Cristina, frente a un nuevo desafío: ¿podrá convencer a una cautelosa clase media con su “operativo buena onda”?

Contra la recesión, un operativo de “buena onda”. Esa es, básicamente, la explicación que dio el Gobierno respecto de cómo se hará frente al bajón en el consumo.

Como el argumento fundamental para esta caída de ventas es un problema de expectativas e incertidumbre, fogoneadas por los medios de comunicación, entonces la forma de revertir la situación es convencer a la población sobre lo bueno que resulta consumir.

“La mala onda termina amargando a la gente, la envejece, te salen arrugas, tenés que tomar pastillas para los nervios; no es bueno ni para la salud, ni para la economía”, sintetizó anoche Cristina Kirchner, al anunciar su plan.

Y su ministro de economía, Axel Kicillof, señaló que la forma de evitar la “profecía autocumplida” de la crisis económica es elregreso al crédito de 12 cuotas sin interés.

El plan, al que adhieren las principales tarjetas del país -VISA, American Express, Mastercard, Nativa, Diners, entre otras-, servirá para adquirir electrodomésticos de línea blanca, indumentaria, muebles, materiales para la construcción y pasajes de microsy hoteles con esa modalidad.

Al explicar la medida, Kicillof, precisó que se trata de un plan “voluntario y en beneficio mutuo” que “coordina muchísimos eslabones de la cadena de valor”.

Buscando efecto en remedios viejos
Lo curioso del caso es que, al contrario de lo que el Gobierno afirma, si todos los medios anuncian una devaluación inminente, eso debería ser un aliciente y no un freno para comprar bienes cuyos valores se rigen por el dólar.

De la misma manera, la perspectiva de una mayor inflación llevaría a la preferencia por consumir a crédito, dado que la cuota se va erosionando por el “efecto licuación”.

Eso fue, sin ir más lejos, lo que ocurrió hace exactamente un año cuando se vivió un boom en laventa de autos.

Ahora, en cambio, el problema parece estar centrado en el empeoramiento de la percepciónque tiene la gente sobre el riesgo a perder el empleo. Según la encuesta que mide, mes a mes, la Universidad Católica, un contundente 60% opina que es difícil conseguir trabajo.

En los buenos tiempos del boom consumista, la cifra era menos de la mitad.

El anuncio se enmarca en el tipo de iniciativas pro-consumo que la Presidenta añora de su anterior experiencia recesiva en 2009 pero que, en este momento, parecen no rendir losmismos resultados.

Hasta ahora, el reflote de los Cedin no ha movido la aguja en el mercado inmobiliario.Tampoco el “boicoteado” ProCreAuto ha podido revertir el desplome de las ventas de vehículos.

En principio, las perspectivas del Plan Ahora 12 no lucen optimistas, en la medida en que las noticias de los medios sigan siendo las suspensiones y despidos de personal.

“El que crea que va a salvar su trabajo guardando la plata o comprando dólares, lo más probable es que en el mediano plazo lo termine perdiendo”, había advertido la Presidenta en un reciente acto.

Lo cierto es que hace bien en preocuparse, porque los números que surgen del sector privado no hacen más que confirmar la caída libre en las ventas.

Los analistas creen que las posibilidades son dos, por cierto ninguna optimista:

1.- Acuerdo con los fondos buitres y salida del default: en este caso, el PBI “apenas” se contraería un 1,5% y el consumo caería “sólo” 1,8%, según la previsión de la consultora Abeceb.

2.- No hay acuerdo y se prolonga el escenario actual: la proyección entonces es una caída del PBI del 3,5%, con una demanda interna que se desplomaría 4%, y todo acompañado por una inflación del 41%.

A Cristina no le hacen caso
A esta altura, los comerciantes ya no disimulan su alarma ni buscan explicaciones estacionales.

Es que ni siquiera el Mundial de Fútbol, uno de los eventos que más impulsa el ánimo consumista, logró mover la aguja en los mostradores, hoy día entre los más fríos de la década.

“Hay que remontarse hasta septiembre de 2009 para encontrar bajas superiores”,aseguraron fuentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Según el último informe de la entidad, el desplome en las ventas minoristas se acercó al 10% en comparación a 2013, situación que deja en estado de alerta a los dueños de locales (ver cuadro).

Un dato que llama la atención es que la caída afecta a los 22 rubros relevados por CAME, que van desde alimentos y bebidas hasta materiales de construcción, pasando por farmacias, bazar, muebles de hogar e indumentaria.

Si bien se trató de un derrumbe generalizado, desde la entidad señalan que las bajas más pronunciadas en julio tuvieron lugar en la actividad inmobiliaria (con un desplome de casi 20%), electrodomésticos, bijouterie, jugueterías y artículos de librería, estos últimos con variaciones negativas superiores al 13%.

Cabe destacar que la tendencia a la baja en las ventas minoristas se inició con el arranque de 2014 y se fue sosteniendo con el avance de los meses.

Súper y shoppings, también hacia abajo
Paralelamente, el nivel de demanda en las grandes superficies también está flaqueando: las ventas en supermercados crecieron 35% en pesos corrientes, mientras que en centros de compra registraron un alza menor al 24% respecto a un año atrás.

Frente a estas cifras, desde Econviews, consultora que dirige Miguel Kiguel, alertan que elritmo consumista en estos establecimientos “cayó con fuerza en términos reales, en un entorno en el que la inflación interanual ascendió al 40%, según el IPC Congreso”.

Afectados por las subas de precios y las peores perspectivas económicas, también es preocupante la crisis que atraviesa el mercado automotor y el de motos.

En el caso de los 0Km, el bajón en ventas es del orden del 30%. Si bien en la industria hablan de que se ingresó en una fase de “estabilización”, preocupa el limitado efecto del plan oficial ProCreAuto.

En tanto, desde la CAME atribuyen la caída generalizada en las ventas minoristas a dos cuestiones puntuales:

• La incertidumbre financiera.
• La caída del salario en términos reales.

Pero los economistas creen que, además, uno de los factores que está resultando determinante es el incremento de los despidos, lo cual contagia una actitud cautelosa, por el temor a que aumente el desempleo.

Las encuestas sobre el humor del consumidor, como la que realiza la Universidad Católica (UCA), marcan que la gente piensa absolutamente al revés de la Presidenta: considera que, desde la recesión de 2009, éste es uno de los peores momentos como para comprar bienes durables (ver cuadro).

“De acuerdo con el INDEC, el consumo privado viene cayendo desde hace un año. Esto no pasaba desde el 2001″, señaló el economista Alfonso Prat Gay.

Por su parte, los directivos de CAME destacaron que, en este marco, las herramientas tradicionales del marketing ahora surten escaso efecto.

Así, por más que hubo más descuentos y promociones y los comercios lanzaronliquidaciones, señalan que éstas “pasaron bastante desapercibidas en un público que miró poco”.

Otra de las categorías más castigadas viene siendo la del calzado, cuyas ventas descendieron más de un 8% en un año.

La explicación que dio Fabián Castillo, presidente de la Federación de Centros Comerciales a Cielo Abierto (FCCA), es que “la gente hoy está cuidando más el bolsillo y los gastos fijoscotidianos se vuelven cada vez más difíciles de sostener”.

En tanto, desde Econviews señalaron que “el consumo privado sufrió, en lo que va del año, las consecuencias de la devaluación de fines de enero y la aceleración de la inflación, que impactaron de lleno sobre los salarios reales, las expectativas y la confianza de los consumidores”.

La apuesta frustrada de electro
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con el desplome que sufrieron los electrodomésticos en los últimos meses, incluso con caídas superiores al 13% pese a Brasil 2014.

Justamente, en pleno fervor mundialista y a pesar de que se ofrecían planes de hasta 18 cuotas, la comercialización en el rubro pasó por uno de sus peores momentos y lejos estuvode lo que fuera el “boom” del campeonato 2010.

Por otra parte, este año el recambio tecnológico no ayudó. En palabras de Castillo, “antes hubo un boom de LCD, pero ahora tal recambio ya estaba hecho”.

Otro factor que mencionan los expertos que actuó como un freno a las compras en aquellos rubros en que los argentinos se acostumbraron a “cuotear” tiene que ver con que laincertidumbre respecto del escenario económico los impulsó a actuar con más cautela (ver imagen).

Es así que “la gente hoy prefiere no endeudarse y hay una retracción en las decisiones de compra”, apunta Guillermo Barbero, ejecutivo a cargo del área Financiamiento al Consumo de la firma FirstFirst Corporate Finance Advisors.

De cara a los próximos meses, bajo la óptica de Dante Sica, director de Abeceb, el rubro de laelectrónica es uno de los que peores perspectivas tiene, en caso de que no se llegue a un arreglo con los holdouts.

Esto es así dado que los desacuerdos redundarán en una aceleración del tipo de cambio, enuna mayor inflación y en una pérdida del poder adquisitivo de las familias.

Cambios en las góndolas
Dentro de la caída generalizada en ventas, algunos rubros “se salvaron”, principalmente, aquellos relacionados con el consumo básico. En este sentido, desde CAME indicaron que labaja fue más leve en alimentos y bebidas, donde la variación negativa fue de apenas un 4%.

Desde la entidad advirtieron que el cuidado de la billetera también se hizo sentir en las góndolas, alejando a los consumidores de las primeras marcas.

“En los mercados y almacenes de barrio, la gente eligió segundas o terceras (marcas) para abaratar la canasta”, apuntaron desde CAME.

Esperando la primavera
Frente a un escenario complejo en materia de ventas, son pocos los empresarios que “ponen sus fichas” en un crecimiento de cara a los próximos meses.

Los más optimistas son los comerciantes del rubro indumentaria, quienes explican que, dado que las prendas de la colección primavera-verano son menos costosas, esperan que los argentinos se vean más tentados a gastar.

Sin embargo, el temor entre los expertos es que un cóctel conformado por una aceleración de la inflación y un mayor ritmo de devaluación, termine licuando aun más el poder adquisitivo de los argentinos.

Pero, frente a eso, está Cristina y su operativo “buena onda”. Resta por ver si el Plan Ahora 12 ayudará a vencer el desánimo de los “asustados” clase media.

IProfesional

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Emiliano Schwartz

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