“Tijeretazo” al gasto: 10 señales de cómo la clase media recortó consumos ante el menor poder de compra

Atrás quedaron los tiempos en los que ir al supermercado podía transformarse en una visita prolongada y, una vez sumados los artículos de “la listita” al changuito, los argentinos daban unas vueltas más por las góndolas para ver si adicionaban algo “extra” o completaban el “mandado” con algún producto que los tentaba en el camino.

La típica “compra del mes” también empieza a ser menos habitual. Hoy surgen otras necesidades y el imperativo es claro: llevarse menos mercadería y evitar el consumo impulsivo.

Esta reacción es consecuencia de que gana cada vez más protagonismo la preocupación por la economía personal y el gasto cotidiano.

De hecho, hoy 3 de cada 4 personas declaran no tener capacidad de ahorro, se quejan de que el dinero no les alcanza y admiten estar endeudadas.

Si bien se extiende a lo largo de toda la pirámide social, la situación de “bolsillos ajustados” adquiere distintos matices, de acuerdo con el segmento social, la edad, el género y la ubicación(ver gráfico).

Estos datos, que surgen del informe Pulso Social con que la consultora CCR le “toma la presión” al consumo, revelan que hay un nuevo escenario que se traduce en un cambio de mando: la clase media ya no se permite tentarse como antes en las góndolas, sino que ahora es ella la que toma el control sobre cada artículo que lleva.

Desde la firma, lo ilustran de la siguiente manera: “Los argentinos agarran la tijera y desarrollan estrategias para ‘ganar’ en el súper”.

La explicación de estos recortes viene dada, entre otras cuestiones, por:

• La suba de precios : según datos de CCR, entre 2013 y 2014 la expectativa de inflación anual para los argentinos subió de 37% a 49%.

• La caída de la capacidad de compra: actualmente, 7 de cada 10 personas notan que su poder de compra se deterioró en el último año.

Inclusive, desde CCR ya hablan de una “involución” del poder adquisitivo que se acentuó este año (ver gráfico):

• Las preocupaciones por el escenario de trabajo: este no es un dato menor, si se considera que la estabilidad laboral y el nivel de expectativas funcionan como uno de los principales impulsores al gasto.

En este punto, la ola de “suspensiones, las reducciones de puestos y los salarios atrasadostambién impactan en el consumo”, destaca Ricardo Fitz Simon, CEO de CCR.

Por otro lado, un ingrediente nada despreciable de este “combo” que un impulsa un amesetamiento de las compras es el humor social, que lejos está del optimismo que tuvo en otros momentos.

“Hoy ese humor social está en alerta y hay una fuerte sensibilidad”, apunta Patricia Sosa, directora de Negocios de la firma que realizó el estudio.

Las 10 señales
Otra de las variables que tiene una fuerte incidencia en la propensión a comprar está conformada por las expectativas económicas, tanto a nivel individual como en un plano más macro.

Y, en ambos casos, la preocupación fue increscendo, a tal punto que hoy 6 de cada 10 personas consideran que la situación del país es “mala” y el índice “situación económica personal” duplicó sus respuestas negativas en un año.

Siendo éstas las características que identifican el escenario actual, “agarrar la tijera” se volvió casi en un imperativo para la clase media. Y los siguientes comportamientos lo evidencian:

1. Pone un freno a las compras impulsivas
En este punto, desde CCR remarcan que “el nivel socioeconómico medio está tratando más que antes de mantener el control de sus gastos”.

2. Se anima más a las segundas marcas
Pese a ser “marquistas” por esencia, impulsados por las circunstancias, los argentinos le pierden cada vez más el miedo a las denominadas B Brands.

Aunque mantienen ciertas reservas. “Siempre y cuando conozcan quiénes son los fabricantes“, aclaran desde la consultora especializada en consumo.

3. Adopta un comportamiento “binario”
La clase media se debate entre acopiar mercadería y restringirse. Recorta sus gastos y, al mismo tiempo, aprovecha descuentos como los 2×1 y las rebajas en la segunda unidad.

“Algunos prefieren tener una actitud preventiva y otros más bien paliativa y se limitan a llevar lo imprescindible”, puntualiza Sosa.

4. Persigue las oportunidades
Según arroja Pulso Social, “la clase media está especialmente atenta a la oferta de promociones y descuentos“.

5. Cambia el significado del “ahorro”
Mientras que históricamente este segmento utilizaba este término para referirse al dinero que se guardaba para “el día de mañana”, ahora esta misma palabra adquiere un matiz más cortoplacista.

“Hoy este término se asocia con evitar compras impulsivas o aprovechar los beneficios“, apunta Sosa.

6. Prioriza precio antes que fidelidad
Lejos de aquellos tiempos en los que los compradores apostaban siempre por una determinada cadena. En la actualidad se inclinan por el punto de venta que les permita gastar menos.

“Las rebajas juegan un papel clave en la elección del retailer”, dicen desde CCR.

7. Hace un “mix” entre bueno y barato
Mónica Di Pretoro, directora de Proyectos de Área Cualitativa de CCR, indica que “muchos intercalan la compra de productos de calidad y otros de precios más bajos”.

8. Compra “al paso” y lo que necesita
Ya no va al súper con largas listas y abierta a dejarse tentar, sino que camina más y hace compras puntuales y pequeñas.

9. Alterna canales y formatos
Según datos de CCR, hubo un incremento en la cantidad de superficies de compra que los argentinos visitan y, en la actualidad, combinan más de 4 supermercados por mes.

10. Lleva menos galletitas y más pasta
Los consumos de golosinas, galletitas -dulces y saladas-, congelados y gaseosas registran una caída, mientras que las categorías básicas como pastas secas e infusiones crecieron de la mano del cuidado del peso.

Adiós al placebo
Las preocupaciones económicas, que le pesan cada vez más a una clase media que sufre las consecuencias de la caída del salario real, se habían puesto “en pausa” por algunos días en que la alegría mundialista sirvió para distraer la atención.

Pero, finalizado el campeonato, las personas vuelven a posar su mirada sobre el bolsillo y, a medida que la pelea por la Copa queda cada vez más lejos en el tiempo, las expectativas sobre la economía recuperan su peso.

En palabras de Sosa, “el Mundial funcionó como un escape de las preocupaciones de los argentinos que estaban necesitando un placebo”.

Terminada la hora de la “pelota”, sale a la cancha la “tijera” y llega el momento de salir a recortar gastos.

IProfesional

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Emiliano Schwartz

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