La “Supercard” es un hecho: preguntas y respuestas claves para saber su forma de uso y qué pasará con las otras tarjetas

Los críticos de las políticas intervencionistas suelen repetir que, una vez que se inicia el proceso de regulaciones, se pone en marcha un mecanismo con una dinámica propia, que lleva inexorablemente a profundizar esas medidas con intervenciones en nuevas áreas.

Esa teoría quedó extensamente probada en el caso de la restricción a la compra de dólares. Y ahora le llegó el turno al congelamiento de precios.

El arranque fue relativamente exitoso, con un 1,2% de inflación registrado en febrero, lo cualcortó una preocupante tendencia alcista.

Pero los propios funcionarios lo han insinuado con claridad: para que el acuerdo sea efectivo y pueda extenderse más allá de los 60 días inicialmente previstos, será necesario pensar enmedidas adicionales para que los precios no se salgan de control.

Y, una vez más, la solución buscada pasará por un recorte en los márgenes de rentabilidadantes que en una mejora de la productividad.

Fue bien explícita al respecto Cristina Kirchner cuando, en un acto, al referirse elípticamente al problema de la inflación, señaló: “Tenemos que entender que la rentabilidad se tiene que darpor mayor volumen y no por bajar la producción y subir los precios”.

En el mismo acto, comentó que en una charla con el presidente de una cadena de supermercados, había notado la satisfacción del empresario porque, desde el “acuerdo” con el Gobierno, había disminuido gastos de publicidad, al tiempo que logró un sensible incremento en ventas.

La estadística oficial destaca que en febrero la facturación de los súper tuvo un 14% de incremento en términos de volumen. Los rubros de mayor variación fueron los de almacén y frutas y verduras.

Recortando márgenes
En un intento por diagnosticar la situación actual, el economista Miguel Bein destaca que lo que está ocurriendo ahora es el agotamiento de un modelo económico en el que las empresas compensaban sus menores ganancias gracias a mayores volúmenes de comercialización.

Argumenta que, al llegar al límite de ese modelo -porque las ventas ya no crecen en términos reales- el Gobierno intenta forzar su continuación por la vía de disminuir la rentabilidad,antes que por una suba en los precios.

“Lo que se está discutiendo es cuánto más puede caer la tasa de ganancia una vez que el aumento en las cantidades no alcanza a compensar los menores márgenes unitarios”, afirma Bein.

Los hechos parecen darle la razón. Al congelamiento inicial le siguió la implementación de latarjeta de crédito de los supermercados -la “MorenoCard”, como se la bautizó en el mercado- con el explícito objetivo de disminuir la renta del sector financiero.

No es, por cierto, una sorpresa. En el contexto de rentabilidades que se achican, el sector bancario, con márgenes por encima de 20%, aparecía como un objetivo político inevitable.

A fin de cuentas, los bancos mejoraron sus ganancias durante 2012 gracias, en buena medida, a la focalización en los créditos al consumo. Y sólo por concepto de comisiones en ventas de supermercados, embolsaron $8.300 millones.

De manera que la nueva tarjeta SuperCard se inscribe en ese contexto.

Preguntas y respuestas
El tiempo dirá de qué lado estaba la razón. Mientras tanto, la realidad es que la SuperCard llegó ydespierta la expectativa de una población ansiosa por detener la caída de su poder adquisitivo.

Son varias las dudas generadas en torno al desembarco de la nueva tarjeta. Por ello,iProfesional.com consultó a expertos del mercado, de manera de despejar muchas de las inquietudes.

1- ¿Cómo se consigue el plástico?
Los consumidores podrán tramitarlo en el propio supermercado firmando un contrato de adhesión. La tarjeta no estará en todos los puntos de venta, sino que la entregarán sólo lasprincipales cadenas.

Desde las compañías prometieron que el trámite de emisión será simple. Para ello, habrá que asistir a los locales portando DNI, una boleta de servicio a nombre del interesado y recibos de sueldos que comprueben ingresos.

La “Moreno card” se implementará en las góndolas en el mes de abril.

2- ¿Cuánto demora su entrega?
Desde la Subsecretaría de Defensa al consumidor aún no dieron datos acerca de cuánto será el tiempo que habrá que esperar para recibir el nuevo plástico.

Sin embargo, explicaron que para que el sistema pueda ponerse en marcha en el mes de abrilfuncionará, en un principio, de forma virtual.

3- ¿Qué beneficios trae en comparación con otros plásticos?
Desde el Gobierno y la Asociación de Supermercados Unidos aseguran que la SuperCard promete una mejor tasa de financiamiento y más descuentos que los que brindan los bancos.

La subsecretaria de Defensa al Consumidor, Lucila “Pimpi” Colombo, explicó que una de sus principales ventajas será que la tasa de interés será del 22%, “a diferencia de la de las entidades financieras, que llega hasta el 60%”.

4- ¿Puede gestionarla quien no tenga capacidad para demostrar ingresos? 
No. Para la adquisición del nuevo plástico es requisito excluyente la presentación de al menos recibo de sueldo.

Aunque sí es factible que se haga extensivo el beneficio a quienes perciben los planes de asistencia social, que habitualmente no están bancarizados ni cuentan con ingresos fijos.

5- ¿Hay que tener una cuenta bancaria para usarla?
Hasta el momento no se especificó que sea necesario tener una cuenta en una entidad financiera.

Sobre este punto, desde la Subsecretaría de Defensa al Consumidor explicaron que estos plásticos se pagarán en el banco “como se abona cualquier servicio”.

6- ¿Dejarán de existir las actuales tarjetas propias de los super?
En principio, desde el Gobierno apuntan a que esto suceda. Según explican los expertos en consumo, la propuesta es que la nueva SuperCard las reemplace.

“Las grandes cadenas unificarían, a través de este sistema, el uso de sus plásticos propios. Por eso, con la nueva tarjeta implementada por Guillermo Moreno, desaparecerían en principio la tarjeta Cencosud (que utilizan actualmente los supermercados Jumbo, Disco, Easy y Vea) y laTarjeta Coto Inteligente (CTI), entre otras”, anticipó a este medio Miguel Calvete, director ejecutivo de la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas de la República Argentina.

Y agregó que “no se trataría de una herramienta de compra universal, que los consumidores podrían utilizar en cualquier establecimiento, sino que este plástico sería aplicado sólo a los grandes jugadores del mercado”.

7- ¿Será de uso opcional u obligatorio?
Será de uso opcional. De hecho, por el momento, el nuevo plástico competirá con los de lasotras entidades, aunque desde oficialismo aseguran que la idea es que (por las ventajas que ofrece) se vaya consolidando como la única alternativa.

Por otro lado, los expertos alertan sobre los cambios que implicará la llegada de la nuevaSuperCard.

“Hoy la mayoría de las familias argentinas tienen en sus manos varios plásticos”, señaló Juan Manuel Primbas, desde la consultora especializada en consumo Worldpanel.

8- ¿Será excluyente o convivirá con otras tarjetas? 
En un principio, convivirá con el resto de las tarjetas emitidas por las entidades financieras, que hicieron “sus deberes” al bajar la comisión.

Sobre este punto, Juan Vasco Martínez, de la Asociación de Supermercados respondió: “Nadie habló de prohibir nada, pero digamos que la dinámica que va a generar esta tarjeta va a terminar obligando a excluir a las otras, por una cuestión de mercado”.

En contraposición, Primbas sostiene que actualmente “es difícil imaginar un escenario así, después de un sistema que viene funcionando desde hace ya varios años”.

Por el momento, a la hora de abonar los productos en la caja se podrá usar este nuevo plástico y los de los bancos en forma alternativa.

9- ¿Tendrá promociones asociadas?
, aunque todavía no se especificaron cuáles serán sus beneficios, se espera que para impulsar los pagos con este plástico, desde el Gobierno lancen una serie de promociones más fuertesque las que brindan las entidades financieras.

Actualmente, las promos que realizan los supermercados junto con los bancos se efectúan enforma compartida. Es decir, si por ejemplo el descuento ofrecido es del 20%, cada una de las partes aporta un 10%.

Ahora se abre un signo de interrogación respecto de si a los super les seguirá conviniendo realizar este tipo de acciones, o bien, si serán tentados por la “caja” que se abre desde elGobierno -a través del fondo creado por las aseguradoras- para financiar el consumo.

Hay versiones en el sentido de que este fondo público se hará cargo directamente de las rebajas ofrecidas como forma de atraer a los clientes al uso de este medio de pago.

10- Si un supermercado entrega una SuperCard, ¿se podrá comprar en otro?
La idea del Gobierno es que sí. Por ejemplo, si Coto entrega un plástico el mismo podrá ser utilizado en un establecimiento de otra firma.

La idea de la administración kirchnerista apunta a que los poseedores puedan ganar en practicidad.

11- ¿Se podrá utilizar en los supermercados chinos?
Al igual que las grandes cadenas, los super chinos pondrán a disposición de sus clientes laSuperCard, que cobrará una comisión del 1%, según confirmó Yolanda Durán, titular de Cedeapsa (Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático), que agrupa a comerciantes de origen asiático.

La dirigente consideró que “cobrando esa comisión se puede mantener toda la estructura de las emisoras de tarjetas”. Y aseguró que “los bancos podrían haber bajado la tasa porque se están llevando grandes ganancias”.

12- Para una compra de $3.000 ¿de cuánto sería el ahorro?
Sólo considerando el ahorro por comisiones, sería del orden de los $60, que es lo que las cadenas evitarán de pagar a entidades bancarias.

Claro que esta cifra, calculada por expertos del sector que pidieron reserva de identidad, representa un monto reducido respecto a las promociones que ofrecen los bancos, cuyos descuentos oscilan entre un 10% y un 20% en determinados días de la semana.

Para ese mismo importe, el beneficio puede representar entre $200 a $300, ya que no suelen comprender a todos los artículos que se llevan al changuito.

13- ¿Quién financiará el nuevo sistema? 
La iniciativa oficial apunta a que sean las aseguradoras. El plan consiste en que éstas adquieran los créditos que se vayan generando, los vuelquen a sus carteras y obtengan una tasa de rendimiento.

Se apunta a la figura del fideicomiso. El mismo será conformado con dinero que volcarán estas compañías, en el marco del nuevo plan nacional estratégico del Seguro 2012-2020, que contempla también un proyecto de reforma de la ley de Oferta Pública del mercado de capitales.

Así, cumplirán así con el “inciso K” del punto 35 del reglamento general de la actividad aseguradora, que las obliga a invertir entre un 10% y un 20% del total de su tenencia (excluidos los inmuebles) en instrumentos que financien proyectos productivos o de infraestructura.

En paralelo, las principales cadenas de supermercados formarán una sociedad responsable de la emisión de la denominada SuperCard.

También se especula con que el Gobierno haga uso de esa “caja” para financiar beneficios adicionales.

14- ¿Quiénes se benefician?
El nuevo plástico permitirá realizar compras en más de un pago con un interés promedio del 22%, mientras que las tarjetas bancarias refinancian deudas a una tasa de entre el 42 y 60 por ciento.

Los principales beneficiarios de esta reducción son los supermercados y los usuarios que no cancelan la totalidad de su deuda a fin de mes.

Para aquellos que sí lo hacen, el uso del plástico les resulta indistinto al no tener que afrontar un cargo financiero extra.

La nueva SuperCard permitirá pagar hasta $3.000, pero el tope de crédito será de apenas $1.000.

Escepticismo de analistas
Está claro que para el Gobierno, la “Supercard” es una forma de eliminar un intermediario que encarece la operatoria.

O, en el peor de los casos, será una manera de presionar para que las entidades financieras bajen sus comisiones y sus tasas de interés.

No queda claro si lo logrará. Probablemente, si el nuevo plástico tiene éxito en “morder” la participación de mercado de las tarjetas bancarias, los bancos elaboren alguna nueva estrategia.

En principio, los economistas se muestran escépticos.

Federico Sturzenegger, titular del Banco Ciudad, consideró innecesaria la iniciativa oficial: “Este es un mercado impresionantemente competitivo y los bancos se sacan los ojos para ofrecer descuentos a sus clientes”.

En tanto, Carlos Melconian, con su contundencia habitual calificó a la SuperCard como “otro intento desesperado para ocultar la decadencia del modelo. Cuanto más parches se implementen, peores serán las consecuencias”.

IProfesional

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Emiliano Schwartz

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