Crónica de un camino anunciado: faltan productos en góndolas y los descuentos vienen de “a cuentagotas”

Desde hace casi tres meses, los empresarios supermercadistas están en la mira del Gobierno, que viene impulsando una serie de medidas con el objetivo de poner paños fríos a los incrementos de precios en un año electoral.

Por este motivo, los expertos en consumo aseguran que -de aquí a octubre- se avecinan fuertes cambios que se harán visibles en las góndolas argentinas.

A principios de febrero, la Asociación Argentina de Supermercados (ASU) -que nuclea a las principales cadenas de retail del país- anunciaba que los precios de sus artículos se congelarían por 60 días.

Apenas difundida la noticia, comenzaron a surgir voces que alertaban que esta imposición oficialderivaría en el faltante de algunos productos, pese a las promesas de funcionarios de que esto no iba a ser así.

Pasaron tres meses del acuerdo de precios, y la escasez o el faltante de algunos artículos preocupa a los consumidores, que se ven obligados a optar entre lo poco que queda.

Otro síntoma de los cambios viene dado por un eslabón que se ha vuelto fundamental a la hora de decidir una compra, que tiene que ver con los descuentos.

Desde principios de 2013 ya podía advertirse que éstos no tenían la magnitud de años anteriores, a lo que ahora se suma otro factor: bancos y supermercados parecen ofrecer las rebajas de “a cuentagotas” y hasta particionadas.

“Estamos frente a un momento de reacomodamiento de las variables asociadas al consumo”, explica a iProfesional Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato.

En medio de un panorama que combina cierta dosis de desconcierto, se suma la llegada de la “Supercard”, que promete traer más modificaciones al modo de venta en las cadenas de retail.

Además de estos cambios, los analistas destacan que existe un factor que está complicandofuertemente la situación de las grandes cadenas.

Se trata del “cepo publicitario”, que anuló los avisos en ciertos medios impresos que actuaban habitualmente como un potente impulsor de las llamadas compras “oportunistas” (aquellas en las que el consumo se decide más por la rebaja o beneficio que se ofrece que por la necesidad en sí misma de hacerse del producto).

Desde que se instaurara esta restricción, los principales jugadores del sector perdieron un gran caudal de clientes que antes se acercaban a los puntos de venta atraídos por las promos.

Faltantes
Los acuerdos de precios están próximos a cumplir su tercer mes de vida y sus efectos se hacen sentir cada vez más en las góndolas.

Una de las principales consecuencias del congelamiento es que para los consumidores se ha idoreduciendo el abanico de opciones de los artículos. Y esto se da, sobre todo, en determinadas categorías de productos.

Es así que los argentinos pueden notar que faltan -entre otros- jugos, lácteos (principalmente quesos, cremas y yogures), algunas gaseosas y artículos enlatados.

En situaciones que se van repitiendo cada vez con mayor frecuencia y los argentinos se topan con una leyenda poco agradable: “Producto temporalmente sin stock”.

Los faltantes son un problema que afecta, principalmente, a aquellos comercios de menor tamaño. “Las cadenas más chicas son las que se ven más complicadas por el desabastecimiento”, asegura Primbas.

Descuentos “en cuentagotas”
Un fuerte cambio que vienen advirtiendo los argentinos es que los descuentos, grandes aliados del consumo, se vuelven cada vez más escasos y “raquíticos”, en cuanto a la rebaja ofrecida.

Inclusive, algunas cadenas hasta decidieron particionarlos y ahora exigen la presentación de uncupón impreso para ofrecer la totalidad de la rebaja.

Por ejemplo, si el beneficio total ofrecido es de un 20%, en primera instancia se otorga la mitad. Para acceder al 10% restante, el interesado tiene que presentar en el comercio un ticket que deberá bajar de la página web del supermercado.

En lo que hace a planes de pago, también versión 2013 viene “más light”. “Hoy se nota claramente cómo algunos bajaron la cantidad de cuotas y los beneficios que venían ofreciendo”, afirma Schwartz.

Y, además, agrega que también se fueron reduciendo los períodos de vigencia de determinadas promociones.

“Lo que ocurre es que los bancos ahora no se quieren arriesgar demasiado, elaboran sus planes más en el día a día, porque el panorama hoy es demasiado cambiante”, dice en diálogo coniProfesional el consultor.

Los bancos, presos del esquema
Consultados acerca de si ante un entorno tan cambiante se corre riesgo de que desaparezcan las promociones, los expertos aseguran que -al menos por el momento- esto no aparece como uncamino tan sencillo de transitar.

Es que el sistema de promociones está instalado entre los hábitos de los argentinos y ya lo consideran como un derecho adquirido.

Las entidades financieras se ven obligadas a mantener este esquema”, apunta en esta línea Schwartz.

En la visión de Mariano Otálora, experto en finanzas personales, se trata de un camino sin retorno: “Si fuera por ellos, las entidades los sacaría. Pero hoy la gente se los exige“.

El imperio del corto plazo
Si bien desde el Gobierno lanzaron en el último tiempo una batería de propuestas para sostener el nivel de compras, los expertos en la materia coinciden en remarcar que estas iniciativas no atacan el verdadero problema de fondo.

Las medidas tomadas resultan insuficientes para reactivar el consumo”, apunta en esta línea Primbas desde Kantar Worldpanel.

Y agrega que el “plan freezer” no solucionará el problema inflacionario: “El congelamiento es una iniciativa de corto plazo y dudo que la Supercard se pueda implementar”.

Otálora, por su parte, considera que “estas acciones pueden funcionar unos meses, pero es casi imposible que se mantengan en el tiempo”.

El consumo, en caída
Desde que se iniciara la “era K”, el consumo interno fue uno de los grandes pilares del “modelo”. Sin embargo, este indicador que venía creciendo en forma sostenida durante años, comenzó a dar muestras de desaceleración.

En esta línea, Primas apunta que “el primer trimestre de este año ha sido muy similar al último de 2012 que, en términos de consumo, fue muy malo”.

Por su parte, Tomadato también destaca que “cayó mucho sobre todo la venta de productos no comestibles en el supermercado”.

La razón por la cual el término “boom” quedó lejos del diccionario consumista es que losargentinos fueron dejando de lado las compras compulsivas, y se volvieron más cautos con el manejo del dinero.

Así lo explica Otálora: “Siempre que hay ruido en la economía o existe preocupación, la gente empieza a cuidar más el bolsillo”.

Según los analistas, este problema no se resuelve con medidas cortoplacistas.

Este tipo de soluciones que intenta aplicar el Gobierno para bajar la inflación y bajar el consumo ya se sabe de antemano que no son perdurables“, concluye Otalora.

IProfesional

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Emiliano Schwartz

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