De “visita” al supermercado: los argentinos enfrentan las góndolas con “precios nuevos y sueldos viejos”

Durante los últimos diez años, los hábitos de compra de los argentinos en los supermercados se fueron modificando.

En gran medida, debido a que vieron cómo sus sueldos les rinden cada vez menos en razón de “llenar el changuito”.

Y de ello dan cuenta diversas entidades que defienden a los consumidores consultadas por iProfesional. En este sentido, señalan que hoy una familia tipo gasta un promedio de entre $700 y $1.000 en una visita quincenal al súper, al tiempo que destacan que el escenario se torna cada vez más complicado a causa de la inflación y el retraso del cierre de paritarias.

Si bien los salarios no son los de diez años atrás y se fueron incrementando a lo largo del tiempo, ese aumento se percibe como escaso frente a las subas de precios y es considerado más una “actualización” que un verdadero reconocimiento salarial.

Y, en esta carrera, también “juega en contra” la inicidencia del Impuesto a las Ganancias en los bolsillos de los empleados.

Antes me costaba cambiar un billete grande en el supermercado y hoy el más alto que tengo en la billetera no me alcanza casi para nada” es una de las principales quejas que recibe acción del Consumidor (ADELCO) por parte de los compradores.

Pero el fenómeno excede ampliamente las visitas al supermercado. Se repite también en otros ámbitos. De hecho, como explica a iProfesional Claudia Collado, presidente de ADELCO, “la gente muchas veces dice que con $100 no se compra nada, ni siquiera un remedio“.

Bolsillos cada vez más apretados
La visita al súper es la forma más sencilla y clara de percibir lo que constituye una de las principales grietas de “el modelo”.

Al tiempo que creció el valor nominal de los sueldos, estos no pudieron ganarle la batalla a la inflación, si se analiza el fenómeno en términos relativos.

“Hoy con un billete de $100 a la gente le alcanza para llevarse sólo tres o cuatro productos“, dice Collado. Y agrega que “esto siempre que no se compre carne, ya que para adquirir un corte hoy se paga aproximadamente entre $30 y $50”.

Es que “los lácteos y las carnes suben y son los artículos que más encarecen una compra“, apunta la presidente de ADELCO.

Según la experta en consumo, hoy una familia gasta en el súper un promedio de entre $1.500 y $2.000 por mes. Y esto es así pese al congelamiento de precios.

Del “boom” de consumo a un argentino más cauto
Durante los primeros años del kirchnerismo, el esquema económico sostenido en el consumo parecía mantenerse a flote, lo cual podía advertirse al visitar los shoppings abarrotados de gente que -tarjeta bancaria en mano- aprovechaban las promociones.

Pero, pasado el “boom” de 2010, algunas señales comenzaron a indicar que el modelo sostenido en las compras escondía algunas grietas.

En los últimos años, se dio un cambio paulatino que pone en jaque la teoría de que mientras los argentinos sigan comprando, la economía va sobre ruedas.

Es que, según explica Amodei, hoy el panorama de consumo encuentra ciertas complicaciones producto de:

  •  El retraso en el cierre de paritarias, que ya se acerca a mitad de año.
  •  La inflación -estimada por las consultoras privadas en un 25%- que va licuando el poder adquisitivo de los argentinos.
  •  La caída de la confianza y las expectativas de los consumidores.

Respecto de este último punto, vale mencionar que el Índice General de Expectativas Económicas (IGEE) del mes pasado, relevado en conjunto por la UCA y la consultora TNS, registró una fuerte baja debido a la caída experimentada por todos sus indicadores, siendo el subíndice que mide la percepción sobre el momento para la compra de bienes durables el que registró la baja más significativa.

Así las cosas, hoy los argentinos prefieren manejarse con cautela.

Como lo explica el ejecutivo de CCR, “este es un combo que afecta al consumo y hace que la gente ahora prefiera postergar determinadas decisiones de compra”.

Por eso, dice, “buscan aprovechar los descuentos, controlan más sus gastos, evitan llevar los productos que no consideran imprescindibles, revisan varios canales hasta encontrar el que tenga mejores precios y prefieren los formatos más chicos”.

Mercado laboral, paritarias y consumo
De acuerdo con Amodei, para que el consumo se mantenga a flote se tienen que dar una serie de condiciones que el experto concentra en un esquema con tres pilares: confianza de los consumidores, empleo y salarios.

Y, particularmente este año, el escenario laboral presenta algunas características que impactan a la hora de los gastos.

Según Amodei, “disminuyó la cantidad de búsquedas laborales por parte de las empresas“, y esto generó un efecto dominó, ya que “también influyó en que la gente empiece a gastar menos dinero“.

En la misma línea, el economista Fernando Moiguer, advierte que “ahora hay un temor al futuro, un cierto malestar y menos ofertas de trabajo“, lo cual condiciona el comportamiento de las familias en ocasión de ir al súper.

Pero, según los especialistas, este panorama podría cambiar. En este sentido, la extensión delcongelamiento de precios (que se mantendrá ahora para 500 productos) y, principalmente, laactualización de los salarios serán determinantes.

“Cuando nos aproximemos al período electoral, va a haber más dinero en el bolsillo de la gente“, estima Amodei y aclara que “cuando se actualicen los salarios, la situación del consumo podría mejorar”.

Del mismo modo, Moiguer también opina que de aquí a los comicios el escenario de compras puede mejorar. “El cierre de paritarias va a impactar de lleno en las compras“, afirma. No obstante, dice que podría ser algo temporal. “Después de las votaciones, volverá a bajar el consumo”, asegura el experto.

“Rebusques” para salir a flote
En estos últimos diez años, las grandes aliadas de los argentinos a la hora de ir de compras fueron las promociones realizadas en conjunto entre las cadenas de supermercados y los bancos.

Y si bien ya no se ven los descuentos de años atrás, igualmente no deja de ser tentador ahorrarse unos pesos.

Según Amodei, “al 78% de las personas le interesa ir de compras cuando ven algún tipo de promoción o rebaja“.

Y agrega: “El 44% de los compradores admite que hace modificaciones en sus consumos si aparece alguna promo”.

Sin embargo, es indudable que las cosas han cambiado y cuesta cada vez más conseguir algún beneficio interesante. En 2011 las rebajas para quienes compraban con tarjeta promediaban el 20%, el año pasado rondaban alrededor del 15% y en 2013 están más cerca del 10%.

Aún así, este “rebusque” es bienvenido por los consumidores para “hacer rendir más el sueldo” pagando menos y en cuotas.

IProfesional

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Emiliano Schwartz

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