“Por sueldos viejos y precios nuevos, la clase media se financia cada vez más con tarjetas para llegar a fin de mes”

Cuesta llegar a fin de mes, se escucha en las reuniones de amigos y encuentros familiares.

Y ese “cuesta” no es, precisamente, porque sea más caro, sino porque los gastos suben, los precios se renuevan y los salarios van quedando viejos.

A esto se suman los consumos vacacionales que han engrosado los saldos de las tarjetas, que hace que muchos argentinos tengan que dedicarle unos cuantos meses para llevarlos a los niveles de diciembre.

El problema de “sueldos viejos y precios nuevos” vuelve a hacerse presente y lo más seguro es que se instale hasta que lleguen las mejoras salariales.

En este contexto, en el que los últimos días del mes se hacen “eternos” en términos monetarios, las tarjetas de crédito ocupan un rol cada vez más central para financiar gastos esenciales. Es decir, los del día a día, en detrimento de aquellos vinculados con “ir de shopping”.

Esto se corrobora en un dato clave: al tiempo que cae el consumo de bienes, el uso de las tarjetas no para de crecer.

Esta tendencia, de la que ya diera cuenta iProfesional, se viene repitiendo a lo largo de los últimos meses.

En enero, informa el Banco Central, el tarjeteo creció un impactante 73% respecto al mismo mes del año anterior.

Este repunte viene a ser el salto más grande desde el 2006. En términos reales -es decir si se descuenta la inflación- los montos financiados con los plásticos avanzaron 25%.

Semejante incremento va a contramano del actual escenario recesivo en el que la compra de bienes durables ha caído con fuerza.

¿Por qué ha crecido tanto? La respuesta que dan los analistas no deja lugar a dudas: la clase media las usa cada vez más para llegar a fin de mes y mantener su estándar de vida, aun a costa de resignar su uso para la adquisición de bienes durables.

Sobre este último aspecto, cabe recordar que el consumo viene siendo negativo en casi todos los rubros (ver cuadro).

“Se trata de la primera caída de los últimos doce años”, afirma José Amodei, director de CCR.

Tarjetas, la otra cara de la recesión
Así como otras líneas de crédito se mantuvieron prácticamente amesetadas (préstamos personales) e incluso en baja (prendarios), el financiamiento con tarjeta viene mostrando un recorrido ascendente a lo largo de estos últimos meses, tal como se observa en el siguiente gráfico:

La lógica indicaría que el financiamiento a través del tarjeteo caiga, acorde con un público menos propenso a comprar bienes durables.

Sin embargo, esto no ha ocurrido. Por el contrario -lejos de descender- viene trepando,incluso en varios meses, por encima de la inflación real.

Resulta evidente que los plásticos ahora están teniendo una función social y un uso distinto, vinculado con apalancar el gasto mensual.

Al haberse deteriorado el poder adquisitivo del salario, las tarjetas se presentan como el“gran sostén” para mantener el nivel de vida.

Su utilización es creciente en el supermercado, en detrimento de otros tipos de erogaciones.

Tal es así que este rubro pasó a representar más del 30% de las transacciones totales que se efectúan con plásticos, casi diez puntos más que hace dos años, según revelan fuentes del sector.

El ejecutivo de uno de las principales cadenas de hipermercados del país, que pidió reserva de identidad, señala que cerca de un “25% de las compras se paga en cuotas”, a raíz de la disminución del poder adquisitivo.

Sobre este último aspecto, desde el Banco Ciudad afirman que “los asalariados experimentaron una pérdida del poder de compra del 6% en el último año”.

“Cuando se les complica llegar a fin de mes, se usa más la tarjeta para gastos cotidianos”, apunta Jorge Colombatti, vicepresidente de Marketing de MasterCard.

Alternativa cara
Este récord en el uso de plásticos ha llevado a que la relación entre los montos que los bancos otorgan, en comparación con los préstamos personales se haya ampliado considerablemente.

En 2011, esa relación era de $1,5 por cada $1 de créditos personales.

• En estos últimos meses se duplicó y pasó a ser de $3 a $1 (ver cuadro).

Un aspecto que prende una luz de alerta asociada a este récord es el alto costo asociado a esta línea de financiamiento.

Es que la tasa de interés anual (TNA), en caso de que no se abone la totalidad del resumen, puede ser el doble de la de un préstamo personal.

En el caso del Costo Financiero Total (CFT), los bancos líderes llegan a cobrar hasta un 90%, mientras que el de los créditos a individuos oscila en un 49%.

“Los vaivenes de la actividad no han afectado a los plásticos como sí a los préstamos personales”, señala Andrés Méndez, director de AMF.

Y agrega: “La gente cambia menos el auto o no realiza reformas en su casa, que son los destinos que ameritan la solicitud de un crédito personal. Pero sí apelan a la tarjeta para no tener que ajustar más su nivel de vida”, subraya el analista.

Un ejecutivo de un banco de capitales españoles coincide: “Si el consumo cae, la gente compra menos y la actividad económica se resiente, lo que está pasando es que se están usando parallegar a fin de mes”.

Fuentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señalan que “elmercado de consumo está sintiendo el ajuste en el gasto de las familias provocado por lapérdida de poder adquisitivo, y la incertidumbre general sobre lo que pueda suceder con el empleo y la economía en los próximos meses”.

Mantener el nivel tiene su costo
Desde los bancos advierten que la cantidad de personas que “patea” los pagos del total de latarjeta aumentó un 30%, lo que los llevó a incrementar el mínimo para controlar un poco más la morosidad.

No obstante, el mejor negocio que puede hacer quien tiene una tarjeta es cancelar el 100%del saldo al vencimiento.

Esto no sólo es por el costo que implica financiar lo impago, sino también por el “efecto achique” en el límite disponible, frente a precios de bienes y servicios que no paran de subir.

Quienes eligen financiar una parte de su deuda deben tener en claro que el “numerito” que debe mirar con atención no es el de la tasa nominal anual (TNA) sino el del costo financiero total (CFT), que es el que incluye gastos administrativos y seguros.

La incidencia de estos rubros es tal que en algunos casos el monto total a pagar puedeelevarse por encima del 100% anual, incluso sin considerar los gastos de renovación.

En este punto, los puestos de liderazgo entre las entidades que cobran mayor recargo total (CFT) son ocupados por Banco Columbia (122%), seguido por Servicios Financieros (112%).

Pero estos elevados porcentajes no son patrimonio exclusivo de estas firmas, ya que dentro de los “top ten” se observan costos del orden del 80%, como es el caso del Galicia, HSBC y BBVA Francés. Por debajo se posicionan, por ejemplo, el ICBC, con el 70%, y Macro (61%).

¿Existen las cuotas sin interés?
Uno de los motores de la expansión del consumo en los últimos años fue la masificación de las cuotas sin interés.

El hecho de que el monto a pagar se mantenga constante, en medio de un contexto de alta inflación, genera una obvia atracción a partir del llamado “efecto licuación”.

“Cuando en las tarjetas se dice que son cuotas sin interés, se suele agregar una aclaración chica en el aviso publicitario sobre que detalla que el CFT es de entre 3% y 5%”, afirman Cecilia Boufflet y Virginia Porcella, autoras del libro “Economía con Tacos Altos”.

Y agregan: “Eso quiere decir que, aunque no cobren un recargo por la compra, se va a tener que pagar un costo por el uso del plástico”.

Una forma de reducir estos cargos adicionales es unificar los consumos y planes de pago enuna sola tarjeta. De esta manera, se evitará que los costos fijos se multipliquen.

Tasas bajo la lupa oficial
El Banco Central adoptó diversas medidas que apuntan a controlar más de cerca lo quecobran las entidades por financiar consumos.

Una de las que más resistencia ha generado entre los banqueros es la que impuso un tope a las tasas de interés que se aplican a los préstamos destinados a las personas físicas y fijó límites al llamado costo financiero total.

El tope impuesto por el Banco Central significó para algunas de ellas recortar los cargos que venían aplicando en más de un 50%.

La decisión oficial de fijar una tasa máxima respondió al amesetamiento en la evolución de los préstamos otorgados que, bajo la óptica de las autoridades, ha sido consecuencia de lasaltas tasas.

En tanto, los analistas consideran que esta “chatura” respondió además a otros factores, como:

-La caída del salario real.
-La contracción del nivel de actividad.
-La mayor incertidumbre económica.
-La sensación de una mayor inestabilidad del empleo.

A estos factores se ha sumado la retracción de los créditos dirigidos al segmento medio-bajo de la pirámide socio-económica, producto del impacto negativo que generó el “topeo” de tasas en compañías que prestan “rapidito y a sola firma”.

La estrategia del Banco Central dio algunos resultados, ya que se observó una leve recuperación en los montos colocados mes a mes, más allá de la estacionalidad propia de las líneas, pues la demanda suele subir en el tercer trimestre de cada año.

IProfesional

Anuncios

0 Responses to ““Por sueldos viejos y precios nuevos, la clase media se financia cada vez más con tarjetas para llegar a fin de mes””



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s




Autor

Emiliano Schwartz

Categorías

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 63 seguidores

Archivos

Twitter

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: