Archivo para 30 mayo 2013

“Ya no habrá descuentos de bancos en la compra de electrodomésticos”

Después de 11 años, las promociones de los bancos en el rubro electrodomésticos tienen las horas contadas. Las principales entidades alcanzaron un principio de acuerdo para que mañana sea el último día en el que ofrezcan los descuentos por el uso de sus tarjetas de crédito y débito en cadenas y casas de electrodomésticos. Así, a partir de pasado mañana los bancos dejarían de hacer las promociones y serían las emisoras de tarjetas Visa, MasterCard y Cabal las encargadas de mantener los planes de 12 cuotas sin interés, pero sin el descuento de 10 o 20%.

El nuevo esquema incluiría, además, la posibilidad de comprar en planes de 18 y 24 cuotas sin interés, aunque focalizada sólo en algunos productos. Al acuerdo podría sumarse American Express , que ya viene ofreciendo las 12 cuotas sin interés desde hace unas semanas.

La medida implica el fin de las alianzas que supieron armar los principales bancos con las cadenas minoristas del rubro, como en los casos de BBVA Banco Francés con Frávega, Santander Río con Garbarino y Galicia con Falabella. Igualmente, en principio la decisión también sería adoptada por los bancos que apuntan a la franja más alta de clientes, como HSBC (tiene un convenio con Musimundo), Citibank (también con Musimundo) y el ICBC (con Garbarino).

Con esta iniciativa, el objetivo de los bancos es dejar atrás un modelo de negocios que consideran agotado. El primer intento lo habían hecho a principios de año, después de la decisión del Banco Central de limitar el aumento de las comisiones que les cobran a sus clientes.

En principio, la iniciativa se limitaría a los electrodomésticos y no alcanzaría a los descuentos y las promociones que tienen los grandes bancos con shopping centers y las casas de indumentaria.

Consultados por LA NACION, en los bancos se negaron a hacer comentarios sobre la iniciativa, pero en off the record algunas entidades reconocieron que el fin de los descuentos era una idea que venían barajando desde hacía varios meses y que por distintas razones hasta ahora no habían podido ponerse de acuerdo para llevarla a cabo.

“Lo que había comenzado como una medida para salir de la crisis en 2002 se extendió demasiado en el tiempo y terminó absorbiendo gran parte de la rentabilidad del negocio”, explicaron en una entidad que apunta a los consumidores de más altos ingresos.

El gran interrogante que se abre es qué puede pasar con las ventas, tomando en cuenta que las promociones y los descuentos de los bancos jugaron un papel esencial en el boom del consumo de electrodomésticos que se vivió en la última década. “Nadie sabe cómo va a responder la demanda y si las ventas se van a resentir. Igualmente, lo que está claro es que este modelo ya estaba agotado y los descuentos se habían commoditizado . La gente no elegía el lugar de compra por la oferta de la cadena sino por el banco que le ofrecía el descuento”, explicó el director de una de las principales cadenas de electrodomésticos.

Menos optimista es la visión de Emiliano Schwartz, responsable de Marketing de la consultora Tomadato, que sostiene que tantos años de promociones dejaron su huella en el consumidor argentino. “Después de años de movilizar a buena parte de la clase media a puro anuncio de cuotas y descuentos, se gestó un consumidor oportunista compulsivo, que compra sólo si siente que tiene una oportunidad, más que una necesidad”, advirtió.

El panorama para las empresas del rubro ya se presentaba complicado antes de la eliminación de los descuentos. De acuerdo con la última medición de la consultora GfK, las ventas de electrodomésticos acumularon en los últimos nueve meses una baja de 1,4%, con caídas muy pronunciadas en informática (-18,5%), aires acondicionados (-9,2%) y línea blanca (-8,6 por ciento).

El otro punto que todavía es una incógnita es cómo van a comunicar los bancos y las cadenas de electrodomésticos las nuevas reglas de juego. Por más que la subsecretaria de Defensa del Consumidor, María Lucila Colombo, haya asegurado en las últimas horas que el cepo publicitario no existe, en los hechos las grandes cadenas de supermercados y electrodomésticos siguen teniendo prohibida la publicación de avisos en los principales diarios.

Las promociones de los bancos acaban de cumplir once años en el mercado argentino. En el sector precisan que la fecha de nacimiento de esa modalidad comercial fue el 20 de mayo de 2002, cuando el entonces Banco Río se asoció con los supermercados Norte para ofrecer un 10% de descuento en todas las compras. “Cuando comenzamos no existía el concepto de descuento a nivel masivo en el mercado y lo hicimos porque necesitábamos ofrecer un gancho para que la gente volviera a confiar en los bancos después del corralito”, explicó Roberto Rípari, que fue el responsable de lanzar la primera promoción de este tipo cuando se desempeñaba como gerente de Marketing del Banco Río.

10% DESCUENTO

  • Es el promedio que hasta pasado mañana ofrecen los bancos con el uso de sus tarjetas de crédito y débito

UNOS QUE SE VAN Y OTRA QUE LLEGA

El fin de los descuentos en la compra de electrodomésticos podría coincidir con el lanzamiento de la Super-Card, si finalmente se cumple la promesa de Guillermo Moreno de que la tarjeta oficial será presentada el 1° de junio.

De acuerdo con la información oficial, la nueva tarjeta no sólo podrá ser utilizada en las grandes cadenas de supermercados que están nucleadas en la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), sino también en las casas de electrodomésticos y en los autoservicios chinos.

Inicialmente, serán emitidas 100.000 tarjetas Super-Card, y Cristina Kirchner será la titular número uno del plástico.

La Nación

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¿Marcha atrás con el “cepo publicitario”?: la caída en el consumo obliga al Gobierno a “aflojar un poco la cuerda”

Entre las palabras que se escuchan habitualmente en los sucesivos discursos oficialistas que abundan en estos días, una particularmente brilla por su ausencia: ceder.

Sin embargo, a pesar de no reconocer en el discurso que algunas de sus decisiones fueron equivocadas, en los hechos ocurre otra cosa.

De hecho, el Gobierno se ve obligado a revisar algunas de sus decisiones, impulsado por los “cuellos de botella” que se generaron por algunos errores cometidos.

Y un caso puntual en que un movimiento en el tablero del oficialismo se terminó volviendo en contra de sus propios intereses es el ya famoso “cepo publicitario”.

Cuando cuatro meses atrás se ejerció presión sobre las cadenas de supermercados para quedejaran de publicar sus ofertas en las páginas de algunos de los principales diarios del país con el objetivo de perjudicar a estos medios de comunicación, se aflojaba una de las perillas que mantenía en movimiento al esquema de consumo vigente.

la equivocación se hizo sentir en las góndolas de los supermercados. Así lo demostró lacaída en ventas en estas superficies que se evidenció el mes pasado.

Allí quedó demostrado que -entre otros factores- la no publicación de avisos terminaba por atentar contra el impulso de compra de los argentinos.

Según explica José Ignacio Amodei, director de Trade de la consultora CCR, esta caída -que venía advirtiéndose ya en los primeros meses del año- se acentuó aún más una vez que pasó el pico de ventas de Pascuas, en la última semana de marzo.

En diálogo con iProfesional, el experto adelantó algunos datos de un relevamiento del sector realizado por la firma, que aún no han sido publicados. El estudio arroja que los supermercados tuvieron en abril una baja del 0,6% en unidades vendidas.

Este fenómeno tuvo como protagonistas a las grandes cadenas de retail. Como lo afirma Amodei, en los últimos meses, “el hipermercado tuvo una caída importante”.

Y el “cepo publicitario” fue claramente uno de los factores que acentuó este desplome ya que las promociones y ofertas son uno de los principales impulsores a la compra.

Así lo revela el relevamiento realizado por CCR que arroja que:

– Al 78% de la población le interesa comprar cuando ve publicada una promoción o descuento.

– El 44% de las personas están dispuestas a realizar modificaciones en sus decisiones de compra impulsadas por las acciones promocionales.

Por este motivo, la caída en las ventas llevó al oficialismo a tener que “bajar la presión”sobre determinados retailers.

Así, en los últimos días se pudo notar cómo reaparecieron los determinados avisos publicitarios, principalmente, en los medios audiovisuales.

Es que “el tema de la no publicación afectó mucho a las ventas en las grandes cadenas de retail”, indica Miguel Calvete, director ejecutivo de la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas de la República Argentina (FESACH), en diálogo con iProfesional.

En la misma línea, Juan Manuel Primbas, country manager de la consultora Kantar Worldpanel, apunta que “la menor comunicación tuvo un impacto negativo sobre los retailers, que perdieron share”.

Según Adrián Kittner de eConsultora, con la caída en las ventas el oficialismo advirtió la fuerte relación entre el sistema de promociones y el consumo. Y a la hora de decidir cómo evolucionaría el “cepo publicitario”, cada jugador buscó defender sus intereses.

“Se hicieron negociaciones y las cadenas pidieron seguir haciendo estas publicidades para poder vender más“, apunta el consultor.

De esta forma, la medida -al igual que ocurrió con el caso del congelamiento de precios- tuvo que ser reformulada “por razones de fuerza mayor” a sólo cuatro meses de su implementación.

El “cepo publicitario” y las compras impulsivas
El esquema de promociones lleva años instalado en el país y representa un potente motor de lascompras llamadas “impulsivas” o “de oportunidad”.

Por eso, especialistas en consumo remarcan que el “cepo publicitario” -implementado los primeros días del mes de febrero, en el marco del acuerdo de precios que el Gobierno realizó en conjunto con los principales supermercados- atentó justamente contra este tipo de comportamientos.

“Cuando se comunican este tipo de acciones, en general, mucha gente sale corriendo al supermercado”, describe Kittner. Y agrega que “las promociones y descuentos mueven consumo”.

Por eso, a cuatro meses de implementado el “cepo publicitario”, sus efectos se hacen notar en los números.

De hecho, el informe de CCR da cuenta de una tendencia de desaceleración del crecimiento del consumo en un total de 124 categorías.

El mismo estudio da cuenta de la importancia que tienen las promociones para los argentinos. De hecho, un 84% de los encuestados admite que cuando realiza las compras para su hogar “busca aprovechar las ofertas, promociones y descuentos”.

Además del “cepo”, otro de los factores que acentuó la caída del consumo fue el retraso en el cierre de paritarias, que dejó a los argentinos con salarios atrasados, mientras que los valores de los productos se iban incrementando.

Como lo explica Amodei, “fueron aumentando las tarifas mientras que los sueldos quedaron viejos, lo que llevó a la gente a poner en marcha una serie de estrategias defensivas de su salario”.

Aflojando un poco la cuerda
La fuerza de los descuentos como impulso a las compras empujó a la flexibilización del “cepo publicitario”.

Por eso, en los últimos días resurgieron una serie de avisos sobre las promociones y ofertasde supermercados en algunos de los principales canales de TV y emisoras de radio.

“Desde hace más de una semana se nota que hay una morigeración en la decisión de no publicar este tipo de promociones en determinados medios”, dice Amodei.

En los medios impresos, en cambio, el “cepo publicitario” es bastante más hermético, lo cual complicó la situación de los principales diarios. De hecho, según lo informó en un balance el Grupo Clarín, sus utilidades durante el primer trimestre de este año se redujeron en un 53% contra el mismo período de 2012 producto, entre otros motivos, de esta medida.

Sin embargo, el sábado pasado Carrefour volvió a publicar sus avisos en los diarios Clarín y La Nación:

Los más chicos sacan ventaja
La desaparición de los avisos de los principales diarios fue una muy mala noticia para los diarios y los grandes supermercados.

Pero no todos los jugadores del mercado salieron perjudicados con la medida: los locales más chicos sacaron un claro beneficio del “cepo publicitario”.

“Este tema afecta más a las cadenas de retail, pero a nosotros la no publicación de ofertas nos viene bien“, admite Calvete desde FESACH.

De hecho, Amodei indica que en los últimos meses “la venta en el formato de cercanía subió, mientras que se dio un fuerte retroceso en el canal tradicional”.

Además de la falta del estímulo promocional, el consultor hace referencia a otro factor que favoreció a los jugadores más pequeños del mercado, en detrimento de las grandes cadenas. Se trata de la mayor cautela en las compras por parte de los argentinos.

“La gente compra más en los formatos de cercanía porque está cuidando más su bolsillo”, explica a iProfesional el ejecutivo de CCR.

Los “rebusques” de los súper 
Tras la desaparición de las promociones de los supermercados de los principales diarios (y la consecuente caída del consumo), las cadenas de retail también salieron a buscar otras alternativas para continuar con la difusión de sus ofertas.

Tal como lo diera a conocer iProfesional, una de las principales herramientas que utilizan hoy para dar a conocer sus beneficios es Internet (Lea más: Promociones en la web: los súper apuestan a Internet para sortear el “cepo publicitario”).

Es que “los supermercados tienen la necesidad de ofrecer un atractivo a los consumidores y parte de este atractivo está dado por las promociones que se publican”, dice Amodei.

Como lo explica el experto, algunas de las principales vías que encontraron los retailers para continuar con la difusión fueron:

– Incrementar la apuesta promocional en la vía pública.
– Apostar por la entrega domiciliaria.
– Mejorar la información sobre ofertas en sus páginas web.
– Incrementar los envíos de e-mail.
– Brindar a los avisos un lugar de privilegio en las ediciones digitales de los diarios (de hecho, algunos de ellos se inician hoy con estas promociones).

El target más afectado
Aunque la caída en ventas en supermercados que tuvo lugar en los últimos meses es un fenómeno generalizado, los expertos señalan que el “cepo publicitario” no afectó a todos los sectores de la población por igual.

Es que el estilo de consumo de medios difiere según la edad y quienes más se guiaban por los avisos de los diarios son aquellos que se informan a través de medios impresos.

“Aquel sector que se encuentra entre los 30 y los 55 años es el que habitualmente se ve más influido por la prensa de papel y está dispuesto a modificar sus pautas de compra por no poder acceder a la oferta promocional”, indica Amodei.

El cepo de cara a octubre
Si bien ya se advierten algunas modificaciones con respecto al “cepo publicitario original”, los expertos pronostican que de aquí a octubre es posible que la medida se flexibilice aún más, con el objetivo de estimular el consumo en los meses previos a las elecciones.

Otro factor que puede ayudar a que el panorama de compras mejore es el “ajuste” de los sueldos.“Cuando se actualicen los salarios, el escenario puede llegar a cambiar”, dice Amodei.

En esta línea, el ejecutivo de CCR apunta que se va a intentar incentivar las compras” y por eso “la medida se va a ir morigerando”.

Y advierte: “Si se busca que el consumo mejore va a tener que haber cambios en el cepo publicitario”.

IProfesional

“En el súper, los que viven solos buscan lo básico”

Enrique Núñez tiene 29 años, es ingeniero y vive solo en un departamento que alquila en Barrio Sur, de esta capital. El año pasado alcanzó la independencia económica, gracias a un empleo en la actividad privada. Entonces, dejó su casa paterna e inició una nueva etapa. El joven comentó que uno de sus desafíos es administrar los ingresos mensuales, sobre todo a la hora de ir al súper. “Suelo hacer compras chicas y de productos pequeños. Esto me permite ahorrar plata para otros gastos como el transporte”, relató.

Como muchos tucumanos, Enrique integra un hogar unipersonal, es decir conformado por una sola persona. En la provincia, este tipo de estructura equivale al 12% de los hogares, y representan el 3, 1% de la población, según datos del Censo 2010, que elaboró el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). El auge de estos hogares modificó los hábitos de consumo, sobre todo de alimentos, y llevó a que las empresas del rubro ajustaran su oferta. “El incremento estas familias es una realidad. Los motivos se relacionan con cambios sociales, económicos, de salud y tecnológicos”, explicó Julio César Chit, de la consultora Sociología y Mercado.

En el país, el 17.6% de los hogares están integrados por una persona, y representan el 5,5% de la población. En tanto, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta con un 29.9% de familias unipersonales y representan el 12,2% de los habitantes. “Tucumán tiene cuatro veces menos de su población en hogares habitados por una persona que la Capital Federal, y menos que el promedio nacional”, afirmó Chit.

Control de gastos

Integrantes de las hogares unipersonales, que dialogaron con LA GACETA, contaron que suelen comprar alimentos un promedio de tres o cuatro veces por semana, en supermercados o en almacenes cercanos a sus domicilios, y que gastan entre $ 2.000 y $ 2.500 mensuales, en promedio. Beatriz González contó que la decisión de comprar lo que requiere para el día le permite administrar mejor su jubilación. “Siempre separo los gastos para la comida de dos o tres días, porque debo tener en cuenta la plata para los remedios”, aseguró la mujer.

Al igual que las familias numerosas, los moradores solitarios afirmaron que sus salarios también sufren por la inflación. Elizabeth Taulo, de la consultora Taulo & Asociados, opinó que la pérdida del poder adquisitivo lleva a que este grupo social compre lo indispensable para pocos días. “De esa manera, tienen más control de los gastos. El consumo de pocos artículos también se percibe en familias de más de un integrante. La compra mensual tiende a desaparecer”, analizó.

En escala pequeña 

Atentas a la realidad de las familias unipersonales, las empresas de alimentos ampliaron su gama de productos para cubrir la demanda.  Emiliano Schwartz, responsable de marketing de la consultora Tomadato, observó que muchas firmas desarrollaron artículos que son de fácil cocción y en escala pequeña. “Las salsas de distintas variedades, las sopas de diferentes sabores, las pastas secas con salsa y el puré de papas listo para servir son nuevas opciones en las góndolas”, detalló el especialista, y agregó que los consumidores buscan productos prácticos, pero que se asemejen a las comidas elaboradas.

“A la noche, cuando llego de trabajar, voy a la despensa y llevo lo mínimo para cenar. En general, compro cosas que me permitan cocinar fácilmente, porque no me quedan energías ni tiempo para hacer algo elaborado. Lo mismo me pasa al mediodía”, describió Silvana Cruz, quien trabaja como empleada administrativa en el sector privado.

Por último, Chit precisó que en un principio, el auge de los hogares unipersonales se asoció a las personas mayores, quedaron solas luego de que los hijos formaran sus propias familias o de que sus cónyuges fallecieran. Sin embargo, en los últimos años, se incorporaron a esta estructura social aquellos que viven solos por elección propia, y cuyas edades son significativamente menores. “Algunos se incorporan de manera transitoria, como es el caso de jóvenes que se independizan de sus familias de origen, pero luego inician una relación de convivencia”, concluyó el experto.

La Gaceta

“Efecto 1 dólar, 10 pesos”: advierten que por la escalada del blue los argentinos retrajeron el consumo

La diferencia entre el dólar oficial y el valor de la divisa en el mercado informal concentra la atención de los argentinos. Y esto no es para menos, dado que el blue ya superó la línea de los $10.

Preocupados por el creciente clima de incertidumbre, especialmente luego de que los últimos anuncios oficiales no lograran calmar al paralelo, analistas advierten que cada vez más familias están optando por bajar el ritmo de comprascuidar el bolsillo y ser más rigurosos a la hora de gastar.

Y los expertos ya hablan del “efecto 1 dólar, 10 pesos” a la hora de explicar este comportamiento cada vez más difundido entre los argentinos.

“Claramente, la sensación de un futuro incierto afectó al consumo”, destacó Ricardo Bastianón, director de Negocios de CCR.

El analista -que adelantó en exclusiva a iProfesional los resultados de un estudio que dará a conocer próximamente la consultora-, explicó que el hecho de que el blue haya superado el nivel de los $10 está comenzando a impactar en el ritmo del consumo por parte de los argentinos.

En el mismo sentido, fuentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) aseguraron que abril fue un mes “atípico” para la actividad comercial.

“La prudencia de los consumidores y algunos ruidos en el mercado cambiario dificultaron las ventas”, advirtieron.

Según un estudio de la entidad, sobre 22 rubros relevados, hubo 20 que registraron bajas anuales.

El mismo documento consignó que el comprador se está mostrando cada vez más cauteloso a la hora de gastar y que, “con sus tarjetas relativamente cargadas, evitó compras de todo lo que no era urgente o imprescindible”.

En tanto, desde la Cámara Argentina de Comercio (CAC) corroboraron con más cifras un panorama similar: en abril, apenas 2 de cada 10 locales minoristas registraron niveles de ventas superiores respecto del mes de marzo.

“El cepo generó una brecha que frenó el consumo”, advirtió a iProfesional Soledad Pérez Duhalde, coordinadora de análisis macroeconómico de la consultora Abeceb.

Y agregó que “la tendencia hoy no es gastar, sino cuidar más el dinero“.

En un sentido similar se expresó Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato: “La coyuntura actual está impactando negativamente en el nivel de ventas“.

Dólar a $10 y pesos “que queman”
Según expertos consultados por este medio, la brecha récord que hoy separa al dólar oficial del blue es uno de los principales factores que desalienta a los argentinos a seguir subidos al tren del consumo.

Es que la falta de un techo para la divisa extranjera genera en los compradores una sensación de incertidumbre tal que los lleva a cuidarse a la hora de visitar supermercados y shoppings.

“El gasto hoy está contenido y se vuelve mucho más planificado”, remarcó Schwartz.

Así las cosas, los especialistas señalan que las familias experimentan al mismo tiempo dos sensaciones que parecen -a priori- contradictorias:

Por una lado, sienten que “los pesos queman“, como producto de la combinación entre la inflación y la falta de opciones de ahorro convincentes.

“Los pesos en la mano, como viene ocurriendo desde hace tiempo, hoy siguen quemando“, indicó Bastianón.

Y si bien esto podría ser un claro incentivo a continuar gastando, aquí es donde entra en juego la otra variable: la incertidumbre, que lleva a que los argentinos -pese a tener en claro que la inflación va limando el poder de compra de la moneda nacional- se muestren más prudentes.

Frente a este “choque de fuerzas”, para los expertos, “hay consumidores que no tienen bien en claro qué hacer”, si bien ratifican que, de a poco, la pulseada la va ganando la prudencia a la hora de definir el ritmo de compras.

Y si a eso se suma que hay voces que alertan sobre un “blue sin techo“, la necesidad de cuidar los ahorros es todavía mayor.

“En este último tiempo se profundizó la cautela y la gente está más reticente a gastar sus pesos”, apuntó el ejecutivo de CCR.

Según Pérez Duhalde, esto se vio reflejado “en las cadenas de retail, a las que les jugó muy en contra la fuerte brecha entre el dólar blue y el oficial“.

Y agregó que en los shoppings el panorama no es mucho más alentador: “En indumentaria también se vio una gran desaceleración”, puntualizó.

Según los especialistas consultados, otro de los rubros que se vio afectado es el de los electrodomésticos.

“El Gobierno no mide el riesgo de la brecha cambiaría, que impacta en las expectativas de los consumidores”, destacó Pérez Duhalde.

Y concluyó: “Hasta hace un tiempo, el nivel de gastos de las familias se mantenía fuerte y el cepo no afectaba las compras, pero esto ya no es así. Al Gobierno se le volvió en contra el cepo porque el miedo funciona como un freno para el consumo”.

Otros factores que impulsan la cautela
Si bien el “efecto 1 dólar, 10 pesos” intensifica la incertidumbre que lleva a los argentinos a retraerse en sus gastos, éste no es el único factor que hace que el consumo no atraviese por uno de sus mejores momentos.

Los expertos consultados por iProfesional enumeraron otros aspectos que preocupan a los consumidores y que los lleva a medirse a la hora de tarjetear o de sacar plata del bolsillo:

• La inflación: Bastianón sostuvo que “la inflación le ganó la carrera a los salarios y la gente tiene cada vez más la sensación de que pierde poder adquisitivo“.

• El cepo publicitario: la ausencia de publicaciones de ofertas en determinados medios gráficos hizo que disminuyera la cantidad de consumidores que se acercan al supermercado tentados por las promociones.

Según Bastianón, “mucha gente consume cuando ve un descuento importante en una determinada cadena” y al no tener la información de estas rebajas tan a mano, este porcentaje se fue reduciendo.

En la misma línea, Schwartz puntualizó que esto pudo apreciarse para “los productos de electro,bazar artículos de hogar “.

• Promociones más acotadas: este “motor” del consumo -uno de los principales incentivos a las compras en el modelo actual- fue perdiendo fuerza en los últimos meses y los beneficios que se ofrecen hoy son más escasos y espaciados.

“Los descuentos, en muchos casos, bajaron de un 25% que se venía dando a un 20 o 15% y, además, están menos difundidos“, señaló el director de Negocios de CCR.

• La demora en el cierre de paritarias: “Los plazos que se están manejando para las paritarias también juegan en contra del consumo. Las más importantes se están cerrando cada vez más tarde”, mencionó Pérez Duhalde.

Incertidumbre sobre el futuro de la economía
Además de los factores anteriormente mencionados, también hay otro aspecto que incide negativamente sobre el consumo actual: las expectativas de los argentinos sobre el futuro de la economía.

Sobre este tema, Pérez Duhalde indicó que “esa sensación en materia económica afecta directamente a las expectativas“.

De hecho, según la medición de la UCA, el Índice General de Expectativas Económicas (IGEE) de abril obtuvo 105 puntos en la medición de marzo, representando una baja del 4% en relación al mismo período del año pasado.

En ese documento se consignó que la opinión de los argentinos sobre la coyuntura económica desmejoró. El subíndice de “situación actual” obtuvo 117 puntos, presentando una baja de casi 7% en relación a un año atrás.

En la práctica, esto se evidencia en cómo los argentinos limitan la cantidad de “gustitos” que uno o dos años atrás se permitían.

Según sostuvo la coordinadora de Abeceb, “la gente siente que no sabe lo que va a pasar y se cuida más”.

En el mismo sentido, Pérez Duhalde concluyó: “La brecha sostenida en el tiempo terminó impactando en el consumo“.

IProfesional

“El consumo en supermercados se derrumbó 4% durante abril”

Ni el “congelamiento” de precios, ni las fuertes promociones que impulsan en las compras con tarjetas de crédito resultan hoy estímulos suficientes para que los supermercados logren sostener el consumo. En abril, las ventas en las góndolas cayeron 4% como producto de la inflación y su erosión en el poder adquisitivo de la gente.

Claro que la caída de las ventas durante el mes pasado no resultó pareja entre los distintos puntos de venta del denominado “canal moderno”. El impacto más negativo se vio en los hipermercados, donde la baja llegó al 18,2%, mientras que en los supermercados se registró una ligera suba del 0,9%. Quienes lograron atemperar una caída mas fuerte del sector fueron las bocas de “cercanía” de las mismas cadenas, como los locales de Carrefour Express, Dia, Coto Mini y Changomas. En estos comercios, donde los consumidores realizan compras más pequeñas, adecuando el gasto sólo a los productos más indispensables, las ventas crecieron 10,2%.

Los datos corresponden a la consultora especializada CCR y fueron presentados ayer, en un evento anual sobre consumo masivo, organizado por ASA Retail. Allí, paralelamente a las charlas de los especialistas, las distintas empresas vinculadas al consumo exhibieron sus productos en distintos stands, con el objetivo de establecer nuevas oportunidades de negocios.

La menor actividad en los supermercados, donde habitualmente la gente compra una mayor cantidad de productos y suele pagar con tarjetas de crédito, se debe, según el analista de CCR José Ignacio Amodei, al “temor de los consumidores a endeudarse en un marco donde todavía no están resueltas muchas de las negociaciones paritarias”.

Esa incertidumbre que genera el incremento de los precios (que sigue su curso a un ritmo del 24,5% anual, a pesar del congelamiento que impulsa el Gobierno) y la sensación de que los salarios no van a crecer de la misma manera, produce una retracción en la actitud de compra de los clientes.

En los hipermercados, parte de las ventas también se perdieron a partir del cepo publicitario, ya que las promociones en los medios gráficos que suelen traccionar ventas de electrodomésticos, por ejemplo, también hicieron caer el resto de los artículos de consumo masivo.

Según los estudios cualitativos de CCR, más de la mitad de los consumidores jóvenes eligen comprar marcas más baratas, mientras que los adultos (mayores de 40 años) están comprando menos en general. Y un 39% disminuyó la adquisición de productos que no son imprescindibles, según la consultora.

Un informe reciente de la consultora Finsoport vinculó el deterioro del consumo a “la sensible disminución en los salarios reales” en un marco inflacionario. “El principal factor que afectó negativamente al consumo privado durante el primer trimestre de 2013 radicó en la sensible disminución en los salarios reales (-2%) en el período”, señaló.

Las estadísticas del consumo también pueden anticipar la evolución de las ventas en los negocios de barrio, como almacenes o los autoservicios chinos. El canal mayorista (que abastece a estos comercios) cayó un 7,1% en marzo, consolidando la desaceleración que viene teniendo esta porción del mercado y que culminó el primer trimestre con una suba del 2,1%, contra 1,8% de los súper.

Clarín

Los productos “listos” y “freezados” se imponen en las góndolas argentinas

Cada vez son más los argentinos que, por uno u otro motivo, viven solos.

Ya sea porque hoy en día las personas se casan a una edad más avanzada que en otros tiempos o debido a que creció la cantidad de divorcios en los últimos años, fueron ganando espacio los hogares habitados por un solo integrante.

Y esto se advierte a la hora del consumo.

Así lo asegura un informe realizado por la consultora Kantar Worldpanel que revela que “los hogares con uno o dos habitantes menores de 50 años duplican el gasto percápita respecto de la media poblacional”.

En la misma línea, datos de la Justicia porteña señalan que más de la mitad de matrimonios que se divorcian llevaban menos de 10 años de casados.

De hecho, el 54% de las parejas que se divorciaron en Capital Federal durante 2010 llevaban menos de una década juntos.

Y uno de los ámbitos que se ve afectado por esta tendencia es el supermercado. Allí, las marcas deben adaptarse a esta nueva realidad que impera en la actualidad.

Por ese motivo, muchas empresas se enfocan en el lanzamiento de artículos con menos cantidad de porciones y, además, se incrementan los envases de menor contenido.

Además, producto de esta tendencia, hoy gana más espacio en las góndolas un gran abanico de productos freezados, pensados para consumidores que viven solos y cuentan con poco tiempo disponible para la cocina. Principalmente, por la simple razón de que son de fácil cocción y que se preparan de manera casi automática.

“Durante el 2012 hubo un incremento en el consumo de productos listos o de cocción rápida”, cuenta a iProfesional.com Federico Rubinstein, Savoury Director de Unilever Argentina.

Y agrega que “en los últimos años se observa un cambio de hábito en la cocina. Generalmente, las personas quieren preparar buenos platos, pero no tienen el tiempo para realizarlos”.

Es así que los supermercados se empiezan a poblar de alimentos para hacer en microondas, artículos congelados y mercadería que se publicita bajo la frase “listo en…. minutos”.

“El tiempo ya no da para cocinar comida compleja. Por eso, las marcas proponen alimentos nutritivos y que sean, a la vez, prácticos para hacer“, indica Emiliano Schwartz desde la consultora especializada en consumo Tomadato.

Otra de las tendencias que creció de la mano del incremento de los hogares de un solo integrante es la de llenar el changuito en los formatos de cercanía, más prácticos para hacer “compras express”.

“La llegada del formato de cercanía es consecuencia de que en los últimos años subió la cantidad de hogares en los que vive una sola persona”, explica a iProfesional.com Juan Manuel Primbas, Country Manager de Kantar Worldpanel.

Crecen las “compras express”
La cocina se convierte para muchos de los argentinos que hoy viven solos en un tema a “solucionar” lo más rápidamente posible.

De allí que, a la hora de recorrer las góndolas, los consumidores busquen principalmente productos que cumplan con dos condiciones: sean prácticos y fáciles de cocinar.

Esto llevó a que determinadas categorías fueran haciéndose más predominantes en los supermercados. Y las estrellas que marcan el rumbo de esta tendencia son los artículos “freezados”.

“Notamos un evidente incremento de la cantidad de los congelados que hoy pueblan los estantes”, indica Primbas.

Otra de las características de este tipo de compradores “express”, según revela el informe de Kantar Worldpanel, es que se trata de clientes “que usan en forma intensiva las tarjetas de crédito, son ahorrativos y viven conectados”.

Por otra parte, aliados infalibles de los consumidores que viven solos a la hora de ir de compra son los envases pequeños.

En esta línea, el economista Fernando Moiguer indica que existe actualmente una tendencia generalizada a nivel internacional que apunta a la preferencia por los formatos más chicos a la hora de hacer las compras.

Y agrega que los argentinos prefieren llevarse “todo en escala más pequeña”.

Otro de los cambios que tuvo lugar a partir de esta tendencia es el crecimiento de los formatos “mini” en el sector de supermercados.

En esta línea, Primbas explica que “las personas que viven solas prefieren, en general, los supermercados express”.

Como lo afirma el informe de Kantar Worldpanel, “en promedio, estos compradores visitan los puntos de venta cada cuatro días, es decir que tardan un día más que la media en volver al negocio. Además, son fieles a las primeras marcas”.

Las cuatro tendencias
Los cambios en los hábitos de los consumidores son perceptibles en las góndolas de los supermercados en donde la organización de los productos, la cantidad de artículos y hasta los envases no son azarosos, sino que responden a una lógica asociada con la demanda.

Y, con respecto a lo que buscan los argentinos cuando llegan a un supermercado, Schwartz indica que esto se puede resumir en cuatro conceptos sencillos:

Rapidez.
Por este motivo, ganan espacio los artículos pensados especialmente para ser cocinados en microondas, por sobre los que requieren una cocción más prolongada.

• Practicidad.
Los argentinos se inclinan cada vez más por alimentos que se cocinen fácilmente y sin muchas complicaciones.

• Funcionalidad.
Ganan terreno en las góndolas los productos “todo en uno” que -con poco tiempo de cocción- ofrecen una comida lo más elaborada posible.

• Calidad.
Si bien se apuesta por el “todo listo”, las marcas se esfuerzan cada vez más por incrementar las variedades de cada producto. Por eso, ofrecen una gama opciones pensadas para consumidores exigentes.

Las marcas, al acecho de los compradores apurados
La falta de tiempo y la comodidad a la hora de cocinar son dos tendencias crecientes entre los argentinos que las marcas supieron captar muy bien, lo que las llevó a desarrollar todo un mercado alrededor de la “fast food” de supermercado.

Desde Unilever, Rubinstein señala que la nueva tendencia los llevó a implentar “soluciones que sean ricas, nutritivas, prácticas y accesibles para resolver de una manera práctica la comida de todos los días”.

En tanto, Schwartz de Tomadato apunta: “Las empresas detectaron que hay cada vez más gente viviendo sola, sin ganas ni tiempo de dedicarse a cocinar y en los últimos cinco años incrementaron sus apuestas en esta línea de productos”.

Y agrega que “esto las llevó a desarrollar toda una serie de productos listos y de fácil cocción y ampliar la gama de los que ya existían”.

Algunos de los que menciona el experto son, por ejemplo, las salsas de distintas variedades(tales como pizza, napolitana o cebolla), las sopas de diferentes gustos, una gran diversidad depastas secas que vienen con la salsa ya hecha y los paquetes de arroz más completos y con distintas opciones (como primavera, cuatro quesos y vegetales).

“Lo que se busca son productos más prácticos para cocinar, pero que a su vez se asemejen lo más posible a comidas elaboradas“, describe Schwartz.

Otros de los artículos que crecieron de la mano de esta tendencia de comer bien, pero rápido son los rellenos listos para tartas y empanadas que ofrecen algunas marcas y los “puré cheff” con distintas opciones (como vegetales y papás rústicas).

El consumo, cada vez más individual
Además de quienes viven solos, el mercado de los productos individuales también crece al interior de las familias argentinas, que parecen haber cambiado sus hábitos en los últimos años.

Mientras que tradicionalmente las compras en el supermercado se hacían de manera más general, en la actualidad es cada vez más usual que cada miembro del hogar haga valer sus preferencias, lo cual lleva a las largas listas de supermercado y la compra de artículos de un gramaje muy bajo.

“Es cada vez más frecuente ver cómo a veces, dentro de un mismo hogar, cada persona tiene consumos diferentes“, apunta Primbas en diálogo con este medio.

Y, en pocas palabras, describe el cambio de tendencia: “El consumo hoy es cada vez más individualizado”.

Un mercado en desarrollo
Si bien a la hora de recorrer las góndolas se hace notorio que el incremento de los hogares de un solo habitante marca un cambio en las pautas de consumo, los expertos en la materia indican queel mercado de “productos unipersonales” está aún en desarrollo dentro de los supermercados.

“En un estudio que realizamos sobre el tema, advertimos que la oferta de este tipo de artículos no crece al mismo ritmo que la demanda“, explica Primbas.

Es que, más allá de que los congelados y los envases pequeños son parte del paisaje que los argentinos observan a la hora de llenar el changuito, algunos rubros aún no salen del tamaño familiar.

Así lo explica el ejecutivo de Kantar Worldpanel: “Todavía falta que determinados artículos sean pensados para hogares de pocas personas”.

En este sentido, el experto menciona dos ejemplos: el de las bebidas y el de ciertos alimentos.

“En el caso de las gaseosas, los envases más chicos son mucho más caros en proporción y todavía no hay pastas en tamaño individual”, indica Primbas.

Apostar a los que viven solos
Según los expertos en consumo, la tendencia de consumir productos “listos” y de fácil cocción está lejos de agotarse. Más bien, representa un mercado en constante crecimiento y lleno de oportunidades para las empresas.

“Hoy la oferta de estos productos no está saturada y abre un mundo de posibilidades enorme para las marcas”, dice Primbas.

Y Tomadato coincide en que, para satisfacer la demanda de los consumidores que viven solos, aún hay mucho por inventar: “Todavía hay más de este tipo de productos para desarrollar”.

IProfesional


Autor

Emiliano Schwartz

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