Archivo para 28 mayo 2012

“Los consumidores ahorran poco y no piensan dejar de comprar”

Puede haber oscilaciones en el año, pero siempre que la gente vea una luz al final del tunel va a seguir consumiendo”, dice Pablo Ardanaz, responsable de Marketing y Productos del grupo Cetelem. En un año marcado por la desaceleración de la economía, los argentinos parecen mantener su vocación de compra intacta. Un relevamiento detalla que los consumidores locales tienen un bajo nivel de endeudamiento que los impulsa a seguir comprando en una suerte de rollover doméstico que se repite sin fin.

Para este año, los argentinos prevén un horizonte sin grandes cambios a nivel económico y, por ende, entienden que podrán mantener el nivel de consumo al que se acostumbraron en la última década. La muestra realizada por el Observatorio Cetelam abarcó a 1.020 personas residentes en la Argentina con acceso a Internet. Incluyó a hombres y mujeres mayores de 18 años de nivel socioeconómico ABC1, C2 y C3 con alcance nacional. De allí se desprende que los consumidores de nivel socioeconómico medio alto, medio y medio bajo presentan baja capacidad de ahorro y están endeudados mayoritariamente por compras realizadas con tarjeta de crédito. Alejados de la posibilidad de acceder a la compra de una vivienda propia por el escaso desarrollo de las líneas de préstamos hipotecarios, los encuestados indican que mantendrán su intención de consumo durante 2012. En el estudio, 9 de cada 10 manifiestan que comprarán “algo más” durante este año. En promedio, adquirirán 3 bienes o servicios adicionales.

En el primer trimestre de este año, la economía creció 3%, apenas la mitad del nivel de expansión que tenía en el mismo período de 2011. La desaceleración se siente ya con fuerza en la actividad industrial, que apenas subió 0,6% en lo que va del año y en el comercio exterior, con las exportaciones disminuyendo por primera vez en 30 meses durante abril. Aunque hasta ahora no hay datos claros que indiquen que el ritmo del consumo ya está bajando, los analistas estiman que en el mediano plazo aminorará la velocidad de expansión. Sin embargo, para los argentinos encuestados, el futuro no presentaría grandes cambios. Los jóvenes hasta 34 años son los más optimistas, mientras que los menos optimistas son los segmentos que tienen menor protección ante contingencias: la tercera edad (mayores de 55 años) y el nivel socioeconómico más bajo.

La capacidad de ahorro es baja para la mayoría de los encuestados. Entre los que tienen un nivel económico alto, 6 de cada 10 dicen que pueden separar parte de sus ingresos para el futuro. En los niveles medios sólo ahorran 4 de cada 10, mientras que en las personas de ingresos más bajos apenas lo hacen 3 de cada 10. La propensión al ahorro es más marcada en el interior del país que en la ciudad de Buenos Aires.

Para todos los segmentos, el denominador común es la tendencia a endeudarse a corto plazo. De cada 10 entrevistados, 7 están pagando compras en cuotas con la tarjeta de crédito. El 66% corresponde a electrodomésticos y artefactos para la casa; 42%, ropa; 27% plasmas y PC y 14%, viajes. Además, el 26% está pagando un crédito personal; el 9%, uno hipotecario, y el 6%, uno prendario. “Los argentinos valoran la vivienda propia, pero aun así, los encuestados no logran ver como posible un crédito hipotecario, no tienen cómo afrontarlo. Por esto es que los consumidores se vuelcan a la compra en cuotas de bienes muebles, al ocio y refacciones del hogar”, apunta el informe.

“Es verdad que la gente tiene un nivel de endeudamiento, pero se trata de deuda de corto plazo que se va regenerando, no están sobreendeudados”, dice Ardanaz. Los hombres son más propensos que las mujeres a tomar créditos: 47% vs. 38%. A contramano de los prejuicios, las mujeres son menos consumistas. Planean adquirir 2,7 bienes o servicios en promedio en el año contra 3,1 que manifiestan los hombres. Sin embargo, el sexo femenino presenta una mayor intención de consumo en los rubros ocio y entretenimiento (40% frente a 34% entre hombres).

Ardaraz resalta que “la situación económica puede ser menos o más desfavorable, pero hay una gran voracidad por consumir”. Cetelem se dedica a financiar la compra de autos, motos y electrodomésticos. “No hay signos grandes de desaceleración en la demanda de crédito”, señala el ejecutivo. Pero admite que muchos concesionarios aseguran que abril fue un mes complicado para las ventas de autos. En este punto, remarca que las restricciones para las operaciones con dólares actuaron como incentivos para las ventas de estos bienes, ya que, en un marco inflacionario, la gente volcó sus pesos a estas operaciones. Si bien el costo de la financiación se ubica por encima de la tasa anual de inflación, la posibilidad de pagar en cuotas sigue siendo un incentivo clave. “El consumidor sabe que una vez que consiga pagar la primera mitad del préstamo, la segunda parte se le hará mucho más accesible porque el importe de las cuotas se habrá licuado respecto de su salario”, dice un concesionario.

Fabián Becari es director comercial de GLA, empresa que gerencia cinco shoppings en Capital y GBA y uno en Iguazú. “Este va a ser un año en el que habrá algún amesetamiento del consumo. No imaginamos ni un freno ni un retroceso de las ventas, pero sí menor velocidad”, asegura.

Carmelo Ferrante, director de Marketing y Ventas de Garbarino, asegura que “las expectativas de consumo continuan siendo positivas. Los planes de cuotas con y sin interés y los distintos tipos de créditos siguen siendo un importante motor en la adquisicion de electrodomesticos tradicionales, productos de tecnología en general y telefonía celular”.

La financiación marca el ritmo

Las facilidades de pago y los descuentos son el combustible que alimenta la hoguera del consumo. Este año, las concesionarias esperan vender 800.000 autos. Desde la red de concesionarias Espasa, Claudio Baum señala que “el 20% de las operaciones se concretan a través de planes de ahorro”. Y detalla que, para sostener el consumo, “las concesionarias aplican descuentos directos al cliente, o les dan financiamiento con tasa subsidiada, o mejoran el monto al que toman el usado como parte de pago del 0km”.

Con 5,6 millones de plásticos en el mercado, Tarjeta Naranja facturó en el primer trimestre de este año 30% más que en igual lapso de 2011. Fuentes de la compañía aseguraron que mantendrán el plan vigente de 3 pagos sin interés en todos los rubros. A la vez, los consumidores pueden optar por financiarse hasta 12 meses en algunos rubros y por descuentos de hasta 20% en viajes, electrodomésticos y tecnología, entre otros.

“Las acciones de promociones realizadas por nuestros shoppings están siempre relacionadas a premiar a los clientes por elegir al centro comercial como lugar de compra”, aseguran fuentes de IRSA, la compañía que maneja la mayoría de los shoppings de la ciudad. “Creemos que el sector retail continuará creciendo ya que hay un gran potencial. Hoy existen aproximadamente 95 centros comerciales distribuidos en todo el país y, según estimaciones oficiales, estos participan en un 18% de la venta minorista, mientras que en países como Chile, este porcentaje alcanza el 23%, o en Brasil llega a un 31%”.

También Hernán Asselborn, gerente general de Grupo Márquez, es optimista. “Estimamos que las perspectivas de consumo para el segundo semestre serán mejores que en el primero, porque en la segunda parte se concentran las ventas más importantes del año”. El Grupo Marquez ya tiene 160 locales en todo el país. Inauguró uno este mes en Junín y para lo que queda del año planea 4 nuevas aperturas.

Fabián Becari, director comercial de la desarrolladora de centros comerciales GLA, dice que “la estrategia de los centros comerciales no va a cambiar, van a seguir las promociones con altos descuentos y fuerte participación de los bancos. Había una pretensión de que esto se cortara, pero este año va a continuar, incluso hay algunos indicios de que estos beneficios podrían acelerarse”.

IECO

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“Las nuevas publicidades bancarias, un reflejo muy claro de la sociedad en actual”

2012: Se consolida el concepto de proximidad y cercanía

El Canal Self-Service facturó, en el 2010, $ 66.904 millones y en el 2011 alcanzó los $ 85.605, lo que representó un incremento del 28% de la facturación.

El 45% de todo lo vendido se produjo en el canal supermercado, siendo el Interior del País la zona que exhibió el mayor crecimiento. Todos estos datos no hacen más que confirmar que el año pasado ha sido un buen año para los supermercados.

En los primeros meses de este año se vislumbra que el aumento del consumo continúa pero a un ritmo menor (3,1%) produciendo una especie de amesetamiento que obliga a estar atentos para realizar un profundo análisis que permita diseñar estrategias que apuntalen las ventas.

Y eso ya lo estamos viendo con la consolidación del concepto de proximidad y cercanía. Los supermercados, sin importar su tamaño, invierten, salvo alguna excepción, en locales más pequeños, de 500 a 3.500 M2, con un amplio surtido de productos de alta rotación apuntando al consumidor de la compra diaria que optaba por otros canales.

Esta estrategia está dando resultados no solo en el sentido de que el canal ha ganado participación de mercado, sino que, por primera vez desde el 2001, el consumidor percibe que el supermercado es el canal más económico. En la actualidad el 78% de los consumidores opta por el super y el hiper para realizar la compra.

Este dato representa una oportunidad para aprovechar a definir estrategias, acciones, promociones, actividades que impulsen la compra del cliente cuando está frente a la góndola. Es importante tener en claro que el consumidor es consciente de su poder y no quiere perder ninguno de los beneficios que ha obtenido a lo largo de estos años. Por ejemplo, es un debate constante el tema de los descuentos, promociones y alianzas con los bancos. Es indudable que tienen un costo alto para las cadenas, pero según estudios el 53% de los consumidores considera que las promociones y descuentos son FUNDAMENTALES a la hora de realizar las compras. Es claro que se las podrá rediseñar, modificar, crear nuevas, pero no QUITARLAS.

Otro tema que impacta fuertemente en la operación del negocio y las ventas, es el faltante en góndolas. Según el estudio anual que realiza GS1 Argentina, en la actualidad existe un 14,88% de faltante en góndola, porcentaje que casi duplica el del 2010. Es indispensable que tanto el supermercado como el proveedor establezcan una relación colaborativa. Ambas partes tienen responsabilidad en este tema y ambas se ven perjudicadas cuando el cliente va a buscar determinado producto y no lo encuentra. La pérdida de la venta incluso podría ser considerada el mal menor, ante el enojo, la frustración, la molestia, la pérdida de tiempo que siente el consumidor al no encontrar lo que fue a buscar.

Por último, los supermercados siempre se han caracterizado por adaptarse a diferentes escenarios y el 2012 es diferente del 2011. Se crecerá menos, pero se crecerá. Por lo cual es importante el bagage de experiencias con el que cuentan las cadenas de todo el país, grandes, medianas y pequeñas, para tomar las decisiones correctas en el momento adecuado que le permiten mantener su crecimiento e incluso superarlo.

Autoservicios chinos preparan el contraataque 

Los autoservicios chinos en la actualidad controlan el 8,7% de la venta de alimentos, bebidas, artículos de limpieza y tocador del mercado argentino. Su participación todavía es claramente inferior a la que tienen los súper e hipermercados -que juntos controlan casi el 40% del negocio-, pero a diferencia de las grandes cadenas los chinos están ganando terreno y en apenas siete años lograron aumentar en un 60% su participación de mercado.

En el sector no existe un censo certero acerca de cuántos autoservicios chinos hay en la actualidad, aunque se estima que ya superaron la barrera de los 10.000 locales. Con una facturación promedio por negocio de 8000 pesos diarios, las ventas del canal de los autoservicios orientales además ya rondan los $ 25.000 millones anuales.

Las grandes cadenas apuestan a los barrios

Para enfrentar el avance de los autoservicios chinos, las grandes cadenas de supermercados decidieron apostar al desarrollo de pequeños locales en los barrios. La empresa más activa en este campo fue Carrefour, que hace unos meses anunció la inauguración de su sucursal número 250 en la Argentina, precisamente con Carrefour Express, su formato de supermercados barriales, en la ciudad bonaerense de San Nicolás.

En Carrefour precisaron que este año inauguraron 40 locales y que las nuevas incorporaciones “fueron, en su gran mayoría, bajo el modelo de proximidad, con la finalidad de estar cada vez más cerca de nuestros clientes y de ofrecer otra forma de resolver ágilmente las compras diarias”.

La otra cadena de supermercados que apuesta al formato barrial es Walmart, que está dando los primeros pasos en este campo, con la apertura de dos tiendas en el barrio porteño de Caballito.

Revista Actualidad en SPM

Economía más fría, consumo “caliente”: expertos afirman que los argentinos se resisten a dejar de comprar

Adquirir sólo lo necesario y planificar cautelosamente en qué se va a gastar el dinero son conceptos que resultan casi obsoletos entre los argentinos.

Es que, de la mano de la disminución de la capacidad de ahorro y del reinado del cortoplacismo, el consumo se volvió uno de los estandartes fundamentales de los compradores actuales.

De allí que, fanáticos de las promociones por su propulsión a seguir gastando, los argentinos se resistan a abandonar esta arraigada costumbre.

Y, a pesar de que los indicadores ya comienzan a mostrar un panorama alejado del “boom” del consumo que los expertos observaban durante el 2010, los clientes parecen no querer “soltar” de entre sus manos hábitos como sus frecuentes visitas al shopping, que tan engolosinados los tenían.

Si bien los compradores se muestran un poco más cautos que hace algunos meses, los expertos coinciden en que de aquí a fin de año defenderán “con uñas y dientes” su tan preciado acto de gastar.

Así lo afirmaron el economista Fernando Moiguer y Guillermo Oliveto, director de W consultora, en el marco del 10mo Encuentro Nacional Retailer, realizado este martes en el hotel Hilton de Buenos Aires.

Allí los expertos debatieron sobre cuestiones vinculadas con la “resistencia” de los argentinos a dejar de gastar su dinero y los comportamientos que, en este terreno, se esperan de los argentinos de aquí a fin de año.

Es que los compradores parecen haberse acostumbrado a la gran “fiesta” del consumo que se estableció en el período post-crisis en el país.

Comprar, un hábito arraigado entre los argentinos
En el marco del evento, Oliveto señaló que “el consumo creció un 65% desde la crisis” y que estacostumbre de “darse los gustitos” ya quedó casi instalada entre los argentinos, quienes se muestran reticentes a decir que “no” a uno de sus hábitos favoritos.

Y, hasta el momento, el alto nivel de inflación que reina en el país , que de acuerdo con consultoras privadas llega al 22% – a pesar de los intentos de ocultarlo, como el famoso índice Big Mac- no parece suficiente para frenar la “fiebre consumista”.

De hecho, según un relevamiento presentado por Moiguer, en abril “el 70% de los argentinos dijo que la inflación le preocupa porque el dinero le alcanza para menos”.

Sin embargo, como explicó el director de W consultora, “la gente se queja constantemente de la suba de precios, pero continúa comprando y, por eso, se desespera por los descuentos”.

Pero, ¿hasta qué punto estas preocupaciones se reflejan en comportamientos concretos a la hora de consumir?

De acuerdo con lo señalado por los expertos, es cierto que los argentinos comienzan a tener más precaución en sus gastos, pero bajo ningún punto eso implica que esté entre sus intenciones abandonar sus compras.

Por eso, Oliveto destacó que el consumidor actual “es más cauto, pero que no abandona las góndolas”.
Además, el experto mencionó dos motivos que siguen actuando en favor del consumismo actual:

• La mayor parte de los argentinos no le teme al desempleo.
La pérdida del puesto de trabajo no es una de las principales preocupaciones de los consumidores de hoy.

Sin embargo, Oliveto mencionó que las restricciones a las importaciones pueden traer consecuencias en este ámbito en un mediano plazo.

Por eso, afirmó: “Me preocupa que haya empresas que restrinjan horas extras o trabajo por falta de insumos”.

La promesa del Gobierno que se ancla en el consumo.
De acuerdo con el experto, existe un “pacto K” por el cual el Ejecutivo apoya su credibilidad en tres pilares: la apuesta por las Pyme, el mercado interno y el consumo.

En este sentido, Oliveto indicó que “hoy la confianza en el Gobierno sube y baja en función de la capacidad de consumir”.

En tanto, Moiguer expresó que “el pacto de Cristina Kirchner con sus votantes tiene sus bases en el mercado interno y, si se mantiene esa promesa, el poder político gana credibilidad”.

Además, afirmó que hay una “sensación de que el consumo se desacelera, pero no va a parar”.

Sobre este punto, Moiguer destacó que una de las razones de fondo por las cuales el hábito de comprar está tan instalado en la sociedad tiene que ver con su relación con el concepto de ciudadanía.

Y remarcó que “antes, la ciudadanía estaba dada por la educación y las instituciones. En cambio, hoy se considera que para sentirse ciudadano hay que consumir”.

Consumidores 2012: cuáles son las perspectivas de aquí a fin de año
En cuanto a lo que ocurrirá con el consumo de aquí a diciembre, Moiguer se mostró optimista e indicó que “se va a reactivar”.

Una de las razones por las cuales el experto pronosticó este repunte tiene que ver con una“cultura del gasto” que parece ya estar instalada en la sociedad y que los argentinos no quieren perder.

En este sentido, aseguró que “hoy la continuidad del consumo no está en debate. Lo que se puede llegar a discutir es cómo y dónde se lleva a cabo”.

Por este motivo, los expertos coincidieron en que de aquí a fin de año cabe esperar una permanencia en los ya tan arraigados hábitos de compra.

En este sentido, Oliveto pronosticó que, en lo que sigue de 2012, “el humor social de los  argentinos estará a su posibilidad de gastar”.

IProfesional

“De la mano de las ofertas y descuentos, cada vez hay más compradores compulsivos”

Días aburridos, noches frustrantes y nada en el horizonte, necesitás algo que te levante el ánimo ya, agarrás el bolso, la tarjeta de crédito y ¡a comprar!”. Así es un día en la vida de Rebecca, la protagonista de la película Loca por las compras , basada en el libro homónimo que fue best seller en los Estados Unidos. Rebecca retrata la compulsión por comprar, una enfermedad que se expandió en todo el mundo.

En la Argentina los casos se multiplicaron en los últimos años , junto con la guerra de ofertas y descuentos de los supermercados y las tarjetas de crédito.

Lo confirman los números y los especialistas que atienden estas patologías. En 2006, en Deudores Anónimos (DA), una entidad que trabaja en modalidad autoayuda, existía un solo grupo para personas con este problema. Hoy ya tienen cuatro en Capital y Gran Buenos Aires.

El 80% de sus asistentes son compradores compulsivos .

“En su mayoría están con la soga al cuello, sienten que no tienen salida. Y en parte es cierto, están acorralados por los bancos y hasta por los familiares. Los más extremos llegan con la idea de suicidarse”, dice Mario (51), quien asiste y coordina los grupos de DA.

Psicólogos especializados coinciden en que los casos aumentaron. Aunque no existan datos oficiales, estipulan que las consultas crecieron entre 20 y 30 por ciento . “Hay adicciones que están mal vistas culturalmente, como el alcohólico o el drogadicto, y otras que están bien vistas, como el comprador.

A la hora de comprar no hay impedimentos . Por eso hay cada vez más, porque la oferta es inmensa”, afirma la psicóloga Gloria Korenblum.

Esta patología se da por igual en hombres y mujeres. Afecta a los adultos, pero también a los chicos. No discrimina clases sociales. La necesidad de formar parte de un grupo de personas provoca que un individuo compre para no quedarse “fuera del sistema”.

“Recuerdo que cuando era chico –cuenta Mario– en los colegios te regalaban una libreta de ahorro, para que pudieras juntar plata y comprarte lo que necesitaras. Se estimulaba a no despilfarrar el dinero. Hoy los padres les regalan a sus hijos la extensión de las tarjetas de crédito para que las destruyan”. El psicoanalista Oscar Paulucci, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), asegura que existe una tendencia social a consumir: “En la cultura actual, todos estamos bajo la tentación de la compra. Vivimos en un mundo donde nos abruman con publicidades, donde gastar está bueno. Estoy convencido de que existen millones de personas que sufren por esto y no se dan cuenta”.

Mario lo avala: dice que lo más difícil es aceptar el problema, porque los que lo sufren piensan que su comportamiento es normal . Los especialistas emparentan esta adicción con otras patologías vinculadas a la compulsión, como la ludopatía. Dicen que tienen orígenes y mecanismos similares: la persona intenta tapar lo que siente haciendo algo que la alivia sólo transitoriamente. Pero cuando el problema vuelve, agravado por el arrepentimiento, el ciclo adictivo arranca de nuevo.

Termina la película y Rebecca pasea con su cartera frente a todas las vidrieras. No se detiene en ninguna. Los maniquíes parecen aplaudirla, porque está recuperada. Todo puede solucionarse si en verdad se desea.

Pierden el control y hablan solamente de las compras

Si bien un comprador compulsivo recién se da cuenta de su enfermedad luego de que la tarjeta de crédito pasa del rojo al furioso carmesí, o cuando las llamadas de los bancos en reclamo de deudas se hacen habituales, existen varios tips para identificar si algún miembro de la familia sufre esta patología.

En EE.UU., una encuesta reveló que el 5,5% de los hombres y el 6% de las mujeres podían ser clasificados como compradores compulsivos. Ambos gastan en ropa. Ellas suman accesorios, como carteras y bijouterie. Y ellos, cosas para el auto, herramientas y tecnología.

Según el psicoanalista Oscar Paulucci, el perfil de un comprador compulsivo es el de una persona insatisfecha consigo misma , con un vacío que llena con la dopamina, una sustancia que está en el cerebro, encargada de generar la adrenalina, que crea el impulso de comprar y comprar. Por lo general la perturbación se inicia entre los 15 y los 20 años y dura para toda la vida si no es tratada a tiempo .

Para la psicóloga Gloria Korenblum existen algunas claves para identificar rápidamente a un comprador: “Pierde el control sobre las compras. No le importa sacrificar sus necesidades básicas, como cobertura de obra social, pago de impuestos o de un crédito asumido. Se arrepiente luego de haberse concretado el consumo. Su único tema de conversación son las compras”.

La familia, en estos casos, se transforma en un aliado fundamental: “Siempre es mejor ayudar desde el diálogo y no desde la prohibición sin explicación, ya que esa reacción puede tornarse contraproducente”, advierte Paulucci. Mario, coordinador de Deudores Anónimos, quien vivió personalmente este drama, da un consejo práctico: hacer una lista diaria y anotar todos los gastos durante un mes ayudará a la persona a saber en qué gasta el dinero y el porqué de sus deudas. Otro tip: salir con el dinero justo y no usar tarjetas de crédito.

Clarín 


Autor

Emiliano Schwartz

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