“Bolsillo electoral: cómo influye el consumo en el resultado de las legislativas”

La economía ejerce una fuerte influencia sobre los argentinos a la hora de elegir candidatos en las urnas. Y ante todo, la capacidad de consumo de los votantes en un año electoral –sea de presidenciales o legislativas- tiene peso en la decisión final, según especialistas consultados por Infobae.

“El bolsillo de la gente no es el mismo que en otros años, y eso incide en el voto”, dijo Matías Carugati, de Management & Fit. En diálogo con Infobae, el economista aseguró que la inflación y el desempleo se ubican entre las principales preocupaciones luego de la inseguridad.

El Gobierno realizó diferentes anuncios para estimular el consumo desde principios de año. La asignación universal por hijo (AUH) subió 35% hasta los 460 pesos. También se elevó el salario mínimo vital y móvil a $3.600 y en un acto en la Bolsa de Comercio, la presidente Cristina Kirchner anunció una suba del 14,4% para los jubilados desde septiembre.

Pero el consumo no arrancó como se esperaba con estas medidas. Salvo por autos y motos –que crecieron un 8 y 6% respectivamente- el resto de los indicadores experimentaron subas pequeñas.

La compra de alimentos, bebidas, cosméticos y limpieza en supermercados creció un 2% en el primer semestre en unidades, mientras que el consumo en shoppings subió tan sólo 1% en el mismo período. No todo trepó. Las ventas minoristas acumularon una caída del 3,4% en el primer semestre de 2013, según datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), y la venta de inmuebles se derrumbó un 22 por ciento.

“Esperaba que el impulso al consumo se hubiera iniciado antes”, dijo a Infobae Guillermo Oliveto, director de la consultora W y especialista en tendencias sociales. Según Oliveto, la sociedad redescubre la inflación en 2012, cuando el Gobierno rompió el vínculo con el sindicalista Hugo Moyano y “dejó a la gente con los precios nuevos y salarios viejos” durante tres meses.

La última campana

De cara a octubre, el anuncio que la Presidente realizó esta semana fue uno de los más atractivos: por una deducción especial, desde el 1 de septiembre no pagarán impuestos a las Ganancias los trabajadores que cobran menos de $15.000 brutos. La discusión en torno a este gravamen tuvo un fuerte tinte político antes de las primarias, e incluso hay más de 100 proyectos en el Congreso en estado parlamentario que buscan reformarlo.

La AFIP calculó que se liberarán a los trabajadores y jubilados unos $4.495 millones en los últimos cuatro meses del año por esta medida. “A esto hay que sumarle los $381 millones por aumento de las asignaciones familiares y serían $4.875 millones que se vuelcan al consumo. Representa el 0,5% del PBI y 1,2% del consumo privado”, especificó Rodrigo Álvarez, socio de la consultora Analytica.

Para Fausto Spotorno, economista Jefe de Ferreres & Asociados, esta medida vuelca $1.000 millones al consumo“sólo en septiembre” y tiene una incidencia previa a las elecciones. “Pero como estamos hablando de la clase media, es posible que una parte se vaya a ahorro e inclusive a dólar“, destacó. La propensión marginal a consumir se ubica en torno al 73%, por lo cual se volcarían al consumo unos $730 millones el próximo mes.

Por la proximidad del cambio en Ganancias con las legislativas, Carugati aseguró que se diluye el “impacto positivo”que pueda tener sobre el ingreso de los contribuyentes. “También hay que analizar cómo se reconstruye el anuncio en lamente del votante. Puede ser considerado oportunista y no como respuesta sincera a un reclamo puntual”, adhirió. De ser así, el oficialismo “tal vez no pueda reconquistar la gran cantidad de votos perdidos“.

Si bien la oposición celebró el anuncio porque era un reclamo político de diferentes sectores, criticó que el cambio no se haya hecho por ley. “Sería la mejor prueba de que no es un acto de campaña”, dijo Ignacio De Mendiguren, ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y candidato a diputado nacional del Frente Renovador.

La polémica además se instaló por el artículo 3 del decreto 1242 publicado en el Boletín Oficial, pues discrimina la exención de Ganancias en el comprobante de pago de haberes en un ítem aparte con la palabra “Beneficio”.

¿Pero cómo se pasó del boom del consumo en 2010 y 2011 a una sociedad menos propensa a gastar? “Las grandes promociones y descuentos funcionaban como anabólicos en una economía que crecía mucho, y el mercado comenzó a estar dulce muy rápido”, explicó Oliveto. La suba del PBI fue del 9,2% en 2010 y 8,9% en 2011, según el Indec. “La caída de las promociones ha influido, pero no era una estrategia sostenible para los bancos”, agregó Carugati.

Al retirarle esos “anabólicos”, se contribuyó a disminuir la potencia del consumo. Y el efecto es menor cuando esos estimulantes se dan en una economía que crece menos, en torno al 3% para 2013. Con un nivel de inflación del 25% anual, Oliveto dijo que hoy una de las máximas de las personas es “ahorrar consumiendo”, y por eso este indicador no cayó tanto. “El consumo no anda tan mal, pero no alcanzó para instalar un clima de fiesta y alegría“, concluyó.

Infobae

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Emiliano Schwartz

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