“Incertidumbre, la palabra del momento”

Incertidumbre es la palabra que define el momento. Un estado de ánimo que es habitual ante todo cambio de situación, de era. Como es el final de un período de gobierno. Pero la tensión de los últimos días lo potenció de manera tal que se escapó de los márgenes esperados, y hoy afecta dos variables clave para medir el humor de la población: el consumo y el dólar.

En los últimos días se acumularon hechos que tensaron el ambiente social y económico. Se supo que la ex SIDE espiará a quienes compren dólares sin autorización. El oficialismo dio otro paso en su intento de controlar la justicia, esta vez por la vía de las subrogancias, y la Corte Suprema lanzó señales de alerta. LA UCA informó que hay 11 millones de pobres, pero el Gobierno dice que eso es una “fábula”. Un juez ordenó recabar información en la empresa de la familia de la Presidenta y dos días después lo habían desplazado de la causa. Y habló de que podrían asesinarlo. Son sólo un puñado de ejemplos de temas que pondrían en jaque a países normales. Aquí fueron títulos en la misma semana.

“Hay un clima social abrumador y un humor social sensible”, define la consultora CCR, especializada en consumo, en su último trabajo, presentado esta semana. Las confrontaciones políticas, los conflictos sociales, los cambios de valores explican la situación. En el estado de ánimo, señalan, se destacan dos definiciones: inestable y tenso. Allí surge la palabra incertidumbre a la hora de definir, por parte de los consumidores, su situación.

“Tengo miedo de lo que venga”, “El temor es qué va a salir a la luz cuando venga el otro y se destape la olla”, son dos frases que tomaron como ejemplo, entre las muchas que recogen en los focus group. Pueden parecer sólo palabras, pero se expresan en números. Pese a la inyección de dinero que propulsa el Gobierno (el gasto crece al 44%), hace 17 meses que las ventas de supermercados y almacenes vienen en caída, según datos de la misma CCR. Hacia adelante, por las paritarias, prevén que podría haber un quiebre de tendencia. Pero eso, aclaran, depende de “las expectativas de los consumidores”. Otra vez la incertidumbre como factor central.

El dólar es otra variable que se juega fuerte en este escenario. “Esta semana las diferentes cotizaciones del dólar siguieron subiendo aceleradamente, impulsadas por los crecientes desequilibrios macroeconómicos así como por la mayor incertidumbre respecto a la futura política económica, donde la continuidad en la orientación de las mismas viene siendo percibida en forma muy negativa”, señaló un informe del Banco Ciudad. Ayer, el blue llegó a rozar los $14,30, y cerró un 5,4% arriba que la semana anterior. El contado con liquidación avanzó en 7 días un 1,6%.

“Siempre en período electoral hay dolarización de carteras -dice el analista Sergio Berensztein-. Aunque no haya incertidumbre sobre el resultado de la elección, como en 2007 o 2011, cuando se sabía que ganaba Cristina, pero los inversores dolarizaron activos. Es como un comportamiento preventivo, estacional, ligado a lo electoral. Pero ahora se agrega un factor adicional, que es el atraso cambiario, muy visible, agregando más dramatismo a la posibilidad de una corrección en el precio del dólar, algo que no tenía esa dimensión en 2007 y 2011”.

“Curiosamente -continúa Berensztein-, en contra de todo esto, los dos candidatos con más chances para las elecciones, Scioli y Macri, no son un salto al abismo. Uno habla de continuidad y el otro de cambio, pero en términos de política económica se mantienen ene el main street. Eso debería generar horizontes de estabilidad”. Pero en la Argentina de hoy eso es complejo. Esta semana Macri dijo que era entendible que la gente comprara dólares en el actual contexto económico y el ministro de Economía, Axel Kicillof, lo acusó de “fomentar una corrida cambiaria”. Lo que constituye un delito, de aquellos que habilitan hoy a la ex SIDE a espiar a alguien. El funcionario hizo caso omiso a lo que en verdad fue la señal de alerta e incertidumbre más fuerte que recibió el mercado esta semana, cuando el lunes este diario dio a conocer la denuncia de la Procelac que buscaba prohibir el “contado con liqui”. Tampoco mencionó Kicillof, claro, que la emisión monetaria crece al 34% anual, presionando al tipo de cambio. Sólo dijo que la economía “no tiene problemas”. ¿Negar las dificultades no es generar más incertidumbre?

En ese contexto, la venta de dólares para ahorro creció 53% respecto al mes pasado, y llegó a US$ 442 millones. A diferencia de otros meses, ahora más billete verdes quedan depositados en los bancos. Ya no es el negocio del puré, de aquellos que compraban sólo para vender inmediatamente y ganar unos pesos. Ahora es algo que apunta a un plazo más largo. Como intentando comprar algo de certidumbre. La contracara de la incertidumbre.

Clarín

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Emiliano Schwartz

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