Archive for the 'Tendencias' Category

“LOS TRES ANILLOS EN QUE LA GENTE AJUSTA SUS GASTOS”

Resultado de imagen para LOS TRES ANILLOS EN QUE LA GENTE AJUSTA SUS GASTOS

Pragmáticos y realistas, el 80% de ellos afirman que este es un momento de recorte de gastos. Y lo hacen con un patrón de conducta bastante claro: están ajustando bajo la lógica de los tres anillos.Pragmáticos y realistas, el 80% de ellos afirman que este es un momento de recorte de gastos. Y lo hacen con un patrón de conducta bastante claro: están ajustando bajo la lógica de los tres anillos.

Si miramos los números de la microeconomía, podemos diferenciar claramente esas conductas. La contracción de consumo es mucho mayor en todo aquello que puede postergarse o estirar su uso sin alterar de modo estructural las condiciones de vida (anillo 3). Hay reacomodamientos múltiples en lo que entienden necesario, pero ajustable (anillo 2). Y se procura preservar a como dé lugar lo que juzgan no solo necesario, sino también no ajustable o directamente intocable, salvo casos de fuerza mayor (anillo 1). Ceder allí tiene doble implicancia. Desde lo fáctico, una peor calidad de vida. Desde lo simbólico, poner en riesgo su posición en la estructura social.

En el anillo 3, el de lo “postergable”, se ubican consumos que están vinculados con el deseo. Fundamentalmente, bienes durables de alto valor o de valor intermedio. Varios de ellos crecieron a doble dígito durante todo 2017 y hasta abril de 2018, cuando comenzó la corrida cambiaria. Se apalancaron en dos pilares que hoy ya no están: crédito accesible y dólar barato. Los casos más nítidos son tres: inmuebles (cuyas ventas tuvieron una baja interanual del 25% en agosto); autos 0 km (-31,5% en septiembre), motos (-42% en septiembre) y electrodomésticos (-25% en agosto, según GFK). A este grupo pueden sumarse, aunque de manera más atenuada dado que son transacciones más reducidas, ropa, zapatos, carteras, muebles y artículos de ferretería, que en septiembre, según CAME, vieron caer sus ventas entre 10 y 12 por ciento.

En el anillo 2 se registran matices y hasta ciertas contradicciones propias de cualquier promedio, que nunca pueden explicar del todo la enorme variabilidad y multiplicidad de un gran cuerpo social plagado de heterogeneidades y fragmentaciones. No es lo mismo alguien que vive solo o en pareja que una familia con tres hijos. Tampoco quien paga alquiler que aquel que es dueño de su vivienda. Y, por supuesto, las clases sociales y el poder adquisitivo alteran sustancialmente la tensión “necesario/ajustable”.

El primer caso bien concreto que podemos ubicar en el anillo 2 es el de los combustibles. En el último dato publicado, de julio, las ventas generales no solo no caían, sino que creían 0,5% frente a julio del año pasado. Lo que sí se está modificando de manera acelerada es el tipo de combustible que cargan los consumidores. La transferencia es lineal: cae 6,6% la nafta premium, sube 6,6% la nafta súper.

Algo similar está sucediendo con el consumo más relevante para nuestra sociedad: los alimentos. En promedio, los argentinos destinan el 22,5% de sus ingresos a la compra de alimentos, bebidas y productos de cosmética y limpieza. En los hogares de clase baja ese valor asciende al 50 por ciento.

Aquí la complejidad es tal que requiere una mirada más aguda. De acuerdo con los datos de Kantar Worldpanel, que monitorea mensualmente 5500 hogares en todo el país, de todas las clases sociales y abarcando todos los tipos de puntos de venta -tanto formales como informales-, puede apreciarse que en el acumulado anual, hasta agosto, claramente “la comida” está resistiendo mucho mejor la recesión: el consumo está en el mismo nivel que el año anterior.

Acotada la aspiradora de poder de compra que implicaban los bienes durables fuertemente tentadores, aquello que por naturaleza es más inelástico (comer hay que comer) sufre menos. Si analizamos los datos de los últimos meses, son, como era de prever, negativos. Pero no están en valores de doble dígito como los bienes durables: junio, -2%; julio, -3%; agosto, -2%.

Del mismo modo, la consultora Scentia, que registra la dinámica de ventas en las principales cadenas de supermercados de todo el país, muestra para el acumulado anual un crecimiento de 1% y caídas moderadas para los últimos tres meses: junio, -2,3%; julio, -0,9%; agosto, -0,6%.

Tanto las proyecciones que desarrollamos en Consultora W como las de Kantar y las de Scentia prevén caídas más significativas entre septiembre y diciembre. El acumulado anual se ubicaría entre -2% y -3 %.

DISPERSIÓN

Ahora bien, esto es a nivel general, bajo un análisis de carácter agregado y tomando los promedios. Las situaciones particulares muestran una enorme dispersión de comportamientos fuertemente influenciadas por dos factores: precios -estrategias de las empresas para el traslado de la devaluación- y poder adquisitivo -clase social-.

A modo de ejemplo, si tomamos los datos de Kantar del trimestre mayo, junio, julio -pleno impacto de la devaluación-, podemos ver que mientras gaseosas cae 8%, típica reacción de los argentinos frente a lo que consideran una crisis, cervezas subió 14% y aperitivos, 5 por ciento.

Es extraño, sin embargo, que el consumo de yerba caiga un 8%, cuando suele crecer en contextos recesivos, mientras en simultáneo sube el de quesos al peso, un 6%, y el de snacks, 10%, algo que muchos podrían considerar “prescindible”. Suben las ventas de suavizantes para la ropa, 9%, mientras caen las de jabones para lavar la ropa, -8%.

Contradicciones y paradojas como estas hay muchas en el mercado de hoy. La suba del precio del dólar superior al 100% en el año, y especialmente el salto de $30 a $40 en pocos días, fue como haber pateado un hormiguero.

CUADRO COMPLEJO

¿Hay alguna homogeneidad en un mercado donde sobreabunda la heterogeneidad? Sí: dos. La primera es que en los alimentos está sucediendo lo mismo que en los combustibles: las primeras marcas caen 7% en los últimos tres meses, mientras que las marcas propias de los supermercados crecen 3% y las terceras marcas suben 6%.

La segunda es que los hogares de clase alta, clase media alta e incluso los de clase media baja se las están arreglando de algún modo para sostener su nivel de consumo. En los hogares de clase baja superior -que no están bajo la línea de la pobreza- es donde la caída es mayor.

Finalmente el anillo 1 agrupa a todo aquello que “no se puede tocar”. Para una sociedad con un fuerte imaginario de clase media, donde el 45% lo es, pero el 80% cree serlo, integran este grupo, por decisión, la educación, la conectividad (parque de celulares estable) y la carne (el consumo sube 2%). A lo que ahora hay que sumar, por obligación, la luz y el gas.

Como puede apreciarse, el cuadro de situación es mucho más complejo y tiene muchas más aristas que la simplificación “no se vende nada” o “cae todo”. Este es un tiempo de precisión, no de trazo grueso.

¿Qué espera la gente de las marcas y las empresas en estas circunstancias? Comprensión y empatía. Que entiendan su situación actual y que la sepan acompañar en este momento difícil. ¿Cómo? Brindándole dos cosas: utilidad y claridad. Propuestas concretas que le permitan optimizar su acotado poder adquisitivo, dichas con mensajes simples y contundentes, que la ayuden a encontrarlas en medio del ruido y de la confusión.

Quienes mejor lo logren hacer es altamente probable que sean premiados con su preferencia, traducible en rentabilidad, cuando las cosas mejoren. Partido en juego. Final abierto.

CUESTIÓN DE PRIORIDADES

Primer anillo: intocables

  • Entre los gastos que los consumidores argentinos no están dispuestos a sacrificar, el primero que sobresale, obviamente, son los alimentos en general, en particular la carne.
  • Igual de importantes (y poco elásticos) son los fondos que se destinan a la educación y a la conectividad (el parque de celulares permanece estable a pesar de la crisis).
  • Entre los gastos “intocables” también se cuentan los servicios públicos, a pesar de los fuertes aumentos en las tarifas de luz y gas, lo que implica un redireccionamiento de los presupuestos de las familias.

Segundo anillo: necesarios/ajustables

  • Los combustibles representan un ejemplo de cómo la gente busca recortar gastos sin resignar por completo sus consumos y reemplaza la nafta premium por la súper.
  • Algo parecido ocurre en la categoría de alimentos, con el crecimiento de las llamadas segundas marcas y las marcas propias de los supermercados.

Tercer anillo: postergables

  • En esta categoría se encuentran los gastos vinculados con el deseo y los bienes durables de alto valor o valor intermedio.
  • En la lista hay que incluir rubros que tuvieron una gran performance en los últimos años, como inmuebles, autos, motos y electrodomésticos.
  • En la mayoría de los casos, su desempeño está muy ligado al dólar barato y a la posibilidad de acceder al crédito. Ambas variables se hicieron difíciles de alcanzar con la devaluación y las alzas de precios.

La Nación

Anuncios

“Cambio de hábitos: las ventas on line crecen cinco veces más rápido que las presenciales”

La predisposición creciente de los consumidores a adoptar cada vez más tecnología, a la hora de hacer sus compras, está gestando cambios acelerados en el consumo masivo. Un estudio reciente de la consultora Nielsen sobre comercio electrónico en 30 países, entre ellos la Argentina, encontró que las ventas en línea de los productos que se compran en los supermercados crecen cinco veces más rápido que las ventas presenciales de este mismo tipo de productos.

Así, para el 2020, el comercio electrónico mundial  tendrá -en este rubro- un valor de más de US$ 400.000 millones , de los cuales US$ 68.708 millones provendrán de la región latinoamericana. En esta proyección, las compras por la web abarcarán entre el 10% y el 12% de participación del mercado, según Nielsen.

En la Argentina, “el canal on line está en pleno desarrollo. Por eso, viene creciendo al 97,6% en el último año ya que parte de valores muy bajos”, cuenta Maximiliano Narducci, account manager de Nielsen Argentina. El monto de las ventas de los supermercados on line fue de $1.082.780.402 en el último año.

“Hoy la venta on line en supermercados, representa el 1,9% en los meses en los que se realizan eventos importantes como “Cibermonday” o el “Blackfriday”. De otro modo, la media es del 1% de las ventas, es decir, representa la venta de la mejor boca que tiene cada cadena. “Por eso hoy el sector le está prestando mucha atención y está poniendo muchas fichas al desarrollo del canal”, según el analista.

Hoy las ventas más fuertes on line son las de Coto y Jumbo. Carrefour, que vende (on line) sólo productos “non food”  y electrodomésticos, tiene planes para incorporar otro tipo de  productos a su canal de e commerce. Otro desarrollo importante es el “pick up” en la tienda, que está potenciando Walmart. Y Disco, la marcar de Cencosud,  tiene un servicio similar que se llama “Disco al auto”. “Lo cierto es que todas las cadenas están pensando en incursionar en alianzas, con firmas de delivery como Mercadoni, Glovo o Rappi”, señaló Narducci.

De todas maneras, hoy -para todas las cadenas- todavía sigue teniendo mucho peso, la venta de electrodomésticos, en especial durante este año debido al Mundial. De acuerdo con el estudio global de Nielsen, el 53% de los argentinos busca información del producto antes de comprar.

Otra tendencia que está en crecimiento, según Nielsen es el consumo en establecimientos con productos preparados listos para el camino (grab-and-go), los restaurantes de comida rápida y los negocios de comida callejera. Cerca de la mitad de los argentinos participantes de la encuesta,  visitaron una tienda de comida rápida en los últimos seis meses (42% vs. 51% de Latinoamérica y 57% global).

Clarín

“El consumo masivo acumuló su tercera caída consecutiva y se prevé un cierre negativo de 2% para finales de 2018”

El consumo masivo acumuló su tercera caída consecutiva y se prevé un cierre negativo de 2% para finales de 2018

El consumo masivo mostró su tercer mes de caída consecutiva y cada vez más pronunciada. Fue de 3% en julio en su comparación con julio de 2017, luego de que se retrajera 2% en junio y 1% en mayo, cuando este indicador comenzó a mostrar curva descendente. De este modo, el consumo para el cierre de 2018 será negativo,en una banda que irá del 1% al 2%, en la perspectiva más pesimista.

Así lo determinó el nuevo Consumer Thermometer, de Kantar Worldpanel en donde se expresó que, en paralelo a la caída en volumen, los aumentos de precios se intensifican y llegan al 27% respecto a julio del año pasado, cuando en junio la variación interanual había sido de un 25 por ciento.

“Este escenario valida nuestra proyección para el cierre de año, donde el consumo masivo no será ajeno al contexto país y cerrará un segundo semestre con una baja similar a la de julio; así 2018 caerá entre un 1% y un 2% y será el tercer año consecutivo con signo negativo”, afirmó Federico Filipponi, director Comercial de Kantar Worldpanel, mediante un comunicado.

En el acumulado de los meses que van de mayo a julio todos los sectores pierden volumen, excepto cuidado personal. Se acelera, además, la caída de primeras marcas, y únicamente las propias de las cadenas y especialmente las low Price o debajo precio, muestran avances en volumen.

En términos de niveles socioeconómicos se mantiene el quiebre en la pirámide social, niveles altos y medios todavía sostienen valores positivos con respecto a 2017, mientras que en los niveles bajos se acentúa la caída.

“La primera reacción de los hogares en marzo fue espaciar las compras, pero los datos de julio muestran que ahora directamente abandonan productos: en los últimos tres meses el 57% de las categorías perdió compradores respecto del año anterior, algo que se acentuó especialmente en junio (74%) y julio (71%)”, detalló Filipponi.

Iprofesional

“Compras por adelantado, viajes y servicios: cómo la inflación cambió este año los hábitos de consumo”

Con la suba de los precios, los consumidores asumieron una actitud más cuidada a la hora de comprar en supermercados, elegir las marcas, viajar, entre otras cosas.

Por la inflación y cierta incertidumbre en el plano económico, los consumidores modificaron este año algunos de sus hábitos, según los especialistas. Esos cambios están orientados por una actitud más cuidada hacia el uso del dinero que derivó en compras menores al momento de ir al supermercado, recortes en el uso de servicios, la selección de marcas mirando el precio y el acortamiento de los viajes.

“En 2018 hay dos años distintos: uno antes de abril y otro después. Los datos de cuentas nacionales muestran que en el primer trimestre el consumo privado creció. Pero con un cambio tan fuerte por el tipo de cambio genera cautela y hay que esperar a que se acomoden los precios relativos”, analizó Matías Boils Wilson, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio.

También planteó que existe una contradicción entre la suba en las ventas de supermercados y la baja de la actividad económica. Según los últimos datos del Indec, la actividad económica tuvo su mayor caída del año en junio, con una contracción interanual del 6,7%. Pero en el caso de la actividad en los centros de compras, se percibió en el mismo período una suba del 7,3% en ventas a precios constantes.

En este sentido, los especialistas enumeraron distintas tendencias que parecen convertirse en nuevas costumbres.

Comprar bienes durables por adelantado

Bolis Wilson explicó que una de las tendencias que se observó a lo largo de este año, principalmente desde la corrida cambiaria de abril, es la compra de bienes durables. “Es una forma de protegerse contra la inflación. Por ejemplo, comprar autos o heladeras. Se adelanta el consumo porque sabes que dura muchos años y ante la incertidumbre no sabes cuánto va a salir en un par de meses. Y si no sabes bien en qué ahorrar, pones tus inversiones en bienes durables”, dijo.

Consumidores inteligentes

Según los especialistas, se presta mayor atención al factor precio, incluso antes de ir a comprar. “La gente cuando tiene un mayor ingreso o está más tranquila económicamente, no busca tanto y compra sin fijarse en el detalle. Ahora, la búsqueda se hace primero online, que permite ver el costo antes y no requiere ir al lugar”, contó Bolis Wilson.

El presidente de la Asociación de Supermercados Unidos, Juan Vasco Martínez, dijo que hay un consumidor más inteligente que sigue “la ruta de las promociones”. También contó que hay un leve crecimiento de los medios electrónicos de pago. “Pero se da un fenómeno que depende de la estructura social. En la base de la pirámide, por ejemplo, hay más tendencia a usar el efectivo”, añadió Martínez.

Descuentos y segundas marcas

Fernando Moiguer, experto en estrategia de negocios, sostuvo que las marcas que más atraen a los consumidores son aquellas que logran cercanía por promociones o descuentos en días y horarios determinados y fomentan los productos propios. “Aparece cada vez más la propaganda de las marcas B. Las compañías han desarrollado marketing de las segundas marcas y la brecha con las primeras se achica. Entonces, mantienen el precio de la marca B, pero le agregan valores de marca A”, sostuvo.

Para Vasco Martínez, este año es atípico. “Los primeros meses hubo un incremento en volumen de marcas de bajo precios y eso representarán en el total del consumo alrededor del 20%”, aclaró. “La estrategia del negocio es fidelizar clientes, con promociones más o menos constantes para evitar que haya una migración hacia lugares más baratos”, explicó. Sin embargo, destacó que “el consumidor argentino toma decisiones con relación a las marcas. Antes dabacierta vergüenza llevar una marca del supermercado porque había una presunción de menor calidad. Eso se superó  por el factor precio, aunque todavía no es una explosión”, explicó.

Compras cuidadas, pero no restringidas

Fernando Moiguer dijo que el rasgo central es que los consumidores entraron en “modo restricción”, lo cual no significa limitar el consumo a cero. “La gente tiene una velocidad de adecuación muy fuerte a estos contextos. Pero ahora las marcas deben dar mayores condiciones para que la gente compre”, afirmó.

Moiguer sostuvo que, si bien es más cuidado el consumo, se deja lugar a lo que él llama “la pequeña indulgencia”, es decir, bienes que pasaron a ser “premios”, pero que igual se compran, como es el caso de los vinos. “No es que no se quiere consumir, sino que se retrae el consumo y se da un pequeño espacio para comprar pequeños gustos”, dijo.

Prepagas, celulares y TV, con planes más económicos

“Los ingresos de los hogares perdieron en promedio un 5% de poder adquisitivo y la intención de disminuir el ticket promedio acelera la racionalización de los precios, es decir, cuánto se usa y cuánto se paga por los bienes y servicios. Así, lo prescindible se quita y lo imprescindible se evalúa con algún sustituto mejor y más barato”, manifestó Damian Di Pace, director de la consultora Focus Market.

“En una primera etapa del año, se percibió un incremento de costo de servicios, que no tienen sustitutos, sin embargo, en el privado hay algunos comportamientos distintos”, contó Di Pace. Por ejemplo, la baja en los planes de telefonía celular o prepagas hacia opciones más accesibles. Al igual que, en el caso de la televisión, con la aparición de Netflix y el acceso a Internet, los servicios de cable se volvieron “prescindibles”.

Más turismo local y menos compras en el exterior

El turismo es otro sector que percibió una tendencia receptiva. Ya no se ven las fotos de grandes compras en los shoppings chilenos, sino que las vacaciones o escapadas se hacen dentro del país. Según el Observatorio Económico de Agencias de Viajes de Argentina, entre enero y mayo de 2017 y de 2018 los pasajeros transportados en vuelos de cabotaje aumentaron 7% interanual, mientras que los de vuelos internacionales cayeron 4%.

“La reducción en la cantidad de pasajeros de vuelos internacionales en junio, sumado al aumento del tipo de cambio, constituyen indicios que permiten vislumbrar una caída en la cantidad de argentinos viajando al exterior”, consignó el documento.

De hecho, los centros de esquí y la conectividad aérea local fueron los grandes ganadores de esta temporada de invierno 2018, si bien los costos para vacacionar en la Argentina aumentaron entre un 20% y un 25% en relación al año anterior, producto de la inflación y la devaluación, según un relevamiento que la Cámara Argentina de Turismo (CAT) hizo en conjunto con la Federación de Cámaras provinciales de turismo.

De la premium a súper

En lo que va del año, el combustible aumentó en ocho ocasiones. La nafta súper tuvo una variación acumulada del 25%, mientras que el segmento premium subió alrededor del 30%. Desde el 20 de agosto (el último aumento), el precio de la nafta súper por litro en la ciudad de Buenos Aires vale $29,60; el de la Infinia (premium) $35,65; el de la Diesel 500, $25,94, y el de la Infinia Diesel, de $31,19.

Los aumentos vienen de la mano de un cambio de consumo hacia opciones más accesibles. Según el último informe de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha), se observó en los últimos meses una retracción en el consumo de nafta premium. “Debido que, por la diferencia de precios, parte del público (el de las nafas premium) estaría retornando nuevamente a la nafta súper”, informaron.

Según Cecha, la venta total de combustibles líquidos al público arrojó un aumento en el consumo general del 2,13% entre mayo y junio de este año, pero se observó una retracción del 2,95% en las ventas de nafta premium.

La Nación

“Austeras, ahorrativas, atentas y prudentes: radiografía del perfil de las consumidoras argentinas en el hogar”

Ellas cumplen funciones de jefas de familia en el 48% de los hogares del país, ganan un 27% menos que los hombres y la desocupación las afecta más (Getty)

Cambiaron, y mucho, los roles en el reparto de las tareas domésticas y en la crianza de los hijos. Pese a todo, e incluso al tiempo que le tironean a la jornada laboral, todavía en la mayoría de los hogares las mujeres siguen siendo las administradoras de las compras familiares. Para el caso argentino, ellas cumplen funciones de jefas de familia en el 48% de los hogares del país, y ganan un 27% menos que los hombres y la desocupación las afecta más, según datos provistos y analizados por el INDEC y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.

Hoy, en tiempos de turbulencia económica y en el marco de un combo de variables delicadas (“devaluación más inflación”), ellas asumen el control de sus “mini economías”, las hogareñas: es por eso que buscan y comparan precios, están dispuestas a cambiar de marcas, invierten más tiempo en la elección de productos y priorizan la compra de lo necesario.

Hace rato que el consumidor de clase media argentino, sin distinción de género, viene acumulando experiencia en compras racionales con el ojo puesto en los precios y las promociones. Sucede que ahora ese perfil cuidadoso y precavido se está “recalculando”, algo que las mujeres conocen muy bien, porque necesita blindarse para hacer frente al aumento del dólar, la inflación que no cesa, la suba de las tarifas de servicios públicos y la preocupación por el empleo. El consumidor de hoy tiene un perfil austero recargado, coinciden los expertos en tendencias de consumo consultados por Infobae.

En la visión de Guillermo Oliveto, presidente y fundador de la consultora W, el modo austero –que marcó el gran cambio de paradigma entre el consumo de los últimos dos años y medio y la década pasada–, se está potenciando. “Los consumidores están más cautelosos que nunca y eligen muy bien qué hacer con su dinero, porque no les alcanza o bien porque derrochar se volvió un disvalor. Hoy los consumidores son pragmáticos al 100% y carecen de prejuicios”, resumió ante la consulta de Infobae.

Son tiempos en los que asoman fantasmas conocidos: el miedo a los vaivenes en el trabajo, a perder los ahorros o a recurrir a ellos; a tener que abandonar cuestiones ligadas a la educación y al estatus. Ante este panorama, el bolsillo es cada vez más protagonista. “Las clases medias transitan un proceso de revaluación constante entre lo imprescindible y lo prescindible: qué consumir y qué no; qué mantener, alternar o reemplazar. En los niveles medios altos, que parecían resguardados de la crisis, la fuerte escalada del dólar está replanteando viajes o la construcción de una nueva casa, entre otros proyectos”, señaló a Infobae la directora de la consultora Trendsity, Mariela Mociulsky.

Infieles con marcas y lugares de venta

¿Qué significa ser un consumidor austero y recargado? Ser muy prudente y minucioso ante una variable determinante en la ecuación final: el precio. Este consumidor, afirman los especialistas, entiende que las significativas diferencias y la falta de transparencia de precios caracterizan esta época. Por eso, su mayor habilidad es buscar y evaluar opciones en un universo en el que conviven las compras por cercanía, autoservicios, supermercados de descuento, ferias barriales, mayoristas, distribuidores; la revalorización de lo usado, las compras de productos sueltos y lo que más convenga en cada caso.

“El consumidor –agregó Mociulsky– sabe que deberá continuar sacrificando tiempo y esfuerzo para poder informarse y comparar”. En las últimas semanas, la recordada frase de Lita de Lázzari “caminen, chicas, caminen” volvió a cobrar fuerza cuando el Presidente de la Nación recomendó “caminar” para conseguir mejores precios. Es que con la inflación se agrandaron las brechas que se pueden llegar a pagar de más en productos cotidianos.

“Todos somos consumidores afectados por presupuestos cada vez más reducidos”, apuntó Diego Gizzi, gerente en Nielsen Argentina. Y agregó: “Las compras se restringen sin fidelidad definida en marcas ni en canales de venta y, además, los consumidores están descreídos respecto a los continuos estímulos de las promociones y los descuentos”.

En esa optimización de bolsillos flacos, se van probando opciones que hagan rendir el ticket final. El mensaje de los consumidores es claro: quieren conveniencia y sacar el mayor provecho a su presupuesto disponible. En ese escenario, el formato mayorista, subrayó Gizzi, “está jugando un fuerte partido en el que se destaca la creciente aceptación de sus marcas propias”. “Los alimentos son los productos más desarrollados y cada día aparecen nuevas categorías en limpieza y tocador”, indicó.

Del stockeo a la reposición diaria

Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, explicó que una clara muestra del cambio de comportamiento del consumidor es “que pasó de la búsqueda de stockeo y compra por volumen al mejor precio de promoción en la reposición diaria. Sucede que el gasto post devaluación es una misión de todos los días, es el desafío de administrar lo necesario frente a lo postergable o deseable”.

Un reciente análisis realizado por Kantar WorldPanel también muestra que la forma en la que los hogares argentinos realizan el ajuste en el consumo cambió en relación a crisis anteriores. “Compran con menor frecuencia –menos veces– algunas categorías y, en otras, siguen cambiando a marcas más económicas, en contraposición a llevarse envases más chicos sin resignar marca como sucedía en el pasado”, detalló Federico Filipponi, director comercial de la consultora especializada.

“El 60% de las categorías de la canasta de consumo masivo –precisó– perdieron frecuencia de compra en el segundo trimestre del año, y las marcas de bajo precio son las únicas que están creciendo en volumen”.

¿Qué recorta la clase media?

Las crisis implican una reorganización de prioridades y valores. Según analiza Mociulsky, “los imprescindibles son los productos de la canasta básica de alimentos, higiene y limpieza, y también servicios básicos como la conexión a internet, en el caso de la clase media, que es percibido como esencial para el intercambio social, la inclusión y la logística cotidiana”.

Los imprescindibles son los productos de la canasta básica de alimentos, higiene y limpieza, y también servicios básicos como la conexión a internet

¿Qué pasa con la educación y la medicina privada cuyas cuotas no paran de aumentar?, preguntó Infobae. La directora de Trendsity respondió: “Salud y educación son prioridades en el presupuesto familiar argentino que se defienden hasta último momento. Si se ha pasado de la educación o salud pública al ámbito privado –entendido como vehículo de progreso y control social– se busca no ‘retroceder’ y se evalúan colegios y coberturas de salud con costos más bajos”.

De acuerdo al análisis de Di Pace, de Focus Market, la clase media recorta su presupuesto “en servicios privados como por ejemplo el plan de telefonía celular, prepagas, seguro del auto, entre otros”. En este sentido, destacó que “las empresas aprovechan para favorecerse con la migración de clientes a través de promociones de nuevos clientes en telefonía celular, TV por cable, prepagas, gimnasios, con descuentos por seis meses. El precio manda”.

¿Recortan el gimnasio, terapia, peluquería, salidas? Gizzi, de Nielsen Argentina, recordó que en crisis económicas anteriores esos gastos se recortaban de “cuajo”. “Pero hoy, si bien ha bajado su uso, muchos consumidores tratan de sostenerlos a partir de la racionalización del consumo de la canasta básica que permita algo de excedente para complacencias personales, alineadas con las tendencias de cuidado personal, belleza, alimentación natural”, enumeró.

¿Y las vacaciones? Oliveto, de la consultora W, consideró que hoy en muchos hogares están en stand by. “Viajes, al igual que autos e inmuebles, están haciendo sus cuentas, están recalculando, como todos los sectores de la economía”, recordó. Por su parte, Gizzi planteó que “todos, finalmente, tendrán que adaptarse al momento difícil y habrá oferentes y demandantes de distintas escalas”.

Infobae

 

Consumidores poscorrida: pragmáticos y algún “permitido”

En los primeros cinco meses del año tuvo una caída interanual de 0,5%

El 70% de los argentinos afirman que ya se sienten en la economía cotidiana los impactos de la devaluación y la suba de la tasa de interés. Afirman, del mismo modo, que están preocupados por la actual situación económica. Dicen que “la calle está más fría” y el 65% asumen que este año perderá poder adquisitivo contra la inflación. Para el 90%, en este último mes tuvimos una crisis. Hay decepción, preocupación y angustia por el momento que acabamos de vivir. Sin embargo, el 67% mantienen el optimismo. Creen que saldremos de esta crisis como lo hemos hecho en tantos otros casos. La gran mayoría piensan que llevará algún tiempo, pero confían en que sucederá.

La sociedad está asustada, perdida y aturdida. El 54% cree que todavía faltan momentos difíciles por cruzar. En el camino sienten que dejaron dosis de entusiasmo y que su sentir fue, en parte, dominado por la apatía y el desgano. Pero no por ello pierden la fe. El 60% continúa pensando que el país tiene una buena oportunidad de acá a 2030, y el 53%, que podemos crecer 20 años si hacemos las cosas bien. En el presente, realismo. A futuro, deseo.

El consumo siguió sin repuntar en mayo

Las percepciones que relevamos en nuestra última medición poscorrida cambiaria, entre el 14 y el 31 de mayo, coinciden con el consenso de economistas y bancos. Luego de haber crecido un 3,5% en el primer trimestre, prevén que la economía tendrá tasas de expansión mucho más moderadas: +1,6%, +0,9% y +0,6%, en los próximos tres trimestres de 2018, comparados con el mismo período del año anterior. Si se compara cada trimestre con el inmediatamente anterior, habrá caída. Y, como lo afirmaba ayer en LA NACION el economista Marcos Buscaglia, atravesaremos en lo que queda del año, técnicamente, la quinta recesión en una década (2009, 2012, 2014, 2016 y 2018). Concluiríamos el año con un crecimiento promedio anual del 1,7%, pero con una clara tendencia declinante en los meses por venir.

También el consenso de economistas cree, como la gente, que en 2019 la situación será diferente. Ven un PBI que cambia de tendencia en el primer trimestre del año próximo y que crece a tasas del 3% anual cuando llegue el momento de votar. (fuente: Latinfocus Consensus Forecast, informe de junio 2018).

¿Cómo se ajustarán los patrones de consumo al nuevo contexto y qué impacto tendrán estos cambios sobre los mercados?

Conciencia del gasto

El realismo presente se traduce en conductas fuertemente pragmáticas al momento de comprar. “Antes no teníamos ni idea. Ahora aprendimos a mirar precios y no tanto marcas”, afirman ciudadanos de clase baja en nuestros relevamientos cualitativos. “Creo que aprendimos a gastar un poco mejor. Tomar conciencia de que no se puede gastar tanto. Hay que armar un presupuesto y trabajar sobre eso”, confirman otros de clase media baja. “Recuperamos la corrección y volvimos a administrar. Nos ordenamos un poco”, adhieren los de clase media alta. “Los lujos son más espaciados. Ahora, antes de comprar un salmón lo pensás diez veces”, concluyen integrantes de la clase alta.

Como puede apreciarse, una conducta transversal a todas las clases sociales e ingresos y que deja de lado los prejuicios buscando optimizar el poder de compra al máximo.

El juego se abre. Los consumidores pragmáticos están dispuestos a probar nuevas marcas, nuevos lugares de compra, nuevos productos, y a evaluar sus alternativas bajo un nuevo prisma que contempla la llegada de meses más complejos para sus bolsillos.

Ese pragmatismo y la búsqueda permanente de orden en las cuentas hogareñas han recuperado el ahorro como un mandato de época. Hoy el derroche es un “disvalor”, como lo reflejan estos conceptos de los encuestados: “Antes prendíamos la calefacción y dejábamos la ventana abierta. Eso ya no va”. “Les dije a mis hijos: en casa, con pullover. Y punto”. “Pusimos todo led y ventanas doble vidrio. ¿Aire acondicionado? Sí, bajo consumo”. “Me compré un lavarropas inverter, de los que ahorran. Costaba $3000 más, pero con lo que ahorrás vale la pena. En vez de $10.000 por uno común pagué $13.000 y en cuotas”.

La disrupción que implicó pasar a pagar lo que durante 12 años fue casi gratis, luz, gas y agua, le cambió la cabeza a la gente. Hoy “hay que ahorrar”. Para pagar lo que hay y habrá que pagar. Para sobrellevar los vaivenes de la economía. Y para darse algunos gustos que valen la pena. Lo que inicialmente, en 2016, hicieron las tarifas y la posibilidad de volver a comprar dólares, en 2017 lo completaron los créditos hipotecarios y personales.

El ahorro como nuevo valor de época y el pragmatismo como conducta creciente se retroalimentan. Para poder ahorrar, hay que elegir de manera inteligente, con información, cautela y prudencia. “Yo ya lo tengo organizado, los sábados agarro la moto y me hago toda la recorrida”.

Austeros recargados

Si hasta ahora veníamos en “modo austero”, ahora vamos a “modo austero recargado”. Es bajo esta lógica que habrá que pensar el consumo que viene en lo que queda de 2018 hasta que la economía comience a dar señales de recuperación, lo que, si es como se prevé, sucedería en el primer trimestre del año próximo y se comenzaría a sentir en la calle durante el segundo y el tercero.

Cuando les preguntamos a los argentinos en mayo qué harían si en el futuro próximo tuvieran más poder adquisitivo, solo un 6% dijeron que volverían a comprar como lo hacían en el kirchnerismo, el 28% dijeron que mantendrían la conducta de restricción extrema que aplicaron en 2016 y la gran mayoría, el 57%, que harían una mezcla: en algunas cosas se cuidarían y en otras se darían un gusto. El resto no sabe.

Este es el espacio que tienen, en medio del ahorro y el pragmatismo, los “permitidos”. Permisos, gustos, “pequeños lujos”, disfrute, que durante los últimos dos años estuvieron concentrados en los bienes durables y el turismo. Todos mercados que crecían a doble dígito. Apalancados en un deseo que se transformaba en acceso a partir del retorno del crédito y de un dólar más barato. Habrá que ver ahora, con un dólar que ya no vale ni $17 ni $20, sino $28, y una tasa de interés que supera los 40 puntos, cómo vuelve a recalibrarse esa tensión y disputa por los recursos entre el consumo de corto plazo y el de largo plazo.

¿Se viajará menos? ¿Cuánto menos? ¿Ganará fuerza el turismo interno? ¿Desaparece todo el crédito hipotecario y el mercado de real estate regresa a ser meramente una reserva de valor para los inversores, o una vez que se estabilicen las variables el mercado se reorganiza y vuelve a generar oferta para una demanda que espera ansiosamente hacer otra vez sus cuentas y ver si llega al sueño de la casa propia? ¿Se abre una oportunidad estratégica para los electrodomésticos de consumo eficiente? Los que sigan viajando al exterior ¿harán sus cálculos y comprarán menos ropa y tecnología que antes? ¿Se abrirán nuevas oportunidades en territorios que ganarán dinámica a partir del crecimiento de sus exportaciones, como las economías regionales, el campo y ciertos sectores industriales, ahora con precios más competitivos y costos más bajos?

¿Cuánto caerá el poder adquisitivo? ¿Qué pasará con el empleo? ¿Qué sectores del consumo se verán más afectados?

Interrogantes múltiples que irán ganando la agenda a medida que las variables financieras se estabilicen. Las respuestas, por ahora, están en plena construcción.

Guillermo Oliveto – La Nación

“Carrefour y Walmart: sus planes de beneficios y promociones para enfrentar la economía en recesión y caída del poder de compra”

“El segundo semestre será mucho más difícil“, afirmó Dante Sica. Así, el flamante ministro de Producción advirtió sobre el pobre desempeño que tendrá la economía para lo que resta del año.

Sus palabras no causaron sorpresa en el mundo empresario, que ya descuenta que la recesión se instalará como uno de los efectos nocivos de la crisis cambiaria y la fuerte devaluación de los últimos meses.

Más aun, entre los ejecutivos vinculados al supermercadismo. Este sector viene golpeado desde hace al menos dos años, con filiales locales de grandes cadenas internacionales que presentan números en rojo y están siendo sostenidas por aportes millonarios de sus casas matrices.

La crisis de Carrefour no resulta indiferente para el resto de los actores de esta rama de actividad, que observa cómo la cadena de origen francés está buscando por todos los medios sostener su negocio en la Argentina.

De hecho, ya inició su plan de achicamiento, debe modificar su estrategia,cerrar locales y despedir personal para adecuar su estructura a una realidad signada por la fuerte caída en ventas que se refleja en balances deficitarios.

El desembarco de un CEO francés no es casual. Llegó al país con una receta para aplicar: modificar la filial local para adaptarla a los tiempos que corren.

Por cierto, no es una tarea fácil, si se tiene en cuenta los más de 18.000 empleados y las casi 600 sucursales en diferentes formatos que gestiona la cadena en Argentina.

La firma posee una estructura considerada “enorme” para un formato queviene perdiendo participación frente a otro tipo de establecimientos.

Según un informe de Kantar Worldpannel, los hipermercados pasaron del tener el 15,5% del share al 13,5%, en detrimento de los mayoristas, almacenes y cadenas exprés.

El futuro inmediato no parece ser muy diferente para el resto de las cadenas.

En este sentido, el último informe del INDEC mostró en las ventas de supermercados e hipermercados una caída de 2,1% en abril respecto del mismo mes del 2017.

Las consultoras privadas advierten que para este segundo semestre la comercialización en estos espacios se mantendrá, a precios constantes, en terreno negativo.

Es decir, se repetirá la foto del año pasado, cuando datos oficiales dieron cuenta de un descenso en mayo, junio, julio y septiembre, una tenue suba en agosto y noviembre y un diciembre neutro.

En el comparativo del primer cuatrimestre 2018 respecto al 2017 no hubo casi diferencias en el porcentaje de ventas a precios constantes ($86.878 M versus $86.198 M respectivamente).

La reducción del empleo es uno de los efectos adversos de actual panorama, signado por la baja de consumo y la pérdida de poder adquisitivo.

Según INDEC, en abril se perdieron casi 6.000 puestos de trabajo respecto al mismo mes 2017, entre gerentes, supervisores, cajeros, administrativos y repositores.

El escenario de crisis no ha impedido que los precios sigan escalando. Entre los rubros con los aumentos más significativos en abril figuraron electrónica y artículos para el hogar (42%), bebidas (30%) y carnes (17%).

Para este mes, las nuevas listas contemplan remarcaciones de entre 8% y 10%, producto de la devaluación, que elevó los costos de productos con componente importado, que son muchos y comprenden desde las pastas hasta los chocolates (dependientes de los valores de la harina y el cacao).

Hay que pasar el segundo semestre

En base a estos datos y a las estadísticas del INDEC y encuestadoras privadas, es lógico que se haya extendido el pesimismo entre los empresarios de las principales cadenas de súper e hipermercados.

En Carrefour y Walmart, pasando por CotoLa Anónima y otras de menor porte, el consenso es que los próximos dos trimestres estarán teñidos por una fuerte caída del consumo, que dejará su impacto en las ventas.

Los empresarios ni siquiera se entusiasman con la cercanía del aguinaldo, al entender que los consumidores usarán ese dinero para cancelar deudas o poner sus tarjetas de crédito al día.

Tampoco le ponen fichas a la reapertura de paritarias o a que los gremios que aún no cerraron logren aumentos mayores al 20%, tal como pretende el Gobierno (inicialmente era un 15%).

Con el 30% de inflación proyectada para 2018 se hará difícil que el salario iguale el salto en los precios. A lo sumo, habrá recomposiciones de entre 5% o del 10% que igualmente impedirán reconstruir el poder de compra perdido.

Para intentar “pasar el semestre” (más que el invierno), la mayoría de los supermercadistas planea focalizarse en las estrategias de seducción a clientes, en pos de no seguir perdiendo frente a mayoristas, almacenes de barrio y formatos de cercanía.

Seguirán apostando a las promociones, ofertasdescuentos acuerdos con bancos y emisoras de tarjetas para ofrecer planes de financiación. En algunos casos atados a intereses, dado el contexto de altas tasas.

“El poder adquisitivo se debilitó por la inflación y acuerdos salariales que corren por debajo de la suba de precios. Habrá menos dinero para volcar en la economía“, afirman los empresarios del rubro.

Además, creen que el desembarco de Dante Sica en el Ministerio de Producción no significa que habrá cambios favorables en el corto plazo.

Por el contrario, anticipan que los primeros seis meses de su gestión vendrán acompañados por anuncios negativos, que afectarán incluso a industrias como la de alimentación y bebidas, pese a estar entre las más golpeadas por una economía que luce muy debilitada.

“El año ya está jugado, la inflación rondará el 30% y la recesión va a ser nuestra compañera durante los próximos meses”, señalan a iProfesionaldesde una de las grandes cadenas de hipermercados.

La apuesta a las promociones


“Será imposible salir de las promociones, que ya se han convertido en la única herramienta para dar pelea y sostener el actual nivel de consumo, que para peor es bajo“, revelan los ejecutivos.

Desde Carrefour prefieren no hacer declaraciones sobre las proyecciones para lo que resta del año. Lo que sí comparten es que el ritmo de comprasserá muy similar al actual y que no esperan cambios positivos al menos hasta enero.

Entre sus propuestas promocionales para enfrentar un contexto adverso figuran la del 70% de rebaja en la segunda unidad si se compran dos productos iguales, el “3×4” (pagar tres artículos y llevar cuatro) ydescuentos de hasta 25% en algunos electrodomésticos.

También la firma reforzará sus acuerdos con bancos para otorgar beneficios los días de la semana: lunes, martes y miércoles, 15% menos para clientes del Nación; los martes, para los del Patagonia, Supervielle y Macro.

En Walmart consideran que la devaluación es muy reciente como para analizar ya mismo la real dimensión de su impacto. No obstante, anticipan que dejará su huella en la inflación, en el nivel de actividad y que estos efectos se sentirán en los diferentes estratos sociales.

Advierten que gran parte los segmentos demográficos ha empezado a reducir su ritmo de compras. “Por otro lado, varias consultoras cambiaron sus estimaciones respecto a la evolución del consumo masivo”, señalan en Walmart.

En este marco, desde la cadena anticipan que el desafío para lo que resta del año es “generar más ventas y mayor eficiencia, para que esto pueda traducirse en propuestas de precios más ventajosas para los clientes”.

La empresa también buscará incrementar sus alianzas estratégicas, como la recientemente anunciada con Mercadoni para ganar en extensión y capilaridad de servicio.

Como parte de su plan, también intentará modificar las relaciones con sus proveedores. En noviembre pasado, en el marco de un encuentro anual con estas firmas, pidió a los CEOS de las principales empresas apuntar a una mayor eficiencia conjunta.

“Estamos convencidos que más allá de la discusión entre costos y precios, debemos ser inteligentes para ver el negocio completo y analizar, en toda la cadena de distribución, cómo mejorar la eficiencia -de nuestro lado y del proveedor- para bajar los costos de los productos al máximo”, añaden.

No obstante, desde una de las principales proveedoras de electrodomésticos aseguran que no hay mucho margen para reducir precios. “Esta situación de incertidumbre y constante volatilidad no se ordenará en el corto plazo, y el próximo semestre será malo“, anticipan.

El mismo panorama se expone en una alimenticia local, que prevé que entre junio y diciembre el nivel de consumo será “extremadamente bajo“.

“El Gobierno apuntará a mantener tasas de interés muy altas y que los salarios aumenten por debajo de la inflación. Las víctimas de esto serán el consumo y el nivel de actividad, y esta situación no cambiará al menos hasta fin de año”, concluyen.

Iprofesional


Autor

Emiliano Schwartz

Categorías

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 63 seguidores

Archivos

Twitter

Anuncios