Archivo para 30 septiembre 2013

“El kiosco pierde fuerza en la compra argentina”

En otros países, donde las golosinas y los cigarrillos se venden en farmacias, supermercados o tabaquerías, el kiosco es un comercio de muy poco peso o inexistente. Sin embargo, en Argentina es parte fundamental de la cadena de distribución de los productos de muchas empresas. Estudio realizado por TNS Gallup sobre el vínculo de los argentinos con el kiosco.

Es por eso que decidimos hacer un zoom en kioscos y hacerles llegar un informe acerca de la relación que los argentinos tenemos con este canal y cómo ha evolucionado su performance en los últimos años. Esta investigación  es representativa a nivel nacional y se realizó mediante 1020 entrevistas cara a cara en población adulta argentina en Mayo de 2013. El estudio cuenta con datos comparativos de 2008 y 2012.

Los principales resultados del estudio muestran que el kiosco pierde fuerza en la compra argentina. Tanto la frecuencia de visita a este canal como la compra por impulso se debilitaron en los últimos años.

Aunque este canal es muy importante en el país, la frecuencia de compra en el kiosco cayó considerablemente en los últimos años. Mientras que en el 2008 el 84% declaraba realizar compras en este canal al menos una vez por semana, hoy el 69% señala lo mismo. Los segmentos que más se alejaron fueron los jóvenes, los niveles medios y los residentes del GBA.

Además, la compra por impulso, confesada por 6 de cada 10 compradores de kioscos, también se desestabilizó, duplicándose la proporción de quienes nunca compran algo más.

Algunos hábitos generales de la compra en kiosco:

  • Según lo que declaran quienes compran en kioscos, en cada visita se gasta un promedio de $14,47. El gasto es mayor entre los más jóvenes y los residentes del interior.
  • El límite para recibir productos en vez de cambio es de 60 centavos cada vez que el kiosquero ofrece canjear el vuelto en especias. Los más flexibles a la hora de recibir el vuelto en productos son los residentes del GBA (78 centavos vs. los porteños 27 centavos) y los compradores intensivos.
  • Los caramelos están a la cabeza de la compra en este canal, seguidos por los cigarrillos y los chicles. El promedio de productos que se adquieren en cada visita es de 2,61. Los caramelos, chocolates y alfajores, son los hits del impulso.
  • A la hora de elegir un kiosco, la cercanía es la gran clave para los argentinos.

ANALISIS DE LOS RESULTADOS : EL KIOSCO, PRESENTE EN LA VIDA DE LOS ARGENTINOS

Según la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (ADGYA) hay al menos 100.000 kioscos en la Argentina, es decir, 1 kiosco cada 400 argentinos. Y a toda honra, el kiosco se ha convertido en una “paradita semanal” de la compra argentina.

Al preguntar a los argentinos con qué frecuencia compran en el kiosco, 7 de cada 10 señalan que visitan este canal al menos una vez por semana.

Si desmenuzamos la frecuencia de visita al kiosco, vemos algunos puntos interesantes:

  • un tercio de los argentinos indica que compra en el kiosco todos o casi todos los días;
  • en promedio los argentinos visitan el kiosco 4,35 veces por semana;
  • 2 de cada 10 afirman que no compran en este tipo de negocios.
  • Por otro lado, el estudio de TNS Gallup arroja una segmentación de la compra en kioscos que define tres tipos de compradores: los intensivos, aquellos que van más de una vez por día, todos los días o 4/5 veces por semana (37%); los moderados, quienes van entre 2/3 veces por semana a 1 vez cada 3 semanas (34%); los casuales que visitan el kiosco con menor frecuencia (9%); y los no visitadores (20%).

66% DE LOS ARGENTINOS SEÑALA REALIZAR COMPRAS EN EL KIOSCO AL MENOS UNA VEZ POR SEMANA. 2 DE CADA 10 NO COMPRAN NUNCA

¿Con qué frecuencia realiza Ud. una compra en el Kiosco?

kiosco1

Fuente TNS Gallup. Base: Muestra Nacional de Población Adulta.

¿QUE LE PASO AL KIOSCO EN LOS ULTIMOS AÑOS?

El Indice de Expectativas Económicas realizado por TNS Gallup junto a la Universidad Católica Argentina muestra opiniones fluctuantes acerca del contexto económico del país en lo que va del 2013. No es llamativo pues que ante un escenario donde sus expectativas varían mes a mes, los consumidores se vuelvan más atentos y generen estrategias. ¿Qué le pasa al kiosco en este contexto?

Según lo observado en la tendencia 2008-2013 del presente sondeo, se debilita la compra en este canal. En los últimos 5 años la visita semanal cayó del 84% al 66% y la proporción de compradores intensivos (aquellos que visitan el kiosco diariamente o 4/5 veces por semana) se redujo del 55% a 37%. Acompañando esta tendencia, vemos que se duplica la cantidad de personas que declara no comprar en el kiosco, creciendo del 9% en 2008 al 20% hoy.

CAE LA COMPRA EN EL KIOSCO

¿Con qué frecuencia realiza Ud. una compra en el Kiosco?kiosco2

Fuente TNS Gallup. Base: Muestra Nacional de Población Adulta.

Quiénes fueron los que más se alejaron del kiosco?

  • Los niveles medios.
  • Los jóvenes, a pesar de ser quienes compran en mayor medida en este canal (vs. los argentinos mayores de 50 años).
  • Los residentes del Gran Buenos Aires

TAL COMO CAYÓ LA COMPRA EN EL KIOSCO, TAMBIÉN PIERDE FUERZA LA TENTACIÓN DEL “ALGO MÁS”

Al preguntar a los argentinos que compran en kioscos qué tan seguido se tientan con productos que no tenían pensado llevar inicialmente, vemos que un número significativo confiesa que suele comprar por impulso (6 de cada 10).

Sin embargo, el impulso, al igual que la compra general, también se vió afectado en los últimos años: la proporción de quienes declaran llevarse algo que no tenían planeado era del 53% en el 2008 contra 39% hoy. En línea con esto, se duplicó el número de quienes nunca compran por impulso del 17% cinco años atrás al 36% en la medición actual.

LA COMPRA POR IMPULSO EN EL KIOSCO TAMBIÉN SUFRIÓ UNA CAIDA

¿Con qué frecuencia termina ud. comprando en el kiosco algún producto que no tenia pensado comprar?kiosco3

Fuente: TNS Gallup. Base: argentinos que realizan compras en el kiosco con alguna frecuencia.

¿Quiénes son los más débiles ante la tentación del algo más? Las mujeres y los compradores intensivos son quienes menos se resisten frente a la tentación del algo más.

¿COMO ES UNA VISITA AL KIOSCO? ALGUNOS HABITOS GENERALES DE LA COMPRA EN ESTE CANAL

 1- CUANTO GASTAMOS

Al consultar a los entrevistados cuánto desembolsan cada vez que realizan una compra en un kiosco, el promedio de gasto declarado es de $14,47 versus lo declarado en 2012 ($13,07). Al revisar los segmentos sociodemográficos, vemos que el gasto es mayor entre los jóvenes de 18 a 24 años ($16,26 vs. $12,87 entre los mayores de 50 años) y entre los residentes del interior ($16,06 vs. $10,93 entre los porteños).

EL GASTO PROMEDIO POR VISITA ES DE $14,47

En general, ¿cuánto gasta Ud. cada vez que realiza una compra en un kiosco?kiosco4

Fuente: TNS Gallup. Base: argentinos que realizan compras en el kiosco con alguna frecuencia.

2- EL PLAN CANJE DE LOS KIOSCOS: VUELTO EN PRODUCTOS

Cuando un kiosquero quiere canjear parte del vuelto con algún producto, ¿hasta qué monto están dispuestos los argentinos a canjear su vuelto por algún caramelo o chocolatín?

En promedio, el límite para aceptar productos a cambio del vuelto es de 60 centavos. Mientras que el 16% de los encuestados declara que recibiría hasta 25 centavos, el 31% canjearía un vuelto de entre 30 y 50 centavos por algún producto, y el 26% plantea que recibiría vueltos superiores a los 50 centavos en especias.

VUELTO EN PRODUCTOS: 60 CENTAVOS, EL LIMITE DE LOS ARGENTINOS

Cuando el Kiosquero le ofrece darle algún producto en vez de vuelto, ¿Hasta qué monto acepta Ud. ese cambio?

kiosco5

Fuente: TNS Gallup. Base: argentinos que realizan compras en el kiosco con alguna frecuencia.

Los más flexibles ante el plan canje de los kioscos son los residentes de GBA con un promedio de 78 centavos (vs. los porteños 27 centavos) y los compradores intensivos  que se estirarían hasta los 80 centavos (vs. los compradores casuales 19 centavos).

3- LAS VEDETTES DEL KIOSCO

Los caramelos se ubican en el primer puesto del ranking de productos que se compran en el kiosco, mencionados por el 50% de quienes compran en este canal con alguna frecuencia. Le siguen cigarrillos (28%), chicles (24%), galletitas dulces (22%), bebidas de tamaño grande (21%) y alfajores (19%). En promedio se compran 2,61 productos en cada visita.

LOS CARAMELOS ESTÁN A LA CABEZA DE LA COMPRA EN ESTE CANAL, SEGUIDOS POR LOS CIGARRILLOS Y LOS CHICLES

¿Qué productos compra habitualmente en el kiosco?

kiosco6

Fuente: TNS Gallup. Base: argentinos que realizan compras en el kiosco con alguna frecuencia. Se excluyen menciones menores al 5%: Bombones, Barritas de Cereal / Alfajores de Arroz, Medicamentos de venta libre, Pilas, Snacks (papas fritas, chizitos), Helados, Comidas envasadas (sándwiches, ensaladas, etc), Carga de tarjetas celular/Sube, Preservativos, Agua, Leche.

Al revisar los resultados al interior de los segmentos, vemos que:

  • La compra de caramelos es más popular entre las mujeres (55% vs. 44% de los hombres) y en Capital (60%, 50% en GBA y 48% en Interior).
  • Los compradores intensivos son los que empujan la compra de cigarrillos (46%).
  • Los chicles crecen entre los más jóvenes (42% vs. 11% de los mayores de 50) y en el nivel socioeconómico alto y medio alto (38% NSE ABC1 C2 vs. 15% del D2E).
  • Las compra de galletitas en kioscos es más común entre mujeres (26% vs.18% hombres) y cae en Capital (14% vs. 23% en GBA e Interior).
  • Las  bebidas grandes caen en Capital (10%) y GBA (16%), y son más populares en el Interior (24%).
  • La compra de chocolates en kioscos crece entre los jóvenes, el nivel ABC1C2 (27% vs. 10% del nivel D2E) y en Capital (28% vs. 18% en GBA y 14% en Interior).

4-LOS HITS DEL IMPULSO

En cuanto a lo que se compra por impulso, los caramelos mantienen el primer lugar con un 34% de menciones. Le siguen: chocolates 23%, alfajores 17%, chicles 15% y galletitas dulces 12%. Vale destacar que la compra impulsiva del chicle crece significativamente en el Interior y entre los compradores intensivos de kioscos (que son, a su vez, quienes más compran cigarrillos).

5- RAZONES DE ELECCION DE UN KIOSCO: CERCA, SIEMPRE CERCA!

La clave de la elección de un kiosco es que quede a metros de la casa o del trabajo, declarado por el 79% de quienes compran frecuentemente en kioscos, y siendo la razón indiscutida de elección de un kiosco. Muy por detrás aparecen practicidad (24%), costumbre (11%), la variedad de la oferta (7%) y por último el precio (4%).

  EL KIOSCO CERCA, SIEMPRE CERCA

¿Por qué razones elige ud. un determinado kiosco para comprar?

kiosco7

Fuente: TNS Gallup. Base: argentinos que realizan compras en el kiosco con alguna frecuencia.

Revista Actualidad en Supermercados

Anuncios

Ser un “clase media”: definen cuánto hay que ganar y alertan por freno en movilidad ascendente

Una gran cantidad de argentinos levantaría enseguida la mano si se les preguntara en una reunión quiénes forman parte de la llamada“clase media”.

Es que, según dejan en claro las investigaciones -como la realizada por la Consultora W y Trial Panel- un impactante 80% de las personas se ven a sí mismas comopertenecientes a ese sector de la sociedad.

Sin embargo, los analistas observan que puede haber una gran distancia entre la auto-percepción y la realidad.

Es así que hay personas de bajos ingresosque no se reconocen a sí mismas comomiembros de la clase baja. Y, de la misma forma, hay una minoría rica que rechaza formar parte de una “élite” de millonarios.

Es por eso que los expertos distinguen entre lo que significa “ser de clase media” -desde el punto de vista de los ingresos- y componer un grupo que comparte valores que, históricamente, estuvieron emparentados con un sector de la sociedad que ha moldeado culturalmente al país.

El proceso que caracterizó a la última década, la de la administración kirchnerista, fue unacelerado ingreso a la “clase media real” de muchas personas que antes tenían problemas económicos pero pertenecían a la “clase media simbólica”.

Al punto que hoy, según Guillermo Oliveto, director de Consultora W, un 47% de la población se ubica en este estrato de la sociedad, algo que constituyó un fuerte logro tras una brusca caída.

“La recesión del 99 al 2001 y la posterior explosión del 2002 llevaron a la Argentina al inédito nivel del 55% de las personas bajo la línea de la pobreza y al desempleo”, señala el experto.

Por este motivo, si bien destaca la velocidad a la cual se produjo la consolidación de la clase media en los últimos años, también aclara que esa movilidad ascendente “se dio más como unproceso de recuperación que de nuevos ingresantes”.

Y es allí donde aparecen luces amarillas que indican que ese 47% ya no ofrece tantos motivos para festejar: los últimos indicios recogidos por los investigadores dan cuenta de unadesaceleración en el crecimiento de la clase media, con serias perspectivas de estancamiento.

Para un país como la Argentina, eso significa que hay todavía un 27% de la sociedad que se considera culturalmente de este segmento, pero cuyos ingresos no le permiten serlorealmente.

Y, en paralelo, un 20% cuenta con pocas posibilidades de abandonar el estrato conformado por la clase baja.

Algunos politólogos ya están tratando de vincular esta situación con la falta de apoyo al proyecto político kirchnerista, que está quedando evidenciado en la campaña electoral para las legislativas de octubre.

La clase media, en números

Una definición tan categórica por parte de los sectores medios exige saber con exactitud cuáles son los parámetros económicos para medir si, efectivamente, se es parte de este abarcativosegmento.

De acuerdo con la pirámide social argentina elaborada en conjunto por Consultora W y Trial Panel, la composición del país es la siguiente:

Del gráfico aportado por Oliveto, se desprende que la clase media está integrada por, aproximadamente, un 40% menos de personas que dicen ser de este segmento.

Por otro lado, un 30% de los argentinos componen la llamada “clase media típica” (C3), aquella que percibe un ingreso familiar mensual que va desde los $6.700 a los $12.000.

Tomando este último número como piso ($12.000) y hasta los $33.000 se extiende la “clase media alta” (C2), a la cual pertenece un 17% de los argentinos.

Otro de los datos que se desprende del estudio es que, a pesar de ser la clase media el segmento que genera mayor identificación, la cantidad de personas que lo integran es exactamente la misma que la que compone la clase baja (46%).

Signos de estancamiento
Es indudable que, en los últimos diez años, los sectores medios protagonizaron un crecimiento sustancial, además de una consolidación, tras la salida de la crisis de 2001.

Y no es para menos. El escenario en ese momento muy poco alentador. Así lo describe Oliveto: “La recesión de 1999 al 2001 y la posterior explosión del 2002 llevaron a la Argentina al inédito nivel del 55% de la población bajo la línea de la pobreza y al 25% de desempleo”.

Tras la “década ganada”, los números pueden conducir a un error: si bien fue notable el avance de la clase media, si se compara su situación actual con la de aquel contexto, el analista destaca quese podría hablar más de una “rehabilitación” que de un ingreso masivo de argentinos a los sectores que ocupan el centro de la pirámide.

En este punto, el experto destaca que “con la recuperación de la economía y del empleo, se retomó la movilidad ascendente, aunque más como un proceso de recuperación que de nuevos ingresantes”.

Por otra parte, con el avance del “modelo” K, el fortalecimiento de la clase media empieza a mostrar sus límites. Aun guiándose por los pronósticos oficialistas en relación con la economía, lamovilidad social ascendente parece haber encontrado un techo.

Así lo considera Oliveto quien, consultado por este medio, puntualiza que “este alentadorproceso hoy ha perdido fuerza”.

Y agrega, además, que “es de esperar que si la economía crece a valores más moderados en lospróximos años (3 o 4% promedio anual), la pirámide social futura se asemeje bastante a la actual”.

Siguiendo el razonamiento del analista, si se tiene en cuenta que la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, estimó que el repunte de la economía argentina este año será de entre el 4% y el 4,5%, el escenario no es muy optimista.

De esta manera, “se consolidaría una organización estructuralmente fragmentada y nos alejaría de ese ideal de una gran sociedad de clase media y con características de fuerte homogeneidad y cohesión, pasando a ser una nación que contiene a ‘varios países’ dentro, y muy distintos entre sí”, indica el titular de W consultora.

¿Y la redistribución de la riqueza?
Una de las banderas que abrazó el kirchnerismo desde sus inicios fue la de la “redistribución de la riqueza”.

Y, si bien durante la década que el partido lleva en el Gobierno hubo una mejora en este sentido, los analistas destacan -que en lo que hace a la paridad económica- los salarios actualesmuestran una similitud con el escenario de hace 20 años atrás.

En este sentido, Oliveto hace referencia al coeficiente de Gini, un indicador internacional que mide la equidad en la distribución de los ingresos, siendo 0 el que representa la mayor equidad y 1 el de menor equidad.

Es por esto que el especialista resume: “A pesar de haber mejorado entre 2003 y 2011, este número es hoy prácticamente el mismo que en 1993 (0,43 puntos)”.

Curiosamente, en una sociedad que empieza a mostrar síntomas de una desigualdad que se acentúa, la percepción que los argentinos tienen del escenario es otra.

En palabras de Oliveto, “pese a la fragmentación social que se consolida, nos seguimos viendo a nosotros mismos como un país de clase media”.

Ser o no ser
Al analizar la percepción que los argentinos tienen sobre su situación económica, salta a la vista que casi una de cada dos personas se considera parte de la “clase media típica” cuando, en realidad, el número compuesto por quienes integran este segmento es de apenas una persona cada tres.

Y este fenómeno se repite a la inversa: sólo un 3% se considera de clase alta cuando, en verdad, el segmento ABC1 está compuesto por más del doble (un 7%).

¿Por qué tanto desde abajo de la pirámide como desde el segmento “top” se identifican más con los sectores medios?

La explicación que da Oliveto de esta tendencia es clara. En muchos casos, dice, “por ingresos corresponde asignarles el título de ‘clase baja superior’, pero una buena parte de ellos proviene de familias que históricamente fueron de este estrato, tienen una educación más que razonable y, fundamentalmente, poseen memoria de clase media”.

En el extremo opuesto, aquellos que se consideran “más abajo” del lugar que en realidad ocupan en la pirámide también tienen sus motivos para hacerlo.

“Muchos ciudadanos que los demás tildarían de ‘ricos’ se ven a sí mismos como de ‘clase media alta’ ya sea por pudor, por no ser del todo conscientes de la distancia que los separa del resto o porque provienen de familias que alguna vez fueron clase media”, destaca el consultor.

El caso argentino
Si bien es frecuente pensar que la identificación con el genérico “clase media” es un fenómeno que se replica en el resto del mundo, quienes analizan el tema destacan que Argentina es uno de los países de la región en que esta tendencia es más fuerte.

Es que, señala Oliveto, “nos diferenciamos fuertemente de sociedades que históricamente han sido fragmentadas, como la brasileña, la peruana o la chilena y que recién en la última década han comenzado a consolidar un sector medio”.

De hecho, el predominio de este estrato en la percepción de los argentinos es algo quedistingue al país del resto de la región.

Así lo resume el experto: “En la Argentina actual, la clase media sostiene su vigencia como un elemento identificatorio central”.

IProfesional

“La compra con descuento pasó de ser vergonzante a un motivo de orgullo”

Hasta hace no tantos años atrás, una de las señales de que se estaba seguro de estar haciendo una buena compra era el hecho de no necesitar mirar el precio de lo que se estaba llevando.

Esta conducta que, por supuesto, identificaba a parte de los argentinos se veía reflejada en frases tales como “Lo barato sale caro” o “Pagaría lo que sea por esto”.

Los descuentos, en ese momento, se aprovechaban pero en secreto. Dar a conocer públicamente que se había encontrado un “ofertón” era motivo de humillación social y sólo estaba permitido en aquellos segmentos más bajos de la pirámide poblacional.

Sin embargo, los expertos en consumo empiezan a advertir que, desde hace un tiempo a esta parte, esta tendencia se revirtió por completo, al punto de que hoy la compra con promoción es vista como un acto de inteligencia y el llevarse una prenda sin preguntar si hay alguna rebaja comienza a ser criticado.

De esta manera lo resumió Ricardo Fitz Simon, CEO de la consultora especializada en consumo masivo CCR: “Antes era vergonzante comprar con descuento y hoy lo es no hacerlo”.

El informe “Pulso Social” presentado este miércoles por la firma da cuenta de este cambio en los hábitos de los argentinos y explica por qué las marcas que hoy no ofrecen algún tipo de rebaja son miradas con recelo por los consumidores.

Más aún en un contexto en que la percepción de los compradores es que la inflación se hace sentir cada vez más en los bolsillos, ya que, según el documento, “dos de cada tres personas piensan que su poder adquisitivo se deterioró en el último año”.

Descuento mata precio
Los descuentos se han vuelto un eslabón fundamental de la cadena de consumo actual a tal punto que, aún en un contexto de mayor cautela, empiezan a pesar más que el propio precio de los artículos.

De esta manera, los expertos explican que, de encontrarse a la hora de comprar con una opción de una remera a $80 y otra a $100 pero que tiene un cartel en el que se ofrece un 20% de descuento, los consumidores no dudan en llevarse la segunda opción.

¿Cuál es la diferencia si el precio a pagar es el mismo? La sensación que se tiene al comprar de que se está haciendo un “buen negocio”.

Esta percepción cobra tanta fuerza hoy entre los argentinos que, si una marca no les ofrece algún tipo de beneficio, esto genera cierta desconfianza.

De hecho, “el precio sin promoción es considerado como un sobreprecio por más de que el producto esté barato”, apuntó Fitz Simon.

Lo que ocurre es que, a la hora de ir de compras, los consumidores necesitan sentir que “ganan” de alguna manera la pelea por el precio que pagan.

En este punto el CEO de CCR destacó que “el comprador busca todo el tiempo ganarle al sistema”.

Temporadas “corridas” de su tiempo
La llegada de la “compra inteligente” se fue imponiendo como consecuencia del establecimiento del sistema de compras actual, en el cual los argentinos saben que cuentan con una variedad de descuentos a disposición a la hora de gastar sus pesos.

Y, además, se fueron volviendo expertos en detectarlos.

Es por esto que las temporadas en indumentaria se ven “corridas”, ya que cada vez más, los consumidores prefieren esperar un poco a que lleguen las liquidaciones antes que pagar precios exorbitantes por tener antes las prendas en sus manos.

En este punto, Fitz Simon, apuntó que “las marcas hoy no pueden soportar ni tres semanas las prendas de inicio de temporada sin tener que bajar el precio“.

Incertidumbre y miedo a la crisis
El cuidado del bolsillo, que no pasa inadvertido para las consultoras especializadas en consumo masivo, es -entre otras cosas- consecuencia de una sensación que se fortalece entre los argentinos de que la economía podría llegar a empeorar en los próximos meses.

De hecho, ha comenzado a instalarse entre ellos la preocupación por el futuro de la economía nacional en el corto plazo.

En este sentido, los resultados que arroja el informe “Pulso Social” presentado este miércoles por la consultora CCR resultan reveladores: “8 de cada 10 argentinos esperan una crisis para el 2014”.

Las razones de este pesimismo tienen su origen en la evaluación que hacen con respecto al escenario actual.

En esta línea, el estudio arroja que “más de un 50% de las personas considera que la situación del país hoy es mala o muy mala”.

Y esta percepción, que se acentúa con el correr de los meses, tuvo algunas manifestaciones recientes, tales como los cacerolazos y las protestas masivas en contra de algunas medidas del Gobierno.

En este punto, el documento puso el foco sobre una “actitud más activa de protesta que se notó en estos casos o en la cantidad de voluntarios que se ofrecieron como fiscales en las últimas elecciones”.

Preocupados
Otro de los aspectos que reveló el estudio en relación con el humor social está asociado con aquellos puntos que resultan más preocupantes para los argentinos del escenario actual.

En esta línea, el informe señaló que las principales quejas son las siguientes:

– Inseguridad (32%).
– Corrupción (25%).
– Inflación (12%).

En relación con el segundo punto, los analistas de CCR destacaron el incremento de esta variable en relación con el año pasado.

Es que, en 2013, aseguraron, creció la preocupación de los argentinos por los hechos de corrupción.

Con la cabeza en el corto plazo
Una de las tendencias de consumo que se hizo evidente a lo largo de este año es la acentuación de una actitud impulsiva en las compras, dentro de las cuales cobran más fuerzas aquellas que generan una satisfacción inmediata, en detrimento de inversiones que apunten al largo plazo.

Y la sensación de muchos argentinos en este sentido es que acceder a una vivienda propia se vuelve hoy una “misión imposible”.

En este punto, el estudio de CCR reveló que esta percepción atraviesa la totalidad de la pirámide poblacional: “Para los tres niveles socio-económicos, el ladrillo es algo que está visto casi como imposible”.

Por este motivo, y ante la eliminación de la posibilidad de apostar al ahorro en una moneda fuerte, los argentinos se ven impulsados a seguir gastando sus pesos.

Es así que, desde CCR advierten que “hoy los proyectos son más bien de corto plazo”.

Y agregan que impera “el consumidor auto-complaciente en busca de la gratificación”.

Los rebusques en las góndolas
Otro de los puntos que destacó el informe presentado por la consultora es que la actitud más cautelosa de la clase media se hace sentir en los supermercados a través de actitudes puntuales:

Compra sólo si hay promoción.
Camina más para encontrar mejores precios.
Se “hace amiga” de las marcas propias de los supermercados.
– Hace uso y abuso de los cupones descuento.

La actitud más “gasolera” de los argentinos no se limita a los supermercados, sino que también se hace sentir en otros ámbitos.

Según lo revela el estudio, la cautela se nota también en indumentaria, ya que se hace más frecuente la visita a los outlets, la compra en locales a la calle y la adquisición de ropa a través de las redes sociales.

En este punto, el informe concluye: “Los argentinos profundizan cada día sus estrategias de rebusque”.

Por la inflación, los hiper pierden más consumidores

Se hacen compras más chicas y frecuentes; ganan las tiendas de descuento.

La combinación de inflación, cambio de hábitos de compra y cepo publicitario está camino de convertirse en la tormenta perfecta para los hipermercados, que en los primeros ocho meses del año acumulan una caída en sus ventas en volumen del 7,7 por ciento, a pesar de que el consumo en general tuvo una suba cercana al 2 por ciento.

La contracara de esta baja en las ventas que viven los híper son las llamadas tiendas de cercanía, como Carrefour Express o Día%, que entre enero y agosto vieron aumentar sus ventas un 15,3 por ciento.

Una de las principales tendencias de 2013 es la consolidación de un consumidor más infiel, que escapa de las grandes superficies y prefiere hacer compras más chicas en comercios más cercanos a su hogar como una manera de proteger sus ingresos ante la inflación.

“Lo que estamos viendo es un aumento en la cantidad de lugares de compra, que en promedio pasó de 3,67 a 4,05 comercios cada treinta días, acompañado por un ticket más chico porque la gente prefiere repartir sus compras en varios días”, explicó Patricia Sosa, directora de Negocios de CCR.

Este cambio en los hábitos de compra ya venía siendo leído por las principales cadenas, que en el último año concentraron sus planes de expansión en las tiendas más pequeñas y de cercanía. En este sentido, no es casual que más del 80% de las aperturas de bocas minoristas concretadas por las grandes cadenas se las repartieron Carrefour -con su modalidad de tiendas Express- y Día%, que presentó un nuevo formato de locales barriales bajo el nombre de Día City.

“Este tipo de propuestas ya controlan un 8 por ciento de las ventas de alimentos, bebidas, tocador y limpieza en Buenos Aires, con un peso similar al que tienen los autoservicios chinos”, advirtió José Amodei, director de CCR.

En la firma destacaron que, tras el marcado estancamiento que vivió el consumo en julio, en agosto se perciben algunas señales de recuperación en la demanda de productos de la canasta básica.

“Todavía nos falta procesar los datos del canal tradicional y mayorista, pero en el caso de los supermercados agosto cerró con una suba del 2,5 por ciento en las ventas de alimentos, lo que implica una mejora frente a julio, que había mostrado un freno muy fuerte en la demanda”, señaló Amodei.

IProfesional/ La Nación

Voto consumo: ¿a dónde irán todos los pesos que el Gobierno “depositará” en la clase media?

Para el Gobierno, el hecho de que los beneficiados por el alivio en Ganancias se vuelquen masivamente al consumo se transformó en una cuestión vital.

No sólo pone en esta iniciativa sus esperanzas de revitalizar una economía fría que se está quedando sin sus tradicionales “locomotoras”, sino que, además, espera que ese repunte consumista se traduzca también en una recuperación electoral de cara a las próximas legislativas.

A los $4.500 millones que dejarán de ingresar a la AFIP por Ganancias para revitalizar el nivel de compras, se le deben sumar otros rubros, como la mejora en las asignaciones familiares, los ajustes en los programas de asistencia social y la suba del salario mínimo y de las jubilaciones.

El efecto combinado de todos estos cambios implica que en el último cuatrimestre se volcarán al consumo nada menos que unos $17.000 millones.

Si, además, se cuenta el ajuste semestral de las jubilaciones, entonces el impacto llega a casi $32.000 millones. También a esto se le agrega el efecto de los asalariados que cobrarán un reajuste en los próximos meses, que fuentes oficiales cifran en $56.000 millones.

En este contexto, la masa de dinero que engrosará la economía será de unos $87.600 millones, según las estimaciones que se realizan en los despachos oficiales.

Con la mira puesta en la clase media
Las medidas impulsadas por el Gobierno para engordar los bolsillos, en particular el alivio en Ganancias, tienen un destinatario puntual: la clase media, un sector que no respondió en las urnas como el oficialismo esperaba.

Según estiman expertos en temas tributarios, la mejora en el bolsillo de los asalariados por el cambio en el piso de este tributo puede llegar a implicar unos $440 por mes para aquellos que se encuentran en el grupo más beneficiado.

“Va a favorecer principalmente a los sectores medios de la población. Se apunta a un amplio rango de consumidores, aquellos que cobran entre $8.000 y $15.000″, indica Emiliano Schwartz, desde la consultora especializada en consumo masivo Tomadato.

La ecuación que plantean los expertos es clara: una inyección de dinero en un contexto de alta inflación, y sin suficientes alternativas de ahorro, lleva a crear un estímulo al gasto.

“El alivio en Ganancias va a ir a consumo, debido a la falta de opciones para invertir y los fuertes incrementos de precios que hace que las personas busquen adelantar compras”, señala en diálogo con este medio Soledad Pérez Duhalde, de la consultora Abeceb.

¿A dónde irán a parar esos pesos “extra”?
Los analistas en consumo anticipan que buena parte del dinero “extra” que se volcará al mercado será destinado al disfrute.

“Aquello que no se pague de Ganancias va a canalizarse a las llamadas compras de satisfacción de corto plazo”, dice Martín Leal, economista especializado en finanzas personales.

Los analistas destacan que esto no sólo se debe a que las alternativas de inversión disponibles hoy son escasas, sino también a una cuestión cultural.

Así lo explica Juan Manuel Primbas, country manager de la consultora Kantar Worldpanel, quien sostiene que, en lo que se refiere al manejo del dinero, “hace años que en el país prima elcorto plazo. Es difícil que estos pesos de más vayan al ahorro”.

A la hora de identificar cuáles será los rubros que se verán más beneficiados por billeteras un poco más gordas, aparecen los siguientes:

1. Turismo
Cuando se le pide a los analistas que señalen las áreas que podrán sacar mayor rédito de la fuerte inyección de dinero realizada por el Gobierno, enseguida señalan a los viajes entre los lugares “top”.

“Impactará sobre el gasto destinado a las vacaciones”, sostiene Schwartz.

Otro de los que considera que el alivio tendrá un efecto sobre el turismo es Leal quien enfatiza:“Va a beneficiar a este rubro y mucho”.

Lo que ocurre es que, sumado a la proximidad de fin de año, son varios los argentinos que optan por adelantar la compra de paquetes turísticos y pasajes por miedo a que luego de las elecciones de octubre se lancen nuevas medidas que afecten a los gastos realizados en el exterior.

De esto dan fe los ejecutivos de las agencias de viaje, que remarcan que están experimentando un pico de demanda y de consultas, con particulares y familias apresurados por contratar susvacaciones de verano.

Leal señala que “como temen que el Gobierno aplique un nuevo recargo tras las elecciones, muchos anticipan las reservas”. Y puntualiza que “se estima que la salida de dólares por turismo este año va a ser de unos u$s10.000 millones”.

2. Esparcimiento
Un segundo destino de esta “mega inyección” de dinero que hará el Ejecutivo será el esparcimiento.

De acuerdo con Leal, es posible que gran parte del dinero que el Gobierno vuelque para “fogonear” el espíritu consumista genere un incremento de los llamados gastos “discrecionales”.

Es decir, aquellos que se reactivan rápidamente apenas se genera la “sensación” de contar con unos pesitos de más, aunque esa compra entre la categoría de “no escencial”.

Según Leal, los consumidores se verán tentados a “salir más a comer afuera, ir al cine o a realizar distintas actividades fuera del hogar”.

3. Indumentaria y electro
Los comercios y grandes shoppings también podrán sacar una ventaja del caudal de pesos que se volcará a la economía.

“La medida va a favorecer las ventas de ropa y calzado, lo que podría impulsar la facturación de los comercios”, dice Leal.

Por otra parte, el ahorro en Ganancias será destinado también al rubro electrodomésticos, ya que permitirá contar con un mayor margen para abonar alguna cuota de los planes de financiación, un beneficio altamente valorado en este rubro.

En este sentido, un informe del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM) indica que un 88% de los argentinos canalizará el dinero que resulte de ese beneficio a gastos relacionados con la “compra de indumentaria, electrodomésticos, tecnología”, entre otros productos.

4. Alimentos premium
Los expertos destacan que aquellos productos premium que tienden a ser relegados cuando el bolsillo aprieta, volverán a tener su lugar en el changuito.

En este sentido, señalan la fuerte correlación que existe entre la mejora en el poder adquisitivo y el mayor protagonismo de las llamadas primeras marcas.

La sensación de mejora, que da el hecho de contar con más cantidad de pesos en la billetera (hasta que la inflación la diluye) hace que determinados tipos de mercadería -como líneas gourmet, vinos de mayor valor, entre otros- tengan una mayor rotación en las góndolas.

Contrapeso
Si bien esta nueva inyección de dinero para consumo tendrá un rápido efecto, los expertos apuntan que existen otros motivos que harán de contrapeso al entusiasmo de los argentinos por gastar.

Principalmente, hacen referencia a la sensación de incertidumbre que tiende a inhibir las compras. Es que “el temor por no saber lo qué ocurrirá con la economía aun persiste”, apunta Pérez Duhalde.

Un segundo motivo que frena un tipo de gasto más impulsivo se vincula con la mayor inestabilidad laboral.

En este sentido, la analista de Abeceb hace hincapié en que “el mercado de trabajo hoy está frenado y ese problema todavía no está solucionado”.

Sobre este punto, Leal no se muestra muy optimista al indicar que, si bien con la nueva iniciativa “se impulsa al consumo, la inversión sigue cayendo y las empresas cada vez toman menos gente”.

Apuesta al recalentamiento
Los funcionarios K fueron explícitos al señalar que esperan que todo este dinero se transformeinmediatamente en gasto de las familias.

Los expertos señalan que, efectivamente, el actual contexto marca que están dados todos los incentivos para que pocos pesos “extra” vayan a la alcancía.

Aun así, hay algunos puntos que hacen que el Ejecutivo no pueda festejar por adelantado.

Uno de ellos es el comportamiento de los argentinos de estas últimas semanas, que puso en evidencia que la cautela viene adueñándose de sus decisiones a la hora de definir cómo y en qué gastar el dinero.

Analistas destacan que las familias han puesto “pausa” y que esta actitud responde al fuerteaumento de precios que tuvo lugar en los supermercados -pese al congelamiento- y al mayor costo de algunos servicios que afectan el presupuesto de la clase media.

De hecho, en agosto -poco antes de llevarse a cabo las PASO-, se dio conocer que la inflación de julio que mide el Congreso había sido del 2,55%, uno de los niveles más altos registradosdesde 2010.

También influye negativamente la percepción de que el empleo ingresa en una etapa de deterioro. Y las noticias recientes sobre suspensiones de turnos en grandes empresas no ayudan, precisamente, a mejorar el clima.

Otro de los problemas es que, aun cuando todo el nuevo dinero se transforme en consumo, no necesariamente implicará una reactivación económica.

Para los economistas, buena parte de estos caudal puede destinarse al turismo externo, lo cual no sólo no beneficia al aparato productivo sino que, para peor, acelera la salida de dólares delBanco Central.

Otra parte de este dinero “extra” puede transformarse en más inflación.

“En teoría, el impulso oficial puede contribuir a dinamizar la economía, pero hay que ver cuánto de esto se va a incorporar a la oferta efectivamente. Porque sospecho que buena parte va a ir a importaciones y que, además, también va a haber presión sobre la inflación”, afirma Gabriel Caamaño Gómez, economista jefe de la consultora Ledesma.

Compre hoy, vote en octubre
Más allá de las dudas sobre la efectividad real que propicia el Ejecutivo para fogonear el consumo, los expertos coinciden en afirmar que, en términos electorales, el “timing” fue el correcto.

Al respecto, Leal sostiene que “el tiempo político de los anuncios fue bueno, en particular el de Ganancias, que ha sido coherente con el ciclo de campaña”.

En la misma línea, Schwartz puntualiza que “el termómetro que se usó para decidir cuándo lanzar la medida fue bastante apropiado”.

Por otra parte, el “combo” conformado por esta iniciativa y el cierre de paritarias hace pensar que la segunda mitad de 2013 será mejor en materia de compras.

“El último semestre del año va a ser mucho más fuerte que el primero en términos de consumo”, señala Primbas.

Así lo resume el ejecutivo de KantarWorldpanel: “Mientras la gente no pueda ahorrar va aseguir gastando sus pesos”.

¿Cuánto durará el “hechizo” consumista? Primbas considera que la incidencia positiva en el nivel de compras “va a tener una duración de dos o tres meses”.

Queda entonces la incógnita de si esta fuerte apuesta que realiza el oficialismo cumplirá con el objetivo de otorgarle algún tipo de rédito electoral.

A juzgar por las primeras encuestas realizadas luego del alivio en Ganancias, las cosas no pintan fáciles para la administración K: la distancia entre Sergio Massa y Martín Insaurralde está llegando a un nivel de 12 puntos.

De confirmarse esta diferencia, quedaría en tela de juicio una máxima que ha regido durante todo el período kirchnerista y es la de que una suba en el consumo siempre implica una mejora en las urnas.

IProfesional

“Bolsillo electoral: cómo influye el consumo en el resultado de las legislativas”

La economía ejerce una fuerte influencia sobre los argentinos a la hora de elegir candidatos en las urnas. Y ante todo, la capacidad de consumo de los votantes en un año electoral –sea de presidenciales o legislativas- tiene peso en la decisión final, según especialistas consultados por Infobae.

“El bolsillo de la gente no es el mismo que en otros años, y eso incide en el voto”, dijo Matías Carugati, de Management & Fit. En diálogo con Infobae, el economista aseguró que la inflación y el desempleo se ubican entre las principales preocupaciones luego de la inseguridad.

El Gobierno realizó diferentes anuncios para estimular el consumo desde principios de año. La asignación universal por hijo (AUH) subió 35% hasta los 460 pesos. También se elevó el salario mínimo vital y móvil a $3.600 y en un acto en la Bolsa de Comercio, la presidente Cristina Kirchner anunció una suba del 14,4% para los jubilados desde septiembre.

Pero el consumo no arrancó como se esperaba con estas medidas. Salvo por autos y motos –que crecieron un 8 y 6% respectivamente- el resto de los indicadores experimentaron subas pequeñas.

La compra de alimentos, bebidas, cosméticos y limpieza en supermercados creció un 2% en el primer semestre en unidades, mientras que el consumo en shoppings subió tan sólo 1% en el mismo período. No todo trepó. Las ventas minoristas acumularon una caída del 3,4% en el primer semestre de 2013, según datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), y la venta de inmuebles se derrumbó un 22 por ciento.

“Esperaba que el impulso al consumo se hubiera iniciado antes”, dijo a Infobae Guillermo Oliveto, director de la consultora W y especialista en tendencias sociales. Según Oliveto, la sociedad redescubre la inflación en 2012, cuando el Gobierno rompió el vínculo con el sindicalista Hugo Moyano y “dejó a la gente con los precios nuevos y salarios viejos” durante tres meses.

La última campana

De cara a octubre, el anuncio que la Presidente realizó esta semana fue uno de los más atractivos: por una deducción especial, desde el 1 de septiembre no pagarán impuestos a las Ganancias los trabajadores que cobran menos de $15.000 brutos. La discusión en torno a este gravamen tuvo un fuerte tinte político antes de las primarias, e incluso hay más de 100 proyectos en el Congreso en estado parlamentario que buscan reformarlo.

La AFIP calculó que se liberarán a los trabajadores y jubilados unos $4.495 millones en los últimos cuatro meses del año por esta medida. “A esto hay que sumarle los $381 millones por aumento de las asignaciones familiares y serían $4.875 millones que se vuelcan al consumo. Representa el 0,5% del PBI y 1,2% del consumo privado”, especificó Rodrigo Álvarez, socio de la consultora Analytica.

Para Fausto Spotorno, economista Jefe de Ferreres & Asociados, esta medida vuelca $1.000 millones al consumo“sólo en septiembre” y tiene una incidencia previa a las elecciones. “Pero como estamos hablando de la clase media, es posible que una parte se vaya a ahorro e inclusive a dólar“, destacó. La propensión marginal a consumir se ubica en torno al 73%, por lo cual se volcarían al consumo unos $730 millones el próximo mes.

Por la proximidad del cambio en Ganancias con las legislativas, Carugati aseguró que se diluye el “impacto positivo”que pueda tener sobre el ingreso de los contribuyentes. “También hay que analizar cómo se reconstruye el anuncio en lamente del votante. Puede ser considerado oportunista y no como respuesta sincera a un reclamo puntual”, adhirió. De ser así, el oficialismo “tal vez no pueda reconquistar la gran cantidad de votos perdidos“.

Si bien la oposición celebró el anuncio porque era un reclamo político de diferentes sectores, criticó que el cambio no se haya hecho por ley. “Sería la mejor prueba de que no es un acto de campaña”, dijo Ignacio De Mendiguren, ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y candidato a diputado nacional del Frente Renovador.

La polémica además se instaló por el artículo 3 del decreto 1242 publicado en el Boletín Oficial, pues discrimina la exención de Ganancias en el comprobante de pago de haberes en un ítem aparte con la palabra “Beneficio”.

¿Pero cómo se pasó del boom del consumo en 2010 y 2011 a una sociedad menos propensa a gastar? “Las grandes promociones y descuentos funcionaban como anabólicos en una economía que crecía mucho, y el mercado comenzó a estar dulce muy rápido”, explicó Oliveto. La suba del PBI fue del 9,2% en 2010 y 8,9% en 2011, según el Indec. “La caída de las promociones ha influido, pero no era una estrategia sostenible para los bancos”, agregó Carugati.

Al retirarle esos “anabólicos”, se contribuyó a disminuir la potencia del consumo. Y el efecto es menor cuando esos estimulantes se dan en una economía que crece menos, en torno al 3% para 2013. Con un nivel de inflación del 25% anual, Oliveto dijo que hoy una de las máximas de las personas es “ahorrar consumiendo”, y por eso este indicador no cayó tanto. “El consumo no anda tan mal, pero no alcanzó para instalar un clima de fiesta y alegría“, concluyó.

Infobae

“Prevén una recuperación del consumo”

Después de un buen segundo trimestre, el consumo pisó el freno en julio. De acuerdo con un relevamiento privado, las ventas de alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza en julio registraron una suba en unidades de apenas el 1%, lo que implica una fuerte desaceleración frente al promedio del 4,1% alcanzado entre abril y junio.

En el sector de consumo masivo, sin embargo, son optimistas respecto del impacto que pueden tener las subas en el mínimo imponible del impuesto a las ganancias y los cambios en el régimen del monotributo. “Toda esa plata se va a volcar al consumo”, pronostican.

Los datos de la evolución del consumo corresponden a la medición realizada por la consultora CCR y fueron presentados ayer en el encuentro Conal, que reunió a los grandes comerciantes mayoristas del país en un hotel de Pilar.

Al explicar las fuertes fluctuaciones en el consumo, analistas y empresarios ponen el acento en la relación directa entre la evolución de la demanda y los aumentos de precios. En este sentido, destacan que no es casual que el pico en las ventas se haya alcanzado en mayo, cuando el volumen registró un alza del 5,8% y todavía estaba en vigor el congelamiento integral de precios que impuso el Gobierno.

“El control de precios en el canal supermercadista, junto con la recuperación del poder adquisitivo vía paritarias, potenciaron el aumento de la demanda especialmente durante el segundo trimestre del año. Pero en julio vemos una desaceleración como consecuencia del ingreso en una nueva fase de 500 precios congelados, que permitió un aumento en el resto, deteriorando el poder de compra de la gente”, señaló José Ignacio Amodei, director de CCR.

Amodei precisó que desde la salida del congelamiento integral, a fines de mayo, hasta julio los precios de los principales rubros de la canasta básica acumularon un incremento de 9,7%, con lo cual los aumentos terminaron neutralizando la suba salarial del orden del 10% correspondiente al primer tramo de las paritarias.

El freno en las ventas fue confirmado por los fabricantes de consumo masivo. “El consumo está amesetado. Una explicación posible es que el dinero disponible de la gente se está volcando a otros gastos, como el pago de la tarjeta o de los viajes”, explicó Miguel Ángel González Abella, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Industria de Cosmética y Perfumería (CAPA).

El efecto de la inflación se sintió en todos los rubros de la canasta, aunque su impacto fue mayor en los rubros que son los primeros en recortarse en tiempo de crisis, como alimentos congelados y artículos para el hogar, que directamente acumulan en los primeros siete meses del año volúmenes inferiores a los del mismo período de 2012.

Pese a los flojos resultados de julio, en el sector no pierden las esperanzas de que el panorama cambie en los próximos meses a partir de las últimas medidas del Gobierno en el impuesto a las ganancias y las escalas del monotributo.

CAMBIO DE PARADIGMA

“Hoy estamos viviendo un cambio de paradigma, que implica pasar de una economía que crecía al 7 u 8% anual a otra del 2 o 3 por ciento, pero lo importante es que no hay una retracción del consumo. Además, todos los fondos que se volcarán al mercado vía ganancias o monotributo van a alimentar el consumo, y como viene todo, en octubre próximo, el Día de la Madre va a ser para sacarle un cuadrito”, explicó Guillermo Oliveto, director de la consultora W.

El optimismo para los próximos meses es compartido por los mayoristas, que se ilusionan con un fin de año más parecido al de 2011 que al del año pasado. “Las perspectivas del sector son buenas especialmente en el último trimestre del año”, sostuvo Alberto Guida, presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam).

Los autoservicios chinos además precisaron como un dato favorable para su canal los cambios en el régimen de monotributo anunciados el miércoles pasado por el Gobierno. “Nuestros consumidores son muy sensibles a cualquier mejora en el monotributo”, reconoció Yolanda Durán, presidenta de Cedeapsa, una de las cámaras que reúne a los autoservicios orientales.

Cambios en la pirámide: creció la clase media

De la mano de la inflación, el ingreso mensual promedio de la clase media llegó a los cinco dígitos. De acuerdo a la pirámide social que elabora la consultora W en base a los datos de la Asociación Argentina de Marketing (AAM) y de la Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión (Saimo), para ser considerada de clase media una familia necesita tener ingresos por encima de $ 6700 mensuales, aunque el promedio del segmento se ubica en $ 10.200.

Según los nuevos parámetros, el 47% de los hogares argentinos integran los segmentos socioeconómicos D1 y D2 -conocidos como clase baja y clase baja superior- mientras que un porcentaje similar puede ser considerado de clase media, incluyendo en este grupo a la clase media típica (C3) y a la clase media alta (C2). El restante 6% corresponde al segmento ABC1, el más buscado por las marcas y al que se accede cuando los ingresos del grupo familiar superan los $ 33.000 al mes.

“El dato más positivo es el crecimiento de la clase media, que en 2004 abarcaba al 39% de los hogares y hoy llega casi a la mitad de la sociedad, gracias al ascenso social de muchas familias que habían quedado en la clase baja superior. La contrapartida es que aumentó la brecha entre los extremos de la pirámide y hoy el ABC1 tiene ingresos que son 30 veces superiores a los de la base de la pirámide”, explicó Oliveto.

También preocupa que las perspectivas de mejoras, al menos en el corto plazo, no son muy grandes. “Se nota un estancamiento en el ascenso social y no vemos para 2014 y 2015 una mejora en este campo”, advirtió Oliveto.

La Nación

“Por la inflación, las empresas y los consumidores cambian sus hábitos y estrategias”

Hace unos meses, Bimbo empezó abrir locales en las estaciones de tren en los que vende exclusivamente panes a los que les faltan pocos días para su vencimiento, con descuentos de hasta el 70 por ciento. El modelo comercial es el mismo que la compañía mexicana lanzó en España para hacer frente a la crisis, y representa la mejor prueba de los cambios en los hábitos y en las estrategias comerciales que están llevando a cabo tanto los consumidores como las empresas para hacer frente a la inflación y su erosión en el poder de compra de los hogares argentinos.

“Lo que se ve es que para una porción importante de los consumidores se está agotando la capacidad de seguir gastando , y la gente busca cuidarse cada vez más. Los fabricantes y los supermercados están cada vez más atentos y buscan diversificar sus estrategias comerciales, especialmente en materia de precios”, explica Carolina Yellati, directora de la consultora Wonder, que, junto con sus colegas de La Investigación que Inspira, acaba de presentar un estudio que releva los cambios en las formas de compra de 800 mujeres de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires de todos los niveles socioeconómicos. “Lo que vimos es que los hogares muestran importantes cambios en su forma de abastecimiento en los últimos tres meses. Y, en general, todos apuntan al ahorro, a una reducción o a un mayor cuidado en el consumo de productos alimenticios, de limpieza y cuidado personal”, agrega Yellati.

De acuerdo con el relevamiento, el 54% de las mujeres que son decisores de compra dentro de sus hogares reconocen que hoy están haciendo más visitas al almacén o al autoservicio para ir cubriendo las necesidades diarias, en oposición a las compras grandes de abastecimiento general o de stockeo, mientras que otro 54% dice que compra menos variedad de productos.

Por su parte, en agosto de 2012 un 21% de los encuestados sostiene que se había volcado a una mayor compra de marcas líderes, mientras que en agosto de este año ese porcentaje cayó al 11 por ciento, y como contrapartida se incrementó la tendencia a la compra de productos de marca propia de los supermercados (22%) y de marcas menos conocidas (28 por ciento). Con respecto al año anterior, también se incrementó el porcentaje de los consumidores que aseguran estar más atentos a las ofertas, descuentos y promociones.

El impacto de la inflación también llevó a las empresas fabricantes a retomar prácticas que se habían popularizado en la crisis de 2002, como la presentación de envases más chicos, de manera de mantener el valor de venta al público por unidad, ajustando no por precio, sino por volumen.

“Al mismo tiempo que Coca-Cola lanza su gaseosa Coca Life, con una inversión publicitaria millonaria, también está con una campaña en la vía pública, que es un canal que es percibido como más económico, para anunciar el lanzamiento de las latitas Mini de 250 cc, en un intento para mantener accesible el precio del producto para un público más masivo”, señaló Susana Marquis, directora de La Investigación que Inspira.

Marquis igualmente alerta sobre los peligros que implica, desde un punto de vista de marketing, la generalización de propuestas como los envases más pequeños. “Hay marcas aspiracionales, como Lux, que se pueden dar el lujo de reducir sus presentaciones, pero este tipo de opciones no son viables para las marcas cuya promesa de compra está puesta en el rendimiento”, advierte la socióloga.

TODO VUELVE

El mismo escenario de una inflación que golpea en el poder de compra de sus clientes también llevó a las grandes cadenas de supermercados a retomar sus estrategias comerciales más propias de las crisis. “El consumidor está un poco más cauteloso y dejó de stockearse y adelantar compras. Ante ese nuevo escenario, las cadenas están más agresivas desde un punto de vista comercial y empezaron a retomar propuestas como el 30% en la segunda unidad, el 3 x 2 en el mismo producto o el descuento con algún medio de pago”, explicó Emiliano Schwartz, responsable de Marketing de la consultora Tomadato. Schwartz además destacó que cada vez más las cadenas impulsan los planes de fidelización de su clientela, a través del desarrollo de comunidades de compra o el uso de las tarjetas propias, como en los casos de los flamantes Club Día% y la Comunidad Coto.

LA INFLACIÓN SUPERA EL 20% ANUAL

Desde la puesta en marcha del primer congelamiento de precios integral, en febrero de este año, la canasta de alimentos y bebidas acumuló en siete meses una suba de 12,2% y todo indica que terminará el año con un incremento superior al 20 por ciento. De acuerdo con el informe semanal que realiza la consultora Elypsis a través del relevamiento de los precios de más de 135.000 artículos que comercializan los supermercados, en las últimas cuatro semanas la suba llegó a 1,6 por ciento.

La suba del último mes constituye el menor incremento desde la finalización del primer congelamiento de precios, aunque en términos anualizados se ubicó en 22,6 por ciento. “Entre las categorías de productos con mayores aumentos encontramos en primer lugar a las verduras, con un 11,3%, liderando los aumentos al igual que en semanas anteriores, pero desacelerando su ritmo de crecimiento, seguidas por las frutas, 3,7%, y los aceites y las grasas, 2,2%”, destacó el informe de Elypsis.

La Nación


Autor

Emiliano Schwartz

Categorías

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 57 seguidores

Archivos

Twitter