Sin temor post electoral, sigue el boom del “disfrute ya” empujado por una clase media distinta a la de los ´90

Sin temor post electoral, sigue el boom del “disfrute ya” empujado por una clase media distinta a la de los ´90

El modelo K no solamente viene dejando su impronta en variables de tipo económicas y financieras, como lo es el valor del dólar, la inflación o la “invitación” a crecer en base al consumo interno, entre otras tantas cuestiones.

También lo hace en la clase media, su composición, quiénes pudieron ascender en la pirámide socioeconómica, aquellos que bajaron algunos escalones y, además, en cómo se alteraron los hábitos y costumbres.

Una de las características más evidentes es cómo el ahorro y el pensar a largo plazo han ido quedando relegados, en pos del “disfrute ya”.

El hecho de que los argentinos encuentren pocas alternativas de inversión y vean cómo su dinero se les “escurre” por la inflación, es una flamante invitación a gastar.

Sucede que este consumo interno es, justamente, el que explica casi el 70% del crecimiento de un país que, por otro lado, adolece de suficientes inversiones.

Los bancos fueron los primeros en entender “cómo venía la mano” con el modelo K.

Así, volcaron sus estrategias a fomentar el uso de tarjetas de crédito, a partir de impulsar los mega descuentos. Y dejaron de lado, por ejemplo, el incentivar con más énfasis los créditos de largo plazo.

Los que subieron en la pirámide
Otra de las características de la gestión K ha sido el mayor protagonismo de los sindicatos, que cobraron relevancia gracias a la inflación (en buen romance, si el país hubiese tenido -por ejemplo, un 3 o 4% anual- su incidencia hubiese pasado a un muy lejano segundo plano).

En este contexto, los acuerdos salariales del 25%, 30% y hasta el 40% anual dieron lugar a un rápido ascenso en la pirámide social de muchos trabajadores que, históricamente, pertenecían al segmento bajo, (camioneros, portuarios, metalúrgicos, aceiteros, estibadores o petroleros, entre otros).

Y este fuerte “paraguas” gremial hizo que, en la actualidad, posean ingresos que resultan, en muchos casos, el doble o el triple del de los clásicos empleados de oficina.

Esto, evidentemente, generó una alteración en la histórica pirámide y en la composición de la clase media.

Es decir, los asalariados pertenecientes a gremios con alto poder de presión lograron ascender muy rápido y desplazar a buena parte de aquellos que, tradicionalmente, conformaban la clase media típica.

Consumir para mostrar la “chapa” de clase media
“Hoy puede decirse que los pertenecientes a sectores registrados y sindicalizados son los que más están disfrutando de los logros del crecimiento económico”, destaca Ernesto Kritz, director de SEL Consultores y especialista en asuntos laborales.

Y remarca que, en gran parte, son los que han explicado el boom de consumo de estos años.

Kritz afirma que una característica típica en sus hábitos de compra es la preferencia por la adquisición de bienes, más que de servicios.

Y muchos analistas señalan que, justamente, el boom de compras de LCD, electrodomésticos, audio, electrónica y automóviles responde a la búsqueda por hacerse de“símbolos” distintivos.

Es decir, de elementos de identificación utilizados por la “nueva clase media trabajadora”para mostrarle al resto de la sociedad su ascenso en la pirámide social.

Paradójicamente, la “clase media típica” (conformada en buena medida por empleados de oficinas o aquellos fuera de convenio) que era la que se caracterizaba por ahorrar “pesito por pesito”, por ejemplo para renovar su vivienda , ha ido absorbiendo comportamientos que, históricamente, identificaron a la “media baja”.

Mi hijo, el “Dotor”
“Antes la clase media ahorraba para escalar socialmente, ahora adoptó hábitos del segmento bajo“, señala Fernando Moiguer, experto en detectar cambios en los patrones sociales de comportamiento.

Y agrega: “Lo que hace que el nivel de compras sea tan alto es el hecho de que ahora la gente construye su identidad a partir del consumo. Le da una sensación depertenencia“.

Moiguer está convencido de que se está asistiendo a una transformación fenomenal: “Lo que se está viendo es que la incorporación de la clase baja a la clase media tiene una característica muy distinta a la de antes”.

Antes ocurría lo de ‘M’hijo el dotor’“. Cuando uno alcanzaba el segmento medio lo primero que hacía era olvidarse de los amigos, del viejo barrio, trataba que no se notara mucho el pasado pobre“, argumenta Moiguer.

Esto, por suerte, no sucede más. Ahora las clases bajas que pasan a ser clase media ya no se mudan, mantienen su lugar, sus amigos y hábitos. Y se incorporan al consumo”.

¿Qué pasó con el proyectarse en los años?

Para Moiguer, “ya no hay largo plazo en la vida. La verdad es que hoy no se hacen apuestas a futuro. Y quien crea que tiene visión largoplacista porque invirtió dinero en una casa, lo que en realidad hizo fue solamente fondear un bien”.

En la misma línea, una investigación de Walter Thompson muestra que el ahorro de largo plazo no quedó arraigado en buena parte de la sociedad. En particular, en la llamada Generación Y.

“El concepto de guardar dinero para un futuro ya casi no existe“, afirma Gonzalo Fonseca, director de Planeamiento Estratégico de la firma.

Según el experto, “la crisis de 2001 generó una frustración en la clase media. Por eso, hoyconsume todo lo que tiene y usa su crédito casi exclusivamente para comprar. Eso explica, en parte, por qué se venden tantos autos”.

El “disfrute ya” y el “populismo financiero”
“Un fenómeno nuevo es el hecho de que incluso los sectores de bajos ingresos apuntan a la compra de primeras marcas y artículos tecnológicos de última generación. Porque son productos que dan poder, que son visibles”, afirma Fonseca.

Para Guillermo Oliveto, presidente de la consultora W, todo esto es parte de “un boom transversal donde cada uno compra más, ya sea un auto importado, uno nacional o una moto. Lo que sea. Lo importante es darse el gusto”.

“Nuestra investigación sobre la base de la pirámide de consumo muestra que los argentinostienen una tendencia a gastar de inmediato toda la mejora en sus ingresos. Y no sólo que no ahorran esos pesos que pueden ser diluidos por la inflación, sino que además notamos una tendencia creciente a tomar deuda“, señala Fonseca.

Y así como en épocas pasadas cada Gobierno fue dejando su propio sello en materia económica, varios analistas califican a la etapa actual como la de “populismo financiero”, porque consideran que se exacerba el uso de los recursos de la economía para la búsqueda de la satisfacción inmediata.

El clase media de hoy es distinto al de los ´90
En Argentina, como en otros países, la clase media de hoy no es la misma respecto a la de algunos años atrás.

Luego de atravesar los ostentosos lujos de los ´90 y una crisis en 2001, se dieron profundos cambios en los hábitos de consumo.

Un fuerte gusto por los productos autóctonos, la preferencia por la tecnología (en vez de exhibir lujosas joyas), el menor entusiasmo por ahorrar y la cultura del disfrute instantáneo son algunas de las características distintivas.

Junto con estos cambios socioeconómicos, vienen aquellos vinculados con sus compras.

“Hoy hay una fuerte modificación de los valores de la clase media respecto a la de los ’90. Y eso se refleja en el consumo”, señala Fonseca a iProfesional.com.

Según el experto, una de las principales diferencias es que, lejos de esa ambición y preferencia por lo importado, actualmente los sectores medios parecen revalorizar los productos nacionales.

Lo autóctono cobró mucha relevancia. A causa de esto, se ven favorecidas las marcas locales y su discurso. Por eso, las publicidades muestran el orgullo de ser argentinos y el barrio”, indica el ejecutivo de JWT.

Y esto marca una diferencia respecto a los ‘90, cuando se buscaba con intensidad el sentirse parte del mundo globalizado, a partir del uso de marcas extranjeras.

Junto con el cambio de hábitos también se modificó el concepto de lujo.

Según destaca Fonseca, mientras que veinte años atrás éste estaba asociado con exhibir costosísimos relojes y alhajas, hoy en día la forma de distinción viene dada por las nuevas tecnologías.

Más empleo, más equilibrio entre vida laboral y personal
Otro de los cambios que surgió en estos años está asociado con la baja del desempleo y con la posibilidad de conseguir trabajo más rápidamente.

Esto dio lugar a un creciente interés en buscar un mayor equilibrio entre la vida personal y laboral.

Además, el estar feliz en el lugar donde se trabaja pasó a ser un factor fundamentalpara decidir si conviene o no cambiar de empresa.

En este punto, un estudio realizado por la consultora TNS Gallup da cuenta de que, más allá del dinero, uno de los aspectos más valorados por los empleados está vinculados concuestiones sociales.

Por otro lado, indica que casi ocho de cada diez “consideran fundamental que su empleo les permita mantener un equilibrio entre su vida profesional y privada”.

La pirámide social de hoy
Oliveto detalló a iProfesional.com cómo se conforma la pirámide socioecnómica -en base a ingresos relativos correspondientes a 2010- en la que se distinguen cinco estratos sociales, tal como muestra el siguiente cuadro:

Como puede observarse, el segmento “top” incluye a quienes ganan un promedio de 34.500 pesos.

En tanto, los llamados “clase media alta” perciben unos $10.700 y los “media típica” unos 5.000 pesos.

Según analiza Oliveto:

  • Los pertenecientes a la “clase top” (7%), reciben un 37% de los ingresos totales del país.
  • A su vez, la clase media alta, (17%) dispone del 28% de los mismos.

Así las cosas, ambos estratos -que representan apenas el 24% de la población- concentran el 65% de los ingresos.

¿Cómo impacta este nuevo reordenamiento en la política?

Oliveto lo explica bien claro: “Cuando nueve de cada diez argentinos dicen ser ‘de clase media’, queda bien en claro que quién estará en mejores condiciones de ganar las elecciones será quien comunique de manera más convincente que la antigua aspiración de movilidad social ascendente seguirá garantizada por el modelo económico”.

IProfesional

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Emiliano Schwartz

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