Archivo para 30 diciembre 2013

“Comercios de cercanía: la nueva estrategia de los hipermercados”

Formatos pequeños. Carrefour inauguró en los últimos tres años un total de 321 Carrefour Express (arriba). Walmart, por su parte, ya tiene 25 Changomas (medio) y supermercados Día% (abajo) ya tiene más de 150 locales de cercanía.

Como nunca antes, las principales cadenas de supermercados pasaron a la ofensiva con el objetivo de disputarles el liderazgo a los autoservicios chinos. Carrefour, Walmart y Día% expanden a paso veloz sus redes de locales de cercanía, reforzando su presencia en los barrios, sobre todo en la Capital y el GBA. La lógica del formato –una especie de retorno a la idea del viejo almacén– responde a un nuevo tipo de consumo, conocido en la jerga como la triple C: compras chicas, controladas y más cercanas.

En 2013, las grandes cadenas en conjunto (Carrefour, Walmart, Disco, Jumbo, Vea, Día%, Coto y La Anónima, entre otras), inauguraron 172 bocas de venta. Pero de ese total, el 85% corresponde al formato más chico (de hasta 500 metros cuadrados), según indica un relevamiento de la consultora especializada en consumo CCR. El mismo estudio agrega que en la actualidad, el canal de cercanía representa el 8,3% de la facturación total de las ventas de artículos de consumo masivo, un segmento que incluye alimentos, bebidas, limpieza y tocador.

José Amodei, analista de CCR, dice que en el pasado lejano, las compras diarias se concentraban en el almacén de barrio. “Después de la crisis de 2001, el dominio pasó al autoservicio chino (oriental), y hoy son las grandes cadenas las que protagonizan el canal de cercanía”, resume el especialista. Amodei interpreta que “esto cambia las reglas de juego a las grandes compañías proveedoras, porque tienen que negociar con oficinas clave de compra en lugar de un mundo mucho más atomizado”.

El dato más relevante es que en 2013, el 45% de las ventas minoristas de las grandes cadenas (medido en unidades) se concretan en los locales de cercanía. Sin embargo, sólo logran capturar el 8,3% de su facturación. Mayor volumen de productos de precios más baratos, lo que no debería sorprender, porque los hipermercados concentran casi toda la oferta de electrodomésticos, muebles, bicicletas y hasta repuestos de autos, entre otros bienes de considerable valor.

Más allá de esto, los entendidos advierten que las compras mensuales grandes y planificadas se estancaron, sobre todo este año. Federico Filipponi, analista de Kantar WorldPannel, señala que el consumidor argentino promedio (por hogar) realiza 13 viajes mensuales para la compra de productos masivos. “De ese total, una sola mensual y considerada grande y planificada. Las restantes son chicas o intermedias”. Cada una de ellas representa un gasto promedio de $86.

Autoservicios orientales Los principales beneficiarios, al menos por ahora, de esas pequeñas pero constantes compras chicas fueron los autoservicios chinos y los almacenes. En el mercado estiman que existen en el país unos 8.200 negocios de estas características, sin contar con la gran cantidad de aperturas de Carrefour Express, supermercados Día%, Changomas y Mini Coto, los formatos de cercanía de las cadenas.

En este sentido, Carrefour fue el gran protagonista de este año. En octubre pasado, la cadena francesa celebró las 300 aperturas de locales de cercanía. “La primera fue inaugurada a fines de 2008 y actualmente tenemos un total de 321 bocas Express”, explicó a iEco Carlos Velasco, director de Comunicaciones de una compañía, que tiene previsto invertir el año próximo alrededor de $1.000 millones, destinados a la apertura de nuevos locales y a la remodelación integral de sus hipermercados.

Según CCR, el formato de cercanía de las grandes cadenas despegó en forma notable en los últimos tres años. En 2011, representaban el 59% de las 229 aperturas. Un año después, totalizaban el 78% de las 296 nuevas tiendas, y este año, de los 172 locales nuevos, el 85% tenía menos de 500 metros cuadrados. En resumen, el 73% de los súper inaugurados tienen las características del típico almacén de barrio: oferta acotada a las necesidades diarias y una atención casi personalizada.

Reconversión La venta de artículos de consumo masivo está inmersa en un fuerte proceso de reconversión, que afecta a casi todos los protagonistas del mercado. El gran interrogante para las grandes cadenas es cómo afectará a sus hipermercados el avance de las bocas más chicas. ¿Existe el riesgo de canibalizar las ventas de sus supermercados insignia? Velasco, de Carrefour, asegura que no. “Son modelos complementarios, no compiten entre sí. Uno apunta a la compra diaria y al refuerzo del gasto mensual que se realiza en el hipermercado”, sostuvo.

Walmart no es ajena a la movida. Para eso, encaró su estrategia dividiendo sus minitiendas en tres formatos: supermercados (de 600 a 900 metros cuadrados); el Changomas Express (de hasta 250 metros cuadrados); y Mi Changomas (de 700 a 1.000 metros cuadrados). Entre los tres, la cadena estadounidense contabiliza un total de 25 bocas de cercanía. “Es un canal que nos permite tener presencia en los grandes centros urbanos y es una buena opción para los que quieren cubrir sus necesidades diarias, y que no desean trasladarse lejos ni perder mucho tiempo”, se limitaron a decir en esa compañía.

Supermercados Día%, por otra parte, apuntala esa misma estrategia bajo la modalidad de las franquicias. De ese modo, en los últimos tres años incorporó un total de 233 nuevas tiendas (entre propias y franquiciadas) a su red, lo que le permitió ganar terreno frente a los autoservicios chinos y las cadenas rivales. En la empresa aseguran que la mayoría son locales propios. “En 2014, mantendremos la misma línea”, aseguran.

Cerca y chico, es la consigna

El auge de los nuevos formatos de cercanía en las cadenas expresa una de las mayores innovaciones de los últimos años en el retail de alimentos. Está cambiando la lógica del mercado, y también los hábitos de los consumidores. Y esto se debe a una confluencia de múltiples factores. En los grandes centros urbanos, aquí y en el mundo, se vive hoy en día una “vida flash”. La impronta tecnológica es la que está redefiniendo la cultura. Y si algo es la tecnología, eso es velocidad y supraestimulación. Su carácter la trasciende e impregna buena parte de la forma actual de ser y vivir. Al momento de comprar, sobre todo productos de primera necesidad, el deseo a nivel global pasa crecientemente por la practicidad y la simplicidad. Queremos hacerlo rápido y fácil para ir a hacer otra cosa. Eso implica, por definición, dos cuestiones básicas: cerca y chico. Sucede en Buenos Aires, pero también en París o Nueva York.

El proceso inflacionario se reinstaló fuertemente en la agenda de los argentinos desde el segundo trimestre de 2012. El bache de tres meses en el cierre de los acuerdos salariales con respecto a los años previos, hizo que la gente se quedara por un tiempo prolongado con los “sueldos viejos” y los “precios nuevos”, sintiendo en la góndola la pérdida real de poder adquisitivo. Los consumidores readecuaron sus estrategias de compra, todo con el objetivo de no perder la calidad de consumo recuperada años atrás. La gente busca preservar su estilo de vida y para eso necesita hacer rendir el dinero. Los formatos de cercanía resultaron una opción sumamente válida para cubrir esta necesidad local. Menos tamaño y menos surtido implica menos tentación y dosificación de los gastos al erogar menos dinero en cada ocasión de compra.

La evolución del consumo 3C

Hay un cambio de tendencia muy claro. Las compras mensuales pierden terreno y la gente prefiere comprar cerca de su casa”. De este modo, un alto ejecutivo de una de las grandes cadenas resumió las razones de la notable expansión del formato de cercanía. La gran mayoría de los analistas en consumo masivo y directivos supermercadistas coinciden con esas observaciones. Y añaden, además, que se trata de una tendencia mundial. “No se trata de una moda. Las compras diarias, cercanas y controladas llegaron para quedarse”, graficó a iEco José Amodei, experto de la consultora especializada CCR.

“Las compras chicas –indica un estudio elaborado por la consultora Kantar WorldPannel– representan 8 de cada 10 viajes (al supermercado) y se solucionan con menos de $100, se realizan cada cuatro días y el 72% corresponden al canal de cercanía”. El dato es ilustrativo de cómo cambiaron los hábitos de compras de los argentinos, impulsados por el actual contexto económico, donde la alta inflación es el factor preponderante.

Con la llegada al país de las grandes cadenas, como Carrefour, Jumbo (del grupo chileno Cencosud) y Walmart, las compras mensuales de abastecimiento predominaron en las décadas del 80 y 90. Los hipermercados, de este modo, se constituyeron como referencia en el mercado de artículos de consumo masivo. En los últimos años, sobre todo con la aceleración de los precios, surgió un nuevo tipo de consumidor: “Al shopper actual podríamos denominarlo shopper 3C, porque sus compras suelen ser chicas, controladas y cercanas”; concluye Federico Filipponi, Expert Solutions Manager de Kantar.

El relevamiento de esta consultora subraya que apenas el 8% del total de las compras de los argentinos son denominadas de abastecimiento, es decir, de gran volumen y para todo el mes. Hay otro 16% consideradas de reposición, tal como se denomina al gasto intermedio. Sin embargo, para Kantar las compras grandes e intermedias cada vez se realizan más en los llamados locales de cercanía.

El gran perjudicado por el surgimiento de las minitiendas de las grandes cadenas (Carrefour Express, Changomas y Día%, entre otras) es el almacén. “Pierde hogares en todo el país y su rol se ve amenazado por autoservicios y supermercados”, indica Kantar. De 2012 a este año, puntualiza la consultora, los almacenes pasaron de canalizar el 12% del total de las ventas de artículos masivos al 10%.

¿Por qué se acelera el cambio de tendencia? Para Filipponi, de Kantar, esto se debe a la aceleración de la suba de precios, la incertidumbre económica y sobre todo en el empleo. “Hasta 2012, la sensación de seguridad era muy fuerte, pero ese escenario se modificó. En este último año, las compras grandes y planificadas para todo el mes se estancaron”, sentenció el experto.

“El proceso inflacionario se reinstaló fuertemente en la agenda de los argentinos desde el segundo trimestre de 2012. Y los consumidores adecuaron sus estrategias de compra, todo con el objetivo de no perder la calidad de consumo recuperada años atrás”, coincide Guillermo Oliveto, director de la consultora W.

Las compras diarias, por otro lado, son de menor importe que las mensuales. Así las cosas, para las grandes cadenas, como por ejemplo Carrefour, la facturación en sus tiendas Express les representa un poco más del 8% de su facturación total. Y esto a pesar de que en los últimos tres años, la cadena francesa sumó 321 locales de cercanía. La cifra es muy inferior al volumen de ventas medido en unidades: a nivel nacional, el 45% de las ventas totales de las grandes cadenas se realizaron en sus minitiendas, indica el estudio de CCR.

El dato no merece demasiadas explicaciones: los hipermercados concentran casi toda la oferta de bienes durables (electrodomésticos, electrónica, informática, muebles, repuestos para autos, luminarias, entre otras cosas), cuyos precios elevan considerablemente el ticket promedio.

De todos modos, el volumen de compras en locales de cercanía (siempre medido en unidades) es mucho más acentuado en la Capital y GBA (63% en las minitiendas; 26%, en supermercados; y un 11% en los hipermercados) que en el interior del país, donde apenas el 32% de las ventas se canalizan en los negocios más chicos.

IECO

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¿Qué esperar para 2014?

economia argentina en 2014

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Y aunque la afirmación tiene dudosa base científica, parece que se verificará durante 2014. “El año que viene, la economía argentina vivirá un descenso del consumo en casi todas las escalas y uno de los sectores en los que esta dinámica se sentirá con fuerza, por su característica de ser más sensible ante los vaivenes del mercado, es el de las pymes”, sostiene Dante Sica, director de la consultora Abeceb.com.
Según las fuentes consultadas, la ecuación del panorama macroeconómico, aplicado a las pymes, es sencillo: 1) se esperan menos aumentos salariales, con una inflación creciente, que resentirá el consumo y puede llevar a una baja de ventas. 2) Aunque menos que otros años, habrá que aumentar los sueldos y eso volverá a impactar en la estructura de costos y en la rentabilidad. 3) No habrá mucho margen para aumentar precios porque baja el consumo. 4) A las pymes exportadoras el ritmo de la devaluación no les alcanza para paliar la inflación. 5) No hay mucho acceso al crédito y la inversión en este contexto está complicada.
Este escenario, en el que coinciden la mayoría de los economistas consultados, se aplica a la economía en general pero, fundamentalmente, a las pymes por motivos más relacionados con la anatomía que con la economía: tienen poca espalda para aguantar un mal año y más cintura para moverse en el corto plazo, a diferencia de las grandes, que planifican su año en el último trimestre del ejercicio anterior, y lo hacen a más largo plazo y que no pueden detener sus planes de inversión. Pese a eso, cualquier escenario de incertidumbre también plantea una oportunidad. Es cuestión de leer bien las distintas variables de la economía.

Consumo cuidado
El consumo está atado a la inflación y al empleo. ¿Cuánto crecerán los salarios? ¿Y los precios?
Según Vicente Donato, director de la Fundación Observatorio Pyme, estas variables van a tener una baja performance: “El empleo viene planchado. No hubosuba de empleo en las pymes industriales y un poco más en servicios. Por otro lado, el Gobierno va a intentar controlar la inflación y no todos los trabajadores van a lograr aumentos en la misma condición. Eso impactaría negativamente en el consumo. Hay vocación para comprar, pero sólo algunos bienes; se compra menos por las alzas en los precios”, explica. “La inflación complica a las pymes y no veo un plan estructurado para resolverla”, agrega.
“Este año, se vio un freno en el consumo, que terminará con un crecimiento de 3,2% frente a 2012, por debajo de la media de los últimos años”, observa Sica, y proyecta que para 2014 la expansión sea apenas de 1,8% por los posibles ajustes en las tarifas de los servicios públicos. “Esas subas competirán por la porción del salario que hoy se destina a las compras, situación que representa un desafío para las pymes, que pondrán a prueba su capacidad de adaptación”, opina.
Guillermo Oliveto, de la consultora W, opina que el consumo se va a mantener. “Va a ser, en la hipótesis optimista, similar a 2013, volúmenes que estén cerca del 1,5% de crecimiento con una inflación similar a la de este año y una conducta de los consumidores cautelosa, quienes buscan optimizar su poder adquisitivo sin cambiar los patrones de consumo. Estamos en una sintonía fina a nivel consumidor”, afirma.
Destaca que el consumo, en los últimos años, está amesetado. “Volumen de venta hay. El problema es la rentabilidad”, dice. Y agrega: “La variable que más hay que mirar es el empleo, más que la inflación. Me preocupa que pueda haber destrucción de empleo y eso podría bajar el consumo. La inflación va a seguir impactando en la rentabilidad”.
Sin embargo, no todos coinciden. El economista Pablo Tigani, de la consultora Hacer, asegura: “El consumo se va a mantener. El Gobierno tuvo una expansión monetaria menor a la de otros años. El año que viene puede haber más expansión por miedo a que el consumo se retrase”. Sostiene que esta apuesta para dinamizar el consumo puede hacerse a través de la ampliación de los créditos, lo que tiene menos impacto inflacionario. Para Tigani, esa expansión será clave a la hora de analizar la inversión que deben hacer las pymes

Cuestión de margen
“El consumo estimula la inversión. En el kirchnerismo, la inversión fue del 24,7%. En los ’90 fue del 23%”, sostiene Tigani. Y agrega: “Con una inflación como la nuestra, Corea creció durante 20 años”. Al respecto, recomienda a las pymes: “Visiten el Banco Provincia, el Banco Nación y el Bice, que tienen créditos ventajosos”, sugiere.
Donato también sugiere esos préstamos, que no son exclusivos de los bancos oficiales: “Depende del nivel que se maneje, conviene tomar los créditos destinados al equipamiento y la inversión productiva”. Esas líneas tienen tasas de interés promedio del 15%, 10 puntos menos que la inflación que arrojan las consultoras privadas. Es decir, en términos reales, tienen tasas negativas. El problema que todos reconocen es que los requisitos para acceder a esos créditos son enormes y pocas pymes pueden cumplimentarlos.
Conjuntamente, el tipo de cambio sigue siendo favorable para invertir en maquinaria o insumos importados, aunque no se sabe hasta cuándo durará ese beneficio. Tampoco se conoce cómo evolucionarán los mecanismos de control de importaciones tras la salida del exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Si bien los especialistas coinciden en que sigue siendo posible y deseable invertir en bienes de capital, frente a otras inversiones, recomiendan esperar: “Es complicado hacer una reestructuración de la empresa para apuntar a nuevos mercados. Porque no sabemos los reajustes que puede haber de los precios relativos durante 2014. Es válido invertir para mejorar los activos e incrementar la productividad, pero es un año complicado para tomar decisiones”, opina Donato.
“El ajuste es más fuerte en las empresas más chicas porque tienen menos acceso al crédito. En 2012, por ejemplo, en las pymes, la inversión agregada en bienes durables cayó un 11%. Hoy, 6 de cada 10 pequeñas o medianas empresas no accede a las líneas de crédito, número que crece a 8 de cada 10 en las industriales”, detalla Marcos Cohen Arazi, economista de Ieral.
En este paneo, aparece un dato alentador. Según la fundación Observatorio Pyme, el 43% de los empresarios pyme cree que es buen momento para invertir y el 29% está dispuesto a hacerlo en el próximo trimestre: el número representa un repunte frente al 21% que decía que realizaría inversiones a fines de 2012.

¿En caída libre?
Según la mayoría de los especialistas, la caída en la competitividad seguirá siendo, pese a la aceleración de la devaluación, un factor para entender 2014, en especial para las pymes que dependen de las exportaciones. “Las ventas externas mostraron un comportamiento peor al esperado al cierre de este año, en parte, producto del escaso dinamismo del mercado brasilero”, asegura Sica. “Las ventas externas del sector industrial se vieron afectadas por la apreciación cambiaria”, agrega.
Esta situación, dice, es peor para las pymes. “Los problemas de competitividad por el atraso cambiario y la suba de los costos salariales van a seguir y va a presionar sobre la rentabilidad. Además, van a continuar otros temas, como el escaso acceso al crédito o las dificultades para insertarse en los mercados externos”.
Tigani reconoce los problemas del atraso cambiario, aunque remarca que se hicieron correcciones. “Una devaluación no es lo único que da competitividad a la economía. Hay que estar atentos a los posibles beneficios que el Gobierno pueda dar para estimular las economías regionales”, sugiere.
Donato resume: “2014 lamentablemente va a ser un año difícil. Aunque hay un intento de corrección de rumbo por los cambios de Gabinete, lo cual es una buena noticia por la gobernabilidad, llegamos tarde. No estoy seguro de los resultados, al menos en el corto plazo”.

El Cronista

“Una Argentina, dos realidades: récords en 0Km y turismo conviven con los saqueos y conflictos sociales”

La “Argentina K”, diciembre de 2013. Un país que se puede resumir en algunas pocas postales:

• Las concesionarias no dan abasto ante la demanda por autos 0km, mientras festejan su año récord con casi un millón de unidades vendidas.

• En las agencias de viaje se forman largas filas de gente ansiosa por confirmar su reserva de pasajes aéreos y hotel, en una temporada histórica en la que más de siete millones de argentinos vacacionarán en el exterior.

• Las cadenas de electrodomésticos siguen despachando smartphones como pan caliente -se venden cuatro por cada celular tradicional- en un mercado que ya tiene más de 58 millones de líneas de telefonía móvil.

• …y casi 2.000 comercios saqueados en violentos incidentes, que dejan el trágico saldo de 11 muertos en las calles y casi $600 millones de pérdidas materiales.

“¿Cómo se ha llegado a esto?”, es la pregunta que más se escucha por estos días en los debates televisivos, en las notas de análisis, en los discursos políticos y en los foros de Internet.

Y las respuestas, claro, están teñidas por posturas políticas: para algunos está la presencia evidente de una mano conspirativa, mientras que para otros no caben dudas que el detonante de los problemas es la inflación.

Según de qué lado del campo ideológico se ubique quien polemiza, habrá todo un arsenal de argumentos para plantear.

Del lado oficialista, se insistirá con la diferencia entre estos saqueos de hoy y los que conmovieron al país en los traumáticos días de 2001.

Por eso es que la frase más repetida en los medios de comunicación afines al Gobierno ha sido“esto no es por hambre”.

Así es que el ministro de Justicia, Julio Alak, sacó a relucir la estadística oficial de desempleocomo una “prueba” irrefutable de que en la Argentina de la década ganada no puede hablarsede estallidos sociales.

Como siempre, quien expresó con más claridad el pensamiento K fue Luis D’Elía, quien, sin filtro alguno, escribió en Twitter esta expresiva frase: “Los muertos del 19/20 de diciembre luchaban contra el neoliberalismo, los muertos de estos días fueron a robar en complicidad con la Policía”.

Del otro lado del mostrador, los opositores acérrimos al kirchnerismo ofrecían también sus “pruebas” concluyentes: los saqueos son el resultado de la inflación y, además, de la degradación moral que vive un pueblo gobernado por funcionarios corruptos.

No explicaron, claro, por qué con estos mismos niveles de suba de precios Cristina Kirchner fue reelecta con un 54% de los votos en un clima de paz social, ni por qué la opinión pública decidió ignorar, en plena campaña electoral, el escándalo de corrupción de Shocklender-Madres de Plaza de Mayo, ampliamente difundido en los medios.

Con smartphone y un futuro incierto
¿Cuál es, entonces, la Argentina real? ¿La que consume como nunca, y donde los marginales eligen llevarse LCD porque ya tienen sus necesidades básicas satisfechas? ¿Son estos los“saqueos de la abundancia”?

¿O es la que mantiene un 26,9% de población bajo la línea de pobreza y un 5,8% en situación de indigencia, según las cifras del revelamiento social de la Universidad Católica?

La explicación
, como se ve, no es tan sencilla ni admite una única respuesta. Y a veces es tan paradójica que la propia Cristina Kirchner admite su confusión.

“La paradoja es que los que aún no han podido ser incluidos, los que tendrían derecho a ser críticos, porque no han podido todavía acceder al empleo formal, son los que más apoyan este modelo”, afirmaba la Presidenta hace tres años, cuando se producían las ocupaciones de los terrenos en el parque Indoamericano.

Su explicación en aquel momento era que la población más pobre “es la que mejor entiende que este es un modelo de largo aliento”.

Pero luego llegaron los accidentes de trenes, las inundaciones, el colapso del sistema eléctrico.

Y, con el pasaje de la “reactinflación” a la “estanflación”, ya hace dos años que el salario no crecen términos reales.

Y el tercio de la población que sigue trabajando en el sector informal no cuenta con elmecanismo protectivo de las paritarias, de manera que es el primero en sufrir la pérdida de ingresos en tiempos inflacionarios.

Es en esos momentos cuando se tornan insuficientes las señales de prosperidad de lossectores marginales que Cristina suele destacar en sus discursos, como el hecho de que en la villa 31 se construya en altura o que haya muchas antenas de DirecTV en asentamientos irregulares.

Esa insuficiencia es reconocida, por lo bajo, en el propio kirchnerismo, tal como lo dejó en claro el influyente Horacio Verbitsky, al advertir que las tensiones pueden resurgir “en cuanto una merma en el crecimiento económico y la generación de empleo exacerba ánimos y requerimientos”.

En el fondo, lo que tácitamente se está admitiendo es la persistencia de la pobreza estructural, aderezada con el condimento de una cultura consumista.

Como afirma el economista Federico Muñoz: “La clase baja fue empujada a un frenesí consumista en bienes de rápida obsolescencia; cuando llegue el ocaso de la bonanza, muchos hogares humildes se percatarán que la fase de auge les dejó un smartphone, una moto y -con suerte- un auto, pero poco y nada que les asegure un mejor pasar futuro”.

Otros plantearon el mismo fenómeno de la pobreza consumista con más ironía, como Jorge Asís, quien señala: “Los indicadores imaginarios que aluden al descenso de la pobreza sucumben cuando aparece la impunidad para cargarse un supermercado. El excluido marginal de hoy está peor que el de 2001. Se encuentra culturalmente excitado por el relato de la ‘inclusión social'”.

¿Falta o sobra “modelo”?
Queda pendiente un debate de fondo luego de los trágicos sucesos de fin de año.

Consiste en determinar si el nivel de consumo actual es insuficiente, y entonces es necesario que el Gobierno lo estimule para generar un crecimiento económico que se “derrame” hasta los pobres. O si, por el contrario, el boom consumista es impulsado artificialmente y, de esa manera, termina siendo un causante de la pobreza.

La postura del Gobierno parece clara: cuanto más se gaste, mejor. En la campaña electoral, el diputado -y ex viceministro de Economía- Roberto Feletti, lo definía con una claridad que exime de comentarios: “El Gobierno, entre apuntalar el consumo o priorizar el ahorro, se decidió por lo primero. Por eso, optó por restringir los dólares. Dijimos: ‘vuelquen el ahorro a pesos o a consumir'”.

En consecuencia, un argumento central en la campaña proselitista consistió en cómo elGobierno había revitalizado la economía por la vía de inyectar $4.500 millones en los bolsillos de los argentinos de clase media.

Curiosamente, la actitud kirchnerista parece convalidar la “teoría del derrame” popularizada en los años ’90, que proponía una mejora de la economía que apuntalase la situación de lossectores altos, para que éstos luego fueran derramando su mejora del ingreso hacia el resto.

Con tarifas subsidiadas, dólar barato para viajar o comprar autos, el alivio en el impuesto a las Ganancias, la clase media generaría un shock de consumo que se haría notar en toda la actividad económica.

Tesis rara para estos días en los que el Papa Francisco -“argentino y peronista”, según el afiche de Guillermo Moreno- cuestiona en un documento la teoría del derrame y critica la exacerbación consumista como forma de paliar los problemas sociales.

El lado oscuro del boom
Lo cierto es que en la Argentina hay motivos para afirmar que el boom consumista no sólo no alivia la pobreza sino que la consolida. Los datos que aportan los analistas son bien ilustrativos:

• El subsidio al gas por cañería sólo llega al segmento de clase media y alta de Capital y las grandes ciudades. Un 70% de los hogares del interior no tiene acceso a la red de gas y debe pagar el precio de mercado por la garrafa.

“Mientras la mayoría de los hogares pobres sufre severas carencias de infraestructura básica -por ejemplo cloacas- se derrochan enormes cantidades de recursos fiscales en subsidiar un consumo al que la gran mayoría de los pobres no puede acceder”, afirma un documento de la Universidad Católica.

• Del monto que el Estado destina a subsidiar al sistema eléctrico, el 42% va al quinto estrato más rico de la población, mientras que el quinto más pobre apenas recibe 6,4%, según una estimación de Jorge Gaggero, economista del Plan Fénix.

• Sólo el monto de gasto público destinado al subsidio del gas para la clase media y altarepresenta nada menos que el doble de lo destinado a la Asignación Universal por Hijo, la gran credencial kirchnerista de la asistencia a la población marginada.

• El boom automotor se sintió, sobre todo, en los autos de alta gama que, gracias al abaratamiento generado por el atraso cambiario, aumentaron sus ventas un impactante 44%.

En contraste con el punto anterior, el atraso cambiario provocó en cinco años una caída promedio del 50% en los márgenes de ganancia de los productos que exportan las economías regionales, según una investigación de la Fundación Mediterránea.

• La mejora en el empleo que exhibe el Gobierno se está logrando sobre la base de más puestos de trabajo en el Estado. Según un informe de la consultora Economía & Regiones, en las provincias se pasó de una tasa de 36 empleados públicos cada 1.000 habitantes a una de 47.

• Para peor, los puestos estatales casi no están accesibles para la población más pobre. Una investigación del recientemente fallecido economista Ernesto Kritz demostró que en la administración pública el acceso a estas posiciones alcanza casi exclusivamente a familias de clase media.

• El presupuesto de los tres programas nacionales para obras hídricas destinadas a evitar inundaciones equivale apenas al 10% del dinero destinado a Aerolíneas Argentinas, según estima la Fundación Idesa.

¿Y dónde está el Estado?
En definitiva, puede observarse cómo cada dato de consumo en auge tiene la contracara de un financiamiento a cargo, justamente, de los sectores más desprotegidos de la sociedad.

Pero el dato que más destacan los analistas es que a esta situación se llegó con un récord de presión impositiva -algunos economistas la calculan en torno del 42% del PBI- y con un gasto público creciente.

“Lo que hemos vivido en estos días es la consecuencia del saqueo del Estado que hizo la política mediante la inflación”, grafica Sergio Berensztein, director de la consultora Poliarquía, para quien el rasgo más destacable que deja esta crisis social es la ausencia de dicho Estado.

“El incumplimiento del pago de un sueldo razonable a los empleados públicos y la mentira de generar puestos de trabajo que no son sustentables terminan generando este tipo de comportamientos”, señala.

Mientras tanto, siguen subiendo las cifras del boom, las del gasto público y de las pérdidas humanas y materiales causadas por los saqueos. Como en un país que se da el “lujo de la miseria”.

IProfesional

“Juntarse a comer para ver el Mundial costará el doble que en Sudáfrica”

Para la inmensa mayoría de los argentinos que no podrán viajar a Brasil, juntarse a comer y ver los partidos de la selección con amigos en casa les costará más del doble que durante el Mundial de Sudáfrica 2010.

De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Tomadato, el índice de precios del mundial (IPM) registró una variación de 111% entre junio de 2010 y octubre de este año, y lo peor en materia de aumentos de precios podría estar por llegar en los seis meses que restan para el partido inaugural de la Copa del Mundo, que se jugará en junio en San Pablo.

El IPM, que acaba de presentar Tomadato, se elabora tomando en cuenta una canasta de 19 productos de consumo tradicional en este tipo de reuniones: desde una pizza de muzzarella hasta los ingredientes para una picada, pasando por cerveza, aperitivos, golosinas o la carne para un asado. “La idea de esta medición es analizar la evolución de los precios de la misma canasta de productos desde el Mundial de Corea-Japón, en 2002, y continuar difundiendo los valores mensualmente hasta que finalice Brasil 2014”, explicó Emiliano Schwartz, responsable de Marketing de Tomadato.

De acuerdo con este particular indicador, la canasta de alimentos y bebidas que en Japón 2002 costaba 67,2 pesos, en Alemania 2006 trepó a $ 96,5 (con una suba inter-Mundial del orden de 43,5%) y cuatro años después, para la época de Sudáfrica 2010, llegó a 208 pesos (un incremento de 115,5% frente a 2006). A octubre de este año, el índice se ubicaba en 438,8 pesos (es decir, un 111% por encima de junio de 2010), con una peligrosa tendencia a la aceleración.

Por rubros, los comestibles no perecederos fueron los que lideraron los aumentos, con una suba de junio de 2010 a la fecha de 145,1 por ciento. En la otra punta se ubicaron las bebidas, que tuvieron un incremento promedio de 80,2 por ciento, mientras que los alimentos frescos aumentaron un 108,4 por ciento.

En Tomadato además cruzaron la evolución de la canasta del Mundial con el promedio del salario privado para determinar los cambios en el poder adquisitivo de los argentinos. En junio de 2002, con el salario privado promedio se podían comprar catorce canastas del Mundial. Cuatro años después se pasó a 18 canastas y en junio de 2010 se alcanzaron las 20 canastas, pero la suba se detuvo en este Mundial y a octubre de este año la capacidad de compra de los sueldos se mantuvo sin cambios.

“En los últimos cuatros años se nota un crecimiento muy fuerte de los salarios, pero que termina siendo absorbido por los aumentos de precios, lo que se tradujo en un freno en la recuperación del poder adquisitivo de los asalariados. Estamos entrando en una espiralización entre los precios y los salarios”, advirtió Schwartz.

El IPM también es una buena muestra para evaluar el retraso cambiario que sufrió el peso en la última década. En la Copa del Mundo organizada por Corea y Japón, el dólar cotizaba a 3,62 pesos, con lo cual la canasta de alimentos y bebidas del Mundial se ubicaba en los 18,5 dólares. Para junio de 2006, la divisa norteamericana había sufrido una importante baja (3,08%), lo que llevó a la canasta a casi duplicar su valor en dólares, pasando a US$ 31,3.

La tendencia al encarecimiento en dólares de los alimentos argentinos se profundizó para Sudáfrica 2010, cuando los alimentos de consumo mundialista llegaron a los 53 dólares, mientras que en la última medición, de octubre de este año, se batió un nuevo récord, cuando la canasta pasó a cotizar por encima de los 75 dólares, tomando en cuenta un valor promedio de la moneda norteamericana para todo el mes de 5,83 pesos.

Junto con la aceleración de los precios, el otro punto que se puede pronosticar es que el Mundial tendrá un efecto positivo en las expectativas de los consumidores. “En los últimos tres mundiales se observaron una mejora en los índices de confianza de los consumidores y un repunte en las expectativas de compra. Se trata de un fenómeno que se repite en muchos países, pero que se profundiza en el caso de los argentinos”, explican en Tomadato.

La Nación

“Picadita entre amigos: juntarse para ver a la Selección costará el doble que en el Mundial de 2010”

No todos los argentinos tendrán el privilegio de poder ir a la cancha a ver los partidos que jugará la Argentina en tierra brasileña.

Es que ahora los viajes se han encarecido y hay que afrontar un 35% de recargo -en lugar de un 20% como era hasta hace una semana- a la hora de comprar pasajes de avión o reservar alojamiento fuera del país. Y esto también vale para los gastos cancelados con tarjeta en el exterior.

Así las cosas, muchos tendrán que conformarse con alentar a la Selección nacional junto a su familia, pareja o amigos frente al televisor de su casa, en la de un vecino, en el trabajo, en un bar, en alguna estación de servicio o en restaurante disfrutando, al menos, de una buena cena o picada mientras “hinchan” por la celeste y blanca.

Y si bien este viernes los argentinos “festejaron” por los resultados del sorteo de los equipos que enfrentarán a la Argentina en el“grupo F”, es decir Bosnia Herzegovina, Irán y Nigeria, en unos pocos meses tal vez la sonrisa se les desdibuje cuando tengan que pagar la cuenta.

Sucede que, tal como consigna un informe de la consultora especializada en consumo Tomadato, determinadas categorías tales como comestibles no perecederos, frescos y bebidas costarán más del doble de lo que valían en el campeonato anterior. Así, sea que compren directamente en el súper hagan un pedido o vayan a algún lado a ver los partidos, el aumento se reflejará de una manera u otra en el bolsillo.

El estudio, que lleva el nombre de “Índice de precios del Mundial” (IPM), muestra -de forma desagregada por rubros- cómo se han encarecido ciertos productos que se adquieren en los supermercados en relación con el último Mundial.

En este sentido, se destacan los mayores incrementos en las siguientes categorías:

• Comestibles no perecederos: crecieron un 145,10%.
• Frescos: se incrementaron en un 108,47%.
• Bebidas: se encarecieron en un 80,25%.

Para elaborar el índice -que seguirá ajustándose en forma mensual hasta llegar a junio- la consultora seleccionó una canasta de productos que representan el consumo tradicional en este tipo de reuniones.

En este sentido, incluyeron desde pizza de mozzarella hasta los ingredientes de la picada típica, cervezas, gaseosas, aperitivos y golosinas, entre otros artículos.

Según aclaran desde la consultora el índice es un estimado del gasto promedio, calculado en forma similar a la canasta navideña, y puede variar según la cantidad de personas y el consumo de alimentos de cada individuo.

Rubro por rubro
Al analizar los números que arroja el IPM se advierte que la canasta de productos que se consumen a la hora de reunirse para ver los partidos exhibe una fuerte aceleración de precios.

Es así que, en la categoría comestibles no perecederos el costo promedio en el Mundial 2010 era de $64,31 y hoy se necesitan $157,62 para adquirir los mismos artículos.

En el caso de los frescos también se advierte un fuerte incremento de precios.

Es que, mientras que cuatro años atrás los argentinos necesitaban gastar $78,94 para juntarse para ver a la Selección, hoy – para comprar lo mismo- deben desembolsar unos $164,57.

En tanto, con respecto a las bebidas -que es un rubro infaltable en la mesa de los argentinos-, las diferencias también son notorias. Mientras que para el campeonato de Sudáfrica alcanzaba con unos $64,74 para ver el Mundial de Brasil 2014 se necesitará gastar unos $116,70.

Evolución
El informe de Tomadato también da cuenta de la evolución de los costos de armar “la canasta del Mundial” en los últimos once años.

En este sentido, arroja que hoy la “juntada” es cinco veces más cara que en el 2002 -el encarecimiento fue exactamente del 552,70%-.

En aquel año, con apenas $67,24 se podía adquirir lo necesario para armar una reunión con todo lo necesario para sentarse a ver a la Selección, mientras que para el nuevo campeonato la cifra no bajará de $438,88.

Por citar un ejemplo, una gaseosa regular en tiempos del Mundial de Sudáfrica, costaba casi $6, mientras que hoy supera los $12 y una cerveza promedio en 2010 costaba menos de $4 y hoy cuesta casi $10.

Electro a la espera del “boom”
Algo que se empieza a advertir desde ahora es que los jugadores de las distintas selecciones “no son los únicos players” del Mundial.

Por el contrario, el campeonato “se vive” en las distintas categorías que afectan al consumo.

Habitualmente “la reina” de ventas en la proximidad de este torneo es tecnología, ya que se suele generar un “boom” en la previa estimulado por todos aquellos que quieren recibir la mejor imagen posible de los partidos.

En este punto, el estudio destaca que “en el caso de los televisores, el antecedente más cercano es lo que pasó hace cuatro años”.

Y describe que, en ese momento, “la demanda se disparó no sólo por los planes de 50 cuotas sin interés que lanzaron los bancos, sino también porque la Copa del Mundo encontró a muchos hogares dispuestos a renovar sus televisores, subiéndose al recambio tecnológico que trajo aparejado la popularización de las pantallas de LCD“.

En este sentido, Emiliano Schwartz, responsable de Marketing de Tomadato, plantea- ante el escenario económico actual- el siguiente interrogante: “¿Volverá el esquema de las 50 cuotas para motivar las compras en este rubro?”.

La pregunta del millón
Frente a un escenario de precios más elevados, también cabe preguntarse si los argentinos serán más cuidadosos a la hora de ir a hacer las compras para juntarse a ver a la Selección.

Sobre este punto, Schwartz indica que la respuesta a esta cuestión deriva de la relaciónincrementos salariales-inflación.

Es que “en 2014 va a haber una fuerte pelea porque el salario se mantenga por encima de la inflación y de eso dependerá el comportamiento que adopten los argentinos en el supermercado”, apunta el consultor.

Y resume: “Allí estará dada la tensión”. Lo que sí, advierte, es improbable que los argentinos reemplacen en estas ocasiones sus marcas favoritas, por más de que los precios en las góndolas resulten muy elevados.

Según Schwartz, “en este tipo de artículos y en estas oportunidades, las personas no suelen pasarse a las segundas marcas”.

Iprofesional

Se levantó el cepo: algunos “festejan”, otros sufren el regreso a los diarios de los avisos de las grandes cadenas

La salida del Gobierno del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, disparó toda una serie de especulaciones vinculadas con posibles modificaciones al“cepo al dólar”.

Tras su renuncia también comenzaron a circular versiones que cuestionaban la continuidad del congelamiento de precios, plan que ya lleva diez meses en los supermercados -más allá de las críticas sobre su dudosa efectividad.

En este escenario, mientras estos temas eran centro de debate, en silencio y por lo bajo comenzaba a dar marcha atrás una de las iniciativas del funcionario “k” que también había suscitado una fuerte polémica en el ámbito supermercadista: el denominado“cepo publicitario”.

Es así que pudieron verse, en las últimas semanas, algunos avisos en las páginas de los principales diarios en papel, algo que había desaparecido “misteriosamente” desde fines de mayo.

Es el caso de, por ejemplo, las acciones promocionales de Rodó, Frávega, Garbarino y la cadena de supermercados Jumbo.

Otro de los que se animó a reanudar esta estrategia publicitaria es Walmart.

Los avisos sorprendieron, incluso, a algunas entidades que agrupan a los supermercadistas como es el caso de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) cuyo vocero Fernando Aguirre destaca, en diálogo con iProfesional, que “llamó la atención que algunos ya saltaron el cerco”.

De hecho, indica que “el fin de semana, en algunos diarios, había cuatro o cinco páginas seguidas de promociones de las cadenas de electrodomésticos. Pareciera que el tema está mucho más liberado“.

Ante esta situación, los analistas en consumo festejan el regreso de las promociones a los diarios y advierten que, de generarse una continuidad en esta “vuelta”, su impacto dará inicio a uncambio de tendencia en los hábitos de compra de los argentinos.

Sucede que, producto de la tentación que generan estos avisos, algunos consumidores podrían abandonar la comodidad que les brindan los formatos de cercanía para ir a las cadenas.

“Lo que seguramente pase es que se produzca un regreso a las grandes superficies“, anticipa a este medio Claudia Collado, titular de la entidad Acción del Consumidor (ADELCO).

A este “combo” se suma que los formatos chicos empezaron a resultar más caros en los últimos meses, llegando a tener una marcada diferencia en el precio con respecto a las cadenas.

En este punto, Juan Manuel Primbas, country manager de la consultora Kantar Worldpanel señala que “hoy los locales más chicos están entre cuatro y cinco puntos por encima de los hipermercados”.

Y lo resume en una frase: “Los súper chinos ya no son más baratos”.

En este contexto, el regreso de las promos funciona para las grandes superficies casi como un regalo de Navidad ya que, como lo indica Emiliano Schwartz desde la consultora especializada en consumo Tomadato, “ahora van a recibir un gran caudal de gente, producto de poder difundir mejor sus ofertas para las Fiestas y Fin de Año“.

¿El fin del “cepo” publicitario?
No sólo los diarios fueron escenario del “gran regreso” de las promos.

También en la TV se pudo ver “la vuelta” en la publicación de los beneficios que las cadenas otorgan a los clientes.

“En la televisión se transmitieron los avisos en las últimas semanas”, apunta Schwartz.

No obstante, si bien en estas semanas ya circularon algunas publicidades en los diarios, los expertos consideran que- al menos por ahora- su regreso fue “selectivo”.

Es que, explican, todavía no todas las empresas se atrevieron a volver a colocar sus promociones en las páginas de dichos medios gráficos.

De allí que, indica Collado, “volvieron los avisos de cadenas de electrodomésticos, pero otros aún no se arriesgaron a reanudar esta actividad”.

Vale recordar que el denominado “cepo publicitario” había surgido hacia fines de mayo, cuando el Gobierno anunció que iba a lanzar una nueva edición del congelamiento de precios, esta vez reducida apenas a un listado de 500 productos.

A partir de allí, “misteriosamente”, dejaron de verse las ofertas de supermercado en las páginas de determinados diarios y, en su lugar, empezaron a aparecer imágenes con críticas a las presiones del oficialismo y acusaciones de desinformación de los consumidores:

A su vez, la iniciativa también había recibido la desaprobación de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Impacto en las góndolas
Resulta innegable que los argentinos se han hecho “amigos” de los formatos de cercanía en los últimos años.

La explicación de esta preferencia radica en que estos espacios les brindan comodidad, les permiten comprar más rápido y les evitan algunas tentaciones o gastos no planificados que sí encuentran en las grandes superficies.

Así lo refleja un reciente informe de Kantar Worldpanel que indica que “las compras suelen ser chicas, controladas y cercanas”.

De hecho, apunta Primbas en la misma línea, “las cadenas hoy mantienen su grado de participación en el mercado gracias a sus formatos express“.

Algunas de las características de este tipo de consumo es que las visitas a los supermercados se hacen varias veces por semana y el ticket promedio es de apenas $86.

“Las compras están siendo impulsadas por tickets cortos y locales de cercanía“, señala Schwartz.

En este sentido, el informe “Pulso Social” de la firma CCR destacaba que de 10 clientes de los formatos chicos, 7 van más de una vez por semana.

El mismo estudio indicaba que las elecciones a la hora de llenar el changuito están divididas: un 50% prefiere los grandes supermercados, mientras que un 51% opta por comprar en los locales “express”.

“Los locales de proximidad son usados para reposición, mientras que las cadenas -cuyo ticket promedio supera los $300- se visitan con menor frecuencia”, apunta Schwartz.

Sin embargo, la reaparición de los avisos en los diarios permite anticipar un cambio del panorama.

En esta línea, Primbas remarca que “los formatos más chicos venían ocupando casi un 50% del share y crecían en participación, pero el regreso de las grandes ofertas puede afectarlos“.

Un regalo navideño para los híper
Los expertos en consumo advierten que la renuncia de Moreno cayó a los grandes supermercadistas casi como “un regalo del cielo” muy cerca de las Fiestas, teniendo en cuenta que diciembre resulta clave para el sector.

Es que “a esta altura del año las compras son de mayor volumen”, apunta Primbas.

Y agrega que “en este mes hay mucho en juego y los supermercados están viendo cuál es el mejor modo de capitalizarlo”.

Según el experto, algunas de las categorías en las que se espera una fuerte demanda en este período son bebidas, alimentación y todos aquellos productos puntuales asociados a la mesa navideña como pan dulce, turrón y artículos de decoración.

Cambios en los consumidores
Según los expertos, el regreso de las ofertas y promociones a los diarios de fin de semana también generará modificaciones en los hábitos de los argentinos, que en estos últimos meses se habían acostumbrado a “moverse” para encontrar aquella información que antes les llegaba a través de los medios impresos.

“En este tiempo, los usuarios se volcaron fuertemente a las redes sociales para buscar allí los descuentos que les ofrecían las grandes cadenas”, explica en diálogo con iProfesional Schwartz.

Y, al abrirse nuevamente la ventana a las promociones, las personas vuelven a recibir estos estímulos desde diversos espacios.

Es por eso que “los consumidores ahora potenciarán su costado multicanal a la hora de buscar ofertas“.

¿Qué será del freezer?
Algo que genera intriga entre los supermercadistas es qué ocurrirá en relación con el congelamiento de precios de los “500 productos” que había sido anunciado casi en simultáneo con el nacimiento del “cepo publicitario”.

Sobre este tema, Aguirre afirma: “Suponemos que lo que se va a hacer es un acuerdo distinto, con otras características“.

Y agrega que, en las próximas semanas, seguramente habrá algún anuncio en relación con este tema.

Sin embargo, el ejecutivo de CAS explica que esta medida sigue resultando insuficiente para resolver las cuestiones centrales.

Sobre este punto, opina: “Sería bueno que no se queden sólo con el freezer y trabajen en relación con el problema de fondo, que es la inflación“.

Alerta “engaños”
Así como los argentinos festejan ese glorioso “reencuentro” con las ofertas que se fueron convirtiendo en una fuente de información central para realizar una “compra inteligente”, desde el ámbito supermercadista explican que -como reza el refrán- no todo lo que brilla es oro.

En este sentido, aconsejan preguntarse cuál es el grado de veracidad de algunas de las acciones promocionales que se muestran demasiado “generosas”.

Los descuentos en general son muy atractivos, pero la gente en estas semanas también va a tener que prestar atención a lo que pasa con los precios“, dice Aguirre desde la CAS.

Y alerta: “En ocasiones, ocurren cosas raras como un fuerte aumento en los días previos a las fechas de las promos“.

Por eso, si bien los demandados avisos resultan una fuente de información esencial para los argentinos, también pueden generarles confusión. En palabras de Aguirre, “ciertas ofertas son, al menos, bastante sospechosas”.

IProfesional

Los argentinos prefieren las compras “3C”: chicas, controladas y cercanas

Los hogares argentinos realizan 1.500 millones de viajes de compra en el transcurso de un año, según se desprende del análisis Shopper que realiza Kantar Worldpanel.

El objetivo del estudio entiende las principales características de los compradores para que las marcas puedan adaptarse a los cambios en el modo de compra de los argentinos.

“Al shopper actual podríamos denominarlo como ‘Shopper 3C’, porque sus comprassuelen ser chicas, controladas y cercanas, con una frecuencia promedio de 3 días y un desembolso por acto de $86″, explica Federico Filipponi, Expert Solutions Manager de la consultora.

En números
Las compras chicas representan ocho de cada 10 viajes -de una a siete categorías-, se solucionan con menos de 100 pesos, se realizan cada cuatro días, el 72% corresponden al canal de cercanía; mientras el 16% son de reposición -de 8 a 14 categorías-, y el 8% restante son compras de abastecimiento -15 categorías o más-.

Entre las principales características se destaca que las compras de abastecimiento crecen en canales de cercanía y las más chicas en los canales modernos.

El súper de cercanía
Al analizar la estructura de compras, el súper de cercanía es más similar a los formatos grande que al autoservicio.

En cuanto al mix de rubros, mientras en el super de cercanía se destaca café, yogurt, queso crema y pan de molde, en el autoservicio lo hacen cervezas, gaseosas, yerba mate y leche.


El almacén queda relegado, mientras el autoservicio sigue en ascenso y gana share en el mix de canales al crecer en misiones de abastecimiento y reposición, e iguala al súper en el gasto medio gracias a hogares que incorporan nuevas categorías.

“En síntesis, tenemos que ser conscientes que el modo en que compramos afecta qué compramos. La clave para las marcas es entender las nuevas tendencias y hábitos de compra para poder adaptarse y hasta anticipar este tipo de cambios“, concluye Filipponi.

IProfesional


Autor

Emiliano Schwartz

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