Los argentinos, ricos en dólares, reviven el “déme dos”: ¿Durará este veranito noventista?

Los argentinos, ricos en dólares, reviven el "déme dos": ¿Durará este veranito noventista?

Los economistas, a la hora de analizar cuán competitivo es un país en relación a otros, utilizan un amplio abanico de variables.

Entre ellas figuran los costos laborales de la industria, las mejoras en la productividad, las presiones inflacionarias o, incluso, algunos índices de productos “globalizados”, como es el caso del que se elabora en base al precio del Big Mac.

Sin embargo, en la Argentina, también existe otro termómetro infalible: se trata, ni más ni menos, que del movimiento en los aeropuertos internacionales.

En efecto, el flujo de turistas argentinos que entran y salen del país a través de Ezeiza o Aeroparque brinda una pauta bastante precisa de cuán caro o barato está el peso en relación al dólar, más allá de las cotizaciones nominales.

Y, hoy en día, basta observar apenas unos minutos las puertas de ingreso o egreso para corroborar que se está a las puertas de vivir un auge similar al que experimentaba el país durante la época de la convertibilidad.

Paulatinamente, el flujo de turistas argentinos que eligen veranear en Brasil, Uruguay, el Caribe, Estados Unidos o Europa, vuelve a acercarse a los mayores registros históricos.

Mientras que en enero y febrero de 2001, cuando todavía con un peso se podía comprar un dólar, cerca de 447 mil argentinos habían decidido cruzar la frontera a través de los dos aeropuertos más importantes.

Y este verano, a pesar de que nominalmente el tipo de cambio marca una relación de 4 a 1, el número de personas que decidió tomarse un avión hacia otros destinos, fue bastante similar,y sumó más de 430 mil pasajeros.

El dato clave es que esta cifra representa un incremento de casi el 25% con respecto al mismo período de 2010.

Y a medida que las mejoras salariales van intentando al menos empatarle a la inflación -y en muchos casos ganarle- y la tasa de devaluación corre muy por detrás de la suba de precios,los argentinos se van sintiéndo, mes a mes, más ricos en dólares.

Esta tendencia quedó plasmada en los últimos datos disponibles del INDEC, que muestran además que en la reciente temporada alta de verano, estos turistas se “patinaron” unos u$s477 millones en el exterior, casi un 8% más que en 2010.

A Miami, con escala en el atraso cambiario
En este contexto, a pesar de que una familia de clase media se sienta reconfortada al poder darse el “gustito” de viajar a Miami o a otros destinos -como no sucedía desde la convertibilidad-, para los analistas, esto es suficiente para encender una luz amarilla.

En efecto, cuando el Caribe o Brasil -a pesar de lo caro que está el real con respecto al dólar- se convierten en opciones que directamente pasan a competir con los destinos locales, es un síntoma evidente de que, más que una recuperación del poder adquisitivo, se está ante una creciente pérdida de competitividad del “Made in Argentina” y una situación crítica en materia de atraso cambiario.

En este sentido, Alejo Espora, economista del Banco Ciudad, sostuvo a este medio que “si bien nominalmente la relación entre peso y dólar es de 4 a 1, en términos reales este año estaremos volviendo a una paridad 1 a 1. Lo único que está manteniendo con aire el colchón es el real brasileño, pero éste también se irá desgastando”.

“El problema, más que la foto, es la película. Una Argentina con una inflación del 25% frente a países desarrollados con tasas del 2% o emergentes con incrementos del 7%, marca que la apreciación real del peso continuará y se profundizará. Hoy no implica necesariamente que la economía se planche, pero todo tiene un límite y en el mediano plazo esta tendencia se tornará insostenible“, disparó el experto.

Para Martín Apaz, gerente del departamento de Economía de la consultora Deloitte, “todo esto es una luz de alerta más de un proceso que avanza desde hace un tiempo y está relacionado con que la Argentina se está volviendo cada vez más cara en dólares“.

“La devaluación del 2002 permitió que el país se vuelva más accesible en términos de divisa estadounidense. Esto generó que, por varios años, el consumidor doméstico se vuelque necesariamente a los bienes y servicios producidos localmente. Sin embargo, cuando la inflación empezó a hacer su trabajo, esa diferencia de precios pasó a equipararse y lo que antes estaba vedado, ahora está al alcance de la mano. Esto es lo que explica por qué aumenta la demanda de alimentos o de vehículos importados, dos sectores donde el Gobierno intervino para frenar su ingreso. O por qué cada vez más argentinos salen al exterior“, explicó Apaz.

En la misma línea, Espora destacó que “cada vez se está profundizando más este fenómeno. Este invierno y el próximo verano seguramente haya todavía más argentinos haciendo turismo fuera de la Argentina. Porque, si bien las paritarias a lo sumo empardan la inflación, con el dólar planchado estamos viendo un aumento fenomenal del poder adquisitivo en dólares“.

Para corroborar ello, no sólo es necesario ver las estadísticas del INDEC. Basta considerar que cada vez es más usual escuchar entre amigos o conocidos cómo se impone la técnica de la “valija vacía“, es decir, viajar al exterior con poca ropa y aprovechar el espacio libre para volver “cargados” tras varios días de shopping.

Los plásticos, “a full”
Una prueba de esto es que las tarjetas de los argentinos están “al rojo vivo“. No es para menos, según datos del Banco Central, en marzo, el saldo global en dólares de los plásticos alcanzó los u$s180 millones promedio, una cifra récord desde la salida de la convertibilidad, tal como se puede observar en la siguiente infografía:


Para tener una noción de cómo este revival noventista se está imponiendo entre gran parte de la sociedad, basta saber que en 2003, cuando viajar al exterior era casi una utopía para la mayoría de los argentinos, ese mismo saldo apenas alcanzaba los u$s16 millones.

Es decir que hoy por hoy, los argentinos tienen que cancelar, en dólares, una cifra once veces superior a la de hace ocho años.

Desde Banco Credicoop destacaron que “en todas las tarjetas que comercializamos hemos notado un importante crecimiento en nuestra cartera de consumos en dólares. Por ejemplo en Cabal, comparando el primer trimestre del 2011 con respecto al mismo período de 2010 registramos un incremento del 70% promedio“.

El saldo promedio por cliente en esa entidad ronda los u$s500, una cifra que “se vio impulsada por el mayor uso de plásticos en el exterior y un incremento en el consumo promedio durante la primer parte del año”.

Para los expertos de la entidad, “se va a sostener el crecimiento de consumos en el exterior“, al tiempo que destacaron que “nuestros asociados realizan continuamente viajes, ya sea por negocios o bien por placer. En este último caso, inclusive, está disminuyendo la marcada estacionalidad que mostraban tiempo atrás”.

El revival noventista, versión china
Meses atrás, cuando se hablaba del regreso del 1 a 1, los expertos siempre hacían hincapié en que esta “convertibilidad recargada” solamente se aplicaba para la relación bilateral con Estados Unidos, es decir, con el dólar, ya que con el resto de los principales socios comerciales, especialmente con Brasil, la economía doméstica seguía teniendo un colchón cambiario importante.

En otras palabras, esa paridad real con el billete verde se presentaba más como una “frontera psicológica” que como un problema a grandes escalas para la economía local.

El problema es que, con tasas de inflación que casi cuadruplican a la del promedio de los países emergentes, los expertos alertan que la Argentina, así como ya padece la pérdida de competitividad con la “zona verde”, ahora también se encamina a un nuevo 1 a 1 con una potencia que continuamente vive amenazando a la industria local: China.

En buen romance, en términos reales -es decir considerando las cotizaciones nominales y la inflación acumulada en estos años-, el gigante asiático, visto desde los ojos de la Argentina, a fin de año se volverá tan competitivo y sus productos serán tan atractivos como en épocas de la convertibilidad.

Según un estudio del Banco Ciudad, para diciembre de 2011, el tipo de cambio real con China será de apenas $1,15 por cada yuan. Es decir que tan sólo 15 centavos separan a este Modelo K versión 2011 de la realidad imperante antes de la salida de la convertibilidad a la hora de analizar la relación con el gigante asiático, tal como se puede observar en el siguiente cuadro:


Esto es lo que explica la catarata de medidas proteccionistas que viene aplicando el Gobierno, especialmente para frenar la avalancha de productos asiáticos.

“Más allá del dólar, con otras monedas también estaremos liquidando, para fines de año, casi todo el colchón cambiario generado por la devaluación“, alertó Espora.

Incluso, las luces de alerta ya se encienden con respecto al “súper real”, ya que, al encontrar su piso, toda la inflación argentina, de ahora en más, será “ganancia” para la industria brasileña.

En efecto: en diciembre de 2010, el tipo de cambio con Brasil, gracias a su apreciación, estaba en niveles ideales: $2,25 por cada real.

Sin embargo, Espora alertó que el real “ya no se va apreciar más, en tanto que la inflación argentina está triplicando la del país vecino“. ¿Qué provocará esto? Que la relación en términos reales en los próximos ocho meses baje hasta los $1,91, es decir, el nivel más desventajoso desde mediados de 2009, cuando la divisa brasileña estaba más devaluada.

En este contexto, Espora advirtió que “otro año más como 2011 y nos seguiremos comiendo el colchón que nos queda con China, Brasil y la zona Euro. Está claro que entramos en una fase preocupante”.

Mientras tanto, conforme se van achicando esas ventajas con otros países, para Apaz, “el auge de argentinos viajando y comprando en el exterior se va a mantener e, incluso, podría profundizarse, al menos hasta fines de 2012, ya que estimamos que la tasa de inflación nuevamente se ubicará por encima de la de devaluación. Así es como estará todo dado como para que la demanda de parte de la sociedad se siga trasladando a bienes y servicios producidos internacionalmente”.

Y eso significa más turismo en el exterior y más importaciones presionando por un lugar en las góndolas locales.

IProfesional

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Emiliano Schwartz

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