Más argentinos se sienten “clase media” en la Argentina de la cuota fija y sin interés

Más argentinos se sienten “clase media” en la Argentina de la cuota fija y sin interés

La extensión de la política de beneficios de los bancos produjo un sustancial cambio en el mercado de consumo, luego de que las entidades sumaran a los descuentos promocionales que venían otorgando sus agresivos planes de pagos en cuotas sin interés.

Y esta posibilidad con la que ahora cuentan muchos argentinos de apostar al “efecto licuación”, esto es, diferir el pago de un bien en el tiempo para que dichas cuotas se vayan erosionando en manos de la inflación y de las subas salariales, también produjo alteraciones en los hábitos de compra característicos de los distintos segmentos que conforman la pirámide socioeconómica.

“A la gente no le preocupa tanto cuánto le pesa la cuota del LCD en su sueldo. Su expectativa es que los aumentos de sus ingresos le vayan licuando esa deuda. Pero, sobre todo, sabe que una alta inflación implica que el día de mañana va a consumir menos, entonces trata hacerlo hoy”, afirma Andrés Méndez, director de la consultora AMF.

Así las cosas, buena parte de los asalariados ha podido acceder a todo tipo de productos -desde electrodomésticos hasta automóviles– que, sin estos planes, hubiesen quedado lejos de su alcance.

En buen romance, les sirvieron para hacerse de algunos bienes, aunque éstos estén más emparentados con el consumo típico de un peldaño más alto de la pirámide de ingresos.

Así, se sienten “más clase media”, aunque técnicamente pueden no serlo (si es que se considera como parámetro excluyente la evolución “real” de sus ingresos).

“Un súper LCD, un buen equipo de audio, ya no son privativos de una determinada clase social. Se democratizaron. Hoy te encontrás con gente que no es la típica de clase media, comprando productos muy emparentados a este segmento”, afirmó a este medio el directivo de una de las más importantes cadenas de electrodomésticos.

“No hay, como en los ’90, una visión de que consumía aquél que había alcanzado cierta posición social. Ahora el consumo es una aspiración general”, sostiene Javier Casas Rúa, de PriceWaterhouseCoopers.

¿Cuánto cuesta la canasta clase media?

Buena parte de los argentinos sienten que pertenecen a este segmento, aún sin saber exactamente el nivel de ingresos mensuales requeridos para formar parte.

“En este último tiempo se dio un gran cambio en la concepción de esta clase social, que se viofavorecida por las políticas de consumo que se han implementado en el país”, destaca Martín Apaz, gerente del departamento de Economía de Deloitte.

“Quienes hace varios años se definían como clase media tenían otras aspiraciones. Lo primero a lo que querían acceder era el techo propio o apuntar a una mejor vivienda. Hoy, más alejados de esa posibilidad, se sienten reconfortados con tener el último celular, un buen LCD o hacerse de un 0km”, destaca.

En la misma línea, Casas Rúa resalta que “uno de los principales cambios de este último tiempo ha sido el de una caída en el interés por una mayor calidad institucional, en pos de unmayor deseo de gratificación personal”.

Para este segmento, la canasta de la clase media contiene algunas particularidades que las distinguen respecto a la de otros niveles socioeconómicos.

Soledad Pérez Duhalde, economista de Abeceb.com, explica que, además del ingreso, este sector se identifica con la preferencia de uso de determinados servicios, tales como un buen sistema de educación o el contar con una reconocida prepaga.

Ahora bien, ¿cuál es ese nivel de ingresos que se requiere para hacer frente a la “canasta clase media”?.

La consultora Ecolatina elaboró, para iProfesional.com, la estructura de gastos asociadas a este segmento, para el caso de una familia tipo con dos hijos en edad escolar.

Del mismo se desprende que se requiere de unos $11.600 para poder cubrir estas necesidades:

Del mismo relevamiento también se desprende que:

  1. En un año, el gasto promedio se incrementó un 22 por ciento.
  2. Alimentos y bebidas fue el que más escaló (34%).
  3. La mitad del presupuesto se esfuma en este ítem, prepaga (plan familiar) y educación (colegio privado subvencionado).

En la misma línea, un reciente informe elaborado por Ernesto Kritz, de SEL Consultores, destaca que para los gastos cotidianos se debe desembolsar un 20% más que hace un año.

Entre ellos, menciona que por un menú ejecutivo debe pagarse un 50% más, un 25% más por la nafta (súper) o por un seguro de autos contra terceros.

No obstante, la recomposición salarial ha permitido mantener el nivel de vida, aunque esta mejora no benefició a todos por igual.

En efecto, los asalariados convencionados han logrado mantener su poder de compra, no así quienes están fuera de convenio.

Así las cosas, y según la última información disponible de mercado (ajustada por suba de precios) el ingreso “familiar” debe ser:

  • Para ser un “clase alta”, superior a los $19.000
  • Para ser un clase “media-alta”, debe ubicarse entre los $19.000 y $8.000
  • Para ser un clase “media-media”, entre los $8.000 y $5.000
  • Para ser un clase “media-baja”, el promedio se ubica en los $3.800

 

Cambio de hábito

El mercado está viviendo un profundo procesos de cambios.

Al respecto, desde Deloitte destacan dos cuestiones fundamentales:

  • Una tiene que ver con los aumentos salariales que, junto con el financiamiento en cuotas y a tasa fija, permite que más gente se vuelque al consumo.
  • Otra tiene que ver con la posibilidad con la que cuentan hoy los sectores más bajos para acceder a bienes de consumo durables que, bajo otras circunstancias, encontrarían más dificultades para hacerlo.

Creo que los planes de pago en cuotas influyen más que el salario. Mucha gente mira sólo el pago mensual y si lo puede afrontar”, sostiene Apaz.

¿Qué factores impulsan el mayor consumo?

Está claro que un millón de LCDs no pueden ser comprados únicamente por las familias de altos ingresos, sino que implica una masificación del consumo, que incluye a gran parte de la población que se encontraba anteriormente más alejada de las góndolas.

Kritz coincide en que el boom de compras fue impulsado en gran medida por los fuertes incrementos remunerativos alcanzados por los asalariados dentro de convenio. “Para ellos, hubo una mejora de bienestar importante”, apunta Kritz.

“Los asalariados registrados (privados y públicos) concentran cerca de dos tercios de los ingresos laborales y algo más de la mitad del correspondiente al total de los hogares. Un incremento real en sus ingresos tiene un efecto sobre el consumo privado varias veces mayor que el de otras fuentes, como pueden ser las transferencias públicas”, resalta Kritz.

Esta sensación de mejora percibida en el nivel de ingresos viene acompañada por una mayor propensión a gastar.

A diferencia de otros años, hoy hay menos argentinos que buscan tener el dinero “debajo del colchón” y optan por adelantar consumos, desde adquirir productos tecnológicos hasta cancelar un viaje en cómodas cuotas.

Además, los elementos que han contribuido a este repunte son:

  • Subas salariales sin techo. Los altos aumentos nominales en las negociaciones paritarias han convertido a los asalariados bajo convenio en la “locomotora” del consumo.
  • Menor temor a perder el empleo. Es el elemento que tanto economistas como empresarios señalan como condición básica para que se dé una reactivación (sobre todo si es a crédito).
  • Mayor predisposición a tomar un préstamo. Un informe de la consultora Deloitte revela que la financiación bancaria para el consumo viene creciendo a un ritmo del 30 por ciento, y que las familias tienen una deuda de dos ingresos mensuales.
  • Crédito hasta en el segmento no bancarizado. Según datos de PWC, los hogares con ingresos menores a $2.000, generalmente trabajadores que no tienen cuentas sueldo, vienen accediendo de manera acelerada a la financiación mediante uso de plásticos. Tal es así que ya mueven un volumen de $7.000 millones.

Pero, buceando más profundo entre las motivaciones para adquirir productos caros, los analistas encuentran factores que van desde la coyuntura económica hasta cambios culturales de la sociedad.

Entre las causas más ligadas a la economía, se ubica el concepto de “ahorrar consumiendo”, del que diera cuenta iProfesional.com.

Es decir, la visualización de los bienes durables como una forma de proteger el ingreso en un entorno de alta inflación.

Y es en este contexto de protección del dinero, en el que el sector de clase media dice presente dejando en claro que la propensión a consumir no hace distinciones sociales.

“Hoy lo que la gente le exige a los gobiernos es mantener su statu quo y la posibilidad de seguir haciéndose de bienes. Y esto se traslada hacia todos los sectores sociales”, concluye Casas Rúa.

IProfesional

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Emiliano Schwartz

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