Archivo para 26 diciembre 2012

“Por el auge de promociones, se disparó el consumo con tarjeta de crédito este mes”

Con descuentos furiosos y planes de cuotas sin interés, las tarjetas de crédito están viviendo en diciembre su mejor mes del año. Según confían en el sector, pese a que los economistas advierten que la actividad en general está estancada, las ventas con plásticos están creciendo este mes a un ritmo del 30% anual.

“Los consumos están volando”, dijo el responsable de tarjetas de un banco líder, que pidió no ser identificado. “Nosotros en el banco estamos viendo este mes un crecimiento de 35 por ciento; en una semana llegamos al 40 por ciento”, se entusiasma el ejecutivo, que además detalló que la entidad decidió elevar los límites de compra de la mayoría de sus clientes de cara a las Fiestas y las vacaciones de verano.

En el sistema financiero apuntan que son varios los factores que se conjugan para que el negocio de tarjetas no pierda vigor. Por un lado, las inflación sola hace que las compras de los consumidores sean por montos más grandes que antes. De hecho, el cupón promedio (como se denomina en la jerga el monto promedio de compra) creció este año un 25%, cifra que coincide con el índice de inflación para 2012 de los economistas privados.

Por otro lado, las promociones que este diciembre fueron incluso más agresivas que las de las Fiestas pasadas estarían alentando a los tenedores de tarjetas a consumir más. “Después de un septiembre y octubre débiles, en noviembre los consumos empezaron a mejorar y en diciembre se están manteniendo firmes”, coincidió un ejecutivo de una emisora de tarjetas.

TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

En promedio, según fuentes del mercado, los consumos con tarjeta están creciendo en diciembre a un ritmo del 30% anual. La cifra implica una suba de cinco puntos por encima de la inflación del 25% estimada por los economistas para 2012.

Sin embargo, representa una leve desaceleración con respecto a 2011, año en el que los consumos con plásticos treparon un 35 por ciento. Lo que demuestra que, pese a la vitalidad que muestra el negocio de tarjetas en estos días, en el consolidado del año la menor actividad económica de alguna manera también hizo mella.

De acuerdo con un informe del Estudio Orlando Ferreres difundido en los últimos días, la economía argentina atraviesa de hecho una etapa de estancamiento, tras registrar una baja de 0,1% en noviembre con respecto al mismo mes de 2011, y una leve recuperación de 0,3% respecto de octubre pasado.

“El nivel de actividad se encuentra en torno de los mismos niveles que hace un año, lo que se observa en la tendencia prácticamente plana del Índice General de Actividad [IGA]”, dice el informe de Ferreres, que destaca, no obstante, que el único sector que se mostró fuerte en noviembre pasado es el de intermediación financiera (en el cual están incluidos los préstamos con tarjeta) que creció 14,2% anual y en el año acumula una expansión del 17,2% anual.

En el negocio de plásticos, la financiación de saldos (esto es cuando no se paga el 100% del resumen de cuenta) sí mostró cierto estancamiento con respecto a años anteriores. Los préstamos con tarjeta de crédito crecieron en el año -hasta el 14 de diciembre, último dato disponible en el Banco Central- un 25,67%, ya que el stock de financiaciones con tarjeta de todo el sistema pasó de $ 42.942 millones a 53.965 millones. En 2011, sin embargo, las financiaciones con tarjeta habían escalado un 50%, de $ 28.625 millones a 42.942 millones, según el BCRA.

Consultados al respecto, varias fuentes del sistema financiero convalidaron una desaceleración de las financiaciones, aunque también advirtieron que, cada vez más, los consumidores prefieren aprovechar las promociones de cuotas sin interés, más que financiar los saldos de sus resúmenes de cuenta, operación por la cual deben pagar tasas de interés de casi el 35% anual.

En los últimos meses, entre tanto, también se habrían estancado los consumos en dólares con tarjeta. La retención del 15% aplicada por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) estaría desalentado el uso de los plásticos para consumos en el extranjero.

“Diría que los consumos en dólares están sostenidos, pero no crecen”, admitió un operador de tarjetas. “Creo que ya llegamos a un nivel de consumos en dólares bastante estable”, aclaró. Según los datos del BCRA, el stock promedio de financiaciones en dólares con tarjeta fue en noviembre de US$ 274 millones, el segundo promedio más bajo del año, después de enero.

LAS RAZONES DEL CRECIMIENTO

El negocio de las tarjetas, uno de los más pujantes

  • Más que la inflación
    La inflación es una de las claves del crecimiento de los consumos con tarjeta, aunque no lo explica por completo. El monto promedio de las compras con este medio de pago subió 25% -en línea con la inflación estimada por los privados-, pero el consumo creció casi cinco puntos más, al 30%
  • La fuerza de la promo
    Para sostener el nivel de actividad, los bancos propusieron para estas Fiestas promociones bastante más agresivas que las de 2011, con descuentos de hasta el 40% en algunos casos (contra el 30% promedio del año anterior) y planes de pago en hasta 30 cuotas sin interés.

La Nación

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“¿Cómo hacen estos tipos?”: la explicación detrás de “jugosos” descuentos navideños

Si bien la cercanía de la Navidad parece traer a las personas “ondas de amor y paz”, pocos creerían que las rebajas que ofrecen las entidades financieras para estas fechas forman parte simplemente de un acto de benevolencia para con sus clientes.

Y, aunque nadie negaría que los argentinos se han vuelto en estos últimos años hábiles detectores de descuentos que les permiten ahorrar a la hora de hacer sus compras, a veces resultan llamativos los porcentajes que éstos alcanzan.

Es el caso, por ejemplo, de los beneficios que ofrecen los bancos para esta Navidad, y que rondan entre un 30% y un 35%.

También la Noche de los Shoppings que tendrá lugar este domingo 23 en Alto Palermo, Alto Avellaneda, Dot Baires Shopping y Abasto responde a esta lógica que los argentinos adoptaron de comprar “todo con descuento”.

Por eso, el día previo a Nochebuena, las rebajas llegarán hasta el 40% y, en determinados artículos puntuales, alcanzarán hasta un tentador 70 porciento.

Al ver opciones de ahorro de esta magnitud surgen en los consumidores una serie deinterrogantes: ¿Las cubren por completo las entidades financieras, desesperadas por fidelizar a sus clientes? ¿Se dividen entre shoppings y bancos? ¿Los centros comerciales son quienes financian esas rebajas?

Todas estas dudas se generan en los argentinos que, pese a sorprenderse por tan “generosos” beneficios, no dejan de aprovecharlos, ya que se convierten en una gran ayuda para sobrevivir y seguir dándose los gustos en un entorno inflacionario.

“¿Cómo hacen estos tipos?”
La incógnita acerca de por qué bancos, shoppings y marcas pueden sostener una estructura de fuertes rebajas a lo largo de todo el año no sólo se genera entre los compradores que cuentan con orgullo, como si se tratara de un trofeo, cada una de sus recientes adquisiciones que obtuvieron aprovechando la tarjeta.

También los mismos bancos imprimen esa idea en sus spots, como es el caso del Francés, que lanzó este año una campaña con varios comerciales enfocada en el concepto “¿Cómo hacen estos tipos?”.

En los videos de la entidad financiera se mostraba a los clientes sorprendidos ante los generosos descuentos que pueden disfrutar en forma casi permanente durante el año.

 

¿Quién se hace cargo de las rebajas?
iProfesional.com consultó a distintos expertos acerca de cómo funciona el mecanismo que permite a los grandes shoppings mantener un sistema aceitado de rebajas durante todo el año.

En este sentido, Martín Leal, profesor de Finanzas de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), explica que, a la hora de pactar estos beneficios, las modalidades se dividen en dos esquemas claros:

1- Los descuentos que los bancos establecen con determinadas tiendas o locales -como es el caso de Frávega, que tiene convenio con el Francés o de Rodó, que tiene acuerdo con Standard Bank).

“En este caso, las rebajas se cubren en forma compartida entre la entidad financiera y la marca“, dice el experto.

2- Cuando el descuento es más amplio– del estilo ‘en todas las peluquerías’, ‘en todos los desayunos’ -.

En estas ocasiones, explica Leal, “lo absorbe todo el banco”.

Un tercer caso que agrega el experto es el de las promociones que las entidades financierasestablecen en conjunto con los principales shoppings.

Lo que ocurre con estos beneficios, continúa Leal, es que el descuento se cubre entre ambos.Pero se agrega un factor: “Los centros comerciales muchas veces se lo descargan a los locales en mayores costos de alquiler o expensas”.

¿Cómo se estructuran los precios?
Además de la distribución de los descuentos a lo largo de la semana, de modo tal que los precios inflados funcionen como sostén de las grandes rebajas, existe otro mecanismo que permite mantener el esquema actual de promociones.

Según lo explicaba el economista Fernando Moiguer en diálogo con iProfesional.com, en los últimos años las marcas empezaron a manejar sus precios con el mismo sistema que utilizan las aerolíneas para vender sus pasajes.

“Actualmente, el comerciante vende su mercadería como si se tratara de los asientos de un avión“, indicaba el experto. Y agregaba: “Calculan lo que saben que tienen que vender y luego dividen esa suma entre los distintos artículos y los diferentes días de la semana”.

Por esa razón, dependiendo del día o del mes en que se acerquen a un local, los argentinos se encuentran con una amplia gama de precios para el mismo producto.

Los que “pierden” con los descuentos
A simple vista parecería que “todos salen ganando” con el esquema de descuentos permanentes al cual los argentinos ya se han acostumbrado.

De hecho, como lo expone Adrián Kittner desde eConsultora, “cuando el cliente paga con medios electrónicos, el banco gana y al comercio también le sirve que la gente encuentre puertas adentro una serie de promociones”.

Pero, si bien tanto entidades financieras como shoppings y marcas perciben claramente un beneficio al otorgar a sus clientes descuentos en sus compras, los altos porcentajes que alcanzan determinadas rebajas, a veces resultan más que llamativos.

Es que las rebajas a veces permiten ahorrar hasta el 35% del precio de un artículo.

Más allá de que bancos y centros comerciales cubren parte de los descuentos, dentro de los locales tiene lugar otro fenómeno.

Lo que en realidad ocurre, tal como lo explica Leal en diálogo con Profesional.com, es que aquellos pocos consumidores que compran sin aprovechar los descuentos pagan los productos muy caros y esa especie de “sobreprecio” es la que permite a los comercios mantener llamativos descuentos los días en que hay promoción.

“En el caso de las marcas que ofrecen rebajas extraordinarias que alcanzan casi el 40%, éstos son absorbidas por los que pagan el precio de lista”, señala Leal. Y agrega que “el que compra sin las rebajas, las cubre indirectamente”.

La razón por la cual esto ocurre, según lo advierte el experto, es que “las firmas que tienen descuentos muchas veces inflan el precio de los artículos porque saben que la gente casi no cuando no hay promoción”.

Esos días, libres de rebajas, ilustra Leal, “los locales están vacíos y los empleados se miran la cara toda la jornada”. Y, si bien a la hora de ir de shopping los clientes no son totalmente conscientes de que con sus pesos financian las rebajas de los otros, los compradores saben que es fundamental aprovechar todos y cada uno de los beneficios que se les ofrecen.

En este sentido, el experto afirma: “El que paga sin promoción hoy se siente un tonto y sabe que paga más”.

Los más chicos, en desventaja
Además de los que compran sin promociones, también hay otros “perdedores” en este esquema: los negocios más chicos.

Es que, como lo explica Leal, “si el local es pequño, el descuento lo absorbe más él ya que lo necesita más”. En cambio, “si se trata de una marca grande, el banco cubre una mayor proporción de la rebaja”.

Igualmente, también ciertos “grandes” jugadores de distintos rubros, fueron modificando su sistema de descuentos para evitar los vacíos en los locales que tienen lugar los días en que no hay promoción.

Por ejemplo, ilustra Leal, “Carrefour en 2011 tenía un ahorro del 20% con el banco Santander Río. Un año después, la cadena redujo la cantidad de entidades financieras con las cuales tenía acuerdo y pasó a ofrecer descuentos del 10% y el 15%”.

El experto en finanzas advierte que esto mismo pudo verse en los supermercados en general: “En las cadenas de retail el año pasado, la mayoría de los descuentos eran del 20% y en 2012 pasaron a ser de entre un 15% y un 10%”.

“Descuentazos” para vender más
El sistema de acuerdos entre entidades financieras y shoppings lleva años en la Argentina. Pero, aún así, las fechas especiales resultan una ocasión en la cual los comercios saben que pueden aprovechar para incrementar fuertemente sus ventas.

“En estos días tienen lugar los momentos más fuertes para las marcas y centros comerciales”, explica Kittner a iProfesional.com. Por este motivo, a medida que se acerca la Navidad, los locales refuerzan la estrategia y “salen a la cancha” con rebajas que superan a las que se ofrecen durante todo el año.

“Los descuentos en estas fechas son los más fuertes del año. Los que brindan los bancos están entre un 30% y un 35%, mientras que a lo largo del año, promediaron un 20%”, menciona el experto.

Sin bien en la semana previa a la Navidad es notorio cómo los shoppings están abarrotados de personas que recorren los pasillos en busca de regalos para familiares y amigos, la mayor parte de las ventas parece concentrarse en los últimos días.

En este sentido, Kittner afirma que “el 23 y hasta el mismo 24 se da el pico máximo de consumo. Como mucha gente no tuvo tiempo de ir antes, sale a último momento a buscar los obsequios”.

La obligación de aprovechar las promociones
En un contexto en el cual la oferta de promociones es amplia y variada y en el cual -como explican los expertos- el sistema de descuentos está pensado para que un “precio inflado”permita sostener grandes ofertas durante determinadas fechas puntuales, la ley para los compradores es la de aprovechar las promociones.

“El que no utiliza los descuentos de las tarjetas hoy paga más”, afirma Leal.

Y menciona que “lo ideal es tener entre dos o tres plásticos bancarios distintos, ya sea de débito o de crédito. Mantener cada cuenta tiene un costo promedio de $40 por mes”. En el mismo sentido, consultado por este tema, el economista Tomás Bulat aconsejaba en diálogo con este medio: “No es sugerencia, es una orden: hay que comprar con descuento y, si no, no comprar porque se estaría regalando la plata”.

Aunque Leal confía en que los argentinos, que ya conocen el esquema, evitan ir de shopping los días que los comercios no los tientan con ningún descuento. “El que no aprovecha las promociones hoy, ya sabe que paga un sobreprecio”, concluye.

IProfesional

“Los supermercados apostaron a las ofertas para enfrentar el enfriamiento del consumo”

Los supermercados encontraron en las promociones y las ofertas el salvavidas para hacer frente al estancamiento del consumo. En 2012 se batió el récord de publicaciones de ofertas en los medios, a contramano de la fuerte desaceleración de las ventas de artículos de consumo masivo. En el sector explican que este tipo de acciones se convirtió en la herramienta privilegiada para mantener la demanda en un año que estuvo signado por la inflación y los efectos del cepo cambiario en toda la economía.

De acuerdo con el relevamiento que realiza la consultora Tomadato, en los primeros diez meses del año las ofertas publicadas en los medios (57.444) tuvieron un crecimiento interanual del 8,9%, en lo que constituye el salto más fuerte desde 2009, cuando en plena crisis financiera internacional los supermercados habían apostado a las ofertas para mantener su clientela.

“Las ofertas ya están incorporadas a los hábitos de los consumidores argentinos, y por más que las cadenas se quejen del impacto que tienen en su negocio, en épocas de vacas flacas los descuentos están más vigentes que nunca”, señaló Emiliano Schwartz, encargado de marketing de Tomadato, la consultora que se especializa en el relevamiento de precios y que tiene como clientes a las principales cadenas de supermercados y empresas fabricantes de alimentos. “Las grandes cadenas se mueven bajo la lógica de que es preferible malo conocido que bueno por conocer. Y si bien muchas veces este tipo de acciones implican el sacrificio de los márgenes de ganancia, también significan una estrategia que ya les resulta conocida y que tiene una probada efectividad”, agregó Schwartz.

 

La multiplicación de las ofertas y promociones llega en un momento clave. A pesar de un repunte en el tercer trimestre del año, las proyecciones de la consultora CCR indican que el año cerrará con una suba del 1,6% en el volumen de ventas de alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza, lo que implica una marcada caída frente al 2,2%que habían crecido las ventas en 2011. En este contexto, el principal objetivo de las grandes cadenas pasa por frenar el drenaje de clientes hacia los autoservicios chinos, las tiendas de descuento y los negocios de barrio. Durante este año el objetivo se alcanzó y la participación de los supermercados en el consumo se estabilizó en un 40%, lejos del 46% que tenían en 2000, pero bastante mejor que el piso del 36% que habían tocado en 2006. “El oportunismo ganó lugar en los hábitos de la gente y bloqueó el intento de borrar estas estrategias. Está claro que hoy las promociones funcionan como impulsoras del consumo”, señaló Schwartz.

Junto con el crecimiento de las ofertas, el principal cambio que muestra el negocio es el vuelco de las promociones de las grandes cadenas hacia rubros en los que los controles de precios de la Secretaría de Comercio Interior son más laxos, como artículos de librería y textiles. Si bien las promociones en el rubro electrodoméstico siguen liderando este tipo de acciones, concentrando un poco más del 20% de las ofertas, su tasa de crecimiento interanual se ubica en un modesto 2%. Algo parecido ocurre con las ofertas en alimentos frescos que representaron el 18,4% de las acciones promocionales que lanzaron los supermercados en el año, pero frente a 2011 tuvieron un alza de apenas 6 por ciento.

La contraparte de esta desaceleración es el fuerte crecimiento que tuvieron rubros que históricamente no eran los preferidos de las cadenas. En este sentido, sobresale el crecimiento del 43% que registraron las ofertas publicadas de artículos de librería y el 29% que alcanzaron las promociones de textiles. Ambos rubros no sólo ofrecen mayores márgenes de ganancias para los supermercados sino que también significan menos problemas en la relación con Comercio Interior, que prefiere concentrar los controles en rubros más “sensibles” al bolsillo de los consumidores como alimentos, bebidas o artículos de limpieza.

CHEQUES EN LAS GÓNDOLAS

La otra gran novedad en materia de ofertas en 2012 es que definitivamente los supermercados están apostando a propuestas que ponen el foco en la fidelización de su clientela, a diferencia de lo que sucedía hace tres o cuatro años, cuando los supermercados centralizaban su estrategia comercial en los descuentos que ofrecían asociados con los bancos. Bajo esta nueva lógica, en el último tiempo se multiplicaron propuestas como los cheques que ofrecen un descuento, pero que sólo se puede hacer efectivo cuando se vuelve a comprar en la misma cadena de supermercados. A nivel local, el grupo Cencosud fue el pionero en implementar este tipo de acciones con los cheques de Disco y Jumbo, y después la modalidad se extendió a Carrefour. Para presentar batalla en este campo, Coto, por su parte, lanzó su promoción “sin vueltas”, que ofrece el descuento en el momento de la compra.

La Nación

Llega la “feliz Navidad” y con ella la última “gran batalla” entre shoppings y bancos por imponer sus descuentos

Faltan menos de dos semanas para que llegue la Noche Buena, época del año en la que los mensajes de “Paz y amor” abundan en las tarjetas, los llamados y los correos electrónicos entre familiares y amigos.

Sin embargo, en los días previos a las festividades también tiene lugar una lucha encarnizada al interior de los grandes shoppings con un propósito determinado: ganarse a aquellos clientes que recorren los locales con la mira puesta en las promociones que permiten ahorrarse unos pesos en la compra de los regalos para las Fiestas.

Es por eso que, en este momento del año, quienes se acercan a los centros comerciales para adquirir los obsequios que adornarán el arbolito se encuentran con una amplia diversidad de rebajas, según el medio de pago.

Algunas promos son las siguientes:

• Descuentos puntuales para aquellos que paguen con sus tarjetas bancarias.

Rebajas de cada marca por su cuenta.

• Ofertas que pueden aprovechar quienes formen parte de los clubes de beneficios.

Pero además de esta variedad de opciones, en estos días también dice “presente” un nuevo actor que busca imponerse y atraer a los argentinos con jugosas promociones: las tarjetas propias de los shoppings.

El atractivo de esta alternativa para los centros comerciales es obvio: con estos plásticos pueden conquistar a los clientes, sin tener que depender de las entidades financieras.

Por este motivo, las principales cadenas de la Argentina estimulan sus promociones y, con plásticos propios, salen a competir con los de los bancos en el aguerrido terreno de los descuentos.

Los shoppings impulsan sus tarjetas propias
Diciembre es un mes clave, porque brinda la oportunidad de hacer grandes diferencias. Y esto no es un hecho menor, especialmente en un año como 2012, en el cual shoppings y marcas necesitan “remontar” las alicaídas ventas.

Pero la lucha por atrapar a los clientes genera, a su vez, una pelea al interior de los mismoscentros comerciales que, con este objetivo, lanzan tentadoras ofertas para aquellos que utilicen sus plásticos (y no los bancarios) al llegar a la caja.

“Los shoppings necesitan sacar este tipo de promociones por su cuenta”, señala a este medio Adrián Kittner desde eConsultora. Y agrega que, en estos casos, “son los mismos centros comerciales los que se quedan con el descuento”.

Es por eso que los grandes jugadores del mercado cuentan con una tarjeta propia, que compite con la de las entidades financieras en la oferta de promociones. Y, a la hora de comprar, hoy los argentinos pueden aprovechar los beneficios de:

Tarjeta Shopping: otorga descuentos en todos los centros comerciales que pertenecen al grupo IRSA.

 Tarjeta Cencosud: brinda rebajas en los shoppings que forman parte de la empresa chilena.

En el caso de Tarjeta Shopping, el plástico fue lanzado por el grupo económico IRSA – que es dueño de Abasto, Alto Palermo, Paseo Alcorta, Patio Bullrich, Dot Baires y Alto Avellaneda, entre otros- y en el año 2010 el banco Hipotecario adquirió el 80% de Tarshop, la empresa dueña del plástico.

Por su parte, Tarjeta Cencosud fue creada por el grupo homónimo, dueño de algunos de los principales centros comerciales del país -como Unicenter, Las Palmas del Pilar, Portal Palermo, Portal Lomas y Portal Escobar – y de muchas de las cadenas de retail más importantes de la Argentina como Jumbo, Disco, Easy y Vea.

La pelea con los bancos
La razón por la cual los shoppings buscan estimular el uso de sus tarjetas es que, tras años de comunión con los plásticos bancarios, comenzaron a notar que las alianzas con las entidades financieras tienen algunas “grietas”. “Se trata de plásticos que sacaron los mismos shoppings para pelear con a los bancos”, resume el economista Fernando Moiguer en diálogo coniProfesional.com.

Por su parte, Gastón Morales, gerente comercial de Tarjeta Shopping indica: “Competimos con las entidades financieras, principalmente en los segmentos medios”.

Y esta pelea por ganar clientes se acentúa llegando a Fin de Año. Es que en diciembre, los centros comerciales se apuran a impulsar sus plásticos propios por dos motivosprincipales:

1. La cercanía a Navidad es un momento de oro para las ventas de indumentaria.
“Es el período en el cual los shoppings pueden aprovechar más para estimular sus propias tarjetas porque en las Fiestas hay más potencial de consumo”, explica Kittner desde eConsultora.

2. Las promociones permanentes de los bancos cerraron la última semana de noviembre y ahora aparecen solamente ciertas ofertas específicas en que se brindan en conjunto con las entidades financieras.

De acuerdo con el consultor, “en este período del año, los bancos brindan promociones más puntuales. Es una etapa en la cual los comercios están decidiendo si renuevan sus acuerdos con las tarjetas o no”.

También Morales advierte que “en estos momentos, las entidades financieras apuntan a promociones más temporales“.

Según informa el gerente, un factor que ayuda a las tarjetas de los shoppings a posicionarse es que las promociones de los bancos hoy no tienen la fuerza que tenían hace un año. “Hace poco, hicimos un estudio que nos reveló que las ofertas de los bancos ya no son las de 2011. Hoy hay mucha menos intensidad y saturación en el punto de venta que en ese momento”, menciona.

Sin embargo, en la pelea que los centros comerciales iniciaron contra los plásticos bancarios, los shoppings se encuentran con una clara desventaja: cuentan con una menor cantidad de clientes. “Las tarjetas de los shoppings tienen muchos menos usuarios que los de las entidades financieras”, advierte Kittner.

Es por este motivo que los centros de compras se ven obligados a lanzar llamativas promociones con el objetivo de convencer a los consumidores de que se asocien a sus plásticos.

Es el caso, por ejemplo, de Tarjeta Shopping, que ofrece un 50% de descuento en la primera compra a todos aquellos clientes que se incorporen al club de beneficios:

“Se trata de una promoción bastante agresiva en comparación con las que se brindan en el resto del mercado”, señala Morales desde Tarjeta Shopping.

Otra de las herramientas con las que cuentan los usuarios de este plástico a la hora de hacer sus compras es un descuento del 25% en los locales de los shoppings del grupo IRSA.

Como lo explica Morales, esta rebaja está por encima de las que otorgan la mayor parte de las entidades financieras, ya que “los shoppings hoy están dando un 20% y con este plástico, se obtiene un 5% más”.

La tarjeta también brinda beneficios en el rubro gastronómico, Por ejemplo, quienes la tengan pueden aprovechar un 20% de descuento en determinados locales del patio de comidas de los centros comerciales.

También los usuarios de Tarjeta Shopping tienen descuentos exclusivos en la esperada Noche de Shopping. “El 23 de diciembre quienes tengan nuestra tarjeta tendrán un 10% de rebaja más que las que ofrecen los comercios”, dice el gerente de la compañía.

Esta Navidad se impone la consigna del “compre ya”
Uno de los fenómenos que llama la atención al observar algunas promociones que bancos y centros comerciales lanzan para estimular las compras en los shoppings este fin de año es que la mayoría de ellos parecen apostar a la consigna del “compre ya”.

Esto puede notarse al prestar atención a la forma en que presentan sus ofertas para este año.

Por ejemplo, el Abasto apunta en su campaña al concepto de “Carrera de Compras”. En la promoción, ofrece a los clientes sumar puntos para poder acceder a un árbol de Navidad y participar en un sorteo de cruceros a Brasil.

En el caso del Alto Palermo, la apuesta es por una “carrera” en Facebook en la que los usuarios participan de un juego online. El ganador tiene luego cinco minutos para elegir un producto de cada local del shopping y llevárselo.

Por su parte, El Solar apunta al concepto “Tu momento es ahora” para promocionar las ofertas con bancos con las que cuenta:

La situación en los súper
Una lucha similar es la que se libra al interior de los supermercados, donde las tarjetas de los shoppings también empiezan a ganar presencia.

Esto es notorio, por ejemplo, en el caso de las Tarjetas Cencosud, que compiten en las góndolas con las de las entidades financieras.

Por su parte, Tarjeta Shopping también ofrece una serie de beneficios para los que van a hacer las compras, como la posibilidad de pagan en 12 cuotas sin interés en Jumbo, Vea y Disco, y en 6 cuotas en Coto.

Es que, como señalaba en su momento iProfesional.com, en el último tiempo los supermercados comenzaron a potenciar esta opción para competir con los plásticos bancarios (Lea más: Por freno a los convenios con los bancos, los súper ahora “ponen sus fichas” en las tarjetas propias).

Según lo explicaba Emiliano Schwartz desde la consultora Tomadato, “las tarjetas propias se implementaron para no necesitar intermediarios. Las empresas prefieren contar con una masa crítica de público cautivo y no tener que compartir con nadie sus porcentajes de venta”.

Y agregaba: “Este nuevo mecanismo fomenta una comunicación más directa con los consumidores, ya que se genera otro tipo de vínculo“.

IProfesional

El consumo hoy, ¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos?

Conferencia de Guillermo Oliveto en las Jornadas ASU

 

¿Cuánto cuesta?, depende: un producto tiene hasta seis precios distintos y el límite entre “caro y barato” es cada vez más difuso

Hoy en día, la gran mayoría de los argentinos posterga una compra -o hasta la cancela- si no le ofrecen algún tipo de beneficio a la hora de pagar.

Es que los descuentos de las tarjetas ya son moneda corriente y ahora hasta “cotiza” el efectivo, que también trae aparejado ventajas. (Lea más: El efectivo “cotiza”: comercios dan rebajas del 20% al 30% a quienes pagan en cash por problemas en cadena de pagos).

Además, se incorporó a este escenario un abanico de cuponeras online cuyo principal negocio consiste en ofrecer grandes rebajas a aquellos que se decidan rápido a comprar.

Sin embargo, pocos advierten que este sistema de promociones, tan instalado en el país, también tiene ciertos “costos” en lo que hace al manejo del dinero.

Y es que la “fiebre de los descuentos” también tiene su lado B: con tantas opciones, losconsumidores se ven cada vez más confundidos acerca de cuál es el valor real de los productos, ya que algunos artículos pueden llegar a tener al menos 6 precios diferentes, dependiendo de la modalidad que se utilice para pagarlos.

Radiografía de un fenómeno ya instalado entre los argentinos y que los impulsa a gastar sus pesos en los locales que les ofrezcan la mejor rebaja, sin tener conciencia clara de cuánto vale realmente lo que llevan.

Precios “a la carta”
A la hora de ir de compras, los consumidores pueden encontrarse al menos con 6 alternativas distintas de precios.

Algunas de ellas son las siguientes:

1. Precio en efectivo (opción cada vez menos utilizada, aunque los comerciantes buscan reactivarla con nuevas promos de entre 20% y 30%).

2. Precio con tarjeta de débito (que permite abonar hasta un 30% menos).

3. Precio de recargo con crédito (que los argentinos aprovechan para poder pagar en cuotas).

4. Precio con cuponera de descuentos online (modalidad que se impuso en los últimos años y tiene su fuerte en las opciones gastronómicas y de turismo).

5. Precio de club de fidelización (consiste principalmente en 2×1 y distintas rebajas).

6. Precios de portales de comercio electrónico (como por ejemplo Mercado Libre) que difieren del de los mostradores.

Además de estas alternativas, algunas marcas también hacen importantes descuentos a quienes elijan la opción de compra online.

Este es el caso de Garbarino que, como indica en su página web, ofrece rebajas a quienes paguen a través de Internet:


Frávega también aclara en su sitio que hay un valor especial para aquellos que realicen la compra online:


Los productos “sin precio” por la inflación y las promos
Esta enorme variedad de precios que los consumidores pueden llegar a pagar por un mismo producto tiene su contracara en la pérdida de valores de referencia y de la noción de qué es “caro” y qué es “barato”.

En este sentido, el economista Fernanado Moiguer es contundente en sus afirmaciones: “Los artículos hoy ya no tienen un valor único. Antes podían ser más o menos costosos, pero ya no hay parámetros claros“.

El experto atribuye este fenómeno principalmente a tres factores que operan hoy en la Argentina y que “trastocaron todo el sistema de precios”:

• La irrupción masiva de las promociones, que hace que los valores de los artículos cambien rotundamente según el día de la semana.

“Ya casi no hay compra sin descuento. La gente no se acerca a un local si no ve rebajas.Los beneficios no son más un diferencial, sino que se volvieron un commodity“, advierte Moiguer.

• La inflación, que supera el 20% y que hace imposible que los precios se mantengan relativamente estables.

De hecho, sobre este aspecto, el economista admite que “esto de que no haya una referencia clara de los valores es algo típico de países con alta inflación“. Y agrega que, en este momento, los argentinos están actuando “como lo hacen los consumidores en pleno contexto de suba permanente de precios. Dicen ‘Si no hay una promoción, no voy'”.

Por su parte, Adrián Kittner -desde eConsultora- menciona a iProfesional.com que, además del precio real de los productos también se ha perdido su valor relativo. Es decir, en su relación con el resto de los artículos.

“Como todo va aumentando en distintos porcentajes, llega un momento en el cual la gente no sabe si  lo que está pagando es correcto o no”, resume el consultor.

• La retracción en el consumo, que impulsa a los comercios a lanzar fuertes y llamativas rebajas para seducir a los consumidores.

Es que, como explica Moiguer, “la gente hoy se cuida más a la hora de gastar”. El economista agrega que, por ese motivo, “los niveles del consumo actuales no son como los del 2010 o 2011”.

En este contexto, y por la incidencia de estos tres factores, indica el experto, “es prácticamente imposible construir un precio”.

Moiguer describe este fenómeno con una palabra: la “desparametrización”.

Y aclara que si bien este problema afecta a la economía particular de los consumidores, la mayoría de ellos actualmente no parece preocuparse por conocer el verdadero precio de los artículos.

Es que, inmersa en el sistema de promociones y beneficios, la gente se ocupa más bien de disfrutar de las ventajas que le brinda la compra con rebajas.

“La clase media va por los descuentos y el hecho de no saber el valor exacto de las cosas ya se naturaliza“, sentencia Moiguer.

Del lado de las marcas: la estrategia del avión
Así como los consumidores se han ido acostumbrando a este esquema, las marcas también han tenido que adaptarse a este nuevo contexto. Y eso se advierte en los cambios que se dieron en su forma de fijar el precio de los productos.

A diferencia de lo que ocurría habitualmente, cuando cada artículo tenía un costo regular -que luego disminuía para las liquidaciones- hoy el sistema que se utiliza es otro: “Actualmente, el comerciante vende su mercadería como si se tratara de los asientos de un avión“, ilustra Moiguer.

En este sentido, aclara que los negocios determinan el valor de los productos de la siguiente manera: “Calculan lo que saben que tienen que vender y luego dividen esa suma entre los distintos artículos y los diferentes días de la semana”.

Por esa razón, dependiendo del día o del mes en que se acerquen a un local, los argentinos se encuentran con una amplia gama de precios para el mismo producto.

De acuerdo con el economista, esta variación en los valores pudo advertirse claramente en la segunda mitad del año:

– En agosto, los negocios quisieron “hacerse la diferencia” y promocionaron sus propias rebajas, por fuera de las ofrecidas con tarjeta.

– En septiembre, los locales lanzaron la nueva temporada primavera-verano con precios más altos.

– En octubre, retornaron a las vidrieras los descuentos con plásticos bancarios.

– En noviembre, algunas firmas adelantaron las promos de Navidad.

En cuanto a lo que ocurrirá en diciembre, Moiguer anticipa que “las marcas aprovecharán fin de año para lanzar descuentos y beneficios con el fin de seducir a los clientes”.

Descuentos para todos los rubros
Inicialmente, la costumbre de pagar todo con rebajas se podía advertir principalmente en loslocales de ropa y en las casas de electrodomésticos.

Sin embargo, esta modalidad se fue expandiendo a tal punto que hoy son muchos los rubros en los cuales los argentinos desconocen el valor real de lo que pagan.

Es así que ahora este hábito se extiende a las salidas al cine y a comer afuera, e incluso a laplanificación de los viajes, entre otras cuestiones.

Un ejemplo de esta tendencia a aprovechar las promociones en todos los rubros es el siguiente descuento que ofrece el Banco Francés de hasta 40% -y 24 cuotas sin interés- para vuelos locales:

Inclusive, algunas entidades como el Galicia, buscan que los primeros gastos del día ya se hagan con beneficios de sus plásticos, como puede verse en la promoción que el banco ofrece para los desayunos:

A la hora de comer afuera, esta tendencia a apelar a las promociones también se impuso. Y en este caso, los clubes de socios y los cupones online se han vuelto los dos grandes invitados en las cenas de los argentinos.

“Los consumidores compran mucho opciones de turismo, escapadas de fin de semana, cenas en restaurantes y distintos artículos como accesorios, productos de tecnología e indumentaria”, enumera Martín Levy, cofundador del portal Descuentocity.

El experto señala que ya son más de 30 las páginas de descuentos en la el país. “Hace dos años que arrancó la moda de las rebajas en Internet. Se dio primero con Groupon y luego con otros jugadores”, dice.

La explicación del incremento de esta tendencia para Levy es clara: “Se trata de rebajas muy fuertes, que van desde un 50% hasta un 90%”.

Una pregunta vintage: “¿cuánto cuesta?”
Toda esta situación ha ido impulsando cambios en los hábitos de compra y hasta en las costumbres al visitar un local.

De hecho, uno de los fenómenos que empieza a tener lugar de la mano de la “cultura de los descuentos” es que ya no se hacen las mismas preguntas al visitar un negocio.

Así, el clásico “¿cuánto cuesta?” empieza a ceder lugar frente a otro interrogante: “¿Tienen descuento con alguna tarjeta?”.

Es que, tras haberse habituado a usar plásticos bancarios y a aprovechar las promociones y planes de cuotas, la búsqueda de beneficios parece ganar más espacio entre las preocupaciones de los compradores, por sobre el interés por el precio real.

“Hoy el precio ya no existe. La gente ya no pregunta ‘¿cuánto cuesta?’ y compra sólo si hay rebaja”, concluye Moiguer.

IProfesional


Autor

Emiliano Schwartz

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