Archivo para 25 julio 2016

“Llenar el changuito cuesta 27% más que en Diciembre”

Las verduras están entre lo que más aumentó desde diciembre. FOTO JUAN MANUEL FOGLIA - juan manuel foglia

Comenzó el promocionado segundo semestre y el país cierra una primera etapa del gobierno de Mauricio Macri en la que el costo de vida tuvo un fuerte aumento. La sensación de que el sueldo quedó “viejo” frente a precios y tarifas que no paran de escalar fue constante para la clase media. Y uno de los ámbitos en los que las familias más lo padecieron fueron los supermercados, donde hoy un mismo “changuito” ya puede costar un 27% más que a comienzos de diciembre.

En esa proporción se encareció una canasta de 50 artículos masivos de alta rotación que Clarín releva periódicamente en seis grandes cadenas de supermercados de la Ciudad de Buenos Aires.

La compra –que incluye alimentos, bebidas y básicos de limpieza y tocador– todavía podía hacerse a fines del 2015 por $ 1.383. Pero ahora, llevando la misma cantidad de mercadería de iguales marcas, el ticket ya promedia los $ 1.755. Con lo cual, en sólo 7 meses el changuito aumentó tanto como en los 12 meses anteriores. Y lo llamativo es que los incrementos más grandes se dieron en productos muy sensibles de la mesa familiar.

La leche entera de primera marca, por ejemplo, estaba acordada a $ 10 en diciembre, pero hoy la Sancor ya oscila en torno a $ 15,71 (57% más) y el sachet más económico de La Serenísima se fue a $ 16,42 (64%). La media docena de huevos blancos, antes a $ 10,75, se encontró ahora a precios de entre $ 14,50 y $ 19: en promedio, el producto está 60% más caro. Y un salto de igual proporción se observó con el aceite de girasol, porque la botella de litro y medio de la marca Cocinero ahora cuesta $ 28,34, frente a los $ 17,74 de hace siete meses.

Se trata en muchos casos de artículos que figuraban en el listado del plan oficial Precios Cuidados y que fueron liberados. Eso sucedió también con el pollo fresco entero, que se encontraba en torno a los $ 24,30 por kilo y ahora cotiza a $ 36,70, un 51% más. Otro caso fue el yogur firme Yogurísimo de 190 gramos, cuyo valor saltó de $ 7,80 a los actuales $ 10,99 (41%). O la gaseosa 7Up de litro y medio, que ahora cuesta $ 25,11, un 50% más que los $ 16,75 anteriores.

En estos siete meses calientes, las subas en pan para hamburguesas (47%), filet de merluza (37%), mayonesa (37%), mermelada de durazno (34%), café molido (34%) y queso cremoso (33%) también estuvieron entre los más destacados en los alimentos.

Aunque lo más afectado del “changuito” fueron las verduras, donde se sumó el efecto de problemas climáticos en las zonas de producción. El tomate, la lechuga y los zapallitos se están vendiendo a precios que llegan a $ 60 el kilo, la berenjena negra trepa hasta $ 80 y los morrones llegan a ofrecerse por $ 100. En el caso de la zanahoria, el rango va de $ 25 a $ 35 por kilo. Son todos precios que, en promedio, duplican y hasta triplican el registro del igual mes del año pasado.

Las frutas, por su parte, no se quedan atrás. Aunque bajó desde el pico al que había llegado en mayo, el kilo de naranja aún promedia los $ 18,65, un 80% más que los anteriores $ 10,30. Por su parte la banana, a $ 30 el kilo, muestra un avance del 55% desde fin de año.

En la investigación, finalmente, no faltaron grandes saltos en los rubros de limpieza y tocador, con ejemplos salientes como una pasta de dientes que se fue de $ 27,55 a 41,56 (51%), un limpiador cremoso que pasó de $ 20,93 a $ 31,53 (51%) y un detergente lavavajillas cuya botella salía $ 13,85 en diciembre y ahora se vende a $ 18,15 (31%).

El relevamiento toma una canasta limitada, pero sus resultados están en línea con los últimos datos oficiales, actualizados a mayo. Según la Dirección de Estadística y Censos y gobierno porteño, la canasta básica alimentaria ya sale para una familia tipo $ 6.622,10, un 26,2% más que en diciembre. Y un 37,8% más que hace 12 meses en promedio, aunque en rubros como carnes y vegetales el salto interanual fue de casi 45%. Todos porcentajes muy superiores a la mayoría de los acuerdos salariales, que cerraron en torno al 30%.

En este contexto, las familias debieron recortar gastos y cambiar hábitos para que las cuentas cierren. En una encuesta nacional de la consultora CCR, el 48% dijo estar comprando menos y buscando los precios “cuidados”, el 43% dijo que recorre varios negocios para llevar sólo las ofertas de cada uno y un 42% contó que está comprando marcas más baratas. Los mayoristas, las ferias y el Mercado Central también ganaron clientes en los últimos meses. El rebusque en su máxima expresión, a la espera de que pase la tormenta.

Clarín

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“Día del Amigo ‘gasolero’, con menos salidas y más festejos en casa”

 Día del Amigo ‘gasolero’, con menos salidas y más festejos en casa

Las cenas con amigos son un clásico de todos los 20 de julio. Pero este año de bolsillos más flacos, predominarán las salidas ‘gasoleras’ o con más festejos en casa, donde cada uno de los invitados aporte lo suyo. De acuerdo a un relevamiento de la consultora Kantar Worldpanel, el 80% de los argentinos festeja el Día del Amigo. La opción “nos juntamos en alguna casa y cada uno lleva algo” es la más elegida en todos los niveles socioeconómicos. Sin embargo, como segunda opción, hay diferentes escenarios: mientras que en los segmentos socioeconómicos alto y medio alto, la alternativa más elegida es salir a comer afuera, en la base de la pirámide lo más común es juntarse en alguna casa y cocinar.

Este año, según la encuesta, creció el porcentaje de personas que prefieren juntarse en una casa y que cada uno lleve algo –pasó de 24% a 27%– y cayó la opción de “juntarse y cocinar” (de 19% a 16%).

Aunque los restaurantes porteños suelen estar llenos durante el festejo, atentos a las dificultades económicas de este año, muchos apostarán por las promociones para atraer clientes. Los locales gastronómicos vienen atravesando una situación difícil y no ven que haya una mejora en el corto plazo.

“No podemos abstraernos del marco de emergencia y crisis del sector. Seguramente, hay días donde hay mayor tendencia a salir a festejar. Pero el punto es el tipo de festejo que se elige. La gente va a ser más gasolera o se quedará en su casa. Todos vamos a tratar de apelar a la creatividad y el ingenio para llevar una buena alternativa a un precio bajo, de modo tal que se puede aprovechar las ganas de festejar”, explicó Verónica Sánchez, presidente de la Cámara de Restaurantes porteños. Según Sánchez, en el último año cerraron cerca de 400 restaurantes en la ciudad, afectados por los aumentos de los costos en general.

Las promociones serán la clave. “Hoy mismo tenemos el 50% del salón lleno y siempre en los últimos días es cuando se terminan de completar las mesas. Por ahora nos pidieron de todo un poco, mesas grandes y chicas”, destacó Alejandro Féraud, dueño y chef del restaurante Alo’s, de San Isidro. “Por suerte, al día de hoy ya tenemos el salón casi lleno para el Día del Amigo. Todas las mesas reservadas son grandes, de más de seis personas”, detalló Alberto Giordano, dueño y chef de Ike Milano, en Martínez, con un menú de $ 350 por persona.

En Kokoro Sushi ofrecen un Combo de 80 unidades con un precio de $ 1510 para delivery y $ 1736 para el restaurante. En La Cabaña, de Puerto Madero, se agasajará a los grupos de amigos con un postre a elección, una copa y un café por persona. El precio promedio es entre $ 500 y $550 para el menú completo. En la parrilla La Dorita, con sucursales en Palermo, Belgrano y San Isidro, el precio por persona es de $ 350.

“Estamos en vacaciones, lo que genera un mayor flujo de gente en la calle. Hay más público y son momentos donde la gente tiende a gastar un poco más, pero también está la realidad, que es el límite del bolsillo. Todas estas circunstancias ayudan a no agravar la situación, pero no se va a resolver de un día para el otro”, destacó Sánchez. Y aseguró que el sector, comparado con junio de este año, va a estar mejor; pero que los números estarán por debajo con respecto a julio de 2015.

“Hay un aumento de costos y ventas en caída estrepitosa y la imposibilidad de trasladar esas subas al cubierto. El aumento de las tarifas no fue el detonante, sino la estocada final”, agregó la presidenta de la cámara.

Cronista

“Hora de caminar: si se elige bien el supermercado se puede ahorrar hasta 33% en la compra”

El viejo consejo de “camine, señora, camine” de Lita de Lázzari se volvió más actual que nunca, ya que caminando distintos barrios de la ciudad se puede encontrar una diferencia de precios en algunos productos de 9% a 33%. Esto es lo que surge de un recorrido que hizo LA NACION por diferentes puntos, tomando como base la herramienta Precios Claros que lanzó el Gobierno para permitir al consumidor comparar valores en 20 cadenas comerciales.

“Las diferencias de precios pueden responder a condiciones diferentes de compras que tenga cada cadena, la posible incidencia de alguna dinámica comercial del proveedor o que la cadena decida por alguna estrategia tener un precio diferente”, comenta Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU).

En el sector destacan que una razón de esta distorsión de precios deba buscarse en el alquiler que pagan los establecimientos por el local que ocupan, ya que no es lo mismo estar en un barrio que en otro. “Según la ubicación del barrio y el corredor comercial, puede haber una gran diferencia en el alquiler que se paga, y eso suele repercutir en los precios de los productos”, estima Germán Gómez Picasso, director de Reporte Inmobiliario. “Para generalizar, en alguna localización del conurbano puede pagar por el alquiler $ 15.000, mientras que en la Capital Federal, por un local similar, se puede llegar a pagar hasta $ 100.000”, acota.

También el café, otro producto incluido en Precios Claros, sufre estas distorsiones. El mismo paquete de un kilo de café molido cuesta $ 72 en Almagro y $ 62,99 en Saavedra, lo que da un 14,3% de divergencia.

Sin salir del barrio

La distorsión de precios llega hasta tal punto que también es posible encontrar diferentes valores en un mismo barrio. Es más, en un radio de 800 metros cuadrados se pueden encontrar divergencias, según un análisis que elaboró la consultora especializada en consumo Focus Market.

Así, por ejemplo, se puede ver que el arroz doble carolina de 500 gramos cuesta en un punto de venta $ 24,25 y en otro, $ 29, lo que da una diferencia de 20% que se logra con sólo hacer unos pocos pasos. Del mismo modo, el café molido clásico de un kilo sale $ 68 en un comercio y $ 78 en otro, marcando una brecha de 15%. En todos los casos, siempre se considera la misma marca para hacer la comparación.

En la categoría limpieza las diferencias también se hacen notar. Un detergente con aloe y limón de 600 cc tiene un precio de $ 35 en una cadena y de $ 44,99 en otra (el margen es de 28%). El jabón en polvo concentrado por 2,25 litros cuesta $ 109,25 en un sitio y $ 151 en otro (38%). La lavandina original se puede conseguir en una góndola a $ 24,10 y en otra a $ 31,30 (30%). “Precios Claros permitió mostrar que la brecha de precios, según las diferentes categorías, es entre 15% y 53% de diferencia, aunque, sin embargo, los consumidores están buscando un refugio para optimizar su gasto en otro tipo de canales que no aparecen en este sitio Web”, explica Damian Di Pace, director de la consultora Focus Group, asesor de CAME y autor del estudio.

El trabajo está hecho sobre 109 categorías de productos sobre un análisis de 23.000 precios publicados en forma diaria, que deben ser actualizados de las 6 a las 10 de la mañana por las grandes cadenas de supermercados que están obligadas a publicar los artículos, sus precios y sus respectivas ofertas. Al cierre de esta edición, el sitio Precios Claros fue visitado 430.000 veces.

Las grandes superficies están haciendo, a través de las primeras marcas, promociones del tipo 2 x 1, 3 x 2 o hasta el 25% en determinadas categorías que la herramienta demuestra que tiene esa brecha de precio en la visita de un punto de venta a otro en un radio de 800 metros cuadrados. En este contexto de dispersión de precios, el desplazamiento de la demanda se da hacia el canal tradicional (carnicería, verdulería, granja) bajo la modalidad de reposición, y hacia el canal mayorista en una forma de compra social comunitaria con distribución del gasto entre familiares y amigos. Ninguno de estos canales está en la herramienta Precios Claros (es posible que se los incorpore en una segunda etapa).

Fernando Aguirre, vocero de la Cámara y de la Federación Argentina de Supermercados, admite que la gente se vuelca a formatos más pequeños: “En frescos, la demanda se corrió hacia verdulerías y carnicerías. En otras categorías lo que sucedió es que la gran cadena dejó un poco de lado las grandes superficies y se vuelca con una decisión muy firme a los pequeños comercios de 200 metros cuadrados. En el interior sucede algo similar”, afirma Aguirre.

La Nación

“Promosapiens: los hackers del consumo”

En tiempos difíciles, surge una nueva especie experta en cuidar el bolsillo: son buscadores de promociones que a su vez se ocupan de difundirlas entre sus conocidos.

http://www.lanacion.com.ar/1915664-promosapiens-los-hackers-del-consumo

 

“Clientes infieles”: anticipan que la lealtad a las marcas ya no volverá, aun si el poder de compra se recupera

Muchos lo atribuyen a un asunto simplemente coyuntural. Vinculan la actitud más racional que hoy muestran los consumidores con un escenario afectado por la caída del poder de compra.

Pero las marcas no deberían ilusionarse con un rápido retorno de la “fidelidad“.

Esta es la principal conclusión que dejaron los expositores del 14° Encuentro Nacional Retailer (ENR), evento que congregó en el Hotel Hilton de Buenos Aires a los principales representantes de las cadenas de supermercados líderes del país.

En un contexto de alta inflación, los consumidores piensan dos veces antes de llevar un artículo. Y ese cambio está afectando a numerosas marcas.

Tanto empresarios como analistas advirtieron que el escenario modificó sustancialmente el “tablero” del consumo y que la “infidelidad” por parte de los compradores es una tendencia que no es pasajera.

Incluso, advierten que es una variable que deberá ser tenida cada vez más en cuenta a la hora de planificar futuras estrategias comerciales.

“En estos años, la Argentina ha sufrido grandes cambios en materia de elecciones de los canales de compra”, señaló Luis Pagani, presidente del Grupo Arcor.

“Como consecuencia de estas modificaciones, surgió un nuevo consumidor, mucho más exigente con las empresas”, agregó.

En tanto, Nestor Pierres, ejecutivo de Pusher Pop, firma que fabrica “soluciones inteligentes” para las góndolas, destacó que “los argentinos han pasado a tener una actitud exploratoria”.

Las empresas lo notan. En el escenario actual, la “infidelidad” del público se da en dos frentes.

En primer lugar, los consumidores están abandonando paulatinamente los hipermercados. Se trata de un fenómeno que arrancó hace unos años pero que se aceleró a partir de 2014.

Los sondeos muestran cómo el share de las grandes cadenas viene disminuyendo, más allá de las coyunturas económicas.

Hoy la cifra se ubica en un 34%, cuando hace apenas tres años la participación era de cerca del37%, según la estadística de la consultora CCR (ver cuadro).

La preocupación para los supermercadistas es mayor si se mira la “película” de un período más largo, dado que hace diez años los relevamientos mostraban que el peso de este canal era del 38% para los rubros de alimentos, cosmética y limpieza.

Incluso, estos niveles -que hoy lucirían como positivos-, representaban una caída bruscarespecto de lo que sucedía en las “épocas doradas” para los híper, los años ´90, cuando elshare rondaba el 50 por ciento. 

Por otro lado, la “infidelidad” no solamente implica un paulatino abandono de los puntos de compra tradicionales sino que, en simultáneo, los argentinos tampoco se mantienen leales a las marcas “clásicas”. 

De hecho, “del top ten -de las compañías favoritas de los argentinos-, a excepción de Arcor, todas las marcas disminuyeron sus puntos de contacto con los consumidores (CRP), es decir, perdieron clientela o fueron compradas con menor frecuencia en el último tiempo”, señaló un informe de Kantar Worldpanel.

Este suceso “implica un desafío para los fabricantes, quienes deberán focalizar sus estrategias para generar nuevos puntos de contacto”, destacaron desde la consultora.

“El consumidor reemplazó una primera marca por una segunda o propia, en lugar deintercalarlas en la compra”, sostuvo Federico Filipponi, director comercial de Kantar Worldpanel.

De acuerdo con el relevamiento, Tío Nacho (productos de cuidado personal), Macucas(galletitas) o Dos Hermanos (arroz) son algunos de los tantos nombres que han ido ganandopreponderancia entre los argentinos, en detrimento de otros.

Infieles crónicos
Los grandes retailers tienen otra gran preocupación que se suma a la caída en ventas que, según CCR, en el último mes fue del 3,6% en términos de volumen.

Temen haberse convertido en los principales “chivos expiatorios” del proceso inflacionario.

Un claro ejemplo del descontento de los argentinos con las cadenas de supermercados -más allá del éxito de estas propuestas- fueron los dos boicots que tuvieron lugar en los meses de abril y mayo.

Además, fue el propio Mauricio Macri quien los puso en el centro del debate cuando sugirió que algunas empresas cometían prácticas desleales. 

En paralelo, el Gobierno sustituyó el programa “Precios Cuidados” por “Precios Claros“, obligando a todas las cadenas a tener que publicar diariamente los valores de unos 5.000 productos.  

Esta estrategia de cargar culpas sobre este canal de ventas, por cierto, no es nueva.

Cabe recordar que el expresidente Néstor Kirchner había optado por poner en el ojo de la tormenta al mismo Alfredo Coto, parodiando el slogan de su compañía, “Yo te conozco”.

No obstante, el vínculo entre consumidores y marcas sufrió -y sigue sufriendo- fuertes cambios que no responden exclusivamente a la variable precios.

De hecho, además del cuidado del bolsillo, existen otros dos factores que han transformado de raíz esta relación y que han convertido a los compradores en “infieles crónicos” hacia las marcas que antes formaban parte del “core” de compras mensuales:

1. La tendencia a utilizar más la web en portales que ofrecen productos y servicios a un precio más bajo y con la comodidad de hacerlo desde el hogar.

Martín Acosta, VP Comercial de Walmart, se refirió al peso que están adquiriendo hoy portales como Facebook, Airbnb y Alí Babá como espacios virtuales de venta.

Y enumeró al menos cinco puntos de contacto entre las compañías y el cliente que conviven en la actualidad:

-El canal tradicional.
-Los portales online de las marcas y canales de retail.
-Las tiendas propias de las marcas “techie” -tales como Sony y Apple-.
-Los intermediarios, tales como Google y Facebook.
-Los Maket Places (webs que permiten a vendedores y compradores realizar una operación comercial).

2. La aparición de otras alternativas de puntos de venta que los consumidores perciben como atractivos.

Desde CCR señalan que “los mercados de barrio y las ferias están creciendo como opciones de lugares donde los argentinos van a comprar”.

También los mayoristas se están volviendo actores importantes en un escenario de mayor “infidelidad” de los consumidores, a tal punto que uno de cada tres argentinos ya admite que realizó una compra en estos formatos en el último año. Y ellos se hicieron presentes en las jornadas del ENR.

Inclusive, para estos jugadores, es momento de “rearmarse” y redefinir estrategias paraconquistar al nuevo tipo de consumidor.

Pablo Tomé, chief commercial officer (CCO) de Makro, uno de los tres mayoristas más importantes del país, lo resumió de la siguiente manera: “Es tiempo de parar la pelota, revisar la cancha y empezar de nuevo“.

Un fenómeno regional
La fidelidad de los consumidores hacia una determinada marca está en vías de extinción, según lo afirman supermercadistas y analistas de consumo. Y este es un fenómeno que no está atado a la coyuntura local, sino que se repite a lo largo de toda la región e, inclusive, a nivel global.

“El cliente de Latinoamérica hoy va en busca de conveniencia y precio y por eso es fiel a distintos canales, según el beneficio que se le ofrezca“, indicó Pedro Manosalva, director de la consultora Nielsen ANCAR.

Una señal en este sentido tiene que ver con que los compradores recorren más puntos de venta y combinan distintas alternativas en función de los precios -y las promociones- de los productos en cada categoría puntual.

De hecho, de acuerdo con el informe Pulso Social de la consultora CCR, los argentinos hoy visitan un promedio de 5 superficies físicas de compra por mes.

Por otro lado, el fenómeno de los “tickets cortos”, que en Argentina ha tenido un fuerte crecimiento de la mano de los formatos exprés de las grades cadenas, es algo que también se repite a nivel mundial.

Es así que la “compra mensual” y las listas largas de supermercado parecen haberse reducido en los hábitos de los compradores.

“En toda la región latinoamericana, el promedio suele ser de dos productos cada vez que se realiza una visita al retailer”, dijo Manosalva.

Argentina, “floja” en estrategias de fidelización
A primera vista pareciera que -a juzgar por la cantidad de promociones y carteles de sale- la Argentina tiene un muy buen manejo de la fidelización de los clientes.

Sin embargo, los analistas señalan que no es tan así. Desde Nielsen contrarrestan esta teoría y afirman que, muy por el contrario, “en comparación con el resto de los países, la Argentina no es tan fuerte en cuanto a programas de fidelización de los consumidores”.

Este no es un dato menor si se tiene en cuenta que, según datos de la consultora, 4 de cada 10 compras son no planificadas, lo cual deja un importante margen de maniobra a las marcas para que puedan “tentar” a los consumidores con propuestas de descuentos promociones.

Por otro lado, Internet también ofrece un “mundo” de oportunidades a las empresas para que salgan a competir con las marcas ya instaladas y se sumen a la puja por los “clics” de los usuarios.

En este punto, Gil desde Facebook recomienda a las compañías “tener iniciativa, ofrecer contenido y brindar información de ofertas y promociones”.

Todos estos, condimentos para aprovechar las ventajas de un comprador más “infiel” en el matrimonio con las marcas.

IProfesional

“Dos de cada tres personas cambiaron sus hábitos de consumo por los tarifazos”

Al cimbronazo de los anuncios de tarifazos sobrevino la cruda realidad de las facturas de gas, de luz, de agua tiradas bajo las puertas, y la reacción de los usuarios –algunos organizados para protestar e interponer cautelares que frenen los desproporcionados aumentos, otros resignados al padecimiento de sus bolsillos– comienza a mostrar conductas mensurables. En rigor, la mayoría de los ciudadanos manifiesta estar sintiendo el impacto del tarifazo en los servicios y el transporte, y el 61% de ellos afirma que ha debido modificar sus hábitos de consumo para hacer frente a los ajustes. El dato surge del último sondeo del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (COPUB), que habla de un comportamiento ya instalado entre los usuarios del área metropolitana: el control en el consumo de luz y gas e incluso la restricción en el uso del transporte público de pasajeros.

La encuesta indica que, de todos los incrementos tarifarios registrados en los últimos tres meses, el que más afectó la vida de las personas es el del transporte, señalado por el 41% de los entrevistados. En segundo lugar, postularon el aumento en el servicio de agua y saneamiento (con el 27% de las respuestas) como el que más perjuicios generó en las economías familiares, seguidos del alza en el servicio eléctrico (20%) y en el suministro de gas (6 por ciento). El orden asignado a cada ítem parece estar relacionado con la imposibilidad de controlar algunos de esos gastos. Quienes necesitan desplazarse un largo trayecto hasta sus lugares de trabajo o estudio no pueden evitar los aumentos en los boletos de colectivos, trenes y, próximamente, subtes, y para ellos la carga de la SUBE se ha vuelto un karma cotidiano. Lo mismo sucede con la gran mayoría de los 2,8 millones de usuarios residenciales que sirve AySA en el área metropolitana: sólo el 12% tiene medidor y la posibilidad de ahorrar. En consecuencia, entre los comportamientos que motivó el tarifazo, el 55% de los usuarios sondeados revela que observa un mayor cuidado en el consumo de gas y luz, y un 12% confiesa que debió restringir el uso del transporte público.

Para quienes necesitan desplazarse por trayectos largos, la carga de la tarjeta SUBE se ha convertido en un verdadero karma.

Lo concreto es que el tarifazo trastocó la vida de muchos, con guarismos que jibarizan cualquier recomposición salarial (ver aparte). Los usuarios residenciales más castigados deberán pagar incrementos en la luz y el gas de hasta el 400%, según el tope fijado por el gobierno, sin contar a aquellos que ya pagaron cifras aún mayores y les devolverán una nota de crédito en la próxima factura. Las boletas de AySA llegaron con aumentos de entre 217 y 375 por ciento. Y a principios de abril, los pasajes de trenes y colectivos en Capital y Gran Buenos Aires subieron un 100 por ciento. A este panorama se agregará en breve el alza del viaje en subte (ver aparte). Todo en el contexto de una inflación anual que, según reconoció el ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat-Gay, es del “40 o 42%”, antes  de puntualizar que “el trabajo sucio (o sea, el tarifazo) está mayormente hecho”.

“Podríamos haber realizado la encuesta cuando fue el anuncio, pero una cosa es saber que vas a pagar más y otra haber pagado. Lo que más molesta es el aumento del transporte, porque con las demás cosas la gente tiene alternativas, pero para llevar a los chicos a la escuela o ir al médico, por ejemplo, no tenés otra chance. Quizás otros rubros como la energía se van a sentir más en el verano por el uso del aire acondicionado”, explica Orlando D’Adamo, director del COPUB.

“Yo ahora no prendo la estufa ni con la orden de un juez”, dice Andrea Napoli, que vive en Liniers y, asustada por los 300 pesos de la última factura, sigue los consejos del presidente y el ministro del Interior: se abriga. “Me pongo bucito, buzo con capucha y hasta guantes en casa, sólo prendo la hornalla para el agua del mate”, agrega.

Otro informe sobre hábitos de consumo realizado a nivel nacional lleva hasta un 90% el porcentaje de consumidores que dicen haberlos modificado en lo que va de 2016, la tasa más elevada de los últimos 14 años, según el relevamiento del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (Indecom), con énfasis en la sustitución de productos alimenticios y de higiene y en un menor uso del transporte público.

Más allá del control en el gasto de servicios de red, la baja del consumo se refleja en casi todos los rubros. El 62% de los encuestados reconoce que restringió su consumo de carne: el informe puntualiza que los consumidores vienen reemplazando peceto por falda, milanesa de peceto o bola de lomo por cuadrada, y que el consumo de carne picada se duplicó. Asimismo, el estudio registra en los primeros cinco meses del año un notorio descenso en el consumo de bebidas gaseosas (22,3%) –emparentado con un leve aumento de jugos en polvo diluibles– y de panificados tipo facturas (23,4 por ciento). En cambio, la venta de farináceos se mantiene estable y se incrementó la del rubro “fideos secos” (hasta 13%, según el punto de venta). Rocío Bangueses vive en Hurlingham y trabaja en Capital, y además de suprimir uno de los dos colectivos que tomaba (más el tren), cambió la marca líder de leche que bebían sus hijos por una segunda marca, y “se acabó la carne tres veces por semana, ahora compro pollo que es más económico”.

El sondeo también arroja luz sobre los cambios en el transporte: un 18% de los consultados del segmento ABC1 adquirió su tarjeta SUBE en los últimos 60 días, y el 86% reconoció que usa menos el auto por los aumentos en naftas, peajes y estacionamientos. Sin hablar de quienes optaron por renunciar al transporte público y son cada vez más. Santiago Kahn, docente, dejó de subirse al 96 para ir de Flores a Constitución para dar clases en la Facultad de Ciencias Sociales: “Aunque haga frío, prefiero usar la bicicleta y ahorrarme el pasaje”.

Según Miguel Calvete, titular de Indecom, “si se establece  una comparativa de cambios de hábitos, la situación actual sólo es superada por los cambios reflejados durante el primer semestre de 2002”.  «

Cuestionan el nuevo tarifazo en el subte

Randy Stagnaro, > @randystagnaro

El tarifazo en el subte es por ahora un anuncio en camino de hacerse realidad, en torno de la tercera semana de julio. La suba impulsada por el gobierno comunal que dirige Horacio Rodríguez Larreta es un duro golpe al bolsillo popular, del 67 por ciento. Según las encuestas publicadas por este diario, las subas en el transporte son las que más aquejan a la población.

Si se concreta este plan, el valor del pasaje de subte quedaría un 25% arriba del boleto mínimo de colectivo. En un informe elaborado por el ex titular de Aerolíneas Argentinas y ex candidato a Jefe de Gobierno porteño por el FPV, Mariano Recalde, se trata de una “política descoordinada e incoherente”.

La explicación del gobierno comunal porteño para justificar la suba ha sido fuertemente criticada por la oposición. El planteo de los funcionarios, basado en los números proporcionados por la empresa Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase), es que la suba se explica por el aumento de costos de explotación, cuyo total dividido por la cantidad de pasajeros arroja lo que se conoce como “tarifa técnica”. Es decir, es lo que pagaría el usuario sin los subsidios.

Pero para Marcelo Ramal, legislador del FIT-PO, “han inflado la tarifa técnica un 53%, eso es inaceptable”. El legislador indicó que “la tarifa técnica que invoca Sbase para justificar el aumento es falsa. La ubican en $ 13,37 cuando no debería superar los $ 8,76. Sbase ya fue cuestionada por la Auditoría de la Ciudad en 2013, cuando calculó en $ 4,89 la tarifa técnica que para Sbase era $ 7,47. Si a la tarifa de $ 4,89 de la Auditoría, le aplicamos la inflación del período, calculada por el propio gobierno, hoy la tarifa técnica tendría un valor de $ 8,67. Metrovías tiene que abrir sus libros..

En su informe, Recalde aseguró que “la documentación que acompaña la tarifa técnica está muy cerca de poder calificarse como un mamarracho”. Así, Recalde aseguró que “según los propios números presentados por la empresa concesionaria, que han sido validados y utilizados por el GCBA, para justificar el aumento, se muestra que la ‘tarifa técnica’ se ha incrementado un 30%, mientras que la tarifa que debe abonar el pasajero, de aprobarse la medida, se incrementaría un 67 por ciento. Ahora bien –agrega–  dichos aumentos del 30% son entre junio de 2014 y junio de 2015.” El informe advierte que la cantidad de pasajeros podría decaer un 7% por el impacto de la suba del boleto. Esta suba se da en el marco de un aumento de los subsidios a Metrovías del 27,8%, los que sumarán 1643 millones de pesos este año. «

Los salarios, lejos de los precios

R. S.

La caída generalizada del consumo y los cambios en las pautas tradicionales de cada familia están causados por la cada vez mayor distancia entre los salarios y el precio de los productos.

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, el valor de la canasta familiar subió un 22,12% entre el 1º de enero y el 31 de mayo. Se trata de una medición del gasto de una familia compuesta por dos adultos, dos niños de seis y nueve años y que es inquilina.

La medición tiene el valor de formar parte de una serie estadística, aunque en voz baja se dice que las cifras están pensadas para “gastos moderados”, tanto en lo que hace al valor del alquiler como al del consumo de alimentos.

Como fuere, no hay estadísticas ciertas sobre la evolución de los salarios, ni a nivel nacional ni en la Ciudad. En ambos casos, los datos están congelados a diciembre de 2015.

Así, las comparaciones sólo pueden hacerse de manera parcial. Por caso, el 15% de la población empleada en la Ciudad de Buenos Aires se desempeña en el comercio. Este sector recibió un aumento salarial desde el 1 de abril del 20%, cobrado en mayo. Es decir, este sector de trabajadores soportó prácticamente toda la suba de los precios y las tarifas sin ningún aumento en su salario. En el caso de los asalariados de la construcción representados en la UOCRA, la suba desde el 1 de abril fue del 22 por ciento. Aquí valen las mismas consideraciones que para los empleados de comercio. Si el trabajador se desempeñase en la metalurgia, representado por la UOM, su aumento salarial habría sido el mismo: 20% desde abril hasta julio, cuando se le agregará un 7 por ciento.

Es decir, los asalariados porteños sobrevivieron a los primeros cuatro meses del año, golpeados de lleno por los tarifazos, con salarios congelados desde el último trimestre de 2015, al menos.

En el gobierno aseguran que lo peor de la inflación ya pasó y que ahora los salarios recuperarán lo perdido. Es difícil que este vaticinio se cumpla, ya que la inflación parece estabilizarse en torno del 1,8-2% mensual y no hay aumentos salariales de esa magnitud a la vista.

SEGUNDAS MARCAS Y PROPIAS

Juan Manuel Primbas, Analista de consumo, Director de Kantar Worldpanel Argentina.

Los ajustes en servicios públicos y transporte impactaron fuerte en la capacidad de gasto de los hogares. Sólo los de niveles socioeconómicos altos y medios pudieron sostener su nivel de consumo gracias a una ecuación positiva entre cantidad comprada y visitas al punto de venta.

El consumidor remplazó primeras marcas por segundas o marcas propias, en lugar de intercalarlas en la compra. Así, las primeras cedieron un espacio a otras más económicas, y las segundas opciones reforzaron su propuesta al consumidor, con mejoras de producto, comunicación y precios competitivos, y de hecho están alcanzado excelentes niveles de aceptación en sus compradores. La estrategia de precios marcó la evolución de las primeras marcas. Las que optaron por una menor variación de precios tuvieron una mejor performance.

Los consumidores no sólo mencionan que reducen sus actos de compra sino que lo hacen. E intentan evitar los viajes de compra o puntos de venta en los que pueda gastar más de lo planeado.

Los consumidores argentinos están desarrollando estrategias que les permitan hacer rendir su presupuesto, como la búsqueda de promociones, marcas de menor valor, la compra de envases o formatos más económicos, la priorización de canales que permitan “no tentarse” y encontrar alternativas de precio reales.

OBLIGADOS A UNA CONDUCTA RACIONAL FRENTE A LAS GÓNDOLAS

Emiliano Schwartz, Consultor en consumo, Gerente de Negocios de la unidad Cuore de CCR

Los hábitos de compra están cambiando para adaptarse a esta nueva situación en la que sobresale, durante los meses transcurridos de este año, la caída del consumo. Hacer compras mayoristas, recorrer comercios en búsqueda de precios bajos o elegir productos de segundas marcas o marcas propias son algunos de los recursos más utilizados por los consumidores. Estas acciones las atribuimos a un mix de factores que incluyen la caída del poder adquisitivo, producto de la ecuación precios nuevos-salarios viejos, y la decisión de los consumidores de tomar una actitud más racional frente a las góndolas. La búsqueda de la mejor relación precio-calidad se ha vuelto un imperativo del momento, que de acuerdo al Estudio Pulso Social tiene una expresión concreta: la proporción de consumidores “racionales” pasó del 42% en 2015 al 51% este año.

En tanto, los que prefieren comprar productos de marca aunque deban pagar un poco más, disminuyeron 4 puntos respecto del año pasado, representando el 31% del total. El 19% restante de los consumidores se definen como economicistas, buscando los productos más baratos.

Donde más se nota esta conducta racional de los consumidores es en la compra de aquellos productos que ofrecen mayor diversidad de precios, como los alimentos frescos y los productos de higiene y cuidado personal. Además, están concurriendo a una mayor cantidad de puntos de venta (cada comprador acude a casi cinco comercios en promedio) para comparar precios y de ese modo mitigar el impacto de la inflación.

Si hay una ventaja que tienen los argentinos frente a un escenario de escalada de precios es que, en los últimos años, han adquirido un muy buen training en lo que a consumo inteligente se refiere. Por este motivo ya no muestran tanto recelo a la hora de inclinarse hacia alternativas que antes despreciaban.

Y las grandes “reinas” de esta modalidad de consumo más cautelosa resultan las marcas propias de los supermercados. El “boom” de esta alternativa entre los argentinos comenzó en realidad durante el año pasado, cuando las ventas de artículos de marcas propias de los retailers crecieron un 20% en volumen.

Los desafíos para las empresas de consumo masivo son grandes. Tendrán que trabajar en los vínculos emotivos para reconquistar a sus clientes, para no perder terreno. A la hora del consumo, hoy el racional se impone frente al “marquista”.

Tiempo Argentino


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Emiliano Schwartz

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