Archivo para 29 agosto 2013

Radiografía del consumidor “gasolero”: los 10 tips que identifican al comportamiento de la clase media en las góndolas

Los argentinos se han convertido prácticamente en expertos a la hora de las compras. Leen etiquetas, eligen los envases que más les convienen, evitan tentarse y se fijan con qué plástico les conviene pagar para obtener más beneficios.

Acostumbrados a ser víctimas de las fuertes subas de precios en el supermercado, los consumidores conocen muy bien cuál es la manera de adaptarse a un escenario en cual la cautela y la racionalidad son las claves para cuidar el bolsillo.

Y más aún en un momento en que la inflación -de acuerdo con consultoras privadas y el índice del Congreso- ronda el 24%.

“Oportunista”

Es que “los consumidores no esperan los aumentos de precios quietos y van en busca de oportunidades“, explica Juan Manuel Primbas, country manager de la consultora epecializada en consumo Kantar Wordpanel.

En esta línea, el experto puntualiza que los argentinos aprovechan:

• Las oportunidades “básicas”, que son las que se asocian con productos que implican un menor desembolso y están estimuladas por el uso de las promociones y rebajas.
 Las “de valor”, como son los viajes de placer al exterior o la compra de automóviles que son percibidos como una inversión.

La actitud “oportunista” es el resabio que quedó de dos años atrás cuando el consumo atravesaba un momento más óptimo que el actual el consultor Guillermo Oliveto, director de W consultora, denominaba el consumidor “oportunista compulsivo”.

En su momento, se adquirían productos que no siempre eran imprescindibles.

Pero 2013 no es 2011 ni mucho menos 2010, años en los que el “boom del consumo” tenía como protagonista a este tipo de comprador.

Es así que del binomio sólo quedó vigente el término “oportunista”, mientras que la compulsión por las compras brilla por su ausencia.

“Hoy estamos viendo que el argentino sigue siendo un aprovechador de beneficios que busca sacar el máximo rédito de los descuentos que se le ofrecen”, destaca en diálogo con iProfesional Emiliano Schwartz de la consultora Tomadato.

La explicación de este fenómeno es clara para Ignacio Amodei, director de trade de la firma especializada en consumo CCR: “La gente trata como puede de defender su poder adquisitivo”.

Y esta intención se hace evidente en el supermercado, donde el cuidado del peso se traduce en un comportamiento concreto.

De esta manera, explica a iProfesional Adrián Kittner desde eConsultora, “la actitud en las góndolas se vuelve más racional“.

El experto describe al consumidor actual de una manera muy simple: “Compra más y estudia los productos y se fija cuánto contienen”.

Diez señales
Los analistas en consumo detectan una serie de comportamientos que dan cuenta de que la“actitud gasolera” está presente a la hora de recorrer las góndolas.

Según los expertos, estos son algunos de los síntomas de en la actualidad, reina la cautela:

1. Prefieren los formatos de cercanía para no “tentarse”
Los almacenes de barrio y supermercados chinos son las opciones preferidas para no llevar nada de más en el carrito.

Sucede que estos formatos cuentan con la ventaja de que ayudan a ahorrar tiempo y dinero.

Estos espacios son ideales para realizar compras más concisas y racionales ya que, como lo explica Amodei, “en los fomatos de cercanía los argentinos evitan algunas tentaciones“.

Y, para no quedarse atrás, las grandes cadenas de supermercados supieron adaptarse a este escenario.

De hecho, indica Amodei, en el último tiempo “crecieron mucho las bocas de cercanía impulsadas por los retailers”.

Algunos de los casos que cita el experto son “Changomás” (la opción chica de Walmart), “Coto mini” (de la firma homónima) y “Carrefour Express” (uno de los formatos pequeños que ofrece la cadena).

2. Valoran y aprovechan las promociones
Ésta es una característica clásica de los “buscadores de oportunidades” que se vio acentuada en el último tiempo a partir de la intención de los argentinos de no abandonar sus gustos y de, al mismo tiempo, no gastar una fortuna.

“Los consumidores no quieren perder su hábito y, por eso, aprovechan todas las ofertas que pueden”, apunta Schwartz.

En tanto, Adrián Kittner de eConsultora, señala que este comportamiento se profundizó en el último tiempo y agrega que los beneficios más valorados por los consumidores son:

• Los descuentos que algunos supermercados brindan en la segunda unidad.
• Las promociones sobre los congelados que salen los fines de semana.
• Las rebajas que ciertos retailers ofrecen para la compra de lácteos.

3. Cuantas más cuotas, mejor
El esquema de cuotas es un beneficio que los argentinos aprovechan en cada oportunidad que tienen, a pesar de que no siempre el costo de abonar en varios pagos es igual a cero.

De acuerdo con Kittner, actualmente “los supermercados suelen ofrecer hasta 3 cuotas sin interés y un promedio de 6 cobrando por ello”.

4. Eligen envases que les permiten ahorrar
A pesar del impulso con el que se venían imponiendo los envases de tamaño “XS”, muchos consumidores advierten que volvieron a las góndolas los olvidados paquetes de tamaño “familiar”.

La razón: los argentinos se cuidan más y, en algunas ocasiones, edeciden desembolsar más dinero y llevarse un packaging más grande, pensando en un precio menor por unidad.

De esta manera, sienten que “hacen negocio”.

En este punto, Kittner afirma que los argentinos hoy “se llevan los que rinden más porque en promedio les sale más barato“.

5. Se preguntan si lo que llevan es indispensable
Después de años de acostumbrarse a darse los gustos en el supermercado, los argentinos sonmás racionales a la hora de tomar un producto y meterlo en el changuito.

“Hoy son más selectivos en cuanto a la cantidad de mercadería que se llevan porque miden más los gastos del supermercado”, destaca el ejecutivo de eConsultora.

Inclusive, agrega, cada vez son más los que tratan de “ajustar” sus compras a una planificación previa: “La gente hace un estimativo de lo que va a gastar e intenta no alejarse mucho de ese número”.

6. No descartan las segundas marcas
Si bien todavía no se puede hablar de un paso generalizado a las segundas marcas, el rechazo a los productos que no son de firmas líderes va cediendo espacio frente al cuidado del bolsillo.

Y esto se advierte particularmente en algunas categorías puntuales.

Principalmente, “en productos enlatados, lácteos y artículos de perfumería”, enumera Kittner.

7. Son menos fieles a una cadena en especial
Mientras que años atrás era habitual la fidelidad de los consumidores hacia una determinada cadena, en la actualidad los argentinos alternan distintas opciones en sus compras, según cuál sea la que les ofrezca un mayor beneficio cierto día de la semana.

En este punto, Amodei indica que “la gente suele combinar entre distintos puntos de venta”.

8. “Inspeccionan” las etiquetas
En sus últimas visitas al supermercado, los consumidores se volvieron “expertos” en analizar las etiquetas de los artículos.

A pesar de que muchos de ellos detectan que cada vez están menos a la vista y, en ocasiones, sus datos son confusos, una vez que las encuentran en las góndolas, los compradores empiezan a inspeccionar puntillosamente la información que contienen para saber si “les conviene”.

“Ahora miran en detalle la etiqueta antes de decidirse a comprar”, señala Schwartz.

9. Miran más los precios “por kilo”
Una clara señal de la cautela es que los argentinos están más alerta frente a las posibles “trampitas” que las marcas puedan “tenderles” para tentarlos con productos más costosos.

Por este motivo, apunta el ejecutivo de Tomadato, los consumidores “intentan evitar confundirse con el packaging”.

Y una de las mejores maneras de hacerlo es prestando atención no sólo al valor de cada artículo, sino también al precio por kilo, lo que les permite realizar una mejor comparaciónentre las opciones disponibles en las góndolas.

Así lo afirma Kittner: “La gente se fija cada vez más cuál es el contenido de la mercadería por kilo”.

10. Ya no adelantan consumo
Atrás quedaron aquellas épocas en las que, para ganarle a la inflación, los argentinos compraban de antemano todo aquello que podían.

Hoy, en cambio, cuidan más el bolsillo y ya no es tan habitual ver los changuitos cargados de mercadería pensada para ser consumida durante varios meses.

Así lo explica Schwartz: “Ya no se compra tanto por anticipado por más de que la inflación siga siendo alta“.

En la misma línea, el consultor apunta que el “stockeo” deja de ser un hábito corriente, producto de que hoy los compradores prefieren llevarse lo justo y necesario.

Los precios suben y los consumidores pagan los “descuidos”

Hace tres meses, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunciaba oficialmente el plan “Mirar Para Cuidar” que tenía como misión controlar los desajustes que se llevaran a cabo en relación con el congelamiento de precios vigente desde febrero (y luego limitado a apenas 500 artículos).

Sin embargo, y pese a las fotos que circularon en dos oportunidades en las que se veía a un grupo de militantes recorriendo las góndolas, los problemas que están presentes desde los inicios del “freezer” siguen sin una solución.

En este sentido, Schwartz hace referencia a algunos “descongelamientos” y apunta que “el acuerdo de precios se fue diluyendo con el paso del tiempo”.

En la misma línea, Kittner destaca que “no hay nadie que controle realmente en las góndolas”.

Esto llevó a los consumidores a buscar sus propios métodos para proteger sus bolsillos. Es así que, concluye el experto, “los argentinos cuidan más el peso y se muestran más cautelosos en sus visitas al supermercado”.

IProfesional

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“Las 5 grandes tendencias que cambiarán la industria del retail hacia el 2015 “

motorolapagina

El alto nivel de información disponible y los nuevos patrones de comportamiento de los consumidores marcan un nuevo paradigma en la atención al cliente, el cual plantea interesantes desafíos para los comerciantes minoristas. Motorola Solutions identificó las principales tendencias que modificarán la experiencia de los consumidores en el futuro.

Motorola Solutions, Inc., identificó una lista de 5 tendencias relacionadas con el futuro del retail, industria donde la tecnología juega un rol central. Estas conclusiones son el resultado del estudio LATIN AMERICA SHOPPING SURVEY presentado a comienzos de 2013 por la compañía.

TENDENCIAS DESTACADAS:

1. “No está en stock, te lo llevo a tu casa”:

según el estudio ya mencionado, el 63% de las compras que no se llevaron a efecto debido a problemas de stock, podrían haber sido exitosas si el vendedor hubiese ofrecido llevar el producto al domicilio del cliente en cuanto estuviera disponible en la tienda. Otra tendencia en este sentido, es tener a mano la información del stock de las sucursales cercanas e indicar la ruta por GPS al cliente para que pueda obtener el producto. La idea es responder de forma eficiente a las necesidades del comprador, y la tecnología ayuda mucho a cumplir con este requerimiento.

2. Necesidad de contar con múltiples plataformas: otra tendencia que vislumbra Motorola Solutions es que el consumidor actual requiere que la información sobre el producto que va a comprar esté disponible en diferentes plataformas, no solo en la tienda física, sino también en la web, en su smartphone, en su tablet, etc. En este sentido, es muy importante que los minoristas cuenten con plataformas con información acuciosa y las cuales sorprendan permanentemente a clientes actuales y potenciales. Además de hacer la experiencia de compra online más entretenida y útil, las empresas de retail necesitan desarrollar mejores sistemas de seguridad, diseñar plataformas móviles y sociales, así como utilizar Web analytics para medir sus avances y conocer a sus consumidores.

3. Aumento en el uso de tecnologías móviles: según el estudio “LATIN AMERICA SHOPPING SURVEY”, aquellos minoristas que utilicen dispositivos móviles para mejorar la experiencia de compra serán los que mejor responderán a los requerimientos de los consumidores. Los clientes afirmaron que han tenido una mejor experiencia de compra con vendedores y administradores que utilizan este tipo de tecnologías y por tanto pueden dar información más exacta.

4. Optimización del negocio mediante el uso intensivo de tecnología:

Mediante la aplicación de avances tecnológicos y análisis profundos, impulsados por una cantidad sin precedentes de datos de múltiples fuentes y sistemas que ayudan a procesar cada vez más información, las empresas minoristas pueden optimizar todos los aspectos de su negocio,

incluyendo los niveles de inventario, precios, espacio de almacenamiento, estanterías, pantallas de surtidos y personal, para responder de mejor manera en este nuevo paradigma.

5. Aumento de aplicaciones para ofrecer una atención personalizada: La tendencia apunta a que cada vez existirán más aplicaciones tecnológicas que apunten a personalizar la atención “a medida” de cada cliente, tales como listas de supermercado inteligentes que te indiquen qué es lo que debieras comprar, probadores inteligentes donde puedes ver los colores, tallas y stock disponible, cámaras que identifiquen al cliente y su historial de compra desde el momento en que ingresa a la tienda, etc. Asimismo, los consumidores están exigiendo que las facturas de los productos que compren sean enviadas directamente a sus correos electrónicos, incluso en el caso de una compra realizada en un local establecido. La razón de esto es que es más fácil para realizar cambios o devoluciones después de la compra.

Revista Actualidad en Supermercados

“CONSUMO: CAMBIO EN LOS HÁBITOS DE LOS ARGENTINOS”

VIDEO C5N

“Los precios se disparan y quedan al desnudo las fallas del congelamiento”

En el último mes, los precios en los supermercados dejaron en evidencia que un congelamiento de precios sostenido en el tiempo no puede esconder sus grietas.

Esto saltó a la vista cuando se dio a conocer que el índice que mide el Congreso relevó en julio una la inflación que se ubicó entre un 2,5% y 2,7%, uno de los mayores niveles registrados en los últimos tres años.

El “salto” en los valores de la mercadería se hizo notorio en los últimos dos meses en los cuales, según lo indica a iProfesional José Ignacio Amodei, director de Trade de la consultora CCR, “estos subieron con fuerza”.

El ejecutivo detalla que, mientras que “entre enero y mayo el crecimiento mensual promedio de los precios fue de 1,7 puntos, en junio éste alcanzó los 4,5 puntos con respecto a mayo”.

De esta manera, se cerró un semestre con una escalada en materia de precios.

“La media en cuanto a inflación en el primer semestre fue del 24% con respecto al mismo período de 2012″, indica Amodei.

Y la “disparada de precios” no es un fenómeno imprevisto: no eran pocos los expertos que seis meses atrás auguraban algunas posibles fallas en el acuerdo de precios.

Ya lo anunciaban analistas de consumo allá por febrero, cuando indicaban que este tipo de medidas pueden resultar en un corto plazo, pero que su efectividad es dudosa una vez que se intenta prologarlas en el tiempo.

En los inicios del congelamiento, los expertos advertían que, cuanto más se retrasara el fin del “efecto freezer”, más duras serían sus consecuencias.

Uno de ellos era Amodei, quien señalaba en diálogo con este medio que “si en el camino no se toma algún tipo de medida más de largo plazo, el impacto de la salida va a ser mucho mayor“.

Pasada la mitad del año, el tiempo le da la razón: la mercadería de los supermercados se encareció abruptamente y, según lo afirman quienes se encargan de relevar las distintas sucursales, los artículos que subieron de precio no son solamente aquellos que quedaron por fuera de la famosa “lista de los 500”.

Expertos atribuyen los errores en la estrategia del Gobierno para frenar la galopante inflación a un punto central: el congelamiento funciona más bien como un “parche”, pero no logra resolver el problema de fondo que deriva en la inflación.

Ocurre que la medida propuesta por el oficialismo “no es algo sostenible en el tiempo”, indica Soledad Pérez Duhalde desde la consultora Abeceb.

Y agrega que el “estallido” de precios es consecuencia de “la inflación reprimida de todos los primeros meses del acuerdo”.

Frente a los aumentos en las góndolas, los distintos actores se reacomodan.

Los consumidores fortalecen sus actitudes de cautela y cuidan cada peso que gastan en sus visitas al supermercado.

Las marcas, por su parte, también se adaptan al nuevo escenario impulsando la salida de envases más pequeños, que les permiten reducir el gramaje para no tener que subir los precios,entre otras estrategias a las que apelan.

El “efecto glaciar”

Uno de los aspectos que mencionan los expertos en consumo al ser consultados sobre el “estallido” de los precios que los argentinos pudieron percibir en las góndolas los últimos dos meses es el “descongelamiento” de gran parte de los artículos que estaban “freezados”.

En este punto, Amodei aclara que “mientras que inicialmente la medida incluía a 10.000 productos, en junio ésta pasó a abarcar solamente unos 500“.

Por ese motivo, el analista considera que “allí comenzó una nueva etapa”.

La explicación que da el ejecutivo de CCR es clara: “Cuando se liberaron los precios que estabancontenidos, estos se dispararon“.

Sin embargo, los expertos destacan que no sólo los “excluidos” de la lista sufrieron un incremento. También lo hicieron algunos de los que siguen en la nómina.

Cuando hay una aceleración de este tipo, se trata de algo generalizado que incluye a todas las categorías“, apunta Juan Manuel Primbas, ejecutivo de la consultora Kantar Worldpanel.

Y esto derivó en aumentos que estuvieron, inclusive, por encima de los pronosticados por los consultores.

“Esperábamos que hubiese un salto inflacionario, pero éste fue mucho mayor del que suponíamos“, confiesa Pérez Duhalde desde Abeceb.

Por su parte, Amodei apunta que el incremento se notó, principalmente, en:

Productos de heladera, cuya suba entre mayo y junio fue del 8,4%.

Bebidas con alcohol, que se encarecieron un 5,5% en el mismo período.

Otro de los aumentos significativos que tuvo lugar en el primer semestre del año se dio en laharina. El ejecutivo de CCR advierte que “entre enero y junio, la suba en el valor de este producto fue del 22%“.

La estrategia de “diques de contención”

Si bien en los inicios del “freezer” éste parecía estar cumpliendo sus objetivos en cuanto a actuar como un freno a la inflación, con el avance de los meses los resultados empeoraron.

Los expertos lo atribuyen a la extensión forzosa de una medida que, en realidad es“cortoplacista”.

Lo que ocurre, explica Pérez Duhalde, es que estas herramientas funcionan más bien como“parche” y agrega que “su efecto desaparece ni bien sacan los controles”.

En esta línea, los analistas de consumo consideran que lo que la “disparada” de precios de julio fue en realidad una especie de “sinceramiento económico”.

Sobre este punto, Pérez Duhalde refiere que “la inflación durante los controles de precios es una gran mentira” y explica que esto quedó en evidencia al publicarse los índices de julio:“Cuando se redujo la lista de productos congelados, saltó la verdad”.

Es que “en general, los congelamientos suelen funcionar los primeros dos o tres meses“, dice Primas.

Y señala que un tiempo más tarde la medida muestra sus grietas.

Ni bien hay un hueco o ventana que les permiten tener un poco de ‘aire’, los valores de los productos aumentan de vuelta“.

Controles previos al “salto”

La publicación de los índices inflacionarios que evidenciaron el “salto” de los precios coincidió con el regreso de la “patrulla” de“Mirar para Ciudar” dos semanas atrás.

Y los expertos consideran que el lanzamiento de una segunda etapa del plan no se trató de una mera casualidad.

Por el contrario, atribuyen el “regreso” de los militantes a las góndolas a la intención del Gobierno de mostrar que se tiene un control de la situación.

En este punto, Pérez Duhalde indica que “se empezaron a acelerar los precios de nuevo yel Ejecutivo tuvo miedo por la publicación de estas cifras en un contexto electoral”.

La vuelta de los envases “mini” 

En un momento en el que los precios de los artículos se fueron “descongelando” en una forma evidente, así como los argentinos se cuidan más, también resurgen las estrategias de las marcas para seducir a estos consumidores más atentos a los gastos.

“La gente trata de defender como puede su poder adquisitivo”, apunta Amodei en diálogo con este medio.

Es por eso que ahora vuelven a ganar espacio en las góndolas los envases de tamaño reducido, un formato que utilizan las empresas que prefieren “achicarse” para hacer la crecida de precios menos evidente.

El objetivo de los packs pequeños es el de “incrementar el margen de ganancias de las empresas reduciendo el producto“, indica Pérez Duhalde.

Más artilugios de las marcas: las fórmulas “nuevas”

Consultados acerca de las tácticas de las marcas para afrontar el “estallido” de precios, los analistas de consumo mencionan una segunda estrategia: el agregado de componentes “extra” a los artículos para incrementar su valor de una forma sutil.

“Lo que hacen es cambiar la composición de las fórmulas“, indica Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato en diálogo con iProfesional.

De esta forma, las firmas consiguen modificar el código EAN– número exclusivo de cada producto representado por barras legibles por escáner-, habitualmente conocido como “código de barras”.

Amodei también advierte este fenómeno y señala que “muchas veces se altera el nombre del producto para poder sacarlo del freezer”.

Una vez que se incorpora el ingrediente “extra”, lo que se hace es poblar las góndolas con estos productos “modificados” y espaciar más la salida de los que no tienen el nuevo agregado.

Entonces, se van remplazando los artículos más económicos por otros similares, pero más caros.

Según Schwartz, si bien éste es un fenómeno generalizado, un claro ejemplo de este mecanismo se advierte en el caso de los productos de limpieza.

El experto describe el escenario actual que se percibe en las góndolas como un momento de “lanzamientos y relanzamientos, en el que salen productos nuevos y más caros por sus componentes adicionales”.

Cambio de hábitos

Si bien los analistas coinciden en que el “freezer” fracasó como medida para resolver la inflación, también distinguen que hubo un sector que se vio beneficiado con la medida de precios: el de las grandes cadenas de retail.

Es que, más allá de las evidentes fallas del congelamiento, éste generó tracción hacia los grandes jugadores, que venían perdiendo clientes en manos de los supermercados chinos y almacenes de barrio.

“La sola idea de los precios congelados hizo que la gente se vuelque más a estos canales de compras”, señala Amodei.

Y destaca que “durante 2012 el volumen de ventas en estos formatos creció en un 1,7% y en 2013 este número llegó a ser del 3,3%”.

Según el ejecutivo de CCR, esta tendencia se potenció y se mantuvo a pesar de la reducción de la lista de artículos freezados.

“En junio siguieron creciendo las ventas en las grandes cadenas”, explica.

Más allá de los réditos que pudieran haber sacado los retailers del acuerdo, seis meses más tarde sus resultados saltan a la vista de los consumidores una vez que llegan a la caja.

Allí se evidencia lo que menciona Primbas: “La desaceleración de precios por los controles fue sólo algo que sólo funcionó en el corto plazo”.

IProfesional

“Tras las paritarias, el consumo muestra un repunte transitorio”

Desierto. Pese al inicio de la temporada de rebajas, los centros comerciales reúnen poco público en comparación con los años de mayor crecimiento económico.

El soplo de aire fresco que las paritarias traerían sobre el consumo se parece más a una leve brisa que al viento de cola. Desde mayo, los principales indicadores de ventas minoristas muestran un repunte, pero los analistas señalan que será transitorio: de aquí a fin de año la inflación seguirá retomando terreno y pondrá freno a esta incipiente recuperación del poder adquisitivo.

Entre mayo y julio, los trabajadores recibieron la primera cuota del incremento salarial, que promedió el 24% anual. Después de cinco meses negativos, el 2,3% de julio fue el primer período de crecimiento en términos reales para el comercio minorista, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Además de factores estacionales como las vacaciones de invierno y el Día del Amigo, la entidad menciona “al cobro del medio aguinaldo, cierto repunte en la demanda de empleo, y la tranquilidad del mercado cambiario” como las razones que impulsaron la suba.

El INDEC también muestra datos positivos, aunque con matices. Las ventas en supermercados, a valores corrientes, representan un alza del 27,2% interanual. La consultora abeceb.com detalla que si bien las subas son generalizadas, los artículos de electrónica, indumentaria, calzados y textiles fueron los rubros que más crecieron. Las ventas en los shoppings pasaron de expandirse 38% interanual en mayo, a 26,2% en junio, lo que equivale a una mínima suba en términos reales si se descuenta la inflación.

El único rubro en el que el consumo se mueve al ritmo de los años de gran crecimiento económico es el de la venta de autos, impulsadas por la combinación de la inflación y la brecha cambiaria, que permite que los patentamientos hayan subido 9,5% en los primeros siete meses del año. “El consumo de bienes durables es una opción como refugio de valor. Esta tendencia se sostuvo durante todo el año, no cambió por el impacto de las paritarias,” indica Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina.

“Aunque los datos de mayo –y en menor medida, los de junio– reflejaron el impacto positivo de las paritarias, no fue suficiente para llevar las ventas de los distintos segmentos (con la excepción de autos) a terreno positivo”, señala el economista Matías Carugati. “Este fenómeno refleja la cautela de los consumidores, preocupados por la incertidumbre respecto de sus ingresos futuros, ya que el deterioro del mercado laboral es palpable y los incrementos salariales compensan únicamente la inflación pasada: se favorecen las ventas cuando se efectiviza el aumento, pero su impacto se diluye mes a mes con la inflación”, remarca.

Al efecto de las paritarias en sí, se suma la masa de dinero aportada por el Gobierno para fogonear el consumo con las subas de la asignación universal por hijo (AUH) –un alza del 35%–, las jubilaciones y el salario mínimo –que subirán 14%– y la devolución del impuesto a las Ganancias sobre el medio aguinaldo de junio. Según cálculos oficiales, el incremento de las asignaciones y el de las jubilaciones volcará al consumo $29.000 millones en la segunda parte del año.

“Muy probablemente, el consumo no llegue a las elecciones de octubre tan tonificado como en 2011, pero tampoco en el precario estado de 2009, lo que se condice con un escenario político-electoral intermedio entre ambos extremos”, apunta Carugati.

“No hay que menospreciar el impacto de las subas en jubilaciones, más la asignación universal. Para los sectores medios y bajos, esta asistencia social representa un cuarto de las ingresos de esos hogares, que tienen una propensión a consumir altísima,” señala Rodrigo Alvarez, de Analytica.

Estos efectos serán pasajeros. Según Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein, “el repunte del consumo se nota sobre los bienes durables, pero el impacto es transitorio. Al ser aumentos otorgados en dos o tres cuotas, esto provoca que haya un alza fuerte del consumo al principio y luego una licuación a medida que suben las precios. No hay una suba del salario real”.

Alvarez coincide en que hay más consumo. “En términos reales, en los supermercados, entre enero y abril, las ventas habían caído 0,6% respecto del mismo período del año anterior, mientras que entre mayo y junio crecieron 4,5% y 3,5% respectivamente. Lo mismo pasa en los shoppings: cayeron en los primeros cuatro meses y subieron 13% en mayo y 2,6% en junio. En la recaudación del IVA del mercado interno se observa la misma dinámica: caída de 0,2% interanual hasta abril, luego subió 5% entre mayo y julio. Claramente se ve este salto”. Aun así, Alvarez destaca que se está produciendo “una pérdida importante del salario real. En los sectores de ingresos medios –que son los que dependen de las paritarias– no hay recomposición del poder adquisitivo, ya que la inflación nuevamente se está acelerando.” Esto es consecuencia de que “el Gobierno está tratando de cambiar las anclas antiinflacionarias: ahora usa los precios y los salarios y está soltando el tipo de cambio, cada vez en forma más marcada”, en referencia a la devaluación progresiva que registra el tipo de cambio oficial.

De este modo, Alvarez señala que “hasta octubre, estaremos en un período en el que el salario le ganará a la inflación. Después, probablemente la inflación le vuelva a ganar a los salarios y llegaremos a la paritaria de 2014 con un salario real en caída”. Respecto de la devolución del impuesto a las Ganancias pagado con el medio aguinaldo, Alvarez opina que “va a tener una impacto, pero será un efecto puntual. No es una mejora sostenida en el ingreso; la gente lo va a percibir como una suerte de bonus. Va a ser efímero”.

Paritarias, AUH, salario mínimo, jubilaciones. “Toda estas baterías ponen mucha plata en la calle y es un aumento nominal muy fuerte”, dice Sigaut Gravina. “El dato más interesante es que las ventas minoristas venían cayendo, pero en julio subieron 2,3%”, señala con relación al informe de CAME. “Esto también se refleja en la percepción del consumidor,” apunta. Así lo muestra el Indice de Confianza del Consumidor (ICC), del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, que en julio tuvo su segundo repunte consecutivo y alcanzó su mayor registro en cinco meses. El indicador tuvo ese mes un avance de 6,7% respecto de junio, mes que ya había marcado un repunte de 6,8%.

Para el economista, “lo mejor del consumo se va a ver en el tercer trimestre, mientras que lo mejor de la actividad ya lo vimos en el segundo trimestre. Esto le dará margen al Gobierno para llegar las elecciones con el consumo en mejor estado”. Sigaut Gravina también afirma que el repunte del consumo “será transitorio, porque la inflación sigue siendo elevada, y mes a mes el poder adquisitivo se va a empezar a reducir. A fin de año vamos a ver que las paritarias empardan o están por debajo de la inflación y ahí tendremos una caída en términos reales”.

El consumo, un motor desparejo

Desde hace varios años, el consumo ha sido el motor que, en forma bastante pareja, impulsó el crecimiento de la economía. Pero en este tercer trimestre se comienza a ver una creciente disparidad según se trate de bienes durables o no durables.

Las ventas de autos, electrodomésticos y materiales para la construcción marcan tasas asiáticas. Pero el consumo de alimentos, bebidas, artículos de limpieza, indumentaria y otros ítems masivos, crecen a tasas europeas, o casi.

El fenómeno se relaciona con la carrera entre precios y salarios. Si se analiza la marcha del consumo en términos de sectores socioeconómicos, los que ganan lo que gastan, es decir los sectores medios o medios-altos, canalizan sus ahorros en pesos a bienes durables como intento de protegerse contra la inflación.

Los que gastan lo que ganan (sectores bajos y medios-bajos) están viendo sus salarios, jubilaciones o subsidios crecientemente erosionados por la inflación. Y están más cautos, porque los incrementos salariales solo compensan la inflación pasada, dicen analistas.

Por el lado de la oferta se verifica un fenómeno similar. La actividad industrial mostró en la primera mitad del año un crecimiento selectivo y frágil, observa el informe de la consultora Finsoport. La industria se expandió 3,8% en el segundo trimestre, pero este crecimiento “se explicó por el desempeño de sólo tres de las doce ramas que releva el Estimador Mensual Industrial”.

Las industrias exportadoras no la llevan mejor. Durante junio de 2013, tres de las cinco ramas manufactureras que integran ese agregado mostraron caídas interanuales en sus niveles de producción, dice el informe.

Otro fenómeno que está apareciendo con cada vez más intensidad es la profundización en la devaluación de las monedas de los países vecinos, que agrava los problemas de competitividad de un tipo de cambio ya retrasado en la Argentina. El viernes, el real brasileño cerró a su nivel más bajo de los últimos cuatro años, 2,30 por dólar. En los últimos tres meses, el real se ha devaluado 13%.

Brasil representa casi una cuarta parte del intercambio comercial argentino y es el comprador de casi la mitad de las exportaciones de origen industrial, recordó la consultora Quantum/Econométrica.

Una mayor debilidad en los precios de los commodities puede generar presiones adicionales sobre la moneda brasileña, dijo un informe.

El peso chileno tocó su menor nivel contra el dólar en 14 meses durante la semana pasada. Chile tuvo en junio déficit en su balanza comercial, que depende del cobre para más de la mitad de sus exportaciones. La Argentina tiene superávit comercialcon Chile, a donde exporta unos 4.000 millones de dólares anuales, pero una mayor devaluación del peso chileno en los próximos meses podría alterar estos resultados.

Los dólares comerciales son virtualmente la única fuente de divisas disponible para la Argentina en este momento. Las inversiones directas por fusiones o adquisiciones de empresas están en un mínimo. Y dentro de un mes, hay compromisos de pago de bonos públicos por más de 2.000 millones de dólares. Son deudas que se seguirán pagando con reservas cada vez más escasas.

IECO


Autor

Emiliano Schwartz

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