“Tras las paritarias, el consumo muestra un repunte transitorio”

Desierto. Pese al inicio de la temporada de rebajas, los centros comerciales reúnen poco público en comparación con los años de mayor crecimiento económico.

El soplo de aire fresco que las paritarias traerían sobre el consumo se parece más a una leve brisa que al viento de cola. Desde mayo, los principales indicadores de ventas minoristas muestran un repunte, pero los analistas señalan que será transitorio: de aquí a fin de año la inflación seguirá retomando terreno y pondrá freno a esta incipiente recuperación del poder adquisitivo.

Entre mayo y julio, los trabajadores recibieron la primera cuota del incremento salarial, que promedió el 24% anual. Después de cinco meses negativos, el 2,3% de julio fue el primer período de crecimiento en términos reales para el comercio minorista, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Además de factores estacionales como las vacaciones de invierno y el Día del Amigo, la entidad menciona “al cobro del medio aguinaldo, cierto repunte en la demanda de empleo, y la tranquilidad del mercado cambiario” como las razones que impulsaron la suba.

El INDEC también muestra datos positivos, aunque con matices. Las ventas en supermercados, a valores corrientes, representan un alza del 27,2% interanual. La consultora abeceb.com detalla que si bien las subas son generalizadas, los artículos de electrónica, indumentaria, calzados y textiles fueron los rubros que más crecieron. Las ventas en los shoppings pasaron de expandirse 38% interanual en mayo, a 26,2% en junio, lo que equivale a una mínima suba en términos reales si se descuenta la inflación.

El único rubro en el que el consumo se mueve al ritmo de los años de gran crecimiento económico es el de la venta de autos, impulsadas por la combinación de la inflación y la brecha cambiaria, que permite que los patentamientos hayan subido 9,5% en los primeros siete meses del año. “El consumo de bienes durables es una opción como refugio de valor. Esta tendencia se sostuvo durante todo el año, no cambió por el impacto de las paritarias,” indica Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina.

“Aunque los datos de mayo –y en menor medida, los de junio– reflejaron el impacto positivo de las paritarias, no fue suficiente para llevar las ventas de los distintos segmentos (con la excepción de autos) a terreno positivo”, señala el economista Matías Carugati. “Este fenómeno refleja la cautela de los consumidores, preocupados por la incertidumbre respecto de sus ingresos futuros, ya que el deterioro del mercado laboral es palpable y los incrementos salariales compensan únicamente la inflación pasada: se favorecen las ventas cuando se efectiviza el aumento, pero su impacto se diluye mes a mes con la inflación”, remarca.

Al efecto de las paritarias en sí, se suma la masa de dinero aportada por el Gobierno para fogonear el consumo con las subas de la asignación universal por hijo (AUH) –un alza del 35%–, las jubilaciones y el salario mínimo –que subirán 14%– y la devolución del impuesto a las Ganancias sobre el medio aguinaldo de junio. Según cálculos oficiales, el incremento de las asignaciones y el de las jubilaciones volcará al consumo $29.000 millones en la segunda parte del año.

“Muy probablemente, el consumo no llegue a las elecciones de octubre tan tonificado como en 2011, pero tampoco en el precario estado de 2009, lo que se condice con un escenario político-electoral intermedio entre ambos extremos”, apunta Carugati.

“No hay que menospreciar el impacto de las subas en jubilaciones, más la asignación universal. Para los sectores medios y bajos, esta asistencia social representa un cuarto de las ingresos de esos hogares, que tienen una propensión a consumir altísima,” señala Rodrigo Alvarez, de Analytica.

Estos efectos serán pasajeros. Según Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein, “el repunte del consumo se nota sobre los bienes durables, pero el impacto es transitorio. Al ser aumentos otorgados en dos o tres cuotas, esto provoca que haya un alza fuerte del consumo al principio y luego una licuación a medida que suben las precios. No hay una suba del salario real”.

Alvarez coincide en que hay más consumo. “En términos reales, en los supermercados, entre enero y abril, las ventas habían caído 0,6% respecto del mismo período del año anterior, mientras que entre mayo y junio crecieron 4,5% y 3,5% respectivamente. Lo mismo pasa en los shoppings: cayeron en los primeros cuatro meses y subieron 13% en mayo y 2,6% en junio. En la recaudación del IVA del mercado interno se observa la misma dinámica: caída de 0,2% interanual hasta abril, luego subió 5% entre mayo y julio. Claramente se ve este salto”. Aun así, Alvarez destaca que se está produciendo “una pérdida importante del salario real. En los sectores de ingresos medios –que son los que dependen de las paritarias– no hay recomposición del poder adquisitivo, ya que la inflación nuevamente se está acelerando.” Esto es consecuencia de que “el Gobierno está tratando de cambiar las anclas antiinflacionarias: ahora usa los precios y los salarios y está soltando el tipo de cambio, cada vez en forma más marcada”, en referencia a la devaluación progresiva que registra el tipo de cambio oficial.

De este modo, Alvarez señala que “hasta octubre, estaremos en un período en el que el salario le ganará a la inflación. Después, probablemente la inflación le vuelva a ganar a los salarios y llegaremos a la paritaria de 2014 con un salario real en caída”. Respecto de la devolución del impuesto a las Ganancias pagado con el medio aguinaldo, Alvarez opina que “va a tener una impacto, pero será un efecto puntual. No es una mejora sostenida en el ingreso; la gente lo va a percibir como una suerte de bonus. Va a ser efímero”.

Paritarias, AUH, salario mínimo, jubilaciones. “Toda estas baterías ponen mucha plata en la calle y es un aumento nominal muy fuerte”, dice Sigaut Gravina. “El dato más interesante es que las ventas minoristas venían cayendo, pero en julio subieron 2,3%”, señala con relación al informe de CAME. “Esto también se refleja en la percepción del consumidor,” apunta. Así lo muestra el Indice de Confianza del Consumidor (ICC), del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, que en julio tuvo su segundo repunte consecutivo y alcanzó su mayor registro en cinco meses. El indicador tuvo ese mes un avance de 6,7% respecto de junio, mes que ya había marcado un repunte de 6,8%.

Para el economista, “lo mejor del consumo se va a ver en el tercer trimestre, mientras que lo mejor de la actividad ya lo vimos en el segundo trimestre. Esto le dará margen al Gobierno para llegar las elecciones con el consumo en mejor estado”. Sigaut Gravina también afirma que el repunte del consumo “será transitorio, porque la inflación sigue siendo elevada, y mes a mes el poder adquisitivo se va a empezar a reducir. A fin de año vamos a ver que las paritarias empardan o están por debajo de la inflación y ahí tendremos una caída en términos reales”.

El consumo, un motor desparejo

Desde hace varios años, el consumo ha sido el motor que, en forma bastante pareja, impulsó el crecimiento de la economía. Pero en este tercer trimestre se comienza a ver una creciente disparidad según se trate de bienes durables o no durables.

Las ventas de autos, electrodomésticos y materiales para la construcción marcan tasas asiáticas. Pero el consumo de alimentos, bebidas, artículos de limpieza, indumentaria y otros ítems masivos, crecen a tasas europeas, o casi.

El fenómeno se relaciona con la carrera entre precios y salarios. Si se analiza la marcha del consumo en términos de sectores socioeconómicos, los que ganan lo que gastan, es decir los sectores medios o medios-altos, canalizan sus ahorros en pesos a bienes durables como intento de protegerse contra la inflación.

Los que gastan lo que ganan (sectores bajos y medios-bajos) están viendo sus salarios, jubilaciones o subsidios crecientemente erosionados por la inflación. Y están más cautos, porque los incrementos salariales solo compensan la inflación pasada, dicen analistas.

Por el lado de la oferta se verifica un fenómeno similar. La actividad industrial mostró en la primera mitad del año un crecimiento selectivo y frágil, observa el informe de la consultora Finsoport. La industria se expandió 3,8% en el segundo trimestre, pero este crecimiento “se explicó por el desempeño de sólo tres de las doce ramas que releva el Estimador Mensual Industrial”.

Las industrias exportadoras no la llevan mejor. Durante junio de 2013, tres de las cinco ramas manufactureras que integran ese agregado mostraron caídas interanuales en sus niveles de producción, dice el informe.

Otro fenómeno que está apareciendo con cada vez más intensidad es la profundización en la devaluación de las monedas de los países vecinos, que agrava los problemas de competitividad de un tipo de cambio ya retrasado en la Argentina. El viernes, el real brasileño cerró a su nivel más bajo de los últimos cuatro años, 2,30 por dólar. En los últimos tres meses, el real se ha devaluado 13%.

Brasil representa casi una cuarta parte del intercambio comercial argentino y es el comprador de casi la mitad de las exportaciones de origen industrial, recordó la consultora Quantum/Econométrica.

Una mayor debilidad en los precios de los commodities puede generar presiones adicionales sobre la moneda brasileña, dijo un informe.

El peso chileno tocó su menor nivel contra el dólar en 14 meses durante la semana pasada. Chile tuvo en junio déficit en su balanza comercial, que depende del cobre para más de la mitad de sus exportaciones. La Argentina tiene superávit comercialcon Chile, a donde exporta unos 4.000 millones de dólares anuales, pero una mayor devaluación del peso chileno en los próximos meses podría alterar estos resultados.

Los dólares comerciales son virtualmente la única fuente de divisas disponible para la Argentina en este momento. Las inversiones directas por fusiones o adquisiciones de empresas están en un mínimo. Y dentro de un mes, hay compromisos de pago de bonos públicos por más de 2.000 millones de dólares. Son deudas que se seguirán pagando con reservas cada vez más escasas.

IECO

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Emiliano Schwartz

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