productos y su aplicación se limita a Buenos Aires-, los consultores advierten que su éxito o fracaso dependerá casi exclusivamente de un aspecto: la mercadería que haya disponible en góndolas.

En este punto, Schwartz enfatiza que «la clave para que funcione va a estar en el stock«.

Y resume: «Si el consumidor va al supermercado y no encuentra los productos que aparecen en la lista, el acuerdo se cae«.

IProfesional

«Debuta hoy el nuevo acuerdo de precios para controlar la inflación en las góndolas»

Con la mira puesta en contener la inflación, el Gobierno lanzó una canasta de precios «acordados» con supermercados y proveedores. El secretario de Comercio, Augusto Costa, detalló que en una primera etapa, el nuevo acuerdo se implementará en la ciudad de Buenos Aires y el GBA y que luego se irá ampliando al interior del país.

En un acto realizado en la Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el secretario de Comercio explicaron los alcances del nuevo acuerdo. «La definición de precios que pensamos abarca la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires y luego se irá ampliando, y en enero incorporaremos las sucursales del interior del país de las empresas con las que hemos ido acordando», dijo Costa, quien también anunció que planea que la canasta de productos acordados llegue a «los grandes centros turísticos» del país.

En este sentido, el funcionario admitió que «un cuarto de los precios acordados se reconocieron aumentos por situaciones específicas, como problemas importantes de abastecimiento». Por ejemplo, el aceite aumentó un 30%. A su vez, planteó que los productos y los precios del acuerdo «tienen que grabarse en la cabeza de los consumidores» porque «si cada uno lo incorpora, va a poder poner un límite a los formadores de precios«, por lo cual, garantizó que estarán «muy bien señalados» en las góndolas.

Costa señaló además que la canasta «tiene 194 precios, de 100 tipos de productos diferentes». Y que contempla «distintas alternativas para distintos consumidores», tanto en la cantidad de productos como marcas. El acuerdo abarca, en un principio, a 10 cadenas de supermercados y 75 empresas proveedoras y para conocer detalles de los productos el Gobierno lanzó la página web www.precioscuidados.com.

El Gobierno inauguró un sitio de Internet con datos sobre el nuevo acuerdo de precios alcanzado con supermercados, empresas alimenticias y productoras de artículos de limpieza, sobre 100 tipos de productos.

En la página principal del portal se informa: «Compromiso asumido por el Gobierno Nacional, los supermercados, los distribuidores y sus principales proveedores para una administración de precios flexibles durante todo 2014. Los precios de referencia de los productos de la canasta se basan en el análisis de las cadenas de valor, con el objetivo de asegurar condiciones de competitividad en la economía, cuidar el bolsillo de los argentinos, y que cada consumidor ejerza su derecho de elegir informado».

En el sitio se identifican con foto, características y fabricante los artículos que ingresaron en el acuerdo de precios. Éstos se dividen en las siguientes categorías: almacén, bebidas, carnes y procesados, lácteos, limpieza, panificados, perfumería, verdulería y librería.

En el portal, se difunde también el número telefónico gratuito (0800-666-1518) para «información y reportes».

Clarín/La Nación/ IProfesional

«Congelamiento: qué productos saldrán más rápido del freezer y cuáles golpearán los bolsillos de la clase media»

Hay un viejo refrán que dice que «lo bueno, si breve, dos veces bueno». Parecía que calzaba a la perfección cuando se lo vinculaba con el plan de congelamiento de precios, allá por los primeros días de febrero de este año, cuando recién nacía la iniciativa concebida para durar sólo dos meses.

Por ese entonces, los analistas aseguraban que la medida podía resultar exitosa en tanto fuera implementada por no más de un trimestre, porque no era una verdadera solución contra la inflación.

Y eso fue lo que sucedió, producto desucesivas prórrogas, ya que su efectividad se fue «diluyendo» y los precios siguieron aumentando.

«Si en el camino no se toma algún tipo de decisión de largo plazo, el impacto de la salida va a ser mucho mayor», advertía oportunamente José Ignacio Amodei de la firma CCR.

En los primeros meses del «freezer», el Gobierno logró reducir la inflación al 1,5% mensual, tal como arrojó el IPC Congreo en marzo.

Pero con el tiempo fueron quedando en evidencia algunas falencias y la necesidad de una medida más de fondo.

La primera prórroga tuvo lugar en abril, por dos meses más, y una vez que llegó junio se optó por sostenerla hasta octubre.

Fue ahí cuando se dio a conocer una lista de 500 productos que quedarían «congelados».

Poco antes de las elecciones, «los huecos» se hacían notar cada vez más, al punto que en septiembre la inflación alcanzó el 2,11%, el mayor incremento desde el mismo mes de 1991.

No obstante, la semana pasada la Subsecretaría de Defensa al Consumidor anunció que la medida se extendería – al menos- hasta fin de año:

Mientras muchos analistas se preguntan por qué el Ejecutivo tomó esta decisión pese a que «las góndolas hablan por sí solas» con precios «descongelados» y también con «faltantes», lo que es indudable es que la credibilidad y la sustentabilidad del plan quedaron «en la cuerda floja».

De hecho agregan que a nueve meses de que naciera el congelamiento ninguna de las cadenas cuenta en todas sus sucursales con los 500 artículos de la lista. E, incluso, en su lugar se ven opciones más caras o productos similares con nuevas presentaciones y composición para escapar al freezer.

En este escenario, algunos afirman que la prórroga tuvo que ver con los resultados adversos para el oficialismo en los últimos comicios legislativos.

En tanto, desde el Gobierno insisten en mantener la medida. De hecho, Colombo afirmó en su cuenta de Twitter que «en los hogares argentinos ha mejorado el acceso al consumo de bienes y servicios».

Para Fernando Blanco Muiño, titular de la entidad Unión de Consumidores de Argentina (UCA), los «aumentazos» van a llegar a un 9%.

«Va a haber un impacto en los supermercados», alerta en diálogo con iProfesional Claudia Collado desde la entidad Acción del Consumidor (ADELCO).

Por otra parte, Blanco Muiño señala que «se prevén incrementos en la nafta y los costos de transporte, lo cual también va a repercutir en los precios«.

«Lo que más preocupa es que se produzca un aumento importante en los alimentos básicos«, enfatiza el experto.

En este contexto, los analistas anticipan que los argentinos se verán oblilgadoa a tener que «ajustar aún más sus cinturones».

Subas de precios y faltantes
Así las cosas, lo que impera entre los analistas es el escepticismo.

«Hay que ver si dejan de reponer la mercadería congelada«, advierte Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato.

En tanto otros expertos ya hablan de fuertes subas de precios para aquellos artículos que estánfuera del famoso listado. Y creen que no se darán los aumentos de igual modo en las distintas categorías.

Es que, tal como indica Miguel Calvete del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM),«el Gobierno arregló con la industria incrementos diferenciados».

En este sentido, el especialista asegura que serán de entre un 9% y un 14% en los Premium.

De acuerdo con el supermercadista, las subas en alimentos se harán evidentes, principalmente en:

Frescos: debido a la alta rotación de este sector, Calvete asegura que será uno de los primeros rubros en los que se sentirá el impacto.

Productos elaborados con harina: al respecto, Blanco Muiño destaca que «la escasez va a afectar próximamente a sus derivados».

Aceites: los aceites también fueron señalados como productos que subirán de precio en estas semanas por efecto del «descongelamiento».

Lácteos: de acuerdo con el titular de UCA, en «esta categoría se autorizaron subas de hasta un 9%».

La «trampita» de las marcas
En este contexto, los expertos señalan que las empresas ya «buscaron la vuelta» para elevar el valor de su mercadería.

Según Calvete, lo que se hace es tomar algunos artículos de «compra frecuente» y catalogarlos dentro de los grupos en los que se autorizan las subas más fuertes.

Por ejemplo, «muchos de los productos que las marcas ubican como selectivos, en realidad, sonclaramente masivos pero las empresas los categorizan así para poder subirles el precio«, dice el titular de INDECOM. (Lea más: «Los nuevos aumentos llegarán a las góndolas pasadas las elecciones legislativas»).

De hecho, afirma Calvete, «un 37% de los que se consideran selectivos forman parte de la canasta básica y se encuentran dentro de los 250 artículos de supermercado más consumidos por los argentinos».

Los efectos del «descongelamiento»
Ante este panorama, los especialistas estiman que los argentinos van a poner nuevamente en marcha aquellas estrategias que ya conocen de memoria para cuidar el bolsillo.

En este sentido, aclara Calvete, «el consumo hoy está amesetado y los argentinos se muestran más cautelosos en el supermercado».

Y remarca que «en 2013 empezaron a resurgir con fuerza las B brands, lo cual se hizo más notorio en los últimos seis meses«.

Esta tendencia, puntualiza el analista, se viene dando sobre todo en la categoría alimentos.

Por otra parte, los especialistas afirman que el «descongelamiento» podría traer como consecuencia una «vuelta» de los consumidores a las superficies más chicas, que habían quedado más relegadas a raíz del freezer.

«La gente ahora compra menos productos y lo hace -muchas veces- en los locales de cercanía, lo cual implica una baja en el ticket promedio», apunta Collado.

Sin embargo, los argentinos no se quedarán solo con los negocios chicos ya que, afirma la experta, «ciertos artículos, como el vino, son más baratos en los locales de cercanía, pero otros están más caros».

«Con poco dinero en el bolsillo y precios altos, se hacen menos compras en el supermercado y si baja la cantidad no se justifica tener que ir a las grandes superficies», concluye Blanco Muiño.

IProfesional

Ranking consumista: qué rubros son los más beneficiados en 2013 y cómo «pinta» el 2014

La evolución del consumo es clave para la gestión K y más aún en un año electoral.

Para apuntalarlo, dado que los resultados registrados en 2012 no fueron los mejores, el Gobierno recurrió a distintos mecanismos.

Entre ellos, se puede mencionar el plan de congelamiento de precios de 500 productos y el ahorro fiscal que recayó en los empleados respecto del Impuesto a las Ganancias, entre otros incentivos.

El objetivo era claro: que los argentinos contaran con unos «pesitos extra» y que los mismos fueran destinados a realizar gastosen lugar de al ahorro, en un contexto inflacionario en el que prima la cautela y la selectividad a la hora de comprar.

En este sentido, un reciente informe de Ecolatina puntualiza que, con la mira puesta en las elecciones, el Ejecutivo decidió adoptar«una política fiscal expansiva» considerando, además, que el arranque del año no fue bueno: «A mediados del 2012 el gasto exhibió un freno que perduró hasta los primeros meses«, indica el documento.

De esta forma, con medidas de estímulo mediante, la situación empezó a repuntar. Tambiénayudó el cierre de las paritarias que significaron un aumento para el bolsillo de los argentinos.

Asimismo, remarca el estudio de la consultora, para «revitalizar el consumo», el Gobierno «buscó desde principios de 2013 contener la inflación«, lo cual también ayudó.

Todos los esfuerzos permitieron mejorar el panorama inicial. Según Ecolatina, tuvo lugar «unarecuperación del consumo en los últimos meses» al punto que, en lo que va del año, «trepó casi un 4 por ciento«.

En esta misma línea, Soledad Pérez Duhalde desde la consultora Abeceb, destaca que «hubo una fuerte inyección del Ejecutivo y también impactó la inflación que, en algunos casos, funcionó como un incentivo para anticipar las compras«.

Sin embargo, los expertos consultados por iProfesional advierten que el escenario podría complicarse nuevamente después de las elecciones, no sólo hasta que finalice 2013 sino más aún respecto del año próximo.

Sobre este punto, señalan que probablemente no habrá una caída del consumo estrepitosa en el último trimestre, considerando que siempre ayudan las promociones que se lanzan para las Fiestas. Pero se atreven a anticipar un 2014 más «estancado» en materia de ventas.

En este sentido, Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, pronostica: «Después de las elecciones, es posible que se empiecen a frenar las medidas fiscales. Van a haber menos motivaciones de este tipo. Y seguramente el escenario se complique aún más el año que viene«.

Así las cosas, el «balance anual» en materia de consumo es probable que no sea tan negativocomo cuando se inició 2013 o como en 2012, pero existen muchos interrogantes en cuanto a quela referida recuperación se sostenga después de que se conozcan los resultados de los comicios.

El aumento del consumo en 2013, bajo la lupa
La mejora evidenciada en el consumo a partir del quinto mes del año y antes del 27 de octubre obedece a una serie de cuestiones que reactivaron las ganas de comprar de los argentinos y que explica Sigaut Gravina:

• El congelamiento de precios, que funcionó en sus inicios como un impulso para que las personas vayan a gastar sus pesos a las grandes cadenas de retail y adelanten compras. «El mayor repunte coincidió con los meses en que esta medida fue puesta en marcha por el Gobierno», indica el informe de Ecolatina.

El mayor efecto se notó en los inicios del plan: «Las primeras semanas de anunciada la propuesta, las personas «stockeaban» pensando que la mercadería se iba a acabar», comenta Adrián Kittner desde eConsultora.

• El cierre de paritarias: con el sueldo «actualizado», los argentinos se vieron más predispuestos a que a principios de año habían resignado. Al respecto, el economista jefe de Ecolatina describe la situación del primer trimestre como un escenario de «salarios viejos y precios nuevos».

• Los incentivos fiscales: puntualmente, el experto hace referencia al alivio en el pago de Ganancias anunciado por el oficialismo después de las Primarias de agosto.

En este contexto, el documento de Ecolatina incluye un gráfico de los rubros que presentaron el mayor repunte a lo largo de 2013:

Tal como se puede apreciar, las ventas de electrodomésticos se destacaron respecto de otros rubros. «Según el INDEC, subieron en un 19,2% interanual en el primer semestre y alcanzaron un pico máximo en junio«, dice el informe.

Por otro lado, en lo que hace a consumo en supermercados, el estudio destaca que existencomportamientos diferentes de acuerdo con los canales de venta.

En esta línea, indica que se produjo «una importante mejora de las ventas reales tanto encentros comerciales como en cadenas de retail«.

Y en el caso de los súper, agrega que se notó el «efecto freezer»: «El mayor repunte coincidió con los meses del congelamiento de precios estipulado por el Gobierno».

Los autos como refugio
Ante la falta de otras alternativas y en un contexto inflacionario, muchos argentinos apostaron durante este año a las compras de vehículos.

De acuerdo con Ecolatina, «el patentamiento de automóviles creció 11,6% interanual en los primeros nueve meses«.

El documento explica que «la debilidad del primer trimestre de 2013 fue compensada por la fuerte expansión del segundo y tercero (20,4% y 18% interanual, respectivamente)».

La fortaleza de esta categoría se vincula con que la percepción de los argentinos respecto que la compra de un auto funciona como un resguardo de la inflación.

De hecho, el informe destaca que el crecimiento del rubro se «ve impulsado por la falta de alternativas rentables de inversión frente a una suba de precios del 25% y la imposibilidad de adquirir divisas para atesoramiento«.

En este contexto, añaden, «el patentamiento de 0km. importados creció a una mayor tasa que el de los nacionales (12,8% contra un 8,2% interanual, respectivamente) y los vehículos Premium exhibieron índices de incremento por encima de la media (cerca de 18%)».

Sobre este aspecto, Pérez Duhalde da cuenta de que «los bienes durables traccionan al alza el consumo porque son percibidos como un buen negocio«.

¿Qué pasará en 2014?
Así las cosas, los expertos en consumo pronostican que el cierre de este año será más positivo que el de 2012.

Sin embargo, advierten que 2014 presentará un escenario aún más complejo para el «caballito de batalla» oficialista.

Las razones que mencionan son las siguientes:

 Los salarios volverán a quedar «viejos» en relación con los precios: tal como lo explica Pérez Duhalde, «de aquí a tres meses, va a haber inflación acumulada y el ‘efecto Ganancias’ se va a ver diluido».

 Habrá menos «resto» para alivios fiscales: en palabras de la especialista de Abeceb, «el próximo año el fisco no va a tener tanto margen para desarrollar este tipo de políticas que impulsen a comprar». Y también así lo expresa Ecolatina al afirmar que «una vez pasado octubre, es de esperar que el Ejecutivo modere el gasto fiscal«.

No será un año electoral: para los especialistas, terminado el año de las votaciones legislativas es probable que estos incentivos al consumo disminuyan. Es que «ya no existirá el interés electoral que impulsó algunas de las medidas que buscaron estimular las compras en 2013″, dice Pérez Duhalde.

 No se prevén mejoras en el mercado laboral: éste es otro aspecto clave. Si bien durante este año se detectó una caída en la creación de puestos de trabajo, los consultores advierten que elproblema puede llegar a acentuarse. En esta línea, el ejecutivo de Ecolatina pronostica que «va a complicarse el tema». El estudio de la consultora es enfático en este punto y destaca que «el magro crecimiento esperado para 2014 frenará el mercado laboral».

Todas estas cuestiones hacen prever que, aunque durante 2013 el oficialismo puso a disposición de los argentinos una serie de herramientas que permitieron reactivar las compras, la cuestión presentará otros rasgos en el año del Mundial.

«Si no se impulsa el consumo con este tipo de medidas, es posible que el escenario se torne más complejo», dice Pérez.

En la misma línea Sigaut Gravina también advierte sobre una posible «situación de estancamiento».

Y hasta llega a concluir que, a diferencia de 2013, se tratará de «un año anémico en relación con el gasto».

IProfesional

«Prevén una recuperación del consumo»

Después de un buen segundo trimestre, el consumo pisó el freno en julio. De acuerdo con un relevamiento privado, las ventas de alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza en julio registraron una suba en unidades de apenas el 1%, lo que implica una fuerte desaceleración frente al promedio del 4,1% alcanzado entre abril y junio.

En el sector de consumo masivo, sin embargo, son optimistas respecto del impacto que pueden tener las subas en el mínimo imponible del impuesto a las ganancias y los cambios en el régimen del monotributo. «Toda esa plata se va a volcar al consumo», pronostican.

Los datos de la evolución del consumo corresponden a la medición realizada por la consultora CCR y fueron presentados ayer en el encuentro Conal, que reunió a los grandes comerciantes mayoristas del país en un hotel de Pilar.

Al explicar las fuertes fluctuaciones en el consumo, analistas y empresarios ponen el acento en la relación directa entre la evolución de la demanda y los aumentos de precios. En este sentido, destacan que no es casual que el pico en las ventas se haya alcanzado en mayo, cuando el volumen registró un alza del 5,8% y todavía estaba en vigor el congelamiento integral de precios que impuso el Gobierno.

«El control de precios en el canal supermercadista, junto con la recuperación del poder adquisitivo vía paritarias, potenciaron el aumento de la demanda especialmente durante el segundo trimestre del año. Pero en julio vemos una desaceleración como consecuencia del ingreso en una nueva fase de 500 precios congelados, que permitió un aumento en el resto, deteriorando el poder de compra de la gente», señaló José Ignacio Amodei, director de CCR.

Amodei precisó que desde la salida del congelamiento integral, a fines de mayo, hasta julio los precios de los principales rubros de la canasta básica acumularon un incremento de 9,7%, con lo cual los aumentos terminaron neutralizando la suba salarial del orden del 10% correspondiente al primer tramo de las paritarias.

El freno en las ventas fue confirmado por los fabricantes de consumo masivo. «El consumo está amesetado. Una explicación posible es que el dinero disponible de la gente se está volcando a otros gastos, como el pago de la tarjeta o de los viajes», explicó Miguel Ángel González Abella, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Industria de Cosmética y Perfumería (CAPA).

El efecto de la inflación se sintió en todos los rubros de la canasta, aunque su impacto fue mayor en los rubros que son los primeros en recortarse en tiempo de crisis, como alimentos congelados y artículos para el hogar, que directamente acumulan en los primeros siete meses del año volúmenes inferiores a los del mismo período de 2012.

Pese a los flojos resultados de julio, en el sector no pierden las esperanzas de que el panorama cambie en los próximos meses a partir de las últimas medidas del Gobierno en el impuesto a las ganancias y las escalas del monotributo.

CAMBIO DE PARADIGMA

«Hoy estamos viviendo un cambio de paradigma, que implica pasar de una economía que crecía al 7 u 8% anual a otra del 2 o 3 por ciento, pero lo importante es que no hay una retracción del consumo. Además, todos los fondos que se volcarán al mercado vía ganancias o monotributo van a alimentar el consumo, y como viene todo, en octubre próximo, el Día de la Madre va a ser para sacarle un cuadrito», explicó Guillermo Oliveto, director de la consultora W.

El optimismo para los próximos meses es compartido por los mayoristas, que se ilusionan con un fin de año más parecido al de 2011 que al del año pasado. «Las perspectivas del sector son buenas especialmente en el último trimestre del año», sostuvo Alberto Guida, presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam).

Los autoservicios chinos además precisaron como un dato favorable para su canal los cambios en el régimen de monotributo anunciados el miércoles pasado por el Gobierno. «Nuestros consumidores son muy sensibles a cualquier mejora en el monotributo», reconoció Yolanda Durán, presidenta de Cedeapsa, una de las cámaras que reúne a los autoservicios orientales.

Cambios en la pirámide: creció la clase media

De la mano de la inflación, el ingreso mensual promedio de la clase media llegó a los cinco dígitos. De acuerdo a la pirámide social que elabora la consultora W en base a los datos de la Asociación Argentina de Marketing (AAM) y de la Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión (Saimo), para ser considerada de clase media una familia necesita tener ingresos por encima de $ 6700 mensuales, aunque el promedio del segmento se ubica en $ 10.200.

Según los nuevos parámetros, el 47% de los hogares argentinos integran los segmentos socioeconómicos D1 y D2 -conocidos como clase baja y clase baja superior- mientras que un porcentaje similar puede ser considerado de clase media, incluyendo en este grupo a la clase media típica (C3) y a la clase media alta (C2). El restante 6% corresponde al segmento ABC1, el más buscado por las marcas y al que se accede cuando los ingresos del grupo familiar superan los $ 33.000 al mes.

«El dato más positivo es el crecimiento de la clase media, que en 2004 abarcaba al 39% de los hogares y hoy llega casi a la mitad de la sociedad, gracias al ascenso social de muchas familias que habían quedado en la clase baja superior. La contrapartida es que aumentó la brecha entre los extremos de la pirámide y hoy el ABC1 tiene ingresos que son 30 veces superiores a los de la base de la pirámide», explicó Oliveto.

También preocupa que las perspectivas de mejoras, al menos en el corto plazo, no son muy grandes. «Se nota un estancamiento en el ascenso social y no vemos para 2014 y 2015 una mejora en este campo», advirtió Oliveto.

La Nación


Autor

Emiliano Schwartz

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