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“Adiós al veranito de consumo: tras un Diciembre flojo, 2017 cerró con una caída de 1%”

Los consumidores siguen buscando ahorros en sus compras

La recuperación del consumo que había empezado a asomar a partir de octubre se cortó en diciembre y el año pasado terminó peor de lo que se esperaba. De acuerdo con un relevamiento de la consultora Kantar Worldpanel, en el último mes de 2017 las ventas de los productos de la canasta básica cerraron en línea con las de diciembre de 2016 y, de esta manera, el año cerró con una baja del 1%. El dato es especialmente negativo si se tiene en cuenta que la comparación se hace contra un año que ya había sido muy flojo, como 2016.

“El comportamiento del consumo hace que iniciemos un año con un arrastre bajo para 2018, con expectativas no mayores a un 1% de crecimiento para el primer semestre”, analiza Federico Filipponi, director comercial de Kantar Worldpanel. “Una de las principales causantes para que diciembre no continuara con la tendencia positiva de meses anteriores fue el comportamiento dispar de los diferentes sectores”, agregó.

En Kantar Worldpanel destacaron que tanto bebidas como cuidado personal, que venían mostrando un comportamiento positivo, finalizaron el mes a la baja, con caídas en volumen del 2% y el 5%, respectivamente. Sin embargo, los peores resultados hay que seguir buscándolos en las categorías de los lácteos, que cerraron 2017 con un retroceso del 5% en las ventas en el último trimestre y así completaron un año con un descenso del 7%.

En el último trimestre la pirámide social registró un crecimiento homogéneo. Pero el único grupo que tuvo un 2017 positivo en volumen fue el nivel socioeconómico (NSE) bajo inferior (es decir, el segmento más pobre de la población), que cerró el año con un alza del 3%.

Las marcas propias de las cadenas fueron las de mayor desarrollo en el último trimestre. “Este efecto se da porque los consumidores buscan ahorro en sus compras y, dentro de las cadenas, las marcas propias se presentan como una opción para cuidar el bolsillo”, explicaron en Kantar.

Si se pone la lupa en lo geográfico, se puede ver que la región de AMBA, a pesar de alcanzar en el último trimestre un crecimiento de 4%, fue el motor de la contracción en términos anuales, al finalizar con un descenso de un 2%. Mientras que el interior del país, a pesar de marcar una caída de 1% en diciembre, cerró el año con igual volumen que el anterior.

El dato del fin del veranito de consumo no es menor, si se tiene en cuenta que, según analistas consultados, 2018 apenas mostrará un crecimiento leve, que oscilará entre el 1% y el 2,5% anual y bailará al ritmo del aumento de tarifas, el incremento de los servicios privados y el reacomodamiento de los salarios.

Las variables en juego

En efecto, este año el consumo terminará siendo la resultante de otras variables, como industria, construcción, paritarias y quita de subsidios. Su comportamiento seguirá partido en dos, tal como sucedió en 2017; es decir, habrá un primer semestre complicado y unos segundos seis meses de repunte.

Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres, considera que 2018 se va a parecer mucho a 2017 en términos de consumo y arriesga un pronóstico de crecimiento de 2,5%.

En términos de categorías, lo que no habrá esta vez será un disparador diferencial sobre el resto, ya que todas terminarán yendo para el mismo lado (es decir, hacia un crecimiento constante, pero muy tenue).

La Nación

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“Consumo 2018: Un leve crecimiento que no dará lugar para la fiesta”

El incipiente brote verde del consumo, que tardó en germinar en la era Macri e hizo su aparición recién en el segundo semestre de 2017, no traerá grandes sorpresas ni estruendosas explosiones en este 2018 que recién comienza: apenas mostrará un crecimiento leve, pero constante, que oscilará entre el 1% y el 2,5% anual y bailará al ritmo del aumento de tarifas, el incremento de servicios privados y el reacomodamiento de salarios.

Facundo Aragón, líder de Industria de Nielsen Argentina, opina que si todos los factores macroeconómicos se siguen comportando como hasta ahora, lo que se debería esperar es un año que continúe la tendencia de recuperación leve que se dio en los últimos bimestres. “Ya no se va a volver a tasas de crecimiento de 8%, sino que se verán tasas más moderadas y sostenibles en el tiempo”, estima el especialista, que prevé una recuperación bastante por debajo del 3%.

Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres, también considera que 2018 se va a parecer mucho a 2017 en términos de consumo. “Habrá un primer semestre difícil y un segundo un poco mejor”, anticipa. ¿Por qué? “Porque durante los primeros seis meses van a ocurrir todos los aumentos de tarifas y servicios privados, y el salario real no se va a acomodar hasta mayo o junio. Ahora, la segunda parte del año la veo mejor, porque va a haber un aumento del salario nominal y ya no va a haber una suba tan fuerte de tarifas”, analiza el economista, que pronostica un crecimiento del consumo privado en torno del 2,5% anual.

Está claro que no va a ser un gran año del consumo, pero dentro de esa línea general podrán verse heterogeneidades, porque el consumo de línea blanca puede andar un poco mejor y, además, está el Mundial de fútbol, que impulsará las ventas de televisores. Por su parte, alimentos y bebidas es un rubro que puede estabilizarse, porque a medida que se consolide el consumo de bienes de largo plazo (autos, motos, viviendas), se comenzará a equilibrar este ítem, que estuvo un poco acelerado en la era kirchnerista, cuando la gente no podía ahorrar y se consumía el flujo de ingresos en bienes que se podían pagar con un salario.

Esta hipótesis de Oliveto considera que todavía quedan correcciones macro por hacer que impactarán en la micro, como las subas de tarifas de servicios públicos ya anunciadas. En cuanto a durables, si continúa un dólar que la gente considere ventajoso y se mantiene el crédito, es de esperar que estos bienes continúen demandados, como sucedió en 2016, aunque ya no con esos niveles de crecimiento. “De todos modos, podríamos tener +20% en motos, +10% en autos, +10% en electrodomésticos y +5% en indumentaria”, señala el consultor.

No sería un año para descorchar, pero sí para celebrar mercados en franca recuperación, que se consolidan en un ciclo ascendente sustentable que, de la mano de la recuperación macro, van dejando atrás el ciclo contractivo de 2016. En este escenario, la micro continuaría alineándose con la macro.

Comparación engañosa

Así, según los especialistas, no hay que engañarse con el resplandor de un final de 2017, en el que el consumo mostró signos más que positivos (por ejemplo, una suba de 4% en noviembre, la mejor marca del año). Federico Filipponi, director comercial de Kantar Worldpanel, dice que en los últimos tres meses se vio una recuperación que puede confundir al estimar una performance muy optimista para 2018. ¿Por qué? “Porque la comparación es con un año muy malo, como fue 2016. Si trasladáramos el nivel de hoy para el primer semestre de 2018, el consumo crecería solo 1%. Es decir que el arrastre es muy poco, por eso va a ser un año de crecimiento leve, en el que habrá que olvidarse de las tasas de 8%”, responde el experto.

Este 1% también puede, por supuesto, verse perjudicado por los cambios que ya se anunciaron y que se están dando, y que incluyen recorte de jubilaciones, quita de subsidios y aumentos de servicios. Pero hay otra realidad: hasta ahora se pensaba que el salario crecería al ritmo de una inflación cercana al 16%, pero, después de los anuncios que hizo el Gobierno en la última semana de diciembre (corrió la meta de inflación de una banda de 8% a 12%, a 15% para 2018), eso ya no está tan claro.

Además, es interesante entender que, más allá del leve crecimiento, hay una mutación en el consumidor, hay un cambio de paradigma que tiene que ver con la búsqueda de una conveniencia extrema (hoy lo que se ve es un comprador mucho más racional). “Esto significa que se eligen canales de compra que son más baratos (por ejemplo, mayoristas) o se premia y castiga según se congelen o aumenten los precios; también hay un vuelco hacia las marcas propias de las cadenas. Todo esto va a seguir estando muy presente en 2018”, anticipa Filipponi.

Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, presenta un diagnóstico que no dista mucho del expresado por sus colegas, solo que circunscribe su análisis al primer cuatrimestre. En ese período, comenta, va a haber un consumidor que ya tendrá un panorama de incremento de su gasto en servicios públicos, derivado de ajustes de tarifas (transporte público, electricidad, gas y agua) y de servicios privados (12% celulares, 4% prepagas). “En consecuencia, con salarios aún no acordados en paritarias y aumentos por encima del nivel de ingresos, en el primer cuatrimestre hay una pérdida potencial en el bolsillo del consumidor del gasto derivado a bienes”, concluye el especialista.

El consumo va a tener un crecimiento muy fluctuante a lo largo del año, con relación a cómo puedan acomodarse las paritarias con los programas de aumentos de servicios que ya están establecidos (hay previsión de ajustes por lo menos hasta junio). “Lo que está claro es que no va a haber una explosión consumista en 2018, porque se retira mucho circulante potencial [$ 70.000 millones de las jubilaciones, $ 40.000 millones de subsidio al transporte público, más el retiro de subsidio en aguas, electricidad y gas]”, indica Di Pace.

Categorías, sectores y canales

En términos de categorías, lo que se debería esperar es que alimentos mantenga su recuperación y bebidas, que venía con crecimientos más fuerte, se empiece a estabilizar. Lo que no habrá esta vez será un disparador diferencial sobre el resto, ya que todas las categorías terminarán yendo para el mismo lado (es decir, crecimiento constante pero muy tenue).

Con foco en los niveles socioeconómicos, Aragón destaca que, en la medida en que se recupere el poder adquisitivo, los estratos más bajos van a volcarse más al consumo, mientras que los más altos quizá se inclinen por alternativas de ahorro o a consumir, por ejemplo, viajes. “Por eso, los claros impulsores del crecimiento del consumo en 2018 van a ser los niveles socioeconómicos más bajos”, subraya.

¿Qué pasará con los canales de venta? “Mi lectura hacia el próximo año es que el canal mayorista será el de mayor crecimiento, el supermercado va a mantener su participación, mientras que los de cercanía también se van a mantener estables. Las acciones que hacen ahora estos últimos les van a servir para dejar de caer y estar en el promedio, pero no mucho más que eso”, responde Filipponi.

Congelamiento de precios y convalidación de valores de referencia, en mix con promociones a través de la tarjeta de crédito, serán las acciones que, según Di Pace, tomarán las grandes cadenas de supermercados para mantener el incremento de ventas por sobre los canales de cercanía. “Por lo menos, el primer cuatrimestre lo que va a pasar es que el consumidor va a volver a las grandes superficies”, observa el consultor, y acota: “Antes, con el kirchnerismo, todos los canales crecían, pero ahora va a haber una sustitución de canales importante”.

Para Aragón, el mayorista fue el gran ganador de los últimos tiempos y los comercios de cercanía mostraron una recuperación. En el medio, dice el especialista, quedaron los supermercados, que tendrán que tomar lo mejor de cada uno de esos formatos para aggiornarse y recuperar volumen de ventas.

Precio, el factor clave a la hora de consumir

Los precios, que son un factor clave a la hora de definir el consumo, desaceleraron su avance: mientras que en el segundo semestre de 2016 los incrementos estaban por encima del 35%, en la segunda mitad de 2017 se ubicaron apenas por arriba de los 20 puntos, según datos de Nielsen. Esa tendencia continuará este año.

Para los fabricantes también la problemática está centrada en el precio: las segundas marcas fueron las que más se destacaron en los últimos años, y tienen un precio 15% más bajo. La realidad es que, contra eso, a las grandes marcas se les hace complicado competir, por eso tienen que buscar algún tipo de producto que les permita acercar mucho más el valor a lo que ofrecen las marcas alternativas.

La Nación

“Consumo y retail: las perspectivas para el sector en 2018”

La industria del Retail tuvo este año, en boca de los principales líderes, variados contratiempos. Entre elevados costos, caída del consumo y necesidad de recuperar la confianza de los clientes, algunos referentes calificaron a 2017 como “desafiante”. De todas formas, en su mayoría ponen el foco en 2018 y apuestan por resultados “muy positivos”. En un balance anual, presidentes, CEOs y gerentes manifiestan a El Cronista su visión acerca de la política, las inversiones y su influencia en la economía.

Si se observan los datos arrojados por el Balance del Canal de Supermercados para 2017 realizado por la consultora Nielsen, hubo un recupero del consumo en grandes cadenas en comparación con el mes anterior, que alcanza un 2,2% y por primera vez en el año presenta signos positivos. “Esto refleja un cambio en la tendencia y una importante desaceleración de la caída que venían arrojando los primeros meses del año”, manifiesta Palo Mandzij, director de retail de esa consultora. En ese sentido, alega que, sin embargo, la cifra mencionada no logra repuntar el acumulado del año pasado, que lleva una caída de 6,2% en comparación con 2016.

Entre algunas de las conclusiones que plantea el ejecutivo, se puede destacar que “los formatos chicos siguen siendo los ganadores”. En el acumulado del año -con cierre a octubre 2017- las superficies de hasta 500 m2 cayeron sólo un 3.2% en comparación con 2016, mientras que las superiores a 7.000 m2 cayeron un 8.8%. Por otra parte, menciona que, aunque parezca contradictorio, el canal mayorista presentó un crecimiento respecto de 2016, ya que en ese entonces sólo el 22% de los hogares argentinos elegían hacer compras en este canal, y hoy lo hace el 30%.

La voz de las empresas

La primera mitad del año fue la más mencionada por los referentes de la industria en términos de obstáculos para el crecimiento. En ese sentido, Agustín Beccar Varela, gerente General de Walmart menciona la retracción del consumo y los cambios de preferencias y hábitos de los clientes, aunque destaca “signos positivos” para el cierre de 2017. “Fueron factores clave que nos demandaron esfuerzos en materia de gestión”, señala.

En la misma línea, Cristian Lema, Global Managing Director & Associate de Café Martínez, alega que durante el primer trimestre la empresa enfrentó aumentos de costos de operación que impactaron sobre la rentabilidad del negocio. “No obstante, logramos sostener en la cadena una tasa de crecimiento superior al 30%, y la expectativa es que continuemos con dicha tendencia”, indica.

En Freddo, su director general, Julio Andrés Alfonsín, califica al año como “muy desafiante” por la “lenta recuperación del consumo privado”. “Estamos trabajando en optimizar nuestra estructura de costos sin afectar la calidad excepcional de nuestros productos, lo cual no es negociable”, expresa.

Por su parte, el director general de Netshoes, Alberto Calvo, denota que el “volátil índice de confianza del consumidor fue un factor determinante” y proyectó para 2018 buenas expectativas de crecimiento y de desarrollo por “los resultados de las acciones y cambios estructurales que se comenzaron a percibir de manera manifiesta en la segunda mitad del año”.

Además, Eduardo Pochinki, presidente del supermayorista Vital, hace un balance “positivo” del 2017 y manifiesta que “el principal desafío” que enfrentó la empresa fue trabajar para que los aumentos de costos no se trasladen a los precios de venta. “Para lograrlo, trabajamos fuertemente en la mejora de nuestros procesos y así pudimos perfeccionar nuestros costos operativos. Todo esto pudimos hacerlo gracias a las importantes inversiones que venimos realizando todos los años”, explica.

Mariano Castagnaro, presidente de El Noble, menciona un tema que el resto no: “Como principales obstáculos identificamos a los costos laborales y a los costos tributarios, que en otros países no existen, como ser Ingresos Brutos, Sellos o Tasas Municipales, y la falta de crédito de largo plazo y barato para la producción”.

En relación a esto, en Blue Star Group, su presidente, Martin Castelli, también habla del aumento de costos, pero destaca que se pudieron compensar por el “cambio de tecnología en las tiendas y la reducción de capital de trabajo por mejoras en los procesos de fabricación”. Respecto de las plataformas online, Gastón Parisier, CEO de Bigbox, lanza: “El balance del año es sumamente positivo”. En esa línea, dice que las ventas en consumo masivo “crecieron exponencialmente”.

Asimismo, Mariela Censori, gerente comercial de Moda, Belleza y Deporte de Mercado Libre, cuenta que en la empresa registran a nivel regional “más de 1,9 millones de ventas por mes en indumentaria y más de cinco millones en total” si se toman en cuenta las categorías que a su sector le competen. “MercadoLibre representa el 50% del fashion e-commerce de la Argentina teniendo en cuenta el volumen de negocio relevado según el estudio anual de CACE”, manifiesta.

Pasado, presente y futuro de un negocio a la espera

Si hay algo en lo que casi todos coinciden, es en la irrupción de la tecnología durante los últimos años y su gran influencia en el negocio. Asimismo, algunos mencionan el cambio de hábito en los clientes, que presenta cada vez más desafíos para las empresas que tienen que ofrecer un servicio acorde a sus necesidades.

Las nuevas tecnologías, dice el director general de Freddo, están transformando las experiencias de consumo “que estarán caracterizadas por una mayor simplicidad y una mayor personalización”. En Mercado Libre, por su parte, prometen seguir invirtiendo sostenidamente en tecnología, en marketing, en el reclutamiento y desarrollo del talento, y en el lanzamiento de beneficios para los usuarios.

“Será un gran desafío para el retail interpretar cuál es la cultura de consumo y de compra de los próximos años que se verá influenciada, tanto por el contexto macro-social, como por el acoplamiento a tendencias más globales del comercio”, comenta Lema, de Café Martínez.

Asimismo, en Netshoes señalan: “vamos hacia una integración mundial” donde el consumidor va a tener también acceso a opciones globales. Lo cual, sin duda, generará nuevos desafíos para los players locales que deberán adaptarse al nuevo escenario”. Parisier, de Bigbox, opina que para el retail “estos dos años fueron de transición de un modelo de consumo basado en el financiamiento a un modelo sincero de precios”.

En discordancia con lo establecido por el resto de los líderes, el presidente de Blue Star Group denota: “No veo tanta innovación por el lado de la tecnología, pero sí de los básicos globales como: tener precios convenientes, mejorar la experiencia de compra, y trabajar para ser positivos con el medioambiente en el mediano plazo”. Para él, la industria del retail “está intentando acomodarse”.

El presidente del mayorista Vital, destaca: “Lo que viene pasando en estos últimos cinco años, pero con más aceleración en estos dos, es que los canales se rompieron. Hay un solo gran canal por donde confluyen todos los públicos”.

“No se soluciona un atraso burocrático, tributario y laboral en dos años. Va a llevar un tiempo. Son importantes las reformas que se quieren sancionar en el Congreso para darle sustentabilidad en el largo plazo al país”, lanza Castagnaro, de El Noble, quien se anima a opinar de política.

A su vez, Beccar Varela, de Walmart, indica: “En los últimos dos años, el sector ha tomado un protagonismo diferente, por lo menos en lo relativo a la discusión y debate público de las cuestiones que hacen a nuestra actividad”. Al mismo tiempo, menciona algunos temas como la formalidad, fiscalidad, comercio exterior, desarrollo de cadenas regionales de valor, formación, generación de empleo, e inversión.

Inversiones: ¿una esperanza?

La inversión extranjera es, sin dudas para los referentes del retail, un importante factor para potenciar el negocio. De todas formas, siempre tiene que ir acompañada de claros objetivos y que uno de sus fines sea incrementar la competitividad. Así lo marcan desde Blue Star Group y El Noble. En el primer caso, el presidente de la empresa enfatiza: “En la sábana corta del gasto público/recaudación, nosotros, los empresarios, tenemos el rol fundamental de lograr estirar la sábana a fuerza de inversión, eficiencia, profesionalismo y, por supuesto, mucho trabajo. Esperamos el mismo compromiso desde el sector público”. Desde El Noble, dicen que “todo lo que sea inversión competitiva nos gusta, nos hace mejorar. Traen nuevas tecnologías, hacen crecer el mercado. Bienvenidos”.

Por otro lado, desde Netshoes anticipan un posible escenario para la Argentina: “Lo que vamos a ver en los próximos años es la presencia de marcas globales participando y compitiendo, lo que va a demandar de parte de los players locales la necesidad de buscar soluciones a los nuevos desafíos que enfrentarán”.

“Las inversiones extranjeras en el país influyen de forma decisiva en, por lo menos, dos sentidos”, arguye el gerente general de Walmart. Argumenta que, de las principales cinco cadenas de supermercados, tres son de origen extranjero, por lo que, en su opinión, la inversión extranjera en el retail ha sido uno de los “principales factores” en el desarrollo de nuevas bocas, reinvención de las existentes y la oferta de nuevas propuestas de servicios en los últimos 25 años. Como segundo punto menciona la dinamización del consumo en el mercado interno y la mejora de la oferta de infraestructura y servicios.

“Si el Gobierno trabaja en bajar las barreras para que se dinamice la inversión directa, sea extranjera, local o un mix de ambas, se va a potenciar un círculo virtuoso de inversión, empleo y consumo, lo cual es positivo en muchos aspectos para nuestra industria”, dice Global Managing Director & Associate de Café Martínez. En su visión, la inversión siempre va a influir positivamente si está dirigida a dinamizar sectores productivos y de servicios del país.

En esa misma línea, el director General de Freddo comenta que el capital extranjero es importante, no solo para la industria, sino también para la economía en general. Sin embargo, resalta la necesidad de que los actores actuales y las empresas locales o multinacionales apuesten al país y sigan invirtiendo “con el consiguiente impacto en la generación de empleo”.

El presidente de Vital expresa que todas aquellas inversiones que contribuyan a que los costos operativos se mantengan u optimicen, “serán bienvenidas”. Asimismo, el CEO de Bigbox prevé un impacto en las marcas nacionales con la llegada de las internacionales. De esta manera, concluye: “Si a la Argentina le va mejor, a todos le va a ir mejor”.

Visión para 2018

Desde Nielsen, observan que para el año que viene se presentará un crecimiento moderado, atado al desempeño de la economía local. Esto implica posibles aumentos de tarifas en servicios públicos, inflación y demás factores que afectan el bolsillo de los consumidores y sus expectativas de consumo.

El impacto de las reformas

La discusión que se esgrime en el Congreso por la reforma laboral, tributaria e impositiva tendrá cierto impacto sobre la industria del retail. Quienes se animaron a opinar al respecto, consideraron que se trata de medidas necesarias para impulsar el crecimiento y la inversión, y reducir el costo laboral.

El Cronista

 

“La evolución del shopping: los cinco desafíos que enfrenta el e-commerce”

En el último tiempo entre las empresas y los analistas del e-commerce se puso de moda hablar de la excepción online. En un mercado como el argentino, en el que no termina de despegar el consumo en supermercados y shoppings, las compras por Internet son las únicas que muestran brotes verdes consistentes en el tiempo.

“Lo llamativo del fenómeno digital es que pareciera no tener un techo cercano de crecimiento. Mientras en el canal físico las ventas se desaceleran, el e-commerce crece mes a mes y se convierte en un canal de peso para las marcas de la industria”, asegura Mariela Censori, gerenta comercial de Mercado Libre Moda.

El optimismo de los empresarios del sector se sustenta en algunos datos duros. De acuerdo con las estadísticas de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) las ventas online superaron los $ 102.000 millones en 2016 y el último Cyber Monday -realizado a principios de noviembre- cerró con una tasa de crecimiento del 66 por ciento. Sin embargo, el camino a recorrer todavía sigue siendo muy grande. El comercio electrónico crece pero aún no supera el 3% del retail en la Argentina, contra el 11% de los Estados Unidos, lo que da cuenta de la dimensión de los principales desafíos que enfrenta la actividad a nivel local.

1 – Dejar de cazar en el zoo

De acuerdo con los datos que manejan en CACE, el nivel de satisfacción de los consumidores online argentinos es muy alto y el 95% de las compras se repiten en forma constante. No obstante, en el sector son conscientes de que el crecimiento del e-commerce no pasará más por los convencidos, sino por sumar a los desconfiados, lo que implica para las empresas ampliar su target y dejar de pensar exclusivamente en los millennials.

En la industria reconocen que el reto continúa pasando por hacer perder el miedo que tienen muchos consumidores a poner su tarjeta en la Web. “Lo principal es que el consumidor pierda la desconfianza a la hora de realizar una compra online. Esto se puede lograr incentivando la participación con impuestos más bajos para que los productos tengan precios más competitivos”, explica Teban Kim, director de cuentas de la agencia especializada en comunicación digital Thet Estudio.

2 – Ordenar el calendario

Este año distintas marcas argentinas anunciaron un Black Friday local y a continuación la Cyber Week de principios de noviembre y unas semanas después se sumaron al “viernes negro” que tradicionalmente se celebra en Estados Unidos después del festejo del Día de Acción de Gracias. A esto se suma que desde hace cuatro años, la CACE también impulsa su propia fecha de descuentos en mayo, bajo la marca de HotSale. Otra particularidad argentina es que en muchos casos los Black Friday se extienden en el tiempo, lo que los convierte en el viernes más largo del mundo, con una duración de hasta diez días. Todo esto termina generando cierto desconcierto en el consumidor, al que le cuesta identificar cuándo se está frente a una fecha especial de descuentos y cuando no.

“Si analizamos que a principios de noviembre tenemos Cyber Week, a fin de noviembre el Black Friday y a principios de diciembre las ventas de Navidad, estamos canibalizando muy fuerte las ventas. Se necesita una planificación más ordenada y que las cámaras de cada industria creen sus eventos para tener una demanda más homogénea durante todo el año”, asegura Rodrigo Scandura, CEO de la agencia de marketing integral Cuatro Coronas.

El peligro de la multiplicación y superposición de fechas con “superofertas” es terminar cansando al consumidor. “Un efecto no deseado de estos momentos es la invasión de publicidad con superofertas. Esta invasión genera que los usuarios quieran alejarse de los sitios en los que habitualmente consumen. Si esas situaciones se multiplican, pueden provocar un rechazo de los usuarios y la consecuente migración a otros sitios o plataformas menos invasivas”, explican en Latcom, una empresa especializada en comunicación de marcas en vía pública. “Es fundamental ser más estratégicos a la hora de comunicar, hacerlo de una forma disruptiva, diferente al resto y focalizar las campañas de comercio electrónico en otros medios además del digital, aunque parezca que el espacio digital no es infinito”, asegura en Latcom.

3 – Apostar a los frescos

Pese a los esfuerzos de las empresas y el ingreso de nuevos jugadores, las ventas online continúan concentradas en pasajes y turismo, electrónica y artículos para el hogar, que según los datos de CACE concentran más de la mitad de las operaciones. Los alimentos, que en algunos mercados de Europa se convirtieron en el principal motor del e-commerce, a nivel local representan apenas el 7% del negocio.

“Los alimentos frescos lideran el crecimiento del e-commerce en Francia de la mano de la expansión de la propuesta de click & collect, que permite al consumidor hacer su compra online y después retirar el pedido por la tienda”, explicó Carlos Altieri, de la consultora Nielsen.

“Las ventas online requieren un nuevo set de características para crecer: opción de pick up que brinde practicidad a los usuarios, facilidad en el método de pago, ofertas especiales, precios diferenciados y la integración del mundo real y digital”, asegura Juan Manuel Primbas, director general de la consultora Kantar Worldpanel.

4 – No descuidarla última milla

La situación crítica que enfrenta OCA despertó las señales de alarma en el sector. Los problemas cada vez más graves que arrastra el principal correo privado llevaron a los principales jugadores online a redefinir su estrategia de logística y buscar nuevos proveedores, como en el caso de Mercado Libre, que decidió dejar de trabajar en forma exclusiva con OCA y sumar otros couriers como Ocasa y Correo Argentino. En la industria son conscientes de que un problema en la entrega puede terminar arruinando la mejor oferta online.

“En términos de logística es fundamental cumplir con la promesa que como marca les hacemos a nuestros usuarios, tanto en términos de calidad del servicio como tiempos de entrega y logística inversa. En este punto en Netshoes trabajamos con 13 correos con un sistema por el cual cada envío lo asignamos al operador que cuenta con el mejor historial de servicio en la zona donde se realizará la entrega”, reconoce Alberto Calvo, director general de Netshoes Argentina, que destaca que cerró el último Black Friday con un incremento del 64,7% en sus transacciones en relación con la misma fecha de 2016.

5 – Transparentar los precios

Una de las críticas más habituales de los consumidores es que los descuentos que se anuncian en el mundo online no son tales. La queja más escuchada es que las ofertas de muchas marcas para el Black Friday o la Cyber Week no muestran grandes diferencias con los precios de todos los días.

“En principio, las ofertas son poco atractivas. Existe la creencia general de que los descuentos no son tales, o son mínimos, lo cual desalienta la compra”, reconoce en Thet Estudio.

¿El consuelo? No es un problema exclusivo de la Argentina. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) española, si se comparan los precios del último Black Friday, tres de cada cuatro productos mantuvieron el mismo valor al público, y de los que tuvieron un cambio, sólo dos de cada tres tuvieron una baja, mientras que el otro tercio aumentó. Por su parte, en Brasil el diario Folha hizo un relevamiento de las ofertas del último Cyber Monday, que dio que el 48,3% de las ofertas eran falsas.

El brote verde del consumo

66% en ascenso

Es el crecimiento en la facturación del último Cyber Monday en el mercado local, según la medición de la CACE

2,5 apuesta móvil

Son los millones de usuarios que tuvo el Cyber Monday, de los cuales más de la mitad se conectó desde dispositivos móviles

3290 pesos

Fue el ticket promedio que tuvo el evento, con una participación liderada por los rubros de viajes y turismo y televisores

La Nación

“Mejor humor en las cadenas por la recuperación del consumo”

Mejor humor en las cadenas por la recuperación del consumo

Los últimos indicadores de la evolución del consumo básico muestran una leve recuperación. Analistas y empresarios del supermercadismo señalan que la venta de artículos masivos (alimentos, bebidas,artículos de tocador y limpieza) comenzaron a repuntar desde mediados de año, después de muchos meses de caída. Y creen que la tendencia continuará en 2018. Sin embargo, Jean Christophe Tijeras, el CEO de la cadena Libertad, lo pone en perspectiva: “Pensamos que el año próximo será mejor que 2016 y 2107, pero por debajo de 2015”, analizó el ejecutivo.

Con mejor ánimo pero sin demasiado para celebrar, desde el sector rescatan el cambio de tendencia, después de muchos meses de contracción. Las grandes cadenas afrontan varios desafíos y nuevos competidores, por caso, el avance de las tiendas mayoristas, la reconversión de la estrategia promocional y la evolución de la economía y el poder adquisitivo de las familias: sus clientes.

El pequeño repunte del consumo en el segundo semestre del año alcanza sólo para equilibrar las cuentas. “Prevemos que este año terminará con el consumo estancado (o con una leve caída, en torno al -0,5%) y con un crecimiento de 2% para 2018”, explicó al Económico Juan Manuel Primbas, director de la consultora Kantar Worldpanel. Si la proyección se concreta, las ventas recuperarían la mitad de lo perdido en 2016, año en que el consumo registró una caída del 4%.

Este es uno de los temas tratados en la última jornada de ASU (la cámara del supermercadismo), que se realizó el pasado 21 de noviembre en La Rural. Allí quedó planteado que para el sector el abanico de dificultades es más amplio, entre muchas otras cosas, por la pérdida de eficacia de las promociones, la guerra con los mayoristas, el desarrollo del canal e-Commerce y sobre todo, los mercados y negocios que operan en negro, y la evasión impositiva.

“Las cadenas de supermercados en la Argentina concentran el 35% de las ventas totales, muy por debajo de otros países de la región, como Chile y Colombia, con índices que rozan el 60%”. Al igual que otros, Federico Brown, el titular de La Anónima, dice que la disparidad de índices es culpa de la informalidad: “¿Acaso el management de Carrefour en la Argentina es distinto al de Chile?”, se preguntó. Fue el planteo más fuerte y claro que dominó el mayor evento anual del supermercadismo. Primbas, uno de los expositores, señaló que “el mensaje en conjunto fue muy claro: queremos competir en igualdad de condiciones”, dijo el experto.

Los cambios en los hábitos de consumo es otro de los temas en agenda, sobre todo por el incremento de la participación del canal mayorista, que compite en las llamadas compras grandes mensuales con los hipermercados. Según un informe de la consultora Nielsen, las cadenas de supermercados tienen un total de 3.209 puntos de ventas en sus distintos formatos, desde hipermercados hasta las tiendas de cercanía. Los mayoristas (Vital, Maxiconsumo, Yaguar, Diarco y Makro, entre otros) tienen, siempre según Nielsen, apenas 170 bocas, pero es el segmento “que viene realizando fuertes inversiones en nuevas aperturas y para adaptarse al consumidor final”, explica.

Sin ir más lejos, Makro inauguró la semana pasada una nueva sucursal en Pilar, la número 22, “que abastecerá a más de 8.000 comerciantes, profesionales, empresas y familias” . Pablo Tomé, su CEO, adelantó que “parte del plan de expansión de la cadena es la construcción desde 2018 de 2 tiendas por año en diferentes lugares del país”. En líneas generales, los entendidos coinciden en que “la reconversión del canal mayorista es una tendencia global, que ahora está impactando fuerte en la Argentina”.

“Definitivamente, el segmento mayorista se movió y se acercó mucho al consumidor final. Y el retail está empezando un proceso de mayor sofisticación”, interpreta Carlos Altieri, analista de Nielsen. En cuanto a cambios, este experto subraya la necesidad por parte de las cadenas de reorientar las estrategias promocionales, que generan controversias. Daniel Fernández, CEO de Carrefour, interpreta que “pese a que hay estudios que indican que generan mucha confusión en el público, lo cierto es que cuando lo hacemos, funciona, la gente responde y viene”, dijo.

El boom de las promociones surgió por necesidad de las cadenas de sostener el nivel de consumo en momento de crisis.A nivel masivo, se viene ejecutando desde la crisis de 2009, con distintas variantes: “lleve 3, pague 2”, descuentos muy agresivos en productos y días puntuales, rebajas muy fuertes en el segundo producto, entre muchas otras. Para las consultoras y especialistas, eso genera “mucha confusión y desconfianza en los consumidores sobre el precio real del producto”, comenta Altieri.

Sobre los dichos de González, este especialista coincide: “Las promociones no se pueden eliminar completamente, pero el posicionamiento de una cadena no puede anclarse exclusivamente en esto”. En este sentido, Altieri elogia las promos de Carrefour (“Precios corajudos”) y Walmart (“El precio más bajo”), orientadas más en el precio para enfrentar la inflación.

Por Damián Di Pace

Director de Focus Market

“Del valor de la marca a la eficiencia del mejor precio”

El aspiracional por parte del consumidor argentino fue mutando a lo largo de los últimos años. Ha pasado de una búsqueda simbólica de incorporar en la alacena primeras marcas buscando “prestigio” a la “racionalidad”, persiguiendo la “eficiencia” en el gasto de comprar segundas y terceras marcas a buen precio con productos que tienen buena calidad. El cambio no es menor. Lo que antes daba “vergüenza” ahora es “eficiente”, y el “valor de marca” es sustituido por el “valor de encontrar el mejor precio”.

En la Argentina el nivel de participación de segundas marcas y marcas propias en las ventas aún es muy reducido en términos comparativos con otros mercados más maduros, como EE.UU. o Europa. Aún falta un nivel de penetración de la industria de consumo masivo en diálogo permanente con los diferentes canales comerciales para incorporar más categorías y profundizar en las ya existentes. Esto genera un desafío muy importante también hacia las primeras marcas, que deberán ser muy eficientes en el posicionamiento de precio frente a las opciones que tiene hoy el consumidor argentino frente a la góndola.

En los estudios y análisis sectoriales se observa que puré de tomates, conservas, pastas secas, aceites, arroz, mermeladas, harinas, yerbas, lavandinas y detergentes son las categorías que muestran un mayor nivel de penetración —en algunos casos de hasta un 20 % de participación— de las segundas marcas y marcas propias de las grandes cadenas. Entre estas últimas no hay una rivalidad intensa: no canibalizan por la ocupación de una mayor proporción de espacio en el changuito de supermercado frente a las opciones de las marcas líderes.

El crecimiento de las categorías donde las segundas marcas y las marcas de las cadenas son sólo el punto de partida para alcanzar una economía de escala, es decir, un mayor volumen de producción, que otorgue nivel de equilibrio a los fabricantes y a los supermercados.

¿Por qué decimos que las segundas marcas tienen mucho potencial? Porque todavía hay muchas categorías que pueden escalar en la mente del consumidor. Lo que antes le daba “pudor” hoy se exhibe con “orgullo”. “Compré tal producto a tal precio y tal primera marca me costaba tal otro”. Un radical cambio del discurso social del consumidor donde lo “simbólico” es superado por la “eficiencia”.

Clarín

“La base de la pirámide impulsa el consumo”

La base de la pirámide impulsa el consumo

Representa el 17% de los hogares argentinos (2,2 millones) y explica el 16% de la facturación del consumo masivo en el país: es la base de la pirámide, un segmento que está compuesto en un 40% por grupos de cinco o más integrantes, en el cual en ocho de cada 10 casas hay chicos y donde predomina el hecho de que es una sola persona la que aporta ingresos.

Federico Filipponi, director comercial de la firma, dice que la relevancia del sector tiene que ver con que hoy es casi un 20% de la población, que termina siendo responsable del 16% de la facturación del total de la canasta. “El otro punto es que hace tres años se podía pensar que este segmento se comportaba de manera similar al nivel bajo superior o el nivel medio bajo, pero lo que pasó en los últimos dos años es que se empezó a diferenciar. Por esto es necesario entenderlo en sí mismo”, destaca el especialista.

Las marcas propias de las cadenas, en tanto, no son de su preferencia. Es el grupo de hogares donde esas marcas pesan menos en comparación con los otros niveles socioeconómicos. Esto se explica por el hecho de que el discount no se destaca como canal de compra para este tipo de familias. Aun así, algunas categorías donde las marcas propias se destacan son papel higiénico, conservas (frutas y vegetales), leche líquida no saborizada, tomatados y pastas frescas.

Para Fernando Moiguer, especialista en estrategia de negocios y marcas, el macrismo se dio cuenta a tiempo de que o movía el consumo en la base de la pirámide o no tenía chance de que el motor arrancara. “Entonces, hizo una operación matemática perfecta para que en septiembre madurara una percepción en la base de que empezaba a haber dinero (esto tiene que ver con los subsidios, con créditos y parte de conchabo en construcción y obra pública)”, explica el consultor.

Conclusión: después de ocho cuatrimestres donde el consumo iba para atrás, la base de la pirámide arranca consumiendo (porque todo lo que le ingresa va a consumo). “Ahora, el resto de los sectores socioeconómicos dejó de caer, por eso hay una sensación de que arrancó el consumo. ¿Por qué no se ve tanto? Porque los que están empujando son precisamente los de la base de la pirámide”, opina Moiguer.

Facundo Aragón, líder de Industria de la consultora Nielsen, analiza que el crecimiento de la base de la pirámide es más visible en el consumo masivo porque se trata de un segmento que vuelca todo su ingreso allí, mientras que los sectores más altos tienen alternativas de inversión y las clases medias ahora tienen más acceso al crédito e invierten su dinero allí.

¿Qué sectores explican la recuperación de la base de la pirámide? Bebidas con alcohol, bebidas sin alcohol y cuidado personal, que revirtieron su tendencia negativa de 2016 y registraron variaciones positivas este año (ver infografía).

Aragón comenta que los factores que llevan a que estos productos se recuperen tienen que ver con que son aquellos de los cuales la gente puede prescindir más de su compra en tiempos de crisis, mientras que los alimentos no tanto. “Por eso, cuando llega la recuperación, también son los primeros en repuntar”, señala el especialista.

Según el estudio de Kantar Worldpanel, dentro de las bebidas sin alcohol, las categorías que cambiaron de signo en la base de la pirámide este año son gaseosas, jugos en polvo y aguas saborizadas. En bebidas con alcohol, hicieron lo mismo cervezas y vinos. Mientras que en cuidado personal, prácticamente todas las categorías registraron variación positiva este año.

En tanto, las marcas que lograron sumar más puntos de contacto con los hogares de menores recursos se caracterizan por tener un precio relativo por debajo de la categoría (en promedio, 20% para las 10 marcas con la mejor evolución de llegada en la base de la pirámide). En este listado se encuentran marcas económicas de vinos, segundas marcas de gaseosas y leches, entre otras.

La Nación

¿Cambiaron los argentinos sus valores a la hora de gastar?

El Gobierno ha insistido desde su primer día en que el verdadero cambio que necesita la Argentina es cultural. “Basta de que nos regalen el presente para robarnos el futuro.” Quizá sea esta expresión del presidente Macri la que mejor defina el sentido de ese cambio. En la sociedad contemporánea, el consumo es mucho más que productos y marcas. Detrás de su dinámica se esconden profundos significados. La gente vota todos los días. Las estadísticas “hablan”.

¿Cómo puede ser que “vuelen” las ventas de camiones, motos, inmuebles y autos (arriba del 30% anual en unidades); crezcan las de turismo (internacional, 19%; local, 15%), electrodomésticos y tecnología (15%) y construcción (10%), y no pase lo mismo en bienes básicos, como alimentos y ropa?

Estos dos últimos rubros crecen en septiembre, pero aún caen en el acumulado anual. Aquélla es “la pregunta” que desvela al empresariado y que ha logrado confundir a buena parte de la oposición.

La primera respuesta, que encaja a la perfección con el prejuicio de origen, es que “Macri gobierna para los ricos” y por eso crecen tanto los bienes que sólo ellos pueden comprar. Falso. Para empezar, “los ricos” no llegan a ser el 0,5% de la población. Y la clase alta representa el 5% de los hogares y el 2,8% de los ciudadanos. Difícilmente podría tener el apoyo y la confianza que quedaron de manifiesto en las recientes elecciones legislativas -más del 40% a nivel nacional- y que anticipaban las encuestas -62% de aprobación de la gestión y 61% de confianza en el rumbo del país para el mes de septiembre en la medición regular de contexto y clima de época que realizamos en Consultora W. Son los mejores indicadores desde mayo de 2016. Es también la primera vez en toda la gestión que se igualan los que dicen que ganan o mantienen poder adquisitivo (51%) versus los que pierden (49%), y que en las clases bajas la aprobación gubernamental supera a la desaprobación (48% vs. 41%)

Y en tercer lugar, podría argumentarse que autos y viajes al exterior son consumos de élite -lo que no es necesariamente cierto, dado que mínimamente la clase media alta también es parte de este consumo (se van a vender casi 900.000 unidades 0 km y serían unas 12 millones las salidas al exterior al concluir 2017)-, pero lo que seguro no puede afirmarse es que las ventas de motos o electrodomésticos estén impulsadas por los sectores de mayores ingresos. Motos es un bien característico de la clase media típica (ingreso promedio familiar mensual neto de $ 28.000) y la tecnología hoy es sumamente transversal.

¿Qué es entonces lo que está sucediendo? La nueva normalidad.

La gente cambió el chip en el invierno de 2016 con los aumentos de tarifas del gas. Fue en ese complejo y doloroso momento cuando comprendió que las cosas ya no serían como antes. Superado el cimbronazo, y no sin disgusto, el 80% reconocía a fines del año que las tarifas había que pagarlas y que la luz no podía tener el mismo valor que un café. Eso era una fantasía que se iba a cortar. Y se cortó.

Hubo que volver a hacer todas las cuentas. Se reconfiguró no sólo la estructura de gastos del hogar, sino también todo el proceso decisorio. “Antes compraba sin mirar, ahora me fijo en todo”. Este hallazgo que detectó el laboratorio de tendencias Almatrends junto al equipo de sociólogos en nuestras mediciones cualitativas sintetiza con precisión la esencia de la nueva normalidad. Sin dejar de ser quienes somos, nos estamos poniendo un poco más sajones y bastante menos latinos.

Ahora los argentinos están cuidando más sus gastos. Ya no convalidan cualquier precio. La suba del consumo de carne se explica porque sus precios crecieron sólo 15% en el último año, cuando la inflación estuvo en el 22%. Se enojan con las promociones no creíbles y demandan el “precio real”. Si ven una buena oportunidad, compran. Si no, no. Desafían a las empresas y a las marcas a repensar su ecuación “PxQ” (precios y cantidades). Ya el dinero no les quema en las manos, sino que analizan cuidadosamente cómo gastarlo.

Hoy pueden comprar dólares y lo hacen. Interrogados sobre qué harían si recuperaran el poder adquisitivo que se perdió el año pasado (7 puntos ), sólo el 13% dice que volvería a consumir como en la era K. El 25% afirma que mantendría el nuevo “modo austero” que implementó en 2016 y el 55% piensa que haría una mezcla. En algunas cosas se daría el gusto, y en otras seguiría siendo moderado. De hecho, eso es lo que está pasando hoy, cuando la economía se expande al 4%.

Tienen claro que va a haber que seguir pagando las tarifas y, habiendo procesado el shock inicial, se dan espacio para la reflexión y la autocrítica: “Volvimos a administrar, nos ordenamos un poco, porque estábamos todos malgastándola”, nos dijo uno de nuestros tantos entrevistados de clase media. Otro agregó: “Tomamos conciencia de que no se puede gastar tanto. Hay que armar un presupuesto y trabajar sobre eso”.

El ahorro volvió a entrar en la escena. Primero fue a la fuerza, ahora también hay deseo. Los créditos personales y prendarios crecen 70%; los hipotecarios, 57%. Parecería que para muchos estaría resultando una mejor ecuación acotar ciertos consumos cotidianos para acceder a otros de mayor valor y duración.

Se estaría comenzando a registrar el surgimiento de nuevos valores que naturalmente trascienden el consumo y modifican cuestiones estructurales de carácter social. Pasar del corto al largo plazo, del puro consumo al consumo equilibrado con el ahorro, y de todo presente a una articulación más sustentable de presente y futuro.

Si los datos hablan, el mensaje que están dejando es que, aunque no esté asegurado y sea un arduo proceso que recién comienza, el cambio cultural es posible.

La Nación


Autor

Emiliano Schwartz

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