Archivo para 29 enero 2014

“Las 10 estrategias que las marcas deberán implementar en 2014 para afrontar un consumo más cauto”

Los analistas ya empiezan a advertir que 2014 será un año complicado en materia de consumo.

Las razones: en 2013, la pelea entre las paritarias y la inflación fue “pareja” y algunas señales hacen pensar que en los próximos meses los incrementos salariales no alcanzarán para ganar la “carrera” contra los aumentos de precios, lo cual empujará a la mayoría de los argentinos a adoptar hábitos más cautelosos en relación con el manejo de su dinero.

“Este año, va a estar más difícil el escenario porque es posible que la suba de los sueldos no esté por encima de la inflación“, indica Soledad Pérez Duhalde desde la consultora Abeceb.

Y agrega que, por supuesto, esto tendrá unfuerte impacto en el comportamiento de las personas a la hora de gastar.

Es así que “se espera un consumo mucho más moderado“, apunta la experta.

En este contexto, las marcas deberán realizar un esfuerzo “extra” para no perder clientes en un entorno más complicado y deberán encontrar la manera de conquistar a los argentinos que serán más selectivos y analíticos que en años anteriores.

Para afrontar esta situación, las empresas tendrán que poner en marcha distintas estrategiasque les permitan mantenerse competitivas, a pesar de que el panorama se presenta difícil.

“Los retailers y las marcas van a tener que implementar algunas medidas para incentivar a las personas a gastar su dinero“, indica Emiliano Schwartz desde la firma especializada en consumo masivo Tomadato.

En este punto, advierte, el gran desafío para los meses venideros será “lograr que los pesos que le quedan a la gente se destinen a las compras“.

Pero no todas son malas noticias para las firmas que tendrán que “vestir” sus productos “para la ocasión”: el nuevo año trae consigo algunos “alivios” en relación con el pasado.

Para empezar, el congelamiento de precios presentado por el Gobierno se aplicará a una lista de artículos reducida -apenas unos 194 – y, además, los retailers contarán con la posibilidad dehacer publicidad libremente.

Esto marcará una diferencia con respecto al 2013 que “estuvo signado por un freezer más amplio y por el cepo publicitario”, destaca Schwartz.

Las segundas marcas se suben al ring
Además de tener que concentrar sus esfuerzos en ganar la pelea por los clientes a la competencia, en un escenario signado por la cautela, las empresas tendrán que tomar en cuenta un segundo aspecto: el crecimiento de las segundas marcas, cada vez más pronunciado.

En este sentido, Schwartz explica que, si bien “el argentino es marquero y, en general, prefiere meter en el changuito productos de las firmas líderes”, se empieza a advertir una mayor flexibilidad.

Es así que “en algunas categorías, los consumidores se fueron volviendo más permeables en este punto”, dice el experto.

La explicación que da el consultor es sencilla: “Las B brands crecen cuando se complica la economía del hogar”.

Y, así como en 2013 ya se venía apreciando una mayor aceptación de los argentinos hacia las segundas marcas, los expertos destacan que el cuidado de las finanzas personales puede inclinar aún más la balanza de las familias a favor de esta alternativa.

La fidelidad hacia las empresas dependerá, principalmente, del bolsillo“, resume Schwartz.

Estrategias para no perder clientes
Las marcas deberán aplicar una serie de “rebusques” para intentar salir airosas en un escenario de consumidores cautos.

Algunos de los que señalan los expertos son:

1. Lanzar nuevos productos
Sobre este punto, Schwartz destaca que las compañías deberán enfocarse en “presentar propuestas diferentes y sacar nuevos artículos al mercado”.

Y Fernando Comendeiro, desde la consultora Kantar Worldpanel, apunta que “desde la oferta va a haber que generar alternativas que resulten atractivas para los consumidores“.

2. Fortalecer sus descuentos
A la hora de llenar el changuito, los argentinos se fueron volviendo expertos en detectar cuáles son los “trucos” que les permiten comprar lo mismo pagando menos.

Es por eso que, para conquistar a los clientes, “las marcas tendrán que lanzar descuentos más fuertes y acentuar su estrategia promocional“, indica Schwartz.

3. Sostener las promociones en el tiempo
No alcanza con presentar seductoras promociones. Los expertos hacen hincapié en que uno de los grandes desafíos de las firmas en el 2014 será el de poder mantener estas acciones a lo largo de los meses.

Lo importante para Schwartz es marcar una diferencia con lo que ocurrió en 2013, cuando “losdescuentos se cortaban y luego seguían, de manera intermitente”.

En este contexto, remarca el experto, es importante destacar que ahora las empresas cuentan con la ventaja de no tener las trabas derivadas del cepo publicitario.

4. Lanzar campañas creativas
Los especialistas sostienen que ahora es importante que las marcas pongan “toda la carne al asador” en sus estrategias publicitarias para llamar la atención de los argentinos.

5. Innovar
Más allá de los aspectos vinculados específicamente con las publicidades de las marcas, los expertos remarcan que también es clave que las firmas logren incorporar elementos novedosos en sus productos.

Es por eso que Schwartz recomienda a las compañías “apelar a la creatividad” para no perder clientes.

6. Implementar nuevos desarrollos
Si bien es cierto que los cambios en las fórmulas o modificaciones en la composición constituyen herramientas a las que apelaron muchas empresas para “saltear” el congelamiento, los expertos destacan que -en algunos casos- estos agregados ayudan a impulsar las ventas.

“La coyuntura lleva a poner en juego nuevas fórmulas y desarrollos“, dice a iProfesionalSchwartz.

7. Mantener el stock
En un contexto signado por un nuevo congelamiento -el tercero desde que empezó el ciclo de acuerdos de precios entre el Gobierno y las cadenas de supermercados-, uno de los principales puntos que deberán tener en cuenta las marcas es el de asegurar la provisión de mercadería.

Para que no se repita lo que ya ocurrió con los “freezers” anteriores, será fundamental que logren abastecer las góndolas.

“Cuando se toman estas medidas suele ocurrir muchas veces que el producto no aparece y ahí arrancan los problemas“, admite Fernando Aguirre desde la Cámara Argentina de Supermercados (CAS).

8. Cambiar el packaging
En tiempos de compradores más selectivos, la primera señal de que las marcas se están “acomodando” a un nuevo escenario salta a la vista en los envases.

Es así que, como ya se venía advirtiendo en 2013, este año muchas empresas reemplazarán el cartón por el plástico y realizarán cambios en sus presentaciones.

9. Diferenciarse
Una de las claves para evitar que los usuarios se inclinen por otra marca está en la originalidad del producto.

En este punto, Gustavo Domínguez, desde la Asociación Argentina de Marketing (AAM) destaca que “cuanto más alto es el diferencial, es más raro que los clientes se pasen a otras firmas”.

10. “Leer” al consumidor
Para poder conquistar a los clientes con sus propuestas, es esencial que las empresas conozcan cuáles son sus gustos, comportamientos y preferencias.

“Hay que ser conscientes de que el modo en que compramos afecta qué compramos. La clave para las marcas está en entender las nuevas tendencias y hábitos de consumo para poderadaptarse y hasta anticipar este tipo de cambios”, apunta Federico Filipponi, Expert Solutions Manager de Kantar Worldpanel.

Los súper también salen a competir
Al tiempo que las marcas desarrollarán este año una serie de estrategias para hacer frente a un contexto menos favorable que en el 2013, los retailers también deberán poner en marcha algunas herramientas para adaptarse a este entorno.

Al ser consultados por este punto, los expertos destacan que -para no perder ventas- será fundamental que los supermercados que aún no están adheridos al acuerdo de precios lo hagan, aunque sea con una lista de productos más acotada que la de las grandes cadenas.

La realidad indica que esto es complicado para los comercios de menor tamaño que se encuentran en desventaja en relación con los jugadores más grandes a la hora de sentarse a negociar con los proveedores de mercadería.

“Los súper más chicos deberán sumarse al acuerdo”, considera Aguirre.

Por otra parte, el supermercadista cuenta que en el sector ya se advierte una cierta preocupación respecto del abastecimiento de las sucursales.

Sobre este punto, señala que “los fabricantes están preocupados porque los costos siguen subiendo y, en poco tiempo, la situación se va a empezar a complicar“.

Y lo resume en una frase: “Los que firmaron el acuerdo están teniendo problemas serios”.

Precios que se “descontrolan”
Si bien el nuevo acuerdo promete garantizar que un total de 194 artículos permanecerán sin alteraciones en su precio durante los próximos meses, poco se dice en relación con aquellos que “quedaron afuera” de la nómina presentada por la Secretaría de Comercio Interior.

Es así que “menos de 200 productos están controlados y el resto tiene vía libre para aumentar“, puntualiza Aguirre.

Y otro aspecto que genera controversia en relación con la versión 2014 del “freezer” tiene que ver con cómo se desarrollarán los controles para corroborar su cumplimiento.

Hasta el momento no se hizo ningún anuncio acerca de cuál será la metodología que se utilizará para monitorear la implementación real del acuerdo, pero desde el sector dudan de su efectividad.

“Controlar todo esto requeriría una estructura enorme y compleja”, concluye Aguirre.

IProfesional

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El día en que la Argentina se quedó sin precios: así se vivió la jornada marcada por el “nuevo dólar”

En una sociedad tan dolarizada, cualquier movimiento que afecte al billete verde genera un efecto en cadena de manera automática.

Y el salto que experimentó el tipo de cambio a partir del martes, con un inédito avance de casi 17% en apenas tres jornadas -la mayor devaluación desde la salida de la convertibilidad- pegó fuerte en el ánimo de los consumidores.

Conscientes del impacto y la influencia que la divisa estadounidense tiene sobre un amplio espectro de la economía nacional, especialmente en los precios, los últimos días fueron a pura “histeria”.

En un rubro de consumo clave como es el de los electrodomésticos y artículos tecnológicos, donde el contenido importado es de casi 100%, se vivió una verdadera “fiebre”, con compradores pujando por llevarse unidades “a precio viejo” y empleados de cadenas de retail corriendo para sacar productos de la ventaarrancar los cartelitos de las góndolas remarcar los valores exhibidos.

Pero este “nuevo dólar” no sólo pega en el consumo de bienes semidurables. También su influencia se hizo sentir en otro rubro que vive y respira al ritmo del billete verde: el turismo.

Las agencias, de un día para el otro, se encontraron con que los operadores mayoristas, que los proveen de paquetes al exterior, decretaron un feriado virtual de dos días, durante los cuales no se pudo vender nada. Y recién estaban digiriendo este nuevo escenario cuando se sumó otro cambio: la reducción del recargo que aplica la AFIP de un 35% a un 20%.

Así, las agencias no sólo debieron anular la venta de paquetes y aéreos sino que también tuvieron que lidiar con los reclamos de clientes que acababan de cerrar una operación y se encontraron con que habían pagado un “dólar por las nubes” y un recargo que a partir del lunes pasará a ser 15 puntos más bajo.

En el mercado automotor también el escenario es de confusión: las terminales no entregan unidades, algunas agencias guardan stock y ya están apareciendo compradores que quierencerrar la compra de una unidad con la mayor celeridad, para evitar que la devaluación pegue -como se espera- en los precios.

“Fiebre” por los electrodomésticos
En las cadenas de retail, el aire que se respira está teñido por la incertidumbre y los nervios.

Al recorrer distintos puntos de venta, se advierte que los vendedores, en general, están sobrepasados por la situación y no saben qué responder frente a las consultas de los clientes.

“Nunca vivimos una cosa así“, aseguró uno de los vendedores de una de las mayores cadenas de retail del país, quien agregó que a partir del jueves los llamados y consultas explotaron y los empleados no daban abasto para responder.

Cuando el dólar se subió al rally alcista, las cadenas de electro pusieron manos a la obra ycomenzaron a remarcar los valores de los productos exhibidos.

“El jueves fue un caos. Empezamos a las 3 de la tarde y nos quedamos todos hasta la madrugada retocando los precios”, se sinceró el empleado del local, ubicado sobre la Avenida Santa Fe.

Al ingresar al shopping de Palermo se pudo ver que la escena es la misma. En el local de Frávega, los precios de los productos brillan por su ausencia en la vidriera.

Producto de la “inestabilidad del dólar”, el sistema de consulta se volvió “artesanal”: ningún cliente puede mirar de reojo las pantallas con los precios. Ahora el vendedor se acerca a losclientes con un papelito en la mano en el que tiene anotado los valores de algunos de los artículos que se exhiben.

¿Ves? Casi ningún producto tiene precio“, relató uno de los responsables de venta, quien se sinceró: “Estamos tocando todos los valores”.

Los usuarios no demoraron en notar el caos en las disintas cadenas de retail aprovecharon las redes sociales para descargar su indignación por esta situación:

Y así como acercarse a un negocio de venta de electro es toda una aventura en estos días,intentar realizar una compra online es directamente una “misión imposible”.

Los sitios de algunas de las cadenas aparecen misteriosamente “caídos”, tal como es el caso deMusimundo:

Y, en el resto de las compañías el escenario no es mucho más alentador.

“Con el tema del dólar, bloquearon las compras por Internet hasta que todo esto se estabilice”, le explicaban a los clientes en un local de una de las mayores cadenas de retail.

En cuanto a los nuevos valores, en la sucursal de Frávega ubicada sobre Santa Fe confirmaron que“todo lo que se ve exhibido subió. Desde una camarita, hasta un aire acondicionado”.

El vendedor relató que, entre jueves y viernes, se dieron incrementos de todo tipo: los equipos música de aumentaron unos $300, los LCD registraron alzas de más de $600 y los celulares, se incrementaron de $150 en adelante.

En el local de la misma cadena del Alto Palermo aseguraban que una tableta Noblex (la más “sencilla”) “hasta el jueves a las 4 de la tarde estaba en $1.500 y ahora ya cuesta está $1.900″.

Los celulares no son la excepción a la regla: “Un Blackberry simple estaba $1.100 y hoy no se consiguen por menos de $1.400″.

Al ser consultados los vendedores de las cadenas sobre la “agitada” jornada del jueves, éstos cuentan que uno de los principales problemas se generó con aquellos clientes que habíanefectuado una reserva y sólo les restaba terminar de pagar un artículo.

En este caso, los comercios prefirieron reintegrar el importe antes de entregar el producto a un precio “viejo”.

A esto se suma la incertidumbre que hay sobre el futuro de las promos y de los planes de cuotas.

Hasta el mismo jueves, las principales casas de electro ofrecían rebajas a los clientes que efectuaran compras por Internet.

Sin embargo, desde las cadenas ya advierten que, luego de la devaluación, es muy posible que esta alternativa caiga en desuso. 

“Con la disparada del dólar, cortaron todas las compras con descuento. Por ahora no va a haber más rebajas por las operaciones online”, aseguraron desde uno de las cadenas.

En este contexto, surge una inevitable duda: ¿qué pasará con las cuotas, que estimulaban fuertemente las ventas en este rubro?

“Conviene comprar todo ahora por el tema de la financiación. En cualquier momento, es posible que también se achiquen los plazos“, alertó uno de los vendedores.

Turismo: cese de ventas y reclamos
Durante todo el día de ayer, los servicios de atención al cliente de las principales agencias de viajes del país estuvieron al borde del colapso. En algunos casos, había demoras de más de diez minutos para ser atendidos por un representante.

¿La razón? La gente que había realizado la compra de un paquete o pasaje para volar al exterior hasta el jueves por la noche, se encontró con que el recargo del 35% bajará 15 puntos a partir del lunes. Lo que desató bronca y quejas.

En diálogo con iProfesional, una representante de ventas de Asatej aconsejaba esperar unos días: “Lo que yo estoy recomendando es no comprar nada por ahora”.

El motivo es que, si uno intentaba realizar una operación online, el sitio web de la compañía todavía estaba considerando el recargo del 35% y no del 20%, el cual entrará en vigencia una vez publicada la resolución en el Boletín Oficial.

Consultada sobre el “clima” de las últimas jornadas, la representante de Asatej se sinceró: “Fueron días difíciles, porque cuando sube el dólar todos empiezan a hacer averiguaciones. A eso hay que sumarle que el viernes anunciaron la reducción del recargo y estuvimos todo el día atendiendo llamados de gente que reclama que le devolvamos el 15% cuando eso no es posible y además le compete a la AFIP”.

Rubén Sánchez, director de la cadena de agencias Majes, con presencia en Zona Norte, confirmó que “el viernes fue un caos, que hubo mucha gente desorientada que no entendía qué está pasando ni con el dólar ni con las medidas de AFIP”.

Sánchez aseguró que, “la incertidumbre también es para nosotros. Llegan los clientes y no sabemos qué aconsejarle”.

En el caso de los pasajes aéreos, el tipo de cambio que consideraban las compañías este viernes era de $7,79, unos centavos por debajo del oficial. Así las cosas, sumado el 35% de recargo, elvalor de la divisa para sacar un ticket al exterior era de $10,51.

En este sentido, el empresario sostuvo que “nadie sabe a qué precio va a estar el dólar a partir del lunes. Con que supere un poco los $8, la quita de los 15 puntos que va a hacer la AFIP no va a traer ningún beneficio. Por eso no podemos recomendarle nada a nadie”.

Distinto es el caso de la venta de paquetes, donde la incertidumbre cambiaria llevó a que losmayoristas -es decir, los que proveen con “materia prima” a las agencias que atienden al público- decreten un feriado cambiario.

La razón es que, entre que venden un paquete a un comercio y hasta que reciben lahabilitación del Banco Central para obtener los dólares y girarlos al proveedor del exterior, hay un riesgo latente de que se produzca un desfasaje en los valores.

Así las cosas, Sánchez aseguró que “hace dos días que no nos venden nada”.

Claro que esta situación lleva a que el problema también lo tengan los compradores: “Al día de hoy, ninguna agencia puede facturar un paquete con un precio de dólar cerrado porque no hay mayoristas que lo tomen. Se aceptan reservas pero con un tipo de cambio abierto”.

El parate que vive la actividad se pudo palpar en páginas web de las agencias, como la de Despegar, donde no permitían realizar compras online por el tema del recargo. “Como consecuencia de las nuevas medidas, nos encontramos actualizando nuestro sistema para destinos internacionales”, rezaba un anuncio.

En el caso de Falabella Viajes, el aviso a los cibernautas era más conciso: “Lo lamentamos, en este momento no podemos atenderte”.

Autos: sin ventas y palpitando suba de precios
El mercado automotor tampoco pudo escapar de la cambiante realidad y del nerviosismo que genera la incertidumbre cambiaria.

Las agencias de marcas generalistas, que habían logrado esquivar el golpe que implicó la irrupción del “impuestazo” a los vehículos de alta gama, ahora deben enfrentar al fantasma del “nuevo dólar”.

El mercado hoy está prácticamente parado: al no haber un precio de referencia para el billete verde, las terminales suspendieron hasta nuevo aviso la entrega de vehículos a las agencias. Y estas últimas, o pasaron a guardar stock o a vender con precio abierto para evitar problemas a la hora de reponer la unidad.

Desde una terminal masiva, un importante directivo que pidió estricto off the record confirmó lo difícil de convivir con un ambiente de tanta volatilidad: “a la mañana teníamos un tipo de cambio de referencia de $7,15 y al mediodía en la city ya estaba más de $1 por encima de ese valor“.

A partir de allí, cancelaron todas las entregas a concesionarios.

El propietario de una agencia oficial Toyota de Capital, aseguró que “se acabó la entrega inmediata. Ahora únicamente estamos tomando señas con entrega a precio abierto paramarzo“.

El empresario acotó que “tuvimos muchas consultas en los últimos días de compradores que querían cerrar cuanto antes la operación pero a todos les decimos lo mismo: el precio se define recién en dos meses”.

La impaciencia y ansiedad de la gente, destacó, obedece a que “se sabe que cuando hay una devaluación fuerte, los valores siempre tienden a la suba, básicamente por el alto contenido de piezas importadas que tienen los autos nacionales”.

Acto seguido, advirtió que “en el mercado ya se está trabajando con una pauta inflacionaria del 10% de acá hasta marzo en los precios de los 0Km”.

El dato inquieta: antes del salto del billete verde oficial, consultoras como Abeceb estimaban unencarecimiento -en pesos- del 25% para todo 2014. De modo que un salto del 10% en sólodos meses obligará a revisar al alza todas las proyecciones.

Así es cómo el inédito avance del dólar oficial está alterando la realidad de distintos rubros.

Advierten que la suba del dólar impactará en el reciente acuerdo de precios

se encendió una alarma. A contramano de la presión oficial para que los empresarios no trasladen la devaluación a los precios,Alfredo Coto, dueño de una de las mayores cadenas de supermercados, advirtió que el incremento del dólar “hará oscilar costos” en el acuerdo de precios lanzado por el Gobierno a principios de año.

Al inaugurar un hipermercado de su marca en la ciudad de Mendoza, Coto dijo ayer, sin medias tintas, que “la suba del dólar hará oscilar costos del acuerdo de precios”, según consignó el diario Los Andes. Coto hizo estas declaraciones luego de que el gobierno nacional anunciara la autorización de la compra de dólares para “tenencia” a personas físicas tras una semana en que el peso tuvo su mayor devaluación en 12 años.

Coto es una de las cadenas de comercios que firmó, a comienzo de enero, el acuerdo de 194 precios congelados propuesto por el Gobierno para intentar detener la inflación. A los pocos días protagonizó una polémica con la Casa Rosada cuando advirtió que podría haber faltante de tomates por cuestiones estacionales. Entonces, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunció que el Gobierno importaría el alimento desde Brasil, medida que luego fue rechaza cuando los productores desestimaron la falta de stock.

IProfesional/La Nación

Dólar inestable, paritarias calientes y dudas sobre si aguanta el verano “ochentoso” de la era K

Para que este verano se parezca a los de los años ’80, sólo falta un fondo de música de Soda Stereo, las chicas de Alberto Olmedo en la tele y que vuelvan los peinados batidos, pero casi nada más.

El resto de los condimentos están: stock develas por los apagones, anuncios de cortes,paritarias calientes con ajuste por inflación y dedos cruzados para que el dólar paralelo no se dispare más de la cuenta.

Pero el mayor parecido de todos es el ambiente tenso, esa sensación tan tradicional, tan intransferiblemente argentina, de que en cualquier momento puede complicarse todo aun más. Y que el principal objetivo colectivo es “pasar el verano” sin mayores traumas en la economía.

A fin de cuentas, en la memoria histórica quedó grabado que los veranos han sido los momentos de devaluaciones, ajustes sorpresivos, cambios de ministros, explosiones de indignación contra banqueros y gobernantes.

Hasta que en marzo empieza la ansiada lluvia de dólares del campo para calmar los nervios. Y, además, en 2014 hay un Mundial de fútbol, lo cual contribuye doblemente al alivio: por un lado, pone en “stand by” el debate político y contagia a toda la sociedad del sentimiento nacionalista; y, por otra parte, ayuda a la economía con el empuje consumista.

Pero claro, en la Argentina de hoy el otoño es “largo plazo” y para llegar a ese oasis hay que atravesar antes el desierto veraniego. El Gobierno dejó en claro que se toma muy en serio ese desafío.

Para empezar, por los aires de austeridad. Muy lejos de los tiempos felices del “modelo K”, cuando había prosperidad para repartir y en cada fin de año se hablaba de un “plan felices fiestas”,ahora no hubo inyección de dinero para lubricar la maquinaria consumista.

Sólo obtuvieron aumentos las fuerzas del orden que “extorsionaron” por una mejora salarial. Pero, para los demás, hubo señales inequívocas de “fin del reparto”, empezando por la negativa de Jorge Capitanich a considerar una exoneración del Impuesto a las Ganancias que se aplica al medio aguinaldo.

Cruzando los dedos
El primer gran problema a superar en el cortísimo plazo es el colapso energético, al que el Gobierno teme por su potencial de generar caos social.

Al comienzo, se había pensado que el hecho de que miles de personas hayan salido de la Capital y el conurbano hacia otras zonas del país para pasar sus vacaciones traería alivio, porque resta demanda al exhausto sistema eléctrico.

De todas maneras, como admitieron Julio de Vido y Jorge Capitanich, la red de distribución entra en problemas cuando la temperatura supera los 32 grados.

Esto es casi una admisión de que aun con una menor demanda, hay condiciones como para que la crisis sea difícil de superar. Cualquier repaso a la estadística meteorológica de los últimos años indica que fácilmente se supera esa marca durante todo el verano.

Además, el boom de los aparatos de aire acondicionado pone una nota adicional de presión: fuentes empresariales estiman que este verano se agregaron más de 200 mil unidades al parque existente. Y cada uno de estos equipos consume el equivalente a seis heladeras.

“Hay que rezar para que no haga más calor”, es el crudo diagnóstico de Emilio Apud, ex secretario de Energía, quien considera que sólo con una fuerte inversión se solucionarán los problemas, algo que no parece factible en el corto plazo.

La gran duda es si el plan para la reducción de los subsidios a los usuarios se hará efectivo o si, una vez más, la Presidenta considerará que no hay un clima social propicio para implementarlo.

Las señales desde el ámbito político apuntan a que, al menos, se esperará a que pase el verano para anunciar medidas.

Como en los ’80, las tarifas congeladas cumplen una función de “ancla” del resto de los precios, algo que al Gobierno le resulta funcional justo cuando está por debutar con su nuevo índice inflacionario y cuando trata de moderar las pretensiones de aumentos salariales.

El foco en el blue
Una vez superada la emergencia de los saqueos y los cortes de luz, el siguiente problema en la agenda veraniega del Gobierno es el dólar. Como pasaba en los ’80, los veraneantes no pueden darse el lujo de desconectarse por completo de la actualidad, sino que están siempre con un ojo atento al movimiento del billete, dado que puede implicarles un cambio súbito en la marcha de sus vacaciones.

El gran desafío que se plantea el nuevo equipo económico liderado por Axel Kicillof es seguir reduciendo la brecha entre el tipo de cambio oficial y el “blue”.

Hasta fin de año, en medio de tantas malas noticias, este fue uno de los pocos motivos de festejo para el Gobierno: haberla reducido desde un nivel de 100% hasta uno de 50%.

Pero con las turbulencias de las últimas semanas, que llevaron la brecha hasta un nivel del 62%, ahora viene el gran test para saber si esta victoria será duradera o apenas una tregua pasajera. Ocurre que la disminución se logró por la ocurrencia de los siguientes factores:

*Moderación en la emisión monetaria.

*Aceleración de la tasa devaluatoria del tipo de cambio oficial.

*Mayor ingreso de dólares gracias a las inversiones petroleras y a las liquidaciones adelantadas de las exportadoras de soja.

*Venta de bonos de la Anses, como forma de desviar el atractivo de los inversores hacia otras alternativas.

*Mayor apertura de la ventanilla de dólares oficiales para el turismo.

No obstante, en enero las cosas ya empezaron a mostrar complicaciones. Para empezar, hay un aumento estacional en la demanda de divisas por parte del público que viaja al exterior. Y todo indica que la canilla de la AFIP no fue suficiente como para que la gente dejara de acudir al mercado paralelo.

El antecedente del último verano no es auspicioso: también se había comenzado en diciembre con la actitud simpática de autorizar cifras relativamente “altas” para los viajeros y luego en enero se cerró el grifo, lo cual trajo el natural incremento de la operatoria en elmercado paralelo.

Además, la moderación monetaria de la primavera terminó sobre fin de año, como es habitual, por las obligaciones financieras del Estado. Se estima que en todo diciembre la emisión fue de $40.000 millones.

Ahí estará el primer gran test para Juan Carlos Fábrega, el nuevo titular del Banco Central. Si logra restarle liquidez al mercado, ayudará a contener al blue.

Pero, para ello, deberá tomar medidas que son vistas como medicinas amargas para el Gobierno. Una es acentuar la suba de las tasas de interés, lo cual enfría la economía; la otra es permitir que los pesos fluyan hacia alternativas dolarizadas como el “conta con liqui”.

Si las señales, por el contrario, no son buenas, hay probabilidades de que el blue vuelva rápidamente a su “valor teórico”. Es decir, el que surge de dividir la base monetaria sobre las reservas del Central, lo cual hoy lo llevaría a alrededor de $12,00.

“Si la crisis política se profundiza, volveremos a una alta brecha del dólar blue con el oficial. Creo que más temprano que tarde llegará a los $13 tras el recargo del 35% a las tarjetas”, señala el consultor Salvador Di Stefano.

Dudas sobre el manejo macro
Lo cierto es que el escepticismo es lo que predomina entre los economistas.

“La brecha cambiaria ha bajado a expensas de políticas inconsistentes e ineficientes”, afirma un informe de la consultora Economía&Regiones, que cree que “la racionalidad del presidente del Banco Central chocará contra el fundamentalismo del ministro de Economía”.

Su pronóstico veraniego es inquietante: “Lo más probable es que la inflación no pierda terreno, que los problemas cambiarios continúen y que el drenaje de reservas siga su curso”.

¿Qué tan grave puede ser la situación? No tanto como la de los veranos de los ’80, cuando se producían verdaderos shocks cambiarios. Pero nadie descarta una nueva escapada del blue lo suficientemente importante como para que el último recargo sobre el turismo quede neutralizado.

Es que el aumento de la brecha volvería a traer la sensación de que viajar y gastar en el exterior cuenta con un fuerte subsidio estatal.

El otro interrogante respecto del dólar es si se mantendrá el fuerte ritmo devaluatorio sobre el tipo de cambio oficial.

Los más críticos creen que una continuación de esta política puede generar una aceleración inflacionaria, algo que de hecho ya se comprobó en diciembre, cuando los precios pasaron a una velocidad crucero de 3% mensual.

El punto que señalan los economistas es que una devaluación gradualista como se está realizando es contraproducente.

Esto es así porque la expectativa de una suba continua del dólar hace que los importadores incurran en el “sobre stock” mientras que los que tienen activos dolarizados los atesorenporque saben que cada día que pasa el billete sube un poquito más y hacen negocio.

“Si se dejara avanzar el dólar oficial de una sola vez a, por ejemplo, $7,50 -es decir, un salto de casi 15%-, no tendrá impacto en precios y sí posibilitaría acelerar las liquidaciones de exportaciones y frenar los pedidos de importadores, con lo que se desarmaría las expectativas de devaluación y de inflación”, argumenta Javier González Fraga, uno de los críticos de la nueva política cambiaria.

Paritarias calientes
El verano será también la prueba para el nuevo acuerdo de precios, ese al que el ministro Kicillof prohíbe llamar “congelamiento” o “control”. Y la verdad es que ni el propio ministro se mostró demasiado entusiasmado con sus probabilidades de éxito.

En el gremio de los economistas, el escepticismo es absoluto, luego del evidente fracaso de los intentos realizados por Guillermo Moreno.

“Seguimos haciendo lo que hace 4.000 años se sabe que no da resultado”, ironiza Economía&Regiones, en alusión a la vasta acumulación de evidencia histórica, tanto mundial como nacional, sobre fracasos en los intentos de frenar la inflación sólo con acuerdos de precios.

Pero es probable que estas críticas estén perdiendo de vista el principal objetivo oficial: no tanto el asegurar un freno a la inflación, sino más bien tener un argumento para moderar la expectativa de incremento salarial ante la apertura de las paritarias.

Y es que en el verano ocurre otro capítulo importante, con posibles derivaciones de tensión social: la negociación de acuerdos salariales en gremios clave, que son tomados como referentes por el resto del mercado.

Se trata de los bancarios -en el ámbito privado- y de los docentes -en el área estatal-.

Como ocurrió el verano pasado, el Ministerio de Trabajo está interviniendo en la negociación bancaria, de manera de evitar que se envíe al resto del mercado la señal de un aumento demasiado alto -en torno del 25%-.

Pero el rubro conflictivo clásico es el de los docentes, una paritaria que sigue todo el país, primero por el alto impacto social de las huelgas de maestros, pero además porque tiene consecuencias importantes sobre las finanzas provinciales.

Como pasaba en los ’80, a medida que la inflación se hace más alta, los períodos de ajuste salarial empiezan a acortarse. Tanto que, a contramano del deseo oficial de firmar convenios largos, lo que está empezando a verse este verano es la proliferación de “aumentos puente”, que no son más que cláusulas gatillo disimuladas.

Para completar el clima ochentoso, sólo faltaba que alguien propusiera mudar la Capital fuera de la ciudad de Buenos Aires. Y ni siquiera eso faltó, porque el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, hizo su contribución al revival.

IProfesional

“Puede fallar: esta es la lista de reclamos de la clase media al Gobierno en su tercer intento por congelar precios”

El nuevo acuerdo de precios impulsado por el oficialismo cumplió su primera semana en las góndolas.

Se trata del tercer intento de contener la inflación a través de un control en los supermercados por medio de la implementación de un listado de productos “congelados”.

Si bien la esencia de la propuesta es la misma que en los dos planes previos, en este caso lanómina es un tanto menos ambiciosa: abarca una cantidad reducida de artículosen comparación con los que incluía su predecesora.

“En sus inicios, la medida se aplicaba a la totalidad de la mercadería, luego se redujo a 500 y hoy se limita a apenas 194“, dice a iProfesional Claudia Collado, titular de la entidad Acción del Consumidor (ADELCO).

Más allá de estas diferencias con los dos primeros “freezers”, en su debut en las góndolas elnuevo acuerdo de precios ya repite algunas falencias, tanto en la elaboración del listado como en su aplicación real en las cadenas de retail.

Desde la Unión de Consumidores de Argentina (UCA), Fernando Blanco Muiño advierte que “por ahora, el anuncio va mucho más allá que la implementación” y opina que “el manejo de este tema viene siendo bastante desprolijo”.

En este sentido, los expertos señalan que no aparecen algunos artículos esenciales en la nómina y que ya se empiezan a notar algunos faltantes en las góndolas.

Es así que, al ir de compras la semana pasada “listita en mano”, los argentinos se toparon con que no todos los supermercados contaban con los productos del flamante plan “freezer”.

“Hay falta de stock y la mercadería congelada no se encuentra en todas las sucursales”, dispara Collado.

Y agrega que, además de analizar la composición del listado, se hace necesario prestar atención a lo que ocurrirá en las próximas semanas con la provisión. “El tema es ver si están los productos o no”, advierte.

Cambios y permanencias
A la hora de evaluar las características del nuevo acuerdo de precios que arrancó en las góndolas el pasado 6 de enero, los expertos mencionan que algunas “lecciones” de los fracasos previossurtieron efecto en el nuevo plan.

Por ejemplo, destaca Blanco Muiño, “es positivo que el listado tenga la foto de los productos porque permite identificarlos mejor a la hora de ir de compras”.

En la misma línea, Collado remarca que “tiene más cantidad de artículos básicos y menos de aquellos secundarios, lo cual implica una mejora”.

Otra de las diferencias con respecto a los acuerdos previos es que, en este caso, el listado de precios no depende de cada cadena sino que hay uno solo para todas las empresas.

Pero, si bien estos son algunos avances, a una semana de su debut en las góndolas, los analistas ya empiezan a advertir señales de viejos errores.

Críticas
La primera impresión de los expertos en consumo sobre el flamante acuerdo entre el Gobierno y las cadenas de supermercados es que, a pesar de que se hizo el anuncio, no todo estaba “listo” para su implementación efectiva.

En este sentido, desde la consultora Tomadato, Emiliano Schwartz enfatiza: “Tendrían que haberse fijado en algunas cuestiones antes de lanzarlo”.

Algunas de las fallas que detectan los analistas son:

Falta variedad en la lista
Si bien en la nómina hay menos productos irrelevantes que en las anteriores, los especialistas señalan que algunos productos básicos escasean. Por ejemplo, “aparecen muy pocas frutas“, indica Collado.

En tanto, Schwartz agrega que “en lácteos y comestibles, no hay muchas alternativas”.

– Precios desactualizados
Al recorrer los supermercados se advierte que en ciertas sucursales algunos de los artículos de la lista aún no aparecen con los precios que figuran en la nómina, sino con los “viejos”.

“Todavía no están actualizados los valores en varias bocas de supermercados”, dice el consultor de Tomadato.

 El acuerdo no se estableció por escrito
Sobre este punto, Blanco Muiño hace hincapié en que, hasta el momento, “no hay nada escrito que implique compromiso de reposición ni penalidades“.

Por otra parte, considera que para que la medida funcione realmente “debería haber una resolución en la que se establezca puntualmente quiénes participan del acuerdo”.

Faltantes en góndolas
Si bien el nuevo “freezer” lleva apenas una semana, los consumidores ya empiezan a toparse con dificultades a la hora de intentar hacerse de los artículos a “precio fijo”.

“No hay stock en algunas sucursales”, apunta Collado en esta línea.

En tanto el titular de UCA menciona que, al recorrer las góndolas, “determinados productos no están”.

– Se limita a Buenos Aires
Un aspecto del nuevo “freezer” que llama la atención de los expertos en consumo es que -a diferencia de sus predecesores- el acuerdo no sólo abarca menos productos, sino que además es más acotado a nivel geográfico: rige sólo en Buenos Aires.

“Se dejó afuera a todo el país como si fuera de Buenos Aires no hubiera inflación”, se queja Blanco Muiño en diálogo con iProfesional.

Y remarca que “los aumentos golpean a todas las provincias de la Argentina”.

No está claro quién controlará los precios
A diferencia del congelamiento de los 500 productos -en el que se anunciaba el plan “Mirar para Cuidar” por el cual un grupo de militantes estaría encargado de vigilar los precios-, en este caso no se dio información acerca de quiénes serían los encargados de monitorear que se respete el nuevo plan.

En este sentido, Schwartz destaca que “no dijeron quiénes controlarán los precios”. Por lo cual, agrega, “se supone que serán sólo los consumidores”.

La “trampita” detrás del freezer
El Gobierno empezó el año presentando “en sociedad” el nuevo acuerdo, pero poco se dijo acerca de qué fue lo que impulsó a los empresarios a comprometerse una vez más a mantener los valores de sus productos “congelados”.

Desde las entidades de defensa al consumidor señalan que la respuesta es simple: poco antes de debutar la lista, los precios de la mercadería tuvieron una fuerte suba.

Es así que, según estimaciones de Estudio Bein, consultora especializada en economía, la inflación de diciembre fue del 3,8%.

De hecho, Dal Poggetto, directora de la firma, sostiene que “hubo una vista gorda en este mes con respecto a los aumentos”.

Y esta suba se hizo evidente en las góndolas donde, por ejemplo, “los lácteos y los congelados se encarecieron“, apunta Schwartz.

Por este motivo, en el listado de productos que conforman el nuevo acuerdo se nota que existe un marcado incremento en comparación con el “freezer de los 500 productos”.

En la misma línea, Blanco Muiño destaca que el flamante congelamiento “tiene precios más caros que en anterior”.

Por ejemplo, el aceite de girasol marca Cocinero de 1,5 litros que en el congelamiento anterior estaba a $8,31 (en la lista de los supermercados Jumbo, Disco y Vea), hoy está “freezado” a $12, 02.

Otro caso ilustrativo, que señala Blanco Muiño, es el del azúcar. En la marca Dominó, el producto subió más de un 50% entre un congelamiento y el otro.

En la lista de junio, estaba a $2,77 y hoy en la nómina ya se muestra a un valor de $6.

 

Tiempos de cambio
El acuerdo da inicio a otro capítulo en el tema “precios”: el del nuevo índice inflacionario que lanzará el Gobierno.

Inclusive, hay quienes ya hablan de una nueva “inflación”, que empezó a correr junto con el inicio del 2014.

Así lo señala Dal Poggetto, quien apunta: “En febrero, la que se publique va a estar a mitad de camino entre la de las consultoras privadas y la del INDEC”.

Otra de las características -aseguran los expertos- de la nueva medición oficial, es que la suba del 66% en transporte quedará “disimulada”.

En este punto, Del Poggeto señala que “cuando este índice se publique, el aumento va a quedar licuado“.

La explicación es simple: mientras que el índice actual los servicios públicos representan el 8,6% de la canasta, en nueva la medición ocupan sólo el 2%.

“Cada 100% de aumento promedio de las tarifas el impacto directo sobre la inflación minorista asciende a sólo 2%”, arroja el informe elaborado por la consultora.

La tercera es la vencida
Desde el oficialismo aseguran que el nuevo plan tendrá larga vida y planean extenderlo durante todo el año, con “ajustes” que puedan ir surgiendo en el camino.

Si bien el “freezer” se muestra no tan ambicioso que los anteriores -ya que abarca menos productos y su aplicación se limita a Buenos Aires-, los consultores advierten que su éxito o fracaso dependerá casi exclusivamente de un aspecto: la mercadería que haya disponible en góndolas.

En este punto, Schwartz enfatiza que “la clave para que funcione va a estar en el stock“.

Y resume: “Si el consumidor va al supermercado y no encuentra los productos que aparecen en la lista, el acuerdo se cae“.

IProfesional

“Se multiplicaron los efectos de la desigualdad social en un contexto de crecimiento”

La investigación más reciente del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina se conoció en el tórrido y convulsionado final de año, y mostró una realidad evidente, incómoda y preocupante a pesar de la bonanza económica de diez años de kirchnerismo: se han cristalizado situaciones de marginalidad laboral, pobreza estructural y desigualdad social en el país.

Algunas estadísticas del período 2004 a 2012 dan prueba de ello: la pobreza medida por los ingresos afecta a un 25% de la población urbana (10 millones de personas), una de cada 10 viviendas no tiene agua corriente y tres de cada 10 no disponen de cloacas; el 37 % de los jóvenes no termina la secundaria y el 20% no estudia ni trabaja, y el 55% de la fuerza de trabajo no tiene un empleo productivo y protegido.

El sociólogo Agustín Salvia, coordinador e investigador jefe del Programa del Observatorio de la Deuda Social, sostiene que a lo largo de tres décadas, y a pesar del crecimiento económico de diez años del modelo “neodesarrollista”, la desigualdad estructural en la Argentina se ha agravado. “No sólo no ha revertido esta tendencia, la ha reproducido. Crecen las torres, pero crecen las villas y los asentamientos. Se dinamizaron los sectores de punta y también los sectores informales. ¿Creció La Salada? Creció, pero no dejó de ser La Salada, con salarios de pobreza, salud de pobreza, educación de pobreza”, explica.

Según el investigador del Conicet, así como hubo una década ganada para buena parte de los sectores medios que se recuperaron de la crisis de 2001, hubo también una década desaprovechada y una oportunidad perdida a la hora de definir políticas de Estado y una visión estratégica de inversión para el desarrollo social.

“Pensaron, al igual que el menemismo y el Consenso de Washington, que el derrame iba a llegar, que el crecimiento económico haría que, tarde o temprano, todos terminarían incluidos. Y se equivocaron. Esos sectores no recibieron el derrame, apenas un goteo, y el crecimiento quedó encapsulado en determinados enclaves productivos.”

Días después de los saqueos que se multiplicaron en el país, y que dejaron un saldo de 14 muertos, Salvia -que es además coordinador del Programa Cambio Estructural y Desigualdad Social en el Instituto Gino Germani de la UBA- deja en claro que el aumento de la conflictividad social tiene como matriz la desigualdad, no la pobreza. “La responsabilidad de que exista una mafia instalada en los barrios más pobres y de que el narcotráfico y la violencia crezcan no es producto de que la gente es mala, sino de que ha faltado un Estado justo capaz de generar reglas de equidad, de inclusión, de progreso.”

-¿Cuándo y por qué se crea el Observatorio de la Deuda Social?

-Se crea como un programa de investigación interdisciplinario en el año 2001, previo a la crisis, en el contexto de los obispos reunidos en la Conferencia Episcopal Argentina que convocaba a pensar en que había una deuda interna que había que atender, por sobre la deuda externa. A esa deuda interna se la llamó “deuda social”. En ese contexto, la UCA lanzó un plan para realizar investigación teórica y empírica a partir de encuestas propias y de encuestas permanentes de hogares, con datos censales. Hasta entonces se tendía a mostrar la problemática vinculada al empobrecimiento y el desempleo de las clases medias, al corralito y a los ahorros, pero nuestros equipos comenzaron a analizar los nuevos rostros de la marginalidad y los nuevos trabajos, como los limpiavidrios, los cartoneros, las cooperativas.

-¿Con qué se encontraron?

-Con que ese proceso y esa matriz de construcción de una pobreza más estructural venía agravándose en las últimas tres décadas. Uno podía ver momentos de picos de pobreza por ingresos con las distintas crisis y luego una cierta recuperación, pero nos preguntábamos si eso no producía otros cambios. Y vimos que sí, que había una pobreza menos coyuntural, que dependía menos de lo que ocurriera en el mercado de trabajo o con el proceso inflacionario. Hoy tenemos un componente importante de este 25 % de pobreza asociado al proceso inflacionario, pero si estabilizáramos la situación inflacionaria -que hoy es entre un 25 y un 28%-, nos encontraríamos con que entre un 15 y un 18% de la población en situación de pobreza o indigencia no lograría, a pesar de una inflación cero, salir de ese estado.

-¿Por qué?

-Por su inserción en un mercado de trabajo secundario, marginal y de baja calidad. Es el vendedor ambulante, el limpiavidrios, el servicio doméstico no protegido, el albañil por hora, las changas de todo tipo. A esto se le agregan las empresas clandestinas, con trabajos de muy baja productividad, y las empresas o microempresas familiares cuasi legales o ilegales. Alrededor de un 20% de la población estaría desarrollando trabajos cuyos ingresos están muy por debajo de lo que le permitiría acceder a una canasta que cubra las necesidades básicas económicas y alimentarias. Esa situación de marginalidad laboral y económica es la que Pepe Nun llamó en los años sesenta “la masa marginal”.

-Ese sector, que no es necesario para el mercado de trabajo, no se los incorpora ni siquiera en los momentos de crecimiento.

-Exacto. Nuestra economía en expansión no los necesita. Son prescindibles, sobran y, más aún, producen un gasto muy importante para el sistema económico. Son entre 3 y 4 millones de personas que están en trabajos de muy mala calidad y que esta economía de crecimiento no logró incorporar. En ese sector hay un componente fuerte de mujeres y de jóvenes, con bajo nivel educativo -que no han terminado el primario o el secundario-, que están también en situación de segregación residencial, concentrados en territorios marginados, en áreas urbanas o rurales, vinculados a un sistema público de mala calidad y a programas de asistencia que les transfieren ingresos para la subsistencia. Esos planes o subsidios les permiten garantizar la comida y la sobrevivencia mínima, pero no son una plataforma de inclusión social. Esto finalmente les genera una “subciudadanía”.

-En su mayoría, además, por la baja calificación, son inempleables para el mercado formal.

-Así es. Son clientes de los sistemas políticos, los sistemas sociales clientelares, incluso religiosos, que funcionan en torno a esto. Necesitan de la asistencia pública porque no pueden valerse por sus propios medios. Y no son empleables para el tipo de mercado que hoy opera en la Argentina, ni para las políticas de empleo que van dirigidas a mejorar las condiciones de los sectores que ya están incluidos, o sea, esos sectores intermedios que habían quedado desocupados con la crisis de 2001 / 2002 y que fueron incorporados en el período de crecimiento económico de 2003 a 2007. Esos sectores tuvieron un proceso de movilidad social ascendente, fueron incorporados al marco normativo del convenio, protegidos por sindicatos, por normas profesionales y estimulados por la existencia de un alto nivel de consumo. Son sectores intermedios pero que están incluidos, tienen un empleo regular, y pueden incluso estar en negro en algunos casos.

-¿Cuál es el porcentaje de la población en negro?

-Representa un 30%, sean asalariados o no asalariados. Las estadísticas muestran que el 45 % de la fuerza de trabajo de este país tiene un empleo productivo y decente, y el 55 % restante, no. Y cuando uno toma a los ocupados, sólo el 49% -asalariados y no asalariados- hacen aportes a la seguridad social. El otro 50% está desamparado y depende de cómo funcione la economía, qué capacidad tenga el colectivo de defenderse de las crisis.

-¿Cómo se explican estos indicadores tras varios años de incremento del PBI, expansión de la economía y un Estado con capacidad recaudatoria y presión tributaria?

-Así como hubo una década ganada en componentes importantes en las clases medias que lograron recuperarse de la crisis de 2001 y 2002, hay también una década desaprovechada. ¿Quiénes ganaron? Las clases medias en buena medida recuperaron el nivel de vida que tuvieron en la etapa menemista, y las clases medias obreras que habían sufrido el desempleo o bajos niveles de salario en la etapa menemista lograron un ascenso importante. Para los sectores sindicalizados fue una muy buena década, pero no lo fue para todos: entre un 20 o 25 % de la población que está en una situación de exclusión estructural recibió el goteo del modelo y no le llegó el derrame. El capital financiero internacional, Menem y las reformas estructurales y el Consenso de Washington nos decían que, en la medida en que llegaran inversiones internacionales, llegaría el derrame y habría buenos empleos para todos. Ésa era la promesa de los noventa.

-Pero la experiencia comparada demuestra que las ganancias pueden concentrarse en determinados sectores, y no necesariamente derraman sobre el resto de la población.

-Exactamente, acá las ganancias se encapsularon en enclaves productivos sojeros, mineros, productos industriales, productos siderúrgicos de alta productividad, circuitos financieros y comerciales cada vez más concentrados y el resto de la sociedad quedó afuera. La década neodesarrollista del kirchnerismo produjo un boom importante del crecimiento y del consumo interno, gracias al superávit de la balanza comercial yal superávit fiscal, que produjo una fuerte inyección de capitales hacia el mercado interno, junto con la mejora del salario, de las jubilaciones y los programas sociales. Eso fue capaz de dinamizar a los sectores de punta, a los sectores más concentrados y a los sectores intermedios. ¿Y los sectores informales se dinamizaron? Sí, se dinamizaron. ¿Vio cómo se dinamizó La Salada? Se dinamizó, pero no dejó de ser La Salada.

-Pero ese mercado informal moviliza muchísimos recursos.

-Sí, pero las industrias, las empresas y los servicios que giran alrededor de estos consumos informales y que crecieron durante la etapa de crecimiento económico lo hicieron con salarios de pobreza y bajo condiciones de hábitat de pobreza, educación y servicios de salud de pobreza. En esta década, el Estado se equivocó en el diagnóstico y no tuvo una visión estratégica de inversión para el desarrollo social porque pensó, como el menemismo, que el derrame iba a llegar. Se equivocaron y resolvieron el problemade la misma manera que lo había resuelto el Banco Mundial y el menemato: con planes y subsidios. La consecuencia es el agravamiento de la desigualdad estructural. No se corrigió la desigualdad social ni acercamos el sector informal al mundo formal. Hemos producido que el mundo formal siga expandiéndose y el mundo informal también se expanda en momentos de crecimiento. Crecen las torres, pero crecen las villas y los asentamientos. La masa de capital físico invertido en un sector y en otro marca una distancia que no existía en los ochenta y en los noventa. Se invirtió muchísimo más en la construcción de viviendas para las clases medias que en los procesos de urbanización de las villas.

-No se podría decir que en estos años no hubo intervención del Estado. ¿Cómo describe el rol?

-Éste ha sido un Estado incapaz de producir una efectiva redistribución de la riqueza, y un Estado débil para producir condiciones de integración social. Es un gobierno que ha multiplicado los efectos de la desigualdad social y de fractura en un contexto de crecimiento, lo cual no se nota cuando hay crecimiento y hay bonanza: todos consumimos más, hay más trabajo, hay programas sociales, hay cohesión social y hay funcionalidad de la masa marginal. Pero en contexto de crisis inflacionaria, o en contextos en los que no crece el empleo -como sucedió en estos últimos años a diferencia de lo que sucedió en el primer quinquenio- y las bondades del modelo dejan de funcionar, aparecen problemas sociales muy fuertes.

-En otros momentos históricos la movilidad social ascendente estaba ligada al estudio, al trabajo, al esfuerzo y al sacrificio. ¿En qué medida se ha perdido eso?

-Se empezó a perder en los ochenta, se perdió mucho más en los noventa y continuó perdiéndose en los 2000. El camino de la actividad extralegal es una reacción frente a la violencia que produce la ostentación, la desigualdad, la sensación de que en teoría pertenezco a esta sociedad, pero en los hechos, no tengo derecho a ninguno de los beneficios. Robar un plasma o un estéreo en un saqueo significa una especie de resarcimiento.

-¿Se puede hablar de una nueva cultura de la pobreza? Y en tal caso, ¿cómo la describiría?

-Todavía existe una cultura de la pobreza digna que hace sobrevivir a los barrios. Pero la marginalidad estructural va creando otra cultura de la pobreza, con otras reglas de intercambio, de relaciones sociales y de valoración social. ¿Cuáles son las que priman? Hay mucha más violencia y es la ley del más fuerte. Los lazos de solidaridad son más débiles que los de las capas medias. Ocupa una vivienda o un lote el que tiene mayor capacidad de negociar, intervenir, reprimir o amenazar. Frente a la cultura de la pobreza digna está la otra pobreza, la del narcotráfico, la de la venta de productos ilegales y la de la violencia, que es la que se está imponiendo. En los ochenta todavía teníamos una pobreza digna. Esto se fue acumulando y cada crisis fue produciendo un shock de expulsión mayor. Desde el punto de vista económico ya no acceden a un buen empleo, probablemente no puedan acceder a un mercado formal y por lo tanto tratan de encontrar una forma alternativa de vivir. Y esas alternativas se encuentran en formas extralegales.En todos estos años no hemos pensado tampoco en cómo dignificar la pobreza.

-¿Cómo sería eso?

-¿Por qué no podemos hacer escuelas ricas para los pobres? ¿No podemos hacer que ir a la escuela para el sector pobre sea algo digno?¿No podemos hacer que transportarse al lugar de trabajo no sea denigrante? No es inversión sólo en bienes materiales, sino en capital simbólico. Significa “vos sos parte, vos podés”. En su lugar, hemos creado el “vos no podés, vos no servís, no te necesitamos, no te queremos, no vengas. Andá a las peores escuelas que nos salgan baratas, andá a los hospitales que nos salgan baratos. No gastemos en vos porque no sos útil”..

La Nación

“Las promos se trasladan a la Costa: la batería de beneficios que preparan bancos y tarjetas”

Muchos argentinos están a punto de empezar sus vacaciones y el calorcito ya los hace pensar en los días de playa tan ansiados a lo largo del año.

Es que el receso estival es el momento ideal para “desconectarse” de una serie de cuestiones como el trabajo, las obligaciones y la rutina.

Sin embargo, hay algo de lo que las personas no quieren desprenderse: las promociones a las que pueden acceder con sus plásticos.

Es por eso que, en estas semanas, los bancos empezaron a difundir sus descuentos asociados a ciertas marcas, especialmente pensados para los viajeros.

Así, a través de alianzas con diferentes firmas,ofrecen rebajas y planes para financiar los gastos realizados en la Costa Atlántica.

Algunos de los que ya se sumaron a “ola” de promociones veraniegas son el Citi, el Macro, el Itaú, el HSBC, el ICBC, el Galicia y el Banco Francés.

En este sentido, Lorena Llaberia, gerente de Producto del Banco Itaú señala a iProfesional: “Buscamos estar presentes donde el cliente está, acompañándolo en estos momentos de consumo clave del año, para ayudarlo a ahorrar con beneficios y descuentos”.

Los rubros más valorados
En su “mudanza” a la Costa, los bancos reformulan sus promociones en cuanto a sus características y a las categorías a las que apuntan y priorizan aquellas más asociadas con la vida de playa y el disfrute del sol y el mar.

Es que, cuando están de vacaciones, los argentinos suelen salir más a comer afuera y a tomar helado, alquilan carpas y consumen dentro de los balnearios. Por eso, valoran que les otorguen rebajas en estos rubros.

Es así que “ya sea en la Costa Argentina o en cualquier otro punto turístico, durante el verano los clientes valoran las oportunidades de ahorro en actividades de recreación que incluyen cines, heladerías, restaurantes y librerías“, indica Llaberia.

Y agrega que las personas “también prefieren todos los beneficios relacionados con el transportey el alojamiento para disfrutar de su destino preferido”.

Para ahorrar en vacaciones
Uno de los bancos que presentó oficialmente su abanico de promociones veraniegas para la temporada 2014 es el Citi.

En distintos puntos de la Costa Atlántica, la entidad financiera otorga rebajas en locales de indumentaria, gastronomía, deportes y cuenta con distintas promociones asociadas con el rubro entretenimiento.

Por ejemplo, en los locales adheridos del Paseo Las Alondras – en Cariló-, otorga un 20% de descuento y 3 cuotas sin interés los días viernes.

En Mar del Plata, los beneficios están pensados para los amantes del teatro. Por ello, habrá un 15% de ahorro y financiación hasta en 6 cuotas en obras como “La Casa de Bernarda Alba”, “Vale Todo”, “Una Relación Pornográfica” y para ver a Favio Posca.

Para completar la salida, la entidad financiera ofrece su “Ruta Gastronómica Citi”, que permite ir a comer afuera aprovechando rebajas del 20%.

Pero la entidad no sólo se limita a la Costa. Uno de los epicentros de los descuentos del banco es la ciudad de Punta del Este. Allí, la entidad brinda un ahorro del 20% en gastronomía.También en la Playa Montoya, las clientas de CitiWomen tendrán su espacio exclusivo donde podrán acceder, entre otros beneficios, a tratamientos para el cabello de la mano de PanteneExpert.

Otra de las entidades que traslada sus beneficios a la playa es el BBVA Francés.

En Mar del Plata, el banco ofrece promociones tales como un 15% de descuento y 3 cuotas sin interés en los locales de la calle Güemes y en Paseo Diagonal.

A su vez, en el balneario Arenas Blancas de la misma ciudad y CR de Pinamar, otorga rebajas del 30% los sábados en alquiler de sombrilla diaria y gastronomía.

En tanto en el Aquarium, brinda un 20% de ahorro los viernes con tarjetas de crédito.

Por otra parte, los clientes de la entidad podrán aprovechar un 30% de descuento los jueves en los restaurantes de Mar del Plata y Pinamar y rebajas del 50% los domingos en los cines de las dos ciudades.

Para todos los que veraneen en cualquier lugar de la Costa Atlántica, el Citi también cuenta con una interesante promoción: un 10% de descuento en la carga de combustibles los miércoles.

También el Macro otorga a sus clientes una serie de beneficios pensados para que los argentinos puedan ahorrarse unos pesos en sus vacaciones.

Es así que, por ejemplo, da un 10% de descuento (y la opción de pagar en hasta 6 cuotas sin interés) en los balnearios San Sebastián y Saint Michel de la ciudad de Mar del Plata.


El banco también cuenta con promociones en el rubro gastronomía. De hecho, en la misma ciudad ofrece un 20% de ahorro en el restaurante Vía Appia.

Por otra parte, la entidad financiera ofrece rebajas en hotelería. Y para aquellos que apuesten por un verano más aventurero, el Macro también cuenta con descuentos en campings.

Otra de las apuestas de la entidad para el verano es el ya conocido “Macromóvil”. La iniciativa consiste en una serie de unidades ubicadas en sectores estratégicos del país en las cuales los clientes pueden aprovechar para realizar distintas operaciones.

Las bases estarán disponibles brindando servicio de cajero automático las 24 horas, como así también computadoras con acceso a Macro online para que las personas puedan realizar desde allí movimientos y transacciones en el momento que lo necesiten.

El Macro Móvil estará presente este verano en Villa Carlos Paz (Córdoba), Rosario (Santa Fe),Ciudad de Salta, Tafí del Valle (Tucumán), Puerto Iguazú (Misiones), Mar de Ajó (Partido de la Costa, provincia de Buenos Aires) y Cafayate (Salta).

El HSBC es otro de los que cuenta con promociones en la Costa para que sus clientes puedan disfrutar de la vida de playa, pero gastando un poco menos.

Es por eso que lanzó una serie de acciones concentradas en Cariló y Mar del Plata.

Por otra parte, la entidad ofrece una copa y una botella de vino de regalo en una serie de restaurantes de Bariloche, Punta del Este, Pinamar, Cariló y Mar del Plata.


El Itaú tampoco se queda atrás este verano. Para quienes cuenten con tarjeta de débito Maestro, la entidad financiera brinda descuentos del 50% en cines los viernes y sábados, rebajas del 40% en heladerías los mismos días y un 20% de ahorro en restaurantes todos los martes.

Otra de las acciones del banco para este verano tiene que ver con la movilidad sustentable. El banco ofrece a sus clientes la posibilidad de utilizar bicicletas sin cargo durante dos horas.

La firma, además, concentra parte de sus beneficios en la ciudad de Punta del Este donde cuenta con una serie de descuentos como un 2×1 en helados de Freddo, rebajas en el alquiler de bicicletas y otro tipo de promociones englobadas dentro de la categoría “tiempo libre”.

Y, por supuesto, los poseedores de los plásticos Premium pueden acceder a ventajas “extra” como estacionamiento gratuito, acceso a distintas notebooks y otras facilidades.

Otro de los que cuenta con un amplio abanico de promociones, pensadas para aquellos que se van a la playa este verano, es el Galicia.

Tal como puede verse en la web del banco, se promocionan diferentes opciones para ahorrar concentradas principalmente en tres puntos específicos de la Costa: Mar del Plata, Pinamar y Cariló.

En estos tres destinos, se ofrecen los siguientes beneficios: 15% de ahorro en restaurantes y heladerías, 20% de descuento en postres Balcarce los jueves, rebajas del 25% en desayunos y un 10% menos en diferentes balnearios.

Por otra parte, los clientes Éminent pueden disfrutar de otras ventajas, tales como beneficios exclusivos en determinados paradores y un descuento en gastronomía más fuerte que el resto de la cartera (del 25%).

También el Provincia “muda” sus promociones a la playa en la temporada 2014.

El banco brinda, en toda la Costa Atlántica, un 50% de ahorro en cines pagando con débito, un30% de descuento en restaurantes y fast food con crédito y rebajas de hasta un 30% en supermercados.


Además, la entidad otorga beneficios en los consumos realizados en distintos balnearios de Mar del Plata, Pinamar y otros destinos de playa tales como el Saint Michel, Bahía Bonita y La Reina.

Por otra parte, el banco cuenta con un sistema de cupones a través del cual “premia” los consumos que los clientes realizan con sus plásticos. De esa forma, se pueden obtener artículos de playa y un voucher para Havanna.


Otro de los que ya lanzó acciones pensando en las vacaciones de sus clientes es el Comafi.

El banco cuenta con un sistema de puntos que permite acceder a distintos beneficios para aprovechar en la playa.

En tanto, el ICBC es otro de los que se suma a la pelea por salir un poco del shopping y “mover” sus beneficios a la playa.

En ese contexto, otorga una serie de facilidades tales como la posibilidad de abonar los pasajes de avión hasta en 18 cuotas y una serie de promociones en hoteles y agencias de viajes.

Las rebajas alcanzan hasta un 15% y se brindan hasta 6 cuotas y no son sólo en la Costa, sino que también aplican para diferentes provincias de la Argentina, como por ejemplo San Luis.

Con todas estas opciones a disposición, los argentinos que están a punto de viajar se preparan para empezar el 2014 con las que fueron sus grandes aliadas a la hora de comprar durante todo el año: las tarjetas bancarias.

De esta manera, los bancos trasladan la “guerra de descuentos” a la playa.

IProfesional

“Debuta hoy el nuevo acuerdo de precios para controlar la inflación en las góndolas”

Con la mira puesta en contener la inflación, el Gobierno lanzó una canasta de precios “acordados” con supermercados y proveedores. El secretario de Comercio, Augusto Costa, detalló que en una primera etapa, el nuevo acuerdo se implementará en la ciudad de Buenos Aires y el GBA y que luego se irá ampliando al interior del país.

En un acto realizado en la Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el secretario de Comercio explicaron los alcances del nuevo acuerdo. “La definición de precios que pensamos abarca la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires y luego se irá ampliando, y en enero incorporaremos las sucursales del interior del país de las empresas con las que hemos ido acordando”, dijo Costa, quien también anunció que planea que la canasta de productos acordados llegue a “los grandes centros turísticos” del país.

En este sentido, el funcionario admitió que “un cuarto de los precios acordados se reconocieron aumentos por situaciones específicas, como problemas importantes de abastecimiento”. Por ejemplo, el aceite aumentó un 30%. A su vez, planteó que los productos y los precios del acuerdo “tienen que grabarse en la cabeza de los consumidores” porque “si cada uno lo incorpora, va a poder poner un límite a los formadores de precios“, por lo cual, garantizó que estarán “muy bien señalados” en las góndolas.

Costa señaló además que la canasta “tiene 194 precios, de 100 tipos de productos diferentes”. Y que contempla “distintas alternativas para distintos consumidores”, tanto en la cantidad de productos como marcas. El acuerdo abarca, en un principio, a 10 cadenas de supermercados y 75 empresas proveedoras y para conocer detalles de los productos el Gobierno lanzó la página web www.precioscuidados.com.

El Gobierno inauguró un sitio de Internet con datos sobre el nuevo acuerdo de precios alcanzado con supermercados, empresas alimenticias y productoras de artículos de limpieza, sobre 100 tipos de productos.

En la página principal del portal se informa: “Compromiso asumido por el Gobierno Nacional, los supermercados, los distribuidores y sus principales proveedores para una administración de precios flexibles durante todo 2014. Los precios de referencia de los productos de la canasta se basan en el análisis de las cadenas de valor, con el objetivo de asegurar condiciones de competitividad en la economía, cuidar el bolsillo de los argentinos, y que cada consumidor ejerza su derecho de elegir informado”.

En el sitio se identifican con foto, características y fabricante los artículos que ingresaron en el acuerdo de precios. Éstos se dividen en las siguientes categorías: almacén, bebidas, carnes y procesados, lácteos, limpieza, panificados, perfumería, verdulería y librería.

En el portal, se difunde también el número telefónico gratuito (0800-666-1518) para “información y reportes”.

Clarín/La Nación/ IProfesional


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Emiliano Schwartz

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