Contra todos los pronósticos, el consumo no frena y las promos son el “combustible” para seguir comprando

Consumir, consumir, consumir. Ese parece ser el lema favorito de los argentinos de unos años a esta parte. Tan es así que se han vuelto expertos en la materia y nadie los supera a la hora de detectar las mejores ofertas del mercado.

Así, el fenómeno de la “compra inteligente” se instaló en el país como un hábito en el cual los consumidores se jactan de utilizar descuentos, lejos de avergonzarse como ocurría años atrás.

Tan arraigado está el consumo en la vida cotidiana que la demanda interna no se vio afectada en lo que va del año, pese a que a fines del 2011 muchos eran los que pronosticaban un posible freno.

Llegando casi a la mitad del año, nada parece ser capaz de frenar la arraigada pasión de los argentinos por el shopping.

Cambio de escenario, igual pasión por las compras
Los gastos en indumentaria, tecnología y viajes fueron en 2011 las principales evidencias de que la “fiesta del consumo” se celebraba con una gran cantidad de invitados.

Los argentinos bailaron durante todo el año pasado al ritmo de los beneficios, sin más preocupaciones que elegir la tarjeta más adecuada en el día y lugar correcto para obtener importantes rebajas de entre el 20% y el 30%.

Y si bien la inflación se convirtió en un centro de conversación, ni siquiera ella era capaz de poner un freno al deseo de comprar.

De hecho, pese a la suba de precios, las primeras marcas no se vieron afectadas gracias a la inclinación “marquista” del país, que lleva a no optar por las segundas líneas, salvo que se vuelva estrictamente necesario. Y eso es algo en lo que se diferencia de otras naciones.

En este sentido, Emiliano Schwartz -desde la consultora Tomadato- hizo hincapié en que “a los argentinos les gustan mucho las marcas. Por eso, cuando se pueden dar el lujo de comprarlas, no dudan en hacerlo”.

Sin embargo, toda fiesta tiene su fin. Y los expertos temían que, en el caso del consumo, ese quiebre se diera en el 2012. Sucede que ya hacia fines del año pasado se veía como el escenario estaba cambiando, con un panorama económico que empezaba a dar señales que preocupaban a los argentinos.

Ante un previsible panorama de “enfriamiento de la economía”, todo llevaba a pensar que los consumidores no tendrían otra opción que destinar menos dinero a sus “gustitos”.

A este contexto, se sumaron medidas que aportaron incertidumbre entre la gente. Sin ir más lejos, se puede mencionar el cierre tardío de paritarias, el alto nivel de inflación o las restricciones a la compra de dólares -que dispararon al “blue” a cifras insólitas-.

Sin embargo, y pese a que el nuevo escenario hizo que los argentinos prestaran algo más de atención a lo que sucedía fuera de la “fiesta”, la propensión al consumo parece permanecer en el tiempo, demasiado instalada entre la sociedad como para irse tan rápido.

Al menos hasta ahora, según especialistas consultados por iProfesional.com, el comportamiento de los compradores no se ha visto afectado y cualquier oferta sigue siendo más que bienvenida para poder seguir comprando.

“Aunque nadie lo crea, la gente sigue consumiendo”
Es así que pese a los pronósticos negativos de fin del 2011, hoy son cada vez más los que aseguran que el freno no se dio. Al contrario, la gente sigue gastando el dinero que tiene en darse sus “gustos” y visitar el shopping, con la correspondiente tarjeta bancaria con promoción en mano.

Y así lo confirmó a este medio el economista Fernando Moiguer: “El consumo sigue todavía caliente porque la gente quiere continuar comprando”.

Una de las razones de este fenómeno, según el experto, tiene que ver con que las trabas para comprar divisas estadounidenses dificultan la posibilidad de ahorrar para poder adquirir una vivienda, lo cual lleva a seguir destinando el salario al “día a día”.

“El ahorro en dólares es imposible. Entonces, la gente, al no tener opción sobre qué hacer con el dinero, consume. Los argentinos miran a los costados, ven que no tienen otra posibilidad y siguen comprando“, resumió y concluyó: “Aunque nadie lo crea, la gente sigue consumiendo”.

En la misma línea se ubicó Schwartz, quien sostuvo que “en electrodomésticos, ropa y supermercados, el consumo sigue en alza ante la dificultad de acceder a propiedades”.

“A pesar del cepo al dólar, la inflación y otras variables, las personas continúan gastando”, agregó.

Los argentinos, menos optimistas, pero igualmente consumistas
Si bien los expertos coinciden en que el consumo sigue “a flor de piel”, también admiten que ha habido un cambio en lo que tiene que ver con las expectativas de los compradores.

En esta línea, Moiguer advirtió a este medio que “hace seis meses, la gente decía que iba a estar mejor”. En cambio, “hoy las expectativas cambiaron y los argentinos dejaron de ser tan optimistas”, agregó.

De hecho, el informe de mayo del Índice General de Expectativas Económicas (IGEE), realizado por TNS Gallup en conjunto con la UCA, reveló que “durante este año, el indicador ha caído en un promedio del 4% respecto a 2011, siendo el subíndice de compra de bienes el que más ha disminuido a lo largo del 2012″.

De hecho, el estudio indicó que “las opiniones negativas sobre la oportunidad para la compra de bienes crecieron del 30% al 36%”.

Según informó a iProfesional.com Ricardo Manuel Hermelo, director de Opinión Pública de la consultora que elaboró el estudio, “las principales preocupaciones en materia económica son cuestiones básicas como el aumento de los precios de los alimentos y el temor a perder el trabajo”.

Y agregó que “también se destacan  las relacionadas con los gastos de salud y el costo de los servicios”.

Una de las razones de la caída de las expectativas, de acuerdo con Moiguer, se vincula con las medidas económicas recientemente adoptadas por el Gobierno.

Es que, como advirtió el economista, “hace 60 días la gente tenía una país y hoy tiene otro”.

También Schwartz explicó que en estos últimos tiempos ciertos factores incidieron en las perspectivas económicas de la población.

En este sentido, afirmó que “el tema del cepo al dólar y la inflación atentan directamente contra la confianza de los consumidores”.

La excepción a la regla: la visita a los restaurantes, más espaciadas y con descuentos
Si bien la regla general muestra que los argentinos no se resignan a abandonar sus visitas al shopping ni quieren dejar de darse sus gustos, existe un sector en el que sí se nota un leve cambio de comportamiento.

Se trata de las salidas a comer que, si bien se siguen llevando a cabo, tienen lugar de maneracada vez más espaciada.

Consultado por este tema, Moiguer reconoció que “cayeron un poco las actividades vinculadas con el esparcimiento”. Por ejemplo, puntualizó que la gente “empezó a ir menos a bares y restaurantes”.

Esta actitud de los consumidores se explica, según el economista, por un comportamiento un poco más cauto en el manejo del dinero, que para nada implica un freno.

“Están más precavidos, pero siguen comprando”, amplió.

Pero no sólo la menor frecuencia es síntoma de cambio en este rubro. Otro fenómeno es que, cada vez más, este tipo de salidas comienzan a estar directamente vinculadas a los días en que hay algún tipo de promoción o descuento, al igual que en un principio ocurrió con las compras en el supermercado.

En este sentido, Schwartz apuntó que “comer afuera también se está volviendo un acto de compra racional. Por eso, la gente incluso a veces mira primero qué restaurante tiene descuento y luego, a partir de allí, elige a dónde ir”.

En este contexto, los expertos resumieron que, en lo que hace al esparcimiento, los argentinos modifican sus comportamientos en dos puntos:

 Frecuencia. Comienzan a hacer visitas más espaciadas a bares y restaurantes.
 Racionalidad. Aprovechan las promociones y tratar de elegir el local según las rebajas que se ofrezcan.

“Hoy el consumidor es más cauto: sigue yendo a comprarse ropa y al restaurante, pero no cualquier día. Va sobre todo en el momento en que hay descuentos”, explicó Schwartz.

¿Por qué? El experto respondió de forma sencilla: porque así “el comprador logra satisfacer su necesidad, pero ahorra unos pesos aprovechando el día en que hay rebajas”.

Un caballito de batalla del Gobierno estimulado por las promociones
Más allá de las razones económicas que impulsan a los argentinos a seguir consumiendo, vinculadas con un cortoplacismo ante la dificultad de adquirir propiedades u ahorrar en dólares, los expertos aseguraron que también existen motivos de orden político que estimulan este comportamiento.

En concreto, se refieren al “pacto tácito” a través del cual el Gobierno mantiene su legitimidad a partir de un sostenido consumo interno.

Schwartz fue claro: “El modelo hoy está basado 100% en el consumo”.

Guillermo Oliveto, Ceo de Consultora W, sostuvo que “este punto fue para este Gobierno un factor clave de apoyo”, ya que en sus inicios “la promesa fue que los electores iban a poder seguir comprando”.

En esta línea, consideró que “el poder político no va a dejar que el consumo se enfríe y lo va a mantener, por lo menos, tibio”.

Pero el Gobierno no es el único que incentiva esta costumbre argentina. Otro de los estímulos para seguir comprando es el de las acciones promocionales, que contrariamente a lo que se creía en un principio, volvieron durante el primer semestre de 2012 y lo hicieron con fuerza.

“En un principio, se pensaba que los beneficios podían disminuir, pero no pudieron hacerlo y eso ayuda a que se puedan mantener los niveles de consumo”, subrayó Schwartz, quien resumió que “las rebajas y descuentos son el combustible que alimenta las compras”.

Un consumidor “oportunista”: ¿qué cambios se esperan de aquí a fin de año?
En cuanto a las características del consumidor actual, Oliveto indicó a iProfesional.com que hoylos compradores son “más oportunistas que compulsivos”.

En este sentido, destacó que si bien siguen gastando, existe un rasgo que los argentinos han desarrollado y mantienen con firmeza: una actitud más cauta y atenta.

Otro factor que actualmente incide en el consumidor local es “el retraso de las paritarias, que hace que los argentinos se enfrenten a una alta inflación con menos dinero en el bolsillo”, explicó el experto.

Sin embargo, estimó que una vez que esta situación se resuelva, los aumentos recibidos se volcarán directamente en el mercado interno.

De allí que, en cuanto a lo que se espera de aquí a fin de año, Oliveto pronosticó que “el segundo semestre de 2012 debería ser mejor aún para el consumo”.

De todos modos, estimó que “los acuerdos de paritarias no le van a ganar a la inflación”.

En la misma línea, Schwartz concluyó que, en “la última mitad del año, una vez cerradas las paritarias, la gente tendrá aún más dinero que será destinado al consumo”.

Por Guadalupe Piñeiro Michel

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