“Las paritarias no alcanzaron para reactivar el consumo”

El efecto paritarias no llegó al consumo. La esperanza del Gobierno de que las mejoras en los salarios de los trabajadores agremiados sirvieran para reactivar la demanda de alimentos y del resto de los productos de la canasta básica finalmente no se cumplió y mayo cerró con una caída de 1% en unidades, tomando en cuenta todos los canales comerciales, desde las grandes cadenas de supermercados hasta los autoservicios chinos y los almacenes de barrio.

De acuerdo con los datos de CCR, mayo fue el quinto mes consecutivo con ventas en baja , y en lo que va del año los supermercados acumulan una caída de 0,7% en unidades.

Para entender el mal momento del consumo no hay demasiados misterios: a pesar del plan Precios Cuidados y el efecto contagio al que apuesta el Gobierno, la inflación continúa golpeando muy fuerte en las góndolas, con una suba en los precios promedio de los supermercados de 43,7% frente a mayo de 2013.

“Es preocupante apreciar que gran parte de los acuerdos por paritarias ya se cerraron y sin embargo no han alcanzado para revertir esta situación, con ventas por debajo de los valores de 2013. Esto estaría indicando que el poder adquisitivo neto y real de los salarios pierde espacio frente a lo que sucede con los precios, junto con una alta sensibilidad respecto de la situación de empleo que tiñe también la confianza”, advirtió José Amodei, director de CCR.

HISTORIA QUE NO SE REPITE

La caída de las ventas en mayo no es una más para el equipo económico, que se ilusionaba con repetir lo que pasó el año pasado, cuando después de un primer cuatrimestre muy flojo la demanda pegó un salto de 5,8% en mayo, de la mano de las subas de los salarios alcanzadas en las paritarias.

Esta vez el repunte no se produjo, y lo más grave para el Gobierno es que se está quedando sin “balas” para reactivar el consumo. La primera apuesta fueron los Precios Cuidados, que no movieron el amperímetro, y ahora se repitió el fracaso con las paritarias.

Como ya se viene repitiendo, la caída en las ventas se siente con mucha más fuerza entre los pequeños comercios.

En mayo, la demanda en el llamado canal tradicional (almacenes, negocios de barrio, pequeños autoservicios) tuvo un retroceso de 1,3%, lo que representa casi el doble de la baja que sufrieron las cadenas de hiper y supermercados (-0,7 por ciento).

A la hora de explicar esta caída mucho más pronunciada de los comercios más chicos todas las miradas apuntan a los Precios Cuidados. Pese al discurso oficial, los supermercados son los que están sobrellevando apenas un poco mejor -en realidad, menos peor- la crisis gracias a la migración de clientes hacia las grandes superficies.

“Lo único que se vende son los productos de Precios Cuidados”, reconoce el director de una cadena líder.

PRIVILEGIO PORTEÑO

Otra muestra del impacto del plan oficial en el consumo es la evolución diferencial que muestran las ventas de los supermercados en Buenos Aires contra el resto del país. Más allá de los esfuerzos oficiales, hasta ahora los poco más de 300 artículos que integran la canasta del plan se consiguen básicamente en los locales porteños, lo que se tradujo en una suba de 1,3% de las ventas en unidades en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires contra la caída de 2,2% que sufrieron en el interior del país.

En CCR además alertan que la baja general en las ventas es acompañada por un crecimiento en la demanda de los productos de almacén (desde harinas hasta fideos secos, pasando por arroz, rebosadores, conservas y salsas y pulpas de tomates), lo que da cuenta de un consumo cada vez menos sofisticado y concentrado en rubros más básicos.

A contramano de lo que pasó con el resto de las categorías, en mayo los productos de almacén tuvieron un crecimiento interanual de 0,8% y en los primeros cinco meses de 2014 acumulan una suba de 0,6 por ciento. “Se trata de un cambio de hábito en defensa del poder adquisitivo”, explican en CCR.

El recorte de gastos llegó a las clases media y alta: menos salidas a comer y a espectáculos

 empresario del sector gastronómico dio un testimonio contundente: “En los últimos meses nuestra facturación cayó incluso en términos nominales”. Es decir, según ese empresario, que tiene unos 30 restaurantes distribuidos en la Capital Federal y la zona norte del conurbano bonaerense, sus ventas no sólo no alcanzan para compensar el aumento de los costos, sino que ni siquiera están en el nivel, en pesos, de un año atrás. “La caída empezó en el segmento de negocios, pero ahora se siente también en los más bajos, como las personas que comen algo en el centro durante su receso en la oficina”, dice.

La caída del consumo está lejos de limitarse a los restaurantes, sino que se extiende a casi todos los gastos “prescindibles” de los argentinos, como indumentaria, electrónica, entretenimiento y turismo . Un reciente informe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) da cuenta de esa tendencia con un ejemplo casi conmovedor: las ventas por el Día del Padre registraron este año una caída de 6,8% interanual.

“La retracción señalada constituye una muestra de la situación de estancamiento que registra el nivel de actividad del sector”, dice la CAC, cuyo informe muestra resultados similares a los de un estudio de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Según esa entidad, “las cantidades vendidas por los comercios minoristas por el Día del Padre de 2014 cayeron 4,9% frente a igual fecha del año pasado”.

Los propios consumidores reconocen que, por la situación económica, se han visto obligados a recortar sus gastos. Así lo muestra el último tracking trimestral de clima de consumo de la consultora Wonder, según el cual la situación económica personal es, actualmente, el principal motivo de preocupación de los argentinos, seguida por la situación económica del país.

De hecho, el 54% de los encuestados piensa que su situación económica personal es peor ahora que hace un año y apenas el 13% cree que es mejor. En septiembre de 2013 el 41% de los encuestados percibía un deterioro en su situación económica y el 23% pensaba que había mejorado. Y en septiembre de 2011 los que percibían una mejora eran más que los que sentían un deterioro.

En este contexto, los consumidores han optado por contraer sus gastos, principalmente aquellos vinculados con el ocio. A mediados de este mes, cuando se llevaron a cabo las encuestas, el 65% de las personas consultadas (850 hombres y mujeres del Gran Buenos Aires, de distintos niveles socioeconómicos, que forman parte del panel de Wonder con 70.000 participantes) dijeron que habían tenido que suprimir o achicar sus gastos en salidas a comer y el 58% dijo haber recortado las salidas a cines, teatros o recitales. El porcentaje de los encuestados que dicen haber suprimido o achicado sus gastos en indumentaria, vacaciones, tecnología o electrodomésticos también es importante: superior al 35% en todos los casos.

La cantidad de gente que asegura haber achicado o suprimido ciertos gastos es, en casi todos los rubros, mayor que en la encuesta de septiembre del año pasado, incluso en gastos típicos de sectores de altos ingresos, como los de country.

Para la directora de Wonder, Carolina Yellati, esa tendencia está relacionada con la pérdida de poder adquisitivo de los salarios: “La inflación fue muy alta en el primer trimestre y la gente tiene la sensación de que no le alcanza la plata”, dijo. Las propias cifras del Indec mostraron una marcada contracción del salario real en los primeros meses del año. El último informe de Wonder, cuyos resultados son similares a los de marzo, muestra que la retracción en el consumo se mantuvo aun después del cierre de paritarias.

En el informe de marzo, Wonder destacaba un marcado descenso en la intención de “ahorrar consumiendo” autos o viajes. Ese tipo de consumos, que registraron fuertes subas el año pasado impulsados por la brecha entre la cotización del dólar oficial y el paralelo, presentan fuertes caídas en lo que va del año.

Los patentamientos de autos cayeron 23% en el acumulado de los primeros cinco meses del año y las ventas de autos usados muestran una tendencia similar. En el caso de los viajes al exterior, la Encuesta de Turismo del Indec registra caídas en lo que va del año. Esta situación, que ya ha provocado despidos en las agencias de viajes, no responde sólo a la retracción del consumo en general, sino también al impacto del recargo de 35% (a cuenta a Ganancias y Bienes Personales) que aplicó la AFIP.

Incluso los bienes de la canasta básica registran menores ventas, según las mediciones de la consultora CCR.

La Nación

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Emiliano Schwartz

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