Archivo para 22 abril 2018

“Ante la crisis, Carrefour, Walmart y otros supermercados redefinen sus estrategias para 2018 y apuestan al boom del comercio electrónico”

El consumo masivo para este año tiene pronósticos de crecimiento modestos -1% en las proyecciones de las principales consultoras- y, en medio de un proceso inflacionario, todo apunta a que los márgenes de rentabilidad continuarán reduciéndose para los grandes retailers, que hoy lucen como los grandes perdedores.

En plena crisis y con la situación de Carrefour como recordatorio de que está agotado un modelo de negocio tradicional, las cadenas de supermercados ahora buscan reconvertirse.

Y una de las estrategias es sumarse al boom del comercio electrónico como una forma de encontrar una “tabla de salvación”.

De manera que el cambio por parte de las grandes superficies hacia los nuevos formatos de comercialización se está acelerando.

Sucede que la preocupante situación que atraviesan varios de los grandes jugadores del negocio del supermercadismo, contrasta con el crecimiento explosivo de ventas que registra el canal del comercio electrónico.

Hasta hace poco tiempo, esta modalidad era percibida como una vía idónea para comprar básicamente artículos de electrónica o servicios turísticos.

Sin embargo, ahora se empieza a consolidar como una nueva “góndola virtual” de la canasta familiar.

Los números que manejan los supermercados para fundamentar su reconversión estratégica son elocuentes:

-En 2017, el canal online movió más de $150.000 millones.

-La perspectiva para el cierre de este 2018 es que el volumen de negocios crezca más de un 30%.

-Con ese horizonte, que siempre termina siendo conservador, se estima que al cierre de este año las ventas por Internet en la Argentina superen los $200.000 millones.

El número final podría ubicarse por encima de ese nivel. La razón es que las marcas prevén un nuevo récord a través de acciones como el HotSale -en mayo próximo- o el Cybermonday -en noviembre-, además de otras activaciones sectoriales, como TravelSale.

Hot Sale apuesta a una nueva marca
Como parte de este cambio de tendencia, se está dando una adhesión masiva por parte de los supermercados a estos eventos promocionales de venta por Internet con descuentos.

La próxima gran fecha es el HotSale, para la que ya confirmaron su participación jugadores que se habían mantenido al margen en las ediciones anteriores, como la cadena Coto.

La compañía este año sí estará presente, al igual que aquellos competidores que ya tuvieron su experiencia en esta movida comercial: Walmart, Jumbo, Disco, Vea, Carrefour, Dia y La Anónima.

El argumento más convincente para este cambio de actitud está explicado por las estadísticas: la categoría alimentos y bebidas fue la que más creció en el mundo del comercio electrónico en 2017.

A tal punto que ambos rubros, por separado, fueron el primero y segundo en el top five de los productos más vendidos en la última edición del Cybermonday.

Pero los supermercados no son los únicos que están pensando en redefinir drásticamente su estrategia para volcarse al canal electrónico.

También las grandes marcas están desveladas por los flacos números del consumo masivo. Desde las consultoras les recomiendan volcarse sí o sí al canal online para responder a las nuevas demandas de los consumidores, tal como surgió en el último informe de Kantar Worldpanel.

Esta es la razón por la que, en esta edición del HotSale, también será posible ver a muchas marcas de este sector con una doble estrategia: avanzarán con ofertas que serán direccionadas, por un lado, a través de las páginas de los supermercados y, por el otro, a sus mismos sitios de venta directa. Esta será una de las novedades de este año.

A diferencia de las góndolas tradicionales, en plena decadencia, las virtuales brillan y las distintas compañías y marcas buscan sacarle provecho a la oportunidad que significa la venta online.

Aunque las ofertas recién se conocerán cuando comiencen la primera gran barata online, el 14, 15 y 16 de mayo próximos, todo indica que se verá, una vez más, a los animadores del segmento del consumo masivo ofrecer gran parte de sus productos en bulto, al estilo de compra mayorista, aunque con la comodidad de hacerlo desde una computadora o un smartphone.

Gustavo Sambucetti, presidente de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), afirmó a iProfesional que “será la primera vez que participan todos los supermercados”.

“De las 450 empresas que participarán, 90 son nuevas“, agregó.

Además del rubro alimentos y bebidas, otra de las categorías fuertes será la de televisores, básicamente porque las promociones que se ofrezcan en el HotSale ocurrirán justo un mes antes del inicio del Mundial de Fútbol Rusia 2018.

Por eso, el directivo de la CACE insistió en que el atractivo principal en esta edición será tener a todas las marcas en un mismo lugar y poder realizar la comparación no sólo a nivel precios, sino también por tipo de producto y hasta por la financiación que ofrezcan.

Otras categorías que prometen presencia potente desde el punto de vista comercial serán la de electrónica y la de indumentaria.

Aunque todavía resulta prematuro para saber qué rebajas se ofrecerán o en qué rangos se moverán, Sambucetti adelantó a este medio que, más allá de que desde la organización se propone un monto mínimo de descuentos, habrá más de 6.000 megaofertas de los distintos rubros.

En la homepage del HotSale se verán los mayores descuentos promocionados por las empresas, interesadas en contratar ese espacio para tener una mejor visibilidad.

Al ingresar a esa sección, el usuario tendrá una herramienta útil para filtrar los datos, dado que podrá segmentar la información que se ve en la pantalla, minimizando las categorías que ya vio para darle prioridad a otras.

Alimentos, con participación creciente

Las iniciativas como HotSale o Cybermonday representan, además de una oportunidad para sumar más consumidores al comercio electrónico, un modo de impulsar la decisión de compra por parte de empresas y marcas.

Según reveló un estudio de Google dado a conocer hace unos días, el 71% de los usuarios que compraron a través del retail tradicional realizó primero una búsqueda en Internet.

Esta investigación previa que hacen los consumidores se da principalmente en seis categorías:

-82% en electrónica

-81% en celulares

-79% en electrodomésticos

-67% en muebles y decoración

-63% en indumentaria

-51% en alimentos y bebidas

El hecho de que más compradores estén chequeando los precios de productos de la canasta básica a través de la web antes de elegir el canal donde adquirir los productos, es algo tenido en cuenta por los supermercados.

La relevancia de esta búsqueda on line sobre un bien o servicio antes de decidir la compra resulta, justamente, clave para ese momento.

El mismo estudio de Google reveló que el 80% de quienes realizaron esta consulta ya habían decidido qué comprar cuando llegaron al local físico.

Incluso, un 91% de los usuarios admitió, según el informe, que su elección estuvo influenciada por esa indagación previa que se efectuó en Internet.

¿Cuántas veces en un local es posible ver ingresar a una persona que le pide al vendedor ese producto que vio en la web y se lo muestra directamente desde su celular?

Por esa razón, entre las conclusiones de ese estudio se señaló que los consumidores mantienen la expectativa de que las empresas ofrezcan propuestas que integren Internet y el canal físico y que lo que se brindan por medio de las aplicaciones móviles ayuden a asistir esa compra.

Por eso el comercio electrónico, a medida que evolucione, dejará de verse como un canal alternativo y pasará a ser parte de la misma estrategia comercial que integre todas las opciones.

La llamada omnicanalidad, sobre la que se viene escuchando desde hace años, comienza a ser cada vez más demandada por usuarios.

Un dato que es muy tenido en cuenta especialmente por los supermercados, que este año avanzarán fuerte en su estrategia por ser más fuertes en el comercio online y que tendrán en el HotSale 2018 su próxima prueba de fuego.

IProfesional

Anuncios

“Los súper ensayan nuevas fórmulas en la guerra del consumo”

Entre el alza de costos y la caída de ventas, las grandes cadenas adaptan sus modelos de negocio.

El proceso de crisis de Carrefour, la empresa líder en el país, expone las dificultades que atraviesan los supermercados. En un contexto de estancamiento del consumo agravado por el avance de los mayoristas, los nuevos hábitos de compras y la pelea con los autoservicios chinos, las grandes cadenas concentran las culpas en la evasión y la competencia desleal que eso supone. Analistas y ejecutivos del sector coinciden, pero plantean que hay otros factores a tener cuenta, como la rentabilidad de cada punto de venta y la oferta de marcas propias. “Tenemos problemas económicos y las grandes multinacionales deben adaptar sus modelos de negocio”, resume Diego Gizzi, gerente de Retail de la consultora Nielsen.

En ese sentido va Carrefour, tanto a nivel local como global. Desde su casa matriz en París, el nuevo CEO mundial, Alexandre Bompard, anunció un ambicioso plan para reestructurar la cadena en los próximos 5 años. En la Argentina, la compañía inició un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), un trámite que exige negociar con el Gobierno y los gremios eventuales despidos, jubilaciones anticipadas, retiros voluntarios y relocalización de personal. Carrefour tiene una red de 605 locales y unos 20.000 empleados.

El plan contempla, además, la reconversión de 16 hipermercados (tiene un total de 79) en tiendas mayoristas, como “parte de la estrategia global de Carrefour para reducir costos”, interpreta Osvaldo del Río, director de Scentia. Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de ASU (Asociación de Supermercados Unidos), explica que las diferencias de costos entre ambos formatos son sustanciales: “Un mayorista tiene menos personal, baja reposición en góndolas y poca oferta de perecederos, lo que implica menores costos logísticos, laborales y energéticos”, dijo.

Carrefour fue pionera: instaló su primer hipermercado en 1982 y fue la abanderada de un formato que hoy representa el 26% de la facturación total de las cadenas. El menor tráfico, explican los expertos, obedece a un nuevo perfil de consumo que valora el tiempo y la cercanía de las tiendas para efectuar las compras. ¿Es el fin del hipermercado? “Algunos sí, otros no, según sea la ubicación”, sostiene Del Río. Y agrega que “el precio es el principal motivo por el cual las personas compran en tiendas o mayoristas. Hoy, esa variable es confusa, pero con una inflación de un dígito, el híper se recupera”.

Como si fueran GPS, las grandes cadenas recalculan. Un informe de la consultora Kantar Worldpanel indica que en 2017, los mayoristas (Diarco, Vital, Yaguar, Maxiconsumo y Makro) sumaron 500.000 nuevos clientes. Carrefour hoy tiene 7 “Maxis”, tal como llaman al formato. “La última tienda que inauguró Walmart, en Quilmes, es al por mayor”, recuerda Gizzi, de Nielsen. Por otro lado, reconoce que “el volantazo en el negocio” de Carrefour anticipa los cambios en todo el canal supermercadista, mucho más atento a la rentabilidad de cada metro cuadrado de superficie.

Según datos de Scentia, la cadena con mayor cantidad de puntos de venta es la española Día%: totaliza 941, casi todos de cercanía enfocados en las compras diarias. La compañía expandió su red a través de franquicias (cerca de la mitad) y con un modelo de negocios basado en productos de marca propia. “Es el 80% de su oferta, con buenos márgenes, volúmenes y precios”, señala Gizzi.

Formato, distancias, precios, marcas propias y servicios, como las compras online, son las variables que orientan la reconversión de las cadenas. Casi como un calco de Carrefour y para afrontar el desafío de Amazon, Walmart también encaró a nivel global un plan que contempla el cierre de algunas tiendas, la adecuación de otras y un salto al canal digital. En la Argentina, la cadena norteamericana cuenta con 106 puntos de venta, entre ellos 32 hipermercados.

Según Scentia, el canal moderno (las cadenas de supermercados y mayoristas) facturó $340.000 millones en 2017. Sus redes abarcan 2.838 puntos de venta y tiene 120.000 empleados. Del otro lado, el canal tradicionalestá compuesto por 24.000 autoservicios independientes y 98.000 almacenes, fiambrerías y tiendas. En este segundo universo, coinciden las grandes cadenas, radica el núcleo principal de la informalidad, el mercado negro, la evasión y la competencia desleal. Del Río coincide: “No son todos, pero hay un grupo de negocios más orientado a la informalidad que otros. En las ferias y mercados de barrio, el nivel es altísimo”, dijo.

Fuentes del sector estiman que cerca del 30% de las ventas de productos básicos se concretan sin tickets. Las propias cadenas sostienen que es la causa principal de sus problemas, incluso por encima de la desaceleración del consumo. Vasco Martínez, de la ASU, lo pone en perspectiva. “La evasión y la informalidad no es un dato nuevo. El nivel se mantuvo, pero en épocas de consumo elevado no se notaba tanto”, señala. El directivo añade que en paralelo, “los costos de las cadenas crecieron”, limando sobre los márgenes de rentabilidad.

Juan Manuel Primbas, director de Kantar Worldpanel, discrepa parcialmente con esas apreciaciones. El experto sostiene que las críticas de las cadenas por la evasión y la competencia desleal “son justas”, pero subraya que la problemática mayor para el supermercadismo es la fortaleza del canal tradicional, que hoy representa el 40% del gasto en los hogares. “El desafío no es nuevo y las cadenas no logran superarlo, pese a que realizaron grandes inversiones y cambios de formatos”, expresó.

“Hacia adelante —concluye Primbas— los supermercados afrontan varios desafíos y están en pleno proceso de redefinición en la Argentina y en toda América Latina”. En su opinión, para el consumidor, la elección del lugar para efectuar sus compras y cargar el changuito es la misma. El surgimiento del mayorista como competidor directo “cubre un espacio, pero no inventaron nada”. Según Primbas, los supermercados deben hacer énfasis “en el comercio electrónico, en fórmulas de cercanía y en métodos para atraer a la gente”.

En noviembre pasado, en la última jornada de supermercadismo organizada por ASU, las mayores cadenas reclamaron mayores controles a la informalidad. En aquel encuentro, el dueño de La Anónima, Federico Braun, explicó al Económico que “la evasión es fenomenal” y que un comercio ilegal “puede vender hasta un 25% más barato que nosotros”. Por su parte, Matías Videla, CEO de Jumbo, aportó que “hace 7 años teníamos el 45% del mercado y ahora el 35%”.

La rentabilidad de cada metro cuadrado

Carrefour inauguró su primer hipermercado en 1982, en San Isidro. Así, los argentinos conocieron un formato diseñado para tentar a los consumidores con una enorme variedad de productos: desde los más básicos hasta muebles y electrodomésticos. Según los entendidos, esa fórmula hoy está en crisis por el surgimiento de un nuevo consumidor, más racional, infiel a las marcas y con el radar puesto en el precio.

En conjunto, según un relevamiento de la consultora Scentia, el canal moderno (cadenas y mayoristas) posee un total de 2.838 tiendas, que facturaron el año pasado $340.000 millones. El ranking es liderado por la española Día%, con 941 locales, entre propios y franquiciados. Después aparecen Carrefour (605), las marcas del grupo chileno Cencosud (Jumbo, Vea y Disco), con 283, La Anónima (164), Cooperativa Obrera (124), Coto (120), Atomo (110) y Walmart (106).

En cuanto a formatos, Carrefour tiene 79 hipermercados, pero inicialmente la cadena francesa tiene previsto reconvertir 16 en tiendas mayoristas. A través de los años, absorbieron primero Norte y posteriormente, en 2012, la cadena de 129 locales de Eki.

Para las compañías líderes, el hipermercado les representa mayor volumen de facturación (por su oferta de bienes durables) pero también mayores costos de operación por metro cuadrado. Un ejecutivo de larga trayectoria en la industria explica que, en promedio, un híper requiere entre 150 y 200 empleados; un súper, entre 60 y 70 empleados; y una tienda de cercanía, entre 5 y 10.

El nuevo CEO global de Carrefour, Alexander Bompard, presentó un plan de reconversión de la cadena, cuyo objetivo principal es multiplicar por 6 sus ventas por el canal online. En la Argentina, el 1° de febrero asumió un nuevo CEO, Rami Baitieh, en lugar de Daniel Fernández.

“Las grandes multinacionales adaptan sus modelos de negocio a este nuevo escenario. Y dentro de este esquema, lo primordial es revisar la rentabilidad de cada metro cuadrado”, interpreta Diego Gizzi, gerente de Retail de la consultora Nielsen.

Clarín

“Consumo bipolar: Por qué se venden más autos, explota el crédito hipotecario y los viajes pero cae la compra de ropa y alimentos?”

En estos días, una de las preguntas más difíciles de responder es si el consumo está subiendo o si se encuentra en retroceso, ya que hay indicadores apuntando en direcciones contradictorias.

Las ventas de motos aumentaron 47% el año pasado y las de autos, el 27%. El patentamiento del primer bimestre de 2018 fue récord. Paralelamente, cada vez se adquieren menos cantidad de alimentos.

Las ventas de notebooks crecieron 52% el último año al tiempo que “vuelan” los créditos hipotecarios.

Ni hablar de los viajes al extranjero, o de argentinos gastando la friolera de u$s11.000 millones anuales. Junto a ello, convive el fuerte retroceso en la venta local de indumentaria. Y se derrumba el uso de productos para el aseo, como jabón o desodorantes.

Los artículos de venta en supermercados, como dio cuenta el INDEC en la medición correspondiente a enero, registran una caída interanual de 3,1%.

Pero, al mismo tiempo, se baten récords en cada evento promocional de e-commerce, ya sea de ropa, tecnología, viajes o incluso de artículos de la canasta básica.

A primera vista, semejante cuadro parece contradictorio, pero no lo es. Más bien, refleja una cruda semblanza de lo que está sucediendo en la sociedad argentina.

Una “grieta” en el changuito
Según INDEC, el consumo privado creció el año pasado 3,6%, siete décimas por encima del PBI. Lo que parece claro es que esa expansión no se dio de manera homogénea.

La consultora especializada Kantar WordlPanel midió una caída del 2% en el consumo masivo durante enero. Algunas de las compañías líderes en ventas de productos de la canasta básica señalaron, en diálogo con iProfesional, que febrero también fue “flojo”.

Además, anticiparon que la tendencia para el resto del año recién podría estabilizarse a partir de abril, cuando un mayoritario grupo de trabajadores perciba incrementos salariales.

Lo que empieza a quedar en evidencia es la divergencia de situaciones según los estratos sociales. Concretamente:

– Un grupo de asalariados, que está relativamente cubierto contra la inflaciónmantiene cierto nivel de consumo.

– Como contrapartida, están aquellos que en los últimos años vieron cómo sus salarios perdieron contra los aumentos de precios, tendencia que empeoró cuando se empezaron a actualizar las tarifas de los servicios públicos.

El año pasado, los precios de los alimentos subieron 20%. Las tarifas, un 56% promedio en todo el país.

En conclusión, si se hiciera un mapa del consumo global, podría concluirse que existe una franja de la sociedad con ahorros y capacidad para aprovechar las “posibilidades” que se le abren.

Una de ellas son los viajes al exterior de la mano del atraso cambiario. Prueba de ello es la salida de u$s11.000 millones del año pasado.

Esa “fuga” alarma a algunos economistas, como Carlos Melconian, que pidió un tipo de cambio más alto para esos viajantes, ya que profundizan el llamado “déficit de cuenta corriente”, que no es otra cosa que las divisas que Argentina necesita para pagar la deuda externa, sostener su rojo comercial y la salida de dólares por turismo.

En palabras de Juan Manuel Primbas, analista de la consultora Kantar World Panel, el boom en las ventas de autos responde a un “efecto precios”. Es decir, consumidores que aprovechan que los valores de los autos subieron menos que la inflación en los últimos años.

Lo propio puede argumentarse con las notebooks. Para algunos, se trata de la misma cantidad de aparatos que se traían desde Chile o Miami y pasaron a adquirirse localmente tras el abaratamiento que generó la quita de impuestos de importación.

A esto se suma el boom de hipotecarios, con créditos que se duplicaron el último año y permitieron que enero de 2018 se haya constituido en el mes de mejor performance de la última década, medido en escrituraciones apalancadas con préstamos bancarios.

La respuesta está en la pirámide
Una decisión tomada por la gigante del consumo masivo Unilever ayuda a comprender lo que está sucediendo.

Lanzó una cuarta marca de jabón para lavar la ropa en respuesta a la irrupción de jabones “truchos”, que se venden en las calles o “sueltos” en almacenes de algunas barriadas populares.

¿Con qué intención? recuperar a los consumidores que dejaron de comprar en comercios tradicionales, luego de que la inflación les redujera el poder adquisitivo y los desplazara al mercado informal para adquirir artículos de baja calidad.

Otro caso notorio de reacción ante la retracción de ventas fue el de Carrefour: en respuesta a la pérdida de clientes que emigraron a canales alternativos, relanzó la estrategia de “precios corajudos”, por la cual mantiene invariable los precios de 1.300 productos de marca propia desde agosto pasado.

Pese a ese “esfuerzo” para subir las ventas, ha tenido que aplicar políticas de ajuste y se encuentra en un proceso de cierre de algunos puntos de venta y despidos masivos.

Otro síntoma del cambio de contexto es el de Walmart, que debió incursionar en el segmento de las ventas al por mayor, formato al que recurrió en forma masiva la clase media en los últimos dos años, atraída por la posibilidad de ahorro.

El retroceso del consumo masivo no se limita a los supermercadistas: también pega de lleno en importantes alimenticias del país, como Arcor y Molinos, que experimentaron fuertes caídas en sus márgenes operativos.

Un indicio sobre este consumo “bipolar” lo da el hecho de que, mientras cae el consumo masivo crece fuerte el de bienes durables y el turismo al exterior, señalan desde Kantar.

De acuerdo con la consultora, esos sectores de “bajos” ingresos que en 2016 sufrieron un recorte consumista (de hasta 8%) no lograron recuperar casi nada de lo perdido al año siguiente, pese a la leve recuperación económica.

Es más, según Kantar, la denominada clase “media baja” y el sector “bajo superior” (trabajadores independientes y grupo de los asalariados formales), que en total engloba a seis de cada diez familias, vieron cómo su consumo siguió declinando.

Según Kantar, los únicos que pudieron consumir por encima del nivel de 2016 fueron las familias de ingresos más bajos (trabajadores informales y jubilados de menores haberes): registraron una mejora del 3% tras una pérdida de 8% el año anterior. Nada para festejar.

Mariela Mociulsky, directora de Trendsity, especializada en consumo, echa claridad sobre el “consumo bipolar”: “Los sectores medios bajos y bajos se vieron obligados a reconfigurar sus tipos de compra, a raíz de la pérdida de poder adquisitivo”.

Debieron restringirse a lo imprescindible y, en todo caso, concentraron sus ingresos para asegurarse la salud y la educación“, afirma, en diálogo con iProfesional.

Mociulsky cuenta que en las últimas investigaciones detectaron que para explicar la caída del consumo masivo hay que ponerle el ojo al comportamiento de la “clase media-media y a la clase media baja”.

“Son los que les cuesta mantener el consumo. Se enfocan en lo imprescindible porque advierten que están en un período de incertidumbre. Sienten temor a perder el trabajo o a seguir resignando capacidad de consumo”, señala la experta.

La clave del ajuste hay que buscarla en el impacto por el aumento de las tarifas de los servicios públicos, incluyendo al transporte.

Fue lo que llevó a que, según una reciente encuesta de Ipsos, siete de cada 10 familias hayan tomado medidas de reducción presupuestaria para la canasta mensual. Las conductas más típicas fueron la adopción de marcas más baratas en alimentos y el recorte de compras en indumentaria.

¿Un fenómeno pasajero?
El riesgo, justamente, es que esta foto que muestra un retroceso del consumo masivo desde 2016 se cristalice.

El Gobierno tomó la decisión de que los salarios hagan de ancla inflacionaria en 2018, al propiciar alzas con techo del 15% contra una inflación esperada cinco puntos más arriba.

En esa estrategia, el peligro es que el consumo -responsable del 67% del PBI- quede planchado y le ponga freno a la actividad económica.

Otro relevamiento, de Trendsity, brinda un panorama similar: 54% de las familias reconoce que “no le sobra nada” cuando llega fin de mes. En otras palabras, no disponen de capacidad de ahorro.

A partir de esta situación, 9 de cada 10 consultados admiten que “tendrá que disminuir su consumo -en alguna de las categorías- durante los próximos seis meses” completa.

En el “Top 5” de los “gastos superfluos” aparecen: salidas y entretenimiento fuera del hogar; turismo; renovación de electrodomésticosindumentaria y calzado; y los arreglos en el hogar.

Se trata de una estrategia defensiva, en un contexto de aceleración inflacionaria -con salarios que, en su mayoría, han quedado viejos y que corren por detrás de los precios.

A esta altura, cuando recién finaliza el verano y todavía queda la mayor parte del año por transitar, la única opción de levantar el consumo masivo es que los salarios le ganen a la inflación.

Un escenario que nadie está previendo. Todo hace suponer que el consumo bipolar -la grieta del consumo- se profundizará en este 2018.

Iprofesional


Autor

Emiliano Schwartz

Categorías

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 62 seguidores

Archivos

Twitter

Anuncios