“Las cuotas sin interés eran las de antes: cada vez más comercios cobran recargo por pagos a más de 3 meses”

Las cuotas sin interés eran las de antes: cada vez más comercios cobran recargo por pagos a más de 3 meses

Los shoppings disfrutan de la fiesta consumista. Los locales festejan esta propensión de los argentinos de no quitar el pie del acelerador y de comprar todo lo que encuentren a su paso.

Los encargados de los negocios se muestran satisfechos con la facturación diaria.

Sin embargo, en pleno clima de euforia, aflora un dato que resulta, al menos, llamativo.

Varios comercios, especialmente aquellos de primeras marcas de indumentaria o calzadocomenzaron a dejar de lado las famosas 6 o 12 cuotas sin interés y ahora, la gran mayoría,cobra recargo a partir de la tercera.

Incluso, muchos ya aplican un sobrecosto a partir de la segunda.

De esta forma, si el cliente no cuenta con la tarjeta que tiene el acuerdo con el local -o sino está vigente la promoción que lo beneficia- tendrá que pagar un interés que puede llegar a ser de hasta un 12 por ciento.

Parecería que el mercado del retail tiende a una fragmentación.

En efecto, sólo las grandes casas de electrodomésticos pueden mantener sus planes extendidos, en tanto que los otros rubros van ajustándose, poco a poco, a otra modalidad: dejan “a flote” el convenio con algún plástico (no con todos) y reservan las financiaciones a largo plazo para acciones muy puntuales.

De acuerdo con un relevamiento realizado por iProfesional.com en los locales de shoppings y paseos comerciales, las opciones para pagar con tarjeta de crédito sin recargo se extienden, como mucho, a tres meses, exceptuando, claro está, los acuerdos especiales.

Marcas como Levi´s, Gola, Paruolo, Grisino, Akiabara, Bowen, Paula Cahen D´Anvers, Billabong, Ayres, Mimo, Ona Saez o Nike, entre otras, son algunas de las tantas que decidieron no extender sus fronteras de financiamiento más allá de los 90 días, sin cobrar un plus.

Desde los propios negocios reconocen esta tendencia a acortar los planes.

A modo de ejemplo, Lázaro -firma dedicada a la venta de bolsos, zapatos y carteras- redujo las cuotas sin interés de 6 a 3.

Akiabara recortó las promociones con bancos. Además, antes ofrecía hasta 6 pagos sin recargo y ahora cobra un 15%, si se opta por financiar a más de tres. Por otro lado, acotó los días de rebaja a lunes y martes.

Paula Cahen D´Anvers sólo matiene acuerdo con el HSBC.

Ona Saez ofrece sólo 3 pagos sin interés, a excepción de aquellos que tengan el plástico del Santander.

Además, muchas atan este beneficio de pago extendido a montos mínimos más elevados, cuando antes este requisito brillaba por su ausencia.

A modo de ejemplo, en el caso de Levi´s, sólo se puede acceder a las tres cuotas sin recargo si la compra supera los 400 pesos.

Algo similar ocurre en Prüne y en otras marcas de primera línea.

En otros casos, más allá del banco, la marca mantiene una acción puntual sólo con un plástico, como el caso de Visa, con el que se ofrece 6 cuotas sin interés.

Eso sucede en Ricky Sarkany y en Vitamina. ¿Y si el cliente no tiene esa tarjeta? Tendrá que enfrentar recargos a partir de la segunda cuota.

Este acortamiento en los plazos va más allá de la rama textil.

También toca a otro rubro más sensible, como lo es el de la compra de alimentos.

En Disco, por ejemplo, sólo puede abonarse en un pago. Si son dos o más ya el precio que deberá pagarse irá escalando de acuerdo a la cantidad de cuotas solicitadas.

En Walmart, si el cliente no tiene tarjetas de los bancos Provincia, Nación, Supervielle o Hipotecario, también tendrá recargos a partir de la segunda cuota.

¿Por qué cambió el escenario?
Según los economistas consultados por iProfesional.com, la caída en la rentabilidad, el temor a no poder reponer la mercadería y las altas expectativas inflacionarias han sido los motores que aceleraron el cambio de estrategia por parte de los comercios.

¿Por qué ahora sí y antes no? Algunos empresarios explican, off the record, que en el último tiempo han sufrido una fuerte caída en los márgenes de ganancia, que los condiciona para extenderse en plazos más largos de financiamiento.

Al respecto, Fabían Tarrío, secretario de Hacienda de la Cámara Argentina de la Mediana y Pequeña Empresa -CAME-, admite que los comerciantes -desde los más chicos a los más grandes –sacrificaron márgenes de rentabilidad durante todo este tiempo, para estar a tono con el mercado.

“Desde CAME tenemos como idea que aquello que favorezca al consumo está bien, aunque muchas veces hay que morigerarlo. Porque en los últimos tiempos hubo muchos aumentos, como el caso de los sueldos, que no se han podido trasladar en su totalidad a precios“, explica.

Por su parte Jorge Esteban, responsable Financiero de Kout Jeans, que comercializa la marcaBoating, señala que los precios se fijan para toda la temporada mientras que el incremento en los costos se da de manera incesante. Y esto repercute en la recuperación del dinero invertido en la fabricación.

No se llegan a cubrir los valores de reposición. Con mayores erogaciones, tanto en las fábricas como en los comercios, no hay suficiente margen de rentabilidad”, afirma.

En forma complementaria, los empresarios destacan los mayores costos de reposición de la mercadería, producto de las fuertes subas salariales y alzas de insumos, que los obliga a ser más cautos.

En este sentido Mariano Kestelboim, economista de ProTejer, advierte: “La rentabilidad se va achicando porque hay incremento de costos. La fibra de algodón, que es el insumo más importante en la producción textil, aumentó casi 200% desde 2009 a hoy. Sólo en los últimos 6 meses duplicó su valor y el kilo pasó de u$s2 a u$s4. Esto impacta en todos los precios de la cadena”.

La tarjeta, una ventaja con alto costo
Otro tema que impacta de lleno es el descuento que le aplica la tarjeta al propio comercio en la liquidación por las ventas efectuadas con plástico.

Ofrecer pago en cuotas con tarjeta de crédito perjudica bastante, dado que la financiación siempre es absorbida por el comerciante, ya sea, en planes de pago normales o en ofertas lideradas por bancos o shoppings”, apunta Esteban, de Kout.

Un directivo de una entidad bancaria de primera línea detalló cuánto le representa al comerciante el servicio que le cobra el plástico: “El arancel de la tarjeta de crédito es del 3% y del 1.5% para compras con débito. A esto se suma el hecho de que el banco retiene los impuestos de ingresos brutos y percepción del IVA, llevando la quita por el servicio a un 10%sobre el total de las ventas efectuadas”.

Por otro lado, el plazo de reembolso del dinero es el siguiente:

  • Las ventas realizadas en un pago las cobran los comerciantes a los 18 días hábiles.
  • Cuando son en cuotas, a las 48 horas hábiles.

Sin embargo, en este último caso se deduce una tasa de financiación y una de descuento.

La tasa nominal anual (TNA) que se descuenta por ofrecer pago en cuotas varía de acuerdo a la entidad, pero puede llegar hasta el 40% promedio en 24 cuotas.

El esfuerzo que implica para el comercio ofrecer 12 pagos es muy alto. Si bien el comerciante recibe todo el dinero junto, dicho monto se deduce del cobro anticipado”, explica Esteban.

Según el ejecutivo de la entidad bancaria, en algunos casos el comercio carga parte del costo que le cobra la tarjeta al cliente. En otros, por ejemplo cuando son promociones, generalmente hay una resignación de ingresos por parte del punto de venta y del banco.

La inflación, aliada del recorte en cuotas
Obviamente que la inflación es otro tema que los analistas no dejan de lado: “La suba de precios influye en la toma de decisiones. A la hora de financiar, el empresario tiene que asegurarse que no le resultará una tasa negativa“, apunta Mario Sotuyo, economista de la consultora Economía y Regiones.

Lo mismo advierte Gabriel Caamaño, del estudio Joaquín Ledesma y Asociados, quien afirma que este año los puntos de venta están analizando “con mucho mayor detalle” los convenios que firman y los réditos o desventajas que pueden acarrear a largo plazo.

En este sentido, puntualiza que siempre hay un costo implícito que se abona, aunque no lo advierta el cliente. Es por ello que, hasta en las promociones entre bancos, tarjetas y comercios, hay una carga financiera total que enfrentar.

Para Eric Ritondale, economista de Econviews, el mayor cuidado de la liquidez por parte de los bancos es lo que explica el actual escenario, en el cuál las promociones a 50 cuotas han ido quedando en el pasado y ahora la “nueva moda” es la de acortar plazos y combinarlos con descuentos.

El contexto lleva a que cualquier financiamiento a largo plazo esté sujeto a mayores cargos. Porque no hay un mercado de capitales tan grande como para financiar todo tipo de transacciones. Esto genera que las tasas activas de los bancos o comerciantes tengan que ser altas“, agrega el especialista de Economía y Regiones.

A pesar de los costos, el plástico no se abandona
¿Por qué, a pesar de que resulta elevado el costo de financiar saldos impagos con tarjetas, se siguen solicitando plásticos y crece el endeudamiento de las familias?

Mientras la inflación sea más alta que la tasa de interés pasiva -la que se paga por un plazo fijo- los argentinos se resguardarán en la compra de bienes durables”, comenta Sotuyo.

El analista afirma que no hay estímulo para el ahorro y todas las variables están orientadas afogonear el boom de compras: “Sin medios donde invertir el dinero, el consumo mantendrá su ritmo, aunque resulte caro el financiamiento”, agrega el analista.

Tarrío coincide con esta apreciación. Y destaca que con un escenario de suba de precios como el actual, cualquier facilidad que se le da al consumidor la aprovecha para hacerse de algún bien y así darse los gustos “en el acto”.

“Hoy se trata de la búsqueda de la satisfacción rápida. “Es un boom transversal donde cada uno compra más, ya sea un auto importado, uno nacional o una moto. Lo que sea. Lo importante es darse el gusto“, explica Guillermo Oliveto, presidente de la Consultora W.

Hoy, el momento marca que la satisfacción inmediata es prioridad. El largo plazo no cuenta.

Y el reflejo de esto lo da la propia realidad, que indica que se baten récord en las compras tanto de pequeños electrodomésticos, como de artículos electrónicos y hasta de cero kilómetros.

Pero, como contrapartida -y mostrando la otra cara de la moneda- los créditos hipotecarioscayeron a sus registros más bajos de las últimas décadas.

IProfesional


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Emiliano Schwartz

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