Archivo para 25 enero 2016

“Alguien te está mirando. Para qué se usan nuestras huellas en la Web”

La dinámica difícilmente falle. Basta con que uno esté buscando en Internet destinos posibles para las próximas vacaciones para que, acto seguido, comience a recibir mails de agencias de viaje y sitios web de turismo. Lo mismo si uno está buscando colegio para los hijos o ideas para redecorar el living: las propuestas que apuntan a resolvernos la búsqueda comienzan a llegar a nuestra casilla de correo electrónico, a nuestro muro de Facebook o a condicionar nuestras sucesivas búsquedas en Internet sin que nosotros lo hayamos solicitado formalmente. ¿Simple coincidencia?

En el mundo digital circula una máxima que resume a la perfección una de las principales lógicas que lo atraviesan: “Si no estás pagando por algo, no sos el consumidor, sino el producto”. La frase bien podría pensarse como el clásico “lo barato sale caro”, pero, en clave digital, alude a una práctica muy frecuente entre los sitios web que solemos visitar a diario: la obtención de nuestros datos personales como una forma de contraprestación por los servicios que nos ofrecen en forma gratuita. Contraprestación que, según nos dicen, apunta principalmente a mejorar nuestra experiencia en la Red al ofrecernos contenidos que se ajustan casi a nuestra medida. Y que nosotros avalamos al momento de registrarnos y aceptar -muchas veces sin leer- los términos y condiciones de uso de cada sitio.

Nuestra vida online no es sólo nuestra. Cada paso que damos en ella, cada sitio que consultamos, cada video que vemos o aplicación que bajamos al celular, el idioma que hablamos y hasta nuestra ubicación geográfica, combinados con la información que intencionalmente ingresamos al suscribirnos a determinados sitios, van robusteciendo nuestro perfil en la Web, un valioso monto de información que es el pilar sobre el que se asienta el marketing digital. El fenómeno abre interrogantes inquietantes, como todos los vinculados con la privacidad y los aspectos legales del uso de la Web, todavía un terreno resbaladizo.

En Estados Unidos, cada vez son más las cadenas de ventas como Target o Macy’s que están cambiando el ofrecimiento de sus productos al voleo por ofertas mejor direccionadas. Y en el mundo del comercio electrónico, todos destacan el liderazgo de Amazon.com a la hora de ofrecer sus productos en forma casi personalizada. La diversificación y masificación de plataformas de aprendizaje digital como Coursera también se enriquecen con la posibilidad de trabajar con bases de datos más segmentadas. E, incluso, un estudio dirigido por el investigador de la Universidad de Málaga Javier Toret demostró cómo puede hacerse un seguimiento de los antecedentes, la gestación y los desencadenantes de un movimiento social como el 15-M español a partir de los rastros que los ciudadanos fueron dejando entonces en las redes sociales y en Internet.

Pero ¿con qué clase de datos pagamos nuestra estadía en la Web? Valga como ejemplo el caso de Google. En sus políticas de privacidad, la empresa informa que obtiene nuestros datos tanto de la información que proporcionamos (al completar nuestros datos personales a fin de abrir una cuenta), así como del uso que hacemos de sus servicios: desde el modelo de nuestra computadora, pasando por nuestro número telefónico si nos conectamos desde un dispositivo móvil o la dirección IP de nuestro equipo o información sobre nuestra ubicación física.

Todo el énfasis que pongamos en pensar contraseñas ingeniosas para resguardar nuestra privacidad no inhibe la posibilidad de que nuestra vida figure con lujo de detalles en diferentes bases de datos. En algunos casos, uno cuenta con la opción de negarse a proporcionar cierta información personal. Pero no en todas las ocasiones es posible.

PRESUNCIÓN DE PRIVACIDAD

“En el caso de la Web, una de las herramientas más utilizadas para obtener datos de gustos e intereses de los internautas son las cookies, que no son más que pequeños archivos de texto que se almacenan en el navegador utilizado y en los que las páginas guardan información sobre qué hemos hecho o buscado en ellas. Obviamente, todo se hace de manera automática. Además de lascookies, hay otras herramientas como las etiquetas píxel, que son imágenes muy pequeñas que se utilizan para contar visitas o controlar accesos”, explica Christian Delgado Von Eitzen, ingeniero en telecomunicaciones y experto en innovación tecnológica.

Más allá de los fines que persiga, esta suerte de marcación cuerpo a cuerpo de Internet sobre los usuarios no deja de ser inquietante. Y encierra múltiples peligros. “Cualquier presunción de privacidad en el uso de Internet es totalmente infundada. Servicios gratuitos como Gmail o Facebook están basados en modelos de negocios que buscan hipersegmentar la audiencia para ofrecer publicidad. Cuantos más datos posibles, mejor. También en el caso de las aplicaciones gratuitas para smartphones, la clave es capturar datos de los usuarios para el posterior marketing dirigido. Y la tecnología que permite la recolección de información es cada vez menos costosa, así que puede hacerlo casi cualquiera”, alerta Beatriz Busaniche, miembro de la Fundación Vía Libre.

Tal como demostró el caso Snowden, la potencialidad de Internet a la hora de obtener datos de los usuarios excede ampliamente el mundo de los negocios, alumbrando subtramas que parecen salidas de una película de espionaje: este enorme caudal de datos también es utilizado por algunos gobiernos para vigilar en forma masiva a sus ciudadanos. Las promesas de un mundo más democrático y transparente gracias a la World Wide Web que aún hoy se difunden por el mundo poco dicen de esta otra cara, menos amable, de Internet. Cada vez son más los especialistas que alertan sobre este tipo de claroscuros.

Para tener una idea de la preocupación que el tema concita en el mundo, hace pocos días la ONU lanzó una resolución -impulsada por Alemania y Brasil, que contó con el copatrocinio de 50 países- que condena la vigilancia masiva en Internet e insta a debatir sobre el derecho a la privacidad en el ciberespacio.

Pero aun sin hacernos la película, algunos expertos consideran que el impacto de estas tecnologías en la experiencia de navegación de cada usuario es un dato que merece ser tenido en cuenta. No todos encontramos lo mismo en Google: los resultados se adaptan a lo que el motor de búsqueda supone que queremos encontrar según nuestro perfil.

Según Eli Pariser -autor del libro The Filter Bubble (2011)-, cada usuario tiene en Google una suerte de burbuja a medida, invisible y que condiciona nuestro contacto con el mundo. En su charla TED, Pariser demuestra cómo la misma búsqueda en Google devolvió contenidos diferentes a dos amigos suyos que adherían a distintos partidos políticos, sin que lo hubieran manifestado abiertamente en la Red.

“La personalización de los contenidos informativos puede llevar a una ruptura del concepto tradicional de «opinión pública» -basado en que todos los ciudadanos tenían acceso al mismo contenido de los medios masivos, desde la prensa hasta la televisión-, la cual se terminaría diluyendo en una combinación de selección amateur (los «Me gusta» de Facebook) y algoritmos (el Page Rank del motor de búsqueda de Google)”, reflexiona Carlos Scolari, doctor en Lingüística Aplicada y Lenguajes de la Comunicación por la Università Cattolica de Milán y autor del libro El fin de los medios masivos (La Crujía).

Desde Google Argentina, explican que para una consulta típica, no hay miles, sino millones de páginas web con información útil. “Hoy en día, los algoritmos de Google se basan en más de 200 señales únicas o «pistas» que hacen que sea posible que el buscador ofrezca resultados que verdaderamente sean relevantes para el usuario. Este trabajo sólo es posible de hacer a través de mecanismos automatizados, dado el volumen de información disponible en la Web, que a la fecha es de 3 trillones de páginas. Pero Google nos da todo el control para que los resultados de las búsquedas contengan información relevante y personal, o bien se presenten como si estuviéramos haciendo una búsqueda desde cero.”

REGULACIONES FRÁGILES

La pregunta que se impone, en este punto, es cuán conscientes somos los internautas de que -a menos que nos expresemos en contra y obremos en consecuencia- nuestros pasos en la Web aportan pistas de quiénes somos. “Cuando se dan de alta en un servicio, los usuarios no leen las condiciones y los términos de uso. Además, muchas de estas empresas cambian estas condiciones a lo largo del tiempo y, por lo tanto, en muchas ocasiones los usuarios no saben qué ocurre con sus datos”, reconoce el español Antonio Delgado, periodista español especializado en tecnología, medios y sociedad.

“Por ejemplo -continúa Delgado, profesor especializado en periodismo de datos-, estas semanas hemos conocido que Facebook cambiará sus condiciones de uso el 1° de enero. Recopilará otros datos de los usuarios a través de sus dispositivos móviles. La reacción de muchos usuarios ha sido publicar en sus muros un mensaje copiado y pegado de otros en el que declaran que no están de acuerdo con ese cambio. A efectos legales esos mensajes no sirven para nada. Si no estás de acuerdo con el cambio, la única forma que tienes de luchar contra eso es dándote de baja por completo del servicio.”

A nivel regulatorio, la Argentina cuenta con un buen marco legal (la ley 25.326 de protección de los datos personales), aunque posee dos falencias. Por un lado, no es tan riguroso con el sector público -que también maneja un enorme caudal de datos de los ciudadanos- como con el sector privado. Por el otro, su autoridad de aplicación, la Dirección Nacional de Datos Personales, tiene algunas debilidades estructurales: según un informe de la ADC, en agosto pasado contaba con 26 empleados para controlar decenas de miles de bases de datos (en 2006 eran más de 60.000). la nacion se comunicó en reiteradas oportunidades con el área de Prensa del Ministerio de Justicia, del que depende el organismo mencionado, pero todas las comunicaciones fueron infructuosas.

“Existe una gran facilidad para compartir información en el entorno digital. Esa misma facilidad genera riesgos en relación con la información y datos que los usuarios creemos que mantenemos en privado. Además, existe en general bastante desconocimiento en relación con las medidas de seguridad que deberíamos tomar para proteger contenidos que queremos mantener a resguardo: debemos alfabetizarnos en términos de seguridad digital”, admite Eleonora Rabinovich, directora adjunta de ADC, quien admite que, hasta ahora, el dictamen aprobado en el Senado del proyecto de ley Argentina Digital -que se tratará esta semana en el recinto- es sumamente deficiente en términos de protección de la privacidad.

De todas maneras, hay quienes sostienen que cualquier marco regulatorio en materia de Internet debe partir de un consenso global si se pretende que en verdad sea efectivo. “De nada sirve que en un mundo globalizado cada país tenga una legislación diferente cuando las empresas operan y ofrecen sus servicios desde cualquier lugar del mundo”, enfatiza, escéptico, Antonio Delgado.

Pero, como bien señala Busaniche, cualquier protección legal -indudablemente necesaria- debe estar acompañada de un complemento social. “La cuestión de la defensa de la privacidad es un problema social; aquí no hay soluciones individuales. Por lo general, está mal visto que uno no quiera exponerse en Facebook”, agrega la especialista.

Desde Google consideran que la privacidad está definitivamente en manos de los usuarios. “Cada uno de ellos tiene el control sobre su información y todo lo que comparte con Google. Tienen herramientas específicas para esto, que forman parte de nuestros productos, gratuitas y a sólo un clic de distancia, desde el Panel de Control, que permiten ver qué información tiene Google, editarla y eliminarla, hasta Preferencias de Anuncios para definir cómo quieren ver los anuncios o el Historial Web. El Modo Incógnito en Chrome permite además navegar sin dejar registro de lo que el usuario visita o descarga. También puede llevarse toda su información de Google a través de Google Take Out”, explican fuentes oficiales de la empresa.

Pero los internautas no siempre toman todos los recaudos necesarios. “Tenemos que reconocer que, como usuarios, solemos en muchos casos darle al «acepto» sin tan siquiera leer lo que pone. Con los argumentos de «yo no soy nadie», «no tengo nada que ocultar» y similares muchas personas descuidan su privacidad o, al menos, no le prestan la debida atención. Tenemos el derecho y el deber de preservar nuestra privacidad, tanto en el mundo físico como en Internet, donde además la capacidad de difusión de la información no conoce fronteras”, recomienda Delgado Von Eitzen.

Más allá de la actitud desaprensiva de muchos internautas, algo es cierto: no todas las empresas que conforman el entramado digital son igual de claras a la hora de difundir las reglas del juego en sus sitios. “En la época del broadcasting teníamos un pacto implícito con las emisoras de radio y TV: nosotros consumíamos gratis contenidos a cambio de prestar una mayor o menor atención a los espacios publicitarios -analiza Scolari-. Lo de «gratis» era relativo: pagábamos con nuestra atención. Muchos consumidores eran conscientes de este pacto, otros no. Hoy pasa lo mismo: hemos establecido un pacto implícito con empresas como Google, Twitter o Facebook. Ellos nos dan servicios y contenidos «gratis» a cambio de información. Nuestra información. ¿Todos los usuarios somos conscientes de este pacto? No lo creo.”.

La Nación

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“El derrumbe del consumo limita una mayor inflación”

Tendencia. Las bajas ventas abarcarían todo el semestre.

El fin de enero podría llegar con una buena noticia para el Gobierno: muchas empresas empiezan a revisar sus planes de aumentos de precios previstos para el mes próximo e incluso en marzo.
La contracara, claro, es una mala noticia: la decisión se basa en los números de ventas de las últimas semanas los cuales indicarían un fuerte impacto negativo en el consumo. Las cifras son preliminares y, aunque es pronto, en muchas compañías creen que la tendencia ya está marcada para el primer trimestre e incluso todo el semestre.

El rubro alimentos y bebidas es, tal vez, el más sintomático. Si bien durante los últimos seis meses del año pasado se venía registrando un repunte en este segmento, a partir de diciembre la recuperación se frenó y el año cerró con una baja estimada en 1%, caída que se habría profundizado en el arranque de enero.

“Las ventas no vienen nada bien, aunque esperamos que no sea así todo el año. En diciembre, cuando nos juntamos con el Gobierno nos pidieron que no aumentáramos los precios y no lo hicimos, salvo algunos pocos productos que entran en Precios Cuidados. El plan era aplicar una suba recién en febrero, pero sería un disparate aumentar los precios con este nivel de ventas”, aseguraron en una empresa de bebidas.

Un análisis similar hacen en el rubro de farmacias y medicamentos, donde el proceso fue inverso el año pasado: las subas fueron menores al 15% hasta octubre, pero a partir de ahí la dinámica cambió y los laboratorios aplicaron fuertes alzas. “Cerramos el año 40% por debajo de nuestras proyecciones y, claramente, eso implicará una fuerte corrección de metas para este año”, explicaron en una de las principales cadenas del sector. En marzo se analizaría la viabilidad de aplicar futuros ajustes.

Paritarias. La renegociación salarial será un dato clave. De marzo a junio regiría la fórmula “precio nuevo/salario viejo” si se aplicaran nuevos aumentos antes del cierre de paritarias y de que se recupere el poder adquisitivo. Esto podría hacer que algunos precios se terminen acompasando al ritmo de los ingresos de bolsillo. La modificación del Impuesto a las Ganancias inyectaría recursos en un sector clave para el consumo.

“En una dinámica de elevada inflación en un proceso post-devaluatorio, es clave el impacto de las paritarias y el nivel de acuerdo. En función de cómo resulten es que los hogares reasignan y resignan gastos y consumos, tanto en marcas como en categorías”, sostiene Ariel Martínez, country manager de la consultora Kantar World Panel, para quien no habrá expansión del consumo en el primer semestre. En la misma línea, Emiliano Schwartz, gerente de negocios de CCR, explica que “el último trimestre del año pasado se intentó sostener el consumo a base de una guerra de descuentos y promociones, a los que recurren 98% de los consumidores. Marzo será el momento clave, con tendencias más claras”.

Ventas vs. rentabilidad

En la industria automotriz, tal vez el sector más expuesto a la devaluación, también están por estos días recalculando la dosificación de los aumentos.
Las terminales acaban de aplicar una suba de hasta 15% en los precios que afecta a 95% del mercado y no descartan nuevos retoques entre 6% y 10% en los próximos meses. Pero, admiten, eso podría implicar resignar ventas. “Tenemos que ver cómo reacciona el mercado. Si no acompaña con nuevos precios, cada empresa tendrá que elegir si pierde ventas o si pierde rentabilidad. En cualquier caso, esperamos un primer semestre de caída”, aseguran en una marca líder en la que apuestan todo al segundo semestre para salvar el año.erf

Perfil

“Bancos en guerra de promos veraniegas, con descuentos de hasta el 50%”

Sentados en la reposera sobre la arena, miles de argentinos intentan recuperarse del estrés de un año intentos, y olvidarse de los debates sobre el cepo, los impuestos y la devaluación. Pero lo que permanece inmutable es el hábito de buscar descuentos o beneficios a la hora de consumir.

Los gobiernos pasan, pero las promociones de verano quedan. Al menos, así parecen haberlo entendido los principales bancos del mercado local, que se enfrascaron en otra guerra de promociones para ganarse la simpatía de los consumidores en los puntos turísticos.

Conscientes de la importancia que tienen estas acciones para su cartera de clientes y de la valoración que ellos hacen de las rebajas, las entidades financieras ofrecen un gran abanico de propuestas para aprovechar en la Costa.

Utilizando las tarjetas, se puede acceder a ahorros en peluquerías, cines, teatros, bares, cafés y algunos de los paradores más conocidos de cada ciudad.

Pinamar, Cariló, Mar del Playa y Punta del Este son los principales epicentros de estas iniciativas de ahorro en las vacaciones.
Las rebajas que se ofrecen a quienes lleven sus plásticos a los lugares de veraneo arrancan en un humilde 15% y llegan hasta un 50%, dependiendo del rubro y de la entidad financiera.

Por supuesto, los bancos sacan un beneficio de este tipo de acciones, no necesariamente desde el punto de vista financiero pero sí desde el marketing, dado que se considera este momento veraniego como una oportunidad para acercar la marca a los consumidores.

Además de la fidelización de los clientes, los bancos saben que “bajarse del tren” de las promociones tiene un alto costo, dado que estas ya se han convertido en un commodity.

“Si bien las rebajas que ofrecen las entidades financieras ya no causan tanto efecto como en los años 2009 y 2010. Hoy se mantienen, sobre todo, por una cuestión de imagen”, señaló aiProfesional el secretario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Vicencente Lourenzo.

Para ahorrar en la Costa
Uno de los bancos que ofrece beneficios a sus clientes en sus días de descanso es el Citi.

En el caso de esta entidad financiera, las acciones están enfocadas en las siguientes ciudades veraniegas: Punta del Este, Pinamar y Cariló.

Las propuestas del Citi consisten en servicios exclusivos en la playa, descuentos enrestaurantes y eventos.

Además, una semana atrás en la ciudad uruguaya, el banco intervino las seis cuadras de Manantiales con el festival gastronómico Citi Taste Food Experience, que fusionó la música con la mejor gastronómica con un 40% OFF para los clientes.

Otro de los “jugadores” que también ofrece beneficios a sus clientes este verano es el Banco Galicia.

En este caso, algunos de los descuentos -que están vigentes hasta el día 30 de marzo- que se ofrecen son 15% de ahorro en heladerías, confiterías de distintos puntos de la Costa Atlántica(Cariló, Pinamar, Mar de las Pampas, Valeria del Mar y Mar del Plata).

A su vez, quienes visiten “La Feliz” en estos días accederán a un 10% de descuento si son clientes de este banco.

Además, el Galicia otorgará su clásico 25% de ahorro en desayunos durante el verano.

El Macro no se queda atrás a la hora de otorgar beneficios a sus clientes. En este caso, las promociones se concentran en los siguientes rubros: hotelería, gastronomía, heladerías, paradores y balnearios, experiencias y experiencias exclusivas Macro Selecta.

En este caso, las promociones no se limitan a la Costa, sino que aplican también a distintas provincias del país.

En gastronomía y heladerías se ofrece hasta un 25% de ahorro y los descuentos más generosos son para los clientes Vip.

El slogan de la campaña del banco es “Salí a veranear”.

También ICBC se suma a la batalla por conquistar a los argentinos en su receso veraniego.

Para esta ocasión, la entidad financiera cuenta con el programa “Restó Verano”, que consiste en rebajas de un 20% en locales gastronómicos de Cariló, Mar Azul, Mar de las Pampas, Mar del Plata, Miramar, Necochea, Ostende, Pinamar, San Bernardo, Valeria del Mar y Villa Gesell.

Itaú es otro de los bancos que acompaña a sus clientes en sus días de descanso con propuestas para ahorrar si realizan consumos con sus tarjetas.

Los beneficios se concentran en distintos puntos de Argentina y Uruguay.

Por ejemplo, los viernes y sábados, con los plásticos del banco se accede a un 50% de descuento en los cines de todo el país y un 20% en heladerías.

Además hay promociones en las ciudades de Mar del Plata y Punta del Este.

También el BBVA premia a sus clientes con beneficios en ciudades de la Costa, como Mar del Plata y Pinamar.
Se trata de descuentos de hasta un 30% en carpas, sombrillas y restaurantes.

HSBC es otro de los bancos que cuenta con promociones y descuentos para los clientes que se encuentren de vacaciones en estos días.

Las rebajas que ofrece la entidad financiera promedian el 15% e incluyen destinos como Villa La Angostura e Iguazú.

Santander Río es otro de los que “se pone las ojotas” y traslada algunos de sus beneficios a las ciudades costeras y otros destinos.

Sus clientes pueden aprovechar las promociones vigentes con sus plásticos en la Costa Atlántica, Bariloche, Villa La Angostura, San Martín de los Andes y Córdoba.

Algunas de las propuestas de la entidad financiera son ahorros de hasta un 30% enrestaurantes y peluquerías los lunes, miércoles y viernes.

El Patagonia no se queda atrás a la hora de ofrecer beneficios para sus clientes que se encuentran en sus días de descanso.
La propuesta se llama “Verano de ahorros” y consiste en rebajas que van desde un 15% hasta un 30% en tres categorías distintas, tales como restaurantes, espectáculos y heladerías.

Estos beneficios aplican a Mar del Plata, Pinamar, Cariló, Mar de las Pampas, Las Grutas y Bariloche.

Otro de los que se suma a la batalla de descuentos en tiempos de vacaciones es el Banco Hipotecario.

Durante el mes de enero, los clientes de la entidad financiera pueden disfrutar de un ahorro del 25% en desayunos, rebajas del 15% en cines y espectáculos, restaurantes y peluquerías y 5% de descuento en combustible.

Quienes cuenten con los plásticos del Banco Nación no se quedan sin beneficios si veranean en la Costa Atlántica.

Por ejemplo, en la ciudad de Mar del Plata, los clientes de la entidad financiera cuentan con un20% de descuento en sus balnearios exclusivos. Esta promoción está vigente hasta el 15 de marzo.

Todas estas son alternativas al alcance de la mano de los argentinos que se encuentren de vacaciones. Ahora es el turno de que ellos saquen los plásticos de sus billeteras y pongan en juego una de sus costumbres favoritas: elegir cuál es el que les ofrece más y mejores beneficios según sus necesidades. Y consumir.

IProfesional

“El eCommerce creció un 72% en Argentina”

En Argentina, el eCommerce y mCommerce son cada vez más importantes para las empresas, y esta tendencia se acentúa aún más con las compras de regalos para fin de año. Se estima que el comercio electrónico creció un 72% en Argentina durante el 2015 y que 9 de cada 10 de estos consumidores realiza búsquedas y compara precios y productos en la web antes de realizar la compra en un negocio físico.

Las empresas reconocen este fenómeno y emplean estrategias de descuentos online como los Hot Sale, Black Friday y Cyber Monday para motivar a los consumidores efectuar la compra directamente desde su sitio web.

“El aumento del número de internautas en el país y el crecimiento de usuarios que realizan compras online gracias al avance de la tecnología, son los principales factores que favorecieron el auge del eCommerce y mCommerce en la Argentina”, indicó Nicolás Casco, CEO de D’arriens, la empresa de tecnología especializada en medios digitales. “Las compañías impulsaron aún más esta tendencia al emplear distintas estrategias de promoción online y a través de las redes sociales”.

El efecto de los Hot Sales, Black Friday y Cyber Monday en Argentina

Según la Cámara de Comercio Electrónico (CACE), durante 2015 más de 240 empresas participaron de este tipo de iniciativas que ofrecen descuentos de hasta el 60 por ciento en diversos productos y servicios, acompañados por planes de financiación de hasta 24 cuotas con tarjetas de crédito. Durante en 2015, estas tres campañas de ventas online se convirtieron en las jornadas más importantes para el comercio online en la Argentina.

La efectividad de estas acciones radica en que están destinadas a un público muy específico: principalmente adultos jóvenes con estudios universitarios, con acceso a la tecnología, con amplia experiencia con esta metodología de compra. El 78% de los consumidores online realizaron compras por este medio aprovechando estas acciones promocionales. Por si fuera poco, están acostumbrados a evaluar precios y productos por la misma vía antes de realizar la compra, lo que hace que este tipo de jornadas, donde hay miles de ofertas para comparar, les resulten atractivas.

“Los resultados obtenidos durante estas fechas demostraron que los anuncios online son más efectivos para influenciar las decisiones de compra que los anuncios de TV”, expresó Casco. “Incluso, se han realizado estudios que resaltan que el 79% de los encuestados indica que los anuncios online los ayudan a encontrar dónde comprar lo que estaban buscando. Por si fuera poco, los compradores señalan una mejor experiencia durante la compra online que en las tiendas tradicionales”.

Si bien el comercio electrónico crece en todo el país, la Capital Federal y Gran Buenos Aires concentraron el 56% de las transacciones durante el último año. Esto implica que existen grandes posibilidades para que esta modalidad de venta continúe su auge en otras ciudades como Córdoba, Rosario, Mendoza, San Miguel de Tucumán, Mar del Plata, Bahía Blanca, Neuquén y Santa Fe, donde también hubo una importante participación.

Las promociones online son un aliado fundamental para que el e-commerce y el m-commerce continúen, dado que ayudan a los usuarios a confiar en esta modalidad de compra que simplifica la experiencia de usuario y genera ventas récord para las compañías. Se estima para fin de año habrá un boom de ventas online en el país debido a las cyber promociones y la búsqueda por encontrar maneras más simples de comprar y evitar las tortuosas colas navideñas.

ebizlatam.com


Autor

Emiliano Schwartz

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