Archivo para 29 junio 2015

“Más caro que en Londres”

Famosa por sus tradicionales pubs, el rock y su clima sombrío, Londres es conocida también por ser una de las ciudades más caras del mundo.

Sin embargo, ir al supermercado en la capital inglesa es más económico que hacerlo en Buenos Aires. Lo confirmó LA NACION al comparar los precios de 25 alimentos en cadenas minoristas de ambas ciudades. Y ocurre no sólo al convertirlos al dólar oficial ($ 9), sino también al blue ($ 12,6).

La mayoría de esos productos son, en promedio, un 40% más económicos en un supermercado londinense que en Buenos Aires. En algunos casos, los valores están incluso por debajo de los alimentos incluidos en el programa Precios Cuidados. El dato es más que llamativo, ya que el salario mensual promedio en Inglaterra es cinco veces mayor que en la Argentina.

Las diferencias más pronunciadas se dan en el rubro quesos. El kilo de mozzarella de marca blanca cuesta 3,44 libras en Londres (US$ 5,26), que equivalen a $ 47,34, con respecto al dólar oficial, y $ 66,28, en comparación con el paralelo. Pero, en los supermercados locales, una marca similar cotiza entre un 60,6% y 44,8% más, a $ 120. El dato cobra relevancia si se tiene que en cuenta que la Argentina es el mayor consumidor de quesos de América del Sur, con 12,4 kilos per cápita anuales, según el Ministerio de Agricultura.

 

 

En quesos premium, como el brie Président, la diferencia es de hasta un 84,5%. Tiene un precio de 7,35 libras por kilo (US$ 11,23) en Londres, o $ 101,07 (dólar oficial) y $ 141,5 (dólar blue). Sin embargo, el valor en los supermercados bonaerenses es de $ 654,96.

Los cereales presentan distorsiones similares. Las tradicionales Zucaritas, que se venden a $ 43,87 en el supermercado Coto, se consiguen por $ 24,30 (oficial) o $ 34,02 (blue) en una cadena similar de Londres. Misma brecha presentan los cereales Choco Krispis: son un 42% más baratos que en Buenos Aires, con respecto al dólar oficial, o un 18,6% versus el blue.

Por otro lado, el clásico combo Big Mac cuesta 4,39 libras (US$ 6,78) en un McDonald’s de la capital inglesa, que equivalen a $ 61,02 al cambio oficial. En la Argentina su valor es de $ 76, casi un 20% más.

PRECIOS (DES)CUIDADOS

Algunos productos en las góndolas londinenses son incluso más baratos que los que el Gobierno fijó en su programa Precios Cuidados. Es curioso el caso de la leche entera. En la capital inglesa, el litro cotiza entre $ 5,22 (dólar oficial) y $ 7,31 (blue). El sachet de litro en Precios Cuidados, en tanto, no baja de $ 9,35.

Más llamativo aún es el caso del pan blanco de molde. El paquete de 800 gramos es entre un 40% más barato en Londres: se vende a $ 10,89 (dólar oficial) y $ 15,25 (blue), contra los $ 17,85 del pan listado en el plan oficial, que además trae 420 gramos menos.

Además, durante el famoso reduced -momento en la tarde/noche en que la mercadería se rebaja considerablemente-, el pan en los supermercados ingleses puede llegar a costar 0,09 libras (US$ 0,14) o $ 1,26; valores impensables para Buenos Aires.

La lata de atún al natural en trozos, que figura a $ 24,80 en Precios Cuidados, es entre un 45% y 23% más accesible en Londres, donde se vende por $ 13,59 (dólar oficial) o $ 19,03 (blue). Lo mismo ocurre con las pastas secas. Un paquete de fideos largos de 500 gramos cuesta $ 4,77 o $ 6,68. En la lista de Precios Cuidados, en cambio, no baja de $ 8,20. Es decir, casi el doble.

El pan de manteca de 250 gramos, que de un lado del Atlántico se consigue por $ 12,15 (dólar oficial), es más barato que la manteca más económica de Precios Cuidados, que vale $ 13 y contiene 50 gramos menos.

También en Londres cuesta menos la botella de 1,25 litros de Coca-Cola: 1 libra (US$ 1,54) o $ 13,86 al cambio oficial. En el plan local está valuada en $ 16,55. El pack de cuatro unidades de 1,5 litros, en tanto, cuesta 3,72 libras (US$ 5,72), que equivalen a $ 51,48. Pero, en los supermercados locales, ese mismo pack -que no está “cuidado”-vale un 28% más.

Entre las causas de la distorsión, la inflación y el tipo de cambio explican el abismo de precios entre ambas ciudades. “Siete años con inflación por encima del 20%, y con picos del 40% el año pasado, termina generando estas situaciones”, observa Rodrigo Álvarez, socio director de la consultora Analytica.

Además, las restricciones a las importaciones juegan un papel clave en la brecha. “En el exterior, si algo tiene un precio demasiado elevado, la competencia hace que ningún consumidor lo compre. El problema en la Argentina es que no hay competencia, y el producto importado, que está restringido, no actúa como disciplinador de precios”, puntualiza.

Ocurre también que, al no poder acceder a divisas por el cepo cambiario, un importador acude al dólar contado con liquidación, que ronda los $ 12. “Ese costo no lo absorbe el comerciante o la empresa; se lo traslada al consumidor”, agrega Álvarez. “Se genera una burbuja donde los precios y el costo de vida en el mercado doméstico terminan siendo demasiado elevados.” Costo de vida que se siente en el bolsillo.

40%
Costo de vida
Brecha

Es, en promedio, la diferencia de precios de una selección de 25 productos en una cadenaen Londres vs. Buenos Aires

LAS EXCEPCIONES
Los más baratos de Argentina
  • El azúcar es de los pocos productos que se mantienen más económicos en los supermercados locales. Allí, el kilo cuesta $ 8,10 (cambio oficial), mientras que en Precios Cuidados figura a $ 7,70.
  • Harina común: en Londres, el kilo vale entre $ 10,98 y en Buenos Aires hay por debajo de los $ 10
  • El kilo de arroz: $ 17,55 en Londres contra $ 15,83 en Coto (marca Bárbara).
  • Carne de vaca: el corte más barato no baja de 7,48 libras por kilo (US$ 11,57 o $ 104). Cerveza, cigarrillos, frutas y verduras, son más accesibles en Buenos Aires.

La Nación

“Precios viejos, salarios nuevos y campaña”

Precios viejos, salarios nuevos y campaña

La estrategia electoral del Gobierno, concentrada en un esquema de “precios viejos, salarios nuevos” en el intento de llegar a agosto con el consumo reanimado, va encontrando algunos escollos.

La lógica del esquema es sencilla: la inflación viene creciendo a un ritmo menor que el año pasado y los aumentos de sueldos que surjan de las negociaciones paritarias aumentarán el poder de compra, y por tanto el consumo debería resurgir.

El primer escollo reside en que la pelea entre el Gobierno y algunos gremios clave, como el transporte, está demorando el cierre de las paritarias a pesar de que los últimos convenios van camino a ser confirmados por el Ministerio de Trabajo con subas en los papeles de 27,8% que, en la práctica, terminarían superando el 32 o 33%.

Una fotografía del promedio de los aumentos de la administración pública (27,4), aceiteros (36%), comercio (27%), construcción (27,4%), docentes (27,4%), metalúrgicos (28,7%) y otros ocho gremios arroja un 29,1% de suba salarial.

Ese aumento, que se cobra en dos partes (aproximadamente el 60% en mayo o junio y la otra en agosto), más los retroactivos y el medio aguinaldo –sueñan en el Gobierno y en las empresas– comenzará a volcarse al consumo en los primeros días de julio.

Será en ese momento, según la visión de los funcionarios, cuando el esquema de “precios viejos, salarios nuevos” debería darle energía al consumo que, salvo algunos “brotes verdes” como el de las motos, permanece planchado desde comienzos del año

El optimismo oficial se sustenta en un pilar fundamental y es que el dólar oficial ubicado en $ 9,04, y retrasado, continúe actuando como un ancla para contener las subas de precios.

Mantener el atraso cambiario pasa así a jugar un rol fundamental durante el período preeleccionario, en el convencimiento de que el Gobierno actual seguirá con su táctica de hacer subir al dólar a razón de un 1% por mes cuando la inflación ronda el 2% mensual.

En tren de dar señales de que no existe la posibilidad de una devaluación brusca del peso en el corto plazo, el Banco Central continúa profundizado la táctica de brindarle, a quien quiera comprarlo, un seguro de cambio cada vez más barato.

Basta recordar que al día siguiente de que Mauricio Macri habló de anular el cepo cambiario en caso de ser presidente, el Banco Central empezó a vender dólares a futuro con un precio de $ 11,50 para marzo, en el intento de bajar las expectativas de devaluación.

Esta semana, el Central vendió dólares a marzo a un precio de $ 10,90 apuntalando la estabilidad del paralelo (sigue en torno de $ 12,60) y la idea de que un salto fuerte del dólar no forma parte de las posibilidades en el año electoral. Total, si el dólar sube más, el costo lo deberá pagar el próximo gobierno y eso parece no preocuparle a los actuales funcionarios.

Un problema en ascenso de este retraso del dólar (preven que el oficial llegue a fin de año a $ 10) es que va a contramano de lo que está pasando con el dólar a nivel mundial: no cesa de fortalecerse.

En el último año, el dólar se fortaleció y el real se devaluó para darle a los productores del país vecino una ganancia de competitividad de 18%.

En el caso del Euro, la depreciación fue de 24%.

En otras palabras, mientras que el dólar se hace más fuerte y los países que comercian con EE.UU. deprecian sus monedas para permitir poner a sus productos en precios internacionales competitivos, la Argentina se encarece.

Ejemplos de algunas consecuencias son los problemas que afrontan los productores de frutas de Río Negro y los viñateros de Mendoza y San Juan. Entre la revaluación cambiaria y las cargas a las exportaciones, la venta en el exterior los deja fuera de juego.

La contracara es el buen momento de la venta de pasajes y de los agentes turísticos que comercializan paquetes de descanso en el exterior que, aunque no lo reconocen, están vendiendo como en tiempos de la “plata dulce”.

La consultora Elypsis calculó que el tipo de cambio multilateral (en función del comercio exterior argentino) se apreció 24,4% en el último año. Una vez más, la Argentina va para un lado y el mundo para otro.

A esas tensiones que enfrenta el esquema “precios viejos, salarios nuevos” se le suma una obvia: que un gasto público creciendo por encima del 40% en la primera parte del año contribuya a acelerar la inflación.

Según los economistas que siguen de cerca estos temas, la suba de precios no correrá tan rápido como para comerse los aumentos salariales en por lo menos cuatro meses. Pero todo resulta condicional y de corto plazo.

Así se refleja también en el área financiera, donde los ahorristas dejan en claro su preferencia por las colocaciones en pesos que dan buen rendimiento frente a la moderada suba del dólar, pero manteniendo la puerta abierta.

Una fotografía de esa realidad está en el crecimiento de 30% de los depósitos a plazo fijo frente a un aumento de 10% de los de cuenta corriente en los primeros cinco meses del año.

Los plazos fijos ofrecen tasas a lo ahorristas algo por encima del 20% anual y permite una “mini bicicleta” frente a un dólar oficial que se mueve a un ritmo del 12% anual.

Para los inversores más grandes, la opción es la compra de letras del Banco Central que ofrecen 26% y se convirtieron en la vedette del mercado debido a que el Central no para de colocar letras para conseguir pesos que puedan contribuir a llenar el fuerte rojo fiscal del Tesoro.

El negocio aparenta ser una gran rueda de la fortuna donde un Estado con fuerte déficit les ofrece a los ahorristas letras en pesos que pagan una renta alta y les permite obtener una ganancia en dólares jugosa a los inversores. Y parece no pasar nada.

Frente a esa autopista financiera hasta cerca de las elecciones, los expertos sugieren estar atentos frente a la tradicional dolarización de las carteras previa a las elecciones presidenciales.

No vaya a ser que los “precios viejos” decidan entrar en carrera.

IECO

“Nuevo round a puro descuento: estas son las rebajas que proponen bancos y tarjetas para el Día del Padre”

Se acerca el Día del Padre y las marcas se preparan para sacar rédito de esta fecha especial.

Y lo hacen de la manera que los argentinos prefieren: lanzando una batería de descuentospara aprovechar a la hora de ir en busca del regalo para el próximo domingo.

En esta carrera, los centros comerciales y las empresas saben que cuentan con los bancoscomo sus grandes aliados para estimular el consumo.

Santander Río, Banco Francés, Galicia, Citi, Macro, Santander, HSBC, ICBC y Supervielleson algunas de las entidades que han puesto toda su batería de beneficios.

En un escenario en que las ventas vienen flojas, entre otras cuestiones porque el frío este año tardó mucho en llegar (algo que complicó la colocación de las prendas de esta temporada, según cuentan los mismos comerciantes) las fechas especiales cobran unaimportancia especial como un estímulo al gasto.

Sucede que “las empresas tienen menos margen para ofrecer beneficios y el público estácuidando más el bolsillo. Por esos motivos, las rebajas se están volviendo cada vez más puntuales“, dice a iProfesional Emiliano Schwartz desde la consultora especializada en consumo Tomadato.

Es por eso que apoyarse en este tipo de eventos resulta fundamental para las marcas. Y ninguna quiere quedarse afuera.

La pelea por los descuentos ya arrancó y se extenderá hasta el próximo domingo. Losahorros que se ofrecen en el mercado promedian un 25% para la cartera general y aquellos poseedores de los plásticos premium pueden acceder a opciones más tentadoras.

“Las fechas especiales son muy importantes porque son los momentos en donde nuestrosclientes más utilizan nuestros productos para regalar a sus seres queridos o regalarse algo a sí mismos. Queremos acompañar a quienes nos eligen día a día”, dice Martin Nascimbene, Gerente de productos Activos del banco Supervielle.

Para ahorrar en la compra del regalo
Uno de los bancos que se prepara para el evento del próximo domingo es el Galicia.

Abonando con sus plásticos, se puede acceder a un 15% y cuotas en determinadas marcas de indumentaria el día jueves.

Algunas de las firmas asociadas a esta promoción son Legacy, Kevingstone, Lacoste y Cacharel.

A su vez, cuenta con una acción que se extiende del 18 al 20 de junio y que ofrece un 25%menos en diferentes centros comerciales y marcas específicas.

También el BBVA Francés aprovecha el evento del próximo domingo para acercarse a sus clientes con promociones y beneficios.

Propone un 25% en distintos shoppings tales como Unicenter, Portal Palermo y Factory, bajo el slogan “El mejor regalo para el Día del Padre está en tus shoppings favoritos”.

Otra de las entidades que ya presentó su batería de beneficios es el Citi, bajo la consigna “La experiencia de sorprenderlo en su día”.

Ofrecerá un 25% en shoppings el viernes 19.

Los lugares ya establecidos para acceder a ese beneficio son Alto Palermo, Dot Baires Shopping y Alto Avellaneda.  La acción se complementa con un 30% en determinadasmarcas (como por ejemplo Levis y Hugo Boss).

Además, sus clientes de plásticos premium podrán sacar rédito de un 5% extra.

El Macro es otro de los jugadores que apuesta fuerte.

Entre el 15 y el 18 de junio otorga un 25% de descuento en distintos centros comerciales:Alto Palermo, Dot Baires Shopping y Alto Avellaneda.

“Apuntamos a incentivar a nuestros clientes y a hacer más atractivas las tarjetas con el valor agregado que otorgan nuestros beneficios”, indican.

Otro de los que pisa fuerte es el HSBC con beneficios también orientados al rubro electrodomésticos.

En el marco de esta fecha especial, permite pagar un 20% menos y hasta 15 cuotas sin interéshasta el 21 de junio.

Para los clientes de plásticos vip, el ahorro llega al 25% y se financia hasta en 18 meses.

El Supervielle es otro de los que se ha sumado a la batalla de promos en estos días.

Su propuesta es de un 25% y cuotas (30%, en el caso de los clientes premium) para las compras realizadas entre el 17 y el 19 de junio en distintos centros comerciales. Entre ellos,Unicenter y Palmas del Pilar.

El ICBC no se queda atrás a la hora de otorgar beneficios.

Brinda un 25% y hasta 3 cuotas sin interés en shoppings entre el jueves 18 y el sábado 20para quienes abonen con sus plásticos comunes y un 30% para su “cartera exclusive”.

Esta promoción se puede aprovechar en Recoleta Mall, Solar y Paseo Pilar, entre otros centros comerciales. Además, el banco otorga beneficios en perfumería, joyería y turismo.

“Los presentes más tradicionales son indumentaria o electrodomésticos, pero también desde ICBC ofrecemos más alternativas”, cuentan a este medio desde la entidad financiera.

Esas opciones abarcan “turismo, vinotecas, artículos deportivos, y, sobre todo, ampliamos la variedad través de nuestro programa de recompensas ICBC Club, donde los clientes tienen cientos de productos de diversos rubros, giftcards, canjes de pasajes y hoteles hasta el 18 cuotas sin interés”, completan.

También el Santander cuenta con alternativas para aquellos que quieran ahorrar en la compra del regalo para el próximo domingo.

Ofrece, entre el 17 y el 20, rebajas del 25% (y 30% en el caso de los clientes Select) a quienes abonen con sus plásticos en Dot Baires Shopping, Alto Palermo y Patio Bullrich, entre otros centros comerciales.

Además, otorga el mismo porcentaje de ahorro hasta el 21 de junio inclusive para quienes abonen con sus tarjetas en Falabella. El nombre de la campaña es “Para papá”.


El Banco Provincia también se ha sumado a la fiesta de promociones que tiene lugar en estos días.

Abonando con sus plásticos, es posible pagar un 25% menos en shoppings entre el 17 y el 20de junio.

Descuentos en electro
Las promociones del Día del Padre no se limitan a las que otorgan las entidades financieras en conjunto con shoppings y marcas de ropa. Las empresas del rubro electro también lanzaron una serie de beneficios.

Garbarino presentó una propuesta para esta fecha y decidió extenderla a todo el mes.

El slogan de la campaña es “Pensamos en vos, pensamos en él” y propone serie de descuentosen determinados artículos de tecnología y electrodomésticos.

Todas estas son opciones que quienes vayan en busca del regalo del Día del Padre pueden aprovechar, de acuerdo con los plásticos que tengan en sus billeteras.

La “guerra de promos” y marcas ya está planteada y ahora cada argentino comparará las opciones disponibles en el mercado para así seleccionar aquella que le sea más conveniente de acuerdo con la ya instalada costumbre de hacer una “compra inteligente”.

IProfesional

“Llegan los ‘outlets de alimentos’: venden productos más baratos y cerca de su fecha de vencimiento”

 Los ‘outlets’ alimenticios se instalan fuerte en la Argentina

Hasta ahora, el concepto de “outlet” se aplicaba a rubros como ropa o electrodomésticos, pero en tiempos de inflación y estrategias de consumo cada vez más sofisticadas para cuidar el bolsillo, comenzaron a surgir en la ciudad de Buenos Aires los primeros “outlets de alimentos”. Este mes, se inauguraron locales con el nombre de “Outlet de panificados”, donde se venden panes envasados de primeras marcas –Bimbo y Fargo– a mitad del precio que se consigue en el supermercado.
Se trata de productos que están cercanos a la fecha de vencimiento y, por lo tanto, no pueden ser comercializados en los canales habituales, como por ejemplo las grandes cadenas de supermercados.
Dentro de esta nueva propuesta también se venden productos de la marca Lactal, que pertenecen al mismo grupo.
La modalidad de venta que motoriza este negocio es la del 2×1. Por el precio que en un supermercado se adquiere un producto, en estos locales se pueden comprar dos.
Con el nombre de “Outlet de Panificados”, uno de estos locales está ubicado en la estación Leandro N. Alem, del subte B, una zona muy transitada durante todo el día. Otros locales similares funciona en la zona de Constitución y también en la zona Sur del conurbano.
Allí se pueden encontrar ofertas, como dos paquetes de pan de panchos Bimbo a $ 20, cuando en otros puntos de venta el precio es por paquete es de 20,49 pesos. Otra de las posibilidades es adquirir dos paquetes de “Rapiditas” de 12 unidades a $ 40 (en el supermercado cuesta $ 36,81 cada paquete).
Lo mismo sucede con los panes lactales en sus distintas versiones. Al llevar dos se paga el precio de uno.
Desde la empresa afirmaron que “diariamente llegamos a nivel global a más de dos millones de puntos de venta con un modelo de distribución directa, en sintonía con las necesidades particulares de cada canal, cliente y consumidor. Nos mantenemos pendientes de las oportunidades y nuevos esquemas de venta”.
La propuesta de outlets que acaba de poner en marcha el Grupo Bimbo –que en la Argentina es dueño de las marcas Bimbo, Fargo y Lactal–, ya cuenta con experiencia en otros países. Es el caso de España, por ejemplo, donde los outlets de panificados con productos cercanos a su fecha de caducidad, se ubican cerca de escuelas, una forma de garantizar que se registre un alto tránsito de consumidores, sin generan una competencia desleal a los comercios de la zona.
En los Estados Unidos, mientras tanto, también funciona el concepto de outlet de panificados, y el Grupo Bimbo cuenta con varios locales de este tipo para comercializar algunas de sus marcas como por ejemplo Bimbo y Oroweat.
Dentro del mercado argentino, el rubro de alimentos y bebidas es uno de los más golpeados ante la baja del consumo.
El sector despidió un verano en rojo, principalmente impulsado por el mal desempeño de los rubros de bebidas, que acumuló una merma del 4,2%, y lácteos, que se redujo un 2,4 por ciento. Estos datos explican el resultado que el sector exhibió en el primer bimestre del año, con una reducción del 0,3% y un febrero con el primer retroceso en once meses, que alcanzó el 2,3%, según un informe de abeceb, basado en los últimos datos del Estimador Mensual Industrial (EMI).

Cronista

¿Cuánto vale?: un mismo producto puede tener hasta siete precios y el “de lista” da idea de caro

A medida que se fue consolidando el plan de estabilidad financiera planteado por el Gobierno -y que contempla atraso cambiario y un billete verde estable-, el consumo se fue recomponiendo. 

Prueba de ello es que, luego de un 2014 en el cual las ventas minoristas cayeron un 6,5%, en los cinco primeros meses esta variable muestra un aumento acumulado del 2%, con algunos rubros clave como el de electrodomésticos que registraron alzas de más del 7 por ciento. 

Si bien los últimos ajustes salariales fueron responsables en gran medida de esta expansión -tras una pérdida de poder adquisitivo de casi 10 puntos el año pasado-, la realidad es que losbeneficios -como los descuentos o las cuotas sin interés-  se convirtieron en los grandes dinamizadores del consumo. 

Hoy en día, las rebajas tienen un rol esencial en la toma de decisiones. De hecho, cada vez más argentinos prefieren postergar una compra si no le ofrecen algún tipo de beneficio, dado que sienten que es un mal negocio abonar el “precio de lista“, que hoy da la idea de ser “caro“.

Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), confirman esta tendencia y subrayan que en mayo los comercios que ofrecieron algún tipo de facilidad de pago fueron los que tuvieron un mejor balance. 

“Los locales que se sumaron a propuestas como el Día de Internet, que brindó bonificaciones de hasta 50%, lograron mejores resultados. Lo mismo para aquellos que ofrecieron el plan Ahora 12 o descuentos con tarjetas como Club La Nación, Clarín 365, tarjeta SUBE, tarjetas de determinados bancos, o simplemente cuotas sin interés”, explican desde la entidad.

En cambio, advierten que “para el resto de los comercios, la venta fue más difícil, porque elcomportamiento general del público fue mirar y esperar hasta encontrar la oportunidadde sumar todos los beneficios posibles que les permita comprar a menor precio”.

Precios “on demand”
Esta “marea de descuentos” también tiene su lado B: con tantas opciones, los consumidoresse ven cada vez más confundidos acerca de cuánto cuesta realmente cada producto, dado que puede llegar a tener valores muy diferentes, dependiendo la modalidad que se utilice para pagarlo.

Como parte de un fenómeno ya instalado, los argentinos se ven impulsados a gastar sus pesos en los locales que les ofrezcan la mejor rebaja, sin tener conciencia clara de cuánto vale realmente lo que llevan dado que, a la hora de ir de compras, es común encontrarse con que unmismo artículo puede tener siete precios distintos, dependiendo del método de pago: 

1. En efectivo: es la opción cada vez menos utilizada.

2. Tarjeta de débito: permite abonar con descuentos, especialmente en supermercados, donde las rebajas llegan al 15%.

3. Tarjeta de crédito: la alternativa más utilizada para pagar en cuotas. En algunos comercios las quitas van del 10% al 25%.

4. Cuponera de descuentos online:se trata de una modalidad que se impuso en los últimos años y ofrece las mayores ventajas en rubros como gastronómicas, turismo e indumentaria.

5. Tarjetas de clubes de fidelización: consiste principalmente en las acciones tipo 2×1 -como en el caso del cine- y descuentos en supermercados.

6. Plásticos o cuponeras de retailers: es el caso de aquellos que abonan utilizando, por ejemplo, Jumbo checks o tarjetas como la de Carrefour o Día, entre otras opciones.

7. Precios de portales de comercio electrónico: los mismos suelen ser más bajos que los de los locales tradicionales, dado que permite al vendedor no tener estructura ni gastos fijos.

Además de estas alternativas, algunas marcas también hacen importantes descuentos a quienes elijan la opción de compra online.

Este es el caso de Garbarino que, como indica en su página web, ofrece rebajas a quienes paguen a través de Internet.

Allí se señala claramente cuál es el “precio normal” y cuál es el “precio online”:

Frávega también aclara en su sitio que hay un valor especial para aquellos que realicen la compra online y este valor se distingue del que se muestra como “regular”:

Cabe recordar que, además de las alternativas de ahorro existentes, en los últimos meses se sumó otra opción de ahorro: algunos locales ya se lanzaron a ofrecer rebajas para aquellos que abonen con la tarjeta SUBE.

Los productos “sin precio”
La enorme variedad de precios que los consumidores pueden llegar a pagar por un mismo producto tiene su contracara en la pérdida de valores de referencia y de la noción de qué es“caro” y qué es “barato”.

“Los artículos hoy ya no tienen un valor único. Antes podían ser más o menos costosos, pero yano hay parámetros claros“, sostiene el economista Fernanado Moiguer.

El experto atribuye este fenómeno principalmente a tres factores que operan hoy en la Argentina y que trastocaron el sistema de precios:

• La irrupción masiva de las promociones, que hace que los valores de los artículos cambien sustancialmente según el día de la semana.

“Cada vez hay más compras motivadas por los descuentos. La gente se acerca a un local especialmente si ve rebajas. Los beneficios no son más un diferencial, sino que se volvieron un commodity“, advierte Moiguer.

• La elevada inflación, por lo cual los precios no se mantienen estables y se pierde la referencia.

Para Adrián Kittner, de eConsultora, además del valor real de los productos también se ha perdido otro parámetro como el precio relativo. Es decir, la relación de un producto frente aotros. 

“Como todo va aumentando y en distintos porcentajes, llega un momento en el cual la gente no sabe si lo que está pagando es conveniente o no”, resume el consultor.

• La retracción en el consumo, que impulsa a los comercios a lanzar rebajas para seducir a los compradores.

En este contexto, y por la incidencia de estos tres factores, Moiguer asegura que “es prácticamente imposible construir un precio. La clase media va por los descuentos y el hecho de no saber el valor exacto de las cosas ya se naturaliza”.

El economista describe este fenómeno que se vive en la economía doméstica como de “desparametrización“.

Del lado de las marcas: la estrategia de las aerolíneas
Así como los consumidores se han ido acostumbrando a este esquema de rebajas permanentes, las marcas también han tenido que adaptarse. Y eso se advierte en los cambiosque se dieron en su forma de fijar el precio de los productos.

En situaciones normales, cada artículo posee un valor estable en el tiempo, el cual luego podrá disminuir por cuestiones estacionales (alimentos), cambio de temporada (indumentaria) o por la simple renovación tecnológica (productos electrónicos).

Sin embargo, tras años con elevados índices de inflación, el sistema que se utiliza en la Argentina es otro. Según Moiguer, especialmente los grandes comercios venden su mercadería “como si se tratara de los asientos de un avión“.

En este sentido, aclara que las empresas determinan el valor de los productos de la siguiente manera: “Calculan lo que saben que tienen que vender y luego dividen esa suma entre los distintos artículos y los diferentes días de la semana”.

Por esa razón, dependiendo del día o del mes en que se acerquen a un local, los argentinos se encuentran con una amplia gama de precios para el mismo producto.

De acuerdo con el economista, esta variación en los valores puede advertirse claramente en la segunda mitad del año:

– En agosto, los negocios quieren “hacer la diferencia” y promocionan sus rebajas propias, por fuera de las ofrecidas con tarjeta. Esta etapa a veces se adelanta y los descuentos comienzan a verse en el mes de julio.

– En septiembre, los locales del rubro indumentaria lanzan la nueva temporada primavera-verano con precios más altos.

– En octubre, retornan a las vidrieras los descuentos con plásticos bancarios.

– En noviembre, algunas firmas adelantan las promos de Navidad.

Descuentos para todos los rubros
Inicialmente, la costumbre de pagar todo con descuentos se podía advertir principalmente en locales de ropa, supermercados y en casas de electrodomésticos.

Sin embargo, esta modalidad se fue expandiendo a tal punto que hoy son muchos los rubros en los cuales los argentinos desconocen el valor real de lo que abonan.

Es así que ahora este hábito se extiende también a las salidas al cine y a comer afuera e, incluso, a la planificación de los viajes.

Un ejemplo de esta tendencia a aprovechar las promociones en todos los rubros es el siguiente descuento que ofrece el Banco Francés en pasajes a EE.UU. para aquellos que adhieran a su sistema Lanpass.

Inclusive, algunas entidades como el Galicia brindan descuentos con una empresa en particular que tienen una duración limitada, como la realizada en conjunto con Falabella:

A la hora de comer afuera, la tendencia a apelar a las promociones también se impuso.

En este caso, los clubes de socios y las cuponeras online se han vuelto los dos grandes invitados en las cenas de los argentinos.

“Los consumidores adquieren mayormente paquetes turísticos, escapadas de fin de semana, cenas en restaurantes y distintos artículos como accesorios, productos detecnología e indumentaria“, enumera Martín Levy, cofundador del portal Descuentocity.

Luego de un período de depueración, el experto afirma que hay unas 30 páginas de descuentos activas en el país. “Hace unos años que arrancó la moda de las rebajas en Internet. Se dio primero con Groupon y luego con otros jugadores”, dice.

Y tras el boom que tuvo lugar tiempo atrás, el directivo asegura que esta modalidad sigue vigente porque “se están ofreciendo rebajas muy fuertes, que tranquilamente pueden superar el 50%. Esto les garantiza una buena demanda”.

Pregunta vintage: “¿cuánto cuesta?”
Toda esta situación ha ido impulsando cambios en los hábitos de compra y en las costumbres que se ponen en práctica a la hora de visitar un local.

De hecho, uno de los fenómenos que empieza a tener lugar de la mano de la “cultura de los descuentos” es que ya no se hacen las mismas preguntas al visitar un negocio.

Así, el clásico “¿Cuánto cuesta?” que las personas consultaban a los vendedores al ingresar a un local empieza a ceder lugar frente a otro interrogante: “¿Tienen descuento con alguna tarjeta?”.

Es que, tras haberse habituado a usar plásticos bancarios y a aprovechar las promociones y planes de cuotas, la búsqueda de beneficios parece ganar más espacio entre las preocupaciones de los compradores.

Hoy el precio, tal como se conocía, ya no existe. La gente ya no pregunta ‘¿cuánto cuesta?’ y compra principalmente si hay rebaja”, concluye Moiguer.

IProfesional

“La clase media se sube cada vez más a las tarjetas de crédito para surfear la recesión y no bajar su nivel de vida”

Caen las ventas, hay menos gente en los comercios y la clase media se muestra mucho más prudente a la hora de gastar. Deja de lado algunos “gustitos”, sale menos de shopping o a comer afuera y se concentra en adquirir lo básico.

¿Qué debería pasar entonces con las compras con tarjeta de crédito? La respuesta casi instintiva es que deberían tender a decrecer, del mismo modo que han venido haciéndolo otras líneas de financiamiento.

Pero esto no está ocurriendo. Los comercios venden menos y el tarjeteo no para de subir.

¿La razón? tal como viene dando cuenta iProfesional, lo que está sucediendo es que los particulares están usando sus plásticos para llegar a fin de mes, para hacer frente a aquellos gastos que antes pagaban en cash o con débito.

Uno de ellos es el vinculado con los alimentos. Desde el rubro supermercadista señalan que “uno de cada cuatro changuitos que llegan a las cajas pide financiamiento“.

En la misma dirección, desde Tarjeta Naranja revelan que en siete de cada diez operacionesel público opta por particionar el gasto en dos o tres cuotas.

Lo mismo sucede en otras ramas de actividad, en las que los plásticos le han ido comiendo terreno al cash.

En ropa, el 60% de las operaciones se apalancan con tarjeta.
• En electrónica, muebles y artículos del hogar, esa proporción sube al 80%.

Esta es la razón por la cual las estadísticas marcan un repunte en el uso de los plásticos que no se condice con la caída en el consumo.

Mientras que las ventas minoristas tocaron un piso y cayeron a lo largo de todo el 2014 hasta un 10% anual, los saldos financiados con tarjeta recorrieron un camino opuesto.

Por el contrario, el uso del plástico vienen mostrando desde hace varios meses fuertes subas interanuales que superaron el avance de los precios al consumidor.

El siguiente gráfico muestra cómo las ventas en comercios cayeron (barras celestes) mientras que los saldos con tarjeta (barras naranjas) tuvieron variaciones positivas.

Esta marcada diferencia en las evoluciones refleja que buena parte de la sociedad busca en los plásticos una “tabla” para sostener su nivel de vida, “surfear” el escenario recesivo y la pérdida del poder de compra.

“Pese al elevado costo, las personas apelan a las tarjetas para no tener que ajustar más su nivel de vida”, apunta Andrés Méndez, de la consulta AMF.

¿Existen las cuotas sin interés?
Cada mes los argentinos financian compras con tarjeta por montos que llegan a los $26.000 millones.

Más aun, las operaciones del primer cuatrimestre acumularon un total de casi $100.000 millones.

Sin duda, el gancho a partir del cual se moviliza semejante cantidad de dinero son los pagos en cuotas.

Más aun si las mismas son sin interés, ya que posibilita que los mismos se vayan diluyendo con los futuros incrementos de salarios.

Es que el hecho de que el monto a pagar se mantenga constante, en medio de un contexto de alta inflación, genera una obvia atracción para aprovechar el “efecto licuación”.

“Cuando en las tarjetas se dice que son cuotas sin interés, se suele agregar una aclaración chiquita en los avisos publicitarios que detalla que el costo financiero total (CFT) es de entre3% y 5%”, afirman Cecilia Boufflet y Virginia Porcella, autoras del libro “Economía con Tacos Altos”.

“Eso quiere decir que, aunque no se cobre recargo por la compra, se va a tener que pagar un costo por el uso del plástico”, agregan.

Es por ello que una forma de reducir esta erogación consiste en unificar los consumos y planes de pago en una sola tarjeta, para así evitar que los costos fijos se multipliquen.

¿Cuánto cuesta financiarse?
Un aspecto a tener presente es el alto gasto asociado a tarjetear y al hecho de no pagar la totalidad del resumen a fin de mes.

En estos casos, la tasa de interés anual (TNA) llega a ser el doble que la de un préstamo personal y el costo financiero total (CFT) puede elevarse a un 80% anual en el caso, incluso, de los bancos líderes.

Este tema no es menor. Desde las entidades bancarias advierten que la cantidad de personasque hoy día se ve imposibilitada de abonar la totalidad del resumen aumentó 30%, lo que las llevó a incrementar el mínimo para controlar un poco más la morosidad.

El mejor negocio que puede hacer quien dispone de un plástico es cancelar el 100% del saldo al vencimiento.

Esto, no sólo por el costo que implica financiar lo impago, sino también por el “efecto achique” en el límite disponible, frente a precios de bienes y servicios que no paran de subir.

Quienes eligen financiar una parte de su deuda deben tener en claro que el “numerito” que hay que mirar con atención es el CFT, que es el que incluye gastos administrativos y seguros.

En este punto, los puestos de liderazgo entre las entidades que cobran mayor recargo total son ocupados por Banco Columbia (122%), seguido por las firmas que ofrecen créditos “fáciles y rapiditos”.

Pero estos elevados porcentajes no son patrimonio exclusivo de estas empresas, ya que la mayoría de los bancos lideres aplican cargos que llegan al 80%.

La tasa “que no se ve”
El concepto de “sin interés”, al que tanto se apela en las publicidades, pierde validez si los comercios manejan beneficios o descuentos para pagos con débito o efectivo.

A modo de ejemplo, se da el caso de un producto cuyo precio con tarjeta es de $1.000, que se puede cancelar en tres cuotas y que se reduce a $900 si se abona al contado.

Una tercera opción es particionar el gasto a lo largo de un año, si el comercio está adherido al plan oficial Ahora 12.

“Un buen descuento le puede ganar a las cuotas. Pese a ello, la persona termina eligiendo esta última opción para mantenerse líquida o no perder la posibilidad de disponer de cash para otra alternativa”, apunta el economista Mariano Otálora.

Si el producto tiene un descuento del 10% por pago al contado pero aun así se elige abonarlo con plástico, la tasa de interés asociada para la opción a doce meses es del 1,8% mensual y se eleva al 5,5% para la alternativa a tres meses.

Para calcular esos porcentuales, debe “descontarse” cada cuota a una tasa determinada de modo que la suma de todas ellas coincida con el precio en efectivo.

Si el descuento ofrecido es del 20% por pago en “cash”, los cargos por financiamientoprácticamente se duplican (3,6% para la primera opción y 12% para la segunda).

Ese elevado costo financiero, que muchas veces “no se ve”, hace que desde varias entidades de Defensa del Consumidor eleven sus voces para advertir sobre el verdadero costo implícito de una u otra elección.

Héctor Polino, de Consumidores Libres, señala que muchas propuestas se venden como tentadoras y convenientes aunque, en otros casos, de convenientes no tienen nada.

“El precio real es aquel que corresponde al del pago en efectivo. En realidad, el de lista no es otra cosa que un recargo encubierto”, apunta.

Lo que conviene vs. lo que se puede
En general, el interesado en adquirir un producto en cuotas con recargo no repara tanto en la tasa implícita asociada al “cuoteo” (que puede ser muy alta) sino en cuántos pesos de más abonará.

“Su elección dependerá también de lo caro que resulte el producto y de si está encondiciones de desembolsar todo el efectivo”, apunta Méndez.

En otras palabras, la opción del financiamiento puede no ser la más conveniente para el particular pero sí la única que le permite hacerse del artículo.

Con tasas de interés tan elevadas, la pregunta es por qué se recurre tanto a la tarjeta.

Por un lado, subyace la idea de que al repartirse el pago total en varias mensualidades, no incide tanto en el presupuesto.

Si bien esto es verdad, también lo es que elegir el cuoteo resta capacidad de compra futura y obliga al usuario a tener que cancelar todo el saldo.

Además, pagar sólo una parte del resumen anula el descuento ofrecido por el comercio, que es lo que en principio indujo a la persona a adquirir un producto.

Esto es así ya que esa rebaja se ve ampliamente superada por el costo financiero total que cobra el banco.

Por otro lado, el “efecto licuación” induce muchas veces a pensar que los pagos mensualesvan perdiendo relevancia con el paso del tiempo.

Esta última afirmación tiene dos caras. Es cierto que si se mira la suba general de precios, no es lo mismo el poder de compra que tiene hoy un billete de $100 que el que tendrá dentro de unos meses.

Pero también es verdad que lo que cuenta es la evolución del salario y no tanto el índice inflacionario.

Así las cosas, el peso de las cuotas solamente se aliviará cuando se produzca una mejora remunerativa, para luego mantenerse sin variante hasta el próximo retoque.

En el caso de un crédito tomado a corto plazo, el pago mensual en proporción al salario no decaerá hasta la próxima suba y, en este sentido, conviene recordar que los ingresos se incrementan una o dos veces al año y no todos los meses.

Es este último punto el que a la larga genera complicaciones para quienes mantienen deudas con varias tarjetas de crédito.

Un factor clave que viene inclinado la balanza a favor del tarjeteo es el riesgo asociado atrasladarse con dinero en efectivo, tanto por razones de seguridad como por la incomodidad de tener que contar con más billetes de $100 con los que cada vez se puede comprar menos.

¿Qué dice la legislación?
En su artículo 37, la Ley de tarjetas de crédito que lleva el número 25.065, especifica que elcomercio está obligado a no efectuar diferencias de precio entre operaciones al contado y con tarjeta.

Puede cobrar intereses para pagos con plásticos, pero deben constar en el precio final.

En tanto, la Ley 5.008 de la Ciudad de Buenos Aires establece la obligación de no efectuar diferencias de precio entre operaciones abonadas con cash y con plástico, salvo que resulte favorable para el usuario.

La normativa aclara que el valor, más allá de tener que ser expresado en moneda de curso legal, debe corresponder al importe total y final que deberá abonar el consumidor.

“Normalmente, el precio de lista corresponde a los pagos en cuotas y el de contado se aplica a cancelaciones en efectivo o débito”, concluye Méndez.

IProfesional

“CÓMO COMPRAN LOS ARGENTINOS EN EL SÚPER”

Según el estudio realizado en forma conjunta por in Store Media e Ipsos, a la hora de ir al supermercado el 73% de las personas arman una lista de compras, algunos la escriben en un papel o en su celular, otros simplemente la memorizan. Sin embargo, la mayoría no la respeta. De hecho, según el Popai Shopper Engagement Study 2014, “el 82% de las decisiones de compra se toman en el punto de venta (PdV) mientras se transita por las góndolas de la tienda”. Esto convierte el PdV en el medio más eficiente para influir sobre la decisión de compra en el momento de la verdad.

“Los expertos aseguran que el consumidor está expuesto a más de 3.000 mensajes diarios de publicidad. El desafío es lograr llegar efectivamente al shopper para influir en su comportamiento de compra”, expresó Gabriel Diorio, Director General para in-Store Media (iSM). “Como agencia de Shopper Marketing, gestionamos la comunicación con el comprador en esos momentos clave, y ofrecemos a las marcas las mejores soluciones de comunicación en el ‘Right Place, Right Time’. A través de campañas en el PdV, impactamos a más de 25 millones de personas por quincena en los supermercados de Argentina, alcanzando el 85% del target de amas de casa. Enviamos el mensaje a la persona indicada, en el momento adecuado para generar la compra”, continuó.

In Store Media es la única agencia de Punto de Venta multi-retailer y multi-producto en el mundo. Actualmente, tiene presencia en Argentina, Chile, México, España, Portugal, Francia, y Polonia. Crea acciones de valor para llegar al shopper a través de los principales anunciantes y retailers, mediante circuitos de comunicación diferenciales y exclusivos en el punto de venta. En Argentina tiene alianzas estratégicas con los principales retailers como COTO, Walmart, Carrefour, Dia%, Alto Palermo, Abasto Shopping, Dot y Paseo Alcorta, entre otros. Estos circuitos mejoran la experiencia del consumidor, aportan información sobre los productos, y brindan dinamismo y orden a las tiendas. Además, maximizan los ingresos de los retailers y anunciantes que confían en in Store Media como Coca Cola, Unilever, Las Marías, Kellogg´s, Mondelez entre otros.

Con el objetivo de ser más eficientes, in Store Media dispone de un equipo interno que asesora a los retailers sobre cuál es la tipología de soportes que se adecúan más a sus tiendas, a sus necesidades y a su perfil de clientes. In Store Media diseña, produce e invierte en sus productos pensando siempre en la mejora de la imagen de la tienda, además de garantizar a las marcas un retorno de inversión en comunicación.

“Como parte de nuestra estrategia para ser líderes en el mercado, invertimos en el desarrollo de nuevos productos para ayudar al anunciante a diferenciarse de sus competidores. Contamos con un sistema de gestión propio y una experiencia internacional de más de 15 años con equipos de campo que garantiza la excelencia de las operaciones en la tienda. También estudiamos el comportamiento del shopper y realizamos investigaciones para optimizar nuestras soluciones y convertir el punto de venta en un verdadero medio publicitario”, destacó Diorio.

Las investigaciones realizadas por in Store Media son valoradas tanto por los shoppers como por los anunciantes. Estos estudios demuestran que el 83% de los compradores encuentra la comunicación en la tienda atractiva para las marcas. El 87% opina que mejora la imagen del centro y argumenta que facilita la compra. También acerca las novedades de las marcas a los compradores, ya que el shopper descubre el 35% de los lanzamientos en el punto de venta.

Por su parte, también presentan un beneficio importante para los anunciantes, ya que mejoran la notoriedad de marca al aumentar el Top of Mind en un 54% y el reconocimiento espontáneo en un 22%. A su vez, incrementan las ventas en un 17% y en un 44% la intención de compra.

La decisión final se toma en el punto de venta, e In Store Media está presente en ese momento para influir en esa compra con soluciones y productos que se adaptan a la imagen de cada tienda, al perfil del consumidor y a las necesidades de cada marca.

Eficiencia y racionalidad: los dos rasgos que identifican al comprador actual

A la hora de recorrer las góndolas, los consumidores ya no se detienen solamente en los estantes donde encuentran sus marcas favoritas.

Ahora, también empiezan a prestar más atención a las competidoras que les ofrecen un precio más accesible que las de primera línea.

Según revela un estudio realizado por la consultora Kantar Worldpanel, las marcas de distribuidor y las de bajo precio son las que presentan una mejor performance en estos días.

Es así que “todos los hogares argentinos consumen al menos una vez al mes alguna firma de estas dos categorías, aumentando su compra en cada acto por encima de lo que sucede en las primeras y segundas opciones”, revela el documento.

Esta tendencia que se exhibe en la elección de los artículos del súper también tiene su correlato en las alternativas que los argentinos prefieren en cuanto a canales de venta.

En este punto, el informe puntualiza que “los mayoristas y discount -sucursales de cercanía de las grandes cadenas de retail- mantienen la tendencia y siguen impulsando consumo“.

El reino de la racionalidad
En los días que corren, la prioridad a la hora de ir de compras parece ser esencialmente una: aprovechar las oportunidades que se presentan y “hacer rendir” el sueldo. 

En este contexto, “8 de cada 10 hogares están enfocados en optimizar su presupuesto“, destaca el informe de Kantar Worldpanel.

Y agrega que, además, “están más atentos a las promociones, probando e incorporando marcas propias y buscando formatos más convenientes”.

Uno de los ejemplos de esto es el incremento del consumo de aguas saborizadas, una opción más económica que las gaseosas.

“En función de un shopper enfocado en la eficiencia y racionalidad en sus decisiones de compra, está el caso de aguas saborizadas que, a través de innovación en sabores, generaron prueba de producto”, destaca Ariel Martinez, uno de los disertantes del evento anual Consumer Connection de Kantar Worldpanel.

En la misma línea, apunta que “esto, acompañado por la mayor conveniencia del precio por litro en los nuevos formatos, llevó a incrementar tanto la cantidad de clientes como el consumo”.

La necesidad de innovar
Parándose desde la vereda de las marcas, surge la pregunta de cómo conviene actuar frente a un escenario como el actual.

En este punto, desde Kantar Worldpanel destacan que para los fabricantes y retailers de consumo masivo, el desafío en la actualidad consiste en volver a crear estímulos y propuestas.

Y señalan que la forma de hacerlo es manteniendo y atrayendo nuevos consumidores.

“Analizamos 10.000 marcas en 16 países del mundo, y verificamos que el principal impulsor del crecimiento es el incremento de la base de compradores, o sea, la penetración”, explicó Juan Manuel Primbas, country manager de Kantar Worldpanel.

Además, agregó: “En este sentido, es fundamental aceptar que los consumidores no son propios ni para siempre, que alternan en forma permanente entre diferentes opciones; y por tanto, la clave pasa por darles justificativos permanentes para que elijan nuestra propuesta, afianzando el vínculo y asegurando cercanía desde la distribución”.

Total Medios/IProfesional

“Poco optimistas, los argentinos pasaron del consumo al ahorro”

Los argentinos con capacidad de ahorro dejaron de lado en lo que va de 2015 la propensión al gasto al que fueron impulsados por el modelo económico y, temerosos, pasaron a privilegiar la conservación de su dinero. En los últimos meses, 1,5 millones de personas hicieron una operación de plazo fijo y/o una compra de dólares a través del mercado oficial con fines de atesoramiento, una vocación de ahorro que no se veía hace años.

Así, mientras las ventas de bienes durables en general (empezando por los autos) caen o se mantienen estancadas, en el primer cuatrimestre del año muchos argentinos dejaron de lado su traje de consumidores y se pusieron el de ahorristas: dedicaron más de 33.000 millones de pesos a inversiones destinadas a preservar el valor de su dinero.

El dato singular es que volcaron fondos prácticamente equivalentes a la adquisición de dólares para tenencia y a la constitución de plazos fijos bancarios: $ 16.585 millones y $ 16.508 millones, respectivamente.

“Esto marca una clara ruptura respecto de 2014, cuando por cada peso volcado a un plazo fijo se aplicaron casi tres ($ 2,91) a la compra de dólar ahorro. Esa relación quedó ahora uno a uno y restó combustible al gasto y al consumo”, analiza el director de la consultora AMF, Andrés Méndez.

En su opinión, las razones de este cambio hay que buscarlas en la estabilidad de la cotización del dólar oficial -y la promesa de que se va a mantener- y en el descenso del paralelo [el promedio del dólar blue en abril fue 13,8% inferior al que mostraba en septiembre de 2014]. “Eso se combina con el ajuste al alza obligado en las tasas que los bancos pagan por los plazos fijos, que dispuso a comienzos de octubre el Banco Central”, sostiene.

“Hay que tener en cuenta que si alguien hubiera invertido en octubre en un plazo fijo en lugar de adquirir dólar blue, hoy tendría un retorno nominal de 14%, a lo que se adicionaría que el blueretrocedió $ 2,90 entre principios de octubre y fines de abril. En resumen, podría adquirir un 40% más de dólares que a los que hubiera accedido siete meses antes”, explica Méndez, en referencia al boom de plazos fijos.

 

En paralelo, dice que las compras de dólar oficial baten récord mes a mes “porque aún predominan las expectativas sobre una próxima corrección en el tipo de cambio y porque el dólar, al ajustar poco su precio el BCRA, se abarató frente a otros precios de la economía. Por ejemplo, en terminos constantes, en abril adquirir un dólar para atesorar resultó 15% más barato que hacerlo en febrero de 2014, cuando la operatoria era novedosa”.

Los analistas dicen que la preferencia por el ahorro frente al gasto surgió ante un cambio radical en los estímulos “oficiales”. Y surgió porque, en su afán por reprimir consumos que le generaban a la economía un drenaje importante de divisas (como la compra de automóviles importados) el Gobierno debió habilitar opciones de ahorro en moneda que años atrás desalentaba. Incluso algunos, como el especialista en consumo y presidente de la consultora W, Guillermo Oliveto, cree que, en realidad “lo que cambió fue la forma elegida para ahorro”. “La gente antes ahorraba comprando electrodomésticos o autos. y ahora se queda con el dinero e intenta hacerlo rendir”, argumenta.

Su colega Damián Di Pace, especialista en consumo y asesor de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), entiende que ese vuelco fue favorecido porque hay algunos componentes más. “Cambiaron las perspectivas de la economía”, dice. “Hoy la gente evita endeudarse a largo plazo porque no sabe si la economía que viene le va a dejar pagar esas deudas que contraiga. Los argentinos saben que, tras una elección presidencial, siempre viene algún tipo de ajuste, y lo que intentan es que eso no los tome por sorpresa”, explica.

Para Di Pace, incluso, hay una estadística reveladora. “Si se sigue el programa Ahora 12, se ve que vuelan los pequeños gastos pero las ventas de electrodomésticos no remontan. Llegamos a un punto en que pareciera que la gente dijera ‘tengo que preservar lo que tengo y reponer sólo lo que haya que reponer”, dice. Y acota que en parte eso pasa porque hubo muchas familias “que se estoquearon bien de electros en los últimos años”.

Para Oliveto, se observa una rápida adaptación que, por distintas razones, tiene el argentino promedio a este tipo de estímulos. “Es muy cortoplacista y siempre predispuesto a aprovechar estas ventanas de oportunidad”, dice. “La clase media está carcomida por la inflación y el impacto de Ganancias – explica-. Eso los pone muy atentos a los movimientos que se puedan hacer para recuperar algo de lo que sienten que les quitan”, insiste, para introducir que, a su criterio, este cambio de conducta se da por modificaciones en las condiciones objetivas. “Recordá que pasamos de un dólar prohibido y tasas de plazos fijos fuertemente negativas a otro escenario de dólar ‘permitido’ y tasas neutras en pesos, pero muy rentables en dólares. En paralelo, los precios de los bienes más asociados al dólar se encarecieron, por ejemplo, por la aplicación de impuestos como en el caso de los automóviles. Por eso los argentinos dejaron de gastar para atesorar por la vía más tradicional”.

Los economistas más ligados a las finanzas coinciden en que hay una reacción a los estímulos. “La clave está en la combinación de un dólar quieto con tasas mejoradas, de lo que resultó una bicicleta pura para tratar de obtener más renta en dólares”, dice el profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella Juan José Cruces. “Y el que le entregó un seguro de cambio virtual a los ahorristas es el propio Alejandro Vanoli [presidente del BCRA], quien reitera cada vez que puede que en 2015 el plazo fijo le ganará al dólar”, recuerda.

Méndez, por su parte, dice que los números corroboran la mirada de Oliveto. “Si comparás la ventas de autos entre el primer cuatrimestre de 2013 y el del año en curso, te da un ahorro en gasto que ronda los $ 15.000 millones, y fue el que alimentó la demanda de dólar ahorro y la imposición de plazos fijos”, dice. Incluso recuerda que los precios de los autos alemanes se encarecieron en ese lapso “más del 100% en dólares”, impulsando en buena medida ese arbitraje.

Para Méndez, la tendencia ascendente del plazo fijo convive con el récord en la demanda de dólares, porque los ahorristas “no se sacan el verde de la cabeza. Buscan aprovechar su capacidad para ahorrar en dólares a las cotizaciones oficiales y, paralelamente, mejoran su posicionamiento en depósitos a plazo pero con la vista en los elevados retornos en dólares que podrían tener, lo que preanuncia un futuro pasaje a esa moneda que podría darse por el mercado paralelo”, advierte.

Cruces coincide con esa mirada. En especial porque “si hubiera real confianza en el peso tendríamos un alargamiento en los plazos de los depósitos que hacen los ahorristas, y lo que tenés es al grueso de los minoristas colocados con dinero a vencer en 30 o 60 días, como calzados con la temporada alta de liquidación sojera”, observa, para concluir que, “por ahora, la codicia le está ganando al miedo. Lo que no puedo asegurar es hasta cuándo”.

La Nación

“Precios cuidados: un éxito de marketing, un fracaso para frenar la inflación”

Ni Unilever ni Coca-Cola. Detrás del lanzamiento más exitoso del último tiempo no se encuentra ninguna de las grandes multinacionales de consumo masivo, sino el gobierno nacional y su marca Precios Cuidados.

Si bien el programa que en un par de semanas llegará al año y medio de vida nunca cumplió con su objetivo principal, que era frenar la inflación -2014 cerró con la mayor suba del costo de vida de la era kirchnerista-, está claro que a fuerza de presión sobre las empresas proveedoras y una fabulosa inversión publicitaria, Precios Cuidados se convirtió en un caso de marketing exitoso que se explica en gran parte por la ausencia de rivales de peso.

Ocurre que en un contexto de góndolas con precios en constante ascenso y cada vez más pobres en materia de lanzamientos, el cartelito que anuncia la presencia de un producto de “Precios Cuidados” terminó funcionando como un imán para los devaluados bolsillos de los consumidores argentinos.

En la Secretaría de Comercio no se cansan de destacar los altos niveles de aceptación que logró Precios Cuidados, que exhibe niveles de respaldo superiores al 60%, al menos según una medición de la encuestadora oficialista Ibarómetro.

El apoyo es ratificado por las propias empresas: reconocen que en muchas categorías que participan de la iniciativa la demanda se duplicó gracias a una migración de los clientes hacia los productos de Precios Cuidados.

“Si hay algo para reconocer es que el Gobierno es un gran creador de marcas. Esto se puede ver no sólo con Precios Cuidados, sino también en propuestas como Ahora 12 o Procrear, que, más allá de las críticas, gozan de una alta adhesión en la sociedad”, señaló Guillermo Oliveto, de la consultora W.

DISTORSIONES PARA TODOS

Como se repite en otros campos de la economía, la primera consecuencia de la política que impulsa el Gobierno es una gran distorsión de los mercados. En el caso de Precios Cuidados, uno de los efectos -posiblemente no deseado- fue que se modificó el peso relativo de los distintos canales de la comercialización de alimentos y bebidas.

En un contexto de caída sostenida en el consumo, está claro que las grandes cadenas vienen sobrellevando mucho mejor que la competencia el freno de la demanda -en el último año las ventas de los supermercados tuvieron un retroceso de apenas 0,8%, contra los casi dos puntos que perdieron los almacenes y pequeños autoservicios-, y esta mejor performance relativa se explica en gran medida por las ofertas de Precios Cuidados, que son, de lejos, los productos más publicitados de las góndolas argentinas.

Dentro de las cadenas de supermercados, Carrefour es la que hizo una lectura más inteligente del nuevo escenario y se apalancó en los Precios Cuidados para impulsar la expansión de Carrefour Express.

Hoy, esta propuesta cuenta con más de 360 locales distribuidos en la Capital y el Gran Buenos Aires, y su crecimiento se basó en los clientes que supo quitarles a los autoservicios chinos y a los almacenes de barrio que no cuentan con los productos de la canasta oficial.

Pese a estos beneficios, en los supermercados destacan que no todas son buenas noticias. “El mayor flanco débil que tiene el programa es que se está agrandando la brecha entre Precios Cuidados y el resto de los productos. No sólo en materia de precios, sino en los volúmenes de venta. La demanda se concentra cada vez más en los productos con el cartelito de Precios Cuidados, aun en los casos en que en la góndola hay un artículo de la competencia que está más barato”, reconocieron en una cadena.

La contracara de este crecimiento relativo de los supermercados, que están ganando participación de mercado porque sus ventas caen menos que las del resto de los canales, es el mal momento que viven los autoservicios chinos.

Según una medición de la consultora especializada Scanntech, en 2014 los supermercados de ese origen sufrieron una caída de 8,2% en su volumen de ventas, que se explica, entre otros factores, por la imposibilidad de acceder a las ofertas de Precios Cuidados.

La ficción sobre la participación de los chinos llega a extremos insólitos. La publicidad de Fútbol para Todos en la que aparecía un comerciante llamado Andrés Chiang contando cómo le habían aumentado sus ventas gracias al programa oficial no fue filmada en un autoservicio chino, sino en un supermercado tradicional de la cadena Josimar, que le prestó la locación para el aviso.

“La mayor penetración de los Precios Cuidados se da en la categoría de productos de heladera, donde los artículos que integran la canasta oficial representan el 15% de las ventas totales. Y ésta es una categoría en la que históricamente los chinos eran muy fuertes. Ahora están sufriendo una migración de clientes hacia las grandes cadenas”, explicó José Amodei, director de la consultora CCR.

Desde el lado de las marcas, también se puede hablar de ganadores y perdedores de Precios Cuidados. Lo que se repite en este sector es que, a contramano de lo que asegura el discurso oficial, las principales beneficiadas no son las pymes, sino las grandes empresas, que cuentan con espaldas económicas como para reducir sus márgenes de rentabilidad en algunos productos a cambio de seguir ganando con el resto.

“El programa fue un éxito y está claro que es uno de los logros que puede mostrar el equipo económico. Precios Cuidados provocó una variación positiva para la gran mayoría de los productos participantes. Pero como contrapartida estamos enfrentando situaciones muy complejas en materia de rentabilidad, especialmente en algunos rubros, como el aceite. Hoy, el aceite tiene un precio irreal, en el que los exportadores están subsidiando a los consumidores locales”, dijeron en Molinos Río de la Plata, que se jacta de ser el principal abastecedor de alimentos en Precios Cuidados, con más de 120 millones de unidades entregadas desde la puesta en marcha del plan.

Los buenos resultados además provocaron que las grandes empresas adapten sus estrategias al nuevo escenario. En algunos casos, como el de las gaseosas, las empresas líderes optaron por usar Precios Cuidados como una barrera para intentar frenar el avance de las segundas marcas, que tienden a ganar terreno en un escenario de alta inflación y bajo consumo como el actual. Con esta lógica, se entiende que Coca-Cola haya aceptado sumar a la canasta oficial a uno de sus productos estrella, la Coca-Cola de litro y medio, o que Pepsi incorporara a 7UP, que es la marca líder en el segmento de gaseosas lima-limón.

“Hoy, con la Secretaría de Comercio tenemos un affectio societatis, porque al final del día somos socios. Como si se tratara de una producción à façon, nosotros nos encargamos de fabricar un producto que después se comercializa bajo la gran marca de Precios Cuidados y en la que el Gobierno nos fija el precio de venta, los canales de comercialización y hasta se hace cargo de la publicidad”, explicaron en una empresa líder de alimentos.

EXCEPCIONES

En el caso de las pymes, algunas firmas lograron transformar a Precios Cuidados en un aliado a la hora de negociar con las grandes cadenas de supermercados.

“El plan nos permitió desembarcar en Buenos Aires. Nosotros éramos muy fuertes en el interior, pero nos costaba entrar en las grandes cadenas en Capital y GBA, y lo pudimos hacer incorporando tres productos a la lista oficial”, explicó Daniel Persano, gerente comercial de Inalpa, una empresa santafecina fabricante de conservas.

De todos modos, el caso de Inalpa representa una excepción y el diagnóstico compartido por empresarios y analistas es que el plan, lejos de haber favorecido la “cruzada contra los grupos monopólicos” que aparece una y otra vez en el discurso del Gobierno, terminó jugando a favor de una mayor concentración de la oferta.

El peso que tienen las empresas más grandes queda claro cuando se analiza cómo se compone la canasta de artículos que integran Precios Cuidados.

Del total de 297 alimentos y bebidas con marca que integran el plan, más de un tercio es aportado por una decena de empresas, que además son las líderes en sus rubros, como Molinos Río de la Plata, La Serenísima, Nestlé, Arcor, Coca-Cola, Danone y AGD.

La concentración es todavía mayor en el rubro de artículos de limpieza, donde sólo cinco compañías (las multinacionales Unilever y Procter & Gamble y las locales Queruclor, Ceras Suiza y Ecovita) controlan el 68% de la oferta de Precios Cuidados.

Además, la lista de empresas que tienen el papel más relevante en Precios Cuidados reúne casi a los mismos nombres a los que el Gobierno acusa de ser los formadores de precios y los responsables de que la Argentina esté peleando con Sudán el segundo puesto en el ranking mundial de inflación, sólo superada por Venezuela.

Los altos niveles de inflación de la Argentina y Venezuela contrastan con lo que sucede en el resto de América del Sur, donde ningún otro país enfrenta una inflación anual de dos dígitos. Y para lograr mantener los precios bajo control, gobiernos de ideologías distintas como la Bolivia de Evo Morales, el Brasil de Dilma Rousseff o la Colombia de Juan Manuel Santos no están apelando a programas del estilo de Precios Cuidados, sino a recetas más tradicionales, como las metas de inflación, el control de la emisión y el equilibrio fiscal.

COSTO POLÍTICO

La lectura superoptimista que hacen el Gobierno y algunas empresas sobre la marcha de los Precios Cuidados está lejos de ser compartida por la mayoría de los analistas privados, que destacan que, más allá de los golpes publicitarios y la buena respuesta en las góndolas, el programa no cumplió con el objetivo para el que había sido creado.

“Si bien Precios Cuidados resultó funcional para lograr que los hogares de menos ingresos accedan a ciertos productos, no pudo resolver el problema de la inflación”, afirma Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market.

Tanto o más importante que la interpretación de sus resultados es la visión sobre el futuro político del plan. Cuando faltan menos de seis meses para las elecciones presidenciales, el gran interrogante que se abre ahora es qué puede pasar con esta herramienta en 2016. Hace unas semanas, Matías Videla, gerente general de Cencosud (Jumbo, Disco), se atrevió a poner en duda la continuidad del programa con el nuevo gobierno. “Precios Cuidados está bien marketineado y una parte importante de nuestros clientes lo solicitan. Pero no va a continuar en 2016, porque ninguna plataforma electoral lo toma como un método contra la inflación”, afirmó.

El economista Camilo Tiscornia dice que la continuidad del plan está muy ligada al resultado de las elecciones. “Lo que puede pasar en 2016 va a depender mucho de quién sea presidente. En el caso de que sea Scioli, le veo más posibilidades de continuación.”

La sensación dominante es que, más allá de quién gane las elecciones, al próximo presidente no le resultará fácil terminar de un día para el otro con una política que goza de alta popularidad.

“Precios Cuidados se transformó en una iniciativa muy instalada en la mente del consumidor. La gente ve al programa como algo positivo y como una herramienta que le sirvió para defender su poder adquisitivo frente a lo que considera un afán excesivo de las marcas”, señaló Juan Manuel Primbas, gerente general de la consultora Kantar Worldpanel, que le augura a la herramienta creada por Axel Kicillof y Augusto Cosa una permanencia en el tiempo que trascenderá al paso de sus creadores por el Ministerio de Economía.

Más terminante es la visión que tiene Luciano Cohan, economista de la consultora Elypsis. “Estoy convencido de que Precios Cuidados es una pérdida de tiempo y de recursos. Es una estrategia que da la falsa sensación de que el Gobierno está haciendo algo, pero en realidad es la misma política que llevó adelante Guillermo Moreno durante seis o siete años. Sólo que ahora tiene una página web más linda y el plan está un poco mejor publicitado.”

EN LA REGIÓN, POCOS PAÍSES SUFREN EL PROBLEMA

Ranking de inflación en 2014

La Nación


Autor

Emiliano Schwartz

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