La clase media y los súper se trenzan en una guerra de especulaciones frente a la “promo oficial” de precios congelados

El congelamiento de precios ya dio origen a reacciones de las más diversas desde ambos lados, particulares y empresas.

Todas ellas, con un eje conductor: cuidar el capital, por un lado, y perder lo menos posible, por otro.

Cuando se dio a conocer la noticia, desde las grandes cadenas aseguraron que la promesa de mantener los valores de los artículos por dos meses no generaría complicaciones ni faltantes en las góndolas.

Sin embargo, tras haberse implementado el acuerdo, se evidenciaron fuertes cambios.

Por el lado de las grandes marcas -que abastecen a las cadenas- como así también por parte de los propios supermercados, se han puesto en marcha una serie de estrategias para hacer frente a un escenario de precios congelados y costos en alza.

La idea es la de evitar que se visualice un desabastecimiento notorio de productos y, si hay escasez, que la misma se limite a algunos artículos puntuales.

Por lo pronto, los ejecutivos de compañías tratan de “racionalizar las entregas”, de modo tal de dosificar el stock de mercadería hasta el primero de abril, fecha en la que, supuestamente, concluiría la iniciativa oficial, si bien ya se especula con futuras prórrogas.

“Está claro que el acuerdo no dura dos meses. Se extenderá, al menos dos meses más, abril y mayo, hasta que se hayan terminado las paritarias. Esto es como cuando un árbitro de fútbol detiene el reloj para que los jugadores tomen agua. El calor sigue, pero los jugadores se sienten distinto”, pronosticó días atrás el economista Miguel Bein.

Las empresas mueven sus fichas
Más allá de dosificar inventarios, las empresas también han ido reduciendo las ofertas, tanto en cantidad de productos alcanzados por las mismas como en porcentaje de descuento ofrecido.

Hay menos promociones y en algunos supermercados, principalmente del interior, han sido sacadas por completo”, indica a iProfesional.com Fernando Aguirre, directivo de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS).

El experto agrega que “ahora los súper se están reorganizando y acomodando su estrategia comercial al nuevo escenario, viendo si continúan con la rebaja en algunos artículos o, por ejemplo, si pueden seguir ofreciendo el 2×1″.

Otro de los cambios que implementaron las empresas viene por el lado de la logística de entrega.

En efecto, tal como reconocen off the record voces del sector, se trata de abastecer primero aquellas bocas de expendió más factibles de ser monitoreadas por los inspectores de Guillermo Moreno.

También, las firmas han avanzado en modificaciones vinculadas con el contenido neto de los productos y con la ampliación de su línea de artículos, de modo tal de reducir la participación en el “mix” de aquellos alcanzados por la iniciativa oficial.

En tanto, la disposición de la mercadería en góndolas se ha visto alterada, principalmente por la “prohibición no escrita” de difundir ofertas en medios gráficos masivos.

“Los empresarios hoy están a la expectativa de cómo evoluciona el plan oficial“, explica Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato. Y agrega que “este es un escenario en el cual cambian los esquemas habituales dentro de los súper”.

En este sentido, Schwartz sostiene que “el hecho de no poder publicar estos avisos altera la demanda en forma negativa, por la caída del consumo compulsivo“. Es decir, la de aquellos productos en los que se prioriza la oportunidad (de adquirirlos a buen precio) a la verdadera necesidad de contar con ellos.

Al no poder difundirlos, se trata de dar pelea dentro del punto de venta con mayor visibilidad, en detrimento de aquellos que -por haber sido congelados- ofrecen menor rentabilidad.

“Lo que muchos establecimientos empiezan a hacer es incentivar la compra de ciertos artículos a través de promociones para disminuir el consumo de otros”, destaca el economista Mariano Otálora.

Como “cada centímetro” de góndola en un súper tiene que ser rentable, la distribución de los espacios no resulta ajena a este nuevo escenario de congelamiento.

Por lo pronto, para el caso de aquellas mercaderías que están bajo la lupa oficial, las empresas tratan de cumplir pero sin despilfarrar metraje ni buena ubicación. Y, en aquellos en los que puede haber faltantes, se tiende a reducir dicho espacio.

“Los supermercados guardan mercadería para ir distribuyéndola a lo largo de las semanas”, afirma Otálora.

En este sentido, los puntos de venta más chicos se ven perjudicados: “Los comercios pequeños no pueden almacenar demasiado. No tienen las espaldas ni cuentan con grandes depósitos”, señala Aguirre.

Otra de las estrategias de las empresas es la de aumentar la cantidad de productos de marca propia.

En los casos en los que la fabricación está a cargo de los mismos supermercados, esto los ayuda ano tener que depender de las primeras marcas.

“Vender bien sus propios productos les permite a las cadenas negociar mejor con las líderes”, argumenta Otálora.

La incorporación de más artículos de segundas marcas es una tendencia que empezó a advertirse hace ya algunos meses. Sin embargo, se acentuó con el congelamiento de precios.

“Crecieron mucho de la mano de la inflación. Pero ahora se están tornando aún más fuertes“, afirma Otálora.

En cuanto a los cambios en el mix de productos, se observa una mayor apuesta por los paquetes “mini”, ya que permiten mostrar un precio más accesible.

Esta estrategia a la que apelan las marcas se puede ver en productos alimenticios de rápida rotación como así también en algunos artículos de cosmética.

Los consumidores quieren “hacer su negocio”
Así como las cadenas especulan con el congelamiento y buscan acomodarse rápidamente para no perder con el acuerdo, los consumidores no se quedan atrás y desempolvan mecanismos aprendidos en décadas pasadas.

Una de las pautas que se impone frente al plan oficial es la de buscar paquetes más grandesy de productos no perecederos, capaces de ser “stockeados por buen tiempo”.

En este punto, Otálora hace una salvedad: “No siempre el pack más grande resulta ser la mejor opción o la más económica”.

El adelantar consumos -que en años previos se utilizara para hacerse de electrodomésticos o de autos y no perder contra la inflación- ahora se extendió a los súper.

Si bien los expertos coinciden en que aún no se registra una actitud generalizada a querer “llevarse todo”, sí notan que los consumidores tratan de comprar ciertos artículos con anticipación.

“Se llevan más azúcar, aceite, envasados, fideos y conservas“, afirma Otálora, al tiempo que agrega que “muchos adquieren en un mes lo necesario para dos o tres”.

La menor información sobre promos del tipo “sólo por hoy” o de rebajas en la compra de unsegundo producto de la misma marca también hace que los consumidores ajusten sus hábitos y lugares de compra.

“Ahora se deja más librado a ellos cuándo y a dónde ir”, señala Schwartz.

En el mismo sentido, José Ignacio Amodei, de la consultora CCR, afirma: “La gente ahora va a tener que caminar más para enterarse de los beneficios”.

El eslabón clave: los fabricantes
Uno de los puntos que mantiene en vilo a los directivos de supermercados es la actitud que a futuro tomarán sus proveedores.

“El sector industrial todavía no dijo que acompañará el congelamiento”, dice Schwartz aiProfesional.com.

Y agrega que este no es un dato menor: “Si no les congelan los precios a los súper, éstos van a comprar menos productos y ahí se va a empezar a notar con fuerza la falta de stock en las góndolas”.

En el mismo sentido, desde la Cámara de Supermercados advierten que “si los fabricantes aumentan, la situación se puede complicar, porque los supermercadistas podrían verse obligados a no recibir mercadería“.

Para ahorrar en el súper
El actual es un momento muy particular para los argentinos que ahora se encuentran con esta suerte de “promo extendida”, en principio, hasta el primero de abril.

Stockearse hoy es negocio porque se le gana a la inflación“, indica Otálora. Y recomienda prestar atención a dos factores a la hora de elegir en las góndolas qué artículos llevarse para guardar en casa:

• La frecuencia de consumo de los distintos productos en relación con su fecha de vencimiento.

• El ritmo de aumento que algunos de ellos han experimentado en este último tiempo.

Algunos han subido a un ritmo mayor que el resto, según Otálora. Y menciona a modo de ejemplo a los “artículos de limpieza, bebidas, shampoo y todo lo que es perfumería“.

Además, el economista hace referencia a lo importante que resultan las promos y el pago en cuotas, si bien los argentinos ya saben de esto hace un largo trecho.

No obstante, en tiempos de precios congelados, se espera que los argentinos acentúen aun más su costado racional.

En este sentido, concluye Schwartz: “La gente compra cuando siente que hace negocio al hacerlo”.

IProfesional

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Emiliano Schwartz

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