Archivo para 28 septiembre 2015

“El consumo no jugó en el tiempo electoral”

El consumo está mejor que el año pasado. Pero no en los niveles que Axel Kicillof prometió a los candidatos oficialistas. Hay fabricantes de alimentos y supermercados que hablan de caídas del 2%. Pasó en agosto y en setiembre, a menos de un mes de las elecciones. El escenario no es el que el kirchnerismo imaginaba.

“Hoy hay una elección competitiva porque el consumo no está tan bien como 2011 y 2013, ni tan mal como 2009 o 2014”, dice Guillermo Oliveto, de la consultora W, y uno de los hombres que más sabe del tema. Desde el punto de vista del bolsillo de la gente, si hoy el poder de compra fuera el de 2013, la oposición tendría pocas chances. Y si hubiera seguido el parate del 2014, el oficialismo sería el que tendría el terreno pedregoso. Pero el escenario tibio de ventas deja a ambos bandos sin esa bandera para levantar.

A principios de año, el Gobierno montó una estrategia de retraso de las negociaciones paritarias para que los aumentos de salarios cayeran más cerca de las elecciones. Julio fue así el mes del despegue fuerte del consumo, cuando a los ajustes salariales se sumaron los retroactivos y el aguinaldo. Pero en agosto las cosas se enfriaron. Y no hubo luego recupero. “Eso deja a la gente en una situación de que no está celebrando, pero tampoco tan asustada o deprimida como el año pasado”, añade Oliveto.

Esa caída en el consumo tiene su correlato en la confianza del consumidor que mide la Universidad Di Tella. La medición hecha la primera semana de este mes mostró una caída del 3,8%. Es el primer retroceso desde noviembre. “Todos los subíndices que componen el ICC registraron bajas con respecto al mes anterior, siendo Situación Macroeconómica el de mayor caída (6,3%), seguido de Situación Personal (3%) y Bienes Durables e Inmuebles (1,5%)”, señaló el director del centro de estudios económicos de la universidad, Guido Sandleri. Igualmente, aclara, “el índice está 30% arriba que el año pasado”.

“En setiembre, las ventas de alimentos caen un 2%, igual que en agosto. En tanto que las de electrodomésticos crecen un 5%, también como el mes pasado”, dice un ejecutivo de una de las mayores cadenas de supermercados del país. “Nosotros también tenemos una caída del 2% en las ventas en agosto y el mismo número en setiembre”, agregan en una fabricante de alimentos líder.

La caída de ventas sería marcada en los productos más básicos, porque comparan con un año pasado que no fue tan malo para ellos: la gente en 2014 se concentró en lo indispensable. En cambio, los rubros de gamas más altas (congelados, productos de belleza, algunos de limpieza) tienen algún recupero: es que en 2014 fueron, en medio del ajuste, mayormente dejados de lados. La excepción son las bebidas, que vienen creciendo a un ritmo de dos dígitos. Pero allí también hay dudas. “Las temperaturas de julio y agosto fueron las más altas de muchas décadas para esos meses, y eso empujó las ventas. Pero setiembre viene fresco y cerraremos el mes al mismo nivel que 2014”, dicen los fabricantes. Lácteos también está al mismo nivel del año pasado, sin recuperación, y con ligeras caídas en algunos artículos. En cambio, productos de tocador en general están subiendo, señalan los empresarios del rubro,
En tanto, las preocupaciones del Gobierno pasan hoy por otro lado. La secretaría de Comercio está intimando en los últimos días a las multinacionales del consumo masivo para que le den información de sus promociones y descuentos, lo que generó respuestas institucionales de que eso se trata de “secretos comerciales”. “Los vamos a vigilar hasta el último día, no pretendan aprovechar el cambio de gobierno para remarcaciones”, fue la respuesta de los funcionarios.

Para los empresarios esa no es la mayor de las preocupaciones: ellos quieren saber cuánto y cuándo se devaluará y cómo impactará en sus costos. En cambio, los políticos miran estos temas con otro aire: el consumo no llegó a ser un argumento del oficialismo para ganar votos, como Kicillof había prometido.

Mal tiempo para el consumo: ganadores y perdedores en el último año “K”

El gran caballito de batalla del kirchnerismo durante sus tres mandatos de gobierno comenzó a flaquear en los últimos tiempos, hasta llegar casi extenuado a la recta final. El consumo, inflado con cuanto anabólico, plan social o estímulo estuviera a mano, no pasa por su mejor momento, hasta tal punto que en el último año “K” son más los sectores “perdedores” que los “ganadores” en la eterna pulseada por atraer los pesos que el consumidor tiene en sus bolsillos. Así, telefonía, televisores, autos, inmuebles, vino y maquinaria agrícola se llevan el “rojo” más fuerte, mientras que asoman con un tenue verde la línea blanca y el turismo. En resumen, el consumo masivo crecerá sólo 1% respecto de 2014, uno de los peores años de la década.

Camilo Tiscornia, director de C & T asesores económicos, dice que, en el contexto general de la actividad económica, el consumo es malo desde hace tiempo, porque la economía ha dejado de crecer en los últimos cuatro años. “Crecer 1% es casi lo mismo que nada, porque si se tiene en cuenta que la población aumenta también a un ritmo de 1% en un año, se estaría virtualmente estabilizado. Todo esto pese a que habrá más soja de la esperada y que el Gobierno hizo todo un esfuerzo fiscal para inflar el consumo antes de las elecciones”, explica el economista.

En este escenario hay algunos segmentos, como productos electrodomésticos, que tienen una mejor performance, porque en un contexto inflacionario sirven como protección contra la pérdida del poder adquisitivo. Pero eso sólo se observa en los artículos más pequeños, puesto que autos, un rubro que también es visto como una coraza contra la depreciación del peso, no muestra números muy halagüeños. Otro tanto sucede con los bienes inmuebles, cuya venta acaricia un repunte, pero comparado con los tres peores años de su historia.

Guillermo Oliveto, presidente de la Consultora W, coincide en el diagnóstico y dice que se trata de un año de crecimiento moderado, que se compara con un año de retracción importante como fue 2014. “Los sectores que emergen como ganadores son aquellos donde se percibe una ventana de oportunidad que la sociedad presume está acotada en el tiempo y que, por ende, hay que aprovechar ya. Esta ventana de oportunidad podría cerrarse o al menos reducirse en función de ciertos cambios en las reglas de juego que introduzca el próximo gobierno”, dice el consultor.

Uno de los grandes perdedores será el sector automotriz que, golpeado por cuestiones internas y externas, tendrá una caída en sus ventas de 10%, según precisa Gonzalo Dalmasso, coordinador de Análisis Sectorial de Abeceb.

Es un año raro, muy atípico, comenta Dalmasso, porque hay una demanda que puja bastante, pero no existe una oferta capaz de responder a esa demanda. La industria automotriz, como la de electrónicos, tiene una alta dependencia de componentes importados, por eso se complicó la producción. Hay una restricción externa que está limitando el mercado, porque hay cuotas reducidas para acceder a los dólares que hacen falta para importar sus autopartes. Así, el año cerrará con 615.000 unidades vendidas contra las 685.000 comercializadas en 2014.

Anuncios

“El fantasma de la devaluación apuntala el consumo electoral”

 El fantasma de la devaluación apuntala el consumo electoral

Los promedios son mentirosos. Cuando hay dos pollos y dos personas, el promedio diría que cada uno de los habitantes podría comer un ave. Sin embargo, en la práctica podría suceder que mientras que una de las dos personas comió dos pollos, la otra se quedó con hambre. Algo así sucede con el consumo en estos meses previos a las elecciones.

El promedio del aumento de las ventas de productos de consumo masivo creció un 1,5% en los primeros ocho meses del año, lo que significa un repunte leve. Sin embargo, mientras que el nivel socioeconómico más alto transita una caída del 1% interanual, el sector medio y bajo de la población experimenta un crecimiento del 3%, según datos de la consultora Kantar, especializada en la medición de la evolución del consumo masivo en supermercados.

“El año es razonablemente estable considerando alimentos, bebidas, limpieza y productos de belleza. Como el 2014 fue malo, con este crecimiento se vuelve al nivel del 2013. Sin embargo, la base de la pirámide tiene una situación bastante mejor que la del año pasado, crece alrededor del 3% interanual e, inclusive, está mejor que en 2013”, explica Juan Manuel Primbas, director de Kantar.

Con la desaceleración de la inflación este año y la entrada de las nuevas paritarias, todo lo que se libera de ingresos en estos sectores va a consumo porque tienen demandas retrasadas y el 70% de los gastos de un hogar de este segmento se destina a consumo masivo. “Ese sector tiene una percepción de ventaja”, dice Primbas.

El dato cobra importancia en tiempos electorales, ya que ese grupo que tiene una mejora representa al 50% de la población, con hogares de ingresos de entre $ 5.000 y 15.000 mensuales.

Para la consultora, en las zonas más pobladas del interior del país como provincia de Buenos Aires y Córdoba, es en las áreas donde más se nota ese recupero del consumo y es donde mayor porcentaje de población vive.

“La gente no tiene miedo a consumir, por el contrario, cuando tiene cuotas y descuentos o le ofrecemos préstamos a tasa fija, aumenta el nivel de consumo”, dice Augusto Maspoch, gerente de Marketing de TarShop.

El nivel de incumplimientos bajo ayuda en el escenario. La mora se mantiene en torno al 8% en el segmento medio-bajo y en los sectores menos bancarizados, y en torno al 3% en la cartera de tarjetas de crédito de los grandes bancos. “Cuando se le aumentan los márgenes de crédito a los clientes, eso se traduce en mayor consumo inmediatamente”, cuenta una fuente del negocio de tarjetas de crédito.

Benditas cuotas

La venta con tarjetas apoyada en las cuotas sin interés muestra un crecimiento en el último trimestre (junio-agosto) de una tasa del 48,6% en volumen y un 12% en transacciones contra el mismo trimestre del 2014, según fuentes del sistema financiero. En meses puntuales, ese crecimiento llegó a ser del 60% en pesos y del 20% en volumen.

Si bien la tentación o el disparador de las ventas parecen ser las cuotas, la proporción entre compras en un pago o en cuotas se mantuvo estable, el 50% de las operaciones se hacen en un pago y el 50% en cuotas.

El plan Ahora 12, que impulsa el Gobierno, representa alrededor del 20% del total de las compras a un año con plásticos. Es que muchos de los clientes del sistema financiero ya tienen esa oferta disponible con sus propios bancos, el programa oficial tiene la mayor representación en los comercios que están fuera de los shoppings y que no forman parte de cadenas o grandes marcas. Es decir, los que no tenían hasta este plan la posibilidad de ofrecer 12 pagos. De hecho, el promedio de cantidad de cuotas de todo el sistema es de entre siete y ocho cuotas, incluyendo los acuerdos de marcas, bancos, Ahora 12 y no bonificados.

“Las elecciones en la venta de consumo masivo representan un proceso de esperanza y hay, en general, un pico de consumo. En 2011 y 2013, los ejercicios terminaron con el consumo creciendo. La compra de un inmueble o un auto pueden retrasarse, pero no los básicos”, explica Primbas.

Fantasmas recurrentes

La economista del Estudio Bein, Marina Dal Poggetto, sostiene que si bien el pico de demanda ya se dio, en los meses de junio y julio, con la entrada de las nuevas paritarias y el aguinaldo, el consumo se sostendrá activo hasta fin de año.

El mercado de tarjetas de débito respalda esa afirmación. En el período junio-agosto último tuvo un incremento del 41% con respecto al mismo trimestre del año anterior, lo que supera cualquier medición de inflación en ese período. En tanto, las transacciones tuvieron un crecimiento del 14 por ciento.


Más información: la opinión de los expertos


“El consumo funciona en forma preventiva, como un canal de ahorro, en un contexto de inflación. Si a eso se suma el financiamiento que permite canalizar al consumo los pesos, todo lo que sea con tasa fija va a tener demanda”, sostiene Dal Poggetto.

La suba de precios actúa en tiempo de elecciones como un disparador de consumo. Parte de los consumidores que tienen pesos van al mercado del dólar ahorro y también del paralelo, pero buena parte también va a consumo.

Para Fausto Spotorno, economista de Ferreres & Asociados, “los consumos vinculados al tipo de cambio son los que más van a avanzar en lo que queda del año, como turismo, autos importados y tecnología. Lo mismo con las cuotas para electrodomésticos”, sostiene.

La posibilidad de congelar el precio de un viaje en dólares al tipo de cambio actual disparó las ventas en turismo en julio y agosto. Y las ventas con tarjeta de crédito en el exterior (que se facturan al dólar oficial más una retención del 35%) aumentaron medio punto en julio pasado.

Para Dal Poggetto, el rol del Estado promoviendo las cuotas sin interés a través del plan Ahora 12 garantiza que el financiamiento se va a sostener en septiembre y octubre sin cambios, porque el sector privado no querrá sacar los pies del plato recortando la cantidad de pagos. “La economía no está como en 2008 ni como en 2010, pero el escenario de este año es mejor del que muchos proyectaban y está en línea con lo que nosotros estimábamos que era un crecimiento del 1,5 por ciento”, remarca.

El peor nivel

Aunque evitó el desastre, el kirchnerismo llegará con el peor nivel de crecimiento del consumo en su historia de elecciones presidenciales. En la elección de 2003, el crecimiento de las ventas de comercios que mide Ferreres superaba el 15% interanual, en la campaña de 2007 el aumento era del 10,5%, y en el 2011, el incremento fue del 5,6%. El 1,5% actual es tenue, pero mantiene el saldo positivo.

Para Dal Poggetto, “donde no suben mucho las ventas es porque no hay oferta, en algunos casos por la restricción de dólares para importar y en otros por las decisiones preventivas de las propias firmas de no desprenderse de stocks”.

Tensión comercio-industria

Desde que entraron los nuevos salarios de paritarias, el canal de consumo masivo entró en una guerra de precios entre supermercados, híper, bocas de cercanía y de descuento, y los mayoristas. “Hay una disputa de vendedores para ver quién se queda con el consumidor final, los supermercados que desde julio volvieron con promociones muy agresivas, el canal discount avanza hacia el interior y los mayoristas están creciendo en participación”, sostiene Primbas.

“Los que crecen son el mayorista y el discount, el consumidor está diciendo que sólo compra con descuento, pero el ambiente de guerra de precios ayuda a que haya un repunte”, dice el directivo de Kantar.

El dilema es para la industria, que tiene que defender el margen en un contexto en el que se ve presionada por los canales para absorber parte de los descuentos que estos ofrecen.

Es que la industria es la contracara de los consumidores que anticipan compras para ganarle a la inflación. Las empresas tratan de reservar sus stocks, tener poco entregado a crédito, o se cubren ajustando precios anticipadamente. Si vende hoy y cobra dentro de 90 o 120 días en pesos y espera una devaluación, el riesgo cada vez es mayor para el fabricante.

Pero también están los canales de venta con altos volúmenes de pesos que tienen que pasar a stocks y aumentar la participación apoyados en promociones. “Los que tienen caja pueden apostar a tomar volumen y ganar mercado, pero no los que tienen que tomar crédito. El que tiene exceso de caja hoy puede usarlo para financiar el aumento del volumen, pero el que no, no se va a endeudar”, explica Spotorno.

En el sistema financiero la tensión es similar. Todos saben que las cuotas sin interés para vender con tarjeta de crédito son un derecho adquirido del que no se puede dar marcha atrás, pero extender ese plazo a 18 ó 24 cuotas es asumir un riesgo considerable. Si en ese período hay una devaluación, el consumidor que compró en pesos habrá ganado congelando el precio, pero el vendedor y el prestamista estarán en problemas.

Sin embargo, la presión de las casas de electrodomésticos y de los actores que quieren aprovechar el contexto para ganar mercado hizo que aparezcan algunas líneas o promociones puntuales con 18 cuotas sin interés.

Una fuente del sistema financiero sostiene que la tasa de interés para la financiación que dan los bancos es relativamente baja para los comercios, y comparada con la inflación y la posibilidad de ajustar los precios, les permite absorber el costo y apuestan a vender más con el incentivo de “pagos sin interés”.

La apuesta de los comercios es que el ajuste que vendrá más adelante sea con softlanding o un aterrizaje suave del que se repondrán rápido, como pasó tras la devaluación del 20% de enero del 2014.

“Las elecciones son en el mes del Día de la Madre, que es el segundo evento más fuerte del año después de Navidad. Nadie va a retasear promociones e incentivos en esa fecha”, dice la fuente.

El Banco Central hace su parte, además del dólar frenado como ancla vende futuros y mantiene también la tasa baja. El objetivo es de cortísimo plazo, pasar las elecciones de octubre con consumidores de buen humor.

El año que viene habrá que evaluar las consecuencias de esa estrategia, pero los protagonistas actuales estarán mirando la escena desde afuera.

Cronista

“Estrategias de un consumidor que cambió”

Después de un año muy malo para el consumo como fue 2014, la mirada del consumidor cambió y esto motorizó el actual “veranito” que registra el segmento. Ahora, el comprador es menos ácido y se distancia de la idea de una crisis a corto plazo; ya vio que los pronósticos de estallidos sociales que se anunciaron para fines del año pasado quedaron truncos y que el dólar tuvo a lo largo del año una cierta estabilidad.

Un reciente estudio de Kantar Worldpanel lo precisó en números: en el primer semestre del año, el consumo registró un avance de 1,2 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado.

De todas maneras, todavía no alcanza para hablar de recuperación, ya que en 2014 el consumo bajó 2,2 por ciento.

Los productos que motorizaron el crecimiento son los de consumo básico, que el año pasado mostraron una demanda restringida, como los de cuidado personal y del hogar, y también las bebidas y las infusiones (ver Consumo por categoría ). Mientras tanto, los productos prescindibles (desde yogures hasta electrónica), que en 2014 registraron una caída de 12 por ciento comparada con 2013, registraron en la primera mitad del año una variación cero, lo cual quiere decir que la categoría dejó de caer.

Otro estudio cualitativo reciente de la situación del consumidor, elaborado por la consultora CCR, refleja que siete de cada 10 argentinos aseguran que su poder adquisitivo se ha deteriorado en el último año.

¿Cómo es posible entonces que, con menos poder de fuego en sus salarios, el consumidor haya logrado volver a incrementar sus compras?

Nuevas estrategias

La recesión que vivió la economía el año pasado marcó a fuego al consumidor argentino, lo obligó a buscar nuevas estrategias, a dejar lo que no necesitaba y a abandonar sus fidelidades en busca de las propuestas más convenientes.

Habiendo saldado sus deudas, el comprador mantiene una cierta retracción en el consumo masivo y profundiza estrategias aprendidas en 2014.

El estudio realizado por CCR sobre la situación y el nuevo perfil de los compradores argentinos advierte que el consumo se ha posicionado sobre tres pilares: el precio, los beneficios y la experiencia de compra.

El cambio más importante es que se anima a utilizar más la tarjeta de crédito, “pedaleando” sus pagos, para aprovechar los beneficios.

Pero además, asumen la estrategia de “consumo inteligente”. Son oportunistas a la hora de aprovechar ofertas, recortan el gasto, sobre todo en aquello que es imprescindible, y son capaces de migrar a otros formatos o marcas de productos en función de las ofertas y beneficios que les presenten.

“Hay estrategias que llegaron para quedarse. Una de ellas es la compra inteligente; es decir, la permanente búsqueda de rebajas, promociones y precios bajos”, advierte CCR.

Según el relevamiento, al 79 por ciento “no le sobra nada” a fin de mes, cuando termina de hacer sus compras y pagar servicios y tarjetas.

¿Qué sucede con el 21 por ciento al que le sobra algo? El 37 por ciento asegura que lo destina a consumo, 38 por ciento a esparcimiento, 29 por ciento a inversiones y 32 por ciento a mantenerse líquido.

Incluso, el que ahorra lo hace para aprovechar una oportunidad; por ejemplo, retoma la compra en cuotas para un electrodoméstico.

También abandona sus fidelidades en torno de los lugares de compra.

Los formatos más elegidos son los mini supermercados, valorados por la cercanía y los precios, y los mayoristas, valorados por los precios y las promociones, al tiempo que resultan una forma de saltear intermediarios en la cadena de comercialización.

En tanto, cayeron en participación los hipermercados, los súper y los formatos tradicionales (almacenes) por una percepción de que tiene precios menos competitivos.

En cuanto a marcas, 35 por ciento mantiene un perfil “marquista”; 42 por ciento son racionales (buscan la mejor relación precio-calidad) y otro 23 por ciento mantiene una actitud económica; esto es, buscar lo más barato.

Pero también es desconfiado y más activo en sus reclamos por problemas.

La Voz

“El eCommerce se impone en las compras masivas: crece el uso de esta modalidad”

A medida que pasa el tiempo, las compras por Internet van perdiendo el temor que generaban entre las personas y cada vez son más los que se animan al eCommerce.

De hecho, en los días que corren 8 de cada 100 argentinos realiza compras online de productos de consumo masivo.

¿Cuál es el target que se anima más a hacer compras por Internet? Amas de casa, adultas y sin hijos.

Así lo revela un informe realizado por la consultora Kantar Worldpanel que agrega que, a lo largo de un año, el nivel social que más peso tiene en la facturación del canal es el medio bajo con un 44% de participación, un 24% de la facturación se le adjudica a la cima de la pirámide social y el 32% restante a la base.

El nivel medio realiza alrededor de una compra online por mes -duplicando en frecuencia al nivel bajo-, y el centro y la cima de la pirámide tienen un gasto similar, mientras que a los estratos bajos les corresponde aproximadamente el 60% del gasto efectuado por esos dos grupos.

Las canastas de alimentos, congelados y cuidado del hogar se destacan en las compras vía web, en tanto que lácteos y bebidas adquieren relevancia en la cima de la pirámide.

Líderes y oportunidades
“Es importante identificar también las oportunidades para que las compras vía web sigan creciendo: si aumenta en un 50% la base de hogares que compra online, su participación en valor dentro del total canales podría pasar del 1% que tiene hoy a un 2%”, destaca Ariel Martinez, Country Manager de Kantar Worldpanel.

Al analizar, la cadena Coto Digital se alza aproximadamente con el 60% de la facturación del canal y es visitado por el 4,4% de los hogares, y lo sigue Walmart Online con el 2,7% de seguidores.

Disco Virtual aparece en tercer lugar por facturación y se destaca por tener una mayor cantidad de visitas, teniendo casi dos compras por mes, seguido de cerca por Coto Digital.

A nivel global
Las ventas online de productos de consumo masivo (FMCG) registraron un crecimiento de un 28% a nivel mundial, el año pasado, especialmente en los mercados que tienen un eCommerce avanzado, y alcanza aproximadamente un 24% de penetración, según el estudio global que realiza Kantar Worldpanel.

Este tipo de compras representan el 3,9% de las compras de FMCG, y se prevé que el porcentaje se duplicará en los próximos 10 años, representando, por ejemplo, el 30% en Corea del Sur, el 15% en China y al menos el 10% en Reino Unido y Francia.

Iprofesional

“Tendencias de consumo en farmacias”

Apalancado por la tendencia del consumidor en elegir las tiendas de cercanía para sus compras, el canal de Farmacias logra impulsar su crecimiento dentro de las pequeñas superficies. De esta manera, buscando aprovechar este contexto favorable, las farmacias de cadena muestran un sostenido ritmo de apertura de locales desde hace seis años, mientras que año a año hay más cierre de independientes.

Así las cadenas ganan importancia cuando en 2009 representaban el 17% y hoy son el 20,6% del total de la facturación en el canal en categorías de consumo masivo.

¿Por qué crece este formato?

Sin duda las múltiples aperturas en Gran Buenos Aires es uno de los factores a tener en cuenta, según datos del Censo Nielsen, las cadenas pasaron de ser 786 a 900 en Argentina desde el 2009 a la fecha, mientras que los locales independientes disminuyeron de 14.476 a 14.098.

Sumado a estas nuevas tiendas, también es sumamente importante considerar la transformación que está viviendo el canal a la hora de evaluar su crecimiento. La incorporación de categorías de consumo masivo atrae a los consumidores que se encuentran búsqueda de ofertas de surtido amplias, lo que permite rentabilizar el negocio gracias a los márgenes de utilidad más amplios.

¿Cómo se comporta el consumidor?

El 60% de los consumidores argentinos deciden el lugar de compra por la conveniencia, de 100 a 500 m2, y cercanía geográfica; al mismo tiempo, el 40% dice tener en cuenta la propuesta de surtido del negocio y 5 de cada 10 personas asignan mucha importancia a las promociones ofrecidas por el local.

Top de consumo

Considerando los productos de consumo masivo en el canal, cosmética y tocador son el core del negocio, concentrando el 82% de las ventas, logrando diferenciarse de otros canales por su propuesta de surtido y una experiencia de compra de acuerdo a las necesidades de los clientes de este tipo de productos.

Los artículos de cosmética más vendidos son maquillajes, cremas, bronceadores y protectores, donde los fabricantes más pequeños lideran el crecimiento. Mientras que en los productos de tocador el comportamiento es distinto: hay un crecimiento más parejo y son los fabricantes más importantes los de mejor performance.

Una de las claves de esta expansión, según se señala en el estudio, tiene que ver con laspequeñas superficies, que apuntan a una clara tendencia del consumidor a elegir las tiendas de cercanía a la hora de hacer las compras.

Otro de los datos que se desprenden del relevamiento tiene que ver con que las cadenas están ganando mucho peso dentro del rubro “farmacias”.

Esto es así, a tal punto que hoy representan más del 20% del total de la facturación del canal en categorías de consumo masivo.

Lo que ellos quieren
Por otro lado, el informe también analiza algunas tendencias propias de los consumidores, como por ejemplo que 6 de cada 10 de ellos eligen el punto de venta de acuerdo con el factor“conveniencia”.

¿Cuáles son las categorías de mayor demanda dentro de estos formatos? Principalmente, cosmética y tocador.

De acuerdo con el informe de Nielsen, 8 de cada 10 ventas están vinculadas con estas dos categorías.

 

farmaciasnielsen

Revista Actualidad

“Un 28% de los productos se venden con promociones”

Las empresas destinan casi el 19% de sus ingresos a las promociones comerciales para vender sus productos, contra un 7,5% a publicidad. En la Argentina, en promedio, el 28% del volumen que venden los supermercados está bajo estas acciones promocionales de descuentos, según un relevamiento de la consultora especializada Nielsen.

Las bebidas y los productos de perfumería son las categorías que logran los mejores resultados en cuanto a las ventas, según un análisis realizado sobre 45 categorías vendidas en las góndolas.
“Si observamos el porcentaje promedio de volumen vendido en promoción, las cervezas y los vinos estás dentro de los “top 5”, mientras que el resto corresponde a alimentos y pañales. En tanto que la mercadería menos sensible a las promos, en términos de ventas, son los alimentos más básicos como el aceite, la yerba, las leches, las harinas y los panificados, consignó Nielsen en el informe.

Se trata de promociones en las que se aplican descuentos de entre 10 y 20%. Aunque las bebidas suelen tener rebajas más agresivas, de entre 20 y 30%. El informe detalla que en los últimos diez años, las empresas duplicaron la cantidad de dinero que destinan a sus promociones. Y que, no necesariamente el producto se vende más si está más tiempo en promoción. A veces, esa “exposición, erosiona las ventas”, advierten.

IECO


Autor

Emiliano Schwartz

Categorías

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 57 seguidores

Archivos

Twitter