Archivo para 31 octubre 2011

Sin temor post electoral, sigue el boom del “disfrute ya” empujado por una clase media distinta a la de los ´90

Sin temor post electoral, sigue el boom del “disfrute ya” empujado por una clase media distinta a la de los ´90

El modelo K no solamente viene dejando su impronta en variables de tipo económicas y financieras, como lo es el valor del dólar, la inflación o la “invitación” a crecer en base al consumo interno, entre otras tantas cuestiones.

También lo hace en la clase media, su composición, quiénes pudieron ascender en la pirámide socioeconómica, aquellos que bajaron algunos escalones y, además, en cómo se alteraron los hábitos y costumbres.

Una de las características más evidentes es cómo el ahorro y el pensar a largo plazo han ido quedando relegados, en pos del “disfrute ya”.

El hecho de que los argentinos encuentren pocas alternativas de inversión y vean cómo su dinero se les “escurre” por la inflación, es una flamante invitación a gastar.

Sucede que este consumo interno es, justamente, el que explica casi el 70% del crecimiento de un país que, por otro lado, adolece de suficientes inversiones.

Los bancos fueron los primeros en entender “cómo venía la mano” con el modelo K.

Así, volcaron sus estrategias a fomentar el uso de tarjetas de crédito, a partir de impulsar los mega descuentos. Y dejaron de lado, por ejemplo, el incentivar con más énfasis los créditos de largo plazo.

Los que subieron en la pirámide
Otra de las características de la gestión K ha sido el mayor protagonismo de los sindicatos, que cobraron relevancia gracias a la inflación (en buen romance, si el país hubiese tenido -por ejemplo, un 3 o 4% anual- su incidencia hubiese pasado a un muy lejano segundo plano).

En este contexto, los acuerdos salariales del 25%, 30% y hasta el 40% anual dieron lugar a un rápido ascenso en la pirámide social de muchos trabajadores que, históricamente, pertenecían al segmento bajo, (camioneros, portuarios, metalúrgicos, aceiteros, estibadores o petroleros, entre otros).

Y este fuerte “paraguas” gremial hizo que, en la actualidad, posean ingresos que resultan, en muchos casos, el doble o el triple del de los clásicos empleados de oficina.

Esto, evidentemente, generó una alteración en la histórica pirámide y en la composición de la clase media.

Es decir, los asalariados pertenecientes a gremios con alto poder de presión lograron ascender muy rápido y desplazar a buena parte de aquellos que, tradicionalmente, conformaban la clase media típica.

Consumir para mostrar la “chapa” de clase media
“Hoy puede decirse que los pertenecientes a sectores registrados y sindicalizados son los que más están disfrutando de los logros del crecimiento económico”, destaca Ernesto Kritz, director de SEL Consultores y especialista en asuntos laborales.

Y remarca que, en gran parte, son los que han explicado el boom de consumo de estos años.

Kritz afirma que una característica típica en sus hábitos de compra es la preferencia por la adquisición de bienes, más que de servicios.

Y muchos analistas señalan que, justamente, el boom de compras de LCD, electrodomésticos, audio, electrónica y automóviles responde a la búsqueda por hacerse de“símbolos” distintivos.

Es decir, de elementos de identificación utilizados por la “nueva clase media trabajadora”para mostrarle al resto de la sociedad su ascenso en la pirámide social.

Paradójicamente, la “clase media típica” (conformada en buena medida por empleados de oficinas o aquellos fuera de convenio) que era la que se caracterizaba por ahorrar “pesito por pesito”, por ejemplo para renovar su vivienda , ha ido absorbiendo comportamientos que, históricamente, identificaron a la “media baja”.

Mi hijo, el “Dotor”
“Antes la clase media ahorraba para escalar socialmente, ahora adoptó hábitos del segmento bajo“, señala Fernando Moiguer, experto en detectar cambios en los patrones sociales de comportamiento.

Y agrega: “Lo que hace que el nivel de compras sea tan alto es el hecho de que ahora la gente construye su identidad a partir del consumo. Le da una sensación depertenencia“.

Moiguer está convencido de que se está asistiendo a una transformación fenomenal: “Lo que se está viendo es que la incorporación de la clase baja a la clase media tiene una característica muy distinta a la de antes”.

Antes ocurría lo de ‘M’hijo el dotor’“. Cuando uno alcanzaba el segmento medio lo primero que hacía era olvidarse de los amigos, del viejo barrio, trataba que no se notara mucho el pasado pobre“, argumenta Moiguer.

Esto, por suerte, no sucede más. Ahora las clases bajas que pasan a ser clase media ya no se mudan, mantienen su lugar, sus amigos y hábitos. Y se incorporan al consumo”.

¿Qué pasó con el proyectarse en los años?

Para Moiguer, “ya no hay largo plazo en la vida. La verdad es que hoy no se hacen apuestas a futuro. Y quien crea que tiene visión largoplacista porque invirtió dinero en una casa, lo que en realidad hizo fue solamente fondear un bien”.

En la misma línea, una investigación de Walter Thompson muestra que el ahorro de largo plazo no quedó arraigado en buena parte de la sociedad. En particular, en la llamada Generación Y.

“El concepto de guardar dinero para un futuro ya casi no existe“, afirma Gonzalo Fonseca, director de Planeamiento Estratégico de la firma.

Según el experto, “la crisis de 2001 generó una frustración en la clase media. Por eso, hoyconsume todo lo que tiene y usa su crédito casi exclusivamente para comprar. Eso explica, en parte, por qué se venden tantos autos”.

El “disfrute ya” y el “populismo financiero”
“Un fenómeno nuevo es el hecho de que incluso los sectores de bajos ingresos apuntan a la compra de primeras marcas y artículos tecnológicos de última generación. Porque son productos que dan poder, que son visibles”, afirma Fonseca.

Para Guillermo Oliveto, presidente de la consultora W, todo esto es parte de “un boom transversal donde cada uno compra más, ya sea un auto importado, uno nacional o una moto. Lo que sea. Lo importante es darse el gusto”.

“Nuestra investigación sobre la base de la pirámide de consumo muestra que los argentinostienen una tendencia a gastar de inmediato toda la mejora en sus ingresos. Y no sólo que no ahorran esos pesos que pueden ser diluidos por la inflación, sino que además notamos una tendencia creciente a tomar deuda“, señala Fonseca.

Y así como en épocas pasadas cada Gobierno fue dejando su propio sello en materia económica, varios analistas califican a la etapa actual como la de “populismo financiero”, porque consideran que se exacerba el uso de los recursos de la economía para la búsqueda de la satisfacción inmediata.

El clase media de hoy es distinto al de los ´90
En Argentina, como en otros países, la clase media de hoy no es la misma respecto a la de algunos años atrás.

Luego de atravesar los ostentosos lujos de los ´90 y una crisis en 2001, se dieron profundos cambios en los hábitos de consumo.

Un fuerte gusto por los productos autóctonos, la preferencia por la tecnología (en vez de exhibir lujosas joyas), el menor entusiasmo por ahorrar y la cultura del disfrute instantáneo son algunas de las características distintivas.

Junto con estos cambios socioeconómicos, vienen aquellos vinculados con sus compras.

“Hoy hay una fuerte modificación de los valores de la clase media respecto a la de los ’90. Y eso se refleja en el consumo”, señala Fonseca a iProfesional.com.

Según el experto, una de las principales diferencias es que, lejos de esa ambición y preferencia por lo importado, actualmente los sectores medios parecen revalorizar los productos nacionales.

Lo autóctono cobró mucha relevancia. A causa de esto, se ven favorecidas las marcas locales y su discurso. Por eso, las publicidades muestran el orgullo de ser argentinos y el barrio”, indica el ejecutivo de JWT.

Y esto marca una diferencia respecto a los ‘90, cuando se buscaba con intensidad el sentirse parte del mundo globalizado, a partir del uso de marcas extranjeras.

Junto con el cambio de hábitos también se modificó el concepto de lujo.

Según destaca Fonseca, mientras que veinte años atrás éste estaba asociado con exhibir costosísimos relojes y alhajas, hoy en día la forma de distinción viene dada por las nuevas tecnologías.

Más empleo, más equilibrio entre vida laboral y personal
Otro de los cambios que surgió en estos años está asociado con la baja del desempleo y con la posibilidad de conseguir trabajo más rápidamente.

Esto dio lugar a un creciente interés en buscar un mayor equilibrio entre la vida personal y laboral.

Además, el estar feliz en el lugar donde se trabaja pasó a ser un factor fundamentalpara decidir si conviene o no cambiar de empresa.

En este punto, un estudio realizado por la consultora TNS Gallup da cuenta de que, más allá del dinero, uno de los aspectos más valorados por los empleados está vinculados concuestiones sociales.

Por otro lado, indica que casi ocho de cada diez “consideran fundamental que su empleo les permita mantener un equilibrio entre su vida profesional y privada”.

La pirámide social de hoy
Oliveto detalló a iProfesional.com cómo se conforma la pirámide socioecnómica -en base a ingresos relativos correspondientes a 2010- en la que se distinguen cinco estratos sociales, tal como muestra el siguiente cuadro:

Como puede observarse, el segmento “top” incluye a quienes ganan un promedio de 34.500 pesos.

En tanto, los llamados “clase media alta” perciben unos $10.700 y los “media típica” unos 5.000 pesos.

Según analiza Oliveto:

  • Los pertenecientes a la “clase top” (7%), reciben un 37% de los ingresos totales del país.
  • A su vez, la clase media alta, (17%) dispone del 28% de los mismos.

Así las cosas, ambos estratos -que representan apenas el 24% de la población- concentran el 65% de los ingresos.

¿Cómo impacta este nuevo reordenamiento en la política?

Oliveto lo explica bien claro: “Cuando nueve de cada diez argentinos dicen ser ‘de clase media’, queda bien en claro que quién estará en mejores condiciones de ganar las elecciones será quien comunique de manera más convincente que la antigua aspiración de movilidad social ascendente seguirá garantizada por el modelo económico”.

IProfesional

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“Votar con el bolsillo: ahora es la hora del ciudadano-consumidor”

“Aquí, y en el mundo, vivimos en la era del “ciudadano- consumidor”. Tradicionalmente, se pensaba al votante como un ente autónomo que circunscribía sus decisiones al ámbito de la ideología, la confianza, la credibilidad, y el sentimiento . La política, se leía, se pensaba y se accionaba desde la política. Su correlato y punto de contacto con la vida cotidiana, llegaba hasta la macroeconomía. La microeconomía irrumpía como un factor de ruptura cuando ya no había más remedio . Su extraordinario poder de cambio se basaba precisamente en la condición extraordinaria y extrema de las circunstancias que se vivían. Procesos de “hiper-inflación” o de “hiper-recesión” o de “maxi-devaluación”.

Como bien señala Zygmunt Bauman en su libro Vida de Consumo , el progresivo desarrollo del consumo como hecho masivo a partir de la industrialización, hizo quedejáramos atrás nuestra condición de “sociedad de productores” para ingresar en la “sociedad de consumidores” . Tengamos en cuenta que la génesis del consumo, como hecho masivo, apenas si alcanza un siglo. Y su entronización como una de las máximas aspiraciones de la gente, no más de 50 años. Sostiene el punzante pensador polaco, uno de los sociólogos contemporáneos más respetados por su lucidez para descifrar la complejidad del mundo actual que, el Pienso, luego existo de Descartes, se ha transformado en Compro, luego existo . “La sociedad de consumidores interpela a sus miembros- vale decir, se dirige a ellos, los llama, los convoca, los cuestiona- fundamentalmente en cuanto a su capacidad como consumidores . Los evalúa- recompensa y penaliza- según la rapidez y calidad de su respuesta a dicha interpelación”.

Ya no hace falta que ninguna situación “extra-ordinaria” se haga presente en la vida de las personas para que el consumo condicione sus actos. Hoy es un hecho asumido como natural. Una aspiración básica y obvia. Y, por lo tanto, un nuevo elemento central a incorporar en el análisis socio-político.

En un mundo que, gracias al exponencial desarrollo de la tecnología y la conectividad, se nos vuelve transparente; el deseo no para de crece r. Es difícil aspirar a aquello que no se sabe que existe. Pero es muy fácil despertar las ansias de las personas cuando ven o escuchan que hay una vida distinta y mejor. Hace más de 300 años, el filósofo holandés Baruch Spinoza (1632-1677) definió que “la esencia del hombre es el deseo”. Y, por naturaleza, el hombre desea lo que no tiene.

La sensación de la falta es lo que lo moviliza . Es el motor de su progreso, y también de su angustia.

Los Kirchner supieron leer muy bien esta realidad en aquella Argentina devastada de 2003. La falta era abrumadora y aplastante. En setiembre de 2002, con una tasa de desempleo del 25%, el ICC -Indice de Confianza de los Consumidores- alcanzó su punto más bajo en el período 2001-2011: 28.4 puntos. Este índice monitorea el ánimo de la sociedad con respecto al consumo.

Y se vuelve cada vez más relevante para medir también, el ánimo político . La correlación entre “confianza en el consumo” y “confianza en el gobierno” crece a medida que se profundiza nuestra condición de “ciudadanos-consumidores”.

No resulta banal remontarnos a aquellos años. Básicamente porque, a pesar de que muchos pueden pensarlos lejanos, están demasiado cerca. Pasaron apenas 10 años. La contundente victoria de Cristina Kirchner, mucho tiene que ver con el 2001/2002 y la acertada comprensión que tuvieron junto con Néstor Kirchner, de su característica disruptiva en la sociedad argentina. Ese período aciago, marcó un antes y un después en la historia del país. Fue “nuestra guerra”.

Lo que la gente acaba de votar masivamente es, fundamentalmente, que no quiere correr ningún riesgo de volver hacia allí . Que tienen la intención, en primera instancia, de preservar lo conseguido . Y, en segundo lugar, la esperanza decontinuar mejorando . El punto neurálgico es, sin dudas, el empleo. La Argentina pasó de aquel 25% de desempleo, al actual 7.3%.

Si hay empleo, hay salario. Si hay salario, hay consumo.

Si hay consumo se puede pensar en una vida un poco menos signada por la angustia de la falta y con algo más de espacio para el disfrute y el proyecto.

Inclusive, habiendo inflación . En tanto y en cuanto los incrementos salariales y el crecimiento de la actividad económica permitan “darle pelea”, la inflación es algo que disgusta mucho, pero que puede tolerarse y manejarse. Es cierto que hasta ahora, para gran parte de la población acceder al bien más preciado del consumo, que es la vivienda, resulta prácticamente imposible . Tan cierto como que, hace 10 años, muchos de los que hoy baten récords en la compra de autos, motos, electrodomésticos, viajes al exterior, vacaciones en la costa atlántica y disfrutan consumiendo las primeras marcas que les gustan; solo podían conformarse con un consumo de subsistencia o de “guerra”.

También es cierto que la Argentina tiene aún una fragmentación social de carácter estructural.

Donde el 7% de la población concentra el 25% de la renta, y tiene un ingreso familiar promedio mensual 35 veces superior al del 15% más bajo. Tan cierto como que, en la última década la distribución del ingreso ha mejorado 21% , el peso de la clase media típica o nivel C3 -$5000 de ingreso familiar promedio en 2010- es el que más ha crecido en la pirámide social en los últimos 6 años – casi 5 puntos-, y que el ICC está cerca de los 60 puntos.

Hoy es posible ver al propio Perón en el Canal Encuentro decir que en la concepción de su primer mandato primó una idea madre: “Gobernar es dar trabajo”. Los K supieron ver antes la renovada importancia estratégica de sus palabras.

Propusieron un modelo hecho a la medida de la sociedad de “ciudadanos-consumidores”.

Le dieron a la gente tres cosas que les importan mucho: producción, empleo y consumo. Los votos acaban de volver a darles la razón.

IECO

“El consumo, las elecciones y por qué esta vez las urnas no modifican los hábitos de la clase media”

El consumo, las elecciones y por qué esta vez las urnas no modifican los hábitos de la clase media

Ya en la recta final hacia las elecciones presidenciales de octubre, tanto los consumidores como las empresas buscan acomodarse al clima político que se vive a nivel nacional.

Y hay algunos indicios que muestran que las actuales circunstancias tienen características muy particulares.

Sucede que, habitualmente, las épocas de elecciones generan una importante baja en la compra de ciertos productos, consecuencia de una actitud más cauta por parte de los argentinos.

Sin embargo, este comportamiento no viene registrándose.

Al respecto, como antesala a lo que sucederá en los próximos meses, cabe mencionar lo ocurrido en las votaciones primarias del 14 de agosto.

En este sentido, la forma en que actuó la sociedad marcó la excepción a la regla.

Tal es así que las cámaras de empresarios aseguraron que el nivel de compras se mantuvo en franco crecimiento.

Además, sostienen que existen grandes expectativas respecto de un fuerte incremento del auge consumista hacia finales de año.

La explicación, según los expertos en el tema, se vincula con la sensación de muchos consumidores de que no habrá grandes alteraciones en el actual modelo económico.

“Generalmente, los actos eleccionarios producen modificaciones en los hábitos de consumo. Ahora no ocurre lo mismo. El ritmo de compras se mantiene estable y hay muy buenas perspectivas para los próximos meses“, señala Vicente Lourenzo, secretario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

“Los argentinos tienen miedo a los cambios de rumbo. Pero, al no sentir eso para estos comicios, no han modificado sus hábitos de compra”, apunta.

Como ejemplo de estas alteraciones, que suelen ser típicas de momentos preelectorales, el directivo repasó lo sucedido en las legislativas de 2009.

Según Lourenzo, en ese año hubo un fuerte descenso del consumo ocasionado, entre otras cosas, por el temor vinculado con dichos comicios.

Otros de los factores que influyeron en ese momento, dice el experto, fue “la mayor incertidumbre que trajo la crisis internacional, que había afectado el crecimiento económico“.

Por el contrario, ahora la situación se presenta bien diferente.

Las urnas y el consumo, versión 2011 
En cuanto a lo que se espera que ocurra de acá a fin de 2011, el miembro de la cámara se muestra optimista: las ventas para el día de la madre fueron muy buenas, crecieron 11% y “estamos previendo una Navidad que explotará comercialmente”.

Esta sensación de tranquilidad que experimentan los argentinos a la hora de “ir de shopping” se refleja en el crecimiento en el nivel de confianza.

De hecho, según Ricardo Manuel Hermelo, director de Opinión Pública de TNS Argentina, “el Indice General de Expectativas Económicas (IGEE) viene creciendo de manera sostenidadesde 2010. A partir de ese año se logró revertir la tendencia observada en los dos períodos anteriores”.

En cuanto a lo que ocurrió en estos meses, el consultor afirma que, en lo que va de 2011, dicho índice muestra un incremento del 18% en relación a los registros del año pasado.

Además, para Hermelo el pronóstico parece ser alentador: “Los valores actuales se sitúan entre los más altos desde 2004, momento en el que comenzamos a realizar este tipo de mediciones”.

Su estimación coincide con otras, como las de la Universidad di Tella y Católica, que van en igual sentido, y que muestran que el humor social se ubica en sus máximos históricos de los últimos años.

Las siguientes infografías dan cuenta de ello:


“Una buena percepción de la economía se traduce naturalmente en una mayor aprobación de la sociedad al Gobierno”, argumenta Hermelo.

Y señala que esta atípica estabilidad en el consumo -previa a las votaciones- marca la antesala de lo que puede suceder en los meses posteriores a octubre.

“En general, luego de una presidencial, la confianza de los consumidores tiende a aumentar, pues se establece una especie de voto de confianza propio de todo nuevo Gobierno”, afirma.

El ladrillo enfatiza su función de refugio
Un sector de la economía que ha experimentado una leve desaceleración, en comparación a años previos, es el de la construcción.

Sin embargo, independientemente del mayor o menor nivel de actividad, o de la cantidad de escrituraciones, el precio del metro cuadrado no para de subir.

En este sentido, y repasando la historia reciente, se observa cómo ha sido la evolución de la cantidad de operaciones en relación a la evolución del precio promedio:

Tal como diera cuenta iProfesional.com esto sucede porque el ladrillo se ha convertido casi en el único canal de “drenaje” de buena parte de las ganancias que se generan en el país.

Tanto los sectores de clase media y alta del sector rural (boom de la soja) como del urbano(boom de consumo) canalizan sus excedentes de dinero en el mercado inmobiliario, lo que no hace más que convalidar la suba de precios.

Los valores pueden parecer exorbitantes, la calidad de la construcción hasta es dudosa en algunos casos. Pero alguien los avala y los paga. Ya sea al costo, bajo fideicomisos o al contado, el dinero está“, afirma Germán Gómez Picasso, director de Reporte Inmobiliario.

Así como Picasso, muchos expertos recuerdan que “la plata está“, haciendo alusión a que buena parte de la fuga de capitales (unos u$s70.000 M en los últimos cinco años, si se consideran u$s20.000 M para 2011), luego encontró su destino final en el mercado deviviendas. 

El experto destaca que, por más que la “sensación” o el sentido común tiendan a percibir que los precios actuales no pueden sostenerse y, menos aún, continuar su senda alcista, es necesario “rendirse ante la evidencia“.

“Las cifras nos demuestran que la demanda está estabilizada. Por más que los costos suban de manera abrupta, se siguen encarando nuevos proyectos. Por más que los terrenos estén un 30% o un 40% por encima de los valores que hacen viable el negocio inmobiliario,alguien está pagando las actuales cotizaciones del metro cuadrado aunque, para muchos, esto no resista ninguna lógica“, agrega Picasso.

Así las cosas, las urnas no parecen marcar un freno en cuanto a incremento de valoresy, además, la cercanía de una crisis global mete más presión a la búsqueda de unidades como refugio.

Es que, tal como diera cuenta este medio, cuando una recesión amenaza al mundo, los inversores se deshacen de activos riesgosos e invierten en bonos del tesoro norteamericano.

Contrariamente, en la Argentina se sale de aquello que tenga “olor” a riesgo soberano y se va en busca del “bono ladrillo” libre de riesgo, una especie de “Treasury bond” local.

Una “campaña consumista”
Esta campaña electoral ocurre en un momento particular de la sociedad argentina, en el que están sucediendo fuertes cambios en la pirámide socioeconómica del país.

Resulta llamativo que la tasa de pobreza, según las estimaciones privadas, se ubique en torno del 20% pero, simultáneamente, nueve de cada 10 argentinos afirmen ser “de clase media”, según recientes encuestas.

La interpretación que hacen los sociólogos es que la antigua aspiración de movilidad social ascendente continúa vigente. Aunque no necesariamente ese deseo se exprese por las mismas vías que antes, cuando se priorizaba la educación.

Hoy, en cambio, el consumo es uno de los imperativos y sirve para reafirmar la sensación de progreso personal.

Y el actual modelo económico apunta directamente a ampliar la base de la población con acceso a la compra de bienes durables, lo cual puede ser una pista para explicar el fuerte apoyo electoral del oficialismo.

A modo de ejemplo, para la compra de un auto nuevo -de la categoría base- hoy se requieren 8,8 salarios promedio, según datos de la asociación de concesionarios.

Esto implica un fuerte abaratamiento respecto del inicio del período de Cristina Kirchner, cuando para tener un cero kilómetro había que desembolsar casi 12 remuneraciones.

El consultor Guillermo Oliveto, experto en analizar tendencias de consumo, observa que, en este nuevo contexto, los segmentos de ingresos más bajos son los que apuntan con mayor entusiasmo a la compra de primeras marcas, que son utilizadas como “chapa identificatoria” para mostrar al resto de la sociedad el ascenso en la pirámide.

En tanto, la clase media “típica” adoptó hábitos que siempre han sido característicos de la clase media baja, como por ejemplo, el “patinarse” todo el ingreso y dejar el ahorro en un segundo plano.

Esto, dinamizado por la pérdida del poder adquisitivo en manos de la inflación y por lasmenores posiblidades con las que cuenta para renovar su vivienda.

No obstante, en ambos casos, estos comportamientos resultan funcionales al modelo “K” que busca apuntalar el crecimiento de la economía a partir de la exacerbación del consumo interno.

“Con esta estructura social no hay espacio para ajustes ortodoxos por más que hubiera variables de la economía que lo requieran. Y por eso no vemos propuestas en ese sentido en la campaña electoral”, afirma Oliveto.

En tanto, otra variable importante que explica la continuidad del consumo en un momento de cambio político, es la caída de la tasa de desempleo.

Y este es un punto clave, habida cuenta de que los argentinos confirman en aquellas encuestas que miden el nivel de confianza que están dispuestos (o resignados) a convivir con una alta inflación, siempre que puedan indexar sus salarios.

Prueba de ello es que el “buen humor” social sigue alto, a pesar de la elevada suba de precios.

Pero lo que no aceptarían, bajo ningún punto de vista, es un plan económico alternativoal actual que ponga en riesgo su estabilidad laboral.

El Gobierno lo sabe. Y saca rédito de ello, recordando -siempre que puede- que sus políticas han permitido surfear lo peor de la crisis mundial de 2008/2009 sin que el desempleo se dispare.

Es por eso que, ahora, este nuevo escenario de turbulencia global le juega a su favor, de cara a las urnas.

Así, mientras los argentinos perciban que no habrá un fuerte viraje en materia económica, mientras que “olfateen” que sus puestos de trabajo no corren peligro, no cambiarán sus hábitos de compra.

Y la rueda consumista seguirá girando, pese al contexto electoral.

IProfesional

“El consumo creció un 70 por ciento en los últimos 9 años”

El consumo creció 70% desde 2002

El “boom del consumo” es un fenómeno del cual se oye hablar a diario. Pero, igualmente, algunas cifras son alarmantes: en los últimos 9 años, éste tuvo un aumento del 70 por ciento.

El volumen de consumo creció 70% desde 2002 a la fecha, y fueron las franjas sociales más postergadas las que a partir de una mejora económica accedieron a productos a los que antes no podían acceder.

Oliveto, presidente de la consultora de consumo masivo “W”, fue el orador principal de la jornada “Captura de valor en el punto de compra”, organizada por la empresa GS1 Argentina, que hace relevamientos de faltantes de productos en las góndolas.

Los de menores ingresos
El experto resaltó, en el marco de la pirámide social, la “ebullición” de las franjas más postergadas, sociológicamente denominadas C3 que, por la mejora económica, acceden a productos antes impensables, como por ejemplo una moto, cuya venta se elevó a 700 mil unidades anuales.

¿Cómo imponerse en este contexto?
En otro orden, Oliveto advirtió que el surtido de los productos de consumo masivo hace que las marcas, para imponerse en la elección del consumidor, deban conservar su coherencia, consistencia y claridad, dijeron desde Infobae.

En su disertación, recordó que los tiempos que corren llevan a tener más información disponible pero menos conocimiento, y sostuvo que “en este contexto, los mensajes deben ser impactantes para que sean retenidos”.

Hay que atar la promesa a la verificación, dar credibilidad, ser claros, convocar con pocas palabras, usar colores distintivos”, aconsejó.

“Vamos hacia un mundo cada vez más estimulado, ante mayor complejidad debe responderse con mayor simpleza“, propuso.

No todo es color de rosa
Además, dijo que la sociedad argentina, a pesar del crecimiento económico de los últimos ocho años, cuenta con un mercado fragmentado de acuerdo con los diferentes niveles de ingreso.

A su turno, Rubén Calónico, gerente general de GS1 Argentina, coincidió con Oliveto al destacar la dispersión de la elección de compra.

Ejemplificó que en el último estudio de faltantes en góndola, que llegó al 15% de los productos ofrecidos, “de las 127 bocas de expendio estudiadas, sólo dos estaban en todas”, señaló.

Infobae

“Antes que ahorrar, mejor es gastar”, el lema actual de los argentinos

La mayor parte de los argentinos que tienen capacidad de ahorro prefieren gastarse el dinero o guardarlo en su casa, y la tendencia aumentó un poco en los últimos doce meses. Uno de cada cuatro consultados para la elaboración del índice general de expectativas económicas (IGEE), que realizan la Universidad Católica Argentina y TNS Gallup, prefiere destinar los ahorros al consumo, uno de cada cinco prefiere guardar el dinero en su domicilio y sólo poco más de uno de cada diez (11 por ciento) opta por depositar pesos en el banco.

Un porcentaje idéntico muestran las dos opciones siguientes: comprar dólares y dejarlos en casa y comprar divisa norteamericana y depositarla en un banco.

Curiosamente, y pese a la creciente dolarización de las carteras que se detecta en el mercado, no aparece en el IGEE un aumento de las respuestas en ese sentido, según la medición que será difundida en los próximos días.

El relevamiento también detectó en septiembre una baja de las expectativas económicas, que marcaron un récord en agosto, en coincidencia con las elecciones primarias. Sin embargo, si se exceptúa la medición anterior, el nivel de expectativas de septiembre es el más alto de la serie histórica.

La preferencia por destinar los ahorros al consumo es mayor en la clase media baja y en el interior. En tanto, los depósitos en caja de ahorro o en plazos fijos son más frecuentes en los sectores medios.

La preferencia por guardar los pesos en su propia casa es mayor en los sectores de menor poder adquisitivo. Optan por ese mecanismo el 24 por ciento en la clase baja; el 21 por ciento, en la media baja; el 16 por ciento, en la media, y sólo el 14 por ciento en la clase alta.

En cambio, la opción de guardar dólares en la casa predomina en los sectores altos (29 por ciento) respecto de las familias del menor nivel adquisitivo (10 por ciento).

En septiembre de 2010, el 23 por ciento prefería destinar el ahorro a las compras, mientras que un año después ese porcentaje trepó al 25 por ciento.

En tanto, las expectativas económicas cayeron 3,1 por ciento en septiembre respecto de agosto pasado, pero todavía resultaron 18,1 por ciento mayores que un año atrás.

Todos los componentes del índice registraron bajas respecto del nivel récord de agosto. Retrocedieron 5,8% las expectativas sobre la situación presente y 2 por ciento sobre la situación futura. En tanto, tuvo una leve baja del 0,5% la valoración de la situación para realizar compras de bienes durables.

OPTIMISMO

Con todo, más de tres de cada diez argentinos (31%) consideran que la situación económica actual es “buena o muy buena”, mientras que para casi la mitad (46%) no es ni buena ni mala. Sólo poco más de uno de cada cinco (21%) considera que es “mala o muy mala”.

El optimismo es mayor entre los hombres que entre las mujeres. También hay mayores percepciones positivas en el conurbano y en la ciudad de Buenos Aires que en el interior. Además, las expectativas positivas tienen más adeptos entre jóvenes y adultos mayores que entre los adultos de edades medias.

El nivel general del índice de expectativas resultó en septiembre último 15,7% más alto que en octubre de 2007, cuando Cristina Kirchner resultó electa presidenta por primera vez.

La Nación

“Guerra de descuentos: dime qué tarjeta tienes y te diré dónde comprarle el regalo a mamá”

Guerra de descuentos: dime qué tarjeta tienes y te diré dónde comprarle el regalo a mamá

El día de la madre es una de esas ocasiones en las cuales los shoppings y locales de distintos rubros aprovechan para engrosar su facturación.

Pero también, producto de la tan arraigada “moda de los descuentos” es una oportunidad para que cada consumidor organice sus compras en torno a los plásticos que disponga en su billetera. ¿A dónde conviene ir, según la tarjeta que se tenga?

Varios shoppings son los que se suman a la pelea por ganar público en esta fecha.

Las principales estrategias en este sentido son las de los clásicos descuentos y las órdenes de compra, que permiten incrementar la cantidad de regalos para este domingo.

¿Qué proponen los shoppings para el Día de la Madre?
Antes de analizar los beneficios que cada banco ofrece en los centros comerciales, es conveniente hacer un recorrido por las promociones especiales válidas para esta semana.

Algunas de ellas son:

  • Alto Palermo. Bajo el slogan “hacela sentir renovada”, ofrece beneficios para aquellos que presenten una factura de compra que exceda los 600 pesos: $100 más para gastar en los locales y un estuche de Trapiche Extra Brut.Por el mismo importe, se puede adquirir un acesorio en el local de Prune del shopping. Además, el centro comercial lanzó una plataforma online que, bajo el lema “Demostrale de quién aprendiste a vestirte”, guía al usuario a través de los distintos locales y les señala sus promociones.
  • Galerías Pacífico. En este caso, la modalidad elegida también es la de las órdenes de compra. Con un desembolso mínimo de $400, se obtienen $100 adicionales para gastar en ese centro comercial. Si el gasto alcanza los $800, se otorgan $200 más.

  • El Solar. Con una compra superior a $350, se añade un perfume de Adriana Costantini. Si el desembolso supera los $400, el shopping brinda un regalo especial deNatural Honey y un voucher para antenderse en Llongueras.
  • Abasto Shopping. Hasta el 16 de octubre, el complejo ofrecerá a sus clientes “We Love Moms”, una plataforma de juego online que permite ganar un obsequio para ellas. El slogan de la campaña reza: “Si hablamos de regalos, lo difícil es ser hijo”.
  • Paseo Alcorta. El shopping apostó para esta fecha al té. Bajo la frase “Feliz día, mamá”, regala un producto de Tealosophy a quienes participen de un concurso antes del domingo.
  • Tortugas Open Mall. Obsequiará a sus clientes un kit de productos para labios Mabby Pro Make Up hasta el 15 de octubre por una compra superior a $450. Si el pago es con Mastercard, también recibirán una máscara de pestañas de la misma línea.

Descuentos con tarjetas
Pero más allá de las promociones puntuales que cada centro comercial ofrece, también es importante evaluar, a la hora de ir a comprar el regalo, los beneficios que otorgan para los distintos días de la semana.

Algunos de ellos son:

¿Y los súper?
Aquellos que piensen en comprar el regalo para el Día de la Madre en un supermercado, también tienen varias opciones:

  • Walmart. Bajo el slogan “Un sólo lugar, miles de regalos”, ofrece precios especiales para este domingo en electrodomésticos, indumentaria y artículos de belleza.
  • Coto, que eligió para la fecha la frase “¡Feliz día mamá!”, brinda descuentos en indumentaria, decoración, perfumería y vajilla hasta el domingo inclusive.
  • Carrefour también cuenta con precios especiales en productos Braun y Gama, como planchitas para el pelo, secadores y depiladoras.

Los electrodomésticos también se suman a las promos
Para aquellos que opten por un regalo vinculado con electrodomésticos, el Citi y el Macro ofrecen varias opciones.

Una de ellas es la de una rebaja de un 20% en Rodó para la adquisición de LCD, LED, microondas, pequeños electrodomésticos y cámaras de fotos.

El banco también brinda un 20% de ahorro en Ribeiro en los mismos productos, así comoen celulares y cafeteras.

Por su parte, quienes tengan tarjeta del Banco Ciudad, podrán acceder a las rebajas del 25% que el banco ofrece en todos los locales de Falabella.

Garbarino, en cambio, optó por incluir en su web la original opción de un “Buscador de regalos”, con el slogan “Te ayudamos a encontrar el regalo ideal”.

Allí permite elegir el obsequio para el domingo de acuerdo a la ocupación de la homenajeada.

“¿A qué se dedica? ¿Es profesional, ama de casa, estudiante?“, se pregunta desde la página.

También cuenta con una serie de descuentos para quienes hacen su compra online.

Frávega, en cambio, continúa con sus promociones habituales, del 10% con Banco Provincia, Ciudad y Francés y 15% con Banco Nación.

Descuentos en la web
Otra de las opciones para aquellos que aún no hayan comprado el regalo es utilizar loscupones que se ofrecen en Internet.

Uno de los que brinda descuentos especiales para esta fecha es Clickon.

Desde la firma anuncian que “ingresando todos los días se podrán encontrar promociones en cosmética y belleza, hoteles, restaurantes, bares, shows, pasajes aéreos, moda, entre otras opciones. Durante este mes, verán increíbles ofertas especiales para las madres, que van del 50 al 90 % y varían según el día”.

Opciones para salir el domingo
Pero una vez que se tiene el regalo, es hora de ocuparse de pensar en el modo de llevar a cabo el festejo del mejor modo posible.

Y esto también es tenido en cuenta por las marcas de otros rubros, que aprovechan el Día de la Madre para agasajar a sus clientes.

Uno de ellos es el gastronómico. De allí que, por ejemplo, el Banco Macro ofrezca con sus tarjetas un 25% de descuento en restaurantes durante todo el día.

Por su parte, el HSBC extiende sus rebajas a todo el fin de semana. Sus clientes podrán gozar de promociones el viernes 14, sábado 15 y domingo 16 de octubre. 

Otro de los grandes jugadores del sector que se posiciona con fuertes descuentos es elBanco Ciudad, que ofrece hasta un 30% de ahorro.

Durante estas fechas, los usuarios de sus tarjetas contarán con numerosos beneficios como10% de descuento en la carga de combustibles, 30% de ahorro en distintos restaurantes, 50% en cines y 20% en los supermercados Coto, Disco y Vea.

En este caso, la campaña recibe el nombre de “Happy Weekend”.

De aquí al domingo
Por este motivo, y a partir de las estrategias que para esta fecha pusieron en marcha shoppings supermercados y otros rubros, se espera un fuerte pico en el consumo entre el próximo viernes y el mismo domingo.

Esto, muy a pesar de que las marcas insisten cada vez más en adelantar el período de compra previo al Día de la Madre.

“Los últimos años, los bancos y retailers han tratado de anticipar las fechas de consumo. Sin embargo, la gente lo sigue dejando para último momento”, explicó a iProfesional.comMariano Carrara, responsable de Marketing y Comunicaciones de Standard Bank.

Según Carrara, una de las razones de este fenómeno es que, por más de que las marcas busquen imponer ciertas tendencias en la organización de los compradores, estos ya tienen ciertas costumbres incorporadas.

“Lo que ocurre es que los hábitos de consumo son los más difíciles de cambiar“, aseguró.

Sin embargo, para algunos rubros, el domingo resulta decisivo, ya que marca un altísimo pico, en comparación con las ganancias del resto del año.

En este sentido, el experto afirmó que “en esta ocasión, explota sobre todo lo que tiene que ver con indumentaria. Para ese sector, el Día de la Madre es clave“.

IProfesional

“Se imponen los súper en “envase chico” para conquistar a compradores que odian las largas colas”

Se imponen los súper en “envase chico” para conquistar a compradores que odian las largas colas

En la actualidad, el ritmo de vida que llevan muchos argentinos los obliga a buscar alternativas prácticas a la hora de hacer las compras.

Antes, era bastante común ver cómo las familias salían al supermercado, llenaban el changuito y destinaban a tal fin, incluso, hasta algunas horas entre la selección de los productos, la fila en la línea de cajas y la espera que les insumía pesar las frutas y verduras o los cortes de carnes, quesos y fiambres.

Si bien este hábito de consumo persiste y hasta se lo suele asociar con la clásica “compra del mes“, lo cierto es que han ido apareciendo otras opciones para satisfacer las necesidades de los clientes.

En este escenario, las grandes cadenas analizaron qué buscan hoy los consumidores y de qué forma. Y advirtieron que no siempre pueden o quieren ir al hipermercado y demorarse mucho tiempo.

Entonces, viendo la oportunidad que se les presentaba, salieron a ofrecer a las familias otros formatos, con establecimientos ubicados en lugares estratégicos, más chicos pero con una amplia oferta de productos, donde le resultara al cliente fácil y rápido satisfacer sus demandas.

Al mismo tiempo, también aplicaron otras estrategias, para captar más consumidores y apuntalar la facturación, a través del servicio de compras por Internet, las entregas a domicilio, las promociones y descuentos y hasta el financiamiento con tarjetas, entre otras opciones.

De esta forma, logran el objetivo de llegar a quienes, por ejemplo, deben comprar lácteos seguido porque tienen niños pequeños, a aquellas personas que siempre “se olvidan” algo y tienen que salir a adquirirlo a último momento, a los que trabajan y prefieren “gastar menos” que si salen a comer afuera, a los que no desean hacer largas colas, a aquellas personas que saben exactamente qué precisan, a los que requieren comprar unos pocos artículos y, por sobre todo, a aquellos que quieren hacerlo rápido.

En este contexto, aparecen jugadores tales como Carrefour, que instaló los pequeños formatos llamados “mini- Carrefour“, Walmart que lanzó los Changomas o Jumbo, que apostó por los Jumbo Express.

Un nuevo camino para llegar al cliente
De esta forma, también buscan hacer frente a una competencia que ha ido ganando una fuerte presencia en el mercado y que, desde hace tiempo, detectó esta necesidad: los supermercados chinos.

Así, para acercarse a los argentinos, en el caso de Carrefour, la firma centró su campaña en el concepto de “proximidad“.

En tanto Walmart, a través de Changomas, recurrió al “pagás menos, llevás más“.

Por otra parte, Jumbo apostó a conectarse con los consumidores a través de la frase:“hacer más simples tus compras”.

“El primer Express abrió en octubre de 2008, en el barrio porteño de Villa Crespo”, señaló Carlos Velasco desde Carrefour Argentina.

Consultado por iProfesional.com sobre los motivos de tal decisión, Velasco sostuvo que lo que la compañía buscó fue “brindar una propuesta complementaria a las existentes para resolver las necesidades diarias“.

“Se trata de tiendas de una extensión aproximada de 200 metros cuadrados, donde ofrecemos productos lácteos, de almacén seco, de desayuno, snacks, golosinas, bebidas, perfumería, limpieza y bazar“, agregó.

Velasco señaló que, hoy en día, se “busca mayor rapidez y agilidad en la compra con la ventaja de que estos locales están muy cerca de los hogares o camino al trabajo”.

Para Fernando Aguirre, de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), “en 2001, hubo una caída muy fuerte de las ventas en las grandes superficies. La gente, de a poco, dejó de ir a los hipermercados y se fue volcando más hacia los negocios cercanos”.

Y añadió: “Lo que ocurrió fue que los consumidores pasaron a hacer compras más chicas en los mercados próximos porque las cadenas quedaban más lejos y, por eso, los obligaban a gastar más”.

A diferencia de los grandes hipermercados, estos comercios en “envase chico” cuentan conaproximadamente 20 empleados que rotan en la caja, ya que no cuentan con grandes depósitos.

Según Aguirre, los productos de los que pueden prescindir estos mini-supermercados son “los de limpieza, cuidado personal, y bazar” dado que “el fuerte de este tipo de formatos está en los alimentos“.

Así las cosas, la localización se convirtió en un factor clave y estratégico.

Al respecto, Velasco aseguró que los locales de la firma a la que pertenece “por lo general, están dispuestos en lugares de alto tránsito, lo cual fortalece la relación de cercanía y facilita el acceso a los clientes”.

En este punto coincidió Fabián Castillo, de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), quien afirmó que ” en todos lados se está dando esta tendencia”.

Y, además, remarcó que “se instalan sobre todo en las zonas en que hay mayor poder adquisitivo” con la característica de que “no se abren en una calle lateral, sino que cuentan con una muy buena localización”.

El nuevo formato que ofrecen las grandes cadenas también cumple un requisito fundamental, casi una clave del éxito: la reposición constante de sus productos.

“Por eso, necesitan recibir camiones entre dos y tres veces por día”, destacó Castillo.

Los próximos pasos
iProfesional.com
 también consultó acerca de los planes que estas firmas tienen a futuro y sobre cómo se planteará el nuevo escenario en el corto y mediano plazo.

En este sentido, Velasco sostuvo que el sistema viene funcionando con éxito y que la idea es seguir adelante con el nuevo formato. “Hoy contamos con 52 tiendas en Capital Federal y en lo que va de este año, ya inauguramos 20”, aclaró.

“Además, esperamos cerrar el 2011 con un total de 70 sucursales“, anticipó.

Sin embargo, al menos por el momento, la tendencia parece concentrarse en las grandes ciudades.

“Los distintos formatos se utilizan sobre todo en las capitales. Recién una vez que estos supermercados se afiancen en la capital, se apuntará a localidades más pequeñas”, estimó Aguirre.

Es que en el resto del país, según el experto, la diferenciación no es tan clara: “En Mar del Plata, por ejemplo, la cadena Toledo tiene grandes y pequeños, pero con el mismo nombre”.

No obstante, todo indica que los super pequeños parece que vinieron para quedarse. “Hay una predisposición a que las grandes cadenas se adapten a los formatos más chicos en las grandes capitales. Esto ya ocurrió en Montevideo, Santiago y Lima y también pasa actualmente en Buenos Aires”, afirmó Castillo.

Una fuerte competencia: los supermercados chinos
Jicong Zheng, Secretario de la Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residentes Chinos (CASRECH), aseguró que “después de 2001, se dio un déficit económico que trajo aparejadas modificaciones en los hábitos de consumo“.

“Las marcas líderes del mercado empezaron a estudiar bien sus negocios y, a partir de allí, a achicar sus locales. Estos se convirtieron en competidores más cercanos a nosotros”, agregó.

“Empezamos hace diez años con 1.400 puntos de venta y, actualmente, estamos llegando a una cifra de 9.800”, resaltó.

Sin embargo, según Zheng, el punto más fuerte del éxito de los mercados de este origen se situó aproximadamente desde el período 2003 – 2004. “A partir de allí, comenzamos a crecer más y más“, indicó y afirmó que la estrategia que utilizan es la del “crecimiento silencioso”.

“Desde hace diez años estos comercios se convirtieron en competidores fuertes en el sector”, aseveró Miguel Ángel Calvete, quien está a cargo de la tarjeta Red Economía.

Y destacó que “de a poco, la gente se volcó a los locales más próximos y se fue alejando de los grandes formatos”.

En tanto, Zheng agregó que los clientes, incluso, van a estos supermercados orientales “una o dos veces al día“.

“Se modificaron los hábitos de los clientes. Hoy se compra más diariamente. Ya no se va al supermercado una vez en la semana con $500 o $1.000”. Es un estilo de consumo menos planificado y según el dinero que se tenga en el bolsillo en el momento“, afirmó.

Y, atendiendo a esta realidad, los supermercados chinos tienen en claro cómo llegar a más clientes. En este sentido, Zheng fue contundente: “tenemos precios inigualables“. Y no sólo eso, agregó que reforzaron su posicionamiento en el mercado ofreciendo, además, financiación a través de la nueva tarjeta Red Economía.

Iprofesional


Autor

Emiliano Schwartz

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