Archivo para 25 abril 2016

“Inflación en las góndolas: crece la preferencia por las marcas propias”

 Inflación en las góndolas: crece la preferencia por las marcas propias

En un contexto de inflación e incertidumbre sobre los futuros ingresos, las marcas propias de los supermercados van ganando cada vez más mercado. En el primer bimestre del año, estas marcas –presentes en cadenas como Dia, Carrefour o Coto– crecieron un 7,2% en comparación con el mismo bimestre del año anterior, según un relevamiento realizado por la consultora Kantar Worldpanel. Durante 2015, el crecimiento anual fue de 4,3% comparado con 2014. “Las marcas propias llevan dos años de crecimiento por varios factores. Uno de ellos son las cadenas que están creciendo mucho con planes muy agresivos de apertura. Eso ayuda, pero no es exclusivo. Una cadena como Dia, que apuesta por las marcas propias, termina generando una opción real de precio en un contexto donde la inflación se acelera. El consumidor encuentra una opción razonable en muchas categorías”, destacó Juan Manuel Primbas, managing director del Cono Sur de Kantar Worldpanel.

Las marcas propias representan el 10% del gasto de la canasta básica en las cadenas y los mayores crecimientos se dan en bebidas, cuidado del hogar y cuidado personal, según la consultora. La diferencia de precio con las primeras marcas es de 20% a 30% menos, en promedio. Los mayores ahorros se logran en café instantáneo (35%), papas fritas (43%) y pasta dental (55%).

“Venimos de años donde precios cuidados, controles y otras distorsiones dificultaban que haya muchos niveles de precios. Si tenías una primera marca a precio cuidado no quedaba mucho margen para el posicionamiento de una marca más económica –advirtió Primbas–. Ahora los precios están más liberados, con todo lo positivo y lo negativo. Pero permite una opción de precios más variada”.

La mitad productos de marca propia que se venden en el mercado local es de la marca Dia, que lidera el segmento. La marca cuenta con más de 1000 referencias de productos. “Dia logra posicionarse como la segunda marca más vendida en todos los supermercados”, informaron desde la empresa.

Así, mientras las primeras marcas pierden participación, las propias crecen más allá del canal discount y en todos los niveles socioeconómicos. Según Primbas, hoy su crecimiento depende más de la oferta que de la demanda.

Por ejemplo, si se compara la participación de las marcas propias con respecto a otros países, aún están en una fase de desarrollo: representan el 10% del gasto en la canasta básica en cadenas, mientras que en el Reino Unido asciende al 48%, en Holanda al 42% y en los Estados Unidos al 20 por ciento.

“El potencial es grande aunque los argentinos somos muy marquistas. Las primeras marcas se levan el 70% del gasto de un hogar promedio; es uno de los índices más altos de la región y también comparado con países desarrollados, donde los consumidores son más racionales”, advirtió el especialista.

Para el consumo masivo, los tres primeros meses del año fueron negativos. Aunque aún no están cerradas las estadísticas de marzo, desde Kantar ya estiman que el trimestre registrará una caída interanual de entre 3% y 4%, con categorías más afectadas como bebidas y lácteos . “Considerando que abril es el mes de las malas noticias, con los aumentos de tarifas y transporte, es difícil pensar que la tendencia sea muy diferente –anticipó Primbas–. Para el segundo trimestre deberíamos esperar una tendencia similar, lo que hace que la perspectiva para el resto del año empiece a ser preocupante”.

Cronista

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“Consumo 2016: entre el tarifazo, la inflación y la guerra de promos”

Producto de la inflación, la fuerte suba de tarifas y el retraso en las negociaciones paritarias, el consumo en general cayó 4,2% el primer trimestre del año, según indica un relevamiento de la CAME, la cámara del comercio minorista. Lo que más preocupa es que la tendencia viene profundizándose. Las ventas se redujeron 5,8% en marzo con respecto al mismo mes de 2015. Para los entendidos, “abril será el peor mes del año”, aunque aclaran que se espera un repunte en el segundo semestre, después de las actualizaciones salariales, sumado al impacto de algunas medidas que impulsa el Gobierno, como la baja del IVA a los alimentos y la continuidad del Ahora 12 y Precios Cuidados.

Según la CAME, electrodomésticos, materiales para la construcción y muebles fueron los rubros más castigados en el inicio del año, principalmente por la incertidumbre, la escasez y el encarecimiento del crédito (pagos en cuotas) y porque existe un alto endeudamiento con tarjetas. “Se estima que, en promedio, un argentino tiene dos sueldos brutos destinados al pago de cuotas”, resume Damián Di Pace, director de la consultora especializada en consumo Focus Market. Aparte de que las tarjetas están saturadas, “las personas están sobreestockeadas (de heladeras, lavarropas y televisores, entre otros bienes durables) por las facilidades al financiamiento en los años anteriores”, añadió el experto.

De todos los rubros, lo que más preocupa es la baja en las ventas de productos masivos (alimentos, bebidas, artículos de limpieza y tocador), es decir, los gastos primordiales en los hogares. Estadísticas de la consultora CCR revelan una caída de 0,1% en enero; 2,4%, en febrero; y en marzo “acelerándose”, puntualiza Sandra Dalinger, directora de Trade de esa consultora.

El principal motivo es la inflación. Dalinger explica que “entre la primera semana de enero y la tercera de marzo hubo un alza de 2,8% en los precios”. Frente a esto, los consumidores acentúan conductas más racionales en las compras, y decide el día y el lugar donde efectuarlas con la mira puesta en las acciones promocionales, a la espera del cierre de las paritarias que les permitan recomponer el poder adquisitivo de sus ingresos.

A pesar de esta coyuntura dificultosa, Dalinger asegura que la gente, por ahora, trata de no resignar calidad al momento de comprar: “No estamos detectando corrimientos importantes hacia segundas marcas, lo que entiendo podría pasar en los próximos meses”. La especialista define que 2016 “es un año de transición y reacomodamiento”, y pronostica un nivel de consumo muy similar a lo que aconteció en 2014: “muy mediocre”. El nivel del consumo dependerá una vez que se resuelva la ecuación “precios nuevos, salarios viejos”.

Con respecto a esto y cuando los pronósticos de la inflación para abril (por el impacto de los tarifazos) oscilan entre 5 y 6%, Di Pace interpreta que “la presión sobre el bolsillo restará disponibilidad para la compra. Este analista también coincide en que el panorama se revertirá en el segundo semestre, siempre y cuando “las paritarias cierren alineadas con la suba de precios y si se produce una desaceleración de la inflación”.

Desde la consultora Kantar Worldpanel trazan proyecciones más pesimistas. Juan Manuel Primbas, su managing director, estima una caída en el consumo de productos masivos en el hogar en torno al 4% en el primer trimestre del año. “Si la tendencia se mantiene en el segundo trimestre –grafica– cerraremos un año en un nivel de entre 0 y 2%”, es decir, por debajo de lo ocurrido en 2014.

Primbas explica que esto repercute en toda la economía, ya que “si el consumo de artículos básicos cae 2%, el resto de los rubros (entretenimiento, salidas, indumentaria y equipamiento para el hogar, por ejemplo) se contrae en torno al 10%”. Estas estimaciones son compartidas total o parcialmente por sus colegas. En el plano de las interpretaciones, Primbas observa diferencias entre la caída de 2014 y la de 2016. “Este año hay un enfriamiento económico y bajas expectativas. A esto habría que sumarle dudas con el empleo. Y si combinamos alza de precios y problemas con el empleo, para el consumo son malas noticias”, concluye.

El último informe de la CAME es revelador en este sentido. “Si bien los consumidores están muy cautos a la hora de comprar, el descenso de la demanda no se debe tanto al factor expectativas sino a restricciones de ingresos concretas”.

Pese a todo, Guillermo Oliveto toma distancia de los peores pronósticos. “Sería un error no reconocer la importancia de la contracción del consumo que se dio en este primer trimestre. A los argentinos el consumo les importa, y más de lo que muchos creen. También sería un error ‘leer’ 2016 bajo el prisma de este primer trimestre, que se extendería al cuatrimestre y tal vez a todo el semestre”, dice.

El consultor recomienda esperar los resultados de algunas medidas del Gobierno que apuntan a recortar el gasto fiscal, sumado a un eventual despegue del campo, la construcción y la llegada de inversiones. “Si fuera así, el año podría cerrar con el consumo masivo en el rango de +1% a -1,5%. Recordemos que en 2014 había caído 2,2% y que la base desde la que se está dando la contracción es razonablemente alta”, sentenció.

IECO

“¿Triunfó o fracasó el día de los #SuperVacíos?: consumidores y empresarios se pelean por el nivel de éxito que tuvo la medida”

Como en cualquier situación en la cual no hay una cifra concreta y contrastable, los resultados del boicot dividen las aguas entre los referentes de las asociaciones de consumidores y los directivos de supermercados.

Los primeros aseguran que el llamado que hicieron para no concurrir a las grandes superficies en protesta por lo que consideran una abusiva política de precios, fue un “éxito rotundo”.

En la vereda de enfrente están los empresarios, que afirman que, más allá de alguna “merma eventual” en el flujo de clientes, la jornada que clamaba por #SuperVacíos no prendió entre los consumidores.

Son dos posturas totalmente contrapuestas, que recuerdan a lo que suele suceder tras un acto político cuando, a la hora de contabilizar el número de asistentes, comienzan a aflorar todo tipo de cifras. 

Más allá de esta pulseada mediática, lo cierto es que los supermercados se habían encargado de dejar preparado un “anzuelotentador para evitar que los consumidores no concurran a los salones este jueves.

En efecto, apenas abrieron sus puertas, las grandes superficies ya tenían desplegada toda la“artillería pesada” de descuentos y planes de pago sin interés en hasta 18 cuotas, como hacía meses no se veía. 

La estrategia fue tan agresiva que hasta desde las asociaciones de consumidores denunciaron públicamente a las cadenas por lo que consideraron una maniobra desleal para“boicotear el boicot”.

El más duro fue Héctor Polino, titular de Consumidores Libres y uno de los impulsores de la acción, quien afirmó que si las empresas de retail ofrecen estas promos y la rentabilidad no les cae, “entonces nos están robando”. 

Supermercadistas: una jornada “normal”
A la hora de analizar cómo evolucionó la jornada, iProfesional dialogó con fuentes de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), integrada por verdaderos “pesado pesado” como Jumbo, Coto, Carrefour, Walmart, Día y La Anónima, entre otros.

“En base a la información que hemos recibido a lo largo de todo el día, podemos decir que no se ha notado una merma muy evidente. Desde algunas cadenas nos confirmaron que los tickets alcanzaron el nivel esperado para un jueves de comienzo de mes”, afirmaron fuentes de la entidad.

“Incluso, estuvimos en contacto con supermercados de algunas provincias y nos aseguraron que el boicot prácticamente no se notó”, amplió el directivo consultado.

“Algunos comercios podrán haber quedado algún punto abajo, pero podemos asegurar que fue una jornada que se desarrolló con normalidad”, acotaron.

En tanto, Fernando Aguirre, vocero de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), que nuclea a comercios con fuerte presencia en el interior del país, aseguró que “el alcance de la medida fue mínimo. En las góndolas, en las cajas, no hubo grandes variaciones. A lo largo del jueves vimos que la cantidad de tickets estuvo dentro del promedio”.

“Podemos decir que, en general, el tema del boicot no prendió”, concluyó el directivo.

Consumidores, conformes con la medida
Polino, de la asociación Consumidores Libres y una de las principales figuras de esta acción –que además contó con la adhesión de la CTA y de Federación Agraria-, brindó un panorama totalmente opuesto, al asegurar que “fue un éxito rotundo”. 

Incluso, fue más allá al asegurar que, en algunos comercios, hubo una caída del 80% en el flujo de clientes, “a pesar de la publicidad de las grandes cadenas, donde decían que sólo el jueves ofrecían artículos con grandes rebajas”.

“Esto demuestra que el boicot ha hecho sentir el impacto, porque han tenido que gastarcifras millonarias en hacer esta publicidad y ofrecer estos descuentos”, agregó.

En tanto, las cámaras que integran la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA) realizaron un sondeo e indicaron que el boicot tuvo “un alto nivel de acatamiento en la provincia“.

En Mendoza, desde la asociación de consumidores Protectora aseguraron que en locales de Guaymallén, Godoy Cruz y el centro de esa provincia, se registró una disminución de entre el 80% y el 90%. 

Hasta la agencia Télam hizo referencia a que hubo “escaso público en hipermercados” durante la jornada de boicot. Para llegar a esa conclusión, un móvil recorrió cinco grandes comercios entre las 10 de la mañana y el mediodía.

“Se pudo observar que la concurrencia era escasa, en su mayoría compuesta por gente de edad avanzada”, explicaba un cable.

Sin embargo, desde la ASU detallaron que “en general, durante los días de semana, las mañanas y los mediodías suelen ser tranquilos. El gran flujo de gente se da recién a partir de las 18 horas. Y la realidad es que hubo movimiento”.

Prometen seguir con las medidas
Polino aseguró que habrá “que practicar el boicot cada vez que sea necesario. Esto se usa enEuropa y en los EEUU. El consumidor debe involucrarse en la resolución de los problemas, porque si no termina convalidando precios exagerados”.

Por su parte, el titular de la entidad de consumidores DEUCO, Pedro Bussetti, dijo a Télam que el boicot del jueves es “el inicio del camino” para la concientización de los usuarios para que hagan valer sus derechos y usen la herramienta del reclamo.

En tanto, el jefe de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, adelantó que “si los supermercados continúan con incrementos”, insistirá con este tipo de medidas “con más presencia y organizaciones” e incluso “movilizaciones“.

Por su parte, desde el Centro de Educación al Consumidor (CEC), su titular Paloma Bokser, se quejó porque los hipermercados propusieron “grandes descuentos” para el día. Es que, a través de avisos en los principales medios de comunicación, las distintas cadenas ofrecieron descuentos en el acto de hasta 80% y promociones del tipo “dos por uno” o ” cuatro por tres”.

Desde el supermercadismo, y tras insistir que la protesta tenía el destinatario equivocado, remarcaron que la jornada se desarrolló con normalidad, con clientes habituales para un jueves, de principios de mes, aunque si en el marco de una retracción del consumo que se viene verificando en los últimos meses.

La iniciativa “Súper Vacíos” surgió por los incrementos “abusivos” y, a su vez, para realiza un llamado de atención al Gobierno, para que tome medidas. Los organizadores advirtieron que si se siguen registrando alzas desmedidas, volverán a realizar estos boicot, u otras acciones directas.

Iprofesional/Cronista

“Precios nuevos con salarios viejos: la falta de actualización de los ingresos golpea a la clase media”

La falta de actualización de los ingresos golpea a la clase media

Con 13 millones de personas en situación de pobreza , habiéndose agregado 1.400.000 nuevos pobres en el primer trimestre de 2016 según datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, la clase media, aquella que no tiene asistencia social, parece acusar recibo del cimbronazo al bolsillo, producto de la escalada inflacionaria de los últimos meses y el todavía ausente aumento salarial por paritarias. Las empresas, por su parte, analizan sus costos y posibilidades para brindar aumentos mientras esperan que se reactive la economía y el consumo.

“Buena parte de lo que está ocurriendo con el proceso de incremento de la pobreza en la Argentina es que los sectores medio-bajos son vulnerables a la situación de la pobreza y son los que más van a sufrir o sufren el proceso inflacionario que afecta a servicios públicos y a ciertos bienes y servicios como la educación y la salud”, dice Agustín Salvia, director de investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina, a LA NACION. “Los incrementos no afectan a los sectores más pobres, que ya lo son, y que reciben subsidios. Es por eso que la indigencia no se mueve con estos aumentos, porque tiene mas compensaciones, pero la pobreza tiene un incremento mayor”, añade.

De 2010 a 2015, bajó la indigencia de un 6,4 por ciento a un 53%, según los datos de la UCA, aunque esta baja se dio por el sostén de los planes y ayudas sociales y no por la creación de trabajo genuino y de calidad. En cuanto a la pobreza, en 2010 representaba al 28,2 por ciento de la población, mientras que en 2015 llegó al 29 por ciento. Con algunas subas y bajas, el resultado de estos 5 años de gestión dejó un estancamiento de la pobreza.

El número de nuevos pobres que dejó entrever para los tres primeros meses de la nueva gestión fue de 1.400.000 personas que, en gran parte, salieron de la clase media para ingresar al mundo de la pobreza.

El dato que salió de lo esperado para este tipo de encuestas realizadas por la UCA es la medición del primer trimestre de 2016, según Agustín Salvia, por “razones extraordinarias, por el movimiento de la economía durante estos meses”. También aclaró que puede estar sujeto a errores aunque confía en los indicadores que, para él, constituyen un piso de la realidad social. El número, grande, de nuevos pobres que dejó entrever para los tres primeros meses de la nueva gestión fue de 1.400.000 personas que, en gran parte, salieron de la clase media para ingresar al mundo de la pobreza.

Esta franja vulnerable no depende de los programas sociales sino de su su empleo. “Si su trabajo no mejora y no aumenta su remuneración, lo que ocurre con los precios hace que llegue a empobrecerse rápidamente”, dice Salvia. “Pero si hay un contexto de estabilidad de precios, una mejora en el mercado de trabajo, son los que mas rápidamente logran salir de esta situación”, agrega.

Radiografía de la clase media en la Argentina

Guillermo Oliveto, experto en consumo, confirma que en la Argentina la clase media es parte de la identidad nacional. “Si bien el 48% pertenece a la clase media, el 80% de los hogares dice pertenecer a este grupo. Afectarla durante mucho tiempo tiene un costo político”.

Según el experto la sociedad de los argentinos se divide en 5 grandes grupos de acuerdo a su ingreso “como si fueran 5 argentinas”, dice:

– Alto: es el 5% de los hogares, con un ingreso neto familiar de hasta 107.500 pesos por mes en promedio

– Clase media alta: se trata del 18 por ciento de los hogares, que ganan sólo un 32% de lo que percibe la clase alta, y su ingreso neto familiar es de 34.000 pesos por mes

– Clase media típica: el 30 por ciento de los hogares, con un ingreso neto promedio de 17.250 pesos por mes y que junto a la clase media alta conforman el 48 por ciento de los hogares.

– Clase media con ingresos bajos o baja superior: el 32 por ciento de los hogares con un ingreso de 8500 pesos por mes.

– Bajo ingreso: el 15% de los hogares, incluye marginalidad y perciben $ 3950 pesos por mes en promedio. Es gente en situación de pobreza.

“Hace 4 años que el ciclo económico marzo-abril-mayo es duro para la clase media, que tiene precios nuevos con salarios viejos”, dice Oliveto, director de la consultora W. Los aumentos de precios en todos los rubros afectan a la clase media cuyos sueldos todavía siguen igual, aproximadamente, a septiembre de 2015.

“Hay un desfasaje importante”, coincide José Amodei, director de la consultora Scentia. “El tema es cómo se resiste este momento”.

Una cultura de los últimos años donde se incentivó el consumo y el no ahorro lleva a que, en momentos de cambios de estructura como el actual, la gente de clase media sienta que está muy complicada para afrontar sus gastos. “En el corto plazo uno se desespera”, dice Amodei “No hay líneas de crédito o las tasas son demasiado altas. Hay que ver entonces cómo se transita esta transición, aunque se sabe que como veníamos (haciendo referencia a la política económica del gobierno anterior) terminábamos en una situación muy negativa”.

Para Oliveto, este es un momento bisagra, crítico, y es clave que no se extienda en el tiempo, no solo para quienes trabajan sino para sus empleadores. “La gente está esperando el aumento de sueldo. Pero por otro lado, el aumento de costos y la contracción de ventas hace que haya una pérdida de rentabilidad que sostenida en el tiempo puede llevar al ajuste de personal”, agrega el consultor.

El Papa, detrás del Observatorio

Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco , recibió de parte de la UCA los últimos datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, serie Bicentenario, el mismo día en que fue presentada. El trabajo, con información en base a relevamientos realizados entre 2010 y 2015 en los últimos trimestres de cada año, reflejó este período sin cambios significativos en materia de ingreso familiar promedio y sin mejoras estructurales para combatir la pobreza, que se mantuvo prácticamente igual.

Aunque el Observatorio de la Deuda Social tuvo el apoyo del entonces cardenal, en sus inicios, Agustín Salvia aseguró a La Nación que el último informe, que incluyó el análisis del primer trimestre de 2016, no fue un pedido expreso del pontífice sino una medición de enero, febrero y marzo de este año y una proyección a abril realizada por los cambios en las tarifas y la coyuntura económica en general. “El papa lo que ha planteado es que el Observatorio siga adelante y que su tarea es seguir haciendo este tipo de informes, que lleva adelante desde que se creó, en 2002”, dijo Salvia.

La Nación


Autor

Emiliano Schwartz

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